Estaba sentado junto a su madre, Kenneth y Black. Cartman le había exigido que levantara a su madre para hablar, ya que era un tema de suma importancia.

Estaban en silencio, tan solo se oía la respiración de los cinco. Esperaban a la capitana Testaburger, antes de llegar a su hogar pidió a uno de los hombres que hacia guardia ir por ella a la posada.

-Ya estoy aquí ¿Para qué demonios me necesitas tan tarde? -pregunto enojada la pelinegra, quien al llegar ni se molestó en tocar.

-Siéntate Norte -la pelinegra obedeció de mala gana, tomando asiento a un lado de él. -Bien, Señora Bogerman, creo que usted sabe muy bien porque estamos todos aquí. -

La pelirroja solo se mantuvo seria, mirando frente a frente al capitán.

-Su hijo no sabe nada -hablo con firmeza. Todos miraban a ambos lados, en busca de respuestas. -Señora lo llevare conmigo, así que le dice usted o lo haré yo... -amenazo.

-No se atreva, imbécil -hablo con odio la pelirroja, Kyle miro a su madre sorprendido y preocupado, ella estaba alterada y su rostro contraído por la ira. -No me importa si es un capitán, no me importa lo que sea usted, no dejare que dañe a mi hijo-

-Espera... Oeste... -la pelinegra reacciono rápidamente, se daba cuenta de la situación. -¿El chico es...? - miro al castaño asentir. Sonrió, lo encontró, el estúpido encontró al hijo del rey.

-¿Mamá? -pregunto preocupado el pelirrojo poniendo la mano sobre la mujer. Estaba preocupado.

-Señora, no piense que deseamos dañarlo. Me ha mandado el rey antes de perecer...-

-¿Cómo piensa que le creeré? ¿Eh? Gerald me dijo que no confiara en nadie. Que protegiera a nuestro hijo - estaba alterada, estaba asustada. No permitiría que le hicieran daño, eso jamás.

-¿De qué hablan? ¿Mamá...? ¿Por qué hablan de mi padre? -pregunto el pelirrojo alejándose de la mesa, no entendía nada, su mente estaba confundida.

El castaño y la mujer miraron al chico, quien lucía confundido.

-Señora... -

-Kyle, vete a tu habitación, necesito hablar con el capitán... -ordeno su madre, el chico solo se quedó parado ahí, mirando con duda -¿No escuchas? LÁRGATE -grito enojada.

El pelirrojo obedeció, aun con dudas. Dejando solos a los adultos.

-Señora Bogerman, estoy aquí por él, el rey me dijo donde se encontraba usted y su hijo, debe creerme... -

-Escuche bien, los quiero fuera de mi casa, y lejos de mi hijo, no me importa si Gerald lo mando personalmente, no me importa nada. No permitiré que arriesgue la vida de mi hijo, ¿cree que no sé qué si la corte se entera de su existencia lo mataran? No dejare que dañen a mi hijo. -hablo con veneno en su voz.

-Por favor señora... -ahora fue la pelinegra quien hablo. Sin embargo no función de mucho, ya que la pelirroja se levantó y acerco a la puerta abriéndola.

-Fuera, ahora -miro con odio a todos los presentes, si nada más, todos salieron. Azoto la puerta irritada.

Toco su rostro y cerro fuerte los ojos, no le importaba si tenía que dar su vida, cuidaría de su hijo de todo y todos.

-Bien, ¿y ahora? -pregunto la pelinegra observando al castaño.

-Por lo pronto, dejar que todo esto se enfrié, convenceremos a la mujer y si no acepta, así sea a la fuerza nos llevaremos al chico-

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-Capitán Marsh -hablo firme mientras se detenía.

- ¿Que sucede comandante? -pregunto frenando su caballo, para quedar a la par con el pelimarrón.

-Llegaremos mucho más rápido si andamos toda la noche, si no paramos hasta llegar a las montañas, tenga de seguro que estaremos en un abrir y cerrar de ojos - el pelinegro asintió.

Llegaría rápido, deseaba ya tener al castaño frente a él y terminar con su vida, por mentir y traicionar, no solo al imperio, si no a él.

Desde lejos, un rubio los seguía; sus hombres se encontraban con Clyde haciéndose pasar como sus hombres utilizando el traje de la guardia del imperio, no necesitaban hacer conocer a la guardia sobre sus planes.

Él se mantendría lejos, su rostro era bien conocido y no se arriesgaría a perder el oro que le habían prometido.

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-Oye Cartman -hablo el ojos celestes, se encontraban bebiendo en un bar cercano. Estaba completamente solo el lugar, era normal, apenas era de mañana. -¿Porque no solo nos llevamos a Kyle? Hemos estado intentando convencer a su madre y no cede. Tú mismo lo dijiste, si no quiere no los llevamos a la fuerza. -

-McCormick, no solo su madre nos va impedir que no los llevemos, este maldito pueblo hará lo posible para impedirlo. Y Testaburger no quiere una mini guerra en este pueblo. Además, el chico ni siquiera cooperara. - hablo con desgano bebiendo un poco del líquido burbujeante.

-¿Y? No importa que no quiera, hay que llevarlo arrastras-

-Sí, y que llegue pataleando y gritando que quiere volver aquí -

-Buen punto. -

No sabían que hacer, llevaban tres días intentando convencer a la mujer, pero nada resultaba, hasta el pelirrojo evitaba hablar con ellos o estar cerca.

Por otro lado, el pelirrojo se encontraba aun confuso, después de aquella discusión su madre no había querido mencionar nada al respecto hasta le había prohibido hablar o acercarse a ellos. Le había contado a Craig y también le sugirió lo mismo, evitar a esos hombres. Quería evitar problemas pero, realmente deseaba saber porque había surgido todo eso y que tenía que ver su padre.

-Oye niño, pon atención- hablo un pelinegro con ceño fruncido, Kyle salió de sus pensamientos y miro a su amigo. -Sabes, estas tan distraído que no has puesto atención a las malditas indicación -

-Craig, te dije que hoy no me sentía con ganas de practicar -dijo algo molesto tomando la espada en sus manos, miro al chico rubio que se encontraba sentado a unos metros de ellos -¿Porque no practicas con él? -

-Bueno, oye Tweekers... -hablo, el chico volteo rápidamente y sonrió -Ven, te enseñare a usar la espada-

El pelirrojo miraba al rubio con asombro, era tan sorprendente ver como su amigo había logrado ganarse la confianza de aquel chico.

-Ahg, n-no...es...es... ¡peligroso! -

-No lo es, es simple solo sostén la espada así – Craig acomodo la espada en las manos del rubio quien lo miraba aterrado, el pelinegro solo le dedico una sonrisa para lograr calmarlo. –Bien, ahora intenta golpearme con ella... -

-¡Ahg! Presión...es mucha...presión... -el rubio como pudo se acercó a Craig en un intento fallido de atacarlo; intentando de nuevo un par de veces más, claramente fallo.

-Ves Kyle, Tweek si se esfuerza–dijo con burla, el pelirrojo solo rodó los ojos.

-Craig ¡ahg! ya...ya me can...se -

-Bien –el pelinegro se detuvo y sonrió -¿Quieren comer algo? - el rubio sonrió y asintió con entusiasmo. El pelirrojo solo le regalo una sonrisa y negó con la cabeza. –Bueno, nos vemos luego Kyle, vamos Tweek -

Decidió caminar un poco, estaba fastidiado de todo.

-Oye Cartman, mira –hablo Kenneth señalando al pelirrojo que se encontraba a unos cuantos metros de ellos.

El castaño lo observo, y por unos instantes su mirada siguió al pelirrojo hasta perderse entre la gente, y suspiro.

-McCormick... no los vamos a llevar esta noche, quiera o no –menciono y el rubio tan solo sonrió. Al fin su capitán había entendido que hay cosas que se solucionan a la fuerza.

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A las afueras del pueblo, varios hombres se dirigían a la entrada. En el frete se encontraba el capitán Marsh y a un lado Clyde; quien se encontraba a su lado.

Al fin habían llegado, estaban a metros de la entrada, el pelinegro se sentía nervioso y lleno de ira; al fin tendría al traidor frente a él.

-Capitan Marsh... -Clyde llamo la atención del pelinegro – sería mucho mejor si usted va adelante, me quedare detrás de usted todo el tiempo.-

El pelinegro asintió con rostro serio, y siguieron adelante,

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-Capitán Cartman – un hombre llego corriendo hacia donde ellos se encontraban, ambos lo miraron serios. –El Capitán Marsh está aquí -

-Vaya sorpresa – dijo el rubio

Ambos se dirigieron a la entrada donde se encontraba un, nada feliz, pelinegro seguido de varios hombres.

-Marsh, sigues vivo, tenemos mucho de qué hablar – hablo serio el castaño. Y solo recibió una mirada fría, el pelinegro bajo de su caballo y en un parpadeo soltó un puñetazo en el rostro del castaño.

-Maldita rata mentirosa... -menciono con odio.

Tanto el rubio como el castaño lo miraban interrogantes, mientras el último tomaba su nariz entre sus manos.

-¿Pero qué carajos haces Marsh?- grito enfurecido.

-¿Qué que carajos hago? ¡Maldito traidor! ¿Cuánto creíste que duraría tu estúpida mentira? -

-¿De qué mierda hablas? – Preguntó enfurecido

Antes de volver abrir la boca, miro a un costado y quedo mudo de lo que vio...

-¿Marsh, que mierda haces? – habló la pelinegra, la capitana Testaburger estaba ahí, observando todo lo que sucedía.

De repente la duda le salto en la cabeza al ojiazul; miro aquella mujer que recién había llegado, su largo cabello negro a un lado y sus facciones contraídas en forma de enojo. Y como si le cayera un balde de agua fría su realidad lo golpeo. Tan estúpido para caer en tan sucia mentira.

-Lárgate... -susurro al castaño. Cartman lo miro entre duda y enojo

-¿Qué mie..?-

-¡Lárgate de aquí! –grito volteando su rostro al peli marrón que se dejó ver con una sonrisa de burla.

-Ah, Capitán Marsh, se le agradece su servicio y gracias por traernos pero... ahora nosotros nos encargaremos –sonrió con maldad, gracias al pelinegro habían logrado llegar. Hizo señas a sus hombres, los cuales empezaron a destruir el lugar empezando escenas de pánico y terror, los pueblerinos gritaban con miedo, algunos corrían para lograr salvarse. No tardo mucho la llegada de la guardia del pueblo para hacer intentos de detener aquello.

El pelinegro y sus hombres empezaron a ayudar, en intentos desesperados de proteger el lugar.

El castaño miro al hombre que montaba el caballo y su mandíbula se tensó.

-Kenneth ve por Token y ayuden a Marsh, Testaburger... -la pelinegra con espada en mano miro al castaño – ve por Kyle y sácalo de aquí ¡Ahora! -

La chica asintió y corrió para buscar al pelirrojo. Sin darse cuenta de cómo Clyde la observaba y seguía.

Mientras Cartman se unía en batalla junto a Marsh.

Kyle, quien se encontraba por el bosque, escucho un par de gritos que lo horrorizaron. Al salir su rostro mostraba la repentina sensación de miedo. En sus ojos jade se veía reflejado el fuego que empezaba a surgir de varias casas... su pueblo se estaba incendiando. Sin pensarlo corrió con desesperación.

En solo llegar los gritos de miedo, el olor a madera quemándose, la gente corriendo desesperadamente; el caos total. El tan solo se sintió atrapado, miraba a todos lados y por un momento se sintió atrapado, acorralado.

Sintiendo poco a poco como su propia desesperación de saber el porqué de todo eso le pesaba. Y sin darse cuenta sus oídos dejaron de permitir paso al ruido, sus ojos daban vueltas en busca de respuestas, sentía el cuerpo ligero a punto de caer.

-Kyle... -oía en susurros...

-Kyle... -apenas y lo escuchaba, cayó al suelo de rodillas

-Kyle –y ahí fue donde todo se volvió claro, la voz femenina le llamaba, giro su rostro y la vio, la pelinegra lo levanto como pudo, y con su ayuda camino. –No es tiempo de cansarse niño, debemos irnos... -hablaba claro y fuerte, sin embargo, a pesar de todo lo que sus ojos veían, él no era capaz de caminar y razonar por sí solo. –sube, rápido –lo ayudo a subir al caballo y con trabajo lo logro. Ella subió y sin mirar atrás empezó a cabalgar en dirección al bosque.

-Kyle, ¿estás bien? –Preguntaba preocupada, veía al chico totalmente ido, a punto de caer inconsciente –Oye, te necesito despierto-

Cabalgaba rápido, no importaba a donde, solo quería llegar lejos.

Sin embargo su camino se detuvo por el hombre montado en su caballo que se

había atravesado. Miro con odio al hombre.

-Capitana, siempre un placer verla de nuevo. Perdone que no me quede a platicar pero creo que lleva a alguien ahí que me pertenece –señalo al pelirrojo.

-Vete a la mierda Clyde -

-Para ser una dama no es nada educada- sonrió, y rápidamente se abalanzo con su caballo sobre el de la pelinegra, causando así que ella y el pelirrojo cayeran.

La chica en un rápido movimiento saco su espada y se posiciono frente al ojijade en forma de protección a lo que el peli marrón rio con burla.

-Kyle, corre -

-Capitana...-

-Corre maldita sea – hablo fuertemente, el chico solamente corrió con desesperación.

La pelinegra miro desafiante al hombre; quien la imito sacando la espada.

Empezaron a pelear, ambas espadas chocaban, ambos intentando esquivar los golpes.

Hizo aparición un hombre rubio quien solo miro la escena.

-Se fue corriendo para allá, ve por el Boyett –grito Clyde, intentando dañar a la pelinegra.

Y lo logro, atravesó su espada en el brazo derecho de ella; la chica soltó la espada y dio un quejido de dolor. Apretó la zona que sangraba y sonrió con sarcasmo.

-Hasta aquí a llegado Capitana... -se acercaba lentamente a ella

-Tienes razón, lo único lamentable es que vaya a morir ante tal escoria -

El hombre sonrió, y alzo su espada.

-¿Lista? -

-Creo que esta vez no... -tomo impulsó y empujó su cuerpo a Clyde, derivandolo. Sin pensarlo, se levantó y pateo lo más fuerte que pudo la mandíbula del peli marrón, y sus partes nobles. Dejándolo adolorido y retorciendose, gritando varios insultos.

Corrió, sin ver atrás. Necesitaba ayudar al pelirrojo, pero sabía bien que seria imposible mientras perdía mucha sangre.

Salió del bosque y con la mirada buscaba ayuda; visualizo a lo lejos al amigo pelinegro del chico y corrió a él.

-¡Oye!...-Gritaba desesperada, el pelinegro la miró y se acercó a ella. -El pelirrojo esta en el bosque, corre a ayudarlo lo están persiguiendo...-

-Busca ayuda -mencionó mientras miraba su brazo sangrar. -Tweek, Bebe llevensela de aquí -ambos rubios asintieron con miedo.

Corría, sentía su cuerpo temblar.

Quería detenerse y vomitar. Pero no podía, sentía que alguien iba atrás de él, y no se dentendria a averiguarlo.

Encontró una pequeña cueva bajo tierra, agradecía el ser tan delgado para poder entrar y esconderse. Escucho el ruido de las pisadas de un caballo en el pasto.

-Sal de donde sea que estés estúpido...no seas tan cobarde, demuestra que eres un hombre -desde la posición en que se encontraba en pelirrojo no lograba visualizar al hombre que hablaba.

-Boyett...¿dónde carajos esta? -una segunda voz enfurecida se dejo oír.

-No se, esa pequeña rata se esfumó -

-Lo dejaste ir...-

Tan sólo bufo, y al poco rato se fueron de ahí. El pelirrojo decidió quedarse un tiempo más ahí dentro, no se arriesgaría a salir.

Respiro con alivió, esperaba a verla librado. De repente el miedo se apoderó ¿Craig?¿Su madre?¿Bebe? Ellos estaban en el pueblo, tan sólo pedía que estuvieran a salvo.

Sus ojos le pesaron, y sin darse cuenta quedó inconsciente.

Al despertar noto lo oscuro que se veía. Mierda, anocheció y el seguía ahí.

Al salir y comprobar que no había nadie al rededor, camino con pasos miedosos.

Su respiración era agitada.

-Kyle -volteó su rostro al reconocer la voz y sonrió, miro a su amigo y no dudo en abrazarlo. -¿Estas bien? -pregunto preocupado.

-Craig... ¿Qué paso? ¿Mamá está bien? ¿Dónde están todos? - el pelinegro sólo le dedico una mirada de lástima.

-Vamos Kyle, nos tenias preocupados. -

-Yo...lo siento, me quedé adentro de una cueva para esconderme y me quede dormido-

-No importa esta bien...-

Ambos caminaron en silencio. Al salir del bosque; sus ojos jades se abrieron completamente. Su pueblo yacía en polvo, ceniza y...cadáveres. El aire que se respiraba tenía un ligero y desagradable olor a sangre y carne quemada.

No pudo evitar un par de lágrimas...todo estaba destruido...

Siguieron caminando hasta un puño de personas que se encontraba sentados en el suelo. Kyle los miraba con preocupación, lucían asustados.

-Kyle estás bien… -dijo la rubia mientras lo abrazaba.

-Bebe -le delio el abrazo. Miró a todos lados, el número de personas era escasa. Tan sólo un par de niños, varias mujeres y hombre. Algunos lloraban sin consuelo, otros tenían la mirada perdida.

-¿Qué paso? -pregunto a su amigo.

-Se fueron cuando acabaron con todo. Lucían bastante molestos por no encontrarte, así que decidieron irse y volver a buscarte. Para nuestra suerte, su número de hombres era casi igual al nuestro con el Capitán Marsh. -

-Craig... ¿dónde está mi mamá? -no recibió respuestas, tan solo una mirada dolida, el ojijade, tan solo se arrodilló y ahogó sus gritos y lágrimas. Hundió su cara en sus manos y cerró los ojos fuertemente sintiendo el dolor penetrante en su corazón al no haber protegido a su madre.

Tanto Craig como Bebe miraban a su amigo en silencio, dolidos.

-Kyle... -mencionó con preocupación la rubia, que se arrodilló frente al pelirrojo y lo abrazó fuertemente.

Lloro hasta el cansancio, hasta vaciar el dolor. Hasta cansarse y quedar dormido abrazado a su amiga. Quien con suavidad lo recostó en el suelo.