Los personajes de Naruto no me pertenecen, son totalmente propiedad del autor Masashi Kishimoto y sólo los uso sin fin de lucro, para divertirme escribiendo historias de mi autoría. Algunos personajes en cambio si serán creación mía, y tienen relevancia en el desarrollo de la historia, si esto no les gusta, no lo lean. Aún no tengo decididas las parejas por lo que estás serán elegidas conforme se desarrolle mi historia.

Pensamientos: ¿Será que me ama?

Diálogos: — ¿Cómo estás? — Pregunté preocupada enormemente.

Subrayado: Sólo será utilizado cuando los personajes quieran dar importancia a algo en su conversación o relevancia en los pensamientos.

Saltos en el tiempo/ Escritos de personaje: "Recuerdo cuando éramos niños jugábamos en un gran árbol"

Capitulo 6.

Karin no era una chica alegre, tampoco era demasiado seria, tenía un humor incluso algo oscuro, pero últimamente estaba extraña, tenía una expresión ausente; incluso triste, no ponía atención en clases y la mayoría de las veces observaba un punto fijo en la pared.

Y el único que había notado esto no era su mejor amigo, ni tampoco su enamorado, era tan sólo Suigetsu la única persona que la lograba hacer enfadar al extremo, la mayoría de las veces que hablaban (que sin duda eran muchas).

Él la observaba fijamente desde el asiento de atrás en estas últimas semanas, se preguntaba: ¿Qué ocurre con ella? Puesto que, a pesar de sus bromas pesadas. La pelirroja tan sólo lo miraba fijamente y callaba al instante, ni siquiera hacía el intento por enfadarse, así que más que preocuparlo, lo enfadaba. No le gustaba ser ignorado.

Pero ese día en especial, lo ignoró completamente. Estaba harto, así que decidió escribirle una nota.

"Hey, pelo de Jamaica barata, ¿Seguirás haciéndote la interesante?"

Karin frunció el ceño, y lo volteo a mirar con algo de odio, ése tío se creía Dios, era una lástima que ella fuera atea. Suigetsu sonrío.

"¿Interesante?, algo que tú jamás serás"

Suigetsu empezó a reír estrepitosamente, Karin le mostró el dedo medio con una sonrisa disimulada. Hinata observaba a su amiga preocupada, Tenten estaba demasiado distraída escuchando los consejos de Ino sobre conquista, sólo Matsuri y Sakura los observaban con una mezcla de diversión y picardía. ¿El profesor?, ni siquiera había llegado.

El salón entero sabía de la extraña relación entre ellos. Nadie aseguraba nada, pero se decía que entre ellos había algo, que eran novios o al menos alguna vez, se habían acostado (La pelirroja no era una santa, con varios había tenido sexo, al igual que Suigetsu, o al menos eso se decía). Y que por eso mismo, ahora se odiaban.

O simplemente Karin lo odiaba, que sin duda era lo más lógico. Ella odiaba a todo el mundo.

Al finalizar las clases, la chica "rosita fresita" como la llamaba él, miraba nerviosa la salida, metía sus cosas desesperadamente y varias veces se secaba el sudor de sus manos en su short mientras caminaba casi extasiada hacia ella. Tenía incluso los labios resecos, y las uñas prácticamente inexistentes. El chico la siguió despacio por detrás. Y se escondió, cerca de un local de comida.

Karin, se acercó casi con miedo a un auto de color azul, y empezó a abrir su mochila tirando varias cosas en el interior de éste. Un hombre, de lentes, vestido con una playera negra, muy parecido a Sasuke por lo que Suigetsu alcanzaba a observar, le gritaba enfadado, y le aventaba todo encima.

Él ya había visto esa situación varias veces, pero no preguntaba, sabía que no tenía que importarle, que no le diría nada pero…aún así, estaba extrañamente preocupado.

Volteo en varias direcciones y notó a Hinata, pasar justo al lado suyo, casi rozándolo. La agarró con bastante brusquedad y le señaló la escena — ¿Conoces a ese tipo? —.

—N-nunca lo había v-visto, ¿S-sucede algo c-con Karin-san? —.

La desesperante "ojos de ciega", se notaba incómoda, incluso miedosa, mientras veía con preocupación a Karin que hacía gestos con las manos notablemente exaltada y volteaba varias veces a todas partes, seguramente con miedo de ser vista.

—Eres su amiga, ¿Y ni siquiera sabes algo como esto?, eso ni siquiera es amistad, es mera hipocresía— Suigetsu la miró casi con asco, le susurró las palabras casi escupiéndoselas en la cara, y después sonrío con ironía. Sólo él había notado lo que sucedía con la chica granada (apodo que le había puesto por su pelo rojo y por su carácter fuerte). Hinata lo observo avergonzada, mientras agachaba la cabeza.

—Lo siento, y-yo…Karin-san una vez digo que estaba d-desesperada, que necesitaba ciertos m-medicamentos, p-pero, fue sólo un comentario, y es lo ú-único que sé—.

La observó, estaba casi agachada y se escondía en si misma a pesar de que él la tenía acorralada con su brazo. Sintió cierta lástima, que falsa, débil y hasta idiota le había parecido siempre esa chica. Pero era la única que tal vez estaba lo suficientemente tonta como para decirle algo.

Volteo en dirección a Karin. Él haría que Hinata sacara información sobre ese asunto, sería su carnada perfecta para saber en qué carajo se había metido ahora la loca esa.

Hinata miraba fijamente el auto, lo reconocía, pero no había querido decirle nada a ese chico tan agresivo. No entendía porque estaba tan preocupado, aunque si lo pensaba mejor ellos estaban juntos prácticamente siempre, supuso que habían creado una relación parecida a la de los mejores amigos. Así que se prometió a si misma que la próxima vez, le diría todo.

Hyuga también estaba preocupada, y observaba a la pelirroja hacer un ademán de despedida y caminar rápidamente, los nervios le impedían hablar así que sólo señalo nerviosamente en dirección a ella. El "tiburón" como lo conocían muchos, chasqueo la lengua y la aventó bruscamente a un lado, y sin dudas, tirándola al suelo, realmente no le importó.

Ni siquiera a Hinata le molestó, estaba demasiado confundida y preocupada: ¿Qué estaba pasando?

Corrí tan rápido como pude, intentando seguirla, esa idiota de Hyuga sólo me había distraído. Parecía un estúpido, pero estaba realmente preocupado por Karin.

Sé que no es mi amiga, pero de cierta forma me había empezado a importar no hace más de dos años, cuando comencé a hablar con ella. En el club de natación…

"Era realmente mala esa chica, creo iba en mi salón, ni siquiera sabía que hacía ahí, podría burlarme de ella, puesto que ni siquiera podía tocar el agua con los pies. Del miedo. Pero creo que le había llegado a agarrar admiración.

La mayoría de los profesores del club, le habían dicho que "debía buscar otra cosa en la que fuera más buena" pero ella sorprendiéndome, se negaba rotundamente mientras les gritaba ignorantes y se paraba enfrente de la piscina toda asustadiza y temblorosa, mientras miraba el agua con odio.

Así era todos los días, y todos esos días la miraba con sorpresa, al ver que nunca desistía y se iba, incluso yo, que nunca me rendía tampoco, sabía que en su caso, ya me habría largado hace mucho. Pero ella seguía ahí, intentándolo.

Un día, cuando creía que todo había salido perfecto, que incluso la pelirroja había podido tocar con sus pies el agua. Escuché gritos en el baño de chicos. Caminé hacía ahí por curiosidad.

¿¡Quién de ustedes, par de estúpidos subnormales hijos de su putita madre lame coños me ha robado mi ropa!? Y no cualquiera. La interior, ESTUPIDOS— Miré la escena divertido, jamás había escuchado en mi vida tantos insultos juntos y menos de una mujer, que para hacerla mejor, estaba tan sólo envuelta en una toalla, gracias a Dios bastante grande, y que aparte tenía el rostro tan rojo como su cabello.

Todos la miraron asustados. Sí, tenía que querer morir el estúpido que había hecho eso pues la pelirroja era sin dudas de armas tomar. Observé a Kisame, de un año avanzado sonreír socarronamente e incluso sentí algo de lástima por ella. Este pez era un depredador muy maldito y ella a pesar de todo, jamás podría contra él.

Fui yo, ¿Algún problema, putita? Escuché que te da miedo el agua y que llevas aquí como idiota casi cinco meses, ¿Qué te crees, que es un juego? Muchos de aquí quieren practicar como se debe pero no pueden porque los entrenadores prefieren intentar ayudarte y de paso verte los senos que ayudarnos a nosotros, los que verdaderamente, venimos a nadar. —Comenzó a caminar, ya vestido claro, con la ropa interior de la chica en mano al rededor de la piscina, sí. Todos sabemos lo que iba a ocurrir, Karin lo miró con furia, y angustia escondida.

Me dio un asco terrible.

A ver si por fin te atreves a nadar, o seguirás mostrando el cuerpo de zorra que tienes, porque es lo único para lo que sirves, ¿No?, por lo que he escuchado, eres la prostituta del instituto. Creo que con esto no querrás hacerlo gratis conmigo, que lástima— Sonrío ladinamente y estuve a punto de partirle la cara al notar, que la pelirroja se contenía las lagrimas. Que valiente me pareció cuando le dio una cachetada que resonó por los pasillos.

Todos empezaron a reírse, hasta que, finalmente, tiró su ropa en el agua. Nadie quiso hacer nada, ni siquiera yo reclame, sólo observamos. Realmente nadie se metería con él, era un bruto y tenía antecedentes penales.

Entonces, automáticamente me lancé al agua. Sí, ya sé que fui genial.

Me impulsé, Kisame vio todo, y obviamente, se tiro al agua, me aventó contra la piscina, con sus piernas, que por cierto eran extremadamente fuertes, me pegue contra el mármol y sangre en la boca. Sonreí, se la había buscado él sólo.

No sé cómo paso, la adrenalina me había consumido un poco, sólo recuerdo que el cara de pez tenía el rostro ensangrentado con una cara asustada siendo levantado de la piscina por otros compañeros. Con varios golpes, e incluso, le había dejado marcas en las mejillas parecidas a mordidas, que sin duda jamás cicatrizarían por completo.

Sonreí alegre con la ropa interior de la chica en mano y ahí, en el agua. Me desmayé, lo sé porque cuando desperté estaba con las piernas raspadas, encima de otras, las piernas de cierta pelirroja, que además de mojada y desnuda, me sonreía abiertamente.

¡Acabo de nadar!, ¡Y a estado de puta madre, tiburón!, ¡Gracias!, ¡Gracias!, ¡Gracias! — Nadie me había dicho así, sonreí levemente. Me abrazaba con una fuerza sobrehumana. Y empecé a reírme. Ambos sentimos su cuerpo desnudo y nerviosa se levantó cubriéndose con la toalla que estaba arrumbada a un lado, sí, me dejó caer y dolió hasta el realmente no me importó, reí nervioso.

Le di una paliza a Kisame, chica granada— Le miré sonriente mientras le entregaba su ropa interior, sintiéndome genial. Y ambos nos reímos como un par de idiotas. Ambos nos sentíamos jodidamente bien.

Desde ahí, todos me tenían respeto y algo de miedo, obviamente sabía que la pelirroja se había metido sólo para sacarme, aún no entendía como había hecho si nunca había nadado antes. Y el apodo, se me había quedado al igual que el de ella.

¡Gracias!, ¡Gracias!, ¡Gracias!"

Pero ahora al estar enfrente de ella y tenerla agarrada por los hombros mientras la veía fijamente, no me agradecía sólo… me veía con tristeza, y un desprecio tan fuerte, que ni siquiera supe divisar si era a mi o a ella misma.

— ¿Tanto me necesitas que tienes que seguirme a todas partes? —Sonrió de manera coqueta, tratando de ocultar lo que ya había notado mucho antes en su expresión. Odio. Y me pareció que escondió algo en la bolsa trasera del pantalón.

—Tal vez, ¿Qué hacías con ese tipo en el auto? —Noté que miraba nerviosa ambas direcciones sin poder moverse pues la tenía agarrada fuertemente, me miró enfadada— ¿Qué viste eh?, ¿¡Vas a decir algo!? Adelante, ¡Demándame!, mira estúpido, tú no sabes nada, así que cállate.

—¿Qué no he visto nada?, he visto TODO—Le advertí, aunque en realidad no había visto todo y le mentía en parte, la acerque a mí, lo más que pude, baje mi mano lentamente por su espalda, hasta tocar sus glúteos, con lo cual se sonrojo en extremo. Sonreí, eso me había gustado. Pero sólo tomé lo que tenía dentro de los bolsillos, un bote pequeño casi con resignación, me había gustado demasiado tocarla, "tal vez, después", pensé estúpidamente— ¿Qué es esta cosa?, ¿Droga?

—Qué te importa, joder Suigetsu, devuélvemelo— Realmente parecía desesperada, se movía nerviosa en mis manos, parecía incluso querer llorar. Yo alucinaba, la miraba casi con miedo, no sabía qué hacer. No sabía cómo ayudarla esta vez.

—Vas a contarme qué carajo está sucediendo contigo, o le diré a todo el puto mundo que tomas droga, y haber como sales de esta, niña estúpida— Empezó a jugar con sus manos, tenía sudor en su frente y se carcomía los labios. Estaba fría.

— ¿Así que quieres saber la verdad? — Me miró con sorna, con miedo, con tantas mezclas de sentimientos, sus mejillas rojas, y los ojos llenos de lágrimas.

Y lo que escuché, sin duda, me había partido el alma…

Tanto sentí su dolor, que a pesar de todo pronóstico…

La besé.

Y lo hice tan profunda y fuertemente que por un momento pensé que sus labios se destrozarían, que ya estaban rotos o se unirían con los míos, me correspondía casi con desesperación, buscando apoyo en mí, no era un beso de amor, era un beso con el que quería transmitirle que estaba con ella, que la sentía dentro de mí, que yo también estaba roto.

"¡Gracias, gracias, gracias…!"

Muchas gracias a los que leen este escrito, y a los que comentan, cherrymarce por haber comentado y sin duda, ya tenía planeado este capítulo, aunque como iba a quedar muy largo no puse la cita con Ino y Sasuke que tenía prevista, sin embargo, estará en el próximo capítulo, muchas gracias. Y claro, al que puso este escrito en favoritos, Daniel, y también a los que siguen la historia, pocos o muchos, me hacen mucha ilusión. En fin, espero lo hayan disfrutado, acepto criticas, comentarios de buena fe. Y comida. Nos vemos. :3