Gracias por los comentarios, no me esperaba que gustara, la verdad. Como dije anteriormente, tengo bastantes capítulos adelantados así que intentaré subir un capítulo cada cinco días más o menos. Un saludo!


Capítulo 2

Castle pagó al pizzero y cerró la puerta. Se acercó a la mesa del sofá, donde Alexis y Kate estaban sentadas en extremos opuestos viendo la tele, y dejó las dos pizzas sobre la madera.

-Aquí está la cena. -informó.

Alexis se acercó al borde del asiento, esperando a que alguien abriera las cajas. Rick se sentó entre ellas y se dispuso a abrirlas. Pero Alexis le agarró la manga de la camisa -¿No comemos en la mesa? -preguntó en un susurro. Su padre miró hacia atrás, observando a la actriz recogiendo el estropicio que había llegado hasta la mesa del comedor, y negó con la cabeza.

-No calabaza, hoy comeremos aquí. -le sonrió, girándose para volver a ver a su madre. -Mamá, la cena está lista.

La actriz asintió y llevó cuatro vasos y bebidas, pero cuando las dejó lo hizo demasiado cerca del borde y Alexis las tiró, manchando todo el sofá y a los que estaban ahí sentados.

-¡Lo que faltaba! -se quejó entre dientes Rick, mientras Alexis se disculpaba cabizbaja y Kate miraba su blusa mojada con horror.

De repente, un chasquido se oyó y la luz del loft se fue. Ahora no se veía nada.

-Eso te pasa por hablar. -se escuchó la voz de Martha.

Kate soltó una carcajada, atrayendo la atención de los tres Castle. -Menudo golpe de suerte. -rió ella, más calmada y relajada de lo que la situación ameritaba. Como si se hubiera quitado un peso de encima.

Rick intentó mirar hacia su dirección, pero apenas distinguía su figura.

-La blusa se me transparentaba. -aclaró ella en un susurro, sacando una carcajada sonora de Martha, que pronto siguió una tenue Alexis. Rick no tardó en imitarlas.

Los cuatro comían a la luz de las velas, sentados en el suelo, al rededor de la mesa auxiliar.


-Está fría... -chasqueó los dientes Rick. Martha asintió y su nieta miró de reojo a Kate. Ahora estaba sentada a la derecha de la morena; Rick estaba en la izquierda de esta y Martha comía al lado de Alexis. -La calentaría, pero sin microondas...

Kate dio un bocado a su trozo. -Está perfecta, tranquilo. -le sonrió. Ahora llevaba una blusa de color rojo que Martha le había prestado.

-¿Segura? Puedo intentar calentarla con las...

-¿Con la velas? -lo interrumpió la morena. Castle desencajó la boca. -¿Acerté? -rió ella.

Rick contrajo sus labios en un puchero. -No es justo, la idea era mía.

-Una mala idea. -dijo ella. Él negó con la cabeza, Martha y Alexis asintieron.

-¿Qué? ¡Esto es un complot! -refunfuñó él.

Alexis rió abiertamente por primera vez en toda la noche.

-No, no lo es. Simplemente somos más sensatas. -dijo Kate, luego miró hacia la niña. -¿Verdad?

La pequeña asintió y soltó una carcajada cuando Kate miró a su padre, sacándole la lengua.

-¡¿Ahora quién es el infantil?! -protesto Castle, señalándola con el su último trozo de pizza.

-Tú. -dijeron las tres a la vez.

Rick rebufó indignado. -Complot... -las miró de reojo mientras se reían.


-Gracias por venir.

Castle le colocó el abrigo a Kate, quien no tardó en girarse para sonreirle. Al fondo, la silueta de Martha se desplazaba de un lado a otro con una de las velas en la mano, intentando recoger el estropicio de la cocina con el impedimento de la escasa luz, que aun no había vuelto.

-De nada, me lo he pasado bien.

-¿De verdad?

-Sí. -ella sonrió con sinceridad.

-Me alegro... entonces... -él acortó la distancia acariciando su cintura con la yema de los dedos, pidiéndole permiso.

-¿Entonces...? -Kate tocó su mano, dándole el permiso que él necesitaba para agarrar su cintura con ambas manos.

-¿No te molesta? -preguntó con cierto miedo en su voz. -Quiero decir... tengo una hija y...

Ella suspiró y alargó sus brazos, rodeando el cuello de ella.

-No, no me molesta. Reconozco que al principio me sorprendió y me molestó un poco que no me dijeras nada hasta ahora... -Rick tragó saliva, pero Kate no tardó en sonreír. -Pero luego entendí que tendrías tus motivos.

-No tuve buenas experiencias en las otras "presentaciones".

-Entiendo...

-Y no quería arriesgarme. Nuestra relación me importa Kate, más que cualquier otra y yo... simplemente tenía miedo. -suspiró. -Porque esto cambia las cosas.

Kate se perdió en sus ojos. -Lo hace más serio.

-Sí, mucho más.

-Yo quiero seguir adelante. -confesó ella.

-¿De verdad?

Una carcajada surgió de la morena. Castle la miraba como un niño ante la visión de Santa Claus y sus renos voladores, y ella tan solo pudo sonreír más, acariciando la mejilla de aquél pequeño hombre grande.

-De verdad. -confirmó ella, haciendo que Castle riera nervioso. Luego aprovechó el momento para acercar su rostro al suyo, tanteando el terreno. Él no se resistió.

-Bien... eso es... -él empezó a tartamudear cuando sus alientos se juntaron. -bueno... muy bueno... -y antes de que pudiera decir nada más, ella juntó sus labios con los suyos.

Cuando se separaron, las luces volvieron y Martha exclamó un "Ya era hora" que les hizo reír.

-Bueno... entonces... -empezó Castle, dejando que ella se separara de nuevo, aunque en el fondo quisiera volver a besarla una y otra vez.

-¿Te llamo mañana y quedamos? Aun no se cuando tendré fiesta, pero Montgomeri me dará el cuadrante mañana, así que ya te diré.

Él asintió, observándola abrir la puerta.

-Puedes llamarme... -empezó él cuando Kate se disponía a irse. -Cuando llegues a casa. -aclaró. -Se que no es muy tarde pero...

Kate besó su mejilla. -Te enviaré un mensaje.

-Vale. -le sonrió satisfecho.

-Pues hasta mañana...

-Hasta mañana Kate.


Castle tapó a su hija mientras esta se acomodaba en las sábanas.

-Buenas noches calabaza. -le besó la frente. -Que tengas dulces sueños.

-Buenas noches papá.

Rick volvió a besar su cabecita para luego caminar hacia la salida, pero cuando iba a apagar la luz, Alexis lo llamó.

-Papá... ¿Kate se fue contenta? -preguntó, escondiéndose entre las mantas. Su padre se acercó hacia ella, sentándose en el borde de la cama.

-Sí, se fue contenta. Le gustó la cena.

Ella asintió con la cabeza. -Es simpática...

-Sí que lo es. -tocó su manita para darle seguridad. Sabía que su hija tenía algún miedo que no se atrevía a pronunciar, pero decidió darle espacio, esperar a que ella se lo dijera cuando estuviera preparada. Lo que no sabía era que iba a decirlo tan pronto.

-Entonces, ¿no se irá?

Ahí esta el problema. Rick suspiró, acariciando su manita con ternura.

-No calabaza. Ella no se irá. -afirmó. -Hablé con Kate antes de irse y no va a irse a ningún lado.

Alexis suspiró profundamente haciendo sonreír al escritor.

-¿Sois novios?

La cara de su padre cambió completamente, no habían hablado de aquél detalle aun. ¿Y si su hija no estaba de acuerdo con esa relación? ¿Y si...?

-Estaría bien.

Castle desencajó su mandíbula. -¿Qué? -la cara de la pelirroja no cambio ni un centímetro. -Eh... sí que somos novios. Llevamos poco saliendo pero... -Alexis esbozó una sonrisa. -¿Te parece bien?

-Sí... -siseo a media voz.

Rick sonrió pletórico, aunque lo intentó ocultar con un carraspeo.

-Eso... eso está bien. -atinó a decir, besando su cabecita. -Bueno calabaza, será mejor que te deje dormir. Que tengas dulces sueños. -besó su frente de nuevo, levantándose.

Alexis asintió con una sonrisa, cerrando los ojitos cuando su padre apagó la luz.


Cuando bajó las escaleras, lo hizo con una sonrisa inconsciente que lo delató en cuanto chocó con su madre en la cocina. La mujer, que estaba agachada limpiando algo del suelo, se levantó al mismo tiempo en el que su hijo intentaba pasar cerca de ella. El resultado fue un "casi" choque frontal que consiguieron frenar a tiempo.

-¿Todavía sigues limpiando? -preguntó Castle después de unos segundos de asimilación.

Martha suspiró con alivio y luego dejó el trapo que sostenía sobre la mesa de la cocina.

-Hijo, necesitas unos zapatos que hagan más ruido. -se quejó exageradamente, como mandaba su profesión. -Y para tu información, casi terminé. -le señaló el fregadero limpio.

Rick rebufó.

-Vale, cuando termines intenta no despertar a Alexis al subir por las escaleras.

Dicho esto, intentó irse, pero su madre lo agarró del brazo.

-¿Qué tal fue? ¿Ella...?

-Ella no se irá. -sonrió soltándose del agarre. -Es irónico, Alexis me acaba de preguntar lo mismo.

-Normal, esa chica es única Richard. No solo no huyó cuando vio a tu hija, sino que siguió en el barco hasta cuando se fueron las luces. -escuchó a su hijo quejarse por su mala suerte. -Lo que quiero decir, es que ella afrontó los problemas, y por lo que escuché mientras os despedíais...

-¡Madre!

El reproche de su hijo no sirvió de nada, pues la actriz continuó.

-Intentó entenderte y esperó a que se lo explicaras más calmadamente.

-No entiendo por qué preguntas si ya escuchaste toda la conversación. -achicó los ojos su hijo.

Martha levantó las manos, gesticulando como si estuviera exagerando. -Solo escuché una parte, luego seguí a lo mio.

-Ya...

-No pierdas a esa chica Richard. -lo interrumpió, con un tono serio que hizo suspirar a su hijo.

-Lo intento madre, lo intento.

Continuará