SÉPTIMO CAPÍTULO
Jaken despertó entre gemidos, alguien le estaba pateando las costillas.
--mmm?...qué..?- despertó y cuando recordó la situación se levantó como si le hubieran echado un jarro de agua helada. Empezó una búsqueda frenética por las ruinas , Rin debía de estar por allí, no podían haber ido muy lejos.
Estaba tan alterado que ni siquiera se percató de que su amo le miraba intensamente a una distancia prudente. Finalmente el youkai dijo:
--Jaken!- el sapo se volvió inmediatamente y su cara se puso líbida, tanto que Sesshomaru creyó que realmente le había dado algo...pero no se preocupó, le reviviría para poder matarle con sus propias manos...
--Mi señor, Sesshomaru-sama!- Jakenarrastrandose humillantementese acercó con los nervios crispados-.. ha ocurrido un desastre...Rin..Rin...ellla...- no le salían las palabras.
--ella no está aquí.. no la huelo, ni siquiera su cadáver a pesar de las cenizas y el humo... reconocería su aroma aunque estuviera calcinada... pero no logro ver su rastro.. dónde está?-
Jaken sintió alivio por saber que ella había logrado huir milagrosamente, pero luego, al comprender en manos de quien estaba sintió que desfallecía de nuevo. Su amo le mataría..
--dónde está?- repitió más amenzadoramente Sesshomaru
--él...él...está...él se la llevó ..- murmuró el sapo-
--ÉL?.. quién es él?- gruño el youkai
--Kohaku...-gimió Jaken y cubrió su cabeza con sus manos, temblando de pies a cabeza. Pero los golpes jamás llegaron. Al levantar la mirada vió a su señor con una luz en su mirada que sólo había visto una vez en su vida: cuando se enteró que de la Tessaiga sería entregada a Inuyasha en vez de a él. Era una expresión terrible, de desengaño, de dolor, de furia, de desesperación... y lo peor de todo..de orgullo herido. Parecía mentira que un rostro tan poco expresivo tuviera unos ojos tan comunicativos. El tono ámbar se había vuelto más oscuro, y su ceño estaba fruncido.
Sesshomaru se dió la vuelta y caminó sobre las cenizas de lo que había sido su antigua fortaleza.
--Te mataré, Kohaku- murmuró. Se sentía tan furioso que no pudo controlar la rabia y se transformó en el fabuloso perro blanco y salió en su búsqueda.
No podían haber ido muy lejos, había llegado apena el techo había caido. Había sentido en su sangre el inminente peligro y había corrido al castillo...demasiado tarde...
Todos sus pensamientos estaban centrados en cómo destruiría a Kohaku, le destrozaría con sus propias fauces.
Estaba seguro de que aquello no había sido casualidad, había ido antes. El olor que había notado en la habitación de Rin, sintió que algo le ocultaba en sus palabras... seguro que aquel repugante exterminador ya la había ido a visitar... no entendía porqué no se lo había dicho... sabía que a él no se le podía engañar...
Sesshomaru estaba cada vez más furioso, y cuando descubrió que no tenía ni idea de dónde se la había llevado aún lo estuvo más.
La había perdido...
Rin sintió que despertaba de la oscuridad de la inconsciencia para hacerlo enla oscuridad húmeda de una cueva. Una cascada cubría la entrada, podía oirla muy cerca, incluso algunas gotas le saltaban...quizás fue eso lo que la despertó.
Se incorporó despacio, sentía dolor en su cuerpo, pero supo que nada era grave; sólo magulladuras. El bebé estaba bien, lo notó cuando puso su mano en su tripa.
Miró a su alrededor y vió a Kohaku dormitar en la entrada de la cueva. Parecía agotado, las huellas de hollín sólo acentuaban su palidez. Rin se acercó a él preocupada:
--Kohaku!- le apretó el hombro y le despertó, una mirada turbia, soñolienta, luego una sonrisa y se despejó- ..dónde estamos?-
--estás bien?- respondió él con esa pregunta-..te saqué justo a tiempo, aquello se desmoronó inmediatamente..-
Rin asintió y luego murmuró- gracias-pero se puso en pie e hizo intenció de salir pero Kohaku la retuvo por el brazo
--dónde vas?- más que una pregunta era una amenaza.
--debo ir a buscar a Jaken y a Sesshomaru-sama, seguro que está terriblemente preocupado..-
--no puedes ir!- exclamó Kohaku-..acabo de salvarte!..vendrás conmigo al pueblo de los exterminadores... estás demasiadodébil para hacer nada!-
--estoy bien!..-jadeó Rin al sentir la fuerza de la mano del joven sobre su muñeca. Le hacía daño..pero lo peor de todo era que Kohaku estaba en lo cierto, se sentíaagotada, frágily apenas tenía fuerzas para discutir con él.
Finalmente dejó de forcejear y se sentó acurrucada en el suelo. Kohaku le dijo instantes más tarde que partirían al anochecer, por el río, para que las hienas no pudieran seguirles el rastro.
Rin,medio adormilada pensó con preocupación que si las hienas no podían hacerlo tampoco lo haría su señor...cómo la encontraría?
Sesshomaru voló por los alrededores de las ruinas una y otra vez, haciendo círculos cada vez más grandes. Le llevó varios días descubrir la pequeña cueva, tras una cascada donde había el rastro de Rin y de ese cretino.
Sabía muy bien lo que hacía..si seguían el curso del río no dejarían ninguan señal de su paso por ahí y le llevaría semanas descubrir en qué dirección estaban... --maldición!- pensó, y volvió a remontar el vuelo para continuar. No se daría por vencido. Rin estaba en manos de aquel loco...en cuanto le viera le mataría...
Rin agradecía en parte que navegaran por el río con la rústica balsa, al menos no debía caminar.. estaba agotada, el vientre le pesaba y parecía que cada movimiento le supusiera un gran esfuerzo. Tenía que recuperar fuerzas.
Había tratado de hablar a Kohaku, pero él se negaba a escucharla. Sólo entendía que debía llevarla cuanto más lejos de su señor, no comprendía que ella necesitaba estar junto a él.
Al cabo de unos días dejaron el río para internarse en la espesura. Se acercaban a su destino.
Kohaku le sonrió mientras le mostraba el claro con la pequeña cabaña. Rin inmediatamente pensó en aquella casa que la había cobijado durante su exilio...pero esta no tenía nada que ver...era una casa de exterminador. Kohaku dormía allí a menudo cuando estaba limpiando las lindes del bosque de demonios.
--de momento estaremos aquí,hasta que te repongas un poco, luego iremos a la aldea, mi hermana te ayudará con el bebé...yo no se mucho de partos...- hablaba como si creyera que Rin se quedaría con él mucho tiempo.
La muchacha no podía creerlo. Estaba trastocado, completamente loco...puede que sus intenciones fueran de lo más nobles..pero no quería entender que ella estaba destinada a Sesshomaru y que hacia él sólo quedaba la amistad y la compasión.
--Kohaku!- ella le aferró por los hombros para forzarle a escucharla- no me puedes obligar a quedarme aquí! Por favor! Déjame ir! Debo encontrar a Sesshomaru!-
Pero él apartó sus manos de un manotazo y la miró furioso:
--te quedarás aquí hasta que yo lo crea conveniente! Serás mi esposa y serás la madre de mis hijos!no quiero volver a oir ni una palabra más de este asunto!- dicho esto se alejo por el bosque a buscar leña.
Kohaku sabía que en el fondo no estaba bien lo que hacía, su hermana seguro que se enfadaría..pero la quería tanto...que la quería proteger a toda costa de esos sentimientos tan locos que tenía hacia ese apestoso youkai. Él haría que volviera con los humanos...costara lo que costara..y si debía mantenerla presa hasta que se le metiera en la cabeza...que así fuera!
Cuando regresó la encontró acurrucada junto a la puerta de la cabaña. Ni siquiera le miró, estaba mirando al cielo, como si esperaba ver a su señor. Eso le enfureció, pero no dijo nada. Se metió en la casa y preparó las dos aves que había logrado cazar.
--toma, debes comer, tu hijo lo necesita- le dijo mientras le daba un cuenco con varios trozos generosos de carne. Rin sintió que realmente estaba hambrienta. Poco a poco recobraría sus fuerzas cuando eso ocurriera escaparía. Por el momento debía preocuparse por su bebé. Nacería para principios de invierno si todo iba bien.
No temía a Kohaku pero su estado demente le daba lástima y la confundía. Su humor variaba tanto!..una sola palabra podía convertir la conversación más agradable en una furiosa reprimenda.
Habían pasado semanas desde que ocurrió el incendio, 3? 4?...Rin sintió de pronto que el niño y se movía dentro de ella, que tenía vida propia, y eso la instó a ser más fuerte. Por desgracia sus movimientos eran todavía más lentos... sería dificil escapar...Kohaku no la habia dejado sola ni un solo instante. Tan sólo en dos ocasiones había ido a la aldea y había encargado a un mononoke como Kirara que se encargara de su vigilacia.
Finalmente, harta de aquello, preocupada por su amo, desesperada por el temor, angustiada por no saber nada de Sesshomaru durante tanto tiempo se acercó a Kohaku para intentar de nuevo que la ayudara.
--por favor, Kohaku!..tú mejor que nadie tienes que saber qué es perder a tu familia!...ayúdame!-le pidió en un susurro mientras las primeras estrellas aprecían.
--tu familia!..yo soy ahora tu familia!- exclamó él--yo te quiero como a un amigo, te agradezco todo lo que has hecho por mi pero..debo volver con Sesshomaru!...el me quiere...-decía Rin pero de pronto se vió firmemente sujeta por los hombros contrala pared exterior de la casa. Kohaku la miraba con furia y ella no pudo aguantarlo, apartó la vista.
--que te quiere?-gruñó terriblemente- que te quiere?..yo te quiero, maldita sea!-golpeó la pared con el puño, que pasó rozando su cabeza.Rin se encogió.- yo te amo, te salvé la vida! he cuidado de ti! qué más debo hacer! acaso debo tomarte también el cuerpo como lo hizo ese youkai!- sus palabras se estaban convirtiendo casi en gritos, su mirada le recorrió el cuerpo lascivamente.
Rin intentó fundirse con la pared..aquello estaba tomando muy mal camino. Intentó apartar a Kohaku pero éste la sujetó por las muñecas, apartándolas de él para luego besarla con furia. Notó sangre en su boca.
--así que es esto lo que querías?- gruñó el exterminador cuando apartó sus labios unos instantes. Luego volvió a besarla con renovada lujuria. Rin se debatió con fuerza, intentando apartarlo de ella pero eso sólo le incitó más.
Kohaku la obligó a tumbarse sobre el suelo, la tenía bajo él y aunque la barriga se interponía entre ellos la sorteó para besarla de nuevo, recorrer aquel dulce cuello con su lengua y morderle la oreja apasionadamente.
Rin se sentía desfallecer, tenía las muñecas magulladas de luchar y supo que no podría pararlo. Era demasiado fuerte, y ella en su estado no podría apartarlo. Cuando sintió que Kohaku se volcaba sobre ella, atrapándola con su peso mientras que la desnudaba con las manos y la acariciaba intimamente, no pudon reprimir las lágrimas y lloró de impotencia. No podia hacer nada para evitar ese sacrilegio, a pesar de que sus puños golpeaban una y otra vez los hombros del joven y pateaba su espalda, no se detendría.
--sesshomaru-sama..- imploró como en una oración, como siempre hacía en sus momentos de angustia..-..sesshomaru-sama!- su gemido se perdió en el viento.
HOLA!
Bien, me alegro muuuuucho de que os haya gustado :D sois un verdadero encanto!
Siento mucho por alguien que tenga especial apego a Kohaku, no quiero ponerlo como el malo de la peli...por eso intento dar su punto de vista..pero no puedo evitarlo... :P
Paciencia para todo/as, a mi también me encantaría que hubiera cachorros...pero eso ya se verá ;)
De nuevo miles de gracias!
