Capítulo cuatro: Eligiendo una habitación para Joey.
Joey iba caminando detrás de Seto por los largos pasillos mirando los aposentos para hallar el del gusto del príncipe, pero digamos que ninguno no hacía lo primero, Joey estaba mirando detenidamente la espalda del castaño, pensando en cómo alguien podía ser tan bello y aun así tan amargado; Seto en cambio iba pensando en otras cosas, como en su "cachorro" el aniversario de la muerte de su hermano – sin querer una lagrimita empezó a bajar por sus mejillas pero era casi imperceptible – en su cachorro, sus deberes como sacerdote, el príncipe Joey, pero cuando abrió la boca solo dijo…
Seto: - ¿Y bien? ¿Ya se ha decidido Su majestad?
Joey: - ¿Grrrrrrr que demonios te sucede? Sabes que bien podría mandarte cortar la cabeza por tal atrevimiento.
Seto: - JÀ ¿Qué se supone que he hecho? Nada según yo. Solo preguntaba si ya te has decidido en cuál habitación te quedarás.
Joey: - ¿Nani? O.o Estee, me quedo en esta – Señala una hermosa habitación pintada de un naranja pálido que daba una hermosa vista hacia el Nilo y el sol atardeciente por una enorme ventana.
Seto: - Mirando la habitación – Bien, aquí te quedas, alístate, el Faraón os ha invitado a ti y a tus hermanos a una cena en honor a ustedes, así que arréglate bien que así cualquiera podría confundirte con un esclavo jajaja
Joey: - Grrrrrrr ¿pero quién te crees que eres? ¿Acaso no te molesta ser como eres? Eres hostil y egoísta, un desgraciado que solo piensa en sí mismo, un desalmado que siquiera tuvo el derecho ni la gracia por lo que veo de poseer una familia, nadie en tu vida pudo haber llegado a quererte, no se como el Faraón puede llegar a soportarte, si tuvieras un hermano de seguro ese estaría tan asustado de ti que se habría suicidado antes de seguir viviendo contigo, tú… - ¡PLÁF! Un estrepitoso sonido se escucha en toda la habitación que el rubio había escogido.
Seto: -…-
Joey: -…-
Seto: - …- Una lágrima seca se apreciaba en sus mejillas mientras otras aún tibias bajaban por sus mejillas y el puente de la nariz. – Tú, no sabes, cuánto he sufrido desde la muerte de mi hermano, no lo insultes ahora perro.
Joey: - Seto yo, lo siento no lo sabía – Joey agacha la cabeza.
Seto: - Descuida, no es tu culpa, de todas formas, creo que tienes razón, he cambiado mucho desde la muerte de Moki, sin mencionar la de Noa, pobre chicos.
Joey: - Seto, porqué no me cuentas lo que pasó, no es bueno que te guardes todo ese sentimiento para ti solo.
Seto: - Ese no es un relato digno para un príncipe además ya me estarán esperando.
Joey: - Me vale, ahora no soy un príncipe, sino un amigo, alguien que quiere ayudar.
Seto lo miró confundido, ¿un amigo? Él jamás había tenido uno que no fueran Marik, Bakura y Yami pero, ¿y si esta ves confiaba en él?
Seto: -…- Se sienta en la cama de la habitación y agacha la cabeza.
Joey: - …-
Seto: - Fue hace dos meses, mi padre me arrastró hasta una orilla del Nilo, me amarró a una viga que encontró por ahí y golpeó, tan fuerte que casi quedé inconsciente, ojalá hubiera muerto en ese momento, tras golpearme, trajo a mi hermano, no se cómo pero logró sacarlo del palacio, lo tiró frente a mi y comenzó a golpearlo, más fuerte que a mí, lo pateó y lo dejo sin aliento, luego, lo profanó, aún no puedo quitarme de la mente aquella horrible imagen de mi padre sometiendo a Moki – Incontables lágrimas ya salían de sus ojos – Yo estaba impotente, no podía hacer nada, cuando el idiota terminó, se relamió de los dedos la sangre de mi hermanito, lo dejó morir, desangrado, a su propia sangre, cuerpo, a su familia, su hijo, yo estaba atado, atónito, no podía creer lo que pasaba, mi padre se fue de allí, porque sabía que si lo encontraban lo matarían, tres días después, nos encontraron Marik y Bakura, me llevaron al palacio, estaba inconsciente, famélico y desecho, no había probado bocado alguno por tres días y había sufrido una picadura de escorpiones en mi pierna, pero por suerte no fue nada según dijeron los médicos, cuando desperté en mi habitación, mi primera reacción fue preguntar por Mokuba, tal ves había tenido la misma suerte que yo, pero no fue así, me dijeron que cuando nos encontraron snif él ya estaba… estaba… el ya se habí…
Joey: - Ya se había ido, a una mejor vida, sin preocupaciones, y velando siempre por su hermano mayor que siempre lo protegió, ¿No crees que a él también le estaría doliendo ver llorando así a su hermano por su culpa?
Seto: - Tienes razón – Se limpia las lágrimas – ya debía sacarme todo esto del pecho, gracias Joey.
Joey: - No fue nada Seto.
Poco a poco, Seto va dejando caer su cabeza sobre las piernas de Joey, y éste mientras acaricia sus cabellos intentando calmarlo un poco más, porque estaba muy aturdido, sí, se notaba, debía preguntar por sus hermanos también pero se dijo que ahora Seto era más importante. Sin imaginarlo ni sentirlo, Seto empezó a levantarse y acercó su rostro al de Joey, ambos se miraron a los ojos, no dijeron nada, solo cerraron todo espacio existente entre ellos, Seto depositó un cálido beso en los labios de Joey, a lo que este solo atinó a sonrojarse, cerrar los ojos y pedir más, a lo que Seto accedió sin oponerse, mordió el labio inferior de Joey haciendo que este abriera la boca por inercia, entonces, sus lenguas se juntaron, una danza emergía entre ellas para ver quién tomaba el control de ese beso tan desenfrenado que hacía gemir a ambos a todo dar, y como consecuencia, Seto ganó la batalla, y fue recostando a Joey poco a poco en las sábanas de seda, metió sus manos bajo la túnica del rubio, y comenzó a subirla, sintiendo la piel desnuda del príncipe, tan tersa y suave que paresia estar profanando "un ángel" y fue ahí cuando
Joey: - MMMM Setoooo…. No por favor Seto ahhh
Seto: - ¿Porqué no cachorro? Ahhh sé que te gusta, mordiendo el cuello de su acompañante.
Joey: - Lo tiró bruscamente de la cama – Seto, ya entenderás porqué más tarde, pero ahora déjame, debo alistarme para la cena, ya es tarde.
Seto: - Muy bien, pero antes – Le dio un suave beso en los labios a Joey – Adiós cachorro, te estaré esperando.
Seto salio por la puerta, dejando a Joey sonrojado, boquiabierto y muy feliz, jamás en su vida había sentido nada igual, estaba seguro, él era la persona de la que hablaba su destino, esa persona, Seto sería su pareja hasta la eternidad, y con ese pensamiento en la cabeza, comenzó a alistarse para la cena.
To Be Contienued…
