Hola ! cómo están ? bueno, perdonen la tardanza, desde ya, lo que pasa es que tengo unos cuántos capítulos ya escritos en mi computadora desde el primer momento, pero no pasé por mi casa como en casi dos meses, y no quería escribir un capítulo nuevo que me desarticulase todos los siguientes, asíque tuve que esperar a volver a casa, para subir uno de los capítulos que ya había escrito. Me alegro de que les haya gustado la historia, es algo distinto.. al principio va medio meláncolico, pero después... yo lo definiría con frenesí, asíque a los que no les gustó tanta melancolía, no lo juzguen antes de tiempo. Aquí los dejo con el segundo capítulo de esta historia, y como siempre les recuerdo que tengo otras historias de distintas parejas, que pueden interesarles.
Capítulo II¿Tan sólo una ilusión?
Ginny se cubrió la boca con la palma de la mano, respirando agitadamente, aún sobresaltada. Inconscientemente, se dejó caer sobre el suelo. Por un momento, le había parecido haberlo visto… lo había visto… él estaba allí, no había podido ver el brillo de sus ojos esmeraldas, ni distinguir su piel morena, pero estaba segura de que era él, su rostro, su expresión… sin embargo, no era posible¿qué estaría haciendo la cabeza de Harry en la chimenea de la Madriguera después de nueve años de no haber visitado dicha casa? Era imposible, no podía ser él, seguramente ni siquiera había habido alguien en la chimenea… sin embargo, era tan real… por un momento le pareció haber visto al hombre que una vez tanto había amado… seguramente tanto pensar en él y en los momentos que habían compartido, la había llevado a la paranoia. Es que últimamente, él había vuelto a aparecer en su vida, al mínimo, claro. Primero, aquel día que su madre había vuelto del Callejón Diagon con una sonrisa distinta en el rostro, con esa sonrisa que sólo la presencia de Harry podía provocar, tantas veces había visto a su madre sonreír de esa manera… pero durante todos esos años, esa sonrisa ni siquiera había asomado. La semana anterior a ese extraño episodio, sus pensamientos habían volado hacia él constantemente, los recuerdos… eso era todo lo que tenía de él a esa altura de su vida. Y por otro lado, el presentimiento de que al fin lo vería… no sabía cómo se sentiría si eso sucediera, suponía que por un lado, emoción, alegría, pero por el otro, temor y la tristeza más profunda. Ella lo extrañaba. En eso estaba, cuando unas voces la sacaron de sus pensamientos. Corrió a la entrada de la casa y se encontró con una radiante señora Weasley, acompañada por tres personas.
- ¡Ron!- Ginny estrechó a su hermano en un abrazo- ¿Qué haces aquí¡Tanto tiempo sin verte!- lo soltó, para abrazar al pequeño Michael.- ¡Qué grande que estás¡Cuánto has crecido!
- Bueno, vinimos con una buena noticia.- Dijo Ron.
- ¡No me digas que estás embarazada nuevamente!- le dijo Ginny a Hermione, a quien abrazaba con cariño.
- Claro que no.- Respondió Hermione, riendo. Ron soltó un suspiro de alivio.
- ¿Entonces?
- Bueno, la cuestión es…- comenzó Ron.
- … que volvemos.- Terminó Hermione, conteniendo la alegría.
Harry tuvo que servirse varias copas de licor para relajarse. Era evidente que no estaba listo para volver a verla. Apuró otro trago y suspiró. Sin embargo, no podía pasarse el resto de su vida evitándola, algún día tendría que enfrentar su destino y volver a verla. Pero en lo que más pensaba era en el hecho de que ella lo hubiese visto, porque de eso no le cabía duda, ella lo había mirado instintivamente a los ojos, se habían mantenido la mirada por una milésima de segundo antes de que él reaccionara con un reflejo casi inmediato, y decidiera sacar la cabeza de la chimenea. ¿Por qué tenía tanta mala suerte? Dudaba sinceramente que ella viviese ahí¿por qué diablos se encontraba en la cocina justo cuando él había aparecido, si no era hora de comer¿Su mente, inconscientemente, quería volver a verla? Pero esa pregunta no le sería respondida, y mientras se la planteaba por centésima vez, algo lo golpeó suavemente en la cabeza. Levantó la vista a tiempo para ver una lechuza negra salir por la ventana. Tomó la carta, que había caído al suelo, y observó el sobre: era de Ron y Hermione. Intrigado, lo abrió inmediatamente, y a medida que leía, sus ojos se iban abriendo más y más, en señal de sorpresa.
Querido Harry, sé que esta carta te habrá sorprendido, teniendo en cuenta que no ha pasado ni una semana desde la última vez que hemos hablado, pero era necesario que supieras lo que estamos por contarte, y no tenemos tiempo para comunicarnos nuevamente contigo mediante la red flu. Queríamos que supieras que Ron y yo decidimos, ya que nuestros problemas económicos se terminaron¡volver a Londres¿No es genial? Ahora podremos verte mucho más seguido, y conocerás mejor a Michael, al fin y al cabo¡eres su padrino, y tienes que cumplir esa función! Seguramente estarás asombrado de que hayamos tomado esta decisión tan repentinamente, pero hemos estado averiguando y encontramos el departamento perfecto, no muy lejos del tuyo, además, no soportábamos más estar tan lejos de todos. Luego, cuando nos veamos, te explicaremos bien todo, para cuando recibas esta carta, seguramente ya estaremos allí. Un beso, Harry, nos veremos pronto, entonces.
Hermione.
Harry se sintió feliz, siempre había querido que Ron y Hermione regresaran a Londres, y no eran pocas las veces que había tratado de convencerlos, pero Ron, que le había asegurado que algún día finalmente lo harían, le había dicho que 'todo tiene un tiempo, amigo', y él se había dado por vencido en esta empresa. 'Para cuando leas esta carta, seguramente ya estaremos allí.' ¿Eso significaba que lo más probable era que sus amigos ya estuvieran en Londres¡Qué gran alegría! Llevaba alrededor de seis meses sin verlos, a pesar de que, como había dicho Hermione, había hablado con ellos hacia menos de una semana.
Miró la jaula de Hedwig, afortunadamente la lechuza estaba allí. Tomó una pluma y un pergamino y escribió:
Es la mejor noticia que me han dado en mucho tiempo. Estoy en casa, estoy disponible. Cuando quieran, voy a verlos… quieran rápido.
Harry.
- Es para Ron¿de acuerdo?- le dijo a la lechuza, que ululó en señal de asentimiento. Sólo cuando la vio desaparecer por la ventana, cayó en cuenta de que ver a Ron y Hermione, significaba que muy pronto, la vería a ella también.
- ¡¿Qué?!- exclamó Ginny, incapaz de creer lo que estaba escuchando- ¿Vuelven¿Definitivamente¿Vienen para vivir aquí?
- Claro que sí.
- ¡Es la mejor noticia que he oído en mucho tiempo!- Dijo, y los abrazó a los dos nuevamente.
La señora Weasley cocinaba tan bien como siempre lo había hecho, así que disfrutaron de ese almuerzo y comieron como si no lo hubieran hecho en varios días. Al terminar la comida, la Señora Weasley, Ron, Michael y el señor Weasley, que no había tardado en aparecerse cuando se enteró de la noticia, se quedaron unos minutos en la mesa, mientras Hermione y Ginny levantaban los platos. Fue por eso que ninguna de las dos advirtió a la lechuza blanca que aterrizó en el jardín, dejándole una carta a Ron, picoteó algo de pan de la panera que aún estaba sobre la mesa y reemprendió vuelo.
- ¿De quién es la carta, cariño?- le preguntó Hermione a Ron, cuando ella y Ginny volvieron a sentarse en la mesa, y lo vieron abriendo el sobre.
- De Harry.- contestó él, distraídamente. Hermione escondió la cara en las palmas de su mano, lamentando el poco tacto de su esposo, y Ginny se atragantó con el café que había estado bebiendo.
Notas de la Autora: Bueno, cada vez más acercamientos, imaginense que de un día para el otro todo empieza a renacer, todos los caminos conducen a Roma, dicen. Además, está la certeza de que pronto se verán... Bueno, espero reviews, cuantos más y más lindos, mejor. Gracias por todo,
Male.
