CAPITULO 17
HEART BEATING FOR YOU
Nada voy a hacer
Rebuscando en las heridas del pasado
No voy a perder
Yo no quiero ser un tipo de otro lado (1)
- … Banner? En serio?- Rhodey se frotó la nuca, y tomó aire entre los dientes antes de tomar un sorbo de su whisky lleno de hielo.- Porqué no me sorprende? Es decir, siempre he sabido que eres tecnosexual, pero encamarte con una bomba H?-
- Espérate a que lo veas en acción. Podría bramar y decirte el millón de cosas que me dan ganas de acostarme con él, y no tienen nada que ver con su problemita verde, pero tienes toda la noche para juzgar tú mismo. Si por la mañana me dices que es una mala idea, juro por Tesla que te escucho.-
- Le tienes fe, eh?-
- Posiblemente es una de las únicas cosas a las que les tengo fe.-
Todo el resto del mundo se había ido a arreglarse. Tony, para el que usar trajes formales que costaban lo que un Testarrosa era una segunda piel(2) , y Rhodey, que había llegado vestido con un exquisito Tom Ford color cobre, (3) esperaban pacientemente bebiendo y charlando en la terraza a las siete, compartiendo whisky con mucho hielo y una bandeja de sabrosos canapés.
- Wow. Nunca pensé ver el día…-
- No lo digas.-
- Es que seriamente, es tan raro…-
- Rhodey, Cállate.-
- Y qué pasa con Pepper, Tones?-
- Sospecho que le gusta más él de lo que nunca le gusté yo. En serio, salen a comer a mi espalda y se secretean por texto todo el santo…-
- Tony. Hablo en serio.- dijo Rhodey, y había un chispazo en sus honestos ojos oscuros. Rhodey era un hombre apuesto, y un guerrero feroz: pero ninguna de esas cosas se te venían a la cabeza al conocerlo. Lo primero que se te venía a la cabeza al verlo, era que el tipo de persona a la que podía confiarle un secreto, algo frágil o algo importante. Rhodey era… firme. Sólido. Era una roca en un mundo cambiante, y Tony más de una vez, en sus años de MIT, había pensado que lo amaba: a él, el tipo que toleró y apoyó a un muchacho genio, díscolo, loco, de duelo.
Con los años había comprendido que lo amaba, sí, y que lo amaría siempre, con el modo envolvente e imparable de Tony Stark, que podía pasar del afecto al sexo y de la dádiva al cariño sin contemplaciones. Tony amaba, sin barreras ni sutilezas: no se las habían enseñado. Si graduaba sus afectos de regreso, era en respuesta a cómo los demás graduaban los suyos hacia él.
Bruce había sido en el primero en amarlo con la misma total dedicación. Y Tony, que se sabía dominante y exclusivo, se dio cuenta que no había sabido lo que era posesividad hasta tener al científico indestructible de corazón tan frágil bajo su cuerpo.
Rhodey, en cambio, sólo había querido volar. Tony se lo había dado. Pepper había querido darle orden al mundo: Tony también se lo había dado, y de ambos, Tony no pedía nada más que su afecto.
Y lo tenía.
- Hey.- dijo Rhodey, y le arrojó un canapé, que Tony atrapó con la boca, en uno de sus muchos juegos.- Ser superhéroe te ha hecho bin… es emulación? Vivir con esos tanques te ha puesto autonsciente? Veo menor ojeras, mas musculos y mucho mejor color… ciándo fue la ultima, Tones?-
- La última que?-
- la última borrachera?-
- No me creeras si te digo que no me acuerdo. JARVIS. Cuándo me pegué la ultima tranca?- dijo Tony levantándose (4)
- Eso sería la noche que el Dr. Banner regresó de Somalia, sir. Hace seis meses y dos semanas.-
- Seis me…- Rhodey miró al techo acusatoriamente.- Finalmente lo programaste para mentir?-
- Es la santa verdad.- Tony se recostó en el sofá, y lanzando otro canapé al aire lo agarró de nuevo con la boca.- Además que Bruce se la pasa metiéndome verduras. – se giró, y bramó.- En formato comida! Por la boca! Rhodey, eres una persona asquerosa!-
- Conociendo tu odio por todo lo que no sea frito, la factibilidad iba mejor por…!- Rhodey se interrumpió con una carcajada, y Tony movió la cabeza, antes de dejar colgar la cabeza atrás y emitir un sonido un poco caballuno.
El ascensor se había abierto, y de él había emergido Pepper, increíblemente guapa con unos palazzo y un top estampado que dejaba ver la curva exquisita de su cuello, su espalda, los hermosos brazos. (5) Tony le echó una mirada a Rhodey, que parecía que se había tragado la lengua, y por un momento se preguntó cómo no había visto antes: lo siguiente fue que notó cómo tras Pepper venían Natasha y Bruce, y aunque la belleza de Natasha (6) en un simple vestido-short de encaje durazno era estupidizante, fue Bruce quien lo dejó mudo. (7)
Por ahí había pasado un peluquero, un estilista y posiblmente un fashion coach. O Pepper.
Cuántas cosas le debía a esa mujer. Tony se dio cuenta que había hecho cortocircuito, porque no sólo estaba empezando a pensar en code de nuevo, sino porque no podía dejar de pensar qué bien se ve eso, ojalá Bruce aceptara ponerse algo así, aunque tenía a Bruce delante, y que por una vez, era la exacta antítesis del arrugado,prematuramente envejecido y encogido científico que todo amaban tanto.
Los rizos estaban recortados y peinados, sus resortes oscuros muy definidos. La camisa tenía un deje plateado que destacaba el tostado de su piel naturalmente morena, y los pantalones rectos enfatizaban las largas piernas, y las caderas estrechas y seductoras: Tony pensaba privadamente que Bruce tenía una trasero mucho mejor que el suyo propio, aunque podía estar un poquito sesgado.
Ajustando la camisa, una chaqueta sin mangas con la espalda gris oscuro y el frente de suave hilo cremoso, enfatizaba el cuerpo sólido de Bruce, tan masculino. Podía ser que el hambre le hubiera arrebatado los posibles músculos que debería haber tenido, o que la cintura estuviera demasiado marcada, para ser un hombre de huesos anchos, con la chaqueta destacando esa estrechez: pero se veía guapo, guapo y devorable, y no tenía que ver con todo el vestuario de diseñador, los gemelos oscuros destellando en su cuello, el peinado de esos rizos salvajes.
No: tenía que ver con que le brillaban los ojos, su sonrisa era serena y feliz, y al verlo, era carnívora también. Tony estaba devastador, y sabía que lo estaba: se conocía a la perfección, y sabía lo que el rojo le hacía a su piel y a su cabello oscuro. Con una camisa roja, casaca y pantalones color rosa negra, y un hilo blanco pespunteando la corbata, Tony se irguió, disfrutando el modo en que la mirada de Bruce se había vuelto voraz al recorrerlo de pie s cabeza, deteniéndose en su cintura en donde, bajo el cinturón, la maldita cinta parecía quemarle: no porque en realidad le molestase la inofensiva lanita, sino porque sabía que cada uno de los milímetros de piel que tocaba, más tarde o más temprano tenía la lengua de Bruce…
- Coronel Rhodes.- dijo Bruce, y Tony tuvo que sacarse mentalmente del camino en que sus pensamientos iban, que era una carretera en bajada, y colocarse con el equivalente a una grúa mental en otro camino, cualquier camino, el que fuera. – Mi nombre es Bruce Banner. Supongo que ha oído hablar de mí.-
- No es primera vez que vengo, pero aparentemente las otras ocasiones has estado con trabajo muy importante. O era un eufemismo para decir que Martini aquí se negaba a dejarte salir a jugar?- dijo Rhodey, pero había una vibración en su voz. Era fácil detectar bajo la simple frase un " porqué se estaba escondiendo, Doctor Banner?".
- Bruce hace un trabajo sumamente importante con Bannermed…- empezó Pepper, bendito fuera su buen corazón. No, pensó Tony, no era sólo buen corazón: Pepper lo defendía como solía defender a Tony, con los tonos airados y orgullosos de una madre, pero claro, se había acostado ( abundante, entusiástica, regularmente) con Tony: no con Bruce, al menos que él supiera.
- Además somos personas que apreciamos mucho la privacidad.- dijo Natasha, y si había un retintín en su voz, algo amenazante a pesar del delicado vestido y la camelia crema que se había prendido a un costado de los rizos.
- No he tenido buena experiencia con los miembros de las Fuerzas Armadas.- dijo Bruce, estrechando su mano, sus ojos fijos en los oscuros y profundos de Rhodey.- Pero tratándose de un amigo de Tony, es un placer. Lo siento, Coronel.-
- No lo sientas, y llámame James.- dijo Rhodes, cruzando una mirada un poco asombrada con Tony, al ver que las chicas escoltaban inmediatamente a la mesa del ponche.- Qué les da? Seguro que es gay?-
- No es gay. Es bi, y demi, creo.- dijo Tony, encogiéndose de hombros. – Es Bruce.- acabó, por toda explicación, vaciando su copa.- Maria!- llamó, porque el ascensor había vuelto a abrirse, y una mujer alta y de cabello oscuro, esculturalmente hermosa, en un elegante vestido rojo corto, se había quedado parada allí, su belleza y su distinción chocando un poco con la inseguridad de estar allí sola, con su carterita en ambas manos.(8) - Maria, éste es Rhodey, mi mejor amigo, un jodido piloto suicida y graduado del MIT. Le gustan los tragos con sombrillas ridículas, y es hetero, uy qué hetero, mega hetero, hetero al cubo con rayita de periódico encima del largo de pi. Ah, esos músculos son todos suyos, no es relleno. Y es War Machine. Rhodey, ésta es Maria Hill. Entreténganse y reciban gente mientras voy a rescatar al padre de mis hijos.- dijo Tony, entregándole la copa vacía a Maria, un canapé a Rhodey, y largándose.
- No me vas a presentar, Stark?- ladró Maria, su cuidadoso aspecto arruinándose un poco por la postura militar.
- Nah. A Rhodey le gusta más cuando tiene que esforzarse! Los ojos en la cara, Rhodey!- dijo Tony alegremente, desapareciendo entre las columnas de cintas plateadas que colgaban alrededor de la pista. Rhodey rodó los ojos, y Maria, tras encogerse de hombros, se echó el canapé a la boca.
- Lo aguantas gratis, en serio?- preguntó al fin, a lo que Rhodey hizo un mohín y miró el vaso vacío.
- Con alcohol. Quieres algo?-
- Invitó a Maria Hill? Clint va a flipar. Lleva años intentando hacerla sonrojarse. Por las cosas que le ha dicho, hasta Fury se ha sonrojado. Creo que Maria no tiene el gen.- comentó Natasha, mientras Bruce se cargaba su copa de helado de piña. Pepper, al otro lado, se cruzó de brazos.
- Entonces está en la obligación de tener hijos con Steve, para eliminar el maldito gen que hace que la gente como él y yo parezcamos semáforos a la más mínima…-
- Te sorprenderá que hay quien lo encuentra sexy, en particular en rubias y pelirrojas.- dijo Bruce, aplastando el helado para que entrase más y lamiendo el borde cuando se rebalsó.- No veo necesidad de intentar eliminar esa variabilidad genética. Además, Tony la invitó porque amenazó a Ross en mi defensa.- acabó en voz baja, volviéndose con ojos muy suaves hacia el billonario que se acercaba.
- Pensé que la había invitado por jugársela a Fury…- musitó Natasha, pero Bruce inclinó la cabeza.
- Tony es menos retorcido de lo que piensas. Y mucho más leal.- musitó, antes de sonreírle a Tony.- Hablábamos de que hay quien encuentra sexy los sonrojos en rubias y pelirrojas, Tony.-
- Quién encuentra sexy eso?- musitó Tony con un mohín burlón a las dos.
- Yo.- dijo Bruce, antes de esbozar su sonrisa más malvada (9) y llenarse la cara de helado. Tony paseó la mirada por ambas, antes de susurrar.
- Rojo y rosado es una mezcla extraña, pero te queda bien, Gorbachov…-
Natasha agarró a Pepper y se la llevó a mezclarse con algunos ejecutivos de Stark Industries que Tony había invitado para el comienzo de la noche, murmurando cosas en ruso. Tony se volvió a Bruce, que seguía lamiendo prístino helado blanco de piña con toda inocencia.
- He creado un monstruo. Verdecito no es más que el ensayo. Tú pretendes que esta noche acabe en orgía?-
- Sí, pero sólo tuya y mía. O al menos tú y yo en nuestro dormitorio, si Thor decide llevarse dos docenas junto a Jane a su habitación no soy un tipo que juzgue a otros…- Bruce continuó con su helado disciplentemente.- Ah, te compré algo.-
- Si es otra cintita…- gimió Tony, pero Bruce se buscó en los bolsillos, sacó un papelito doblado lo abrió y lo sostuvo a la luz, dejando la copa al lado y lamiéndose los labios.
A Tony le tomó un minutito darse cuenta que lo que sostenía era una aguja, e hizo un sonido de resignación.
- No, tonto.- Bruce se rió, y acercándose, tomo su corbata y la clavó allí. La cabeza era un diminuto trébol de cornalina verde brillante radiactivo, de cuatro hojas, no más grande que un guisante (10).- Es para… la suerte. La vamos a necesitar, porque no me voy a ninguna parte, Tony.- susurró. Luego, al notar el silencio de Tony, recogió la mano, y su postura se encogió un poco.- Claro, si quieres. Debí notar que no combinaba con tu ropa, no tienes que usarla, no… si no estás seguro de que me quede después de lo de hoy, podría…-
Tony siguió guardando silencio, y Bruce hizo un gesto para rozar su mano, que abortó, y luego intentó encontrar su mirada, pero Tony había apartado la vista.
- Tony? Quieres que…?-
- Dijimos sin miedo esta noche, Bruce.- susurró Tony. El rostro de Bruce se endureció, y con manos suaves pero fuertes e irresistibles, tomó a Tony de los hombros y lo volvió hacia él.
- Tony Stark.- musitó.- Puedo quedarme contigo? Es el único lugar en donde deseo estar.-
Tony asintió, cerrando los ojos, respirando hondo. El alivio que las firmes palabras de Bruce le produjera era inenarrable. Y sin embargo, había algo en la mirada de Bruce, algo intenso y determinado, pero aún con un deje de miedo, que le dijo que aún a pesar de todo, Bruce Banner aún no había dado por descontada su respuesta.
Idiota. Adorable idiota.
. Aún no estás listo?- dijo la voz de Steve Rogers desde el umbral. Clint tuvo un sobresalto: para un hombre de ese tamaño, no oírlo acercarse era casi imposible, pero, sentado en la terraza justo bajo el helipuerto, Clint había estado acodado, el sniper que no sabía lo que era el vértigo, en la barra que colgaba sobre la entrada principal al lobby de la Torre Stark, 90 pisos más abajo. (11)
Una gran cantidad de luces y automóviles de acomodaban allí, mayormente de prensa para entrevistar a las pocas celebridades y personalidades que Tony había invitado. Era una fiesta muy exclusiva: a diferencia de la gala de los Avengers, cargada de autoridades y artistas, militares y políticos, esta vez la lista de invitados era muy eclética: dibujantes de comics se cruzaban con profesores de filosofía, Eric Selvig se codeaba con Sarah McLachlan, y David E. Kelley subía en ascensor con Kathryn Bigelow.
- Creo que viene hasta George Martin, para que Thor y yo le peguemos por Nymeria.- dijo Clint. Era imposible disimular su voz algo quebrada, pero cuando se giró, sus ojos estaban secos.- hasta invitó a Katie Couric, para ti.-
- Estás diciendo que invitó solamente gente que nosotros podíamos querer conocer y charlar con?- dijo Steve admirado, echando una ojeada a la calle iluminada.
- No te habías dado cuenta? Hasta está el tipo que está haciendo Barnum en Broadway, para mí.- dijo Clint, pero aunque sonreía, su gesto era sombrío.
- No vas a cambiarte?- dijo Steve, un poco sorprendido de los serio que se veía Clint, aún jeans y camiseta. Steve se había puesto sus mejores pantalones claros de terno, pero no había habido forma de autoconvencerse de que no parecía un viejo con el tres piezas que SHIELD le había entergado como parte de su vestuario, y al fin se había quedado con sólo la camisa bien abrochada, sweater y los pantalones.(12)
Clint no respondió, acodándose en la barandilla.
- Clint, si no llegas, vas a lastimar los sentimientos de Tony. Se ha esforzado mucho para que esta fiesta sea inolvidable para todos.-
- Ciertamente ha sido inolvidable para él.- dijo Clint ásperamente.- Vete a la fiesta, Cap. Libby te espera, no es así?-
La sonrisa de Steve era incontrolable y casi avergonzada, pero cuando avanzó, su fuerte bícep rozó el de Clint, apenas unos centímetros más abajo.
- Gracias. Pero prefiero quedarme aquí hasta que decidas ir a cambiarte de ropa.-
- No tienes que pastorearnos a todos como ovejas, Steve. Podemos perfectamente…-
- Clint.- dijo Steve, y su voz era profunda e hipnótica.- Me pediste que confiara en ti, pero hiciste todo lo humanamente posible para hacerme dudar. Porqué? No era necesario ponerme a prueba, sabes?-
- Porque soy así de perverso?- dijo Clint, girándose irritado.- Herir gente se me da natural. Se me da mejor que la arquería. Y eso explica tanto lo de Nat también, y…-
- Querías a Libby para ti? Aunque fuera un poco?- dijo Steve, y Clint se quedó mirándolo de hito en hito, de espaldas a la noche.
- Qué?-
- Querías a Libby para ti, Clint?- dijo Steve, la voz baja.- Porque no me da miedo competir.-
- Palabras menos éticas no creo haberte oído. Está en recuperación aún, Cap.- dijo Clint, la cara dudosa.
- Bah. Tú esperaste hasta que Natasha estuviera perfectamente curada antes?- soltó Steve, y Clint se envaró.
- Antes de qué?- siseó.
- Antes de enamorarte de ella?-
Clint apretó la mandíbula y al fin movió la cabeza, tras una larga pausa. Sus silencios eran expresivos y tensos: Steve había conocido a alguien cuyos silencios eran exactamente iguales.
No era justo compararlos: tenían vidas distintas. Tenían cosas diferentes: el humor casi cruel de Bucky, su impaciencia, con todo lo que no fuera Steve, en Clint no eran más que un sarcasmo como una cuchilla y una paciencia eterna con todo lo que no fuera Tony. Bucky había amado los focos, mientras que Clint amaba los rincones oscuros y altos desde donde observar a los demás desde lejos, salvo.
Pero sus silencios eran idénticos: sus dudas semejantes; sus ojos dolidos eran iguales, y Steve no podía aguantarlos.
- Querías ponerme a prueba. Querías saber que no iba a dudar de ti.-
- Te hice dudar.-
- No lo suficiente.- dijo Steve, despacio.- venía a agradecerte, Clint.-
- Agradecerme?-
- Se supone que soy el paladín de la libertad, no? El novio de América.- dijo Steve, y había humor y también burla en su rostro, de repente sabio.- Y casi le arrebatan toda la libertad a una persona que me importa muchísimo, y me quedé como idiota ahí parado sin entender nada.-
- No culpes a Bruce…- empezó Clint, pero Steve hizo un gesto enojado.
- Por supuesto que no culpo a Bruce! Fui yo, que como un inconsciente, quien lo obligó a tomar una responsabilidad adicional, como si no tuviera ya suficientes!- bufó Steve.- Es sólo… que con confío en nadie más que en ustedes. No, cuando es algo, es algo…- (13)
- Me gustaba Lydice.- dijo Clint, despacio. – Hermosa y capaz, y sin voluntad. Soy un asco, verdad?-
- Después de que Nat te comiera vivo? No tengo moral para culparte.- dijo Steve, y sonreía. Clint despacio apoyó la cabeza en su hombro, y cuando un sollozo al fin lo sacudió, Steve le rodeó la cabeza con el brazo.
- Aún…?-
- No, no me hagas caso! No la molestes más. Tiene, razón, está en su derecho, además. Es sólo que … me cuesta, aún.- digo Clint con voz ahogada, y al fin inspiró hondo.- No importa lo que pase, es el amor de mi vida. Lo será siempre, aunque la perdiera mañana mismo. Aunque no la viera nunca más.- jadeó, contra el bícep de Steve.- Y se va a ir a meter a ese avispero…!-
- No va sola. A la más mínima señal de peligro, Thor tiene órdenes de agarrarla bien firme, y venirse volando sin escalas.-
- Órdenes? Órdenes de quién? –
- Mías.- dijo Steve tranquilamente.
Clint rió, secándose la cara.- Te estás buscando una taseareada en las bolas, Cap…-
- Aguantaré.-
- Cap?-
- Sí, Hawkeye?-
-Tengo una flecha especial para matar a Bruce si no hubiera otra forma de detenerlo.- dijo Clint. Su susurro era frío, analítico de repente, pero estaba temblando en los brazos de Steve.
- Te la dio SHIELD?-
- Sí.-
- Bruce lo sabe?-
- Se la mostré hoy.-
- Qué dijo?-
- Me mostró dónde metérsela para ser más efectivo.- gimió Clint, y se echó a llorar.
- Pensé que sería Natasha.- dijo Steve, despacio. Clint bufó, lo soltó y se apartó para secarse las lágrimas con rabia.
- De veras crees que iba a dejar que le pidiera a ella que lo matara, si lo adora!?-
- Podría ser una bondad, Clint.- dijo Steve, y su tono era acerado.- No permitiremos que nunca jamás tengas que usarla. Pero me alegra que la tengas. Es una buena idea…-
- Qué?-
- Prefiero que trabajes en tranquilizantes con Bruce. Hulk teme y odia a las balas, y con razón. Pero no creo que se haya encontrado mucho con flechas. Quizas si se acostumbra a que tú lo haces dormir sin hacerle daño… si podemos cargar tus flechas con tranquilizante suficiente, quizás podamos detener a Hulk antes de cualquier daño a terceros.- dijo Steve pensativamente.
- Por el amor de Dios, piensas como FURY!- bramó Clint.
- Lo voy a tomar como un halago.- dijo Steve con calma. Tras una pausa, Steve continuó.- Lo sabe Tony?-
- Sí.-
- Oh, boy.-
- Debe estar envenenando una cerveza para mí exclusivamente.- gruñó Clint.- con algo que me haga sufrir una semana y al menos se me caiga el pene.-
- Tony no haría eso.-
- No?-
-… probablemente no.- dijo Steve, y bajó la vista.- No es que no vaya a entenderlo. Si alguien hubiera amenazado así a Bucky, yo…-
- Bucky no era un arma de destrucción masiva!- bramó Clint.
- A veces lo era.- dijo Steve, y miró a la noche. Los dos se quedaron allí un largo rato, hasta que una risa estruendosa resonó en el pasillo, y la suave voz de Jane interrumpió sus silencios.
- Qué hacen acá ocultos?-
- Nos robamos una botella del bar.- - dijo Steve sin azorarse.- Libby no estaba contigo, Jane?-
- Natasha subió a buscarla- dijo Jane, que estaba hermosísima en un vestido étnico mexicano que la velaba dulcemente, flojo en su fino cuerpo. (14)
- Porqué no te has cambiado a ropas de fiesta, estimado arquero?- dijo Thor, mirándolo de arriba abajo sin disimulo.- las damas merecen apreciar tu apostura como nosotros apreciamos su belleza!-
- No estoy de humor para fiestas, Thor.- dijo Clint.
- Es una fiesta de hospitalidad, del señor del solar.- dijo Thor con reconvención.- Sería grosero no asistir, hermano mío.-
- Sí, bueno, ser grosero se me da bien…-
- Mi estimado y muy honrado Capitán.- dijo Thor con prosopeya y una sonrisa a Steve.- Puedo encomendarle la seguridad de mi dama Jane, hasta ser depositada en el corazón de la fiesta? Es mi máximo tesoro el que le pido que escolte.-
- Con placer, Thor.- dijo Steve con una sonrisa, ofreciéndole el brazo a Jane, que asintió, lo tomó, y se largó con él por el pasillo.
- Porqué lo…?- Clint elevó las cejas en alarma al ver a Thor sonreír con todos los dientes.- THOR, NO TE…-
Thor agarró a Clint bajo el brazo, y saltó por el balcón.
- Eso es de Gap.- dijo Pepper con tristeza al ver a pasar a Libby, a la que sólo su belleza salvaba de la ordinariez luciendo una solerita celeste de percha, (15) que decía a gritos Libby y no Lydice. La joven estaba radiante y alegre, y escuchaba fascinada a Bernie Sanders debatiendo de política, las manos atrás, todo su gesto atento y respetuoso . Natasha ya le había gruñido por pescarla sirviendo copas, cuando Tony tenía casi treinta personas de staff: Pepper no tenía ganas de gruñirle también, pero era cierto que todo lo que llevaba encima no costaba cien dólares.
Natasha y Pepper habían gastado eso en el maquillaje.
- Bueno, eso es de un mercadillo mexicano, apuesto.- gimió Natasha al ver a Jane acodada, los vivos colores de su vestido disimulando que no llevaba una gota de maquillaje, discutiendo embobada sobre teoría de cuerdas con Neil de Grasse y Bruce, que se había ido a acomodar a su lado en un rincón de la sala, acompañado por Orson Scott Card. El grupo de completaba con la liason de la Nasa en Massachusetts, Lauren Woodward, y los cinco nerds estaban debatiendo y discutiendo como si estuvieran en una sala de clase y se hubieran olvidado de todo lo demás. Un poco más allá Clint se reía a carcajadas del horror de Christian Syriano por su camiseta y prometía ir a cambiarse, mientras Tony, a su lado, pellizcaba la manga y preguntaba en voz muy alta quién le había dado una polera a Dobby. Thor, que era un ávido consumidor de libros de fantasía, se reía abiertamente, acompañado por el director del Met, Alan Gilbert, al que el semidiós se había pegado adhesivamente al verlo.
Rhodey estaba un poco más allá, disfrutando de la compañía de la editora de Time, a quien conocía personalmente, y de Maria Hill, con quien analizaban con entusiasmo las últimas noticias. Pepper sonrió para sí cuando Natasha le apretó el brazo y partió detrás de Bryan Fuller, que escoltado por Lee Pace estaba inclinado junto al buffet: por un momento, la asesina no era más que un fangirl, no una mujer con misiones y secretos. Steve, un poco más allá, cargando un plato que adivinó que estaba llenando para Libby, también miraba a Natasha y tras sonreír para sí, cruzó la mirada de Pepper y amplió su sonrisa, sus ojos pícaros, pero cargados de agradecimiento.
Steve estaba muy claro en el esfuerzo que había hecho Tony, un esfuerzo cargado de afecto, casi de amor. Era el tipo de esfuerzo que sólo hace un familiar, ya sea por sangre o sólo por amor: es esfuerzo de alguien que te conoce a la perfección, y que quiere hacerte feliz. Tony era muy poco capaz de disimular: nunca había tenido demasiados problemas en decirle a la gente justo lo que pensaba, en las menos palabras posibles, y eso le había ganado enemigos, detractores, y a veces, daño a quienes amaba.
Pero Tony, esta noche, parecía feliz, y era feliz porque según iba paseando los ojos de un Avenger a otro, de un amigo a otro, cada uno estaba absorbido y radiante, disfrutando como si la sangre, las batallas y los horrores que todos cargaban en sus pasados sólo hubieran sido pesadillas lejanas. Steve bajó la vista a los cannellonis, sabiendo que Pepper podía interpretar el agradecimiento de su mirada y que encontraría la forma de decírselo a Tony de un modo que no incomodara. Porque Steve estaba tan agradecido, tan feliz de oír la risa de Libby, la voz elevada y entusiasta del tímido Bruce, los comentarios entusiastas de Thor o el ronroneo de los susurros de Natasha. El salón vibraba de entusiasmo y los meseros debían ser muy buenos, porque a pesar de las elucubraciones y gesticulaciones aún no se había oído el tintineo de ningún cristal roto y todo el mundo tenía una copa de lo que más le gustaba a mano: y eso, este momento de alegría, este segundo se lo debían todo a Tony. Steve sabía que no siempre estaban de acuerdo: cuando Tony quería algo, protegía: cuando Steve amaba algo, lo dejaba libre. Pero era imposible no notar el cambio en el hombre sucio, flaco y desmejorado que se transformara en Hulk para la Batalla de New York y compararlo con el apuesto y saludable científico que, en vez de ocultar la cara y esconderse en un rincón, recitaba en algún idioma que Steve no conocía algo que debía ser un teorema, a la atención pendiente de sus escuchas.
Muchos habían dicho que sin Steve, nunca hubiera habido Avengers: que él era la luz que los guiaba, su líder y su norte. Pero Steve sabía que sin Tony, tampoco habría habido Avengers jamás: no por su dinero, sino por su voluntad de que el team se uniera y se quedara junto. Steve había pasado por tantas posibles razones en su cabeza, y al fin, había tenido que rendirse a la evidencia.
Tony los quería. Uno no hace, por mucho dinero o mucho ocio que sienta, cosas así por alguien que no quiere hasta la locura.
- Mis camisas te quedan. Tengo una crema muy bonita con halconcitos estampados…-
- Ya está, okay? Me iré a cambiar. Déjame acabar la copa y voy.- dijo Clint, al que le había costado alejarse de Diana Gabaldon para partir a los ascensores, francamente bullyado a ir a ponerse algo más elegante por la mitad de la fiesta ( la verdad, la otra mitad habría estado de acuerdo en sólo desvestirlo) Clint apretó el botón del ascensor, sin volverse, y cuando las puertas se abrieron, dejó su copa en una mesita cercana y se metió al ascensor, no poco sorprendido cuando Tony se metió detrás suyo.
- JARVIS, al pajarero.-
- har har.- Clint lo miró de reojo, su expresión poniéndose seria.- Si tienes ganas de darme una paliza por lo de Bruce, te aconsejo que esperemos a mañana. Como me largo en misión a Syria por la noche, así Bruce no notará que fuiste tú y no se sentirá mal.-
- Te preocupan sus sentimientos, cierto?-
- Tengo que ser más obvio, Stark?-
- No sé. Eres bastante obvio, aunque me confunde la parte de " un año listo para matarlo", todo mientras te comías su muesli.-
Clint apretó la mandíbula, y no dijo nada.
- Maldita sea, Barton. Estoy tratando acá. Es enfermo y masoquista lo que se traen los dos, tú con la flecha y él dibujándose un blanco para facilitarte las cosas… no me pueden pedir que entienda eso. Es rendirse…-
- Lo que estás haciendo con él también es enfermo y masoquista, mira que coincidencia.- soltó Clint, a lo que Tony en vez de enojarse, se cruzó de brazos y torció el gesto.
- Estás encocorando a Thor también? Porque ya te he visto buscándote un escudazo, una smasheada y ahora un repulsor en la jeta. Quieres saber si después de aceptarte post Loki, si eres lo suficientemente odioso, te a vamos a botar como Nat o es sólo que no puedes aguantar las ganas de un suicidio-por-Avengers?-
Clint se quedó mudo, y su mandíbula tembló. Cuando el ascensor se detuvo, Clint iba a salir bruscamente, pero Tony lo paró con una mano en el hombro.
- Sé que es fácil confundirnos por el sex appeal, Barton, pero no soy Nat. No tengo la más mínima idea de qué fue lo que los separó, pero como testigo Pepper, puedes seguir amando a alguien toda la vida, y ser feliz, obscena y salvajemente feliz, con otra persona.-
Clint, al que Jarvis había abierto las puertas de su habitación, avanzó quitándose la camiseta, desabrochándose los pantalones y quitándose las zapatillas de una patada mientras Tony lo seguía.- Bueno, más te vale que Bruce también esté siendo obscena y salvajamente feliz, o te meto una flecha a ti. Y en este momento, si alguien hace eso por Nat, probablemenye igual le meto una flecha. Y si la hace desgraciada, con más razón…-
- Tienes una wea con las flechas que es patológica, Barton, patológica, compensando con instrumentos fálicos…-
- Yo no soy el jetón que se construyó el Empire State 2.0 con lucecitas.-
- Barton.- dijo Tony al fin, bruscamente, mientras Clint daba saltitos intentando meterse en unos jeans bastante ajustados.- Quiero saber qué circunstancia te haría meterle esa flecha a Bruce. Y si me sales con un chiste verde juro por Tesla que dejo calvo con un taser.-
- Una sola circunstancia, Stark. Y es lo único que te diré, porque eso es entre él y yo. Ahora, puedo ir a tu fiesta, o me vas a envenenar?- soltó Clint, poniéndose una ajustada camisa negra, y agregando una corbata de un chispeante cobalto.- (16)
- Sin la corbata. Y arremángate los brazos: esos bíceps tuyos es un pecado cubrirlos.-
Clint hizo caso, y luego de ponerse un poco de laca y perfume, giró ante Tony, su pose burlona.
- Aceptable para su jet settera fiesta, Mr Stark?-
- Es tu fiesta, Clint Barton.- dijo Tony, dándole la espalda y saliendo al ascensor.- Disfrútala.-
- Me sorprende no encontrarte adentro.-
La voz de Thor hizo a Tony sonreír. Ya había pasado más de una hora, y los entremeses habían sido reemplazados por pequeñas tartaletas calientes, dulces y saladas, que habían reunido a la mayor parte de los invitados alrededor de las mesas.
- Te diviertes, Thor?- dijo Tony, acodado en la terraza. La mayor parte de la gente había preferido asomarse al balcón oeste, al que el helipuerto bloqueaba del viento: pero Tony estaba en la terraza este, que de noche recibía bastante viento, y su corbata se agitaba en el viento, solo allí con una copa.
- Porqué el lord de la festividad se aleja de sus invitados? Hay algo que hemos hecho?- dijo Thor, pensativo, sentándose en uno de los sillones de tomar sol que estaban salpicados por la terraza. Tony, su copa medio vacía, se giró para mirarlo con una sonrisa: no un smirk, ni un mohín, sino una auténtica sonrisa.
- Y qué te hace seguirme, siendo que adentro me preocupé de que se encontraran tu dama, hidromiel del bueno, jabalí asado y el director del Met, que seguramente se muere de ganas de seguir babeando ópera contigo?-
- No entiendo la insistencia de todo el mundo de ofrecerme jabalí, Tony.-
Tony rió.
- Además mi dama se encuentra disfrutando tanto de la charla con el hombre del programa televisivo, el doctor y una mujer doctora también amante de las estrellas, que sería un pecado interrumpirla. No tengo dudas de que sus mentes vagan por conceptos interesantísimos, pero mi cerebro no está entrenado para ese tipo de batallas.-
- Tú y yo, buddy. Cuando se junta tanto teorista me dan ganas de recordarles que desenrollar teorías no le ha salvado nunca la vida a nadie, pero seguro que están disfrutando tanto algo elevado como dobles multiversos que déjalos…- suspiró, ofreciéndole su propia copa, de la que Thor bebió un sorbo apreciativo.
- Lo más seguro es que tenga ETS.-
- Jane, dudo que una astronave pueda tener ETS.-
- No lo sabes! Cómo puedes saberlo? Como sea, si tuviera que follarme una astronave, no sería el Millenium Falcon. Es muy promiscuo, seguro. No, yo me follaría a a Serenity. Esa chica sí sabía divertirse.-
- Es una idea.- dijo Orson Scott Card, observando especulativamente su Manhattan a medias.- Sin embargo, siempre he tenido un algo turbio con el Gerónimo. Ya saben, audaz y novedoso…-
- Salgan de su fantasía. La única cosa que vale la pena follarse es la estación espacial MIR, eso es historia…- protestó la doctora Woodward, girándose a Bruce.- Y usted, doctor Banner?-
- Soy un tipo espantosamente tradicional…- empezó Bruce, que balanceaba su copa vacía en la mano, y se mordió el labio antes de responder.- Pueden burlarse si quieren…-
- Te follarías el sputnik?- exclamó Jane interrumpiéndolo.
- Aw. Tenía puntas.- protestó Neil de Grasse, riendo.
- No, no.- dijo Bruce, riendo.- Lo siento, pero para mí tendría que ser la Enterprise. Que llegue a donde ningún hombre ha llegado.- completó, una carcajada a su alrededor.- Sería para toda la vida…!-
-… déjalos que se diviertan. – concluyó Tony, volviéndose a la noche y acabando el vaso que estaba compartiendo con Thor.- Es una noche hermosa, ciertamente.- agregó, pensativo, los brazos entrecruzándose para apoyar las manos en los antebrazos, el mentón en ellos.
Todas las luces de New York titilaban sobre la bahía, el aire era tibio, y la luz tras ellos era cálida e invitante, el sonido de voces, risas y música en sordina seductor y seguro. Sin embargo, Thor acodó su corpachón a su lado, y para la sorpresa de Tony, le puso una mano en la espalda, esa enorme mano, tratando de ser delicado.
(17)
- Es ciertamente una hermosa ciudad, y un marco muy apropiado para ti, Lord Tony Stark. Puedo sentir tu amor por la ciudad que no duerme, y por este mundo al que reflejas tan bien.-
- Caótico y materialista? Lleno de crimen? Ecológicamente irresponsable?-
Thor hizo un mohín a su perorata, pero continuó hablando, sus ojos en el mar de neón parpadeante.
- Cambiante y brillante. Enérgico y vivo. Y siempre, siempre, sorprendente.- dijo Thor, y había emoción en su voz. Tony se calló, sorprendido porque aparentemente aún le quedaba la capacidad de sonrojarse en toda su habitual desvergüenza, pero la expresión fascinada y a la vez un poco apabullada de Thor le dio curiosidad.
- Nos miras como nosotros miramos… a Narnia. O a la Tierra Media, o a Westeros. Tierras de encanto y maravilla, sólo que tú sí tuviste la posibilidad de atravesar el espejo.- dijo Tony pensativo.- Creo que todos estábamos demasiado fascinados con tu llegada, con las posibilidades, para preguntarnos lo que significaba para ti. Un poco " extraño en una tierra extraña", no?-
- O, como me llama nuestra dama, un " maldito turista".- dijo Thor, los ojos soñadores de un poeta.- Los héroes de tus historias siempre son valientes cuando van a otros mundos, Anthony. Porqué yo no debería serlo?-
- Porque ellos son ficticios?- dijo Tony con profunda irritación al darse cuenta que había olvidado un detalle: y no le gustaba olvidar detalles.
El que este detalle tuviera que ver con que la legendaria mansedumbre de Thor lo hubiera hecho olvidar que estaba trtando con el equivalente a Cristóbal Colón de una raza alien, y cuando por un momento se imaginó a sí mismo no sólo instalándose a vivir en otro mundo – no otra ciudad, no otro país, sino que otro jodido mundo- bueno, la idea mareaba, aunque durmieras con un diccionario como Jane más útil que la wiki.
- Las imaginaciones que los crearon, como una comportamiento ideal, o al menos natural, no eran ficticias.- dijo Thor.
- No te hagas el héroe. No tienes que hacerlo: no aquí. Dios, me imagino cómo echarás de menos tu casa a veces. Y nosotros siempre pidiéndote que te quedes, que nos dejes hacerte experimentos y preguntas, tratando de mostrarte cosas… se supone que yo soy el Asshole tm, pero todos te hemos hecho eso, maldita sea…-
- Basta, Stark.- dijo Thor, un gesto con su mano, un gesto de realeza, declinando sus disculpas.- Midgard me ha fascinado, y eso lo sabes. Una parte de mí siempre se sintió algo diferente al resto de Asgard…- empezó, moviendo la cabeza, y sus guedejas pálidas como lana, arrastrada por el viento, en engancharon en el ancho cuello del sweater que llevaba. (18) Las soltó con una sacudida, y le sonrió a Tony, pero el ingeniero no había llegado a ser quien era dejando las cosas inconclusas por educación.
- Diferente cómo?-
Thor aún sonreía, pero había una seriedad, un deje de incomodidad en sus ojos, que decía mucho sobre el que en Asgard, hablar sobre sus sentimientos no era algo muy bien visto. Posiblemente la falta de terapeutas podía tener que ver con una joyita como Loki.
- Siempre fui… más voraz, más curioso, más interesado en lo que estaba más allá del horizonte que todos mis compañeros de armas. Mi madre y reina solía decir que sólo superé la etapa infantil del " porqué" a todo cuando lo cambié al " porqué no?".-
- Eras un niño imposible?-
- Siempre. Mi hermano era el modelo: bien portado, discreto, obediente, estudioso, adulto, en muchos sentidos, cuando yo aún era un niño. Supongo que aún lo soy, Tony. Es de niños negarse a las responsabilidades que me aguardan, negarse a los roles que me han sido asignados por el destino. Y sin embargo, no logro doblegar este deseo de quedarme en mi corazón: como un niño que se aferra a las fantasía de la infancia, así me niego a abandonar el lugar que se ha vuelto mi hogar…- murmuró, y aunque sus ojos no fueron a Jane, Tony sabía que Thor pensaba en ella, a quien amaba tan desesperadamente.
- Thor…- musitó Tony.- Ya sé que siempre me han etiquetado de maldito irresponsable, así que no afecto en nada mi reputación si te digo esto, pero… tienes que ser el Rey de Asgard? No hay otra persona? No da la impresión que te mueras de entusiasmo, sabes.-
- Mi hermano… mi hermano debió haberlo sido. Él era el indicado, y él lo deseaba: deseaba a Sif como reina, deseaba heredar un reino y fortalecerlo, atrincherarse dentro, preservar… mi hermano es como mi padre. Los dos desean preservar las cosas como son, a toda costa, mientras que yo…-
Tony hizo un gesto de escucha atenta, y guardó poco característico silencio, como si esperase a que Thor encontrara las palabras que le costaba hallar. El ceño fruncido del príncipe asgardiano al poner en voz alta las dudas y preguntas que lo atormentaban tras su calmo exterior era más que un poco conmovedor, y Tony sintió el mismo inesperado deseo de proteger que había sentido hacia el vulnerable Bruce y el desolado Clint, de un modo que no hubiera supuesto que el amable alienígena podía producirle.
Me estoy volviendo un cursi en mi avanzada edad. Ahora me da pena el Capi Banderitas y me hago psicoanalizar.
-… yo no quiero irme.- dijo al fin, con un temblor en la voz.- Midgard es… cada vez que me voy, y regreso, todo ha cambiado. Cada vez que duermo, cuando despierto, hay algo distinto. Cuando no le presto atención a las noticias ya hay nuevas en un par de horas, Tony! Música, descubrimientos, películas, guerras, farándula, arte… su misma tierra y mar y cielo cambian sin aviso, sin explicación… - Thor bajó la vista, mordiéndose los labios, y sus ojos estaban dilatados como si observara un mosaico fascinante.- cada vez me convenzo más que cuando regreso a Asgard, allá sólo existo, mientras que acá, vivo… vivo y amo, y no estoy solo. Y ustedes se preguntan porqué los dioses de sus leyendas se enamoraban de los humanos!- exclamó, y apoyado ahí, los ojos nublados, podría haber sido simplemente un hombre joven y apuesto, musculoso y vivaz, hablando de sus sentimientos. Tony no podía verlo de otra forma: no quería verlo de otra forma.
- No estás solo, Thor.- dijo al fin: porque no había nada más que decir. Thor asintió, y de repente, sin aviso, el musculoso brazo lo rodeó, y se halló abrazado contra un torso como mármol, pero que palpitaba como el corazón de un pájaro.
- No, no estoy solo. Tú, que eres Midgard personificada, me has guiado: mientras que Jane es una extraña entre su gente, tú eres el guía del viajero, Merlín para este Arturo, Gandalf para este Aragorn. No sé qué habría hecho sin ti, hermano mío.-
- Thor, no es como si…-
- Sí. Lo es. Eres lo más cercano a un rey, que me ha recibido en su reino y me ha honrado con ser su caballero.- dijo Thor, y Tony sintió con leve alarma las manos de Thor yendo a su cabeza, como si se preparase a besarlo.- Estoy orgulloso que me hayas abierto las puertas de tu hogar, como un rey a otro.- dijo inclinándose.- Y es por eso, que si un día puedo pagarte con mi vida esta libertad…- (19)
Tony hizo un sonido cuando Thor le besó la frente, justo en el cabello. La profunda emoción de Thor no hacía más extraña la situación, máxime cuando una voz humorística los interrumpió desde la esquina de las puertas de vidrio.
- Se dan cuenta lo caro que me salió el trajecito, y quieren que lo rasgue enrabiándome? Thor, suelta a Tony, o las cosas se van a poner color arveja.- dijo Bruce, dos copas en su mano. Thor, una amplia sonrisa en su rostro, hizo una reverencia que no habría estado de más en Game of Thrones y se retiró, recibiendo una de las copas de las manos de Bruce, una mirada de malicia y humor entre ambos que dejó a Tony más alarmado que antes.
Luego Bruce ocupó en lugar en la silla de sol de Thor, y tras tomar un sorbo de la copa, se la ofreció a Tony, que la aceptó con una sonrisa.
- Protegiendo tu terreno, no?-
- Thor estaba llevando un poco lejos su analogía de dos príncipes de tierras distintas para mi gusto.-
- Cuánto rato llevabas allí?-
- El suficiente. No entrarás? Después de muchos ruegos, Lin Manuel Miranda se ha sentado a tu piano. Seguramente tocará algo cuando acabe esta canción.- dijo Bruce, la cabeza inclinada a un lado. Tony se quedó apoyado en la barandilla, los dos mirándose sin moverse, sus sonrisas privadas, hasta que Bruce se levantó y deslizó suavemente dos dedos justo bajo la cinturilla del panatlón de Tony, trazando el punto en donde bajo varias capas de tela, una hebra de lana parecía quemar la piel de Tony cada vez que pensaba en ella. Lo atrajo hacia sí, y apoyando el mentón en su hombro, susurró:
- Futures made of virtual insanity now
Always seem to, be governed by this love we have
For useless, twisting, our new technology
Oh, now there is no sound for we all live underground
And I'm thinking what a mess we're in
Hard to know where to begin
If I could slip the sickly ties that earthly man has made…-(20)
- Reaccionario de tu madre, Banner.- gruñó Tony, fingiendo un codazo. Bruce, que reía en su oído, aguardó a que acabara la canción, y luego lo arrastró de la manga a las enormes puertas ventanales, en donde se vertía una auténtica cascada de notas, con Lin Manuel Miranda sentado al enorme piano de cola de Tony, probándolo antes de empezar a tocar una melodía conocida.
- Glen me permire tocarla, somos amigos…- dijo en un aparte, asintiendo, antes de empezar los simples acordes. El piano era lento y dulce, las notas pesadas, y Tony en el ventanal sintió los dedos de Bruce sujetarse más firmemente de su manga, más sólidos,, mientras Lin Manuel empezaba a cantar.
Be my late night partner
Oh pull me from the crowd
With all of your old records
We'll drink 'til we pass out
Where are the moments that I feel so alive?
I've lost everyone I need
But music slays my heart and soul
Every hour, day and week (21)
Tony sintió algo extraño, algo que le estaba pasando mucho esta noche. De alguna forma sentía que esta noche era significativa: había dado tantas fiestas, había participado de tantas debacles, había escuchado tantas canciones sin conmoverse, sin registrarlas siquiera. Sin embargo esta noche se sentía… distinta. Era un poco como estar drogado en cocaína, pero sin el mareo ni las palpitaciones: y sin embargo, de repente, ahora que todo parecía tener un significado, su mente parecía registrar todos los detalles como si fueran cosas preciosas, como si cada uno de esos momentos – el temblor en la mandíbula de Clint cuando hablasen, los ojos emocionados de Thor, el lento parpadeo de Bruce apoyado a su lado en el marco del ventanal escuchando, soñador, a Lin Manuel cantar una canción que podría haber sido escrita para ellos.
I'm on the edge of something beautiful
I'm on the edge of something beautiful
La voz de Lin Manuel era profunda y sensitiva, pero sobre todo tenía el reborde de sinceridad, de expuesto sentimiento que le había ganado tanto éxito en Broadway. Había ternura en su voz, y ansiedad, y Tony, aún mientras observaba el salón silenciado escuchando la canción, el modo en que en una esquina Clint, de pie tras Natasha, había puesto el puño cerrado en su hombro y ella apoyaba la mejilla en esas manos mortales: el modo en que Steve miraba a la noche, los ojos dulces y nostálgicos, y luego se volvían a Libby, sentada no muy lejos, que escuchaba la canción con fascinación en el rostro. Podía ver a Thor, que depositaba un tierno beso en los cabellos de Jane, su fuerte brazo rodeándola con tanta delicadeza: a Pepper, que inconsciente de que Rhodey la miraba, le susurraba algo a Maria. Podía ver todo eso, casi sentirlo como si pudiera saber qué hacían, predecir lo que sentían casi sin mirarlos, y Tony se dio cuenta que todos ellos: la espía, el asesino, el soldado, el guerrero, el fugitivo, el genio… todos ellos eran, y habían sido, lobos solitarios, independientes y orgullosos, rebeldes y acostumbrados a seguir sus propias reglas.
Pero se habían encontrado, y ahora este grupo, tribu, pack, manada, se había conjugado en algo más fuerte que la suma de las partes. Viendo a Bruce a su lado, la memoria de todas esas noches en el laboratorio, y de esas pocas noches de pasión que habían compartido, Tony supo con una sensación casi mareante que moriría por proteger a cualquiera de ellos y ciertamente, iban a tener que enfrentarse a todo el poder de Tony Stark para intentar hacerle daño a cualquiera de ellos. No se trataba de balas o de rayos de energía: no, lejos de eso! Pero quería proteger con enorme ferocidad esa nueva sonrisa confiada en Bruce, la risa de Nat, tan nueva, el relajo que empezaba a mostrarse en los hombros siempre tensos de Clint, la nueva esperanza en los ojos de Steve, la curiosidad inocente de Thor… quería verlos felices, aunque tuviera que trastornar el mundo. Y los quería a salvo. Los quería a salvo, al costo que fuera, aunque estaba tan orgulloso de que Tony Stark, una vez un pasota hazmerreír ebrio del jet set, se hubiera ganado el derecho de pararse entre esa magnífica Valhalla de héroes y ser llamado uno de ellos…
Sing with me 'til the end of time
I love the way you read my mind
Laughter makes you live so much longer
Don't know if the pain makes you stronger
Give me something that burns inside
To make me shiver, to shut my eyes
Tenía que haber algo en el scotch. Tuvo que mirar las luces y dejar de mirar a sus compañeros, porque empezaban a arderle los ojos.
Late night partner don't bother sleeping
Tell me all the secrets you're keeping
Los aplausos hicieron que Lin Manuel se inclinara, y Tony, que lo conocía, se acercó para estrecharle la mano, con Lin Manuel babeando sobre el magnífico piano mientras se aquietaban los aplausos y Tony, que sabía tomar el control de un salón como de una red informática, se colocó junto a él para que todo el mundo lo viera y habló, su scotch en la mano. (22)
- Gracias, Miranda. Quiero agradecerles a todos por venir: como pueden ver si echan una mirada alrededor, esta noche me he puesto como meta reunir en esta sala a los más talentosos, los más bellos y los más poderosos de New York, incluyendo algunos que somos la intersección de todo eso.- agregó con una reverencia entre carcajadas.- Coman, beban y diviértanse, porque vivimos en New York y nunca sabemos cuando vendrá un alien a atacarnos, o como en el caso de Thor, a robarse las mujeres más bellas con el look de surfista, desgraciado…- Tony alzó la copa, a lo que Thor respondió graciosamente mientras Jane soltaba su conspicua carcajada sentada en su muslo.- Pero si viene un alien menos amistoso, como todos saben, tenemos quién salve el día, y quien evite que mientras salvamos el día nos matemos entre nosotros. Con ustedes, Steve Rogers, el tipo más decente que conozco, y conozco al papa Francisco.- dijo, extendiendo su copa con mucha elegancia. Steve, que por un momento se vio incómodo y viéndolo con algo de reproche, se enderezó y levantó su copa de jugo de manzana, su rostro suavizándose al ver el honesto entusiasmo en el rostro de Tony.
- Es un honor estar aquí. Es un honor ser parte de este team, y un privilegio poder proteger mi hogar, mi ciudad, mi planeta.- dijo con sencillez, y era imposible no creer en la sinceridad de sus ojos azules: pero de repente hubo un destello de malicia en los suyos al mirar a Tony, y sonrió.- Es una alegría poder disfrutar esta noche juntos en paz, el tipo de noche por la que peleamos y nos esforzamos. Por eso, por favor, diviértanse y hagan mi vida más fácil, como Capitán, dejando a Stark sin alcohol… bébanse esta Torre hasta que quede seca!- acabó alegremente, con un rugido en respuesta del público. (23)
- Rogers, hijo de tu madre…- Tony se giró a Bruce.- Dile algo!-
- " Bien hecho?"-
- No lo que tenía en mente.- Tony movió la cabeza derrotadamente.- Si no me dejan beber, tendré que buscar en qué entretenerme… NAT. NAAT. NAT!-
- Me llama, señor Stark?- dijo Natasha muy modosita, colándose él y Bruce mientras las risas y brindis daban paso a Bonnie & Clyde, de Jay-Z.
- A mover todas tus patitas conmigo.- dijo agarrándola de la mano y llevándosela a la pista. Bruce se cruzó de brazos sentándose junto a Rhodey, le silbó a Tony le demostrara porqué tenía sangre italiana: y la verdad eran muy pocos los que no los miraron, porque Nat y él habían bailado muchas veces juntos, tenían mucha química, mucho estilo, y nada, nada de vergüenza. (24)
- Si Nat tuviera útero, la preñaría cada vez que bailan.- dijo Clint sentándose junto a Bruce, que le echó una mirada atravesada y casi verdosa.- Qué? No te pongas celoso, es cierto!-
- No es celos, desaprensivo.- dijo Bruce, mirando a Tony girar en un extraño y estiloso paso de tango a ritmo de sexy hip hop, su cadera sólida entre los muslos de Nat al inclinarla, sus manos sosteniendo sin timidez las expansivas curvas de Nat mientras la llevaba por la pista en algo que era seducción eléctrica.
Look for me! Young, B
Cruisin down the westside - high, way
Doing what we like to do - our, way
Eyes behind shades, this necklace the reason
all of my dates been blind dates
But today, I got my thoroughest girl wit me
Nada que Tony hiciera parecía azorarla, y nada que ella sugiriera en su seductora danza parecía alterarlo: y así eran una pareja increíblemente sexy, que parecían disfrutar exhibirse y exhibir el uno al otro, halagando lo más atractivo del otro: la electricidad masculina y poderosa de Tony, la seducción irresistible y audaz de Natasha. Los dos te daban la sensación de ser unas muy malas ideas, en el proceso de hacer ideítas. Y había algo pornográfico casi, algo que Bruce y Clint estaban muy seguros que la parejita hacía a propósito, cuando los labios rojos y húmedos de Natasha rozaron la oreja de Tony, sus uñas rojas deslizándose por sus costados, y en respuesta Tony la echó atrás con un gesto brusco y posesivo, aferrando sus muslos abiertos para hundirse entre ellos, su mentón áspero hundiéndose en el cremoso escote, su nariz contra la columna del cuello…
And I don't have to worry, only worry is him
She do anything necessary for him
And I do anything necessary for her
so don't let the necessary occur, yep!
All I need in this life of sin, is me and my girlfriend.
Down to ride 'til the very end, it's me and my boyfriend.
Tony la giró contra su pecho, y deslizó una mano posesiva por sus costillas, su pulgar siguiendo el redondo contorno de su seno.
- Lo extrañas, eh?- dijo Nat , echando la cabeza atrás en su hombro.
- Qué?-
- Boobies. Cuerpos femeninos?- dijo Nat, moviéndose contra su cuerpo como si fuera entera vértebras, y apoyando el cuello contra su mentón.
- Ciertamente los extraño. Pero he tenido tantas relaciones con boobies sin cerebro, puedo tener una relación con un cerebro sin boobies.-
If I was your girlfriend
I'll be there for you, if somebody hurts you
Even if that sombody's me
- Tony, si necesitas…-
- Te estás ofreciendo? – dijo él con voz suave y cálida.
- Si lo extrañas tanto…- musitó ella, pero Tony la hizo dar un giro brusco y la atrajo para poder mirarla a los ojos.
- Como nunca en tu vida has dicho nada directo, sé que aquí hay docena de gatos encerrados. Como sé que no te estás ofreciendo porque yo te guste especialmente, asumo que te estás sacrificando por algo. Y eso es…?-
- Es sólo una oferta, Stark. Sin compromiso.-
- Jesús.- musitó Tony.- Me estás ofreciendo tu cuerpo porque no quieres que mi obsesión con las mujeres me haga serle infiel a Bruce, o te estás ofreciendo con la esperanza de que él se entusiasme y hagamos un trío?-
- Bueno, ése sí que no sería un sacrificio.- dijo ella, y le chispeaban los ojos de malicia, pero Tony la conocía cada vez mejor, la sostuvo del hombro mientras se movían juntos, los cuerpos pegados, su ritmo impecable.
Inclinó la cabeza, e inhaló su perfume, el rico y profundo aroma incensado de Fleur D'or de O'rsay, y la nota fresca y sensual que era sólo Natasha: y aunque sabía que sostenía entre las manos un arma mucho más temible que ninguno de los misiles que alguna vez construyese, se le antojó de repente demasiado fina esa cintura, demasiado suave ese cuello, demasiado expuestos el sedoso escote. Letal, pero frágil como un estilete demasiado fino, y la apretó con más fuerza, porque no quería dejarla ir, no quería siquiera una posibilidad de perderla: no a la sexy asesina, no a la artista de las mentiras, no a la letal acróbata, sino a Nat, que entendía sus sarcasmos, se comía la jalea directamente de la fuente y bramaba como un toro en celo cuando veían juntos películas de acción.
- Tan asustada estás de irte a Europa? Dios, Nat. No vas sola, y no es como que tengas que ir…-
- Tengo que ir.- dijo ella en voz baja.- No tengo miedo de ir. Tengo miedo de lo que pueda encontrar.- susurró ella.- Mis recuerdos son bastante… ya son bastante. Qué puede haber sido tan malo que tuvieron que borrármelo así…?-
- No importa lo que sea. Una vez que lo tengas, tu casa te espera aquí. Yo te espero aquí, así que ni sueñes es irte a otro lado. Te necesito conmigo, Natasha.-
Put this on my life
The air that I breathe in, all that I believe in
I promise I'll give my life
my love and my trust if you was my boyfriend
- Soy una asesina, Tony. Soy una arma, no mejor que…-
- Que el mercader de la muerte?- dijo Tony, alzando una ceja con autodesprecio. Natasha parpadeó, y al fin hizo un mohín, malicia en sus ojos.
- Mercader de las pequeñas muertes, había oído yo. –
Tony soltó una carcajada, y atrayéndola, la guió en un elegante, apasionado giro en el final de la canción.
Hubieron aplausos cuando acabaron, y varias parejas, inspiradas, se unieron al baile, mientras empezaba a sonar No Diggity. Maria arrastró a Thor, y Rhodey inmediatamente fue a buscar a Pepper, pero llegó tarde: Clint había ido en línea recta. Bruce fue a buscar otra copa cuando vio que Natasha aún bailaba con Tony y que a Libby la había sacado a bailar Kevin Feige.
- No bailas? Dudo que nadie en el salón te diga que no…- comentó Bruce, sentándose junto a Steve, que había sacado una cerveza y la bebía sentado detrás del piano, un poco oculto, lejos de las luces, aunque miraba con atención la pista de baile.
Thor se movía con mucho estilo, su gran corpachón elástico y suave en sus movimientos, su sonrisa abierta y feliz aunque sus ojos eran sexys al mirar a Maria, que bailaba con mucho entusiasmo y cero técnica, y ciertamente mucho peor que el alien. Pepper y Maria habían acabado espalda a espalda, y estaban disfrutando estar dándole palpitaciones a la gente con el contraste de las dos bellas mujeres, altas y hermosas, ondulando y riendo como dos colegialas, mientras Tony y Natasha se movían con la compenetración de dos amantes, leyendo perfectamente en los movimientos del otro, Natasha balanceándose pegada a las espalda de Tony, sus finos dedos recorriendo los brazos alzados del millonario. Un poco más allá, Clint se movía con la gracia del deportista, sus caderas sueltas y libres mientras admiraba a Pepper muy de cerca, al fin una sonrisa dilatando su rostro: y Libby, que seguía hablando mientras bailaba, escuchaba atentamente a su compañero, apenas moviéndose con la música.
- No, gracias.- dijo Steve, con leve frustración en su voz.- Recuerdas que me fui de tour con treinta chicas por toda América, en plan vaudeville, por seis meses?-
- Yup?- Bruce le dio un sorbo a su vino y admiró a Natasha, ahora de espaldas a Tony, llevando las manos a la nuca del ingeniero mientras él la rodeaba con sus brazos en perfecto ritmo.
- Intentaron enseñarme a bailar de todos los modos posibles y algunos nuevos. Tenían varios números en mente para que bailase con las muchachas, pero no hubo caso. Y como un pisotón mío rompe huesitos, prefiero abstenerme.-
- Pero si eres tan coordinado en batalla…-
Steve alzó las manos en rendición.- Me dí por vencido en esto. Además, me gusta mirar. Esta noche, es…- dijo Steve, y su rostro se suavizó.- Se ven felices. Me gusta mirarlos…-
La canción cambió a Pump It, de Black Eyed Peas, y los movimientos en la pista se hicieron más frenéticos, risas y sacudones de cabeza, brazos al aire, sólo los muy expertos como Tony o Clint manteniendo a sus parejas pegadas a sus cuerpos en el ritmo veloz y sincopado. Pepper cambió de pareja con Maria y acabó con Rhodey, que sonreía y se movía bastante bien.
- Nos merecíamos esta noche.- dijo Bruce, con determinación.- Más tarde, habrá música suave. Saca a Libby, Steve.-
- Después de lo que dijo Clint…- la voz de Steve bajó.- He estado pensando, doc.-
- Steve.- dijo Bruce, y hablaba con sinceridad en la voz ronca.- No había tenido la oportunidad pero… te pido perdón. Me equivoqué, me equivoqué gravemente por mi arrogancia y mi orgullo, cuando sabía, sabía que no estaba capacitado para esto, sabía que…-
- Doc.- dijo Steve, y su mano grande y sensible de artista cubrió el muslo de Bruce.- No. Lo hiciste porque yo lo pedí, yo te lo exigí, y la que tomó la decisión, fue Libby. Si Clint no fuera todo lo brillante que es, nadie se habría dado cuenta, ni tú, ni yo, ni nadie que trajéramos… además, mírala.-
Bruce volvió la mirada a Libby, media oculta por los cuerpos moviéndose, las evoluciones de Thor en primer plano, pero podían verla riendo, moviendo los hombros, su faldita celeste recogida en las manos. Estaba radiante, y tan hermosa, que casi dolía verla.
- Compara eso con cuando la trajimos. Todo es tu trabajo, Bruce. Este tipo de trabajo es por el que deberían aclamarte como héroe, y no a ninguno de nosotros.- dijo Steve, con dulzura. Bruce inspiró, aliviado, y miró a Steve con afecto, que ahí simplemente parecía un muchacho, demasiado joven para tener ojos tan tristes.
- Porqué estás aquí con mi fealdad en vez de allí, con Libby? Sé cuánto la quieres, lo que significa para ti. Porqué no intentas bailar, al menos, y te diviertes con ella?-
- Ya va a tener que vivir conmigo obligada, doc. No la voy a obligar a tolerar mi presencia ni un minuto más de lo que ella quiera…-
Bruce emitió un bufido y hundió la cara en las manos.
- Y Tony dice que soy yo el masoquista. Steve, perdóname el francés pero eso es fucking retard. No te has dado cuenta que ella siempre que está insegura o asustada te busca? Que siempre que tiene que presentarse en público, Libby retrocede y es Lydice? No estás ayudando en nada manteniéndote lejos. Te apuesto que si te acercas, será Lydice: está sola en una sala llena de desconocidos, en una fiesta como en las que la llevaban con Angela Merkel. Ve a ser un héroe, hala, y haz que vuelva Libby, aunque sea a punta de malos pasos de hip hop.- dijo Bruce, empujando su hombro. Steve enarcó las cejas, pero se levantó.
- No sé cómo maneja a Tony tan bien con manipulaciones tan trasparentes, doc.-
- Con él uso otro tipo de manipulaciones, Rogers.- dijo Bruce riendo.- Vamos, capitán. Por América.-
- Te diviertes?- preguntó Steve, un poco incómodo, dejándose caer con las manos en los bolsillos en una de las banquetas de elegante cuero rojo. Libby, que estaba acalorada recibiendo un par de copas, le sonrió y le tendió una.
- Es sólo soda de naranja con helado de piña… es un poco infantil, pero me gustaba mucho cuando era pequeña.- dijo ella, y Steve recibió el suyo con una risa.
- Mi madre me los compraba cuando tenía dolor de garganta. Era lo único bueno de mis amigdalitis.-
Libby asintió, bebiendo un largo sorbo.- Claro que me divierto. Es una fiesta maravillosa. Es increíble lo que el Sr. Stark ha logrado hacer…-
- Llámalo Tony, Libby. Se va a ofender si sigues tratándolo de usted.-
- No lo conozco tanto…- dijo ella, algo nerviosa, buscándolo con la mirada. Al otro extremo de la sala, Tony entregaba a Nat a los largos brazos de Thor, porque la tímida Jane no bailaba, para continuar con Happy, y se iba a sentar con Bruce, que le alargaba una bebida.
- Quería… hablarte. Es sobre lo que dijo Clint.- dijo Steve, un poco atropelladamente.- No tienes que mudarte conmigo si no…-
- Crees que te molestaré mucho? No hago ruido, y puedo cocinar y limpiar…- balbuceó Libby.
- No es eso, es que no te sientas obligada a…-
- Pero lo prefiero, si no es molestia, me sentiría más segura…-
- En serio, no… de veras?-
Libby se mordió el labio, algo teñido de naranja: claramente no era su primer float.- Es que con las pesadillas… me tranquilizaría mucho saber que estás cerca, no es que te vaya a despertar ni nada, es sólo el saber que… podría, si sueño con…- las frases entrecortadas de Libby se apagaron, y al fin alzó ojos que aunque eran alegres, también eran suplicantes.- Juro que no te molestare nada, Steve.-
- Por supuesto que puedes mudarte conmigo. Y me puedes llamar cada vez que quieras, si te despiertas por la noche.- dijo, antes de cerrar los ojos y sonrojarse levemente.- Oh, por la puta, si fuera a propósito… no es como sonaba, en serio…-
- Gracias.- dijo ella, y su mano fue a su antebrazo, acercándosele, la rodilla de Steve rozando su cadera cuando lo miró a los ojos. Steve sintió una vaharada de su aroma, un perfume fresco y cítrico, algo que olía limpio, anticuado, natural. Y se halló inclinándose, con una sensación de inevitabilidad que era dulc vez simple, porque nada parecía más natural que llevar las manos a su cintura elástica bajo el algodón celeste, a acercar su rostro al suyo…
- Gracias, Steve.- dijo ella, y lo abrazó como a un hermano. El cerró los ojos e inspiró, el puente de la nariz en el fino hombro de ella, y sintió deseos de maldecir aunque estaba feliz a la vez. Bucky la habría cruzado sobre su muslo y se la hubiera comido: lo había hecho, más de una vez, delante suyo. Pero Steve no era capaz de eso, o eso había pensado, porque la exasperación empezaba a convertirse en algo muy Bucky en su interior…
- Baila conmigo!- dijo ella, tomándole la mano, pero Steve movió la cabeza.
- No bailo, Libby…-
- Pero por una vez! No es como antes, no es que tengas que saberte los pasos, ahora basta con moverte…- rogó ella, tironeándolo, y había algo tan alegre en ella, tan ligero, que Steve sintió deseos de reír con ella aunque no sabía porqué.
- No, no puedo…-
- Yo bailo contigo, bonita.- dijo una voz, y Rhodey tomó la mano de Libby con un floreo, que hizo un mohín soltando a Steve y se dejó llevar a la pista por el apuesto piloto vestido de color bronce, que se movía con gracia.
A goddess on a mountain top
Burning like a silver flame
A summit of beauty and love
And Venus was her name.
She's got it,
Yeah baby, she's got it.
- Un brindis, por nuestras mujeres bailando con otros.- dijo Clint, apoyándose pesadamente en su hombro y alargándole un vaso.- Thor le puso un poco de su petaca. Y me lo tomé. Dos veces. Stark tres. El doc uno… faltas tú, nos vamos a ir todos a la mieeeerda…- (25)
- Y Natasha?- dijo Steve, dándole un sorbo al vaso, tosiendo y devolviéndoselo.- Qué es esto, es ácido de cañerías?!-
- Nat se relamió y pidió más. Si es un androide, te digo…- dijo Clint, haciendo gorgoritos mientras le rodeaba el cuello con el brazo. En la pista, Natasha bailaba con Thor, frotándosele bastante más de lo que la canción exigía, pero sin que Jane prestase atención, metida en una conversación con Maria y Lauren Woodward.
- Dame más.- dijo Steve, empinándolo mientras miraba de reojo a Rhodey haciendo que Libby riera al alzarla delicadamente en sus brazos y girándola.
I'm your Venus,
I'm your fire at your desire.
A su costado, Nat bailaba con Thor, que se movía con una gracia y un estilo que ni el dinero ni el estatus hubieran podido comprar. Thor seguía el ritmo fácilmente, sus ojos en la diminuta asesina: y aunque habría podido verse absurdo, por sus diferencias de tamaño, se veían en cambio encantadores, porque Thor estaba ya tn acostumbrado a moverse alrededor de cosas frágiles y pequeñas que lo hacía con una delicadeza siempre consciente que era bella de ver. Nat sacudía los hombros y reía, y los ojos azules nórdicos se empequeñecían de afecto, imitando sus gestos, moviéndose con tanta naturalidad que podía olvidarte que era un guerrero alien y pensar que era simplemente otro soltero más de New York, un jugador de rugby famoso quizás, con el sweater castaño de cuello flojo que llevaba tenso sobre su musculoso pecho y el cabello recogido en un manbun descuidado.
Her weapons were her crystal eyes
Making every man mad,
Black as the dark night she was
- Es un poco inquietante que Thor haya absorbido la cultura 2015 tanto más rápido que yo.- suspiró Steve.- Da un poco de miedo lo bien que se adaptó. Míralo, nadie pensaría… que no es de aquí, mientras que yo solo no soy de ahora…-
- Thor es un tipo abierto a todo, y Erik Selvig ha tenido con él la paciencia de un padre, pero sí, es increíble como se adapta. La gente piensa que porque es fuerte es idiota, pero devora información y todo, todo lo retiene. El otro día me estaba explicando a mí Straight for Compton, y no fue hasta que terminó que me dí cuenta lo absurdo que era. Se pasa las noches leyendo wikipedia, pero aún así es bizarro, lo concedo. Supongo que la educación Asgardiana debe ser realmente exhaustiva…- Clint, que había ocupado el espacio de Libby y se había sentado al bar, le dio otro sorbo a la malévola copa en su mano.-
- Es un poco humillante.- Steve sonrió, mirando al asgardiano reír y detenerse en su baile para dejar pasar a Maria y Pepper, que dejaron la pista y fueron al bar, demandando bebidas.- Él me enseñó a usar Twitter, sabes? Y en mi época yo era considerado brillante, y manejaba lo último en tecnología…-
Got what no one else had.
She's got it,
Yeah baby, she's got it
I'm your Venus,
I'm your fire at your desire.
- A Thor le interesa porque es nuestro fan, fan como Bruce que habla élfico y klingon y como yo, que podría recitar todos los planetas de Battlestar Galactica. Hay veces en que me pregunto si toda su fascinación con Jane no tiene algo que ver con exclusivamente un cerebro que está a dos publicaciones del Nobel… A ti, en cambio, sólo te interesan las cosas cuando te son útiles.- dijo Clint no sin cierta aspereza.
- Qué quieres decir?- murmuró Steve, aunque tenía una idea de adónde iba ese comentario.
- Creo que igual que Nat, viviste mucho tiempo sin nada más que los básicos. Tienes que aprender de nuevo a apreciar las cosas innecesarias y divertirte.- dijo Clint con grave ternura.- Incluso el doc encuentra deleite en algunas tonterías… si él puede, tú también. Míralo como brilla esta noche…- dijo pensativo, y los dos se volvieron, dejando a Thor, que ahora daba vueltas con Maria en la mitad de la canción, la alta mujer risueña en sus brazos, para mirar a Bruce, que sentado a un costado entre unas pantallas, observaba a Tony sacando a bailar a Pepper Potts.
- Va a poner una lenta… anda a sacar a bailar a Libby…- ordenó Clint, dándole un empujón a su Capitán. Steve movió la cabeza.
- No después de beber esa cosa de Thor. Además, esto…- Steve se interrumpió, y cuando los primeros acordes de la música atrajeron a todo el mundo a mirar, porque no era música envasada, era el mismísimo Lin Manuel Miranda tocando la canción de Ed Sheeran, Thinking Out Loud,(26) y Tony, teatral como siempre, le extendió una mano a Pepper con un floreo, saludó el público, y la llevó en una especie de vals quieto y expresivo tan respetuoso como seductor había sido su baile con Natasha, su privilegio de dueño de casa extendiéndose hasta cubrir toda la pista en llevándola con la mano abierta en un amplio círculo alrededor suyo.
- Si nos sobrevives, Rogers, tienes que hacer que canonicen a Pepper en cuanto se muera.- dijo Clint, moviendo la cabeza.- Es cierto que desde que lo dejó, está mucho más bonita…-
- Clint!- gruñó Steve, con reconvención, pero los ojos de Clint no mentían. Era cierto que Pepper había perdido ojeras, había ganado peso vital y había recuperado un poco de viveza en el rostro, pero era cierto que a pesar de su asombrosa belleza, los años cuidando a Tony le habían robado mucho: Maria era cinco años mayor que ella, pero se veía mucho más joven, sin ninguno de los tratamientos y cuidados que la CEO de una gran empresa tenía acceso y una comandante de SHIELD no tenía tiempo para. Pepper era bella, pero había una cansancio en su rostro que rara vez desaparecía, y Steve se halló deseando que hallara a alguien que la cuidase, que la amase, que la hiciera reír. Pepper había sido buena con ellos, con todos ellos, pero a pesar del amor de Tony por ella, le había hecho daño, y sin embargo ella volvía a tomar su mano y lo dejaba llevarla en la pista de baile en una canción de amor, y Steve tuvo la sensación que lo dejaría tantas veces como él le tendiese la mano.
Darling, I'll be loving you till you are seventy
- Estás radiante esta noche.- musitó Tony, sus cálidos ojos castaños en los azul claro de Pepper, llevándola con la facilidad del hombre que conoce perfectamente a la mujer con la que baila. Pepper sonrió, pero en vez de asentir y bromear, habló con mucha suavidad, siguiéndolo paso a paso. (27)
- El que está radiante esta noche eres tú. Hace muchos, muchos años que no te veía tan feliz.-
- Y tan sobrio?-
- Estás…- Pepper se mordió los labios mirándolo, como quien mira una obra de arte o un amanecer.- Sé que casi nunca te digo esto, pero esta vez tenías razón y yo estaba equivocada. Estás junto donde tenías que estar, y con quien tenías que estar.-
- No estabas equivocada. No podíamos saber… quién podría haber previsto…?- dijo Tony, y la seriedad en sus ojos, la intensidad, era algo enfocado en ella, sólo en ella. – Sólo querías lo mejor para mí. Es lo que siempre has querido, y yo te he tratado… peor que mal. Fui muy injusto contigo, pepper. Si hubiera sido un mejor hombre, no te habría hecho sufrir.-
Los ojos de ella estaban traslúcidos, húmedos, pero se encogió de hombros, y sus dedos agudos le acariciaron el hombro.- Toma dos el tango. Si yo hubiera sido una mujer más lista, jamás me habría permitido enamorarme de ti. Pero ahora tú eres feliz, y yo, supongo que encontraré a alguien.- dijo ella, tratando de sonreír. Tony se acercó conspiradoramente.
- Si me consigo el báculo de Loki, te mando al Capi brainwasheado con el escudo y nada más…-
- Tony!- Pepper se echó a reír, en el momento perfecto, el timing que Tony manejaba tan bien, para hacerla reír antes de que llorase o gritase. Y la hizo dar una vuelta y otra, y otra, ganando unos aplausos, porque Tony, elegante y compacto, se movía con la seguridad de un atleta, casi como Iron Man se movía en el aire, con una esbelta mujer en sus brazos que se le entregaba tan confiada…
- Puede ser que esté equivocado, pero juraría que Rhodey te ha mirado toda la noche. Quieres que pregunte?-
- No tienes que buscarme novio, Tony.- reprochó Pepper, las cejas fruncidas. Ya empezaba a enojarse.- Es de mal gusto, además es humillante, y…- Pepper se interrumpió en un giro, y hubo de repente una sombra en su rostro. Tony levantó la vista para ver quién los interrumpía, y era Bruce, que cruzaba la pista, su expresión neutral y serena, pero su paso determinado.
- Bruce?- preguntó Tony. Por su cara, era obvio que había oído al menos parte de la conversación.
- Me permites, Pepper?- dijo Bruce, extendiendo la mano. Un poco helado, Tony se la tomó, pero Bruce lo hizo un lado, y tomando la mano de Pepper, se la llevó en un paso lento y sereno, en las últimas estrofas de la canción.
Tony hizo un gesto de incomprensión y de " qué vas a hacerle" al resto del público, que rió, y fue a sacar a bailar a Maria, Natasha, tras intentar infructuosamente que Jane aceptara bailar, se sentaba a su lado a al menos hacerla beber mientras Thor sacaba muy caballerosamente a Libby.
-… no necesito que Tony me busque novio, porque ya tengo marido, no es así, Doctor Sexy Potts?-
- Jarvis te contó.-
- Jarvis me cuenta todo.- dijo Pepper, y había ternura en sus ojos, ternura que se aumentó cuando en medio de un giro Bruce tomó su mano y la besó.- Está irreconocible. Le has hecho tanto bien, Bruce.-
- Podrías decir eso y más de mí mismo, Pep.-
- Es cierto que estás comestible.- dijo ella enfáticamente.- La gente de mi salón de belleza trabajan muy bien, pero realmente hicieron algo estupendo contigo.-
- Tony es quien ha hecho algo estupendo.- dijo Bruce, y avanzó en su espacio mientras acababa la canción, pegándola a sí mismo, su sonrisa casi peligrosa.- Jarvis, drop my needle.- susurró, sabiendo que el omnipresente AI lo oiría. Cuando los últimos acordes del piano se desvanecieron, lo qu tomó su lugar fue el ritmo sincopado de una canción latina, y Pepper se echó a reír algo nerviosa, cuando Bruce hizo un gesto abiertamente pidiendo espacio, y tomó su mano, atrayéndola a sí de nuevo, el ritmo ondulante y seductor, un quiebre en la artificialidad de la noche, un sonido fresco y cálido a la vez cuando los pasos de Pepper se amoldaron perfectamente a los suyos, el juego de pies y de caderas sintonizados con una alegría, una sencilla seducción que era la antítesis en su travesura de la seducción densa y peligrosa de Tony y Natasha. (28)
Nada voy a hacer
Rebuscando en las heridas del pasado
Pepper y Bruce parecían reír en cada paso, sus manos, sus ojos, encontrándose con perfecta simetría, y en cada movimiento, se encontraban sin fallar, la rígida CEO moviéndose con fácil sensualidad traviesa, el tímido físico enérgico y chispeante llevándola con una solidez que parecía casi posesividad.
Muchos asumieron, equivocadamente al verlos, que había un motivo que ahora entendían sobre porqué Bannermed trabajaba todas sus patentes auspiciadas por Starktech. Otros, creyeron comprender porqué Virginia Potts había dejado a Tony Stark y ahora estaba más radiante que nunca. (29)
Pero los que sabían, supieron que al ritmo de música latina, en sus dedos entrecruzados, en la naturalidad con que se movían ligeros y veloces, se estaba forjando una alianza que, en dos personalidad tercas, severas, de voluntades indestructibles, iba a proteger a Tony Stark como nunca antes había sido protegido, porque eran dos personas que no sólo lo amaban, sino que estaban aprendiendo recién a descubrir el poder que poseían unidos.
Tony no tenía ningún chance.
Con un floreo, Bruce dejó ir a Pepper, que fue directo a Clint y lo sacó a bailar, a lo que el arquero se prestó con entusiasmo, y Bruce se abrió paso e inclinándose junto a una silla, le tendió la mano a Jane Foster.
- Pero yo no bailo.- gimió ella, sus ojos grandes y tímidos.
- Es sólo seguirme en un 2, 3 periódico, Jane. Por favor? Sólo soy yo.-
Yo te quiero así
Y me gustas porque eres diferente.
Y Jane aceptó, las cejas de Thor yendo tan arriba como si súbitamente Bruce hubiera levantado el Mjolnir de sus manos de repente, y cuando se la llevó delicadamente de la mano a la pista y ella, tras observar todo un momento y calcular mentalmente el algoritmo matemático de la música, entrecruzó sus pequeñas manos en las grandes de Bruce, clavó la vista en sus ojos y movió sus pies en el mismo simple ritmo, girando si no en el elegante, impecable paso de Pepper, sí en un muy pasable ritmo latino, plegándose como una estudiante obediente a los movimientos de Bruce, que era más delicado que nunca.
Tony, que había observado todo con creciente alarma, se cruzó de brazos y echó una mirada alrededor, para notar que Clint, que bailaba entusiasmado, esquivaba su mirada. Sí: obviamente el pajarito se había dado cuenta.
Bruce había perdido el miedo, al menos por esta noche: y Tony sabía que por un rato al menos estaba viendo al audaz y alegre científico, al hombre que podría haber sido, sin Hulk. Pero si la transformación de Bruce lo había dejado más sorprendido que la primera vez que viera a Hulk, la forma en que las chicas reaccionaban a él lo tenía apabullado. Era cierto que hacía rato que había notado que las mujeres, las que fueran, después del babeo obligado de los pectorales de Steve, los brazos de Clint y los abdominales de Thor, solían tratar a Bruce con una ternura, con una atención, que parecía directamente proporcional a la posibilidad de que a él le gritasen: pero ahora, era tan obvio el cómo reaccionaban que estaba un poco asustado. No sólo Pepper se había entregado a sus brazos con el abandono de una amante: Jane, al igual que Pepper antes, tenía las pupilas dilatadas, el pulso agitado, y bailaba con los ojos fijos en su sonrisa, su rostro tan fascinado, sus manos tan firmemente aferradas a las suyas que Tony tuvo la inquietante sensación de que si Bruce se inclinaba y besaba a alguna de las dos, el beso le iba a ser devuelto con entusiasmo y hasta como precuela de algo más.
Era la solidez de Bruce, su madurez, simplemente, comparado a los demás? Tony sabía que él y Clint eran los pósters de las balas perdidas. Thor y Steve eran… tan extranjeros, en más de un sentido. En cambio Bruce parecía algo en quien podías confiar, alguien en quien apoyar la cabeza y quedarse quieta: había un motivo por el que Bruce era el psicólogo no oficial de la Torre. Y ahora, que mientras hacía a Jane girar entre sus pies, sus senos pequeños pegados a su pecho, parecía dispuesto a reclamar algo más, Pepper y Jane parecían no sólo dispuestas a dárselo, sino que hambrientas por ese pedido.
Y Natasha, la pequeña traidora. En el mismo momento en que Bruce besó la mano de Jane y la devolvió, sonrojada y feliz a los brazos de Thor, Natasha se aferró a su espalda, y continuó el baile, su ligereza de bailarina dejando que él la guiara adonde quisiera, la sonrisa de Nat distinta, más libre, más fascinada, por una vez inconsciente de ella misma y de sus máscaras para dejarse rodear con sus brazos a un hombre al que confiaba su vida.
Se mueve su cadera como un barco en las olas
Natasha lo soltó con renuencia cuando Bruce le sonrió y la dejó para ir a sacar a Libby, que rió y lo siguió con la facilidad de una bailarina de Lindy Hop: su paso, su manos, apenas lo tocaban y sin embargo lo copiaba con la misma facilidad de una bailarina profesional, y la misma fascinación, esa misma expresión, incluso el cambio de postura de una mujer cuando está ante un hombre que le atrae – hombros atrás, rostro ladeado y atento, pies casi juntos, caderas adelante- que todas había tenido, era tan clara como habría sido un cartel escrito.
Tony se mordió los labios, porque si había amado al científico zarrapastroso que intentaba fundirse con el papel mural, este seductor y alegre Don Juan le daban unas ganas muy poco adultas de dar patadas y bramar " mío!"
La canción acabó, misericordiosamente para Tony, y entre aplausos, Bruce se inclinó a hablar con Jane, que barbotaba algo sobre cuadrar el modelo matemático de la música para ayudar a aquellos, como ella, poco danzarinamente inclinados. Tony no aguantó más, y agarrando una copa se largó al balcón con un bufido mientras empezaban a hablar de karaoke, pero no había alcanzado a dar más que un sorbo cuando alguien lo siguió al balcón, le quitó la copa, la bebió al seco y luego lo agarró para besarlo a fondo, larga y apasionadamente, y al fin, le clavó los dientes en el labio inferior.
- Aw…!- Tony se soltó de Bruce, que lo miraba con ojos intensos, las luces de las puertas de vidrio y la propia espalda de Bruce ocultándolos de la fiesta.- Me has mordido?!-
- Te lo merecías después del show con Nat.- dijo Bruce, muy tranquilo mientras Tony se frotaba ofendido con el nudillo del pulgar.
- Tu acabas de dar un show con ella!-
- Ni de cerca lo mismo. No me pongas celoso, Tony. No lo soy mucho, pero no me provoques. Sobre todo considerando que si me pongo loquito, las cosas se pueden poner ligeramente esmeralda.-
- No pensé que te importaría…-
- Dije relación exclusiva y estuviste de acuerdo. Pensaste que eso significaba no ponernos ropa de Gap y Banana Republic?- susurró Bruce, y Tony se sintió con ganas de reír y pelear a la vez, y sobre todo con ganas de desvestirlo, ahora que el baile había vuelto a desordenar esos rizos que le gustaban tanto.
- No. Pero puedes castigarme cuando te haga enojar.- dijo Tony con una sonrisa incorregible, mordiéndose el labio ya abusado. Bruce, cuya pequeña sonrisa era más peligrosa que alegre, deslizó una mano por su mentón.
- I am so gonna mess you up, Stark.-
- Do your worst.- retrucó Tony, los ojos brillantes, y cuando Bruce lo besó, lo atrajo a sí con hambre.
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