Capítulo catorce: Continuación del capítulo trece.

Ya era el día en que iba a morir, iba a sufrir lo que le hizo a tantas personas a lo largo de su vida, eran las once de la noche, debía partir de inmediato para poder llegar a tiempo a la cueva del desierto. Se deslizo silencioso por las sabanas de seda de su habitación, procurando un absoluto silencio, ya que hasta el más mínimo podría alertar a los guardias que vigilaban a su puerta, por órdenes del Faraón, quien no quería perderlo.

Sacó de bajo su cama una daga dorada, hermosa, tallada en oro con piedras semi preciosas. La guardó entre sus túnicas y se dirigió a la ventana de su aposento. Desde allí, a unos cuantos centímetros divisó algo que había colocado allí en la mañana, una cuerda que llegaba hasta el establo, al otro extremo de Palacio. Con delicadeza, tomó la cuerda entre sus manos y se dirigió lo más calmadamente posible hasta el final, al llegar allí, tomo un caballo y se alejó cabalgando hacia el desierto.

Estuvo recorriendo más de media hora por todo el desierto, pero sabía hacia donde se dirigía, ya que esta y otras cualidades más, le pertenecían, era Avadon, la reencarnación del Ángel de la Muerte, y tenía gravada en su memoria el lugar en donde su antecesor había sido asesinado, la misma cueva a donde él se dirigía, sería su tumba, como la del anterior Avadon.

Al llegar, esperó unos momentos a que se calmara su corazón, estaba triste por no poder volver a ver a sus hermanos y abrazarlos nuevamente, pero sentía dicha en su corazón ya que gracias a su muerte, Ryou, Malik y Joey vivirían felices al lado de las personas que más amaban en todo el mundo, pero lo que Yugi no sabía, era que alguien, aparte de sus hermanos, lo extrañaría hasta la muerte, lo amaba con locura y no podría vivir sin él, lo seguiría a donde él vaya, y eso incluía, el reino de las sombras, y esto lo podemos afirmar, porque, en la lejanía, podemos ver a alguien, con el cabello en punta, montado en un magnífico corcel, que observaba detenidamente los pasos del pequeño príncipe.

Cuando Yugi se dispuso al fin a entrar, primero acercó una mano a la entrada, palpando aquella ruptura entre los reinos, en donde se dividía el mundo de los vivos y de los muertos, para luego entrar y desaparecer en la negrura del interior de la cueva.

Yugi volvió a abrir los ojos al sentir que ya estaba dentro, y algo le llamó su atención, su túnica se había vuelto completamente roja, pero de un rojo brillante, con toques de naranja oscuro, y unas zapatillas negras, "me veo realmente bien" pensó el pequeño "ya llevo puesto mi último traje".

Faraón se desesperó, hasta que ya no aguantó y decidió ir en busca de Yugi, aunque Seth le pidió que los esperara, iban a encontrar una solución al problema pero debía divisar el portal i avisarles en qué lugar se encontraba. Entró al frío y oscuro reino, pero a diferencia de Yugi, su vestimenta no sufrió ningún cambio, y dejándose guiar por sus sentidos bien alerta, continuó los pasos del príncipe.

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En el palacio, Seth y Bakura al fin habían descubierto la forma de acabar con Pegasus de una manera que no implicase acabar con el reino oscuro, ya que Ryou y Malik les habían explicado, que no podían hacerlo, porque el reino de las sombras, o el reino oscuro, era un reino paralelo al suyo, y si destruían a uno, el otro también desaparecería causando un gran caos y destrucción. Ahora solo faltaba encontrar a Yami para explicarle el plan, pero lo que ellos no sabían es que Yami ya se había marchado, y Atem no sabía, que en realidad Yugi no era solo el Avadon, sino que los cuatro príncipes eran en realidad una clase de seres especiales, residentes en el cielo, al lado derecho de RA, que solo bajan a la tierra mortal cada 5000 años por una misión que nunca habían podido cumplir, que era la de reconciliar a los dos hermanos, RA Y ANUBIS (ya se que no son hermanos en la mitología pero en fic yo hago lo que quiero jeje), estos seres eran…

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En la cueva, Yugi seguía las direcciones que le indicaba su corazón, sabía que su hermano estaba cerca y lo encontraría pasara lo que pasara, había ya avanzado unos cuantos cientos de metros cuando una voz chillona le decía.

Pegasus: Bienvenido… oh gran Avadon… a su completa destrucción.

Al escuchar esto, el corazón del pequeño príncipe de inmediato se detuvo, incontables lágrimas recorrían cada centímetro de sus mejillas, mientras sus ojos observaban el acto macabro que su padre había realizado, allí, colgado de las muñecas, un cuerpo ya sin vida con numerosos cortes por todos lados y varias dagas atravesadas, se balanceaba incansablemente al lado de lo que parecía una gran mesa de piedra.

Pegasus: El sacrificio era irremediable, hijo mío – mientras abrazaba al pequeño – tú debes morir, para que tu joven hermano pueda volver a abrir sus ojos y mirar más allá del horizonte, para reunirse una vez más con su verdadero amor. Lo harías¿verdad pequeño? – y depositaba un sucio beso sobre los labios de Yugi – no quieres lastimar a la única familia que tienes, quieres que sea feliz al lado de las personas que ama y que lo aman, harías todo lo que fuera posible para que él pueda vivir esa vida, incluso morir, porque a ti nadie te ama, no tienes a nadie, ni siquiera al Faraón – Yugi se sobresaltó al oír esto, es una lástima que Yami no haya estado ahí, por haberse perdido entre los pasillos – él te utilizó para divertirse, mientras que lo hacía también con la sierva, destruyó tu corazón, y ahora¿planeas destruir también el de Joey?

Yugi estaba en shock, su madre siempre le decía que antes de tomar cualquier decisión escuchara a su corazón, pero ahora este latía tan fuerte que no podía oírlo, y su mente estaba dividida en dos, una parte, no podía pensar, y se deshacía mientras recordaba con dolor y angustia como fue que encontró al faraón en la cama con esa mujer, y por otro lado, su mente le decía que era una mentira, Faraón lo amaba, lo pasado ya pasó, y recordaba cómo fue la primera vez que estuvo a solas con él, el hermoso atardecer, su suave piel, el pausado y rítmico vaivén de su pecho al respirar, sus rostros tan juntos, su cálido aliento, y sus ojos, rojos como los rayos de RA cuando atraviesan el cielo dándole su lugar a la joven luna, pero en lo que siempre pensaba, mientras estaba en esa situación, no importe de dónde provenía, era Joey, no podía dejarlo morir, Pegasus tenía razón, él no podía amar ni ser amado, pero su hermano sí, así que haría todo lo que esté a su alcance para hacerlo realidad.

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En el cielo y en el Hades, sin darse cuenta, las figuras más temidas por los egipcios contemplaban esta historia, como es que dos hermanos estaban dispuestos a dar la vida el uno por el otro, recordando como fue que se deshicieron del suyo, RA había exiliado a Anubis del paraíso, y este había formado su reino de maldad en el Hades, Oh Dioses, como es que algo tan común, como lo es el amor entre hermanos, puede a ustedes afectarles tanto… si tan solo hubieran vivido en armonía, y no codiciando lo que el otro tenía, si tan solo hubieran valorado su existencia.

RA bajó del paraíso a la tierra mortal, bajo su forma humana, directo al palacio del emperador para informar a los otros hermanos de los tormentos que sufría su hermano menor, y de la desdichada pérdida del mayor, pero no contó con que, redimido de sus pecados y atormentado por su conciencia, Anubis iba hacia el palacio con las mismas intenciones, para ver si podía salvar a los príncipes.

Ambos se encontraron en el gran salón, donde estaban reunidos Bakura, Malik, Seth, Marik y Ryou, fue una escena bastante graciosa en realidad, cinco mortales concentrados en sus labores, mientras dos dioses abren puertas al unísono para alertarlos de su mayor temor. Entonces, así trascurre la historia.

RA: Anubis

Anubis: RA

Malik: Marik

Marik: Bakura

Bakura: Ryou

Ryou: Seth

Seth: RA

RA: HE?

(A ver, les dejo la escena a la imaginación porque no se cómo describirla cuando la estoy imaginando jiji)

Los hermanos, RA y Anubis, se acercaban entre ellos, y mientras Ryou y Malik esperaban un desastre inminente, lo que vieron les sorprendió, ambos dioses se abrazaban y RA, quien era el menor, lloraba en el pecho de su hermano, cuanto había sufrido por la ausencia de su hermano menor, y cuantas lágrimas se había privado de derramar por culpa de su ego y su orgullo.

Luego de esos tan emotivos momentos, ambos fueron hasta el centro del salón donde se reunían los "mortales" para decir… "QUE DIANTRES HACEN USTEDES AQUÍ MIENTRAS SUS HERMANOS SUFREN POR SU TARDANZA, SU HERMANO MAYOR HA MUERTO MIENTRAS QUE AVADON SUFRE SUS TORMENTOS, FARAÓN ANDA PERDIDO EN EL REINO DE LAS SOMBRAS Y EL MUNDO ESTÁ A PUNTO DE ENTRAR EN UNA FASE DE COMPLETA DESTRUCCIÓN, ASÍ QUE MUÉVANSE DE UNA VES Y VAYAN DONDE ELLOS, ESTAREMOS VIGILÁNDOLOS Y APOYÁNDOLOS EN TODO MOMENTO. POR CIERTO, RYOU Y MALIK, HA CUMPLIDO CON SU COMETIDO.

Allí, luego de eso, solo vieron como ambas figuras desaparecían a la nada, no sabían si fue un sueño o una ilusión, pero no perderían su tiempo preguntándoselo, algo les decía que era real y seguirían ese instinto, la situación se pintaba demasiado grave para dudar tan solo unos momentos. Así, se dirigieron a los establos y allí cabalgando en plena noche hasta el centro del desierto, finalizo este capítulo con un grito de alegría.

WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII EDMONIOS AL FIN TERMINÉ JEJE. EL NEXT CHAPTER LA HISTORIA TERMINA Y AL FIN PODRÉ SEGUIR CON MIS SUEÑOS, EN MEDIO DE ESTA HISTORIA EMPECÉ A AMAR A LA PAREJA YAMI BAKURA, PENSE CAMBIARLA PERO ASÍ SE PERDERÍA LA ESCENCIA DEL FIC, CREO QUE SE PERDIO IGUAL PERO OBTUVO OTRA MÁS FUERTE.

BUENO, PARA INFORMACIÓN DE MIS LECTORES, VOY ESCRIBIENDO MIENTRAS LO IMAGINO O LO ESCRIBO DESPUÉS DE MIS CAMANATAS, POR EJEMPLO, ESTOY VIENDO LA TELE Y AL LLEGAR LOS COMERCIALES VOY AL PATIO Y EMPIEZO A CAMINAR, AHÍ TRINA UN PAJARITO Y SE DESATA UN HISTORIA, ESO LO ANALIZO Y LO ADECUO AL FIC, ASI QUE SI ENCUNTRAN UNA COSA PERO DE ESAS COSAS QUE NO SE IMAGINAN, CULPENLE AL PAJARITO.

COMO SIEMPRE, GRACIAS A KTION, MERY CHAN Y SETHY POR SER SIEMPRE MI APOYO EMOCIONAL EN MIS FICS, TAMBIÉN A COCO, TE AMO CHICA, ERES LA VOCECITA DENTRO DE MI CABEZA.

MATTA NE PROZ CHAP, EL FINAL