No... dudo que ninguna sepa quién es la rubia. Pero en fin, quiero deciros que siento que he fallado con este fic, y me arrepiento profundamente. He olvidado lo que significaba realmente este fic y lo he... bueno, lo he corrompido. Iba a ser una historia de humor... y he fallado profundamente en ese aspecto. Y por eso quiero volver a Empezar. Voy a escribir una tercera historia y esta vez voy a volver a lo que hizo grande a la primera. La comedia, las estupideces...
Emma Swan
_ No, no estoy "de coña"_ La mirada de Blancanieves era dura._ Te prohíbo salir con Regina.
_ Bueno, tengo más de treinta años… no tengo por qué hacerte caso._ Le dije, encogiéndome de hombros._ Ahora, si me disculpas, iba a comerme un sándwich.
Iba a cerrar la puerta pero, con sorprendente fuerza, Blancanieves la mantuvo abierta, y entonces fue cuando sentí el frío que manaba de ella, como si de un bloque de hielo se tratase.
_ Tú no eres Blancanieves…_ Dije, en un murmullo.
_ Tú tampoco eres Emma Swan._ Dijo, con un murmullo sibilino.
Alcé la mano y le di un empujón, lanzándola contra el jardín. Salí, cerrando la puerta detrás de mí. No quería que la rompiera, y si era posible, pensaba evitar que Regina se despertase. Chasqueé los dedos y mi ropa cambió.
_ ¿Ahora te vistes como Garfio?_ Silbó la mujer._ Juraría que no te gustaba.
_ Lo consideré apropiado._ Sonreí._ Aunque… la manga izquierda es algo más corta que la derecha… es incómodo, la verdad.
Desenvainé la espada y la agité, amenazadoramente. Mi vestuario, tal como imaginaba, alteró a la dama poseída que, tal como imaginaba se lanzó contra mí. Sin embargo, le hice un quiebro con facilidad y se cayó al suelo.
_ Blanca es más torpe que tú._ Le dije, señalándola con mi acero._ ¿Por qué no sales y luchamos mano a mano?
_ ¿Quieres que salga?_ Rio, demente._ Muy bien. Así podrás ver lo que has hecho en realidad.
Lo admito, cuando vi que Blanca caía al suelo, la forma fantasmal que quedó me dio algo de miedo. Su rostro estaba ligeramente emborronado y semitransparente. Su cabello ni siquiera se correspondía al color que debería. Me llevé dos dedos a las sienes y me concentré.
Parpadeó y finalmente comenzó a definirse. A pesar de seguir pareciendo un fantasma translúcido, el perfil comenzó a volverse más claro. Los cabellos, quemados por el sol, pero originalmente castaños. Unos rasgos casi infantiles y una expresión dura. Pero sobretodo, esos ojos que hasta hacía un momento eran como dos manchas. Ahora eran dos vivos ojos azules que hacían pensar en la libertad… en el mar.
_ Holly Lianne Jones._ La saludé._ Es un placer volver a verte.
Me dedicó una mirada asesina, desenvainó la misma espada que yo llevaba en el cinto y las chocamos. Las armas chispearon, producto de una distorsión en el tiempo. El mismo objeto en dos realidades distintas. Chocamos las espadas como dos genuinos piratas… y debo admitirlo, el duelo era divertido.
Las chispas continuaban saltando, y lo cierto es que si mi vida no estuviera en juego, habría prolongado eso todo lo posible. Pero, en un momento dado, aproveché un descuido y la pateé en el estómago, haciéndola caer al suelo y nos miramos fijamente.
_ Sé todo lo que vas a hacer y cómo vas a hacerlo, Holly._ Le dije, con sinceridad._ Abandona esta locura.
_ Abandonar es desaparecer._ Dijo, mirándome._ Que me olvides para siempre… desvanecerme. Como ya lo hiciste.
Aparté la espada que mantenía sobre su cuello y me incliné. No me atacó, mirándome fijamente.
_ No te he olvidado._ Dije, mirándola._ Estás aquí, ¿No?
_ No salía en una de tus historias desde que…
_ ¿Desde que dejé de shipear RedHook?_ Me encogí de hombros._ Eres la hija de Ruby y Killian. La verdad, no me apetecía nada tener que escribir sobre él desde que… bueno… le destrozaron. No es culpa tuya.
Le tendía la mano y la ayudé a ponerse en pie.
_ No voy a olvidarte, Holly. Puede que haya tenido dudas, pero no me he olvidado de tu existencia. Además… con matarme no ganarías nada. Eso sí que te borraría._ Suspiré, mirándola.
_ No me creaste solo._ Dijo. Yo me llevé el dedo a los labios.
_ Pero calla… eso era un secreto y ahora lo sabrán todos._ Le dije._ Oye, ¿Qué te parece si te invito a tomar una copa y nos olvidamos de todo esto?
_ ¿Y ya está? ¿Esta es la gran batalla que debemos tener?_ Preguntó.
_ A veces se tiene éxito y otras veces hay que hacer borrón y cuenta nueva._ Le dije, misteriosamente.
_ ¿Y qué pasa con Regina? ¿Vais a tener tu final feliz?_ Preguntó
_ Eso espero. Para eso estoy aquí.
_ Y así acaba la historia._ Comentó.
_ La reina tiene a Astrid… yo a Regina… y tú te quedas aquí a vivir. Sí, ese es el plan. Suena perfecto, ¿No crees?_ Le expresé.
_ ¿Entonces por qué tengo la sensación de que hay algo que no te gusta?
_ ¿Cómo sabes que…?
_ Llámalo intuición femenina._ Dijo, dándose un golpecito en la nariz._ O juegos de piratas.
_ No me gusta dejar así las historias, Holly. Siento que está sin terminar._ Confesé.
_ A veces se tiene éxito… y a veces se fracasa._ Se encogió de hombros._ Es mejor que no dar un final, ¿No crees?
Entramos en la casa y le serví una copa de Ron. Yo me tomé una cola.
_ Oye que… te deseo suerte con Regina. Se ve qué hacéis buena pareja._ Dijo, mirando por la ventana._ Crees que habrá un barco para mí en ese puerto.
_ Creo que el Jolly Roger no tiene contramaestre._ Cometé._ Y ahora que Garfio está solo… bueno, quizá le venga bien ayuda.
_ De acuerdo. Gracias por todo… Emma._ Dijo, pronunciando con cierto retintín la palabra que se había convertido en mi nombre.
Salió por la puerta sin decir nada más. Yo me terminé mi refresco y subí escaleras arriba, decidida. Cuando crucé el umbral de la puerta del dormitorio de Regina, la vi incorporada sobre la cama. Se quedó mirándome y sonrió.
_ ¿Cómo sabías que te echaba de menos?_ Preguntó.
_ Intuición femenina, quizás._ Le dije, con una sonrisa.
Fin
Trailer
Hora de los trucos…
La gabardina le parecía opresiva en aquel ambienta tan cálido. La inspectora Swan sabía que no era el atuendo adecuado para aquella reunión, pero lo cierto es que el protocolo de aquella fiesta le daba bastante igual. Ella tenía una misión que atender. Cerró los ojos y las luces empezaron a parpadear. Pero ella… no necesitaba la luz para moverse. No mientras sus ojos de fantasma le mostrasen el mundo tal como era.
Un mundo de ánimas y objetos que manipular. Mientras recorría la habitación, con lentitud, pudo verlo, sus ojos, que parecían observar a través de un filtro rojo, le permitieron ver una de las ánimas que se movía inquieta. Pero el tiempo… el tiempo era un juego de niños para ella. Para ella que podía manipularlo a su antojo.
Su vida está en tus manos…
_ No sé cuánto tiempo más va a ser aguantando, Emma._ La voz de Astrid mostraba preocupación._ No sé lo que le pasa, de verdad… pero hay algo que… le está robando la vida a Regina.
Emma asintió, siendo consciente de algo que, hasta entonces, sólo intuía. Había alguien, algún ente oscuro, que drenaba la magia y la vida de su esposa. Se aferró el anillo de compromiso con fuerza, mientras trataba de soportar un dolor que iba mucho más allá del físico. Se inclinó sobre la cama y besó los cabellos encanecidos de esa mujer por la que daría la vida… si podía.
Emma Swan Investigations…
Emma Swan Phantom detective.
