Notas: ¡Muchas gracias por sus reviews y favoritos! ( /)w(\)
Tercera parte
[Pequeñas mentiras]
Otro año pasó en un abrir y cerrar de ojos.
Y, por primera vez en mucho tiempo, Félix se sentía realmente exhausto.
No se arrepentía de llevar una doble vida, sin embargo tanto Ladybug como él comenzaban a sentir el verdadero peso de ser los héroes de París.
La ciudad era constantemente víctima de ataques. Los akumas de Hawk Moth cada vez eran más fuertes y constantes, obligándolos a abandonar sus vidas como civiles en cualquier momento del día para luchar durante horas. No habían perdido una sola vez, pero el esfuerzo que ambos hacían para mantener sus dos vidas en orden había dejado de ser sencillo hace mucho tiempo.
Ladybug estaba agotada, realmente agotada. Podía mostrar una sonrisa satisfecha y brillante para las cámaras, pero era honesta con él. Quería dejar de ser una heroína, y no podía hacerlo sin obtener el miraculous de Hawk Moth primero.
Chat sabía el deseo de Ladybug mucho antes de que se lo confesara, mas escucharlo de sus propios labios era un sentimiento completamente distinto al de pensarlo.
Ella quería una vida normal.
Pero incluso después de Hawk Moth, Félix escogería-
—¿Chat?
¿Ladybug?
Se sostuvo con fuerza de la baranda para no caerse por la brusquedad de su giro. Una sonrisa tiraba de sus labios al creer que se había encontrado con Ladybug, sin embargo…
—¿Bridgette?
Habría jurado que escuchó la voz de-
—… ¿Cómo sabes mi nombre?
Rayos.
—¿Cómo? —Sus pies tocaron el suelo y se acercó a ella con galantería, arrodillándose y dejándole un casto beso en el dorso de la mano—. Es tarea de cualquier héroe saber el nombre de su princesa.
Si hubiera sido Félix, Bridgette probablemente hubiera sufrido de algún ataque cardiaco y desmayado en el acto. Pero viéndolo como Chat, ella le devolvió la sonrisa e incluso pudo ver un pequeño destello de diversión parpadeando en sus ojos.
Como si supiera algo que él no.
—¿Cómo es que tengo el honor de que un héroe visite mi casa? —preguntó con emoción.
Emoción fingida.
No pudo ocultar su sonrisa entretenida al ver su actitud.
—Patrulla nocturna, princesa. Nunca se sabe cuándo Hawk Moth podría atacar —le dio un rápido vistazo a su ropa, pijama rosada con corazones esparcidos por aquí y por allá. Eso era tan típico de Bridgette—. ¿Esta es tu casa, no? Oí que aquí hacen el mejor pan de París.
—De Francia —le corrigió. Dio una rápida mirada a su alrededor—. ¿No hay Ladybug?
Otra vez esa sonrisa secreta.
¿Qué estas ocultándome?
—Nos turnamos —respondió casualmente—. ¿Quisieras acompañarme? —eso la tomó desprevenida—. Soy lo más seguro aquí —hizo un saludo de general—. Prometo que te mantendré segura.
Ella ni siquiera dudó. Por alguna razón lo emocionó.
—Claro —le sonrió—. ¿Quién no querría pasar una noche con Chat Noir?
Carcajeó al recargarse contra la barandilla. Esto de verdad era increíble: ¡Ella estaba burlándose de él! Claro, no sabía que era Félix, pero la situación le divertía demasiado como para dejarlo pasar.
Su relación con Bridgette había progresado bastante, seguramente no de la forma que Bridgette quería, pero era todo lo que Félix podía darle. Eran amigos, o al menos eso creía: comían juntos la mayoría de los días —aquellos que Hawk Moth no atacaba— y Félix solía esperarla al final de clases para acompañarla a su casa. Charlar fluidamente seguía siendo un problema pero Bridgette comenzaba a manejar sus nervios.
Aún no se atrevía a hablar de su padre, o de su madre, pero estaba seguro —al igual que Plagg— que en algún momento simplemente se lo diría.
Debió habérselo dicho a Ladybug antes, pero…
—¿Quieres una manta? Hace un poco de frío aquí arriba.
Chat asintió efusivamente, una leve sonrisa cubrió sus labios al verla entrar para buscar un par de sábanas limpias.
Quería decírselo a ella primero. Por muy raro que fuera, quería que Bridgette lo supiera antes que Ladybug.
(Sabía la razón, pero se negaba a admitirlo)
La noche pasó sin mayor inconveniente.
Se sentaron en el frío de la terraza y dejaron las horas correr. Después de un par de intercambio de bromas ninguno tuvo más que decir y esperaron a que el silencio fluyera entre ambos. Era relajante, como aquellos que Bridgette y él solían compartir en el almuerzo.
Se preguntó si ella también logró sentir esa familiaridad.
—Ya va a amanecer, princesa —Chat se estiró como un gato perezoso—. Descansa un poco antes de la escuela. De seguro tendrás un día muy largo.
—Eso va para ti también, ¿no?
—Perspicaz, me gustas —aún con su sonrisa en el rostro le hizo una breve reverencia—. Ha sido un honor pasar la noche contigo, prrrincesa.
Bridgette entrecerró los ojos brevemente. Pensó fugazmente que con un antifaz negro y un atuendo rojo se vería diferente.
«Chistes de gato, ¿en serio, chat?»
Ladybug hacía la misma cosa con los ojos.
Qué curioso.
—Aunque si me permites decirlo, no deberías aceptar la sugerencia de cualquier extraño. Podría ser peligroso.
Bridgette tomó las mantas entre sus brazos, asintiendo ligeramente, parecía querer reírse.
—Sé defenderme bien.
Ah, pensó, esa sonrisa otra vez.
¿Qué estas ocultándome, Bridgette?
Debió darse cuenta en ese momento.
Darse cuenta antes.
(Eran tan ingenuos)
—No lo dudo —cogió su bastón, listo para saltar—, pero por favor ten cuidado.
—Lo haré —ella iba a girarse, mas se detuvo—. ¿Chat?
Ella lo llamaba Chat, no Chat Noir.
La única que lo llamaba así era-
—La verdad es que te vi en el momento que llegaste —lucía avergonzada—, pero creí que sería mejor no molestarte.
—Oh —eso lo tomó por sorpresa, solía ser muy silencioso—. ¿Y por qué lo hiciste?
—No lo sé, yo… —lo pensó un poco. Mirándolo a los ojos al encontrar su respuesta—: supongo… supongo que lucías muy solo. Así que decidí acompañarte.
Ella le regaló una sonrisa antes de entrar.
Chat se quedó mirando el espacio vacío que dejó. Un leve rubor apareciendo en sus tostadas mejillas.
No se le hizo costumbre visitar a Bridgette como Chat, sin embargo trataba de hacerlo cada vez que podía. Que era, considerando el tiempo que gastaba en sus actividades como Félix, muy frecuente.
Sin embargo comenzó a considerar el reducir el número de sus encuentros al encontrarla exhausta en las mañanas.
—¿Tu hermana sigue sin dejarte dormir?
—¿Mmm? —Bridgette parpadeó lentamente, parecía haber olvidado dónde estaba—. Marinette es muy tranquila para ser un bebé. La verdad es preocupante.
Si aún tuviera su traje —y por ende, su cola— la estaría balanceando con diversión.
—Luces cansada —él también lo estaba, pero era mucho mejor que ella en ocultarlo—. ¿De verdad estas durmiendo bien?
A pesar de mantener sus ojos fijos en las páginas del libro, Félix pudo notar el ligero rubor que Bridgette trataba de ocultar.
—No es nada —la sintió entrelazar sus dedos en aire nervioso. Ella lograba hablarle con normalidad cuando no la miraba directamente y era la razón por la que Félix trataba de enfocar sus ojos en otra cosa. Aunque claro, ese no era el verdadero motivo por la que no la miraba ahora—. Es sólo que… hay un amigo que últimamente viene de visita.
Félix pasó a otra página.
—¿Viene?
—Me… me refiero a hablar por teléfono.
Siguió sin mirarla, aún atento a las páginas. Lo que era gracioso, porque él ni siquiera estaba leyendo el libro.
—Creí que Marinette lo había roto.
—U-Uh sí, pero… hablamos por el teléfono de mi mamá —Bridgette parecía agitada por las preguntas. Félix hubiese deseado reír—. Es un conocido de la familia.
—¿Y de qué hablan?
—¿De qué? Pues… cosas —se movió inquieta en la banca. Pareció querer distraerlo con otra cosa, pero el jardín de la escuela estaba vacío, e incluso si alguien apareciera, el gigantesco árbol a su lado los mantenía cubiertos—. Ya sabes, escuela, familia.
—¿De cuándo lo conoces?
—Hace mucho en realidad —Félix frunció ligeramente el ceño antes de suavizarlo—. Pero creo que ahora nos hemos hecho más unidos —Bridgette se tocó ligeramente la mejilla, Chat se la había acariciado la otra noche. Lo hizo para molestarla, aunque Bridgette sólo rió con su gesto—. No es como si no lo fuéramos antes, pero sentía que algo nos distanciaba. Siento… siento que eso desapareció ahora. Me gusta, aunque no pueda verlo de verdad.
El corazón de Félix se detuvo durante un latido. Sus dedos dejaron de moverse entre las páginas y levantó la mirada con lentitud.
Esta vez, la observó.
—¿Qué? ¿Estás enamorada de alguien más ahora? —su pregunta era casual, pero sus ojos eran curiosos, muy, muy curiosos.
Necesitaba saber. Con más desesperación de la que se podía admitir.
—¡¿Qué?! ¡N-No claro que no! —Ella negó rápidamente, mirándolo con suma determinación—. Sólo me gustas…
Las palabras murieron en su boca. El rostro de Bridgette adquirió un tono rosáceo. Félix se tragó una carcajada.
—¡Lo hiciste a propósito! —sus mejillas eran dos círculos rojos, le recordó al color de las mariquitas—. T-Tu sabes lo que siento por ti ¡N-No es divertido!
—Lo es —admitió con una ligera sonrisa.
Bridgette continuó recriminándole, pero eso no le impidió sonreír también.
El pecho de Félix comenzó a latir más rápido.
Pum pum pum.
(Aún no estaba listo para descubrir lo que sentía)
Si la inspiración no me abandona significa que ya estamos a mitad del fic, ¡yei!
¡Nos leemos! ::D
