Gracias por los comentarios. Disculpad las faltas, no he tenido tiempo para corregirlo. El siguiente capítulo lo subiré en tres días, luego ya veremos. Un saludo!
Capítulo 7
3 de diciembre
La gente pasaba de un lado a otro, mirando las paredes llenas de dibujos con precios. Alexis caminaba de la mano de su padre, con su abuela al lado, observando las obras de su nieta con atención.
-¿Y Kate papá? -dijo la niña, mirando hacia los lados, cohibida por el ir y venir de la gente.
Martha y Rick se miraron entre sí. Desde que el escritor volvió a la normalidad con su trabajo, Alexis y Kate no se habían vuelto a ver, y aunque solo habían pasado unos días desde el sábado pasado, Alexis no dejaba de preguntar por Kate. Por eso mismo Rick la había invitado a ir con ellos a la exposición, pero Kate tenía turno.
-Cariño... -empezó Rick con suavidad. Alexis elevó sus ojillos tristes hacia los de su padre. -Kate no puede venir, tiene que trabajar.
Alexis bajó la cabeza. Rick suspiró e hizo lo mismo, desalentado. Él también tenía la esperanza de poder verla por fin después de más de un mes sin verla. Se llamaban cada día, pero no era lo mismo.
Martha los miró negando con la cabeza. -Menudos dos para ir de fiesta. -intentó animar el ambiente. -Alexis, querida... ¿Todos estos dibujos son tuyos? -preguntó Martha, señalando las dos paredes que tenían el nombre de su nieta y que ya contaba con cuadros vendidos. Además, comparada con otras secciones, la de Alexis contaba con más espectadores, apenas había un hueco libre.
Como movido por un resorte, Castle levantó la mirada, contemplando las obras de su hija con plena admiración, estaba asombrado.
La niña asintió mirando al suelo. -Sí, Kate y yo dibujamos en su casa, ella intentó hacer un par de cosas, pero yo era más rápida. -sonrió al recordar la cara de la policía falsamente indignada porque la casa que había hecho se parecía a una lata de sardinas.
Martha sonrió ante el leve cambio de actitud de la muchacha, era mencionar a Kate y su felicidad aumentaba.
-¡Esto es increíble cariño! -exclamó Castle embobado con los dibujos, cosa que a Alexis le recordó a Kate, cuando ella vio el coche patrulla tenían la misma cara.
-Hijo, ni se te ocurra comprarlos todos, deja algo para los demás. -le leyó la mente Martha.
-Eso Richard, deja algo para los demás. -se oyó una voz a sus espaldas.
Los tres Castle se giraron a la vez.
-¡Alfredo! -exclamaron Martha y Rick a la vez.
Él los saludó con sendos abrazos y les sonrió con sinceridad. -Gracias por la idea Rick, la cosa va bien, más de la mitad de los cuadros se han vendido, y como no te des prisa, los de tu hija volaran. -rió al ver la cara de Castle negando con la cabeza con los ojos bien abiertos.
Alexis se mantuvo callada hasta que Alfredo se agachó.
-Y tu pequeña, gracias por tus obras de arte, eres la que más ha traído... y son preciosos, la mayoría están vendidos.
La pequeña miró hacia el suelo, sonrojada, apretando la mano de su padre sin querer.
Castle sonrió de medio lado. A pesar de que Alexis conocía a Alfredo desde que tenía tres años, seguía siendo tímida con él, bueno, con él y con todos los que no fueran él mismo o la actriz.
-Además, ves ese dibujo de allí. -dijo Alfredo, señalando hacia el coche patrulla de acuarela de Alexis. Tenía la etiqueta de vendido.
De repente, sin previo aviso, Rick soltó un chillido agudo, caminando hacia el dibujo con ojillos iluminados.
-¡Lo quiero! -gritó.
Todo el mundo se giró para verlo, pero él andaba demasiado ocupado dando saltitos. Alexis se separó de su padre y cogió la mano de su abuela. Sus mejillas ardían.
-Lo siento Richard, pero ese fue el primero que se vendió.
El aludido lo miró con la boca abierta, luego la cerró, haciendo pucheros. -Pero...
Alfredo rió. -Se vendió incluso antes de exponerlo, no lo habíamos colgado cuando recibimos una llamada. -explicó.
La gente empezó a mirar otras cosas y Martha lo agradeció. Le gustaba ser el centro de atención, ese era su trabajo, pero a Alexis le intimidaba que toda la multitud estuviera mirándolos.
-¿Una llamada? -preguntó la actriz. Su hijo volvió a mirar el dibujo, haciendo pucheros.
-Sí. -rió el hombre. -No os lo vais a creer, pero nos llamaron de la central de policía.
Ahora Rick parecía interesado.
-¿La central de policía?
-Sí. Un policía compró el cuadro antes de que lo colgáramos incluso. Describió con detalle el dibujo y pagó el triple por él. Nos hizo tanta gracia que aceptamos.
Martha miró a Rick, quien mantenía un semblante pensativo. -¿Podría ser...? -siseó Martha especulando mentalmente.
-¿Un policía? -pensó Rick en voz alta, pero cuando fue a decir algo más un chillido, similar al que él había soltado antes, lo sorprendió. Luego vio como Alexis votaba desde su sitió, mirando hacia la entrada.
-¡Kate! -gritó la pequeña.
Martha y Rick miraron hacia la entrada, donde una Kate uniformada les sonrió al verles.
Cuando se acercó lo suficiente, Alexis dejó la mano de su abuela y corrió hacia la policía, tirándose hacia sus brazos. Kate la cogió al vuelo, dando una vuelta sobre si misma, riendo con Alexis. La gorra policial se cayó al suelo cuando Kate giró a Alexis en el aire. Pero le dio igual, y más cuando la pequeña besó su mejilla, feliz.
-¡Has venido!
-¡Sí! No quería perdérmelo. -le sonrió, Alexis la abrazó con fuerza, hundiendo su cabeza en el hombro de Kate.
-Pensé que no podrías venir... papá dijo que trabajabas.
-Y estoy trabajando. -siseó Kate. -Pero no quería perdérmelo, así que pedí una hora de descanso.
Alexis se separó mirándola con ilusión. -Gracias.
Después de unos segundos de cuchicheos que solo escucharon ellas, Kate se agachó sin soltarla, cogió el gorro de policía y se lo colocó a la niña. La pequeña rió feliz y Kate caminó hacia unos sorprendidos Castle, Martha y Alfredo.
Al llegar, Rick se acercó a ella, besándola. Kate se sorprendió, pero no tardó en corresponderlo, agarrando con fuerza a Alexis.
-Dios... te he echado tanto de menos. -susurró Castle, mirándola con profundidad mientras acariciaba su rostro con las dos manos.
Kate se ruborizó notando la mirada de media galería sobre ella.
-Yo también Rick... yo también.
Alexis los miraba entre los dos, aun en los brazos de la policía, pero parecía que Rick no tomaba en cuenta eso, pues besó de nuevo a la morena, y luego otra vez, y otro, y otra...
-¡Papá! ¡Deja que respire!
Alfredo y Martha rieron con su comentario, dejando a la parejita sonrojada.
Castle miró a su hija con cierto aire de reproche que no llegó a ninguna parte.
-Dejala, yo llegué antes. -explicó la pequeña, dejando su cabeza en el hombro de la morena.
-¿Qué? -tartamudeó un indignado Castle, mirando a su hija con los ojos entre cerrados. -Granujilla... es mi novia.
-¿Y? Yo llegue antes. -repitió la pequeña sin dejarse intimidar. -Haber venido antes.
Kate soltó una risotada que acompañó a la de Martha y Alfredo. ¿Aquello estaba pasando? ¿Estaban peleando por ella?
-¡Esto es injusto calabaza! ¡Llevo un mes sin verla!
-Y yo una semana. -hizo un mohín Alexis.
-¡Mentira! Fueron un par de días.
-¡Se sintió como una semana!
Kate intentó poner paz. -Estáis discutiendo por una tontería... -los dos la miraron indignados.
-¡No! -gritaron a la vez.
Martha se acercó a los tres, posando sus manos en Rick y Kate, captando la atención de los tres. -Lo que Kate quiere decir, es que si discutís perdéis tiempo.
Ambos parecieron pensar las palabras de la actriz, pero al parecer no sirvió de nada.
-Yo llegué antes. -volvió al ataque Alexis, aferrándose a Kate.
-¡Porque yo te dejé!
Ambos continuaron discutiendo. Martha negó con la cabeza con un "No tienen remedio" y Alfredo soltó una carcajada.
-Si no paráis, me voy. -amenazó Kate y ambos se callaron de golpe, tragando saliva. -¿Habrá paz? -preguntó mirando a ambos con los ojos entre cerrados. Ambos asintieron. Alexis movió tanto la cabeza, que el gorro estuvo a punto de caerse. La policía lo puso en su sitio.
Martha rió al lado del hombre mayor, que pronto se acercó a ellos, presentándose. Kate charló con él y Martha mientras Castle, que había visto de reojo como intentaban comprar las obras de su niña, se separó de ellos, espantando a los posibles compradores. Hasta que él no tuviera al menos un par de obras para colgar en su despacho, no dejaría que nadie se acercara.
Kate lo dejó hacer, rodando los ojos cuando lo escuchó gruñir como un perro a uno de los padres. Aquello era nuevo. Martha aplaudió el acto y le pidió que comprara el cuadro del teatro que tanto le gustaba a la actriz. Lo había hecho Alexis mientras hablaban de Martha y Kate no pudo evitar compartir una sonrisa cómplice con la pequeña.
En los siguientes minutos, Alfredo se disculpó para ir a saludar a más gente.
-Bueno, agente, ha sido un placer conocerla.
-Por favor, llámeme Kate. -sonrió con Alexis acomodada en sus brazos.
-Pues un placer Kate. Hable con la persona que se encarga de las ventas para verificar la compra y la dirección para enviársela a casa, como pidió. -Alexis y Martha miraron a la policía, atando cabos. Kate asintió.
-Lo haré, gracias por todo.
-A usted señorita. Hasta pronto.
Dicho esto, se fue. Kate lo observó marcharse hasta que lo perdió de vista. Luego desplazó su atención a las pelirrojas, ambas tenían la boca desencajada.
-¿Tu eres el policía que compró el cuadro? -dijeron a la vez.
Kate asintió. -Me gusta mucho ese cuadro.
-¿Qué cuadro? -preguntó Castle, apareciendo de repente a su lado, rodeando a Kate por el lado que no sujetaba a Alexis.
La pequeña protesto con la mirada, pero respetó la "paz" acordada.
-Kate compró el cuadro del coche de policía.
Rick la miró como si estuviera viendo una polilla gigante. -¿¡Qué!? ¿¡Tú!?
Ella movió la cabeza afirmativamente. Rick sacó su billetera.
-Te lo compro, ¿cuanto quieres?
Kate se separó de él, como si quemara.
-¿Qué? ¡No pienso venderlo!
-¿Mil dolares?
-¡No!
-Dos mil.
-Castle, no. -lo amenazó con la mirada. -No pienso venderlo ni por tu ferrari, ¿entiendes?
Ellos no se dieron cuenta, pero en ese momento, la cara de Alexis se transformó a una completamente feliz. Martha lo vio y sonrió de lado a lado.
Castle gimoteó vencido.
-¿Al menos me dejarás verlo...? -puso morritos.
Kate sonrió, besando su mejilla. -Siempre que vengas a casa.
-Vale... -aceptó haciendo un mohín con la boca.
Ella volvió a besarlo, esta vez en los labios, y luego caminó hacia las paredes de la exposición. -¿Vamos a ver tus obras? -preguntó a la niña que seguía en sus brazos.
Alexis sonrió y ambas pasearon por la galería, cuchicheando entre si, riendo de vez en cuando.
Martha tocó el hombro de su hijo, que miraba la escena haciendo morritos.
-Compartir no mola...
-¡Vamos querido! -rió Martha. -Esto es bueno.
-¿Bueno? -repitió escéptico.
La actriz volvió a señalarlas como si fuera lógico. -¿No lo ves? ¿Desde cuándo Alexis se comporta así con alguien que no seas tu o yo?
Cómo si empezara a entender, Castle abrió la boca por completo, para luego sonreír.
-Anda, vamos a terminar con el papeleo de las compras. -dijo Martha.
Continuará
