ADVERTENCIA: En este capítulo, se encuentran las siguientes advertencias: Muerte de un personaje, lemon, incesto, tortura, violación, Mpreg… no se que mas, creo que tengo que cambiar donde dice Rated T a Rated M o algo por el estilo, todavía no manejo eso, es q ni siquiera hablo bien el inglés.
DISCLAIMER:Yu Gi Oh no es mío, porque si lo fuera, Atemu y Bakura no andarían peleándose por el rompecabezas del milenio ni por quien acaba primero a quien, sino a ver quein toma la posición de arriba en la cama xX no se si me entienden, pero la que esta escribiendo conmigo en el Messenger si lo entendió, TE AMO HIKARI!!!!! ARIGATO ONEE CHAN POR ESTAR CONMIGO!!!!
COMENTARIO:Cuando vean una franja y de repente la cosa sangrienta cambie toda a dulce, verán que no soy yo, sino mi dulce hermana, a quien la he convencido de que escriba, esto va para Mery chan (ya verás porque no podemos ponernos de acuerdo para poder escribir un fic de Rated M)
AL FIC!!!!!!!!
Capítulo quince??: el final
Los cinco que aun estaban en el palacio (repasemos: Seth, Malik, Marik, Bakura y Ryou) montaban en sus caballos hasta el lugar en donde Yugi debía encontrar a Pegasus, bueno, los únicos que montaban en realidad eran Seth, Bakura y Marik, ya que los príncipes iban montados en los caballos de sus guardianes, respectivamente.
Aun estaban lejos de su destino final, y ya pasaba de media noche, todos esperaban lo peor, Yugi estaría muerto y Pegasus tomaría el control del ángel de la muerte; y aunque Seth (Seto) haya logrado descifrar que en realidad el no haber mencionado el nombre de Joey era solo una treta para el pequeño, aun sentía algo en su pecho, como si su corazón se desbordara por la emoción, algo le había sucedido a su cachorro, aunque esperaba que se encontrase sano y salvo, Ohh destino, que cruelmente juegas con las vidas de los inocentes, aquellos que solamente procuran la mejor vida para sus amados.
Ya en la cueva, Yugi seguía mirando horrorizado el cuerpo casi destrozado de su hermano mayor, en su mente aún seguía debatiendo si debía o no morir, aunque la opción de dar su vida por la de su hermano era intensa, junto con el dolor que le causaba el recuerdo de ver a su amado Faraón en los brazos de otra persona, también estaban sus ansias de vida y deseo, quería formar de nuevo una familia, vivir con las personas que él sabía que lo amaban, quería seguir viviendo por sus hermanos, pero no quería vivir, si tenía que abandonar a uno de ellos por eso.
Yami, Faraón Atem, deambulaba por los oscuros y recónditos pasajes de esa cueva, que poco a poco entendió el, era más que eso, era un mundo alterno, un universo paralelo al suyo, donde aún se respiraba la magia prohibida por los antiguos sabios. Con su espada, se abría paso entre los cadáveres putrefactos y los monstruos que atestaban el lugar, Dragones, magos, bestias y duendes, todos ellos juntos luchaban contra el faraón, para poder obtener un alma más para alimentarse, pero el corazón de este valiente faraón superó todos estos obstáculos, y al final, comparecieron ante la muerte las que se decían feroces criaturas del oscuro, venciendo una vez más, el amor que el joven rey sentía nacer en su pecho.
Caminaba por uno de los pasillos cuando escucho algo parecido a un llamado, era extraño, más bien un eco, pero no veía nada, fue acercándose hasta una esquina lentamente, en donde el eco se hacía más fuerte y pisó algo, era blando, peludo y pequeño (naso nasooooo!!!!) el Faraón se sobresaltó… era, era un… Kuribo.
Los cinco seguían su camino, aún no hay nada sobre que hablar de ellos así que los mantendremos al margen mientras sus caballos aún sienten el placer de zarandear al pobre Ryou que ya ha caído tres veces.
Volviendo al tema, Yugi se había decidido por fin, iba a aceptar sufrir la muerte, para poder salvar a su hermano, para que viva al lado de su gran amor, teniendo la esperanza de que Seth no lo dejara llevarse por la locura, y cuidara a su hermano como un tesoro, como la joya más valiosa de todo el mundo, ya que él daría su vida para poder salvar a Joseph.
Levanta la vista, que había tenido baja todo este tiempo, alza su brazo izquierdo y lo extiende hacia su padre, el cual, con una sonrisa, lo toma y lo guía calmadamente, pero al borde de la euforia, hacia la gran mesa de piedra, mientras incontables lágrimas surcan las mejillas del príncipe, y sus ojos pierden el poco brillo que habían ganado después de aquella tarde cuando encontró a Tea con su Faraón.
Faraón había llegado a una zona alta de la cueva, guiado por Kuribo, ya que se había dado cuenta de que solo algunos monstruos eran malignos, otros, por más oscuros que sean, podrían ayudarlo, como este pequeño peludito, en fin, iba caminando por un angosto pasillo, semejando un precipicio, cuando se dio cuenta que estaba sobre un lugar muy iluminado, forzó un poco mas la vista y vio, con horror, como Pegasus tomaba de las manos a Yugi y lo llevaba a la gran mesa de piedra, creyó que sus ojos lo engañaban cuando vio como su ángel rebelde era tan manso con aquella escoria, recordó cómo reaccionaba cuando recordaba el error que cometió esa fatídica noche y los infortunios que le ocasionaba estar cerca de Yugi, realmente no podía creer que fuera condescendiente con la persona que había asesinado a su hermano, y más aún, que lo dejara matarlo.
Faraón miraba horrorizado, gritaba con desesperación el nombre de su ángel, de su pequeño príncipe, pero no podía despertarlo, no podía sacarlo de su ensueño, o debería decir, de su pesadilla. No podía oir lo que decían, pero la luz que hasta hace poco lo enceguecía, iba desapareciendo, hasta quedar un recinto oscuro iluminado de nuevo solo por las velas de los seguidores de la oscuridad.
Abajo, mientras Faraón gritaba desesperado intentando que Yugi lo escuchara, Pegasus conducía al pequeño hacia su destino, pero al llegar, susurró en su oído:
Pegasus: Claro que mi ángel – en susurro – no creerás que dejarás este mundo tan solo asi ¿verdad? – irguiéndose y arrancando de un solo tirón la parte de arriba de la túnica roja del pequeño – ¡PRIMERO SUFRIRÁS TODO AQUELLO QUE HICISTE PASAR A LOS DEMÁS! EL DOLOR, LA VERGÜENZA Y LA HUMILLACIÓN SERÁN LOS ÚNICOS SENTIMIENTOS QUE LLEVES CONTIGO AL INFIERNO – risa macabra – ni siquiera habrá lugar en tu corazón para el odio.
Yugi cayó pesadamente sobre la fría mesa, y veía con horror como cuatro de los sirvientes de Pegasus lo tomaban de las extremidades y lo sujetaban a unos grilletes, veía todo muy asustado, pero ya no derramaba ninguna lágrima, de repente para él, todo sonido desapareció, no oía nada, no sentía nada, ni siquiera sentía asco cuando su padre besaba descaradamente toda aquella pura superficie de su cuerpo, cada centímetro de piel estaba cubierta ahora por los besos y la saliva que iba dejando Pegasus en él, inconscientemente miró hacia una de sus manos, la estiró hacia sí pero vio que los grilletes estaban muy apretados, si hubiera sentido algo en ese momento, solo habría gritado de dolor, y de asco, ya que al mirar de nuevo hacia su cuerpo, Pegasus ya no estaba concentrado en sus pezones, como hace unos momentos, sino que había pasado directamente a su miembro, y sin ningún cuidado, se lo había tragado.
Yugi no estaba excitado, sentía que moría, y recordaba aquella vez que le pregunto a Joey que era hacer el amor, su adorable hermano se sorprendió ante esta pregunta, y con una dulce mirada le preguntó porqué preguntaba eso¿acaso le gustaba alguien? Aún eran muy pequeños, Yugi tenía diez años, pero había escuchado a su madre decir eso, y tenía vergüenza de preguntárselo, asi que se lo pregunto a Joey.
Joey le había dicho que hacer el amor era un paso muy importante en una pareja, mucho creen que podría no ser fundamental ni muy importante, pero para hacerlo, tu debes confiar completamente en tu pareja, y ella debe confiar completamente en ti y darte la seguridad de que puedes hacerlo, sin temor algunos, ya que ella te rescatará si algo llegara a causarte problemas, hacer el amor, era entregarse completamente, en mente, cuerpo y alma, a la persona que amas, sin importarte lo que digan los demás, ni lo que piensen otros, por más extraña que sea la situación, si de verdad estás enamorado, y crees que lo estas suficientemente para permitirle a tu pareja descubrirte, entonces tú harás el amor con esa persona, pero la otra, no debe pensar en poseerte, siquiera en mantenerte a su lado para siempre, esa persona debe pensar que ELLA estará a tu lado siempre, no debe pensar en poseerte, sino en que tu te posesionaste de su corazón, no debe pensar en que tú eres lo mejor que le haya pasado en su vida, debe pensar en que afortunada fue esa persona, para que tú la eligieras, y al tener bien en claro todos esos sentimientos, el estar completamente enamorado el uno del otro, eventualmente te llevará a eso.
Yugi no entendió muy bien lo que quería decir su hermano con eso, así que no le dio más importancia, pero al ver a Faraón hace horas atrás, pensó que tal ves era eso a lo que se refería su hermano, y paso la mayor parte del tiempo mientras se bañaba, que seria hermoso entregarse completamente a su amor, y que Faraón se entregara también por completo al príncipe, daría casi lo que fuera por que la situación en que estuviera, fuera solo una pesadilla, y que despertara y encontrara a Faraón dormido junto a él en su lecho, y al sentirlo despierto, le limpiara con dulzura esas lágrimas que caían de sus ojos, para calmarlo con un suave beso, y volver a rendirse ante el dulce sueño.
Desde arriba, Faraón observaba impotente, hasta que al fin reaccionó y fue corriendo hasta donde se encontraban, intentó detener a Pegasus, pero los guardias le impidieron pasar más allá de la entrada a ese recinto. El emperador, dejando atrás su "labor" se acercó al soberano de Egipto, extendió la mano, y un sonido seco se escucho retumbar por toda la cueva, Pegasus levantó su mano contra él, lo abofeteó y lo escupió, luego, una sádica sonrisa se formó en sus labios.
Atem: Miserable, eres una escoria al hacerle esto a tu propio hijo¿Qué no te das cuenta del tesoro que tienes en tus manos? – Ahora gritando - ¡En vez de protegerlo, estás destruyendo su vida!
Pegasus: Mi faraón, al parecer usted no entiende, Yugi, a quien detestaría llamar mi hijo, no es un tesoro, como usted dice, es una maldición¡UNA ESCORIA! No se merece el amor de nadie, ni siquiera se merece vivir, muerto será más útil para su nación, antes que vivo y dejar que siga asesinando a todos.
Dicho esto, una joven pelirroja, la que probablemente asistía a Pegasus para el complot contra Atem, salió de la nada, con una cuchilla de plata en sus manos, enseguida la reconoció, era Serenity (Shizuka) la acompañante de Tea (Teadna, como aparece en mi fic original), lentamente, fue acercándose al faraón, Yugi observaba impotente lo que ocurría, ya que no podía hacer nada.
Shizuka¿Sabes algo Faraón? - hablándole al oído – Se dice por ahí, que en las antiguas familias de Japón (NA: Esta información ya la habrán leído o escuchado, solo la pongo porque Yamito no la recuerda nn, es casi todo lo que se) existía la tradición de que, a un traidor, o a un enemigo capturado durante la batalla, no solo lograban sacarle información, sino que lo despojaban de cualquier rastro de vida, lentamente, y no había nada que esta persona pudiera hacer o decir, para salvarse de ese destino… - lenta y dolorosamente, Shizuka hacía recorrer la daga por el pecho y el abdomen de Faraón, haciéndole pequeños y no tan profundos cortes, pero aún así muy dolorosos.
Pegasus: - riendo – Faraón, ya habrás reconocido a esta hermosa doncella postrada aquí a tus pies – Yami lo miraba a los ojos, tratando de no concentrarse en el dolor que le producía la daga – ella es Shizuka, ella planeo todo el complot contra ti, nos dio información, nombres, todo lo que necesitábamos saber, y todo por una simple razón… hacerla mi esposa. ¿Cómo es que en este reino las hermosas damas me piden y ruegan algo por lo que yo estoy dispuesto a abandonar mi reino? Tengo 45 esposas, y ninguna de ellas se casó conmigo por su voluntad, pero esta hermosa dama, - abrazando a Shizuka – y también esta otra – de la nada apareció Tea – vinieron a mí pidiéndome, que acabara con usted, y me las llevara lejos.
Atem¡ESTÚPIDO¿Crees que ellas están interesadas en ti? En lo único que piensan son en los beneficios que obtendrán luego de que tú las desposes, no sabrás el error que cometes hasta que sea demasiado tarde Khostobes. – Escupiendo sangre, metafóricamente hablando.
Tea: Amor – dirigiéndose al faraón – déjame terminar lo que Shizuka te estaba explicando anteriormente… Esta técnica, consistía en hacer cien cortes por casi todo el cuerpo de la víctima, se tenía absoluto cuidado de no dañar las venas ni las arterias principales, así, el sujeto moría desangrado y desgarrado de dolor – mirando ahora a Yugi, y acariciándole el torso desnudo, susurrándole al oído – Esa fue la misma muerte que sufrió tu hermano – y mirándole a los ojos a Faraón mientras que Shizuka continuaba con su labor – y ahora también la sufrirá tu amor.
(NA: Recuerden que Faraón estaba sujetado por los guardias)
Atem ya no lo podía soportar, estaba gritando de dolor, nunca se imaginó que podría resentirse tanto en una situación como esa. Pero mientras eso ocurría, sus ojos seguían casi clavados en los del pequeño príncipe, y veía como estos habían cambiado tanto, sin brillo, eran casi negros, de no ser por las ocasionales orbes purpuras que veía cuando la luz de las velas lo alcanzaban, podría haber jurado que no se trataba del príncipe.
Como Pegasus veía que mientras esperaban su destino, por más dolor que sufrieran ambos, estaban tranquilos, grabando a fuego en su memoria el rostro y la esencia de aquel que había cautivado su corazón, era el regocijo de los amantes; así que decidió intervenir.
Pegasus: Veo que se la están pasando bien en sus últimos momentos – mientras, los demás por fin habían llegado a la cueva y seguían a los príncipes hasta donde se encontraban Faraón y Yugi – Así que les daré un regalo de despedida, una visión que no podrán olvidar jamás.
Apresurado, Pegasus subía a la mesa en donde estaba encadenado Yugi, se despojó de sus ropas, e hizo desaparecer el faldellín del pequeño, y emocionado como estaba, sin ningún cuidado, de hecho, lo más doloroso posible, introdujo de un solo golpe y ningún reparo o lamentación, su excitación dentro del pequeño. Yami no podía creerlo, de repente, todo el mundo se detuvo por él, vió horrorizado cómo Pegasus realizaba aquello y después Yugi cerraba sus ojos con fuerza, solo para abrir su boca y soltar un grito desgarrador, tan lleno de sentimientos, tan lleno de odio, tan lleno de tristeza y dolor.
Conmovió a algunos guardias, incluso a los que tenían agarrado a Faraón, Shizuka y Tea ya habían terminado con su tarea, así que ya no se encontraban en ese salón, pero aún así debieron haber escuchado el lamento del pequeño, ya que hasta Bakura y los demás lograron escucharlo.
Ryou¡YUGI! Démonos prisa, Yugi está en peligro, algo está pasando y no quiero que muera… no quiero – Ryou comenzaba a llorar, Malik estaba más que desesperado, corría en círculos, Bakura y Marik estaban muy preocupados por la conmoción que esto podía causarles a los príncipes, en cambio, Seth se encontraba absorto en sus pensamientos, probablemente Joey estaba… no, no podía pensar en ello.
Pegasus continuaba enloquecido en su vaivén de insanidad, Yugi ya no podía gritar, se había quedado casi mudo de tanto haberlo hecho, y, después de todo, quién no lo estaría después de que su propio padre lo haya desgarrado por completo, y no tuviera rencor por lo hecho, sino que sus gritos, súplicas y lágrimas lo hacían querer más y más.
Faraón no se movió, no se esperaba aquello, hasta que ya no aguantó y se levantó, los guardias que lo sostenían lo dejaron ir, nadie se merecía ese destino, ser maltratado por su propio padre, que agonía estaría sufriendo, así que corrieron hasta una salida secreta de la cueva, quien sabe, tal vez a sus casas a cuidar de sus familias. Pero Faraón, a pesar de sus graves heridas, tomó su espada y corrió velozmente hacia donde se encontraba Pegasus, y lo atravesó.
Pegasus gritó, pero no de dolor, como lo habría hecho cualquiera, sino de furia, una última embestida al cuerpo de Yugi, y llegó a su clímax, para después salirse de él, y así como RA lo trajo al mundo, Pegasus tomó una espada olvidada, tal vez de algún guardia aspaventado, y se defendió de los ataques que lanzaba Faraón a diestra y siniestra, el espectáculo era macabro, ríos de sangre y quejumbrosos lamentos eran el escenario de este horrible acto, si alguien lo hubiera presenciado, por más listo que estuviese, probablemente caería inconsciente, y esa fue la reacción de Seth, cuando entró, vio al príncipe moribundo ya, Faraón y Pegasus ensangrentados y peleando salvajemente, y al mirar hacia arriba, se espantó aún más al ver el cuerpo del joven príncipe colgando sobre Yugi.
Seth se dirigió hacia Yugi, con la intención de rescatarlo, pero este le dijo que soltara a su hermano, no quería verlo ahí, sino descansando su cuerpo en algún lugar hermoso, lejos de allí. Seth así lo hizo, mientras, Bakura y Marik llegaban a la escena, seguidos de los pequeños, quienes nunca hubieron estado listos para tal masacre, un holocausto al Hades y una batalla espartana, Ryou se desplomó en ese mismo lugar, mientras Malik solo lo protegía en sus brazos.
Bakura y Marik ayudaron a Seth a llevar el cuerpo del príncipe mayor a un lugar lejos de allí, y le pidieron Malik que se quedara allí con su hermano, y fueron a ayudar a Faraón. Cuando se colocaron en posición de batalla, Pegasus observó que estaba acorralado, él y Faraón corrían casi con la misma ventaja al estar heridos, pero ahora, él tenía a tres más quienes lo ayudarían, así que optó por arrojar su espada.
Pegasus: Bien, me has vencido en esta batalla, pero yo, aún así, obtendré mi propósito – y completamente loco como estaba, sacó una katana (NA: No pregunten de dónde, ya que estaba sin nada encima) y se dirigió hacia el príncipe quien aún estaba encadenado, los demás vieron esta acción y se asustaron, corrieron lo más que pudieron, y el primero en llegar fue el Faraón, auqnue aún así, demasiado tarde.
Pegasus se acercó al príncipe, y este, cono ojos húmedos y el rostro sucio, le sonrió, mientras su padre incrustaba el arma en su pecho, Yugi solo abrió los ojos en impresión y un quejido se escuchaba, mientras que el mundo del pequeño se envolvía para siempre en la oscuridad.
El rey de Turquía soltó el arma, sintiéndose culpable un momento, pero no duró mucho, ya que Faraón con un grito desgarrador, lo decapitó. Atem se acercó cuidadosamente a Yugi, mirándolo con dolor, profundo dolor que inundaba su pecho, Yugi miraba a Faraón, también con dolor, pero también, con amor.
Yugi: Atem, por favor, perdóname – Atem derramaba lágrimas sobre el rostro del joven, y le acariciaba la cabeza, intentando reconfortarlo, mientras negaba con la cabeza – lamento todas esas cosas feas que dije sobre ti, no eran ciertas.
Atem: No… no hay… snif… no hay porque preocuparse.. Yugi… mi Yugi… mi ángel… nunca te dejaré, ya verás que todo saldrá bien. – Atem aún negaba lo que estaba sucediendo, a Yugi ya no le quedaba mucho y aún así intentaba seguir con esperanzas, siquiera RA podría salvarlo de su destino esta vez.
Yugi: Amor, no desesperes – cerraba los ojos, le costaba demasiado mantenerlos abiertos, y más aún hablar – quisiera abrazarte, pero estas cadenas no me lo permiten. – Y de casi un impulso automático, Seth cortaba las cadenas de los miembros de Yugi, mientras Ryou se iba acercando junto con Malik a su agonizante hermano.
Llevaban a Yugi a las afueras de la cueva, mas cuando estaban a punto de salir, Yugi negó fuertemente.
Yugi: No, no puedo salir de aquí, no puedo morir allí afuera, mi espíritu nunca volvería a reencarnar, y Avadon no volvería a nacer, este mundo, y su mundo, necesitan al ángel negro, después de todo, aún bajo las mejores circunstancias, nada puede ser completa felicidad, es Avadon quien se encarga de mantener el balance entre el mundo mortal y el reino de las sombras.
No lograban entender bien la explicación de Yugi, ya que su voz se apagaba cada vez más, y le costaba seguir sus ideas, pero entendieron lo suficiente como para respetar su decisión, y ahora, su última petición.
Incontables lágrimas surcaban el rostro de todos los presentes, más aún las de Atem, quien no veía el caso de seguir viviendo, si viviría por siempre en la soledad, ese día, dos tesoros preciados, su amor, su ángel, y la felicidad de Seth, se habían esfumado para siempre, hasta que, una luz azul, se aparecía entre las sombras, Seth, los príncipes, Marik Y Bakura se alistaban para atacar, pero Atem los hizo detenerse, conocía a esa hada, lo había ayudado a curar las heridas que tenía por haber luchado contra los monstruos.
Elfa mística: Mi faraón, está sangrando – se acercó calmadamente al joven, y una luz azul suave y muy reconfortante invadió su cuerpo – listo. Lo he sanado – dirigió su mirada al joven Joey, luego a Yugi – Mi señor – refiriéndose al pequeño – aún puede traer a su hermano a la vida, pero significaría un gran sacrificio de su parte.
Todos entendieron enseguida lo que eso significaba, él debería dar su vida por la de su hermano. Atem se negaba, protegía con su cuerpo a Yugi, lo abrazaba posesivamente, no quería perderlo, no quería resignarse aún, había muy buenos sanadores en el palacio, tal vez ellos podían hacer algo por el joven. Pero Yugi se negaba, no le gustaban los "tal vez", él sabía que iba a morir, así que¿porqué no morir frente a una noble causa? Como salvar a su hermano, antes que morir acuchillado después de ser ultrajado.
Alejaron a Faraón del cuerpo de Yugi, quien quedaba a merced del hada (elfa) y la luz proveniente de ella los cegaba por completo. Al desaparecer, vieron que se encontraban en un lugar muy distinto a donde se encontraban anteriormente, hasta que por fin, Seth reconoció ese lugar, era la sala del trono, y alertados por los ruidos, prontamente iban apareciendo Shimon y los guardias.
Shimon¡Alteza! Está aquí.
Iban acostumbrándose a esto, hasta que una nueva sorpresa los invadió, en especial a Seth, quien dejó de ver a Faraón llorando sobre el pecho de Yugi, para fijarse en un detalle, Joseph, el príncipe, su cachorro, estaba… estaba
Joey: Seth… ¿qué paso¿Dónde stamos? – pronto recordó lo sucedido, miró sus ropas, no había rastros de sangre en ellas, ni en las de ningún otro – no puede ser - miró a Seth intrigado – se suponía que estoy muerto.
Seth: - sin poder aguantar la emoción, se lanzó al pecho de su tesoro – Así era cachorro, así era, pero logramos detener a Pegasus y… - con dolor recordó como fue que lo habían salvado, y el tormento que seguramente estaría sufriendo Atem por ello – fue Yugi quien te salvó, Joey.
Joey: Seto¿porqué llora el faraón? Yugi está bien, solo está un poco cansado eso es todo – intentaba convencerse a sí mismo – ya verás que después de dormir un poco, despertará.
Malik: No Joey, no es así – hacía un esfuerzo para no llorar – Yugi dio su vida por ti hermano.
Así, después de calmarse, lo que le llevo más de tres horas, Atemu les relató lo ocurrido. A la mañana siguiente, sepultarían al príncipe; según la tradición, Avadon era un ángel negro, amante del fuego, las leyendas dicen que él podía controlarlo, era como el fénix, debía morir en una llamarada para poder renacer de las cenizas, y así lo hicieron, al anochecer, un hoguera se levantó en honor al ángel de hermosos ojos, que no volverían a abrirse para ver de nuevo un atardecer junto al Faraón.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-Aquí toy yo!!!!!! Mery chan, watashi wa Hika-chan jeje.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Faraón estaba sentado en su trono, deprimido como nadie, los hermanos observaban como el fuego avanzaba e iba consumiendo todos los leños, y poco a poco, levantaba el alma de su hermano hacia el cielo, Bakura y Marik encabezaban a los demás soldados, quienes habían venido a mostrar sus respetos, Seth recitaba un salmo, deseándole al joven una vida inmortal, llena de felicidad a partir de ese punto.
Cuando todo terminó, Seth acompaño a Joseph a su habitación, no quería que el oven príncipe estuviera solo en esa noche, ya que de seguro, conociendo su carácter impulsivo podría ocasionar cualquier desastre. Así llegaron a sus aposentos, y apenas entraron y cerraron las puertas, el menor se desplomó en el suelo, llorando incontroladamente, derramando sus lágrimas de arrepentimiento y… agradecimiento, ya que gracias a su hermano pequeño, él estaba vivo, viviendo un sueño, junto con su amado sacerdote. Lo miró a los ojos, y una sonrisa adornó su rostro, Seth lo estaba abrazando, tratando de que se tranquilizara.
Cuando lo miró, sonrió porque estaba seguro de que era eso lo que quería su hermano, que él sonriera, y viviera su vida como él lo hubiera hecho, lleno de felicidad y amor rodeando todo, y pensando en esto, lentamente fue acercándose a Seth, el sacerdote expectante lo tomó de la cadera, y lentamente, rompieron todo espacio que los separaba, compartieron un cálido y suave beso hasta que sus pulmones reclamaron oxígeno. Joey sentía como las manos de Seth se movían hábiles sobre su cuerpo, aún cubierto por su túnica, y lentamente se deshacía de ella, Joey se movía impaciente, ya que en su interior se desataba la fiera salvaje que estuvo contenida durante tanto tiempo, ansiaba como nadie que Seth recorriera su cuerpo con sus manos, que lo marcara como suyo, deseaba sentir sus labios besar su pecho y sus dientes morder su cuello, quería que Seth lo tomara para sí, quería que lo hiciera rápido, quería ser suyo, mas Seth, al darse cuenta de la impaciencia de Joey, lo detuvo.
Tendrían que hacerlo calmadamente, ya que no quería recordar con horror aquellas marcas que le había dejado Pegasus a su perfecto cuerpo, ya que, aunque Yugi le devolvió a la vida, Joey aún tenía las cicatrices de sus heridas, así que lentamente, las de la espalda las recorría con sus dedos, y las de su pecho, las recorría con sus labios, se preguntó, como es que ese hombre pudo haberle hecho tanto daño a ese tesoro, era tan puro, más que un ángel, era casi un dios, su perfecto cuerpo, su mirada misteriosa y su sonrisa cautivante, eran todo lo que él necesitaba para vivir.
En los aposentos de Ryou, la situación no era muy diferente, Ryou estaba acostado en su lecho, con el torso desnudo, boca abajo, y Bakura a su lado, Bakura lo miraba intrigante, mientras Ryou expectante lo miraba pidiendo algo, más no descifraba lo que quería.
Bakura: Aún no me has dicho que son estas marcas pequeño Ryou – besando su espalda, se había vuelto a encontrar con esas marcas cerca de sus hombros, pero más al medio. Ryou, ya sin poder contenerse, no tuvo más remedio que responder.
Ryou: Esas, Bakura, no son cicatrices de algún accidente ni nada, son más bien, pequeñas marcas que simbolizan… algo – no encontraba las palabras correctas para referirse a lo que estaba a punto de decir, así que optó por hacerlo de una vez – esas, son las marcas de mis alas.
Bakura: - Se quedó sin habla - ¿Alas? – no podía creer que su ángel fuera en realidad uno auténtico - ¿Estás seguro?
Ryou, al ver la incredulidad de Bakura, se las mostró, primero, una luz no muy densa lo envolvió, para luego tomar la forma de dos increíbles alas blancas, que se doblaban sobre su cabeza, como protegiendo al chico, y mostrándose imponentes ante su guardián. Así, Bakura se convenció más y más de que estaba enamorado de un ángel, no solo un ángel por su belleza, sus facciones infantiles y sus movimientos gráciles y provocativos, era literalmente, un ángel caído del cielo.
Marik y Malik, no tuvieron muchos problemas, los guardias que debían vigilar las puertas de los aposentos del príncipe no sabían si reír, aguantarse o "darles algo de privacidad" a los enamorados, que cansados, fueron hasta el lecho del más joven, solo para que la diosa del deseo los atormentara de nuevo, y esta vez no retuvieron sus ganas, gemían fuertemente, y sus gritos de deseo traspasaban las puertas, más bien, pasillos enteros, Faraón, quien estaba en sus aposentos ahora, podía haber jurado oír un: "MARIK.. MÁS… MÁS… AHHH… NO TE DETENGAS… SIIIII… MMMMMMM.
Más esto no alentó a Faraón en lo más mínimo, sino que más bien, lo deprimió aún más, como deseaba volver a ver sus ojos, besar sus labios y decirle que nunca más lo dejaría solo.
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Cuatro meses después, un alboroto en el palacio, un gran descubrimiento, el sacerdote Seth corría desesperado hasta el salón donde los sanadores discutían la posición del joven príncipe¿Qué sería tan importante para sacarlo de sus labores con tanta urgencia¿algo le había sucedido a Joey? De ser así, jamás se lo perdonaría, no podía dejar que nada malo le sucediera a su cachorro.
Seth: - Abriendo, ejém, azotando las puertas – Shimon¿Qué sucedió¿dónde está Joey?
Shimon: Cálmate, el príncipe está bien, o debería decir rey, ya que dentro de poco se celebrará su coronación, su madre ha decidido que ya no quería seguir gobernando, así que Joey gobernará de ahora en adelante.
Seth: Si, muy bien, pero ¿Por qué tanta prisa en llamarme?
Shimon: Cuando recibió la noticia, se emocionó tanto, que de repente se sintió mareado, fue corriendo hasta los baños y devolvió el estómago.
Seth: Por RA.
Shimon: Seth, no te preocupes, ya está bien. Después de lo ocurrido, pensé que era demasiado extraño que eso sucediera, así que le hice un exámen completo al joven.
Seth¿y qué encontraste? – mientras, Shimon guiaba a Seth hasta Joey.
Shimon: Eso, Joey lo puede contestar – su cachorro lo miraba con una felicidad infinita – Bueno, los dejo solos – cerró la puerta quedándose afuera, encontrándose con el Faraón.
(con Joey y Seth)
Joey: Seth…
Seth:… que sucede amor.
Joey: Estoy embarazado
Seth: …
(Con Shimon y Atem)
Shimon: Alteza.
Atem¿Se lo dijist…
Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!1 voy a ser papá A ver todo el mundo a celebrar
DE repente, ven a Seth saltar de alegría, riendo a carcajadas, después de todo¿quién no estaría feliz al ver que el único sueño que creías que no se iba a cumplir realizarse frente a tus propios ojos?
Atem: olvidalo, creo que ya lo sabe.
Faraón aún estaba dolido por la pérdida de Yugi, y hacía todo lo posible para que no se notara, los sirvientes y las personas que no convivían mucho con él no notaban su soledad, ni siquiera Shimon, pero las personas cercanas a él, como serían sus tres mejores amigos, lo notaban "extraño".
Marik: Hey! Atem ¿ya supista la noticia? Joey está embarazado!
Atem: Sii, jeje, me fue algo difícil no darme cuenta.
Bakura: Seth organizó una fiesta en honor a su primogénito, dioses, no tendrá que esperar nueve meses.
Atem¿a que te refieres?
Marik¿No lo sabias? Joey lleva ya cinco meses de embarazo, cuatro más y habrá pachanga!!!!
Ryou: -Apareciendo de la nada con Malik – Aunque me sorprende bastante que no se hayan dado cuenta.
Malik: Yo tengo una teoría, tal vez Seth pensó que Joey estaba subido de peso.
A, MR, B: Eso es lo más probable – recordando cómo Joey era capaz de comer más de cinco veces su peso en comida en solo 15 minutos.
Bakura: Aunque esta será la primera fiesta que organice Seth, veremos cómo lo hace.
Al atardecer, se sorprendieron por los preparativos de la fiesta, adornos, guirnaldas, velas, lienzos, todo era en contrastes azules y dorados, era hermoso en realidad, el vino no se hacía presente, las bailarinas "jugaban" frente al faraón, quien ni siquiera las miraba, sino que estaba concentrado en Marik y Malik, feliz pareja que no tenía pudor alguno de estar haciendo esas cochinadas frente a todo el mundo, quienes ya ni prestaban atención de tan ebrios que se encontraban, mejor observaba otra cosa, podrían ser Bakura y Ryou, quienes estaban abrazados y bailando lentamente en la tarima, Ryou llevaba dos semanas de embarazo, gracias al descuido de "Bakura el semental", Ryou le había pedido que no se lo comentara a nadie pero Kura no pudo aguatar la presión, así que se lo dijo el mismo día, claro que nadie más lo sabía.
Llegó el momento, Joey hizo su aparición, Seth estaba sentado al lado de Faraón viedno que todo estuviera bien, definitivamente esa fiesta sería recordada por todos, el ambiente en sí era fascinante, pero una vez que anunciaron al joven, todos los desvelos que pasó organizándola, se vinieron al suelo, ya que una nueva figura era el centro de atracción, nada, absolutamente nada podía compararse a aquella visión que tuvo en ese momento, la visión de su cachorro bajando por las escaleras. Llevaba una túnica dorada, con toques en oro y plata, los bordes eran azules, su cabello iba recogido en una coleta, pero no alta, y bajaba al costado, sus sandalias de oro blanco se distinguían en el suelo, llevaba un lazo atado entre su pecho y su, ahora algo abultado, abdomen, marcando pronunciadamente que el joven llevaba cinco meses encima.
Todo era simplemente grandioso, tanto amor, que ya no pudo soportarlo, fue a sus aposentos y escribió una nota sin que nadie lo viera:
Querido primo:
Estoy tan contento por ti que no puedo expresarlo con palabras, es un milagro de RA y una bendición del cielo que hayas podido hacer tu sueño realidad, en verdad, te envidio, ojalá yo hubiera podido llevar la misma suerte que tú…
Seth: Atención todo el mundo, faraón ha desaparecido, encuéntrenlo.
Tú mas que nadie sabes que mi corazón solo ha latido por una persona, y que esa persona tan especial era Yugi, que en paz descanse ahora, lo amaba tanto, hubiera dado mi reino y mi vida con tal de verlo a los ojos un minuto más…
Bakura: Vayan a sus aposentos y búsquenlo.
Es por ello que te pido, no me busques, porque no me encontrarás, no me llames, porque no responderé, no menciones mi nombre, porque no existiré, iré a buscar a mi amado, y me quedaré sentado por siempre a su lado…
¡Señor! Encontramos esta carta dirigida a usted.
Aquí te dejo la corona y el rompecabezas del milenio, desde ahora tú serás el faraón, y ya que estás unido a Joey, Turquía y Egipto estarán unidos mediante ustedes, por favor, cuida de mi reino,y de nuestros amigos, sigan adelante con nuestras tradiciones, no se detengan solo por mi ausencia…
Marik¿Qués es lo que dice, Seth?
Tu hijo será ahora primogenito de ambas naciones, el futuro faraón, soberano de ambas tierras, después de ti. Alégrense por mí, ya que estaré al lado de mi tesoro, de mi ángel, estaré muy feliz al solo verle, y no quiero tener que ver desde el cielo, cómo ustedes se preocupan por mí.
Con todo mi cariño, Yami…
Bakura¡Hijo de perra!
Marik: No puedo creerlo
Malik y Ryou: … - se quedaron sin habla -.
Seth: - bajó los ojos y dijo enseguida – está más que claro¡Qué todo el mundo comience la búsqueda! No permitan que mi estúpido primo cometa alguna locura!
Todos se movilizaban rápidamente al oir la orden pero… otro grito los alertó, era de una sierva, y venía de los jardines, precisamente, del mismo lugar que Faraón decidió mostrarle al príncipe. Mientras los guardias llegaban, los seis ya se encontraban allí, apartaron a la sierva que lloraba desconsolada por la pérdida de su señor, se había suicidado, una daga dorada, tal vez la misma que Yugi llevó consigo la última vez que lo vió, estaba incrustada en su pecho, Seth intentó sacársela, pero, esta no se movió.
Así, luego de setenta días, el cuerpo de Faraón estaba listo para ser momificado (debe estar setenta días en agua con sal), todo Egipto, y ahora también Turquía, estaba de luto, ya que un gran personaje, no solo un Faraón, sino un héroe para ambas naciones, había muerto, sin embargo, la causa de la muerte seguía siéndoles un misterio, solamente sus mejores amigos sabían la verdad, los demás, creían que fue RA quien lanzó esa hermosa daga al pecho de Faraón para que vuelva al lado de su ángel, ya que no pudieron retirarla, aún después del agua con sal; algunos lo creyeron embrujo, hechicería, otros un castigo divino y otros más, creyeron que esa daga simbolizaba el amor que sentían ambos, pero de todo esto, solo de una cosa podemos estar seguros, ese, fue el único recuerdo que Atem se llevó consigo a la tumba, increíblemente descubrieron que, además de las ropas y las joyas de su corona, Atem no poseía nada, todo el oro, sus pertenencias valiosas, las joyas preciosas, habían desaparecido poco a poco, hasta que Seth recordó lo dicho por su primo.
Atem: Seth, salvaré mi reino, dándole a cada aldeano una porción de mí toda la vida, no dejaré que nadie más sufra, ya que daré lo mejor de mí para hacer de Tebas, la ciudad de los sueños, y de Egipto, la tierra prometida.
Al principio, Seth había tomado las palabras de su primo a la ligera, le sorprendía lo imaginativo que podía ser con las palabras, ya que siempre lo consideró muy literal y que no tenía imaginación, siempre pensó que tal vez nunca llegaría a conocer bien a su primo pero, al parecer, no se había equivocado, Atem repartió todas sus riquezas entre los necesitados sin que nadie se enterara, su primo era un caso perdido, y sonrió de lado.
Ese día debían sepultar a Faraón, numerosas trampas fueron puestas en su tumba, nadie debía nunca perturbar el tranquilo espíritu del Faraón, y para mantener el secreto de su amor y la causa de su muerte ocultos, sellaron la tumba sin ponerle un nombre, en el rincón más lejano del Valle de los Reyes, he ahí, el nacimiento de la tumba del faraón sin nombre.
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Unos meses después, volvió la agitación al palacio, al parecer, el sultán iba a dar a luz, y decimos sultán, recordando que Turquía y Egipto se unieron, siendo ahora Joey y Seth gobernantes de ambas tierras.
Después de mucho trabajo por parte de Joey y de los sanadores, al fin la luz pudo cubrir al niño en su suave manto, era precioso, tenía el cabello de su papa Joey, y la perfecta nariz de Seth, unas manos fuertes, pero aunque aún fuera tan pequeño, su carácter se perfilaba infantil, pero, agresivo, una combinación exacta entre estos dos hombres que se amaban con locura.
Pasaron unos días, era el cuarto para ser exactos, era el día en que oficialmente presentarían a su pequeño ante el mundo, pero, por alguna razón, aún no había abierto los ojos. Cuando llegó la hora, en una celebración algo solemne antes de la presentación, se presentó Shimon, con un escriba.
Shimon: Ya es la hora¿Qué nombre han escogido para el pequeño?
Seth y Joey se miraban perplejos, dioses, habían pensado en tantas cosas que no recordaron ese pequeño gran detalle, mas no sería de que preocuparse, ya que el nombre de su hijo vino a sumente enseguida, si miraron y dijeron al unísono… Su nombre será, Yugi Atemu.
Y como si hubiera salido de un hechizo, el pequeño por fin abrió los ojos, mostrando sus colores por fin al público, eran de un color extraño, ni su padre ni su papa, ni los padres de su padres tenían esos colores, eran púrpuras, pero tenían franjas rojas cerca de la pupila y el borde, tan parecido a los ojos de…
Sy J: Yuugi…
¿Será sierto¿Es que acaso el Avadon ha vuelto a nacer? Nadie podía contestar esa pregunta, salvo tal vez, su antecesor, quien observaba casi divertido la escena, con su amante a su lado, sellando las respuestas en sus labios, para que no salieran y no se revelara el secreto aún, pero por más esfuerzos que hizo Atem, no pudo callar a Yugi, siempre había sido algo rebelde, y no sería una excepción con su pareja, y mientras Atem abrazaba a su ángel, sentados ambos en una de las ventanas más altas de palacio, Yugi decía…
Yugi: En este mundo mortal he bajado para aprender, me consideraron un monstruo al descubrir mi secreto, pero mis hermanos y mis amigos supieron aceptarme, me dieron tal esperanza, que di mi vida por uno de ellos, ahora, hermano, una parte de mí vivirá siempre contigo, y cuando sea la hora de que me acompañes, te guardaré un lugar especial a mi lado y a la derecha de RA, quiero que sepas, que tu hijo será la salvación de un pueblo, la esperanza de un reino, el fin del reino de la maldad y la felicidad para su familia, no debes preocuparte de su destino, no será igual al mío. Será famoso y algún día, se lo recordará como un gran ángel, un arcángel en realidad, tan cerca de Dios y de RA como tú lo estás de Seth en este momento, su nombre celestial será… Gabriel, Yugi Atemu, se convertirá en el arcángel Gabriel, el anunciador, portador de buenas noticias y augurios.
Yugi y Atem desaparecían, aunque nadie había podido verlos, pudieron oír su voz, su leyenda permanecería dormida por cinco mil años, pero luego su familia descendiente… algún día descubriría la verdad.
FIN
Konnichiwa mina!!!!!! Mi nombre es … Avadon… es así como llaman en mi familia, un día, antes de despedirme para siempre de mi hermana, encontré un diario viejo, era de nuestra bisabuela, lo leímos juntas y nos pareció tan hermosa la historia que la guardamos por siempre en nuestros corazones, aún eramos unas pequeñas cuando esto sucedió, así que fantaseábamos mucho tiempo sobre esto, luego, TUVE QUE IRME a vivir con mis abuelos en otros país, ya que Hika chan y yo no podíamos seguir juntas, todo por la estúpida orden judicial ¿es que acaso la ley no era para juntar a las personas¡No debería ser para separarlas!
H:En fin, la historia fue algo triste, creo que hasta ahora nunca la hemos podido superar, pero… ya da igual, Avadon siempre viene a visitarme cada año y yo voy cuando puedo, no es lo mejor pero es mejor que nada, antes que nada, esta no se si es una historia real, pero está basada en un cuento de la familia, es bastante parecido de hecho al fic, así que no tuvimos problemas en conectarnos con los personajes, ya que desde pequeñas siempre habían llamado a la mayor Avadon y a mí, la menor, Hikari.
A: todo lo que podemos decirles es que tal vez Hika y yo seamos las tataratataratataratara (una hora después) tartara nietas del último Avadon, que vendría a ser el arcángel Gabriel nn
H: Ahora no digan que somos de una familia de religiosos locos, porque lo que menos hay en casa es religión
A: pero tampoco somos satánicos ni nada parecido, una familia… casi… normal podría decirse.
H: jeje, espero que les haya gustado, nos tomó mucho tiempo escribir esta historia.
F: si, y si no les gusto, pos por mi no hay problema, me da igual, dejen reviews.
Ay H: gracias por los reviews a todas las chicas que nos apoyan!!!! Y también gracias a uno que otro chico casual que nos deja sus comentarios tan bonitos!!!!!!
