13; As bajo la manga, Terra

"¿Ese es tu plan?"

La imagen de Jim frente a él lucía entre confusa y molesta. Spock envió una emisión de afecto y los ojos azules en el monitor parecieron suavizar un poco su dureza.

—Ashayam, comprendo que no te agrade, pero es la única solución lógica.

Jim negó con la cabeza, apretando los labios escépticamente.

—No podemos llegar e imponer nuestras ideas a ésta gente, Spock.

El Vulcano afirmó, sin hablar, por un segundo

—Y le concedo razón, Capitán. Pero es una alternativa viable y sólo nos queda negociar con ellos

Jim sonrió.

—Y…desde cuándo pasas de 'ashayam' a 'Capitán' tan rápido, Vulcano tramposo?

Spock ocultó una diminuta sonrisa, adivinada sólo por su esposo y elevó la ceja, sin añadir nada más.

—Está bien. Hablaremos con ellos. Y ahora sí que será romper la Primera Directiva porque vamos a mostrarles demasiadas cosas.

Spock miró fijamente a su esposo. Comprendía el lío en que ambos se estaban metiendo y el alto riesgo de cambiar toda la línea temporal…pero no encontraba otra solución viable.

—Capitán, confío plenamente en sus dotes de Diplomacia para que los Van der Merwe den una respuesta afirmativa a nuestro plan y todas las partes queden complacidas…

Jim negó con la cabeza, sabiendo que su esposo estaba tratando de sobornarlo con sus frases.

—Sabes muy bien que la diplomacia no se me da; pregúntale a Archer. O a Komack. Y dile a Scotty que reúna a todos en el teleportador. Más vale que enfrentemos esto rápido.

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McCoy sintió que le picaban las sienes y estaba seguro que, de haber permanecido en su forma humana, tendría un dolor de cabeza atroz. Tafari se limitó a mirarlo y levantar una ceja que urgía paciencia…algo que el buen médico sureño ya no tenía. Se fijó en los demás; Wikus y Christopher, los insectos que estaban en medio de este drama barato y Tanya y Trent, los terranos enredados en el show. Y en el recién llegado, cuyo rostro le resultaba vagamente familiar; un Embajador de Tusdar, afincado en Terra, tan alto como Spock, rubio y pálido, el rostro rayado en azul y rojo y las pupilas de diferente color y tamaño.

Éste caballero era el as bajo la manga de Spock, según parecía.

Jim llegó rápidamente, vestido ya con su uniforme, seguido por Niara, de la mano de Chékhov, ésta vez. El joven Capitán sonrió, tratando de infundir confianza en los presentes –sobre todo, los terranos, muy atemorizados y asombrados de estar en una nave verdadera. Se adelantó a saludar al tusdariano.

—James T. Kirk, Embajador..?

—Llef Tarman, Capitán. Tengo entendido que en algún futuro voy a conocer a su Primer Oficial. Y Christopher Pike es buen amigo mío…

Jim alzó una mano, deteniéndolo.

—Es mejor que yo no sepa más, Embajador- le estrechó la mano, de inmediato, sonriendo- no queremos alterar la línea temporal más de lo que ya ha sucedido…

—Ni tampoco, atentar contra la Primera Directiva- intervino Spock, tras el Embajador. Tarman sonrió.

—Muy bien caballeros, señoras; sarla etek dvin tor, es un honor estar a su servicio, ¿Qué puedo hacer por ustedes?

Niara respondió, adelantando sus antenas plumosas sobre el tusdarian y éste se inclinó, respetuosamente

—Hace mucho tiempo que no tenía el honor de estar entre los Poleepkwan, Majestad…?

—Niara, Embajador.

Hija de Candake, hija de Kimya, hija de Makena, hija de Zunduri VII La Clarísima, Capitán de la nave Mwanga mKali, Nación Buntu, esposa de los Seis Guerreros…—terminó el tusdarian, en un poleepkwaani perfecto, haciendo sonreír a los presentes, mientras tomaba la mano de la reina y la besaba. Niara soltó una ligera risa.

—Su memoria es perfecta, Llef.

Éste asintió, sonriendo, el contraste entre sus ojos subrayando el brillo de éstos.

—Y su digna abuela estuvo presente recién salió usted del cascarón, Majestad. Tuve el honor de estar ahí y era apenas un Ayudante Diplomático.

Jim miró a ambos personajes; raras veces le tocaba estar en una reunión con tan buenos auspicios y sin embargo, sabía que tendrían que dar malas noticias a todos. Fue Spock sin embargo, quien se aclaró la garganta para interrumpirles.

—Sus Excelencias, agradecemos su presencia y les solicitamos pasar al asunto que nos ha hecho traerles aquí…

Llef le guiñó un ojo azul al vulcano.

—Directo como tu padre, Spock. Cuéntanos…

-.-

¡NO! ¡No lo acepto y no voy a hacerlo! Fuiste tú –Wikus señaló a Christopher- quien me prometió que regresaría con mi familia y te ayudé por ello y ahora ¿Tú y tus amigos vienen a decirme que tengo que abandonarlos? ¿Que tengo que irme de MI PLANETA y dejar atrás a mi esposa y a mi hija? Carajo, Christopher, eres un cabrón de mierda…sí, eso es lo que eres-comenzó a sollozar- no puedes hacerme esto, no…

El Deck de Observación 3 hacía las veces de sala de reunión y Wikus había saltado nada más al Oficial Vulcano.

Kraal intervino:

—Señor Van de Merwe, le suplico que revise cuidadosamente la propuesta del señor Spock y todos los aquí presentes. Número uno; si lo volvemos a su forma humana, todas las corporaciones militares del mundo lo buscarán…y la probabilidad de que den con usted es muy alta, un riesgo que no le aconsejo correr. Número dos; su hija contiene más genes insectoides que humanoides, será más poleepkwa sin importar si le damos apariencia humana y ella corre mucho más peligro que usted, si usted se queda con ella. Número tres; si los terranos se enteran abiertamente que usted huyó de su planeta, dejarán a su ex esposa…

—¡Esposa! ¡Tanya TODAVÍA es mi esposa!

Ncwengo Kraal alzó las cuatro manos, intentando apaciguar al mutante.

—Esa situación no puede mantenerse, Wikus— intervino la mismísima Tanya.

Frieda se acercó a su padre.

—Wikus, no seas necio. Te estás portando como un pendejo ¿Acaso quieres que nos maten a todos?

Christopher tocó con una de sus antenas las de Wikus.

"¿Es tan malo que te quedes conmigo? ¿No me amas entonces?"

Jim suspiró. Eso era una telenovela de quinta, mal producida y peor actuada.

El plan de Spock era, de punta a punta, brillante…y el peor posible.

No era como si tuvieran opción; los Poleepkwa convertirían a Frieda en una niña humana y ella se quedaría con Tanya, en la Tierra. Tanya iría a vivir con Trent y aquí era donde entraba la mano del embajador Tarman; éste se haría cargo de moverlos de Sudáfrica a Inglaterra y de mantenerlos con un perfil bajo, gracias a sus dotes empáticas.

Y Wikus? Bueno, él se quedaría como mutante, regresaría junto con los dos millones que quedaban en el Distrito 10 al mundo base y, si estaba de acuerdo, se quedaría a vivir con Christopher y Oliver.

—No puedo estar de acuerdo…

Y fue cuando Tanya advirtió que el hombre que alguna vez fuera su esposo, estaba llorando. Lo tomó de su mano mutilada y acarició con esta su propia mejilla.

—Wikus…hay algo que es importante que sepas.

El mutante alzó el rostro y los demás guardaron silencio. Tanya siguió hablando.

—Cuando…cambiaste, cuando tuviste que huir, en ese primer año, no supiste…bueno. Estaba embarazada y…perdí a nuestro bebé; como consecuencia, no podré tener más hijos...

Wikus la miró, enmudecido; el suspiro de todos los reunidos fue tangible. Tanya tomó a Frieda de la mano.

—Ésta niña…esta preciosa niña, Wikus, es hija tuya también. Es la única hija que podremos tener. Si te quedas con nosotras, siempre tendremos que estar ocultos o mudándonos o escondiéndonos. Y ella…Frieda no merece eso. Ni nosotros tampoco…

Jim tragó saliva frente a la escena. Si, para proteger a Spock, él se viera obligado a abandonarlo, no estaba seguro de poder sobrevivir. El Enlace Mental latió, enviándole sentimientos de ternura y afecto.

Te seguiría al fin del universo, Ashayam. Y de no poder hacerlo, jamás dejaría de amarte, pese a no estar contigo…

El Embajador Tarman se aclaró la garganta; como empático, podía percibir la emisión entre Jim y Spock y le guiñó un ojo verde a éste, sonriendo. Jim se ofuscó por instantes y luego, se dirigió a Wikus.

—Es necesario que comprenda que hacemos esto para proteger a su familia y a todos los poleepkwa, señor Van de Merwe. Y a la vez, le ofrecemos una salida.

Wikus negó con la cabeza, furioso.

—No, Capitán. Me ofrece apartarme de mi familia para siempre. Me ofrece quitarme de en medio para que no les hagan daño. Quiere sacarme de MI MUNDO para no romper sus preciosas leyes. Y me da como salida el quedar convertido en…-se señaló a sí mismo- en esto…pero verá, no soy ningún pendejo del carajo como ustedes creen. Y amo a mi esposa y también, a la hija que tuve, por…blasfemo que suene. Le prometí a Christopher que lo esperaría y lo hice. Crié a su hija, porque también es de él, lo mejor que pude. Así que ahórrese sus rollos morales. Iré con ustedes por la sola razón de que amo a mi familia. Y ahora, les agradecería que me dejaran con ellas a solas, por favor…

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—Majestad…

—Kraal…no es necesario que hables.

El embajador bajó la mirada, las manos en actitud de súplica frente a su reina, desconsolado por el pesar de ésta. Niara agitó las plumas de sus antenas, imitando la risa, frente al azoro de Kraal.

—Este hombrecito nos odia. Es raro sentir odio de parte de otra especie…

—Majestad, yo…

—Tú nada puedes hacer, Ncwengo. Las cosas son como son. Cometimos un error y tenemos que repararlo lo mejor posible. De haber respetado completamente la Primera Directiva, mi hermana debió haber destruido su nave, antes de hacerla descender en éste mundo. Pero estaba enferma, sus hijos morían y sus ingenieros hicieron lo mejor que podían. Su compasión para con los suyos fue un error...y no me mires así. Tratar de curar a un moribundo atenta contra la compasión y lo sabes. Fue un error. No estamos exentos de errores. Nadie en la Federación lo está…

Kraal guardó silencio. Spock Prime, el anciano, habría dicho que en el fondo, la humanidad de todos acababa por traicionarlos. Pero su viejo amigo estaba ahora muy lejos y no podrían reír de esto.

La reina se recompuso en un crujido de faldas de satén y alas y antenas, el rostro sereno y brillante.

—Ordena a Tafari que se coordine con McCoy, Kraal. Y sigan al pie de la letra las instrucciones de Kirk, por favor.

Con una reverencia, Kraal dejó a la reina en soledad, contemplando el rastro warp que nublaba el rápido paso de las estrellas.

Tenían el tiempo contado…

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Trent había tenido varias entrevistas de trabajo a lo largo de toda su vida. Y sin embargo, verse analizado por un alien y mirar frente a él todo su trabajo de fotografía y filmación, compactado en una ficha diminuta, era por lo menos, desconcertante, en contraste con la alegre actitud del embajador Tarman.

Un ayudante de la nave trajo una bandeja con dos vasos cortos y whisky legítimo, regalo de parte de Scotty, con toda seguridad.

Tarman se sirvió e hizo lo mismo con el vaso de Trent.

—Adelante, señor Trent. Los dos necesitamos un buen trago y hay que aprovechar la generosidad de Scotty… el jefe de Ingeniería de ésta nave es un buen amigo.

—¿Si? –preguntó Trent, sin venir al caso y meramente por escuchar el ruido de su propia voz. No sabía cómo reaccionar. El empático sonrió.

—Parrandas en Risa y otras cosas que no es necesario que sepa. Déjeme decirle cómo haremos las cosas, será sencillo; una vez que los instale en las cercanías de Londres, lo contrataré como mi camarógrafo y McCoy les borrará la memoria. Así, no podrán hallarlos por más que los busquen. No, no ponga esa cara de susto; sólo olvidará unos pocos meses de su vida, unos pocos datos esenciales. Nunca habrá visitado ésta nave y no recordará que pasó con Wikus.

Trent se adelantó y se sirvió otro trago.

—Quisiera empezar a olvidar cuanto antes, Embajador…

Tarman asintió.

—Créame, lo entiendo perfectamente.

El comunicador del tusdariano blipeó. Este suspiró, fastidiado.

—Sí, Betty querida?

'Betty' respondió, con enojo palpable.

—¡David! ¡Todo el día he estado tratando de localizarte! ¡Hay un retraso enorme en las grabaciones del video y Warner nos sacará los ojos si no apareces!

Tarman hizo ojos de espiral.

—Estoy en un lejano retiro, Betty..y uh oh rssshh crash h esstá estática…

—¡No te atrevas a colgarme el teléfono, David Bowie o yo…

Tarman cerró el intercomm.

De repente, Trent lo reconoció y el Embajador le guiñó un ojo.

—Me imagino que no tendremos problemas en guardar un secreto más, verdad, Trent?

Como toda respuesta, el sudafricano se sirvió otro whisky y se lo bebió de un trago. Sin tomar aliento…

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Bueno. Estamos casi al final y el drama se desinfla por sí solo. Faltan meramente algunos detalles en el siguiente -y último - capítulo. Gracias, por seguirme leyendo. sochya bosh eh Dif. s'FA