LA NORIA

Un leve cosquilleo en su cuello hizo que abriese un ojo. Miró a su alrededor y recordó que aquella noche la había pasado junto a Gohan, en su cuarto, en su cama. Una sonrisa apareció en su rostro. Cerró nuevamente aquel curioso ojo, y aspiró el aroma de aquella suave y turgente almohada. Era una delicia, aquel fuerte aroma a hombre penetraba por cada uno de sus poros y se sentía deliciosamente bien. De nuevo aquel cosquilleo en su cuello apareció, haciendo que se retorciese en la cama hasta darse la buelta por completo. Continuaba con sus ojos cerrados, pero sabía que él estaba allí. Podía notar sus fuertes brazos alrededor de su cintura, escuchaba el ritmo pausado de su respiración, sentía su aliento chocando contra su cuello mientras unos pequeños y deliciosos labios se apoderaban de él. Aquello debía ser el cielo.

- Buenos días- le dice Gohan entre beso y beso.

- Buenos días- Le responde con una sonrisa.- Pensaba que solo dormir.

-Bueno- le dice antes de dar un travieso mordisco en aquel fino cuello- entiéndeme, te tengo aquí, a mi lado.- comienza a decir entre beso y beso mientras asciende por el cuello.- y eres una deliciosa tentación- se explica besando la curvatura de su mandíbula- te gusto, me gustas- continua besándola por su rostro hasta llegar a la comisura de sus labios- y bueno, no soy de piedra.

Videl, que no dejaba de soltar risitas mientras él había proseguido con su oleada de besos, lo detuvo antes de que le diese el ultimo beso posando un dedo sobre sus labios de manera divertida.

- Aquí solo sabemos ha ciencia cierta que yo te gusto. Pero en ningún momento he dicho que tu me gustes.

Gohan la miró pícaramente. Entendía perfectamente su juego, y eso le encantaba. Así era ella, una luchadora nata.

- Lo dirás- afirma el con completa convicción.

- Cuando?- pregunta ella con una fingida pose de niña pequeña.

- Antes de que termine el día.

- Eso es un reto?

- Es un hecho.

Seguro que no existía mejor manera de empezar el día. Gohan reforzó el abrazo bajo el cual la tenía sometida, haciendo que ella hundiese su rostro en su pecho, mientras él aspiraba el aroma que ella desprendía.

- Flores.- suspiró- Así eres tú. Fresca y hermosa como las flores y a la vez salvaje y libre. En apariencia delicada, pero a la vez tan fuerte, que ni la peor de las tormentas lograría romperte.

- Nos hemos levantado poéticos esta mañana?- comenta ella muy feliz de lo que ha escuchado.

- Es tu culpa, logras sacar aspectos de mi que ni sabía que conocía.

- Pues tendré que andar con cuidado, no sea que termines enamorado de mi.- le dice ella juguetona dándole un beso en el pecho.

- Ey! Eso no vale!- se medio queja él- No será que tu ya lo estás de mi?- Le ronronea en el oído.

- Mas quisieras!- dice Videl divertida incorporándose en la cama.

Gohan la observaba detenidamente desde su posición. Cada movimiento, cada gesto que ella hacia era captado por él. Realmente era una chica especial. No poseía una belleza extrema, tampoco tenía un cuerpo de infarto, no era precisamente la feminidad en persona y mucho menos se comportaba como una chica tímida y dócil. Pero tenía algo, su fuerte personalidad, su carácter, su carisma, aquella cara de niña mala que le encantaba, aquel cuerpo diminuto pero perfectamente proporcionado, esos ojos azules en los cuales se perdía, tenía algo, o talvez todo, pero estaba loco por ella.

Ella se estiraba para terminar de despertar su dormido cuerpo.

- Que tanto miras?

- Pareces un gato- se burla él.

- Pues ten cuidado, no sea que esta gata termine por arañarte.- le sonríe ella.

- Estaré dispuesto a correr el riesgo. - le dice Gohan poniéndose a su lado - Y ahora en marcha. Nos vamos!

- A donde?- pregunta ella curiosa pero impaciente. Él le había dicho que pasarían el día juntos, pero se moría por saber donde.

Rato después los dos se encontraban paseando por las calles de la ciudad. Gohan la había llevado a desayunar a una humilde pastelería de unos de los barrios pobres de la ciudad. A pesar de ser poca cosa en apariencia, era famosa por la calidad de sus productos. A Videl le gustó mucho que la llevase a ese lugar. A pesar de poder haberla llevado a un lugar mucho mas lujoso y caro, optó por aquel humilde y tranquilo lugar. Eso decía mucho de él, pues era evidente que no trataba de impresionarla, y aquello le gustaba. Pero no menos que a Gohan, puesto que no lo tenía claro el llevarla allí, ya que al no ser demasiado caro, tenía la duda de que a ella no le gustase o que esperase algo más. Pero no fue así. Videl se enamoró de aquel pequeño lugar, enseguida entabló conversación con la dueña de la pastelería. Se la veía cómoda y a gusto. Realmente a Videl no le interesaba en absoluto cuanto dinero pudiese tener y mucho menos derrocharlo. Eso era algo que no había encontrado en ninguna otra chica.

Ya con sus estómagos llenos, continuaban paseando por la ciudad. Pero Videl todavía no sabía que planes eran los que Gohan tenía.

- Vamos, dímelo! A donde me llevas?- Preguntaba ella muriéndose por la curiosidad.

- Enseguida lo veras.- le decía él divertido manteniendo el misterio.

Al poco rato de seguir caminando Videl lo descubrió, y una enorme sonrisa se plasmó en su rostro.

- No me lo puedo creer! Me llevas al parque de atracciones!- decía emocionada.

- Sí, espero que no te resulte demasiado infantil- decía Gohan con una mano tras su cabeza, algo inseguro de que aquella idea no fuese realmente buena. Por que tenía que reconocer que ese era el único sitio que se le había ocurrido para llevarla. De compras estaba descartado porque habían ido el otro día, a la playa imposible, puesto que estaban en Enero, al cine no quería, porque no podrían hablar. De manera que el parque de atracciones fue su última opción. Pero tenía miedo de que ella lo encontrase demasiado infantil para su edad.

- Estas de broma!- decía emocionada Videl- me encanta! Vamos!- y cogió la mano de Gohan y salió corriendo en busca de la primera atracción a la que montar.

Pero no le costó demasiado encontrar la que más le gustaba.

- Aquí quieres montar?-Preguntaba Gohan mirando hacia arriba.

- Sí! Anda, montemos en esta.- le pedia ella.

- Pero no es muy pronto para subir a la montaña rusa? Podríamos empezar por algo menos movidito.

- No me digas que el gran Gohan tiene miedo a las alturas!- Se reía Videl.

Gohan sonrió, le encantaba verla de esa manera, feliz y con aquella sonrisa radiante en su rostro. Realmente había sido una buena idea el llevarla allí. Se incorporó levemente hasta que su rostro quedó a escasos centímetros del de ella.

- Eso ni en tus sueños.- le susurra haciendo que ella se ruborizase por su cercanía. - en marcha.- y la cogió de la mano para montarse en aquella atracción.

Videl se lo estaba pasando en grande. Habían montado tres veces seguidas en la montaña rusa. A Gohan no le daba miedo, pero con el estomago lleno del desayuno, rehusó la posibilidad de montar una cuarta vez. Su desayuno corría el riesgo de abandonar su estomago. Luego montaron en la Ranita. Aquello fue más tranquilo, pero divertido igualmente. Videl se tenía que agarrar fuertemente al brazo de Gohan, debido a los saltos que daba esta.

Mas tarde hicieron una pausa y compraron unos algodones de azúcar.

- Siempre me han gustado estos algodones.- decía Videl mientras disfrutaba comiendo de aquella golosina.

- Me das un poco?- le pide Gohan

- Pero si tienes el tuyo!

- Anda, no seas mala- le pedía Gohan haciéndole ojitos.

- Vale!- se rindió ella fingiendo un gran pesar.

Videl arrancó un trozo de su algodón y se lo dio a comer a Gohan. Este lo engulló gustosamente, pero los dedos de ella quedaron manchados por el dulce. Sabiendo las intenciones de ella, la detuvo. Cogió su mano y chupó cada uno de sus manchados dedos hasta que quedaron limpios. Videl ante tal acción no pudo evitar sonrojarse, pero el sentir su lengua lamiendo sus dedos logró que se corazón latiese a mil por hora, logrando en ella un efecto nunca antes sentido.

- Gracias- le murmura mirándola fijamente a los ojos y prosiguió comiendo su dulce.

Videl en aquel momento deseó convertirse toda ella en ese algodón de azúcar y dejar que Gohan la comiese entera.

Intentado restablecer la cordura vio una nueva atracción.

- Ahora montaremos en esa!

Gohan miró hacia donde señalaba y sonrió. Sería divertido.

Ambos terminaron sus dulces y se montaron en los Toros mecánicos. Los dos se subieron al mismo, Gohan estaba detrás de ella, sujetándola fuerte.

- No te caigas- le dice al oído.

- No lo are.- le asegura ella muy concentrada en la atracción que empezaba a ponerse en marcha.

Los toros comenzaron a moverse cada vez más rápido y con más fuerza, la gente que había alrededor comenzaban a caer. Pero ellos dos aguantaban allí encima. Las embestidas del toro eran muy fuertes y muy rápidas, Videl comenzaba a perder el equilibrio. Para Gohan aquello era muy fácil, podía aguantar encima de aquel Toro sin ningún problema, pero aquello no sería divertido. Cuando el toro hizo un rápido movimiento hacia atrás, Gohan sujetó fuertemente a videl e hizo que ambos cayesen.

Todo fue muy rápido para ella, pero en cuanto abrió los ojos vio que estaba en el suelo, encima de Gohan.

- Lo as hecho a propósito.- le decía ella riéndose.

- Sí.- le confirma él sujetándola fuertemente porque la atracción todavía no paraba y no se podían levantar.

- Y por que lo has hecho?

- Porque quería tenerte entre mis brazos.

Videl se quedó helada, evidentemente se imaginaba sus motivos, y no se quejaba, pero no esperaba que lo dijese tan abiertamente.

- Te molesta?- pregunta él con cara de niño bueno.

- En absoluto- le confiesa roja como un tomate.

La atracción ya había parado, todo el mundo estaba ya a bajo y ellos dos tuvieron que hacer un esfuerzo enorme por levantarse. Si por ellos fuera, se hubiesen quedado.

Continuaron disfrutando de aquel maravilloso día, ya era de noche y solo les quedaba una atracción en la cual montar. Una que Gohan había querido reservar para el final.

- Ya es tarde.- cometa Videl percatándose de que había oscurecido.

- Si, pero antes de irnos montemos en esa.

Videl miró hacia la atracción que él se refería, la Noria.

- Montemos - dice ella regalándole una dulce sonrisa.

Los dos se sentaron uno al lado de otro. Miraban las hermosas vistas que se mostraban ante ellos. Era de noche y se veía la ciudad iluminada como si de estrellas terrestres se tratase. Aquello era un espectáculo muy bonito.

- Es precioso- comentó Videl ensimismada por aquellas preciosas vistas.

Gohan la abrazó por la cintura y sujetó su rostro para que lo mirase. Videl se lo quedó mirando y el resto del mundo desapareció para ella. En esos momentos solo existía él.

- Gohan, yo … gracias, ha sido un día …

Él posó uno de sus dedos sobre sus labios, silenciándola y acercando su rostro.

- Dilo.- le dijo él

- Yo…

- Dilo - le repitió con una voz sumamente sensual.

- Me gustas - terminó por ceder ella ante aquella penetrante mirada.

Gohan sonrió y la besó.

Videl sintió aquellos ardientes labios, besándola con suavidad, pero a la vez con deseo. Él lamió su labio inferior arrebatando un gemido de ella, oportunidad que Gohan no perdió para introducir su lengua. Videl respondió a cada una de las peticiones silenciosas de él, haciendo que aquel beso fuese más profundo, mas apasionado. Sus lenguas se entrelazaban una y otra vez. Era como si buscasen en la boca del orto el mágico elixir del placer. Un golpe seco los hizo tambalearse, ya habían llegado abajo, la atracción había terminado y no tuvieron más remedio que separarse.

Ambos colorados se miraron dulcemente, de sus bocas salió una sonrisa traviesa que delataba complicidad. Ante la mirada del encargado de la atracción, salieron corriendo, como si de unos nuños se tratase que acababan de cometer una travesura, y cogidos de la mano, emprendieron el camino a casa.

Continuara ………………………………..

Na: weeeeeeeeee!!!! Por fin se han besado!!!! jajaja

Ok, en el próximo esta el lemond. Lo digo por que veo que estáis ansiosos de que llegue XD

Espero que os haya gustado …

Nos vemos!