SEXTO CAPÍTULO
Rin se movía inquieta, una y otra vez sobre su asiento. Miraba por la ventana ansiosa, esperando a que hubiera alguna señal de que llegara su señor. Estaba intranquila, hacía una semana que su señor no aparecía y necesitaba verle. En aquel tiempo la situación había estado como la calma antes de una tormenta. Se respiraba en el aire el miedo, la rabia y la batalla. Pronto se vería el desenlace final.
Para añadirle más nervios, Rin había recibido una extraña visita tres días antes. Kohaku estaba bajo uno de los árboles de su jardín privado, el que daba a sus habitaciones y miraba como ésta daba de comer los peces del estanque, agachada sobre la laguna. La muchacha se sorprendió, no había muchas formas de entrar puesto que era un patio cerrado además de estar completamente prohibido a cualquier persona aparte del anciano jardinero que iba a cuidarlo y que en esos momentos no estaba.
-----------------------FLASHBACK---------------------
Era más de media tarde, pronto anochecería, pero Kohaku no parecía tener prisa. Llevaba una piel de oso sobre sus ropas de exterminador, Rin supuso que sería para que no fuera reconocido por los youkais.
--Kohaku!- le habló con sorpresa, agradablemente, acercándose bajo el árbol- qué haces aquí?.. es peligroso...-
--shhhh...- el joven le tapó la boca con la punta de sus dedos, delicadamente. Luego miró hacia la casa y al ver que no aparecía nadie sonrió y bajó su mano-.. he venido a verte!.. estaba muy preocupado!...siento tanto lo que ocurrió... no quería ser grosero...- se diculpó.
Rin le ofreció una sonrisa tranquilizadora.
--no te preocupes...sé que querías lo mejor para mí... pero no deberías estar aquí...puede ser peligroso si te descubren.-
--como ves las cosas aquí están un poco difíciles...la lucha se hace cada vez más dura... esas hienas se replegan una y otra vez y Sesshomaru no logra acabar con ellas...-explicó Rin mientras retorcía una hoja entre sus dedos.
--sí...por eso también he venido.. no quisiera que corrieras peligro... yo..no me lo podría perdonar.. quería verte..estás bien? yo..no me fío todavía de ese youkai..-dudó unos instantes para acabar diciendo- ¡oh...pero estás tan hermosa!...-su soñadora mirada la turbó , y su sonrojo fue a más cuando el joven le tomó las manos entre las suyas.
--Kohaku...- susurró Rin mientras intentaba apartarse de él.-tengo una barriga enorme!...- su espalda dió con el árbol.
--al contrario, estás preciosa!...mírate..con esos hermosos ojos color avellana..y ese cabello...y esos labios ...- Kohaku había dejado vagar su mirada por aquellos lugares que mencionaba, tocó sus labios delicadamente con el pulgar. Al oir el jadeo de Rin se dió cuenta entonces de lo cerca que se encontraba de ella, aprisonádola contra el árbol; con el aliento rozando su rostro. Podría hacerla suya en aquel mismo instante y nadie se lo podría impedir, podía sentir su dolorosa erección casirozando el vientre de la muchacha; la deseaba con tanta intensidad que anulaba cualquier signo de cordura. .Sesshomaru estaba lejos, muy lejos...lo sabía bien puesto que él mismo había empujado a las hienas a replegarse.
Rin le miraba con un deje de sorpresa y temor, pero en su mirada había determinación. Antes de poder tocarla seguramente ella lucharía con todas sus fuerzas... no, todavía no era el momento; pero pronto caería...
Kohaku se separó bruscamente con el corazón latiéndole muy deprisa. Rin se sentía mareada por las emociones que la envolvían. Había estado a punto de besarla, todavía podía sentir el peso de su cuerpo en su hinchado vientre, lo único que se había interpuesto entre los dos. La joven se lo acarició protectoramente. Kohaku al ver ese gesto sonrió amargamente y dijo antes de darse la vuelta y desaparecer:
--.. cuidate, seguro que nos veremos pronto- en su tono no había un deseo, o una esperanza sino una certeza que desconcertó a Rin.
----------------FIN DEL FLASHBACK--------------------
Luego de ese encuentro se sentía impregnada del olor de aquel exterminador, se bañó e hizo desaparecer las ropas, no quería darle a Sesshomaru más preocupaciones de las que tenía.
Cuando en el cielo se dibujó la familiar esfera de luz que era Sesshomaru sintió que desfallecía de alivio, su mente salió de aquellos pensamientos y corrió todo lo rápido que su embarazo de más de seis meses le permitía y fue a recibirle a la entrada de la casa.Sesshomaru tenía cara de agotamiento, pocas veces le había visto así, una sombra de preocupación le cruzaba el rostro.
--Sesshomaru-sama!- exclamó ella en tono preocpado- ..qué..?-
Pero el youkai no la dejó acabar:
--Rin, recoge lo que necesites y ve con Jaken. Esto es cada vez más inestable-
Rin miró cómo su señor se alejaba, miró al sapo preocupada.
--qué ha pasado?.- su voz denotaba angustia
Jaken la miró y luego con voz apagada pero con algo de rabia murmuró:
--esos malditos... se replegan una y otra vez... y cada vez cuesta más y más... el castillo ya no es seguro. Hay que partir mañana mismo, Sesshomaru-sama no quiere ponerte en peligro.-
La joven comprendió; por eso aquella tarde, cuando fue a ver a Sesshomaru a sus habitaciones tenía muy claro lo que iba a decirle.
Pero en el instante en que la voz de él sonó tras las puertas permitiéndole el paso sintió que todo lo que había pensado se le iba. Sólo pudo quedarse callada, mirándolo.
--si?- Sessh la miró mientras se separaba de la ventana, al parecer había estado mirado por ella; quizás para saber cómo iba la lucha con su fino olfato.
Rin por fin se movió y cruzando la habitación se plantó junto a él; le abrazó por la cintura y puso su cabeza en su fuerte pecho.
Pocas veces se permitía gestos de debilidad y aquel fue uno de ellos. El youkai primero algo asombrado, luego enternecido, alargó la mano y le acarició en cabello.
--mi señor!.. Rin quiere estar junto a su amo!...-
--hay guerra, esta no es batalla para ti. Debes irte; además debes salvar otra vida..- se habían separado y Sesshomaru miraba significativamente el redondo vientre.
La muchacha sabía que era inútil discutir, poniéndose de puntillas le besó tiernamente, sintió que la atraía más hacia sí para luego soltarla.
Había partido al atardecer, para volver a la batalla, para alejar definitivamente a esos insitentes enemigos.
Su padre había tenido muchos atacantes desde dragones hasta gatos, pero las hienas eran ahora las que causaban más problemas y eso debía acabar.
Era noche cerrada cuando Rin oyó el primer estruendo.
Algo había caído – ¿las puertas?- se levantó de su cama y se asomó por la ventana.
¡El palacio ardía! Pudo ver cómo algunos enemigos se colaban entre los agujeros de los muros, todo era un caos de llamas y sangre.
Se movió rápidamente, sus cosas, medio empaquetadas estaban en un rincón, pero Rin decidió que en esos momentos lo último que necesitaba era un vestido bonito.
Tenía que encontrar a Jaken, el humo empezaba a llenar las salas , el fuego se habia extendido muy rápido al ser todos los pabellones de papel y madera en su mayor parte.
--Jaken!- exclamó mientras abanzaba a tientas por el pasillo. Estaba aterrada, podía oir gritos de terror y gruñidos furiosos, espadas chocando..
De pronto una mano le atrapó el brazo con el que tocaba la pared, ahogó un grito al reconocer esa mano.
--Kohaku!- exclamó sorprendida- qué..? qué haces aquí?..- le miró de pies a cabeza. Vestía su traje de exterminador, llevaba una máscara que le protegía del humo y su arma arrojadiza colgaba de su cinturón aunque estaba manchada de sangre.
Se apartó la máscara con un gesto rápido y le dijo apremiante:
--rápido, hay que salir de aquí, esto se hunde!-
--cómo has..?-
--sabíamos de los ataques de las hienas, por eso cuando supe que estaban en el castillo vine... sabía que ese youkai no sería capaz de protegerte!- dijo mientras la miraba intensamente- vamos!- estiró de su mano pero Rin no se movió.
--No, no puedo dejar a Sesshomaru! Y Jaken? Dónde está?- preguntó mIrando a su alrededor
--no puedo salvarle, vamos! Aun no es tarde para...- le decía pero de pronto una pequeña figura salió de entre el humo.
--suéltala!- gritó Jaken amenzandole con su bastón
--vendrá conmigo! Esto se cae abajo, morirá si no la saco de aquí!- gruñó el exterminador
--Jaken, ...y Sesshomaru-sama?- preguntó Rin asustada.
--nuestro señor está luchando contra las hienas que el grupo de exterminadores, guiados por él- señaló a Kohaku- las atrajo hacia nuestras tierras- sus palabras cayeron sobre la joven como una losa. Miró a Kohaku incrédula.
--no es cierto! Sólo les apartamos de la aldea!- se defendió el joven. Rin le miró casi con lástima.- vamos! Rin ese monstruo no te ama, ven conmigo, te mereces algo mejor!- le insistió pero la muchacha forcejeó por liberarse.
El castillo empezaba a desmoronarse, el ala donde estaban, al estar formada por habitaciones, no era de piedra, sino de madera; pronto las estructuras cayeron con estruendo. Si no salían de allí rápidamente morirían.
Todo ocurrió deprisa, luego pensó Jaken, habían sido tan sólo unos segundos en los que Rin y Kohaku estaban ante sus ojos y luego un gran trozo de techo se desprendió y le separó de ellos.
Pudo oir el grito de Rin al otro lado mientras Kohaku la llevaba con él.
--Kohaku! Déjame! Déjame, Jaken, no puedo dejarle! Sesshomaru-sama!- gritaba Rin debatiéndose todo lo que pudo, luego el humo pudo con ella y poco a poco perdió fuerzas para dejarse caer en la negrura de la inconsciencia y en los brazo de Kohaku.
Perdon por el retraso! Es que me he ido de vacaciones fuera y no tenía ordenador..
Creo que este me ha salido más corto.. pero espero que lo disfrutéis igual :DDD
Mañana me pondré otra vez con la historia. La verdad es que he estado recopilando material y analizando personajes y bueno..una no deja de sorprenderse :P
Gracias, mil gracias, de nuevo por los Reviews, me legro mucho que os guste la historia!
BESITOS!
