Capítulo 2: Nada es lo que parece
La luz del sol inundó la habitación de Steven y se desplazó hasta iluminar el rostro de la chica desconocida, quién lentamente abrió los ojos. Al encontrarse en una zona desconocida, cerró inmediatamente los ojos, fingiendo que aún dormía e intentó discernir algún peligro alrededor. Su oído captó voces que provenían del piso de abajo. Logró distinguir cuatro voces distintas, tres femeninas y una de niño.
"¿Que vamos a hacer con ella?"- la primera voz sonaba preocupada.
"No tengo ni idea. Debe tener un hogar al que regresar, supongo."- Dijo otra voz femenina.
"Si lo tiene, debe estar muy lejos. ¿Has visto sus ropas? Parece que se haya pasado tres semanas a la intemperie. Aunque no presenta lesiones graves o falta de alimentación…"- Repuso la primera.
"¿Puede quedarse?"- suplicó la voz infantil.
"Eso tendrá que decidirlo ella"- contestó la tercera voz, más grave que las otras.
"¿Y si no se despierta? Steven no puede dormir para siempre en el sofá"- Se oyeron débiles protestas del niño cuando la voz más grave se sobrepuso a las demás.
"No tienes de qué preocuparte. Ella ya se ha despertado."- La chica abrió los ojos un poco rasgados, azul verdoso oscuro destellando con sorpresa. Rápidamente saltó de la cama en la que se encontraba. Durante unas milésimas de segundo se observaron.
"Tres mujeres y un niño. Puedo con ellos."- Pensó rápidamente la niña. La chica baja y púrpura fue la primera en subir las escaleras, una sonrisa en el rostro.
"Vaya ya estás despierta, menos mal. Llevabas dos días dormida, empezábamos a preocuparnos. Esto hace las cosas más fáciles…".- Dijo despreocupadamente. Los ojos de la chica se abrieron con terror al percatarse de la gema en su pecho. En seguida desvió los ojos hacia los demás y vio, por vez primera, las joyas que tenían en sus cuerpos.
"Gemas…".- susurró aterrorizada, dando un paso hacia atrás y pegando su espalda a la pared.
"Eeh… cómo sabes qué…".- las palabras de la gema bajita fueron cortadas de repente cuándo la chica pelinegra le propinó una patada en la barriga que la hizo caer por las escaleras.
"¡Amatista!".- gritó el niño con preocupación.
"Relax Ste-man. Puedo manejar esto".- dijo Amatista, mientras subía otra vez las escaleras con una sonrisa desafiante. La chica cambió a una posición defensiva. En cuando Amatista llegó arriba, la chica saltó al piso de abajo.
"Pero qué demonios…"
La chica esquivó fácilmente a Steven y corrió hacia la puerta. La gema delgada y pálida se interpuso en el camino. Ambas realizaron un intercambio de golpes a una velocidad tal que los otros no podían distinguir con claridad qué pasaba. Hasta que la chica localizó una pequeña abertura y se deslizó por el suelo esquivando su ataque y siguió corriendo hacia su objetivo. De repente, cómo salida de la nada, la tercera gema bloqueó la puerta. La chica intentó esquivarla, pero parecía que la enorme gema sabía todos los movimientos que haría antes que ella misma. Finalmente se detuvo, sabiendo que así no conseguiría nada.
"No temas, no te haremos daño".- Le dijo la gema granate, intentando tranquilizarla.
"Je".- se burló la chica.- "¿Estas segura? ¿Ni siquiera si represento un peligro para el chico? Él es la prioridad, ¿verdad?".- señaló con la cabeza a Steven. Todos se sorprendieron. ¿Cómo lo sabía?- "Tus tres ojos no mienten, a pesar de estar ocultos por las gafas".- Ahora la sorpresa era inmensa. Aprovechándose del desconcierto ocasionado, la chica cogió lo primero que encontró a mano, que resultó ser un jarrón de cristal, y se lo lanzó a la gema de las gafas. Acto seguido, corrió hacia las escaleras, subiendo los peldaños de dos en dos.
"¡AMATISTA!".- gritó la gema granate, mientras cogía el jarrón unas pulgadas antes de que impactara en su rostro.
"¡No te preocupes G, ya es mía!".- respondió Amatista. Cuando la chica llegó arriba, aceleró el paso hacia Amatista. Unos centímetros antes de chocar saltó, pasando horizontalmente por encima de la gema purpura. Realizando un seguido de volteretas, la pelinegra llegó hasta la ventana del cuarto de Steven, la abrió y puso los pies en la repisa, dispuesta a saltar.
"¡PORFAVOR, ESPERA!".- La chica se detuvo unos instantes, dudando y volteó la mirada hacia la habitación situada a sus espaldas. Steven y Amatista estaban sonriendo, en un último intento desesperado de calmarla. Las otras dos, estaban subiendo. ¡CRACK!. La cornisa cedió bajo su peso. El cuerpo de la chica empezó a brillar.
"¡NOOOO!".- Gritó Steven, intentando agarrarla. La luz repelió su mano. La chica alargó el brazo tratando de agarrarse a algo, pero su mano tan sólo tocó aire. Su cuerpo cayó al vacío cuando el látigo de Amatista se enroscó alrededor de su brazo, deteniendo la caída. Entre todos la izaron hasta la habitación de Steven. Cuándo sus pies tocaron el suelo, la chica se abrazó a sí misma, temblando. Cuando los temblores cesaron y ella apartó los brazos, todos ahogaron un grito. Allí dónde antes no había nada, ahora una gema de cuarzo azul pálido casi transparente con ligeras tonalidades multicolor adornaba su pecho.
"¡WOAAAH! ¡Eres una gema!".- gritó Steven con estrellas en los ojos. Inmediatamente, la chica volvió a ponerse a la defensiva, lista para huir de nuevo.
"Shhh… vamos a calmarnos. Deberíamos presentarnos".- Dijo la gema más alta, alzando las palmas, mostrando sus gemas en señal de amistad. La chica/gema relajó un poco la postura, pero siguió alerta- "Yo empiezo. Soy Granate".- dijo la gema larga alargando una mano. La chica/gema la miró con desconfianza.
"¿Estas segura de esto?".- dijo la chica refiriéndose a la mano "¿Granate? ¿Que tipo de gema es esta?" pensó mientras añadia.- "tu gema se encuentra en la palma. Podría destrozarla."
"Podrías".- respondió simplemente Granate. La chica le cogió la mano con cuidado y la agitó delicadamente. Un agradable calorcillo invadió su cuerpo. Granate sonrió. Las otras gemas rieron.
"No te preocupes, Granate no es tan frágil. Ella es súper fuerte".- intervino el niño con estrellas en los ojos.- "Por cierto, me llamo Steven".
"Lo sé".- dijo simplemente la chica, con un intento de sonrisa.
"¿Lo sabes? ¿Eres adivina o algo?".- se maravilló Steven.
"Bueno… no. Pero los gritos me dieron una pequeña pista".- repuso la chica.- "Tú debes ser Amatista".- supuso girándose hacia la gema purpura.- "Y tu… pareces… eres… ¿De verdad eres una perla?".- dijo, acercándose a la gema delgada, mirando más de cerca la joya en su frente. Los demás se miraron entre sí preocupados.
"Pues claro. ¿Por?".- Se indignó Perla.
"Es que… eres diferente de las perlas que he visto antes ¿A quién perteneces? No parece que tengas un amo. "
"¡ A NADIE! ¿Tienes algún problema con eso?".- Perla estaba a punto de sacar su lanza.
"No, no, no".- se apresuró a aclarar la chica, moviendo las manos nerviosamente, dando un paso hacia atrás.- "Eres la primera perla que veo actuar por su cuenta. También la primera a la que veo pelear. Sin un amo al que servir te has vuelto tu propia gema. Y eso…".- se llevó las manos al corazón y desvió la vista al suelo, temiendo la reacción de la perla.- "es maravilloso".
"Bueno, eehh… supongo que esa soy yo. Me llamo Perla".- dijo la gema delgada, azul adornando sus mejillas.-"¿Cómo te llamas? Nunca había visto una gema que se pareciera a ti".
"Me llamo Ai… nos llamamos… nuestro nombre… soy…".- Tartamudeó la chica, cerrando los ojos y llevando sus manos a la cabeza. De repente pareció que tomaba una decisión. Abrió los ojos con confianza, cerró los puños y bajó de repente los brazos. Todo su ser pareció brillar cuando se presentó:
"Mi nombre es Angel Aura Quartz".- Granate y Perla se congelaron al oír eso.- "Pero no soy exactamente una gema".
"Pffft. Venga ya. No puedes engañarnos. Ya hemos visto tu gema".- rio Amatista.
"Pero no lo soy".- Protestó Angel Aura.
"Venga Aura, si no eres una gema ¿qué eres?, ¿una humana?".- Se burló Amatista.
"No. Ya no lo soy".- Aura se encogió en el suelo y enterró la cabeza en sus piernas.- "ya no sé qué soy".- murmuró oscuramente.
"Hey, lo siento, no pretendía…".- Amatista alargó la mano, intentando disculparse.
"Está bien".- la cortó abruptamente Aura.
"Y… ¿puedo preguntarte algo?".- Dijo Steven titubeante.
"Ya lo estás haciendo".- rio Aura.- "Pero sí, puedes hacerme otra".
"¿Cómo escondiste tu gema? Ninguno de nosotros la vio cuando te recogimos"
"¿Eso? Es fácil. ¿Ves?".- Rozó con las puntas de los dedos la gema en su pecho y ésta desapareció.- "Si estoy en peligro, mi gema aparece. Si he agotado su energía y no estoy en peligro, desaparece. También puedo controlar su aparición si me esfuerzo. Me da energía y me mantiene con vida, pero también puede consumirme".
"Pero cómo…" "Suficiente, Steven".- Lo cortó Granate.- "Vamos a desayunar, y después iremos al granero. Estoy segura de que allí nos resolverán muchas dudas".
"Vaaaaleeee".- suspiró Steven.- "Hey Aura, ¿tu comes?".
Y hasta aquí el segundo capítulo. ¿Qué os ha parecido? Si los personajes no están bien caracterizados, decidme lo que les falta y con mucho gusto intentaré adaptarlos más al personaje original
