Hola n-n! Jeje, tengo absoluto conocimiento de mi irresponsable atraso TT-TT, pero el capítulo no salía nunca como quería y estuve cambiando mil veces muchas cosas de lugar u.u. Pero finalmente está!

Por ende, y para no ahogarlos con más excusas les presento el capítulo deseando que disfruten de esta historia que ya está tomando forma n-n

Muchas gracias como siempre a Shion230 por sus pacientes correcciones. ¡Mil gracias sempai!

Disclaimer: Los personajes que participan en esta historia pertenecen a Aoki Takao (bendito sea)

Aprovecho de reiterar que esta historia es un KaixRei/ReixKai (lo seme y uke no es muy lo mío -.-)

Y con esos estamos más o menos listoco, ¡Enjoyy!


3. Idiomas

Eran las diez de la noche cuando Daiteiji Kogoro sucumbió finalmente al miedo que lo tenía siguiendo desde os inicios de sus planes. Un miedo alimentado por la emoción de formar parte de algo que él consideraba, podía ser el inicio de una nueva era, o quizás una soberana y milenaria idiotez. Y por el bien de eso, debía ser capaz de borrar el pasado y escribir sobre los restos de recuerdos que, en ese momento, lo hacían temblar de la duda.

Ya estaba viejo, pero seguía siendo el Sr Dickenson para los que alguna vez estrecharon su mano cuando el mundo del Beyblade se abría para ellos. Quizás sí es una mala idea ¿Será demasiado tarde para echarse atrás?

-Señor Dickenson! Voy a entrar…

Con el cuerpo inclinado sobre el escritorio, el hombre suspira en silencio cansado. Entonces la puerta de la oficina se abre, dejando que un moreno de platinados y amarrados cabellos entre de manera respetuosa. Aun estando cubierto deabrigados ropajes, algunos músculos escapaban de las telas y resaltaban una entrenada contextura.

-Garland-kun! Pensé que ya se habían ido todos

-Sí, yo también estaba en ello, pero me lo encontré en la salida – Y jodí, omitió respetuosamente el beyluchador.

¿Tan rápido? Los residuos de su joven espíritu no estaban cargados para una reunión ahora mismo. Necesitaba café. Y café es la forma elegante de decir que necesitaba un encuentro con Jack.

El apellido de Jack, era Daniels.

-Puedo entrar? –El tono encantador, cargado de ironía que usó esa voz…

Daiteiji se levantó para recibir a un invitado que no esperaba hasta la mañana, haciendo uso del horario japonés. Pero como en esos tiempos la ley de Murphy estaba de moda, Valkov llegó en el peor momento. Y pareciera que Garland sentía lo mismo, ya que cuando el hombre se abrió paso por la entrada, el joven no hizo mayores esfuerzos para esconder las ganas que tenía de insertarle la liga de su lanzador por… donde pudiera en realidad.

-Jaja, siempre me llamó la atención esa parte soñadora tuya de seguir alimentando con utopías vacías en estos mocosos de espíritus muertos. – El pelimorado se gira levemente para sonreírle al albino: - ¿O no? Garland…-El aludido guardándose en su seriedad, cierra los ojos, ignorando al invitado.

Avanzando hacia el escritorio donde estaba uno de los hombres más importantes del mundo del Beyblade, el recién llegado continuó hablando: – Muy gracioso. Hasta arrendaste una oficina barata para seguir jugando a ser el director de la BBA

-Por favor Valkov, hoy no. Solo dime si conseguiste fondos o interesados.

-En la abadía me tienen vetado y Hiwatari Volter ha rechazado todos mis llamados. Al parecer ya no le sirvo a nadie

¿Entonces por qué carajo lo sacamos de la cárcel? Se preguntaba internamente el dueño de Apollon.

El joven luchador admitía que aún mantenía ciertas dudas en las decisiones que tomaba el señor Dickenson.

Era inevitable. Frente a él se encontraba un hombre que alguna vez rebosaba de alegría y vibraba con los gritos de los jóvenes y niños que ganaban o perdían los juegos. Pero que hoy, hundido en la obsesión de recuperar algo que no tiene ni pies de cabeza. Ni él, ni al parecer el mismo Garland entienden que el Beyblade aún existe. Solo que ellos ya no pertenecen ahí.

Y ahora aceptaron trabajar con el mismo imbécil que produjo la ruptura entre las primeras generaciones. Un soberano error, pero ya aceptó unirse al proyecto. ¿Por amor al Beyblade? Por ello debía ser, ¿no?

El señor Dickenson negaba con la cabeza. De alguna forma se esperaba esa respuesta.

-Yo intenté hablar con el Señor Zagart pero no quiere saber nada de esto

-Y su robótico hijo?

-Ten un poco de respeto Valkov, por favor. Tengo entendido que Brooklyn está en Inglaterra ahora, podríamos pedirle ayuda.

Al escuchar el nombre de su antiguo compañero, Garland se acerca al par: -Ya me contacté con Brooklyn. Él lo buscará y me llamará

-Todavía conversas con ese monstruo?

… Garland sabía que debía cooperar para llevar la fiesta en paz. Lo sabía, y aun así, Valkov podía sacar lo peor de él solo usando un par de comentarios. Ojalá tuviera su guía consigo, pero como no era el caso al menos podía responder. A estas alturas si se rebajaba al nivel del fracasado pelimorado, al menos liberaba un poco de estrés en el proceso: - ¡¿Con qué derecho hablas Valkov?!¡Tú lo volviste un monstruo!

-Yo lo volví fuerte!

-Ah claro! ¡Y de paso también nos jodiste a todos!

-Ja ja y con todo y eso ustedes me sacaron de la cárcel

-Te juro que te voy a…!

El señor Dickinson dejó a los dos discutir un rato bloqueando lo que sea que saliera de sus bocas. Debía hablar con Garland sobre ese rencor tan bien fundamentado que tenía hacia Valkov. Ya habían llegado hasta ese punto, y el hecho de que el antiguo director de la famosa abadía rusa que fabricaba soldados del Beyblade esté con ellos discutiendo y denigrándolos, solo hacía que esto se viera más real.

No. Ya no se podía echar atrás.

La mañana llegó en otra parte del mundo, no muy lejano a las islas japonesas.

En efecto, el avión de la familia Hiwatari está finalmente aterrizando en las hermosas tierras orientales de la gran y sobrepoblada China, donde no más acomodar la escalera de seguridad, un albino ruso se abre paso empujando a sus dos amigos.

Bajando las escaleras con aires somnolientos, el alguna vez entrenado soldado, estira sus músculos con breves ejercicios de brazos, aprovechando de quejarse de la mala atención que recibió en el avión:

- Hiwatari, ¿cómo es posible que tu familia esté forrada en billetes y el único juego que tiene el avión es Pacman? Explica esa mierda, por favor

El siguiente en salir fue un pensativo pelirrojo, quien, mientras bajaba del avión, revisaba distraídamente su celular dándose cuenta de algo interesante: -No tiene sentido decirlo ahora, pero los Bladebreakers son tan famosos que solo googleándolos puedes encontrar al Rei que buscas

-Déjalo Tala. En el fondo Kai nos quiere juntos.

El bicolor se limitó a continuar con su hobby de ignorar a ambos rusos tratando de olvidar que existían. Por supuesto que lo sabía. Así encontró el destino de su búsqueda. Y otras cosas desagradables igual.

Su querido amigo Google lo llevó al artículo de una revista online que se titulaba: "¿Qué será de los Bladebreakers?" Donde ilustradamente mostraba como él y sus compañeros fueron espiados y fotografiados desde las sombras por alrededor de tres meses, solo para entregar a los fans detalles de sus vidas personales fuera de los beyestadios. Que miedo.

Pasando del idiota de Tyson y el hiperactivo de Max, Kai, picado por el bichito de la egocéntrica curiosidad que se permitía liberar en la soledad, buscó su nombre entre los párrafos para ver qué imagen habría generado de sí mismo al soltar su blade. Un gran error.

Hiwatari textualmente había pasado de ser "el mejor beyluchador de la historia, a un mediocre estudiante incapaz de conservar una simple beca". Los periodistas que encabezaron la investigación se tomaron el atrevimiento de entrevistar al decano de su facultad, quien naturalmente lo basureó por todo y nada, dejando al bicolor como un enclenque y sin talento, inútil. Imbécil.

De cualquier forma, esa porquería de nota farandulera, agregó humildemente que su trabajo más complicado fue seguir al nekojin. Nadie tenía ni la másmínima idea de cómo ubicar la aldea del colmillo, por lo que encontrarlo les fue imposible. Sin embargo, luego de un intenso seguimiento, dieron con que el actual paradero del antiguo beyluchador era justamente una pequeña ciudad comercial ubicada en Hong Kong, China. Maravilloso.

Y esa era justamente la ciudad a la cual el ruso-japonés pretendía ir.

Pero el pensamiento de recorrer todo Hong Kong por un solo hombre cuyo rostro no recuerda para nada y que con el pasar del tiempo debería haber cambiado de aspecto o madurado ciertos rasgos, en tres meses… Silenciosamente el bicolor pidió ayuda a sus amigos, obligándolos a ir con él.

Ya en el aeropuerto, el trío se dirige a la salida para tomar el transfer que los llevará a la dichosa ciudad donde empezaría su búsqueda. Bryan sin embargo, no pudo evitar anunciar su inquietante observación: -Es mi idea o todos aquí son iguales? Como si los fabricaran por modelos.

-Bryan, ¿eres xenofóbico? - Pregunta sorprendido Yuriy.

-Tenemos suerte de que Kon parezca más gato que humano

Hiwatari suspira. No pudo escoger mejores amigos porque los demás murieron en la abadía…

Siendo ya las diez de la mañana, el grupo estaba llegando a la ciudad. Encontrar su transporte no fue difícil. Y eso inquietó al bicolor. ¿Por qué las cosas están funcionando tan bien? Demasiado inusual.

Mientras sus dudas crecían, el equipo llegaba a su destino. Y entonces el más alto de los rusos comenzó a exigir comida.

Sus primeros llamados fueron completamente ignorados. Mientras Tala y Kai discutían puntos de búsqueda, las tripas del albino comenzaron a sonar, pero nadie le prestó atención. Cuatro minutos más tarde, los tres estaban tocando una agónica sinfonía estomacal. Así que, aguantando el dolor del vacío, apuraron con la mente al chofer para por fin llegar y poder buscar un lugar donde alimentarse.

Diez minutos más tarde, ya estaban entrando a un lugar con camuflada desesperación.

Una vez sentados, el pelirrojo y el bicolor comenzaron a pensar. Prácticamente ya estaban en la ciudad, aunque no sabían muy bien por donde comenzar a buscar. Un mapa era necesario en esos momentos. Los datos móviles internacionales eran un lujo que ninguno podía darse.

-Ni siquiera es Beijing y me siento apretujado Kai, ¿cómo mierda vamos a encontrar a Kon?

-Nos vamos a separar…

- Seguramente no nos vas a dejar en China y vas a partir solo de vuelta

Increíblemente Yuriy concuerda con Bryan diciendo que "no sería la primera vez" asintiendo con los ojos cerrados. Kai no puede creer como lo descubrieron.

-No lo haré. – "Si no encuentro al nekojin antes"

Pero el esfuerzo que hizo para sonar convincente fue tan escaso que sus compañeros llegaron a sentir pena de sí mismos. El ojicarmín realmente era capaz de abandonarlos y lamentablemente nada de eso les parecía en lo más mínimo extraño. Así que siendo el ojiazul nuevamente el más maduro de la manada, aceptó para sorpresa de Boris, la propuesta del sádico heredero: -Ok, nos separamos. El que lo encuentre primero le avisa al resto, pero antes, ¿podemos hacer algo?

Mientras los rusos desayunan discutiendo, unas cuadras más allá, en un barrio repleto de restaurantes tradicionales y turísticos, los maestros culinarios se encuentran preparando los locales para recibir a sus fieles clientes. Uno de ellos tenía a un moreno pelinegro en sus vestidores, acomodando su camisa de trabajo para comenzar una nueva jornada laboral.

Le dolía ligeramente la cabeza, ya que su pelirrosada amiga había discutido con él antes de salir, alegando que hace mucho tiempo que no se tomaba un descanso, y que eso le podría jugar en contra en el futuro.

Lamentablemente, el ojiambar sabe muy bien como son las cosas. Pero ante sus gigantescas ambiciones, algo así carece de significado. Si quiere convertirse en el chef más joven del restaurant Long Yao, debía hacer unos mínimos sacrificios. Todos saben que comparado con lo que hizo por el Beyblade, algo así no es nada. De hecho, era hasta gracioso.

Lo lamentaba profundamente por Mao, pero ahora no hay nada más en su cabeza.

Nada excepto un pequeño espejismo que vio en la vereda del frente mientras iba de camino al trabajo. Un espejismo con pelos bicolores.

No dirá que no se sorprendió. Pensó que era realmente él y que lo habían contactado de Japón también para sumarse a la revolución. Pero de ser así, ¿no deberían haberse visto justamente en ese país?

¿No lo habrá ido a buscar, cierto?

¿No serán un montón de estupideces las que está pensando, cierto?

En realidad,¿solo fue un malentendido, cierto?

-Rei, me ayudas a preparar las mesas?

El pelinegro pega un salto al no verse preparado para interrumpir sus divagaciones. Una compañera de trabajo ya con su uniforme bien arreglado estaba apoyaba en el marco de la puerta que da al pasillo, mirándolo con expresión aburrida. La acanelada ceja de la joven se levanta ligeramente mostrando la extrañeza que le provocó haber asustado por primera vez al nekojin: -No sabía que era tan fácil asustar a gente como ustedes.

-Aunque te sorprenda Xiu, nosotros también somos seres humanos

-Mmmm, okay. ¿Me ayudas a preparar las mesas?

-Sí, en un segundo voy

-Perfecto

La joven se retira para seguir con lo suyo mientras Rei reposa su mano sobre su frente aprovechando de cubrir sus ojos por un segundo. El dolor de cabeza no se pasa, pero ya no podía culpar a Mariah por eso.

El que sí estaba al borde de un colapso nervioso era el heredero Hiwatari, quien se preguntaba ¿por qué nadie quería trabajar? No había pasado ni media hora desde que salieron del café, cuando el albino inició un recorrido culinario devorando comida tras comida como si la cuenta la fuera a pagar el bicolor. Sueña Bryan. El pelirrojo en cambio, dejó de prestarle atención apenas encontró un folleto de turismo. ¿Dónde está la disposición de hacía media hora?

Cuando era beyluchador, el ojiazul era mucho más centrado y serio, ¿acaso tenía que ponerle un trompo de colores delante para tenerlo con los pies en la tierra?

Bajo una situación así, Kai entiende por qué cambió a los BlitzkriegBoys por los Bladbreakers tantas veces. Y viceversa. A los ojos del mundo el equipo ruso era un pequeño ejército formado por soldados fríos y centrados con una presencia aplastante, entrenados bajo la disciplina y la siniestra mano del mismo Valkov. Pero después de liberase del control del pelimorado, los jóvenes de la abadía sufrieron una suerte de liberación espiritual, mental y en el caso de Bryan, sexual.

Hoy a ojos del heredero, los prodigios de la Abadía son un par de animales ineptos.

Tan ineptos como instintivos. Y los instintos de Boris terminaron por reventar la gruesa venita del ojicarmín, que decidió finalmente cortar por lo sano.

-Hey y a dónde vas?

-A buscar al nekojin

Y se fue.

Yuri, quien en realidad estaba leyendo el mapa ilustrado que tenía el interior de un folleto, levantó la mirada extrañado para recién darse cuenta que su amigo ya no estaba: -Idiota. Debió por lo menos esperar a que le dijera en que ruta empezar a buscar…

Boris sencillamente inclinó los hombros con aire despreocupado: -…A Hiwatari le falta un buen polvo. Deberíamos buscarle alguna chinita mientras vemos a Kon

En el restaurante Long Yao mientras tanto, el joven pelinegro atendía a los clientes con falsa tranquilidad. En dos horas más tendrá su oportunidad para tomar el puesto de Chef de cocina. Recién se lo dijeron.

Justo luego de terminar de acomodarse su uniforme, su jefe se acercó comunicándole que hoy se realizará la competencia por la llave del maestro culinario del emblemático lugar. La noticia le cayó como balde de agua fría al nekojin.

Nadie le dijo nada.

Nadie le dio el tiempo para prepararse.

Originalmente, tenía pensado preparar algo tradicional de su pueblo, y así mostrar un poco de los placeres alimenticios que ofrecían expertos de banquetes de su pueblo en las festividades lunares. Pero no llevaba consigo los ingredientes necesarios, excepto por un paquete de hongos exóticos que suele masticar cuando le da hambre durante el día. Con ellos, a lo más podía ofrecer mayor concentración de sabor al arroz blanco.

A esas alturas no le quedaba más que ocupar ese único recurso. Así que lejos de caer en las peligrosas lagunas de la divagación pesimista, el pelinegro nekojin buscó los hongos en su casillero y los guardó en su bolsillo, como si quisiera impregnarlos de su energía …Y aprovechar de evitar que alguien los saque y boicotee su improvisada nueva receta.

Debería dejar de aceptar recomendaciones de películas de Max, distorsionan su realidad.

Y ahora estando cerca de las 12 del día, el joven chino estaba haciendo un esfuerzo inhumano para separar su agonía del profesionalismo laboral que debe presentar a sus clientes.

-Oye cuidado!

-Ah! Lo siento mucho.

Debería dejar de pensar tan solo un ratito.

Siendo ya las 12 y media, tres rusos tenían alguna minúscula parte del lugar "monopolizada". Como nadie escuchó las indicaciones de Tala, naturalmente chocaron en algunos varios sectores, para luego devolverse, y tomar una nueva ruta. Más tarde se darían cuenta que estaban haciendo el mismo recorrido una y otra vez. Y aunque los tres lo sabían de sobra, ninguno se animaba a tomar un bus y cubrir zonas más alejadas. El amor que le tienen a Hiwatari no es suficiente como para perderse en Hong Kong por él, y el nekojin.

Pero dentro de una ciudad comercial no había mayores dramas. Era un lugar poblado, y siempre puedes pedir indicaciones. El idioma es, en todo caso, un constante problema.

-…mierda. ¿Por qué no hablas en ruso?

-…?!

Y Bryan, quien no era el rey de la paciencia, tenía acorralado a un pobre trabajador que no sabía cómo enfrentar a este extranjero en particular. Una mole rusa que a la vista parecía que te estaba asaltando, amenazando o acosando.

-Amigo haz un esfuerzo te lo suplico, si ambos sabemos que mi idioma es más fácil que el tuyo

-…- El pobre individuo no sabía cómo responder, no entendía que carajos pasaba. Apostando a la lógica, dedujo que este sujeto le quería robar. Pero siendo él un simple mesero de restaurante no disponía de tantos bienes para entregarle al ladrón. Sin embargo, como no quería ser víctima de agresiones físicas por parte de esa bestia albina, el empleado apuntó hacia el local donde trabajaba indicándole que sus cosas estaban ahí.

-Por qué me apuntas para allá? Kon está allá?

El empleado sigue apuntando insistentemente hacía el restaurant ya a la cercanía de un ataque nervioso, ¡Mi billetera está ahí! ¡Mi billetera está ahí!, le decía. Pero el ruso no entendía. Y cuando un individuo no comprende algo, la desesperación aparece para aprovechar su oportunidad. El ruso lo sabe muy bien.

-La paciencia se me está yendo al carajo… ¿está Kon ahí o no?!

El ruso dio un palmetazo a la pared justo al lado de la cabeza del pobre hombre quien ya no sabía cómo darle en el gusto a ese delincuente tan agresivo. Tanta fue la presión, que el pobre terminó desmayándose, arrastrando su cuerpo hasta el suelo. Los transeúntes miraban con miedo al turista malvado que intimidó a un lamentable mesero.

-…La puta madre.

Un poco más alejado, Hiwatari sin intención alguna de preguntar o conversar con nadie, intentó encontrar al nekojin usando solo su mirada. Tenía en su celular una foto de Kon sacada de internet, la cual miraba a ratos para compararla con el rostro de las personas que transitaban en las calles. Después de darle otra vuelta más al mismo sector, se detuvo.

¿Era en realidad necesario buscar a ese Rei?

Lo estuvo pensando vagamente durante el viaje. El hecho de que estaba buscando a ese compañero de equipo porque quería buscarlo a él y solo a él. Pero, ¿por qué? No tenía realmente el tiempo ni las ganas de vagar por todo ese lugar solo para encontrar a un nekojin en específico, cuando podía entrevistar a cualquier personaje de rasgos relativamente exóticos. ¿Por qué gastar su tiempo con un ex compañero?

¿Quién era Kon Rei entonces?

Kai observó la foto una vez más, solo para darse cuenta que el nekojin en particular no era nadie especial. Y aunque algo deseaba empujarlo hacia él, en esos momentos el heredero se sentía tan hundido, amargado y perdido, que a su juicio sus estudios eran lo único que lo podían salvar. Y necesitaba hacer ese trabajo para poder seguir estudiando.

No tengo tiempo para esta mierda.

Entonces cambio de planes. Buscará a cualquier persona que tenga orejas puntiagudas o bigotes graciosos en las mejillas. Es Hong Kong, debería haber al menos cien nekojin entre tantas personas, solo debía prestar atención. Si no resulta aquí sobornaré a mi abuelo para buscar en otra parte…

No tenía por qué ser ese Kon…

El uniforme del pobre empleado desfallecido pertenecía a un restaurante tradicional que en ese momento se veía conmocionado de gente. Siendo ya las una y media de la tarde, Bryan arrastró al desmayado hombre hacia esa dirección esperando encontrar a alguien con quien poder hablar en ruso. O en su defecto, en inglés. Así como también devolver el cuerpo.

A medida que se acercaba, notaba como muchas personas caminaban en direcciones opuestas a la suya. Parece que el show que capturó a tanta gente ya acabó. La imagen de la entrada del dicho restaurant ya se podía ver, así como se podía ver meseros retirar mesas y sillas que recientemente estaban afuera, platos y demacres sobras. Los uniformes, efectivamente coincidían con el del joven inconsciente en su brazo izquierdo.

Cuando lo iba a devolver, algo le llamó la atención. Alguien le llamó la atención.

-Kon!

El hombre de largos y amarrados cabellos dio un brinco mientras la singular cola que colgaba de la base de su cabeza se movía buscando el origen del llamado.

Jeje, te encontré

Sin esperar, Boris se acerca balanceando el cuerpo que sostiene flojamente. Rei, buscando aun al origen del llamado se da vuelta, sorprendiéndose al instante: -…Bryan?!

-No jodas! Te encontré!

-Kuznetsov?!

El ojiambar no entendía que estaba pasando. En ese momento estaba agotado, mental y físicamente. Perdió la bendita competencia y todavía estaba procesando su derrota cuando uno de sus antiguos rivales se le aparece de repente. Solo podía mirarlo con los ojos entrecerrados y marcados por el cansancio, preguntándose qué decir ante la montaña que tiene enfrente. Bryan sin embargo se le adelantó:

-ah carajo. ¡Después de esto Kai querrá que nos vayamos de vuelta a Rusia y no he conocido casi nada…!

Los ojos de Rei saltan un segundo. ¿No era un espejismo lo que vio entonces? Estaba en Hong Kong, y Kai también. Que día más raro…

El cansancio amenazaba con apagarlo.

-Oye Kon! –El nekojin brinca por tercera vez en el día. Molesto mira al ruso: -Te parece si pretendemos que no te he visto y nos vamos a comer?

-Qué?

-Bryan!

-Me cago en la…

Antes de decirle al soldado albino que no quería saber nada de comida, el nekojin escucha a su antiguo capitán.

Y lo mira a lo lejos. Y el mareo aumenta a niveles demasiado molestos para un ser humano, ese que motiva al estómago a devolver lo que sea que hayas consumido durante el día. Y no fue el único.

Se había encontrado con Tala hace unos minutos, y luego de caminar en la misma ruta otra vez, de lejos logró divisar a su otro compañero, acompañado (como vagamente esperaba) por otro joven. Y por ello ya se estaba molestando. ¿Ya se está moviendo ese enfermo sexual?

Pero a diferencia de Kai, Tala sí logró reconocer al acompañante del albino, quien definitivamente no era un objeto de apareamiento para el gran ruso.

A medida que se acercaban, el heredero fue descartando que ese joven fuera realmente para lo que originalmente pensaba: - ¿Con quién está hablando Kuznetsov?

-Realmente no lo reconoces. -Tan sorprendido estaba que su pregunta salió como una afirmación.

-No parece de su gusto

-No te parece más "gatuno" que humano?

Nekojin. Kai se detuvo y prestó atención. Se veía triste y cansado. Llevaba un uniforme blanco un poco desarreglado y una cola pegada a la cabeza. Nada que llamara mucho a su interés excepto cuando el viento balanceó los cabellos del joven y le mostró sus ojos ámbar. Algo salió y removió su estómago por un segundo.

-Tala…

-Mm?

-Quiero vomitar.


Jiji.

Si llegaron hasta aquí como siempre muchas gracias por leer y ojalá hayan disfrutado del capítulo!

Nuevamente me disculpo por la tardanza, me esforzaré en actualizar con menores atrasos la próxima vez u.u

Como siempre aprovecho de invitarlos a dejarme preguntas, comentarios, críticas o saluditos que llenan el corazón n-n!

Y así me despido! Nos vemos en el próximo capitulo!

Un abrazotote y un saludotote

Kano-kun