Capítulo once: La Venganza. Khostobes, el padre de la desgracia.
La cena trascurría, podría decirse, tranquilamente. Bueno, podría decirse ya que Joey se comía las uñas, estaba nervioso y no dejaba de sudar y temblar por la excitación (no mal piensen, ADRENALINA, ¿la han sentido alguna vez?), debía alertar a alguien y solo confiaba en Seto o en el mismo Faraón, pero no podía moverse, estaba atado a una de las patas de la mesa y vigilado de cerca por uno de los guardias de su padre, lo reconocía ya que no apartaba su mirada de él.
Yugi sabía que algo andaba mal con Joey, decidió preguntarle que le sucedía, pero este solo negó todo alegando que solo eran los nervios que sentían, no le dio más importancia al asunto y decidió dedicarse a su labor más reciente, admirar la infinita belleza del Emperador, con ojos soñadores y un rostro angelical, mendigos, en realidad estaba que lo fulminaba con la mirada, aún no se tragaba la patética excusa que le había dado, lo intentaba violar la zorra esa, ¿Por qué no gritó? Se supone que es el Faraón, por RA (NF: te lo dije Yamito)
Yugi: - No sabes lo que te haría, eres un idiota – claro que dijo todo esto en voz alta y mirando hacia el Faraón, todos hicieron un silencio sepulcral y Joey hasta se olvido de temblar, Atem lo miro con vergüenza y Yugi, se tragó su orgullo – Lo siento MI faraón – mirando a Teazorra.
Atem: - No hay problema, de todas maneras me lo merecía – ocultando su mirada.
Yugi: - Creo que te merecías más que eso – agregó de forma inaudible para todos, pero sabía que Atem sí lo había escuchado.
Así sucedió la noche, la cena, Joey se moría del vértigo pero parece que Khostobes decidió no atacar así que tendría tiempo de escabullirse un momento para ir con Seto y contarle lo que había escuchado.
La velada finalizó algunas horas más tarde, cerca de la entrada de RA (léase la madrugada) y cuando todos se retiraban a su habitación a descanar, ya que no habría nada importante para hacer dada la fiesta de anoche en honor a las princesas, Joey aprovechó el tumulto y fue hasta Seto, le pidió que lo escondiera entre sus ropas (NF: no mal piensen, como una especie de Austin Powers en Goldmembers, jeje ni tanto) y cuando llegaron a su habitación, Seto se aseguró que nadie estuviera dentro o espiando y trancó la puerta, le dijo a los guardias que se retiraran para que nadie pudiera oír su conversación pero que se mantuvieran cerca por si ocurría cualquier emergencia.
Seto: - ¿Qué te sucede cachorro? Me está asustando esta manera tuya de actuar.
Joey: - Debería Seto, en la tarde, estaba buscando la sala del trono donde celebraría la fiesta, me perdí porque no quise que nadie me acompañara hasta ahí, porque creí que podía hacerlo solo, aunque ya no viene al caso…
Seto: - No te preocupes, ya paso, ya estás aquí, conmigo – Y al decir esto se acercó sensualmente hasta el rubio y le dio un suave beso que le quitó el poco aliento que por í tenía aún.
Joey: - Haciendo un esfuerzo por no sucumbir de horrible manera a la tentación – No, espera Seto, déjame terminar, iba por los pasillos cuando escuché una conversación, me acerqué y decidí escuchar desde lejos, era un plan de asesinato, allí estaba una chica, pelirroja, discutiendo algo como un atentado contra el Faraón durante la cena, dijeron que lo matarían, y que se desharían de nosotros… y…
A estas alturas Joey ya no podía continuar, estaba completamente bañado en lágrimas y no podía respirar, Seto estaba devastado, no lo podía creer, ¿Un traidor al Faraón?
Joey: - Recuperando un poco la compostura – No fue un traidor si eso es lo que piensas, al menos no todos lo que estaban ahí.
Seto: - Escuchando atentamente las palabras del cachorro que tenía en sus manos - ¿Ah no? ¿Y quiénes era cachorro? ¿Quiénes eran los que estaban ahí?
Joey: - Intentando esta vez calmar a Seto – Tranquilízate Seto, Seto, Seto escúchame, Seto – Seto estaba entrando en pánico, Joey sabía que el sacerdote le tenía mucho cariño a su primo pero no podía imaginar que de tanta magnitud - ¡YA BASTA SETO! – una bofetada resonó por toda la habitación. – Hasta podría jurar que amas más a tu primo que a mí – evidentemente celoso, casi llorando se podría decir.
Seto: - recuperando la compostura que había perdido – Esta bien Joey, tienes razón, es solo que, no soportaría perder de nuevo a alguien de la familia, es que yo no veo a Atem como Faraón sino como mi primo, mi única familia, el que me mantiene en este mundo, aparte de Bakura y Marik, es que ya ha sido demasiado con Moki… entiéndelo.
Joey; - No te preocupes Seto, entiendo, ahora cálmate por favor. – Acariciándole la cabeza (NF: Wa!!!! ¡¡Ojalá mi novio fuera así de atento conmigo!!! Les tengo envidia TT.TT)
Lentamente, la Diosa de la Pasión, Hathor (1) volvió a aprovecharse de estos dos jóvenes y, dándole todo el valor que Seto necesitaba para desempeñar tal acción, no quería hacerlo, pero debía ganarse la confianza de Joey, pero, ¿acaso la primera ves no dejaban marcado bien claro quien se llevaría los pantalones de la relación? Pues esta ves sería diferente.
Pronto, los ojos de Joey se volvieron opacos, oscuros, negros (valga la redundancia) y veía a Seto con ellos, pronto, Seto se encontraba en la misma situación, ambos, idos por el placer y el deseo, se tocaban, se besaban y se acariciaban, suavemente, enredándose en las sábanas de lino y seda del sacerdote.
Joey pasaba sus labios, de forma lenta y provocativa, por toda la piel del castaño, Seto, solo gemía el nombre del hombre que lo hacía sentirse de esa manera, tan tranquilo, tan lleno de amor, tan… bien.
Estaban en eso, y Seto decidió retribuirle un poco la atención al rubio, metía sus manos por debajo de su túnica, y las posaba sobre su pecho y su espalda, y los recorría con lentitud que enloquecía al príncipe, así, besaba su cuello de una forma tan sutil, no le gustaba ser descortés y decididamente no le gustaba jugar fuerte, y de ello, Joey se dio cuenta, y lo agradeció infitamente, el príncipe logró tomar el control de la situación y fue recostando al castaño lentamente, con parsimonia y elegancia, y beso cada parte de su ya casi desnudo cuerpo, mientras que el sacerdote enredaba sus dedos en esa sedosa y blonda cabellera que poseía su amante.
Todo para ellos era color de rosa, Hathor los había bendecido con una noche de pasión para ellos solos hasta que la puerta se abrió bruscamente, y dos ojos rojos y apagados los miraban con odio y vergüenza, Khostobes estaba allí, y venía a asesinar a su primogénito.
Solo un grito agudo se escuchó, alertando a todos, los primeros en llegar hasta donde estaban ellos fueron Faraón, Yugi, Ryou, Mali, Bakura y Marik, y no dieron crédito a lo que veían sus ojos, sangre desparramada por todas partes, cabezas rodando y gemidos de dolor se escuchaban por los pasillos, los guardias que debía estar protegiendo a Seto estaban muertos, y solo rezaban porque Seto y Joey no lograran esa misma suerte.
Hathor: Diosa egipcia del deseo, la sexualidad y el placer. A menudo representada como una fértil y cósmica vaca. Su culto incluía la prostitución sagrada.
EN PRIMERA: ¡¡¡¡¡¡KTION CHICA NO ME MATES!!!!!!!
BUENO, ESPERO LES HAYA GUSTADO, Y LA MAYORÍA SE PREGUNTARÁ QUE SIGNIFICABA EL CAPÍTULO ANTERIOR, MERY-CHAN, VA PARA TI, ERA UN SUEÑO QUE HABÍA TENIDO BAKURA MIENTRAS ESPERABA A RYOU, PERO CREO QUE YA SABIAN QUE IBA POR ALLÍ, EN FIN, SABRÁN MÁS DE ELLOS DENTRO DE POCO.
