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Capítulo 27 (parte 1)
Celosa. Kate nunca se había sentido así. Ella no era una persona propensa a tener eso que llaman celos, solía tener confianza en si misma y en las personas que la rodeaban. Pero no lo podía evitar, sentía envidia pura hacia Meredith, quien, en esos últimos siete días, pasaba más tiempo con Alexis que ella misma.
De la noche a la mañana, Meredith se compró un loft modesto al lado del de Rick a unas calles de allí. Cómo era de esperar, Alexis quiso pasar más tiempo con su madre, así que la actriz se la llevó cada día para pasar el día o cenar. Y que oportuno, casi siempre se llevaba a la niña cuando Kate llegaba de trabajar.
― ¿Estás bien? ―preguntó Rick. Él estaba cortando un tomate cerca de la mesa americana y a su lado, ella hacía ver que lo ayudaba. Porque aunque tuviera un cuchillo en una mano y una lechuga en la otra, estaba quieta, con la espalda rígida y la mandíbula comprimida.
¿Estar bien? Cómo iba a estar bien. Llevaba siete días sin pasar todo el tiempo que ella quisiera con su pequeña chef. En esa semana solo había podido hablar con la niña dos veces. ¡Dos! Incluso, para verla más, Kate se quedaba hasta las doce de la noche en el loft, que era la hora en la que Meredith solía traer a la niña dormida.
Gracias a esos horarios raros Alexis tenía sueño el resto del día. Pero eso no parecía importar a Meredith. ¿Es qué no se daba cuenta de que la niña tenía un horario de sueño que cumplir?
Kate apretó el cuchillo con fuerza.
― ¿Cariño, me oyes? ―volvió a preguntar Rick y esa vez ella lo miró.
―Lo siento, estaba pensando ―empezó a cortar la lechuga en movimientos lentos. Su voz sonó calmada, demasiado en realidad, revelando el cansancio que sentía por todo.
―La echas de menos ―dijo él.
Ella tragó saliva para contener una oleada estúpida de lágrimas. Últimamente estaba más emocional de lo normal.
―Ya te dije que Alexis me importa ―esa vez la voz de ella sonó entre cortada―. Que estaría para ella en todo lo que necesitara cuando su madre no estuviera. Pero ahora está ―completó sin mirar a su novio a la cara. No creía que pudiera mirarlo a los ojos sin derrumbarse.
Pero Rick lo notó. De hecho, él dejó de cortar los tomates, se limpió las manos con un trapo y la abrazó por la espala. Eso provocó un suspiro por parte de Kate. Su novio la conocía demasiado bien como para notar cuando ella necesitaba un abrazo.
― ¿Sabes que te quiero? ―susurró él sobre el hombro de ella.
La tristeza de ella se esfumó un poco gracias al calor en el pecho que esa simple confesión creó.
―Creo que me lo dices mucho ―sonrió Kate.
―Perfecto, quiero que quede claro.
Sin dejar de sonreír, Kate dejó el cuchillo sobre la mesa, se giró para quedar cara a cara con su novio y lo rodeó por el cuello con los brazos.
―Queda muy claro ―aseguró ella antes de recibir un beso por parte de él. Fue un gesto suave, lento y lleno de la calma que ella necesitaba por dentro. Cuando Rick se separó de sus labios, acarició las bolsas de ojos de ella, creadas gracias a las siete noches de insomnio que llevaba encima.
―Alexis volverá a querer pasar tiempo contigo ―susurró Rick―. Es cuestión de tiempo. Se de cuenta o no, te necesita.
La sonrisa de ella se esfumó.
―Ahora tiene a su madre, no me necesita.
Rick la acercó más a su cuerpo, apretando el abrazo con suavidad.
―Meredith no es una madre. Puede actuar en ese rol si está de buen humor o quiere algo, pero no es una madre ―puso tanto énfasis en el no, que Kate ladeó la cabeza sin entender―. Cuando Meredith se canse o le surja algo más interesante, dejará de lado a Alexis y ella llorará por los rincones. Es algo que siempre pasa.
Por un momento, Kate guardó silencio. Los ojos de Rick brillaban con sinceridad y preocupación a partes iguales. Estaba claro que él sabía más de su ex mujer que ella, pero le costaba entender cómo una mujer podía tratar así a su propia hija. Alexis era una niña demasiado especial, si ella fuese su madre no saldría nunca de su vida.
―Pero esta vez es diferente ―atinó a decir Kate bajo la atenta mirada de él.
― ¿Diferente?
―Meredith se mudó cerca de aquí para estar con su hija. Puede que en el fondo haya cambiado, puede que en realidad quiera ser una buena madre.
Aún en el abrazo, Rick suspiró.
―No conoces a Meredith. Por ahora solo has visto su yo divertido, el que le gusta hacer ver que es una madre. Puede incluso que la veas como una buena mujer, pero en cuanto se aburra volverá a romper el corazón de Alexis.
Kate se mordió el labio con fuerza. ¿Hacer daño a su pequeña chef? Más le valía a esa mujer hacer de madre de verdad, porque era capaz de quitarle esos pelos rojizos uno a uno, aprender budú o usarla como saco de boxeo.
―Por eso quiero que entiendas que esto ―Rick la señaló a ella y luego al loft―, lo que estás haciendo de quedarte hasta las tantas para ver a Alexis, aunque luego tengas que volver arrastrando los pies hasta tu apartamento, ayuda mucho Kate. Mucho.
Kate enterró la cabeza en el hombro de él.
―La echo de menos Rick ―reconoció en voz baja, aspirando con fuerza para no romper a llorar allí mismo. Rick besó su cabeza y dejó sus labios allí, sobre su pelo mientras acariciaba su espalda con suavidad.
―Mira el lado bueno ―susurró―, mañana tendrás todo el día para estar con tu pequeña chef. Iréis juntas a la reunión del colegio.
Por primera vez en todo ese rato, Kate sonrió de lado a lado sobre el hombro de su novio.
―Cogí todo el día de fiesta solo para eso ―reconoció con una sonrisa―, así pasaré el día con Alexis.
―Os lo pasaréis bien.
En ese momento el teléfono de casa sonó. Rick se disculpó antes de separarse para ir a responder. Más animada, Kate retomó la tarea de cortar la lechuga tarareando una canción.
Hasta que Rick gritó al teléfono.
― ¡¿Cómo que quieres ir a la reunión del colegio con Alexis?! ¡No, Meredith, eso no!
Y Kate se cortó con el cuchillo.
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Sí, sé que es muy corto lo que os acabo de pasar, casi como una migaja de pan, pero pensé en poner algo para aligerar un poco la espera. Con ese objetivo dividí el capítulo en dos partes, espero que siga habiendo alguien interesado en este fic.
