Gracias por los comentarios. Este capítulo es el último que tengo escrito y no tengo mucho tiempo últimamente, así que no se si podré actualizar semanalmente, pero lo intentaré. Gracias por leer.
Capítulo 14
Rick cambió las sábanas de su propia cama, luego las mantas, muyó las almohadas e hizo un poco de hueco en su armario, haciendo espacio para la ropa de sus invitados si lo necesitaban. Cuando estaba terminando, un estirón en el pantalón le llamó la atención. Bajó la mirada y sonrió al instante. Alexis elevaba sus manitas para que la abrazara.
-¡Hey calabaza! -la saludó, terminando lo que estaba haciendo para cogerla en brazos. Alexis se abrazó a él con sus piernecitas y brazos. -¿Ya comprobaste si los invitados están cómodos? -le preguntó, tocando su nariz con la suya. La pequeña rió ante el gesto, que duró y duró, pues su padre no apartó la nariz de la de su niña.
-¡Sí! -afirmó sin pensarlo, mientras su padre caminaba hacia el comedor, sin separarse de la nariz de su niña. -Kate y sus papás están en el sofá, mientras la abuela y tú hacéis las camas.
Entraron al comedor, parándose al lado del sofá. Los tres aludidos veían la tele, hasta que vieron a los dos Castle interactuar y se tomaron la libertad de mirarlos un poco.
-¿Y la abuela ya terminó con la habitación de invitados? -se separó de ella, sonriendo cuando la niña hizo una mueca. Su abuela era igual de peligrosa haciendo una cama que cocinando un supuesto pastel en el horno.
-¿La voy a ayudar papá?
Rick soltó una pequeña carcajada antes de besar a su niña en la frente. Luego la dejó en el suelo.
-Será mejor que vallamos los dos.
Al escuchar esto, Alexis abrió los ojos al máximo y cortó el pasó a su padre, extendiendo sus brazitos hacia los lados sin pensarlo dos veces.
-No papá, es una mala idea. -explicó Alexis, visiblemente aterrada.
-¿Por qué? -preguntó su padre alzando las cejas. No era el único sorprendido, en el sofá, los tres Beckett miraban a la pequeña sin comprender el por qué de su reacción. Hasta que ella lo aclaró, por su puesto.
-¡Si tú subes la abuela bajará! Y lo único que queda por hacer es... -miró hacia la cocina.
Ahora sí, Kate soltó una carcajada que nadie se esperó. Alexis miró a la morena con ojillos suplicantes.
-Kate, ¡díselo!
Ante la cara de aturdimiento de Rick, Kate sonrió. -Creo que lo que tu hija quiere decir es que Martha intentaría cocinar. Y dado que la última vez la olla ardió...
-Es una mala idea. -terminó por ella Rick, ante el asentimiento de Kate y Alexis. Johanna soltó una pequeña carcajada.
-Bueno, entonces... tu ves a ayudar a tu abuela. Yo me ocuparé de la cena.
-Papá, algo sencillo... -rogó Alexis con ojillos suplicantes.
-Eso, que cuando te complicas la vida... -continuó Kate.
-Y haces tus "experimentos"...
-"Experimentos artísticos". -volvió a interrumpir la morena. Luego las dos suspiraron y achicaron los ojos hacia él.
-Terminas quemando algo. -concluyeron a la vez.
Rick las miró con la boca desencajada mientras tartamudeaba escusas inaudibles. Jim y Johanna miraban a ambas alternativamente, con la misma expresión sorprendida que Castle portaba.
Al final Rick hizo morritos.
-Vale, una sopa sencilla. ¿Contentas?
-Por ahora. -dijeron de nuevo a la vez, sonriéndose a ellas mismas por la compenetración. Luego Alexis corrió hacia las escaleras y Kate volvió su atención hacia el televisor.
-Complot... -siseó Castle mientras caminaba hacia la cocina haciendo reír a Kate.
Las risas de Alexis se extendían por el pasillo, mezclándose con la música del televisor y los cuchicheos de Kate. Martha bajó las escaleras un poco antes de lo normal. Solía aparecer cuando la cena estaba lista y todo preparado para comer, sobretodo desde que su hijo le vetó la entrada a la cocina. Pero esta vez haría una excepción, tenía que ver a los invitados.
Al bajar el último peldaño, la imagen frente a sus ojos le hizo sonreír.
Hablando a su nieta en un tono suave, Kate rodeaba a Alexis con un brazo, quejándose de los nombres raros de los protagonistas de aquella serie o película que emitían en un canal que no conocía la actriz. Alexis reía, cuchicheando con la cabeza en el hombro de la detective. Jhoanna y Jim estaban en una esquina del sofá, mirándolas de vez en cuando.
Sin decir nada que rompiera la "magia" de aquél momento, Martha caminó hacia la cocina, localizando a su hijo en frente del fogón, ocupado con su "sopa sin arte".
-¿Falta mucho?
Rick se giró con el cazo en una mano, mirando con horror a su madre.
Martha suspiró audiblemente, levantando sus manos en son de paz. -No pienso ayudarte, lo prometo.
Y Castle suspiró audiblemente.
-Ya casi estoy. -contestó prestándole atención a su sopa sin arte. -Faltan unos minutos.
-¿Y las habitaciones, están todas listas? -vio a su hijo asentir mientras tarareaba. -¿Y dónde dormirán?
Ahora Rick dejó de tararear.
-Bueno, estuve pensando... y después de mucho deliberar creo que lo mejor es que Kate duerma en la habitación de invitados, Jim y Johanna en la mía y yo en el sofá. -se encogió de hombros.
-Definitivamente, pensar no es lo tuyo hijo.
Oh, aquello no se lo esperaba. Dándose la vuelta con el cazo en la mano, Rick miró a su madre perplejo. -¿Qué?
-Richard, ¿en serio? ¿Vas a dejar que Kate duerma sola? -siseó, acercándose un poco más para que solo su hijo la escuchara. -¿Es que aún no habéis...? -hizo gestos con las manos.
-¡Madre!
Eso no había sido tan silencioso como el comentario de la actriz, así que los invitados asomaron sus cabezas por en cima del respaldo del sofá. Rick los saludó con el cazo y con un "¡Ya casi está!", ellos volvieron a mirar hacia adelante.
Rick se giró, mirando hacia la sopa de nuevo.
-¿Eso es un si? -insistió Martha, cogiendo un vaso para llenarlo de agua. Buena estrategia.
-Claro qué sí. -respondió con los dientes apretados.
-¿Entonces? ¿Por qué haces que duerma en la cama de invitados ridiculamente pequeña pudiendo comprar una lo suficientemente grande?
-Bueno...
-¿Richard? -insistió.
Con un suspiro, Rick metió el cazo en la olla, moviéndolo. Y entonces le respondió, sin decir nada, simplemente con un gesto; miró hacia Jim Beckett.
-Oh, hijo...
-Si yo fuera su padre... es decir, si Alexis tuviera un novio 5 años más grande con una hija, yo...
-Richard, entiendo tus razones, ¿pero vas a esquivar a Kate para contentar a su padre?
Con un asentimiento, Rick apagó el fuego. -Quiero hacer las cosas bien madre. Me ganaré su consentimiento.
-Hijo, suerte con eso.
-Entonces, ¿nosotros dormimos en la cama de...? -Johanna Beckett no pudo terminar la frase y, en su lugar, señaló al escritor.
Castle sonrió asintiendo con la cabeza, como si fuera la mejor idea del mundo. Hacía tiempo que Martha había subido a su habitación oliéndose un futuro desacuerdo y ahora él estaba de pié frente a los tres Beckett, con Alexis en brazos medio dormida.
-Es lo más cómodo. -reafirmó su causa el escritor.
Jim se cruzó de brazos, achicando sus ojos hacia el hombre que le había robado a su niña.
-Yo no pienso dormir en su cama.
Kate rebufó hacia el cielo; Johana ignoró a su marido preguntando: -¿Y tú y Kate?
Los labios del escritor titubearon.
-Bueno... -carraspeó. -Hay una cama libre en la planta superior, en la habitación de invitados.
La boca de Kate dibujó una "o" mientras parpadeaba un par de veces.
-Rick, esa es pequeña.
Efectivamente, era individual.
-Yo dormiré aquí. -se encogió de hombros señalando el sofá. -No hay más camas Kate. -intentó convencerla. Ahora él que parecía sorprendido era Jim, pero pronto sacó una sonrisa.
-Ahora me parece bien. -dijo el hombre con voz neutra.
Johana miró a su marido acusadoramente y luego a su hija, quien no tardó en estallar.
-No, ni hablar. ¿Piensas dormir durante una semana en el sofá? Tú también estás cansado, Rick.
Escuchando las palabras de Kate, Alexis se removió entre los brazos de su padre, separándose un poco para que la dejara en el suelo. El escritor hizo lo que la niña quería y la pequeña caminó hacia Kate extendiendo sus brazos hacia ella.
Entendiendo la petición de la niña, Kate la agarró por los sobacos, levantándola para sentarla en su regazo y Alexis pasó sus bracitos por el cuello de la policía, enterrando su cabecita en el hombro de ella. -No te preocupes. -siseó la niña. -Papá puede dormir conmigo, mi cama es grande, yo cuidaré de él.
Con el corazón derretido, Kate le acarició la espalda y besó su cabecita roja. Cuando levantó la vista, se encontró con la mirada emcionada del padre de la niña que ronroneaba entre sus brazos.
-¿Cuidarás de papá? -volvió su atención a la pequeña, susurrando sus palabras cerca de su oído, como si fuera un secreto. La niña asintió sonriendo. -¿Aunque ronque mucho? -la niña soltó una risita y volvió a asentir. -Buena chica... -Kate besó su cabecita, cerrando los ojos para aspirar el aroma a frutas que desprendía la pequeña.
Cuando sintió que la niña emepezaba a acompasar su respiración a un ritmo más lento de lo habitual, Kate levantó la cabeza encontrándose con los ojos brillantes del escritor. Y no les hizo falta palabras, con un simple gesto por parte de ella, él movió la cabeza afirmativamente y recogió a la niña en brazos.
-Pues dormiré con mi calabaza. -informó Castle mirando a su niña con devoción mientras Kate les sonreía.
Sin esperar demasiado, Castle subió las escaleras con su hija en brazos, nada más desaparecer, Kate notó las miradas de sus padres sobre su persona. Girando su cabeza hacia ellos, sus mejillas se sonrojaron al notar la sonrisa de medio lado de su madre.
-¿Qué? -preguntó Kate como si la cosa no fuera con ella.
Johanna se encogió de hombros sin dejar su sonrisa.
-Nada, me encanta verte en tu modo madre.
Extendiendo su mano hacia el extremo del sofá, Kate agarró una almohada y se la tiró a su madre, quien rió y rió mientras su marido observaba la escena con los brazos cruzados.
Continurá
