Antes de nada: pido mil perdones por el retraso tan monumental de la historia. Como ya le he comentado a alguien me he quedado estancada buscando un buen final. Creo haberlo encontrado, así que ahí va la continuación y lo que serán los últimos capítulos.
Espero que os gusten! Muchas gracias por leerme y por la paciencia!
CAPÍTULO 12
En la sala donde se velaba el cuerpo de Kohaku ahora había un caos de flores desperdigadas, velas apagadas y el lugar donde había estado el cadáver ahora estaba vacío. Una risa que recordaban muy bien aquellos que habían luchado hacía años contra Naraku sonaba en la sala.
Sango se quedó paralizada, en aquel momento estaba sintiendo que le venían a la memoria tantos recuerdos y sentimientos…que por desgracia no eran agradables.
Naraku significaba dolor, sufrimiento, lágrimas, sangre,..pero sobretodo muerte.
Apenas había tenido tiempo de llorar a su hermano, tan sólo hacía unas horas que había fallecido, no le había dado tiempo si quiera a enfriarse! NO ERA JUSTO!
En el momento en el que dejaron el cuerpo en el salón para velarlo supo que algo no funcionaba, pero estaba rota por el dolor, no sentía más que la pérdida.
De pronto, en medio del silencio de la noche, un olor llenó la sala. No era incienso, era muy real y dulzón, repugnante. Era el olor a descomposición que cada vez se hacía más y más intenso mientras, para sorpresa de Sango el cuerpo de Kohaku empezaba a brilla bajo la sábana.
-Kohaku!...-gritó Sango desgarrada cuando vio el cuerpo de su hermano elevarse y levitar. Era grotesco ver esa cara pálida, casi azulada, con graves cortes en el cuerpo, con una mueca antinatural, parecía que sonreía como burlándose de ella.
Y cuando oyó la voz…lo supo…..había regresado:
-Jejejeje…qué pasa, hermanita? No te alegras verme.-.?- decía la boca muerta. Aquel tono de sorna, aquella voz que la había atemorizado tantos y tantos años y que todavía hoy la recordaba en sus pesadillas volvía a ser real:
Sango tras haber comprendido lo que ocurría había salido de su estado de shock, de angustia ,para dar rienda suelta a la rabia... Kohaku, con el rostro desfigurado y la mortaja cubriéndole a penas el cuerpo flotaba por los aires, mostrando su horrible secreto: la araña diabólica, símbolo del antiguo bandido Oniguma, lucía en su espalada más visible que nunca.
Shippo, al igual que Miroku y su esposa, sentian que era como una pesadilla hecha realidad. Una historia que creían acabada y que ahora regresaba de la forma más dolorosa.
En ese instante se abrió la puerta de golpe dando paso a un Inuyasha con la espada desenvainada, dispuesto a la lucha. Pero lo que vio lo dejó mudo por unos instantes.
-Inuyasha….que bien…mi viejo amigo…te sienta bien esa cicatriz…-resonó la voz en tono burlesco
-..qué demonios…?- miró a Sango sin comprender pero no encontró más que sorpresa y horror- …qué haces aquí?¿cómo es posible?-dijo finalmente- Naraku! Tú, otra vez! Acabaré contigo de una vez por todas!- exclamó Inuyasha con rabia mientras desenvainaba la Colmillo-perforacero.
-¡Jajajaja!-rió de nuevo aquel ser horrendo- ¿me echabas de menos?..me ha costado mucho volver pero los mismos sentimientos que me crearon en un inicio del bandido Oniguma ...la lujuria, los celos, la envidia... me han hecho renacer gracias a Kohaku. Jajajaja!- se regocijó el youkai.
-No! No puede ser! Eras tú todo el tiempo!- exclamó acusadoramente Sango-
-Mmmm...no quisiera llevarme todo el mérito... reconozco que si Kohaku no hubiera debilitado sus defensas con esos sentimientos tan profundamente perversos jamás hubiera podido volver a su conciencia y ganado fuerzas poco a poco...- explicó con burla Naraku- ..pero claro, era demasiado cabezota, no quería morirse y dejarme tomar el control ..jajajajaj...pero gracias a ti, Inuyasha, pude permitirme acabar mi plan!-
-Serás...Maldito!-gruñó Shippo, ahora hecho un hombre, dispuesto para el combate.
- tsk tsk...-negó Naraku con una sonrisa indulgente- ..si os alivia saberlo os diré que fui yo quien arrancó la espada de las manos de Inuyasha con el poder que había adquirido y así poder hacerme con el control total del cuerpo de este desgraciado. Jajajajaja!-
-Así que fue eso!- Inuyasha recordó que todavía no sabía cómo había ocurrido aquello, se encontró en segundos de tener la espada en la mano a estar clavaba en Kohaku... un sentimiento de alivió le recorrió para luego sentirse furioso, esta vez debería acabar definitivamente con aquello.- Basta de charla! Te voy a enviar al infierno!-
Con esta declaración se lanzó con la espada contra el cadáver poseído de Kohaku, Sango, Miroku y Shippo no tardaron en unirse, esa debía ser la batalla última y final.
Pronto la habitación no fue más que escombros, la lucha se fue trasladando por los rincones de la casa; sala tras sala, destruyendo todo a su paso mientras Naraku repelía los ataques de los 4 amigos.
Pero el monstruo no era ni una sombra del poder que había tenido antes...estaba muy débil y lo sabía. A no ser que se hiciera con sangre más poderosa no podría seguir luchando con el cuerpo de ese cadáver que ya se estaba descomponiendo.
Naraku sabía que pronto acabarían con él si no encontraba la manera de escapar... tenía que huir hasta recuperar fuerzas y planear algo más sutil...
En un ataque desesperado hizo que una parte del techo de la sala donde estaban se hundiera y en la confusión del momento sobresalió por los aires y se dispuso a huir.
-No huyas maldito! Lucha!- le llego la voz de Inuyasha detrás, cerca pero no lo suficiente.
Mientras ,en la casa Sango, Miroku y Shippo salieron de los escombros con dificultad ayudados por algunos de los sirvientes que ahora empezaban a salir.
Rin también había salido de su habitación, donde había estado oculta para no ser una molestia.
-Qué..?- empezó a preguntar pero fue interrumpida por Sango
-Naraku, ha vuelto... fue todo...por su culpa..- jadeaba pero la rabia brillaba en sus ojos mientras miraba el cielo, por donde había huido el monstruo.
Naraku sentía que en aquella casa había una fuerza que le podría ser de ayuda... pero estaba...escondida...como oculta.. debía encontrarla para hacerse con ella y así acrecentar su poder.
La había sentido cuando Kohaku todavía estaba vivo muy cerca a veces... y ahora notaba que estaba ahí...a su alrededor... ELLA!
La puerta de la habitación de Rin se abrió de pronto para dar paso al Kohaku poseído, a un Naraku desesperado...
-Kohaku!...-exclamó Rin llena de horror-
-Eres tú!, tú me daras en poder que necesito!jajajajaja!- el monstruo sintiendo que sus enemigos le pisaban los talones se apresuró para capturar a la forcejeante joven y sacarla en volandas de allí.
La casa estaba a punto de derrumbarse de tantas brechas que tenía, para cuando Inuyasha y sus amigos lograron llegar era demasiado tarde: no había ni rastro de Naraku ni de Rin en medio de aquella habitación en ruinas.
El olor de los dos había quedado oculto a causa del polvo levantado, el hanyou debería esperar a que se posara aquella polvareda antes de emprender una búsqueda más exhaustiva.
Algo más tarde Sango, Miroku, Inuyasha y Shippo estaban reunidos para planear el siguiente movimiento y pensar en lo sucedido hasta el momento.
- Esto es terrible... Naraku...de nuevo... no puedo creerlo...- murmuró un joven Shippo
-sí..pero no es lo que era... habéis notado?...estaba muy débil...es nuestra oportunidad.. antes de que reúna fuerzas de nuevo! Si logra absorver a un youkai poderoso será nuestro fin...- decía Miroku intentando ver todos los puntos posibles.
-Hermano...-murmuró Sango, que todavía sentía el dolor de la pérdida.- vengaré su muerte!-
Inuyasha permanecía callado... pensando en las palabras de Miroku:
-Pero... para qué llevarse a Rin? Con eso sólo conseguirá atraer a Sesshomaru...y evidentemente no podrá con él...-
-No, con el amo no logrará acabar pero el niño que espera Rin será un hanyou con sangre muy poderosa... y no podrá hacer nada contra Naraku ya que es un bebé- djo una voz salida de la noche.
Jaken había seguido a su amo a la batalla pero él ya no estaba allí, así que se mantuvo oculto hasta aquel momento; aguardando la oportunidad pero al ver lo que estaba sucendienco se horrorizó y cuando comprendió las intenciones de Naraku sintió todavía más temor.
-Es verdad!-exclamó Miroku- si logra absorver a ese bebé será terrible porque sus fuerzas aumentarán considerablamente.-
-pero... si sólo será un niño!- dijo Inusyaha.
-sí pero la sangre de esa criatura es poderosa. Ten en cuenta que Sesshomaru es uno de los youkais más fuertes que hay... a pesar de que sus bástagos sean hanyous tendrán una fuerza espiritual sorprendente!- explicó una Sango cada vez más preocupada por aquella perspectiva.
-debemos encontrar a Rin antes de que tenga al niño!ella no podrá defenerle en su estado... esto es terrible!- gimió jaken. Pensaba en su amo, debía decírselo inmediatamente!
Inuyasha además de sus tres amigos partieron a la mañana siguiente en busca del rastro de Rin, tenían poco margen de tiempo. La joven estaba ya en su noveno mes, debía parir en breve quizás en días...
