Corregiré luego el capítulo, un saludo y gracias por los comentarios.


Capítulo 10

Nada más recibir el asentimiento del escritor, y sin soltar a la pequeña, Kate llevó a Alexis a la cocina y echaron una ojeada a los ingredientes que habían. Rick y Martha miraban la escena desde el sofá.

La morena iba abriendo los armarios, sacaba los ingredientes y los nombraba en voz alta mientras Alexis asentía con la cabeza. Luego, cuando terminaron de revisar la nevera, Alexis empezó a decir posibles recetas y la morena decidió hacer un par de ellas y un postre. Al escuchar la palabra "postre" Alexis iluminó su carita. No habían hecho postres aún, solo cenas. Kate lo sabía, por eso entendió la emoción de la niña y se contagió. Dejó a la pequeña en el taburete de la mesa americana, cogió un par de delantales de un cajón que le señaló Alexis y se lo colocó a la pequeña, luego se puso otro ella.

-Esto no es tan cómodo como "tu delantal", ¿eh? -comentó Kate mientras le anudaba la tira.

Alexis rió negando con la cabeza.

Pronto empezaron a cocinar ante la atenta y sorprendida mirada de Rick y Martha, que a pesar de tener encendido el televisor, no prestaban atención al programa. Estaban más concentrados en ver como se las apañaban las "mujeres" para hacer la comida sin incendiar nada.

Llegó un momento en que Kate tuvo que poner al fuego la olla y una sartén, y lo hizo sin quitar ojo a Alexis, que estaba bastante lejos del peligro, en la barra de la cocina, sentada en su taburete con su atención puesta en machacar unos ingredientes para hacer la salsa. Cuando Kate terminó con la sartén, sacó los trozos de carne en un plato; controló el fuego de la olla, bajándolo al mínimo; y se colocó detrás de Alexis, extendiendo sus brazos hacia los lados, abrazándola.

La pequeña sonrió dando golpecitos a las nueces.

-¿Ya está? -levantó la mirada Alexis, señalando el bol. Kate lo examinó y señaló un par de trocitos grandes. Alexis los picó con ayuda de la morena y esta besó su frente.

-¡Muy bien pequeña chef! -la felicitó cogiendo el bol para terminar ella misma la salsa. Cuando terminó, se acercó a la pequeña, puso los ingredientes que necesitaban a mano, cerca de la niña, y procedió a explicarle lo que iban a hacer.

Dos minutos después, Alexis desmenuzaba galletas mientras Kate terminaba la salsa. Cuando dejó la salsa ya lista para usar, la dejó a fuego lento con la carne y se acercó a Alexis. Añadió mantequilla derretida a la mezcla y la dejaron enfriar en la nevera. Mientras, Kate puso a hervir la nata, el azúcar y el queso de untar. Coló y añadió la gelatina y, con ayuda de Alexis, introducieron la mezcla en el molde y guardaron la tarta en la nevera.

-¿Para cuando estará? -dijo Alexis, ahora en el suelo, al lado de la nevera.

-Para esta tarde. -dijo Kate. -Será nuestra merienda. Para comer creo que tendremos suficiente con la sopa y la carne. -le sonrió Kate.

-¿Pongo la mesa? -preguntó la niña con una sonrisa de lado a lado que contagiaba a cualquiera.

-Sí pequeña chef, pero antes... -señaló las manos pringosas de la niña. -Hay que lavar esas manitas.

Alexis rió, levantando los brazos. Kate la entendió y la agarró por la espalda, elevándola. Luego la acercó al grifo y Alexis se lavó las manos. Cuando la morena bajó a la pequeña, Alexis besó su mejilla y esperó a que Kate le quitara el delantal y le diera el mantel.

-Pida ayuda si no llega a la mesa, señorita.

Alexis rió. -¡Papá, deja de fingir que estás viendo la tele! ¡Ayuda!


-¡Delicioso! -exclamó Martha por sexta ven en lo que llevaban de comida. -De verdad queridas... está delicioso. -continuó comiendo un bocado de la carne en salsa con los ojos cerrados.

Rick comía un tomate relleno con la carita iluminada. -¡Mamá, esto lo ha hecho mi niña! -dijo, señalando el tomate que había visto hacer a la pequeña ella sola, bajo la supervisión de Kate. -¡Ella solita! Esta muy bueno calabaza. -le felicitó sin dejar de comer, soltando un par de lágrimas. -Mi calabaza sabe cocinar.

Kate rió ante la emoción del hombre y Alexis revoloteó los ojos.

-Ves como no veía la tele. -le miró acusadoramente. -Cotilla.

Otra carcajada por parte de Kate y Martha, que no pudieron evitar reír aun más cuando Castle, que estaba al lado de su hija, la abrazó sin previo aviso, emocionado.

-Mi calabaza cocina mejor que yo... -besó su cabecita repetidas veces.

-¡Papá! -rió la pequeña. -Tengo que comer.

-Vale, vale... ahora... espera que te abrace un rato más... -dijo Castle con los ojos cerrados, sin aflojar su agarre.

Cuando se separó, la niña suspiró y volvió a rodar los ojos. Aquel gesto tan particular de Kate hizo sonreír al escritor.


Pasaron el día jugando a cartas y viendo películas los cuatro. Al final la cita "a solas" se había convertido en una familiar, pero a Kate no le importaba, le gustaba estar con ellos.

Por la tarde, terminaron de hacer el pastel y lo comieron con otra tanda de cumplidos y halagos. Kate hizo una foto a la tarta con Alexis mirándola orgullosa y su padre sosteniéndola alucinado. Ninguno de los Castle se dio cuenta y salió una foto espontanea. Kate sonrió y siguió como si nada.

En un momento en que Alexis se fue al lavabo, Kate les contó por en cima a Martha y a Rick lo que había hablado con Alexis en su habitación. Le explicó sus miedos y Rick se lo agradeció de corazón. Pero no pudo decir mucho por que su hija volvió pronto.

Sobre las ocho de la tarde, Kate informó que había quedado con su madre para cenar y tenía que irse.

Alexis y Martha se quejaron al instante, la pequeña se abrazó a ella y le pidió que no se fuera, pero Kate la elevó, y con un beso en la mejilla le dijo que su mamá se pondría triste si no iba. Y Alexis lo entendió. Se abrazó a ella y le dio las gracias por escucharla. Kate la dejó en el suelo, y con una besó en la frente le susurró: "Siempre."

Después de despedirse de la pequeña, Alexis se sentó en el sofá con su abuela y Rick acompañó a la policía hasta la puerta. Cuando ella se giró para despedirse, Castle la abrazó empujándola contra la puerta, besándola con intensidad.

Kate no tardó en corresponderlo, rodeando su cintura, profundizando el beso... pero algo la alertó, una sensación húmeda en su mejilla. Abrió los ojos y lo vio, Rick estaba llorando.

-Gracias... gracias... -continuó besándola él, sin evitar que sus lágrimas salieran con fuerza. -Gra... -no pudo continuar, pues sus sollozos se lo impidieron. Kate elevó sus manos para acariciar su rostro.

-Oh, Rick... -le limpió las lágrimas, o eso intentó, pues siempre salían más. -Rick... -y cuando el gimió con un "mi niña.. no comía..." Kate lo abrazó, notando como sus propios ojos se humedecían. -Ya está cariño... ahora está bien...

-No comía... -repitió Rick hundido en su hombro, sollozando allí, amortiguando el ruido para que su hija no lo escuchara llorar desde el salón. -Mi niña no comía Kate...

-Lo se cariño, lo se... ya pasó. -le siseó besando su cabeza mientras acariciaba su espalda. -Solo necesitaba hablar... y aun tiene que hacerlo. -le recordó. -Tienes que hablar con ella para aclarar sus dudas... pero ya está bien.

-Gracias Kate... gracias por ayudar a mi niña. -gimoteó en su hombro, abrazándola aun más hacia su cuerpo.

-Siempre Rick... -le dijo, levantando su cabeza con cuidado para besarlo con dulzura. Rick se dejó llevar y cuando se separaron, Kate besó sus lágrimas con ternura. -Eres un padre estupendo. -le susurró. -No lo olvides.

Castle asintió, besándola una vez más antes de separarse. -¿Me llamarás cuando llegues a casa? -preguntó secándose las lágrimas.

Kate sonrió, acercándolo de nuevo, abrazándolo por la cintura. -Te llamaré cuando llegue a casa para saber como estáis. -besó sus labios suavemente. -Y si pasa cualquier cosa... solo tienes que llamarme... -pasó una mano por el torso de su escritor. -y estaré aquí en media hora, esté donde esté.

Rick sonrió de lado a lado antes de besarla con una intensidad y ternura que enloquecieron a la policía.

-Lo haré. -aseguró Rick acariciando su nariz contra la suya.

-Bien... -rió ella levemente. -Ya veremos para que me llamas. -le acarició sus mejillas mientras el sonreía picaramente.

Kate rió separándose de él, y con un último beso, abrió la puerta y salió de allí.

Cuando la puerta se cerró, Rick se quedó mirándola pensativo. Diez segundos después, chilló audiblemente y corrió hacia el comedor, abrazando a su madre, quien lo miró como un perro verde.

-¿Y a ti qué te pasa? -le replicó la actriz sin contener una sonrisa ante el abrazo que le estaba dando. Alexis los miró extrañada al lado de su abuela.

-¡Me ha llamado cariño! ¡Cariño! -besó la mejilla de la actriz y la de su hija, para luego separarse, levantándose.

A los tres segundos Alexis gritó. Martha y Rick la miraron sorprendidos.

-¡A mi también, a mi también! -chilló la pequeña, saltando en el sofá.

-¿¡De verdad!? -se emocionó Castle cogiendo las manitas de la niña. Cuando ella asintió Rick empezó a saltar con ella. -¡Nos ha llamado cariño! ¡Nos ha llamado cariño!

-¡Nos ha llamado cariño! -repitió Alexis.

Martha se levantó sonriendo de oreja a oreja.

-Menudo par. -susurró la actriz, riendo ante el panorama de su hijo y su nieta saltando como dos colegialas.


Kate y Johanna cenaron en un restaurante. Jim también estaba invitado, pero decidió no ir por una reunión que, según Johanna, no existía. La joven lo dejó pasar y empezó a explicarle el día a su madre. La abogada la escuchó sorprendida y, cuando acabó su relato, miró a su hija con una sonrisa orgullosa.

-¿Qué pasa? -cuestionó Kate con un ligero rubor en sus mejillas.

-Me muero de ganas por conocerlos. -reconoció la mujer, bebiendo un sorbo de su copa. -Además, sera interesante verte en modo "madre".

Kate abrió la boca sorprendida y la cerró a medias. -No es un "modo madre"...

-Oh sí cariño, sí que lo es. -rió su madre pidiendo la cuenta. -Tranquila, intentaré convencer pronto a tu padre para que nos los presentes.

-Ahora no se que es peor. -resopló Kate.

Continuará