Los personajes de Naruto no me pertenecen, son totalmente propiedad del autor Masashi Kishimoto y sólo los uso sin fin de lucro, para divertirme escribiendo historias de mi autoría. Algunos personajes en cambio si serán creación mía, y tienen relevancia en el desarrollo de la historia, si esto no les gusta, no lo lean. Aún no tengo decididas las parejas por lo que estás serán elegidas conforme se desarrolle mi historia.

Pensamientos: ¿Será que me ama?

Diálogos: — ¿Cómo estás? — Pregunté preocupada enormemente.

Subrayado: Sólo será utilizado cuando los personajes quieran dar importancia a algo en su conversación o relevancia en los pensamientos.

Saltos en el tiempo/ Escritos de personaje: "Recuerdo cuando éramos niños jugábamos en un gran árbol"

Capitulo 4.

Otra vez el subnormal de Sai intentaba llamar mi atención haciendo gestos con las manos. Merecía por completo mi indiferencia, él me había hecho añicos el corazón no hace más de unos meses y sólo ahora parecía arrepentido. Se le olvido que no doy segundas oportunidades.

Olvidé por completo la clase, estaba dibujando lo que observaba, más bien, a Naruto Uzumaki, mi mejor amigo. Su sonrisa cálida me encantaba plasmarla en papel.

—Señorita Ino, si tanto le gusta dibujar le pido amablemente que me de unas clases, claramente después de la mía— Escuché que me decía el profesor Kakashi ante la mirada atenta de todos los chismosos del salón, tenía una risa traviesa. Nuestro docente era muy joven, y atractivo, tan sólo contaba con 20 años y me llevaba de diferencia dos años. Era considerado un genio.

Pero era sumamente excéntrico, se teñía el cabello plateado y siempre se cubría la boca, muchos decían que tenía una deformidad en esa parte del rostro, pero siendo honesta. Él sólo era extraño.

Al finalizar la clase tuve que escuchar un sermón sobre lo malo de no prestar atención, después fui a la hora de descanso y caminé un poco mientras me sentaba en una banca del jardín.

—Ino, ¿Acaso recuerdas tus deberes como parte del consejo estudiantil? Te estuvimos esperando en la junta y jamás hiciste presencia— Ni siquiera había notado cuando mi peor pesadilla llamada "Sasuke Uchiga" se había acercado y sentado a mi lado con un montón de papeles en mano.

—Cálmate, es como que haya desaparecido años, ¿Qué son todos esos papeles?—Rodé los ojos, seguramente alguna tontería que quería que hiciera.

—Tu trabajo, Yamanaka—Me aventó los papeles con el ceño fruncido, se esparcieron por el suelo, ese imbécil. Pf—Todo esto es lo que no has hecho en semanas.

— ¿No podrías hacerte cargo?, al fin y al cabo sabemos lo mucho que te encanta quedar bien con los directores, perfecto Uchiga. —Puse mi mejor sonrisa falsa y le aventé algunos papeles en la cara que agarro con agilidad mientras sonreía de lado.

—Mira, pequeña mimada, conmigo la mascarita esa de estupidez tan falsa que tienes no me sirve. Eres igual o peor que yo, señorita promedio final de diez, así que no vengas con tonterías. Como sea, lo quiero todo para mañana— Me puso los papeles en las manos de manera tranquila mientras parecía tener los ojos de un color rojizo. ¡Era insoportable que fuera el líder del consejo estudiantil!

—Dame un suspiro, cubito de hielo—Volvió a poner su sonrisa idiota mientras sacaba una libreta y empezaba a escribir. — ¿Qué haces?

—Resolverte la vida—Escribió una dirección y una hora mientras rompía el papel y me lo entregaba, "Calle Hokage, Colonia Amaterasu, Manzana 4, Lote 11, cuatro de la tarde" — Es mi casa, no llegues tarde si quieres vivir—Lo miré y pude observar un leve sonrojo en su rostro acompañado de una mueca de molestia.

Antes de que pudiese agradecerle por la ayuda con lo que se suponía era mi responsabilidad del consejo, se fue, un poco rápidamente, sin siquiera mirarme o despedirse.

Sabía que los hacía porque quería que todo estuviera en orden en el consejo pero no pude evitar pensar que tendría una "casi cita" con el chico que hacía suspirar a todo el mundo. Eso sí que no me lo iba a perder.

Caí en cuenta de que Sasori estaba sentado en la banca de al lado observando atentamente a Sakura que estaba sentada en el piso debajo de un árbol comiendo. El pobre chico llevaba siglos coladito por ella. Me acerque a él.

— ¡Hey, pelirrojo!, ¿Esperando a algo o "alguien"?, Y eso que a ti no te conocen por ser lo que se dice…exactamente tolerante eh— Observé un casi invisible gesto de molestia en Sasori.

— ¿Qué quieres, Ino? — Me decía sin quitar la vista de su al parecer llamativo objetivo.

—Nada, solo que me das algo de pena, deberías hablarle—.

—Eso a ti no te importa—Se levantó mientras me hacía a un lado levemente. Mientras me miraba apenas de soslayo.

¿Qué tiene Sakura de especial que llamaba tanto la atención de todo el mundo?

Ella sólo estaba ahí con el rostro cabizbajo, tan triste parecía que me dio lástima y decidi hablarle al menos por una vez.

— ¡Hola, Sakura-chan!, ¿Qué haces tan solita aquí?, ¿Puedo acompañarte o vienes conmigo? —Sonreí lo más amable que dios me dio a entender pero solamente recibí una expresión que no sabría definir si era de molestia o sorpresa por parte de la pelirroja.

—Ninguna, ¿Necesitas algo, Ino-san? —Me miró seria y apretó un objeto entre sus manos evidentemente nerviosa. Que por supuesto le arrebaté, era una figura de Sasori. Cualquiera las reconocería.

— ¿Esto te lo dio Sasori, no?, ¿Salen juntos?, es muy bonita la figura, él siempre está haciendo este tipo de marionetas. Es su estilo, en in, seguro son una pareja muy linda—Le observé de reojo, ella tendría que enterarse tarde o temprano. Yo era la única que había visto a Sasori meter esas figuras en su mochila. En este momento me divertía como nunca al ver que me empujaba y empezaba a correr dejándome sola. Y yo me iba campante a mi siguiente clase. Que exagerada, no entendía a veces a las personas.

Yo no me consideraba una persona mala ni buena, tampoco tenía ideas firmes, siempre estaba dispuesta a cambiar por mi bien. Siempre me había considerado un ser humano que se encontraba a si misma cada día. Intentaba estar en el presente y jamás provocarme un sufrimiento recordando mi pasado, podría ser prepotente, incluso cruel. Pero a pesar de todo era madura e incluso noble.

Siempre intentaba ayudar a los demás a pesar de las apariencias.

Y éstas son muy engañosas, lo sabía perfectamente. A través de lo que veía podía descifrar lo que las personas sentían en realidad. Tengo talento para descubrir sus emociones, pero no las mías. Estoy segura de que el ser humano se miente diariamente, por eso les duele tanto una verdad, no estamos acostumbrados para algo que nos altere de esa forma nuestra perspectiva falsa del mundo.

Por eso todos, justo como yo, tratábamos todos los días de huir del mundo, de nosotros mismos.

Todo esto yo lo reducía a algo muy simple.

Miedo.

Hola, muchas gracias por leer, espero les guste, y bueno, nos vemos en algún otro capítulo, pequeños humanos. :3