QUINCE
Poco a poco Rin empezó a recuperar los sentidos. La vista se le despejó, su mano sentía el cálido contacto de la de Sesshomaru, sus pies notaban la tierra bajo ellos, el olor a humedad... el rumor de los insectos y el bosque despertándose...
-Sesshomaru-sama...- logró articular.
El youkai se inclinó sobre ella y apretó su mano:
-Rin... ya estás bien.-
-Sí...el bebé...el bebé también.- murmuró ella.
-Lo sé. Es fuerte, es mi hijo.- dijo él. Jaken entró en aquel instante llorando de alegría y gritando el nombre de la muchacha.
-RIN, mi Rin...-
-Jaken...cállate...necesita descansar.- le amonestó secamente Sesshomaru.
La muchacha poco a poco se pudo incorporar con ayuda de Seshomaru. Sango también se aproximó asombrada:
-¿Qué...? ¿Qué le has dado?- preguntó Sango.– Estaba segura de que no había nada que hacer.-
Sesshomaru ni se dignó a mirarla, tan pendiente estaba de Rin.
-Sesshomaru-sama... gracias... ¿qué era..?- preguntó la chiquilla, también curiosa.
-Carne de sirena.- respondió el inmediatamente.
-¡Carne de sirena!-exclamaron al unísino Sango y Jaken.
-Pero... eso es extremadamene raro. La sirenas son muy difíciles de encontrar y cazar. Además su carne puede tener efectos devastadores para un humano.- protestó Sango.
-Se...señor...- balbuceó Jaken.- ¿Habéis ido a cazarla vos?..Sois tan bueno... –empezó de nuevo a llorar.- Le habéis dado el mejor regalo que un youkai puede ofrecer a un mortal: la inmortalidad.-
Rin miró perpleja a Sesshomaru y dijo:
-¿Es cierto?...me habéis hecho... ¿inmortal?-
-Sí.- dijo sencillamente el youkai.
La muchacha bajó su mano hacia el vientre y se mordió el labio. Sentía tanta alegría que sería incapaz de controlarse.
-Gracias...mi señor.- logró articular. Ardían en deseos de abrazarle, besarle...pero los reprimió con un gran esfuerzo. Se sentía tan feliz!
Sesshomaru levantó la cabeza y miró hacia el exterior. Inuyasha mantenía acorralado a Naraku pero no lograba terminar con la lucha.
- Estaré bien...- dijo Rin, siguiendo la dirección de la mirada del youkai.- No podéis permitirle escapar.-
El youkai no dudó esta vez, sus instintos le estaban gritando que acabara con Naraku y eso fue lo que hizo: lanzarse con todo su poder contra aquel despojo de demonio.
Las dos espadas juntas lograron terminar aquello que solas no habían conseguido: acabar con Naraku. Los dos hermanos, con una compenetración que sólo habían demostrado una vez, aunaron esfuerzos para poner fin a todo aquello.
Inuyasha lanzó una estocada en dirección a Naraku, éste la recibió confiando y una herida se abrió en su pecho y cuando epezaba a reir porque la herida se cerraba de nuevo... la carcajada se combirtió en un grito agónico al se absorvido por la Luna del Meîdo que Sesshomaru había abierto tras él.
Miroku fue el que avisó de que todo había terminado:
-¡El agujero!¡Ha desaparecido el agujero de mi mano!- Shippo sonreía feliz a su lado.
Cuando tuvieron la seguridad de que el monstruo había desaparecido por fin pudieron reunirse en torno de Rin que había logrado ponerse en pie con ayuda de Sango.
-Gracias a todos por ayudarme.- dijo Rin a Sango y los demás. - ¿Podemos volver a casa?- pidió Rin a Sesshomaru que se mantenía en un decir nada más salieron al exterior.
-¿Seguro que no deseas ayuda?- preguntó la exterminadora preocupada. Sabía lo duro que era dar a luz y no quería que ella estuviera sola. Había disfrutado de unos años más con su hermano y a pesar del final no podías más que agradecer el haber estado con él.
-No gracias...- negó con la cabeza Rin- Ya tengo todo lo que necesito.- sonrió y miró de reojo a Sesshomaru que estaba junto a A-Un.
Se despidió de todos y tras montarse en A-Un con ayuda de Sesshomaru partieron hacia casa dejando atrás a los que por un tiempo habían como una familia para ella.
-Espero, niña tonta- decía Jaken tras ella- que hayas aprendido la lección de una vez por todas.-
-¿A qué te refieres?- preguntó ella extrañada. Sesshomaru volaba delante de ellos haciendo de escolta.
-¡Si crees que la carne de sirena se da a cualquiera estás muy equivocada!- le dijo el pequeño demonio indignado.- Esa carne es algo extremadamente precioso y se solía usar para ocasiones como esta.-
-No entiendo ni una palabra de lo que me dices.- aseguró Rin cada vez más extrañada. La verdad era que se había recuperado totalmente, incluso se sentía más fuerte y el niño pateaba con fuerza su vientre.
-Sólo hay una cosa...- murmuró Jaken
-¿Qué..?- preguntó Rin
-Bueno... supongo que es a causa del bebé que llevas en tu interior, al fin yal cabo es hijo del youkai más fuerte que existe... creo que eso fue lo que pensó Sesshomaru. La carne de sirena tomada por humanos incautos puede causarles la muerte o peor aún, trasnformaciones abominables. Pero parece ser que tú estás igual...¿no?-
-Sí...estoy bien.- aseguró Rin.- Sólo espero poder dar a luz a este hijo...luego...luego me da igual lo que ocurra.-
-Tsk..tan tonta como siempre. Sesshomaru-sama lo tenía ya previsto. Sabía que si te lo daba mientras estuvieras embarazada no ocurriría nada. La sangre de youkai que corre también por tus venas gracias al bebé te salvaría. Supongo que lo que no sabía era que Naraku regresaría... le ha ido de un pelo.-
-...eso está bien, ¿no? Así no seré una molestia para él...-
Jaken volvió a resoplar con más fuerza esta vez.
-No sabes nada de youkais... Esa carne... se daba en las uniones de humanos y youkais. No sólo era el don de la inmortalidad sino un vínculo que los unía para siempre. Era la declaración de que ambos eran pareja, que el humano pasaba a formar parte del mundo youkai. Se solía hacer después de que ambos aceptaran los votos del otro y confirmaran ser el compañero del otro...pero dadas las circunstancias creo que mi señor lo ha obviado. Además para él eso es algo totalmente innecesario –sacudió la mano en señal de que era una tontería.- él no se prestaría jamás a esa ceremonia...-
-¡¿Qué?-chilló Rin. Se volvió a mirar asombrada a Jaken. -¿Quieres decir entonces que podré estar para siempre con Sesshomaru-sama?-
-Así es... supongo que el temor a perderte le ha podido. Te liberó de su lado para que eligieras. Y fue a buscar esa carne para ofrecértela.-
Rin miró la espalda de aquel ser que tanto amaba. Su pareja. No sabía qué le había dicho cuando agonizaba pero una idea empezaba a formarse en su mente gracias a las palabras de Jaken. No podía ser más feliz.
