Vale, lo primero: Gracias por los comentarios, sin ellos no me animaría a subir esto, os lo aseguro. Segundo, he recibido comentarios de gente que quiere más caskett y lo entiendo, así que intentaré poner algo más de la parejita a partir del último capi que tengo escrito (el 14). Lo siento por la escasez de escenas de esas, este fic lo empecé a hacer pensando en la relación madre hija. Tercer punto. Empecé a escribir sin capítulos, así que al separarlos puede quedar raro... este cap es el que menos me gusta de todos. Cuarto punto. Ya se me ha olvidado... ah si! Este fic es muy pasteloso, mucho, demasiado azucarado, y este capítulo, que no sabía como dividirlo, lo es mucho más.
Capítulo 5
3 de noviembre Sábado
Martha caminaba de la mano con una Alexis extremadamente feliz. Estaban en el centro comercial. Había ido a recogerla a casa de la policía por la mañana y, a pesar de creer que la niña estaría algo triste por no haber podido estar con ella el viernes, la pequeña no dejaba de hablar de pizzas, de como amasar la masa, como untar el tomate...
-Vaya, que interesante. -intervino la actriz mirando una de las tiendas de ropa, pero se dio cuenta de que su nieta miraba hacia otra zona. La librería. "No puede ser, esto son los genes de su padre." Pensó. -¿Entonces te lo has pasado bien?
La niña la miró con una sonrisa grande y las mejillas sonrojadas. -Sí. -asintió levemente.
-Eso es bueno querida. -Martha sonrió dirigiéndola hacia una tienda de ropa. -¡Mira que abrigos más bonitos!
Lunes 5 de noviembre
Rick llegó a casa cuando Alexis y Martha preparaban la mesa. Nada más verlo, la pequeña lo abrazó saludándolo. Rick la elevó en brazos dándole besitos y diciéndole lo mucho que la había echado de menos. Dos horas después, la pequeña hacia los deberes en su habitación mientras Castle intentó descansar algo en el sofá del comedor. Martha se acercó y se sentó a su lado.
-Tu hija se ve bien... está animada.
Castle asintió. -Sí, dice que hizo de chef. ¿Cocinaste algo con ella, madre? -la miró con cierto escepticismo. Martha negó exageradamente.
-No pretendo enseñar a tu hija a como quemar una cocina en diez minutos. -Castle suspiró. -Fue Kate, se ve que hicieron pizza casera.
-¿Pizza casera? ¿En serio?
-Sí. Alexis me explicó todo el proceso de elaboración paso a paso. -dijo, mostrando una sonrisa sincera. -Deberías verla hablar de como se amasa una pizza... estaba contenta por que Kate le dejó amasar, poner el tomate, el queso...
-Kate mencionó algo... dijo que me enseñaría una foto de una pizza especial. Pero no pensé que fuera tan especial -sonrió.
-Alexis está muy contenta.
-Sí...
Un silencio les invadió, como si no quisieran continuar con lo evidente, hasta que Rick habló.
-Mamá, ¿crees qué...?
-Si la pregunta es si creo que Kate debería ver más a menudo a Alexis... -Castle asintió. -La respuesta es sí.
-¿Tu crees? -cuestionó inseguro.
-Oh querido, lo creo... ciegamente. Solo tienes que ver la felicidad de Alexis para darte cuenta de que es una buena idea.
Rick consideró la idea. -Pero... ¿No sería ir demasiado rápido? Es decir...
-Hijo, si tienes dudas por cómo pueda reaccionar Kate... te diré que si ella pensara que es demasiado rápido, no se habría ofrecido para cuidar a Alexis, ¿no crees?
Castle ponderó lo que le decía en silencio. -¿Entonces?
-Podrías tantear el terreno... hacer que Kate y Alexis queden una vez por semana. -Martha le tocó el hombro. -Ellas solas... eso mejorara su relación. -Rick dudó. -Tu piénsalo, ¿vale? Y mientras lo haces... tengo que recordarte una cosa. Alexis necesita una niñera esta semana.
Miércoles 7 de noviembre
-¿Cuando te voy a ver? -preguntó Kate hacia su teléfono. Su madre la miraba con una extendida sonrisa al otro lado de la mesa, estaban en la cafetería a la que iban con regularidad, con sus cafés encima de la mesa, humeando.
-Yo también te echo de menos Kate. -confesó el escritor ajeno a las miradas que recibía la policía por parte de su madre. Johanna movió las cejas hacia arriba. -Pero Paula me tiene explotado con reuniones, entrevistas y capítulos por entregar. -explicó con voz realmente cansada. -Si no "obedezco" es capaz de hacerme trabajar en navidad y Alexis...
-Lo entiendo Rick, tranquilo.
Él suspiró.
-Por cierto... a Alexis le gustó la noche de chicas en tu casa.
-¿Noche de chicas? -rió Kate ante su ocurrencia, Johanna levantó las cejas sin comprender.
-Sí bueno, así lo he bautizado. ¿Suena bien, eh?
-Entonces, ¿a Alexis le gustó? -Johanna sonrió entendiendo de que iba el tema. -Llegó a casa y apenas levantó su cabeza del suelo, no sabía que hacer...
-Alexis es muy tímida... para abrirse a una persona le hace falta mucho tiempo. Su profesora tardó dos trimestres en verla sonreír.
-Vaya...
-Así que verla hablar de cómo se hace una pizza paso a paso y "sin quemarla"... -remarcó las últimas palabras. -es todo un logro... de verdad, gracias.
-De nada... por cierto, ¿de verdad quemaste el vestido de tu madre? -rió ligeramente.
-¡Fue un accidente!
Kate soltó una carcajada ante la atenta mirada de su madre, quien no había visto a su hija así de contenta y resuelta desde... no lo recuerda.
-Si ya... un accidente...
-En serio... Kate... ¿Puedo... puedo preguntarte algo?
-¿Sucede algo?
-No, no. Es solo que... si no quieres solo tienes que decirlo, se que no tienes por qué hacerlo... pero...
-Rick, desembucha.
-¿Podrías quedarte con Alexis el sábado por la tarde? -preguntó de golpe, haciendo desencajar la mandíbula de Kate. -Lo siento, olvidalo... no debí preguntarte, no tienes por qué cuidar de una niña si su padre aun tiene tiempo de buscar una niñera. -se reprochó a si mismo.
-Vale, lo haré.
-Lo siento, de verdad, pero... espera. ¿Qué has dicho?
-Que vale. El sábado libro así que podré cuidar de Alexis. -dijo Kate, provocando sorpresa en su madre.
Rick pegó un grito que llegó hasta los oídos de Johanna, haciéndola sonreír. -¿De verdad? Esto es... ¡es grande! Eres... ¡eres extraordinaria Kate! Entonces... el sábado te dejo a Alexis en tu apartamento, ¿o quieres venir hasta el loft? Tendrías que quedarte a dormir... ¡oh! Eso no te lo he dicho. Mierda. Sería hasta el domingo por la tarde, es decir un día... por favor, no cambies de opinión, con la emoción se me a olvida...
Kate rió. -Dios Rick, respira. No pasa nada, me quedaré a dormir en tu casa, o que Alexis se venga a mi piso... lo que ella quiera.
-Preferiría que fuera a tu casa... por el tema de los monstruos. -aclaró. -Es bueno que vaya aprendiendo a dormir en otros sitios sin tener miedo. Pero si tu...
-Pues en mi casa.
-Gracias Kate... -susurró con sinceridad. -De verdad... no sabes... no sabes lo que significa para mi...
-De nada Rick...
Tras una decena de agradecimientos más, Rick colgó y Kate se guardó el móvil en el bolsillo del pantalón. Johanna le sonreía moviendo las cejas, haciendo sonrojar a su hija.
Sábado 24 de noviembre
Los días pasaron, exactamente, casi tres semanas. Faltaba muy poco para Diciembre y Castle se vio saturado de trabajo. La idea era sufrir todas las reuniones y las firmas posibles para tener todo el mes siguiente sin ningún compromiso "Para pasar las fiestas con Alexis sin ningún imprevisto." le dijo el escritor a la Kate en su momento, y ella lo entendió. Y no solo lo entendía, también lo ayudaba.
Los viernes, sábados y domingos Castle viajaba a diferentes lugares para dar charlas, propaganda, entrevistas y todo lo que Paula se le ocurría para "rellenar la agenda". Así que, si bien los viernes Alexis podía quedarse con Martha, el fin de semana -a veces un día, otros los dos- la pequeña se quedaba al cuidado de Kate. Y cuando la niña era recogida o llevada al piso de la oficial, la pequeña se alegraba cada vez más. Le gustaba pasar tiempo con la morena y, al contrario que los primeros días, la pelirroja hablaba poco a poco con más confianza.
La rutina era sencilla. El sábado por la tarde, nada más entrar al apartamento, Alexis dejaba su mochila rosa sobre la habitación de invitados -o lo que ahora ella llamaba "su cama"-, luego iban a comprar ingredientes y alimentos, y, cuando llegaban, cocinaban juntas su futura cena. Hacían una foto de su obra, siempre con Alexis enseñando la cena recién hecha o comiendo un trozo; luego cenaban en el sofá, mientras veían la tele. Era un ritual. Kate se había acostumbrado al canal de dibujos y nombraba a casi todos los personajes en cuanto aparecían por la pantalla, ante alguna que otra corrección de Alexis, que de vez en cuando le preguntaba algún nombre, como si fuera una maestra y Kate una alumna rebelde, pues se inventaba los nombres de vez en cuando solo para ver a la pequeña explicándole su error, hablando con fluidez.
Al terminar la cena, Alexis ayudaba a poner los platos en el fregadero y Kate la cambiaba. Siempre venía duchada de casa, así que tan solo tenía que ocuparse de que la niña se lavara los dientes. Cuando terminaba, guiaba a la pequeña hacia la cama de invitados y la acostaba, arropándola. Luego, como la rutina mandaba, Kate llamaba a Rick, este le daba las buenas noches a su hija y Kate miraba debajo de la cama. -No hay monstruos. -le informaba sacando una sonrisa sincera en la niña. Kate siempre esperaba a que la pequeña cerrara los ojos y se iba de la habitación, entre cerrando la puerta y encendiendo la luz del pasillo. Pero aquella noche algo cambió.
-Kate...
La voz de la niña resonó por el pequeño pisito, alertando a la aludida. Kate retrocedió sobre sus pasos y se asomó por la puerta de la habitación. -¿Qué pasa pequeña?
La pelirroja mantenía los ojillos entre cerrados, con visible cansancio, pero resistiéndose a cerrarlos aún.
-¿Puedes darme un beso?
El corazón de Kate dio un vote, haciéndola sonreír entre la oscuridad de la habitación. -Claro... -atinó a decir acercándose a la cama, agachándose para darle un dulce beso en la frente. -Buenas noches pequeña chef. -no lo pudo evitar, su voz salió tan aterciopelada y tierna como el momento que estaba viviendo.
Alexis sonrió suspirando. -Buenas noches Kate.
Con una última mirada a la pelirroja, Kate salió de la habitación, dejándose caer en su cama en cuanto llegó. Aquella noche ella también se durmió con una sonrisa.
Continuará
