Aquí dejo el siguiente capítulo, espero que os guste y muchas gracias por los comentarios.


Capítulo 8

Una hora después, Kate se despedía de los Castle en la salida del centro transformado en galería. Alexis y Castle se aferraban a la policía, cada una en un lado, pero ella se despegó de ellos, diciendo que si llegaba tarde la matarían. Les dio un beso a cada uno, se acercó a Martha, quien la abrazó con agrado y subió al coche de policía.

-¿Cuando nos veremos? -preguntó Castle con Alexis entre sus brazos, viendo como la morena los miraba desde la ventanilla.

-Estos días tengo que cubrir a un compañero herido, así que hago unas cuantas horas más de lo habitual, en la central y en las calles. -Alexis y Rick bajaron la cabeza. -Pero si queréis puedo quedar por la noche, después del trabajo. Salgo sobre las ocho.

Rick y Alexis la miraron con ojillos ilusionados.

-¿Está noche? -preguntaron a la vez.

-Está noche tengo guardia... pero si queréis mañana...

-¡Mañana! -afirmaron los dos sin dar tiempo a que se lo pensara.

Kate sonrió arrancando el motor del coche.

-Pues hasta mañana.

-Hasta mañana. -dijeron los tres Castle elevando sus manos mientras el coche patrulla se iba. En cuanto lo perdieron de vista Alexis y Rick pusieron morritos.

-Sois lo que no hay. -rió Martha caminando hacia casa. -La veréis mañana... alegrad esas caras.

Los dos Castle la siguieron mirando de reojo hacia la dirección en la que había desaparecido Kate. -Aun faltan 24 horas. -gimoteó Castle. Alexis asintió y Martha rodó los ojos.


4 de diciembre

Kate llegó a casa de los Castle sobre las ocho y media de la noche. Se había cambiado de ropa por unos tejanos y una blusa, el pelo lo tenía suelto, rizado hacia los lados. Castle la recibió con un beso y luego Alexis se acercó a ella, abrazándola. Martha hizo lo mismo poco después.

Una hora más tarde, después de cenar comida por encargo, Rick convenció a la policía para quedarse un rato a ver una película. Kate intentó negarse, pero los pucheros de Alexis y Castle debilitaron sus intenciones, sucumbiendo. Se sentaron en el sofá grande, Kate en el medio, rodeada por los dos Castle, que se acomodaron en ella. La morena los rodeó por los hombros.

Diez minutos después, los ojos de Kate se cerraron, sucumbiendo al cansancio. Martha miró la escena desde el sillón del comedor, con una copa de vino en la mano.

-Querido... -susurró la actriz, señalando hacia la mujer joven.

Rick la miró y su corazón latió con fuerza. Estaba dormida, con la cabeza apoyada en la de Alexis, que miraba la televisión con los ojos cada vez más cerrados.

Con pesar, Castle tomó una decisión y acarició el hombro de su novia, besando su mejilla con delicadeza. -Cariño... -siseó aterciopeladamente. Martha desencajó la mandíbula ante ese apelativo. -Cariño... despierta... -besó su sien.

Kate murmuró algo inentendible.

-Cariño, te estás quedando dormida...

-¿Qué? -intentó despertarse la aludida, pero el cuerpo le pesaba y los parpados se cerraban contra su voluntad.

-Cariño...

Ahora sí que abrió los ojos mirando al escritor. Lo hizo de golpe, como si se acabara de percatar del uso de la palabra cariñosa. Quiso decir algo, pero terminó bostezando.

-¿He dormido mucho rato? -preguntó incorporándose un poco, haciendo que Alexis la mirara.

-No, unos minutos... ¿Quieres quedarte a dormir?

Ahora si que Alexis los miraba con atención, al igual que Martha.

-No. Mañana madrugaré y descansaré más si duermo en mi casa, si me quedo aquí tendría que salir una o dos horas antes para llegar con tiempo... y estoy cansada. -dijo mientras se le cerraban los ojos.

Alexis bajó la cabecita, desilusionada, Martha resopló con el mismo sentimiento. Castle tan solo esbozó una sonrisa. -Entiendo. -dijo, besando su sien. -¿Quieres que te lleve a casa?

-Traje coche... -siseó Kate intentando despertarse, pero sus ojos se cerraban solos.

-Puedo volver en taxi. Por favor...

Kate asintió. -Gracias.

Reacia a separarse, Alexis retrocedió en su asiento, viendo como su padre ayudaba a la policía a levantarse. Martha paró la película y se acercó a la morena para despedirse. Castle fue a por sus abrigos y la ayudó a colocarse el suyo. Luego Kate buscó a la pequeña con la mirada, estaba sentada en el sofá, con los brazos rodeando sus piernas y su mirada perdida en el suelo, en un lugar lejano del comedor.

Kate se acercó a ella, sentándose en su lado. Después la rodeó con sus brazos, besando su cabeza. -No quiero irme. -aclaró Kate. -Pero tengo que hacerlo.

Alexis miró hacia arriba, topándose con sus ojos verdes. Luego asintió, cediendo.

-Vale... entonces... ¿beso de buenas noches? -pidió la morena.

La pelirroja no tardó en arrojarse a sus brazos, besando su mejilla por un largo tiempo.

-Buenas noches Kate.

La joven le devolvió el beso, pero en la frente. -Buenas noches pequeña chef. -le siseó como hacía cada sábado. Alexis se aferró a su abrazo unos minutos y ella le acarició el pelo, calmándola, hasta que Kate decidió que ya podía irse a casa, caminando hacia Rick.

El la miró con intensidad, dándole las gracias por tomarse su tiempo para calmar a su hija a pesar de estar cansada; ella agarró su brazo, dejando caer su cabeza sobre su hombro.

-¿Me haces de muleta?

-Por supuesto. -dijo él, besando su cabeza.


6 de diciembre

Martha comía sentada en la mesa del comedor, acompañada de su hijo y su nieta, que en vez de comer miraban sus platos sin demasiada hambre. Rick removía su sopa ya fría, Alexis simplemente la contemplaba con una cara de tristeza que conmovería hasta a una estatua. Ambos hacían pucheros.

-Ya basta. -elevó la voz la actriz, captando las miradas azuladas de los dos Castle. -Lleváis dos días sin verla, ¡no dos años!

-Pero... yo quiero verla todos los días. -dijo Rick, Alexis asintió, dándole la razón.

La actriz sonrió, era la primera vez que veía a su hijo así, por no decir su nieta. -Bueno, pronto la veréis. -recordó que habían quedado el sábado para dar un paseo en el parque. La cara de los dos se iluminó. -Intentad no agobiarla. -les advirtió ella, causando la preocupación de padre e hija. -Dad a la pobre chica un poco de espacio, para respirar sobre todo. -se burló. -No vaya a ser que se cansé de vosotros.

Ese último comentario fue más una broma ocurrente que otra cosa, pero Castle y Alexis se lo tomaron al pie de la letra. Demasiado. Y aunque Martha no se dio cuenta, pues ya estaba levantándose para recoger sus platos, aquello iba a traer consecuencias.


8 de diciembre

Martha caminaba al lado de Kate, hablando sobre cosas banales mientras Castle y Alexis compraban algo de beber. Al final el paseo por el parque se había convertido por una visita al zoo, y lo que iban a ser tres personas, terminó siendo cuatro. Martha decidió ir en un último momento, preocupada por una posible metedura de pata de su hijo, aunque la versión oficial fuera muy distinta.

-¿Así que al final hoy no tenía ensayo? -preguntó Kate, interesada.

-No querida. Las cosas de teatro van despacio.

-¿No eran las de palacio?

Martha movió la mano restando importancia.

-Las de teatro también.

Kate sonrió y luego vio a los dos Castle que faltaban acercándose, poniéndose a los lados de las dos mujeres y ofreciendo una bebida a cada una, luego no dijeron nada más. La policía los miró extrañada. Eran tan diferentes a la última vez que los vio, que apenas podían separarse de ella e incluso se peleaban por su compañía... ahora parecían ignorarla. Rick le había dado un beso casto al verse y Alexis la había abrazado cuando la saludó, pero nada más. El resto del tiempo se la pasaban a cinco pasos de ella, hablándole como si se estuvieran conteniendo.

¿Pero eso no podía ser, no?


-¿Qué les pasa? -se preguntó a si misma Kate después de media hora viéndolos actuar de la misma forma.

En un acto instintivo miró hacia Martha, que parecía haberse dado cuenta también. Estaba claro, la estaban ignorando por algo... ¿pero por qué? ¿A caso había hecho algo malo? ¿Se habían aburrido de ella? ¿O es qué...? Miró a la pequeña de reojo, sus ojos brillaban como lo hacían los de su padre cuando le preocupaba algo.

Mientras pensaba, Martha hablaba por los tres e iban caminando por el camino de tierra que conducía a los monos. En un momento de decisión, Kate cogió a Alexis en brazos, agarró la mano de Castle y los dirigió hacia los cristales de los monos, para verlos mejor.

Los dos Castle la miraron sorprendidos, pero al ver que ella no se movía ni un centímetro para alejarse, y que no les molestaba su cercanía, Alexis suspiró, aferrándose al cuello de la morena, posando la cabeza en su hombro. Castle también soltó todo el aire retenido, rodeándola con un brazo la cintura, riendo al ver uno de los monos meterse un dedo en la nariz.

-¡Mira eso! -señaló Castle al mono, que dejó un dedo en su nariz, mirándolos.

-Qué asco. -rió Alexis negando con la cabeza hacia el mono, como si estuviera regañándolo. Kate soltó una carcajada ante la cara de la niña. -¿Y ese que hace? -Alexis se refirió a otro mono más lejano, sentado en una rama mientras buscaba en el pelo de su compañero.

-Se acicalan entre ellos. -explicó Kate ante el asombro de la niña. Rick había dejado de mirar al mono para observar a sus dos mujeres. Alexis le preguntaba cosas y Kate respondía ante el asombro de la muchacha. En un movimiento de afecto, Castle besó la mejilla de su novia y la acercó más hacia él.

Ante el beso sorpresa, Kate giró la cabeza y vio que sonreía de oreja a oreja, pletórico. La sonrisa se contagió.

No muy lejos de allí, a unos quince pasos de distancia, Martha Rogers miraba a los tres con una sonrisa en los labios. Era cierto que pensaba que quizás la muchacha necesitaba algo de espacio, y que en el fondo pensó que podía estar agobiada de tener a los dos Castle en cima como dos lapas, pero parecía que a ella le gustaba eso. Después de un rato mirándolos, decidió acercarse y hacer un par de fotos del momento. No entendía muy bien la cámara, pero se las apañaría, valía la pena tener un recuerdo de la cara de su nieta mirando a esos dos tortolitos con ilusión.


13 de diciembre

-¿Crees que papá se enfadará?

-Bueno, posiblemente entre en shock. Él sabe lo de tu novio, pero no lo de su hija y que es cinco años mayor.

-¿Crees qué es mejor hablar con él o...?

-Creo que lo mejor es que hables con él, luego hablaré yo y reforzaré tu causa. Cuando se vaya haciendo a la idea ya les presentarás a la niña y a tu novio. Pero créeme, necesitará muchas tilas previas.

Kate no pudo evitar llevarse las manos a la cabeza. La conversación que acababa de tener con su madre invadía las paredes de su cabeza, rebotando y haciéndose eco sin su consentimiento.

-¿Kate? -la voz de su padre la hizo levantar del sofá dónde se encontraba. Su padre se quitó la chaqueta y la dejó en el perchero, al lado de su maletín. Kate decidió esperar a que el se acercara y cuando lo hizo, correspondió el abrazo de su padre. -¿Qué haces aquí? ¿Y tu madre?

Kate carraspeó antes de coger aire. -Papá, tengo que decirte algo.

Continuará