-Vaya suerte –menciono un decepcionado rubio. –Llevamos 2 días con lo mismo, y no encontramos al condenado heredero.-

Suspiro fuerte. Y era cierto, ya llevaban 2 días enteros revisando a los pocos niños, chicos y hasta hombres no muy mayores, que había en ese pueblo. Habían sido ordenados, aunque se irritaban un poco, ya que varios padres se negaban a dejar que revisaran a sus hijos; obviamente Cartman no los obligaba, después de todo él era el invitado en ese pueblo. Y, para mejorar las cosas, varias veces se habían ilusionado en vano, varios chicos tenían manchas, pero para su desgracia, ninguna lucia como lo vio en el rey, y además, añadiendo, siempre que al preguntar la procedencia les respondían "marca de nacimiento" y les contaban historias que no concordaban con la que sabían.

-Oye Cartman, ¿no hubiera sido más fácil decirles que los que tuvieran una mancha en el hombro se presentaran? –pregunto a su capitán con curiosidad.

-Claro, y decirles que el que lo tenga será llevado al imperio para tomar el trono... -hablo el castaño.

El ojos celestes tan solo lo vio incrédulo.

-No seas idiota, Kenneth, ya has visto que varios tienen la mancha pero realmente no son. ¿Qué pasaría si encontramos uno, y al saber qué es lo que buscamos se aprovecha de la situación? – esta vez fue el moreno quien hablo.

-Lo que menos queremos es que sepan a quien buscamos y como lo reconoceremos...-

-Aun así, tienes razón al decir eso que se aprovecharan, pero ¿no ya se habrán dado cuenta?, digo eso de preguntar sobre la procedencia de la mancha es de por si sospechoso- ahora el moreno y castaño lo miraban incrédulos. Vaya por primera vez en la vida el rubio tenia razón.

Decidieron dejar las cosas así. Ya buscarían otro pretexto para seguir buscando. Y serian menos evidentes.

Un descanso no les vendría mal. Kenneth y Token decidieron comer algo, mientras el castaño solo decidió caminar por el bosque cercano, le parecía acogedor.

Caminaba sin rumbo fijo, estaba algo preocupado, tenía que encontrar al chiquillo. Tenía tantas cosas en mente, cuando, de la nada, llego a su cabeza dos jades... dos hermosos ojos jade. Suspiro. Vaya que ese niño lo traía dando vueltas. Perfecto. Otro problema más en su lista.

Paro su caminata, a lo lejos escuchaba un par de voces. Se acercó. Vio a 3 chicos, el tembloroso rubio, un chico pelinegro, y... el culpable de su, ahora obsesión con el jade.

-Vamos Tweek, por favor – rogaba el pelirrojo, trataba de sacar al rubio de un pequeño escondite en un árbol hueco.

-Ahg! No... no quiero, ellos están ahí, de seguro ya me encontraron y piensan matarme. Ah!... de seguro tú, tú ¡ahg! Eres uno de ellos... -el pequeño rubio pataleaba y gritaba.

El castaño levanto la ceja, algo extrañado y divertido por ver tal escena; ese rubio sí que era algo... ¿extraño?

Sin darse cuenta, se acercó a ellos, o bueno, al pelirrojo. Vaya que alimentaba su obsesión, y lo sabía.

-¡Craig! –miro a su amigo, quien estaba a unos segundos de morir de risa, le gustaba verlo sufrir. –Ayúdame imbécil -

El pelinegro se acercó, llegando frente al árbol y se inclinó, quedo frente a frente con el pequeño rubio tembloroso. Sonrió.

-Oye, ven... -acerco su brazo -... por favor... - estiro la mano, le sonrió. Vio como ese pequeño rubio lo miraba. También estiro el brazo, lentamente, con todo su cuerpo temblando, con su respiración entre cortante, con un pequeño tic en el ojo izquierdo, tomo la mano.

Craig lo levanto lentamente, todo el tiempo sonriendo, todo el tiempo tranquilo. El rubio, se incorporó poco a poco, sin dejar de ver los ojos del pelinegro, sin dejar de temblar. Una vez estando ahí parado, soltó la mano del pelinegro y...

-¡AHG! ¡Me quieres matar! –corrió.

Tanto el pelirrojo como el pelinegro lo observaron irse, ambos con cara de sorpresa. ¿Qué rayos paso?

-¿Qué mierda? ¿Le ayudo y así me agradece?, ya vera ese pequeño... -para sorpresa de Kyle, su amigo se echó a correr en la misma dirección que el rubio.

Todavía no salía de su sorpresa, bueno, bien le había dicho el Sr. Black, ese chico era realmente raro y estaba perturbado.

Suspiro.

-Es bastante inusual ver gente actuando así... -se estremeció, trago saliva. Vaya que sabía de quien era esa voz. Se puso nervioso, y sintió el rostro arder.

Respiro un poco y trato de tranquilizarse.

-Ah, Capitán, no lo había visto venir – vaya que era torpe en hablar. Giro para ver al castaño, y lo único que atino hacer, fue sonreír.

El castaño solo vio al pelirrojo, y un solo pensamiento llego a su cabeza. Jade.

-Te quería agradecer niño, por el asilo que nos estas dando –hablo serio, claro, eso pensaba el pelirrojo.

-No... se preocupe, Capitán. –se notaba su nerviosismos, estaba seguro que se delataba así mismo. – por cierto... mi nombre es Kyle, no niño... -dijo algo molesto, desde que lo ayudo con los frascos de medicina lo llamaba niño. Eso le molestaba un poco...

-Perdona, solo que...pareces un mocoso, y la verdad...-

-¿Mocoso? –frunció el ceño, genial, otro Craig.

El castaño lo vio sorprendido, ¿lo había interrumpido? Si hubiera sido otro que lo interrumpiera, ya estaría rogando por su vida.

-¿Qué edad tienes niño? –pregunto algo molesto, odiaba que lo interrumpieran, era una gran falta de respeto a su persona.

-17 –dijo orgulloso

-¿17?... Vaya crio que eres –embozo una sonrisa al ver el gesto repentino que tomo el rostro del pelirrojo, este fruncía el ceño y dirigió sus ojos jade a los castaños.

-¿Crío?, ¡no soy ningún crío, imbécil!-contesto fuertemente; para luego sentir un fuerte agarre, abrió grandes sus ojos. El castaño lo sostenía por las ropas elevándolo un poco, dejó de tocar el pasto y sintió la madera en su espalda.

-Escucha niño, ¿Olvidas quien soy? Soy un capitán y, salve tu vida dos veces, así que más vale que empieces a respetarme, y cuida ese vocabulario- Contesto viéndolo a los ojos. Su voz había salido fría y sería. Sonrió a sus adentros, el pelirrojo lo veía con nerviosismo. Bueno, sabía que eso fue una treta muy sucia sólo por satisfacer su estúpida necesidad de ver sus ojos, y porque no decirlo, sentirse superior.

Bajo al pelirrojo, el pobre chico temblaba, no se esperaba tal reacción.

Agachó la mirada.

-¡Capitán! -llegó un hombre corriendo, se notaba su cansancio. Respiro un poco, antes de volver hablar -La capitana Testaburger, uno de los hombres que se quedaron en las montañas la trajo- anunció.

El castaño agradeció. Y pidió que se retirará. Miró al pelirrojo, seguía con la mirada abajo.

-Eey, niñ... Kyle, perdona mi comportamiento. - Sintió la repentina necesidad de disculparse con aquel pelirrojo.

-Ah, no se preocupe... yo siento la ofensa -Vaya que se veía tierno, pensó el castaño.

-Iré a ver que necesita de mí la capitana, me retiró -

-Iré con usted -

Ambos, incómodos, se fueron del bosque, en ningún momento del transcurso hablaron.

.

.

.

.

.

Un pelinegro fruncía el ceño. ¿Dónde rayos se había escondido ahora?

Corrió tras el pequeño y escurridizo rubio, pero no lo alcanzo.

Ya estaba algo cansado de buscarlo, vamos, no le haría nada.

Ese rubio sí que actuaba bastante...mal, pensó mientras caminaba por el espeso bosque. Quería encontrarlo. Sin darse cuenta,ya se estaba empezando a preocupar, estar solo en ese lugar era peligroso.

No sabía ni cuánto tiempo camino hasta encontrar a cierto rubio arrodillado,tirando de su cabello, se acercó a él en silencio sentándose a su lado, no quería asustarlo.

-Oye... - el rubio se movió violentamente, y lo miro con miedo. El pelinegro sólo lo observo, no se movería, no quería que se volviera a ir corriendo.

-¡Ahg! N...no... -hablo bajo mientras se alejaba.

-No te haré nada. Enserio – Se mantuvo ahí, observando al rubio.

Ambos se quedaron en silencio. El rubio temblaba y movía sus manos frenéticamente, no se sentía seguro, no se sentía bien, no se sentía quería estar ahí, no deseaba encontrarse ahí, no quería que le hicieran algo, no quería nada.

-Por favor... no me ha...gas daño... - de sus ojos rodaban pequeñas lágrimas, el pelinegro lo miraba con lastima. Le sorprendía como aquel chico estaba totalmente fuera de cordura.

-No te hare daño, te lo aseguro. Vamos Tweek, te aseguro que jamás dañaría a alguien – le contesto suavemente y sonrió.

-¡Ahg!... -

El pelinegro entrecerró los ojos, ya se estaba haciendo a la idea de quedarse ahí hasta que el rubio se calmara, o bueno hasta que dejara sus paranoias.

Para su sorpresa, sintió el calor de otro cuerpo abrazarle. Abrió los ojos totalmente sorprendido y ajeno a lo que sucedía a su alrededor.

El pequeño rubio temblaba y lo... ¿estaba abrazando?, realmente ese tembloroso rubio ¿estaba abrazándolo? No hace ni un momento se alejó de él con miedo y ahora estaba ahí abrazándolo.

-¿No me dañaras? Entonces me cuidaras ¿cierto?, tú me cuidaras... ahg, no dejaras que esas personas malas me atrapen, me torturen o maten ¿cierto? – EL pelinegro lo observaba, está bien, ¿ahora que se supone que debe decir?

-Claro –respondió torpemente, diría lo que se supone esperaba oír ese rubio. Se quedó quieto ahí, sintiendo el abrazo del rubio. No se movería.

.

.

.

.

.

-¿Qué paso? – su voz se oía seria.

Al llegar con la capitana Testaburger, inmediatamente noto lo herida que se encontraba, y lo enojada que aparentemente se encontraba. Se habían ido directamente a la casa del pelirrojo, al fin y al cabo lo estaban usando como refugio.

-Seguí tus estúpidas órdenes, Oeste, fui al pueblo del mar a buscar al capitán de la armada Este –contesto enojada la pelinegra.

-¿Encontraste a Cotswolds? –pregunto serio, realmente necesitaba apoyo de la armada Este, si bien sabía que estando los 4 juntos sería mucho más fácil llevar al heredero al trono sin tanto problema, su principal objetivo era deshacerse de la corte.

-Sí, si lo encontré. ¡Encontré su estúpido cuerpo en la tierra con una espada atravesada en la cabeza, junto a toda su armada muerta! –finalizo con exaltación.

Si no fuera porque se encontraba sentado hubiera caído de la sorpresa.

-¿Pero de qué demonios hablas? -

-Como lo escuchaste. Cotswolds está muerto, y no solo él. Exterminaron el pueblo completo, no dejaron a nadie vivo. –dijo con enojo en sus palabras – Le dije a mis hombres que revisaran todo a ver si con suerte encontraban algún sobreviviente,pero nada. Decidí salir de ahí, cuando nos atacaron los renegados -

-¿Fuiste dañada por ellos? -

-No, esos idiotas mataron a todos mis hombres, nos superaban en número. Lo peor fue cuando me encerraron y me llevaron con otro idiota. -

-¿Quién? -

La pelinegra lo miro a los ojos con fastidio.

-Clyde Donovan, quien por cierto es el culpable de mi estado– su voz sonó con odio al mencionar el nombre. El castaño se sorprendió nuevamente. –El hijo del mayor de la corte, ¿sorprendente, no? Cualquier pizca de duda que te tenía Cartman acaba de desaparecer. Ese chico es un demente, y no cierra la alardeaba de como finalmente el imperio tendría un nuevo apellido que reconocer, que su padre tomaría por lo que derecho le pertenece. ¿Sabes qué significa?– pregunto seria.

-Que el idiota de Roger Donovan quiere proclamarse como el nuevo rey... -

-Y sabes que lo lograra si no hacemos algo -

-¿Por qué te atacaron...? –de repente se dio cuenta de aquello. ¿Por qué razón atacarían a la armada Norte, si se supone la corte no sabe nada?

-Me querían llevar con la corte para hacerme hablar para decir donde se supone te encontrabas, logre escapar cuando un estúpido me quería ajustar los amarres. -

-Bien, Norte, hay un problema, si a ti te atacaron estando fuera... - miró a la pelinegra, quien le devolvió la mirada con preocupación.

-Marsh... Cartman tenemos que hacer algo, ¡lo mataran! – se puso de pie exaltada. El miedo y la ira inundaba su ser.

-¿Qué quieres que hagamos Testaburger? ¿Ir y salvarlo? ¿Arriesgarlo todo por Marsh? Piénsalo bien, Marsh sabe cómo defenderse, además no creo que la corte quiera agresividad en el mismo imperio. Lo que menos quieren es que los habitantes sospechen de sus sucios planes, y que empiecen revueltas-

Se quedaron en silencio. No había nada que hacer, Cartman no se arriesgaría, seria egoísta, pero no desharía lo poco que ya había avanzado solo por Marsh. Aunque sus plantes se veían bastantes frustrados teniendo a dos capitanes menos, intentaría hacer lo posible con la pelinegra.

No podía quejarse, no ahora. Ahora solo tenía que apresurarse en encontrar al hijo del rey y deshacerse de la corte.

Quiero pedir unas disculpas si este capítulo no fue tan agradable.

Creo que no tuve mucha inspiración. Lo leí y no lo sentí muy completo, probablemente lo edite más adelante para redactarlo mejor.