Los campesinos en el pueblo observaban a los recién llegados, veían con duda y miedo; más aun sabiendo que eran parte de la armada ¿Qué quería el imperio de un simple pueblo?, a esos hombres montados en caballo, eran más de 20. No faltó mucho para que empezaran los murmullos. Era de esperar, la mayoría de los campesinos reconocía el traje del que iba enfrente.
-Necesito hablar con alguien a cargo – el castaño hizo presente su voz, los campesinos aun lo veían con duda. –No se preocupen, mis hombres solo vienen como mi guardia. Pero realmente necesito hablar con alguien importante – comento serio.
-Señor, lo llevare con el jefe a cargo de nuestra seguridad –menciono uno de los campesinos acercándose lentamente. –Sígame-
-Bien –contesto cortésmente, bueno por suerte en ese pueblo cooperaban de buena manera –Atención, nos mantendremos aquí un tiempo. Pueden ir a descansar si así lo desean. –hablo a su tropa. Para luego seguir al campesino...
-Amm, disculpe...-de repente escucho una voz algo tímida y paro. Volteo abajo dónde provenía la voz y se topó con unos grandes ojos jade observándolo.
-¿Puedo bajar...? –Pregunto el pelirrojo algo apenado.
-Ah, claro... -el castaño bajo de su caballo y ayudo al pelirrojo; Kyle lo vio brevemente y pudo notar un pequeño... ¿sonrojo?
-Ah, Token llévate a mi caballo; Kenneth ven conmigo –anunció evitando ver al pelirrojo, eso realmente se le hizo incómodo. Sin embargo no sabía que le dio pena, si el a verse distraído y no recordar al pelirrojo o que lo observara con esos grandes y hermosos ojos... sacudió fuertemente la cabeza; no tenía tiempo de pensar en tonterías.
Kyle vio a ese hombre irse junto al rubio que le servía. Suspiro fuertemente.
Bueno ya había llegado, luego le agradecería el haberlo traído, ahora tenía algo más importante; llevar las medicinas a su amigo.
-Chico, ¿sabes de un lugar aquí donde pasar la noche? –interrumpió su camino un hombre moreno; quien detrás tenia a un rubio tembloroso.
-Ah, hay una posada pasando el sembradío. –menciono cortes. Aunque luego lo pensó bien, eran bastantes y en la posada apenas y cabrían la mitad de todos ellos.
Miro nuevamente al hombre moreno, y al pequeño rubio tembloroso.
-Pero no creo que haya tantas habitaciones... -dijo algo apenado –pero, si gusta usted y el rubio pueden venir a mi casa... tenemos un corral para que ponga a sus caballos, y si gusta puede decirle al...otro que puede pasar la noche también... -al final no sabía ni lo que decía, el moreno lo vio con la ceja alzada.-
-¿Te refieres al capitán? -
-Ah, sí, sí, el alto que se acaba de ir. Mi casa es grande y tenemos algunas habitaciones libres si gustan pueden pasar la noche ahí –se sonrojo, vamos cualquiera se pondría así.
-Está bien, gracias –
-Sígueme, por favor te llevare allá. Aunque primero debo ir a otra parte-
-Tranquilo, te seguiré -
Comenzaron a caminar, algo incomodos, o bueno el pelirrojo se sentía así.
Divisaron una gran casa blanca y pararon.
-Es aquí, subiré rápido. –el moreno solo asintió.
Antes que llegara si quiera a girar la perilla, se abrió la puerta y una chica rubia se abalanzo sobre él.
-Kyle, regresaste ¿estas bien?–grito alegre
-Ya Bebe, estoy bien...-metió la mano al bolsillo y saco los frascos. –Mira, la traje-
-¡Vamos!, hay que dársela... -sonrió.
La chica vio entrar al pelirrojo, y volteo a los dos hombres que lo acompañaban, nunca en su vida los había visto.
-¿Quieren pasar a esperar a Kyle? –fue lo único que se le ocurrió decir, no sabía ni que hacer, e invitarlos a pasar era lo único que paso por su mente.
Ambos entraron, y se sentaron a esperar.
-Eeey Craig, llegue –dijo mientras entraba a la habitación, se sorprendió al ver a su amigo recostado. Fuerte. Lo era, y lo sabía.
-Ah, Kyle, Bebe me dijo que fuiste a buscar mis medicinas...estúpido...pudo pasarte algo ¿Qué mierda pensabas?–hablo con enojo.
-Que podrías empeorar si no arriesgo mi trasero por ti imbécil, toma –no estaba enojado, de hecho, ya se había dado la idea de que su madre y Craig lo matarían. Pero no importaba era su mejor amigo y lo cuidaría.
-Pequeño imbécil –tomo los frascos que le daba el pelirrojo y tomo un sorbo de ambas botellas.
Puso cara de asco, realmente sabia repugnante. Suspiro, y aunque se sentía mal, se levantó.
Kyle rodo los ojos, ni siquiera hizo el intento de devolverlo a la cama, sabia lo testarudo que se pondría su amigo.
-Tengo hambre, bajemos -
Ambos se dirigieron abajo.
-Craig debo ir a casa a ver a mi mamá...-al llegar a la primera planta, vieron al hombre moreno junto a un rubio tembloroso. Y la chica cruzada de brazos. -...a demás debo tratar un asunto antes. Bebe, cuida de Craig vuelvo luego- hablo, volteo hacia su amigo y le sonrió –Te explico luego-
Salió seguido de los otros dos, ante la mirada de sus dos amigos.
Bueno, ya tendría tiempo de decirles todo. Ahora tocaba disculparse con su madre.
Le corrió un escalofrío, ya sentía la furia de su madre sobre él.
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-Bien Capitán Cartman, que necesita de este pueblo –hablo un hombre ya mayor.
-Mis disculpes por mi llegada repentina. Buscamos a alguien y tenemos órdenes de buscarlo en cada pueblo, apenas hemos recorrido la parte oeste y su pueblo es el único que falta al norte. –educado y serio; típico de él cuándo desea convencer a alguien.
-Ya veo, por mí no hay problema Capitán, mientras no causen problemas ustedes pueden quedarse el tiempo que desee -
-Le agradezco -
-Bien, dígame ¿Cómo es él? – pregunto curioso observando al castaño.
El castaño quedo serio, sorprendido, con un samblaje algo molesto. Llevaba días pensando llegar y buscar al chico, pero... ¿Cómo?...ni siquiera se había dado cuenta de tal cosa. No sabía ni como luciría el chico, el rey no le dijo nada al respecto de cómo lucia, o cuantos años tenía; ni siquiera le había mencionado el nombre de la madre. Vaya mierda de problema.
-En realidad no sé cómo luce...-dijo dejando al mayor con gesto de duda –sin embargo, se cómo ubicarlo, por una particularidad que me mencionaron. Tan solo necesitare que me dé permiso para terminar rápido mi estancia aquí-
-Muy bien, Capitán. Tendrá las libertades que necesite para encontrar a la persona que busca. Solo no abuse... -comento serio.
Cartman lo miro. Bueno, mínimo sabía que él era un hombre que se preocupaba por su pueblo... o por sí mismo. De igual manera ya tenía la libertar de buscar al chico.
Agradeció y salió junto al rubio, quien lo había esperaba escuchando hasta la última palabra.
-Bien Cartman... ¿Cuál es esa particularidad? –Pregunto el rubio, quería saber.
-Una mancha en el hombro, el rey dijo que su hijo la tiene...-respondió sin ganas.
Dieron unas cuantas vueltas en silencio, estaban buscando a los demás.
Bravo Cartman, se decía así mismo, tan distraído a estado que olvido decirle a alguno de sus hombres esperarlos y llevarlos con los otros. Genial, primero lo del chiquillo y ahora esto...pensó, ese chico torpe al que salvo 2 veces, ese pelirrojo de ojos jade. Sintió una repentina necesidad de volver a ver esos ojos...vaya estupidez, ahora se sentía como un obsesionado, pero bueno había una pisca de verdad, esos ojos le habían encantado...
-¡Joder Cartman! ¡Ya hazme caso imbécil! –grito desesperado y con el ceño fruncido el ojos celestes.
-¿Qué? –el castaño salió de sus pensamientos y vio incrédulo al rubio.
-¿En qué mierdas piensas?... mira, allá esta Token-señalo al hombre moreno, quien se encontraba sentado fuera de una gran casa.
-Black, ¿y los demás? – preguntó el castaño
-Se fueron a una posada... -
-¿Tu qué haces aquí? -
-El chico que hemos traído, el pelirrojo, me ha dicho que podemos pasar la noche aquí –observo a su capitán.
-Bien...-
La puerta abrió, dejando ver al pelirrojo, quien al momento de ver al castaño bajo la mirada.
-Disculpe Sr. Black, logre calmar a Tweek se ha quedado dormido... –hablo algo nervioso... ¿Por qué?...
-Gracias -
-Ah, disculpen, ¿desean comer?... –trago nervioso, tenía que ser educado.
-Yo si –sonrió el rubio acercándose al pelirrojo, abrazándole por los hombros –ya me caes bien niño...-
El pelirrojo alzo las cejas, vaya que ese era bastante confianzudo.
-Pasen por favor, mi madre está dentro, no sé si el Sr. Black les menciono que pueden pasar la noche aquí...-
-Si nos dijo... ¿Cómo dices que te llamas? – pregunto alegre el ojos celestes
-Mi nombre es Kyle Bogerman –le sonrió al rubio.
-Bien Kyle, soy Kenneth McCormick, y tengo hambre -
El moreno rodo los ojos.
-Bueno Sr. McCormick, entre por favor... -abrió la puerta para abrir paso al rubio, quien entro como si de su casa se tratara; seguido del moreno. El pelirrojo volteo a ver al castaño, quien lo miraba seriamente. Nervios. Es lo que sentía en ese momento.
-Disculpe Capitán...- se acercó un poco –quiero agradecerle por traerme aquí. -
-No es nada... -el castaño lo miro, quería que levantara la mirada, necesitaba ver de nuevo esos ojos jade.
-Bueno, si desea comer...adelante... -dijo nervioso, sin quitar la mirada del suelo. Se acercó nuevamente a la puerta, dispuesto a entrar. De repente sintió un brazo en su hombro, y se giró a ver al castaño, quien tenía un suave sonrojo.
-Gracias por darnos posada en tu casa...-dijo rápidamente, para después entrar en la casa.
El pelirrojo lo vio y torpemente sonrió.
Comieron, todos en silencio, en veces salia una que otra pregunta de la madre de Kyle, y eran respondida,las mayoría de las veces, por Cartman.
Pasaron la mayor parte de la tarde discutiendo el tema de que hacer para encontrar al chico.
La madre de Kyle, escuchaba atenta, cada palabra que decían desde la cocina. Su rostro se puso serio al escuchar una oración en particular "...empezaremos mañana a buscar al hijo del rey..."
Al caer la noche, se les ofreció un cuarto a cada quien. Había silencio, ya nada se oía. Todos dormían plácidamente.
En la sala, se encontraba una muy preocupada pelirroja, iluminada por la luz de la luna que entraba por las ventanas y una vela sobre la mesa.
Su rostro reflejaba preocupación, no podía permitirlo.
Su hijo...no quería que lo encontraran, si le hacían daño... él era lo único importante que tenia, sin olvidar que era el ultimo recuerdo que tenia de su amado...
