Diclaimer: Los personajes no me pertenecesn todo de la BBC
Capítulo 2 - Los Juegos
well she could've been a killer if she didn't walk the way she do, and she do
she opened strange doors that we'd never close again
La mesa de reuniones estaba completa y una invitada inesperada esperaba a la expectativa de que comenzara, como si fuera un ritual ancestral – quizás lo era- todos los demás integrantes la miraban todavía con recelo, menos Jack que le sonreía desde la otra punta con un brazo cruzado alrededor de su pecho y la mano izquierda en su boca, no le quitaba la vista de encima como si la analizara a fondo, se sintió invadida por la mirada azul y la sonrisa pícara del otro, extrañamente no le molestó y le sonrió en devolución fue Gwen quien rompió el hielo aclarándose la garganta en el proceso.
- Dijiste que querías hablarnos, ahora estamos escuchándote pero me gustaría primero saber cuál fue el motivo de que te aparecieras así de improviso dentro del cuartel saboteando nuestra seguridad. ¿No era más fácil interceptarnos fuera? Debo suponer que sabias los riesgos de entrar acá desarmada.
Max la miró por encima de sus manos, los codos puestos sobre la mesa apoyando el mentón en los dorsos. Con expresión neutra y la mirada fija le contestó.
- No era seguro, tuve que tomarme el tiempo necesario para saber que podía ponerme en contacto con ustedes sin poner en peligro mi misión - esperó prudente alguna pregunta pero al no ser interrumpida continuó- esperé lo prudente, hackee un par de cámaras y básicamente borré mis rastros hasta este lugar, por lo menos para tener un par de días de gracia antes de que se dé cuenta donde estoy y quienes son ustedes.
- ¿Quién? – Jack abrió la boca interesado, Max posó su vista nuevamente en él y todos se percataron de que su sonrisa estaba de vuelta.
- Su nombre es Alexander Keats, obviamente ese no es su nombre verdadero, nadie lo sabe, pero por el momento se lo conoce así, no hay datos concretos de él hasta el siglo XXIII, supongo que tuvo varias identidades, es un viajero, creo que estas familiarizado con ese término ¿verdad Jack? – La familiaridad de su tono sorprendió y molesto por igual al grupo.
Jack solo sonrió más notoriamente luego continuo el interrogatorio.
- Dijiste que el doctor te había mandado ¿Cómo es eso posible? No hay manera de que se pueda manejar el controlador de espacio tiempo de su nave.
-No es que específicamente me hubiera mandado a este tiempo y lugar, hace dos años cuando empecé con la misión él se dispuso a ayudarme, dándome varios artefactos y nombres que podían serme útiles en mi travesía. Uno de esos nombres fue el tuyo Jack Harkness… -daba la sensación de que no parpadeó en ningún momento – eso y un par de secretitos más. – terminó y le sacó la lengua.
El mensaje era sencillo, había cosas que esta mujer sabia y que sus compañeros no. Y así pretendía que se quede la situación, a pesar de la amenaza implícita casi tuvo que aguantar el gritito poco masculino de expectación. Definitivamente le agradaba esa mujer.
Los demás notaron algo extraño, de alguna manera esa mujer y Jack tenían todo un mundo – o miles – en común, parecía que de alguna manera se entendían aun si era la primera vez que se veían las caras.
Toshiko que aún estaba aturdida por la facilidad con la que Max había pasado tan fácilmente todo lo que a ella le había costado años de práctica y trabajo duró pudo recién formular su duda.
- Hablas de una misión ¿Cuál es? ¿Qué es lo que específicamente buscas de nosotros?
- Busco ayuda, para dar caza a Alexander Keats.
- Quieres que te ayudemos a capturar y apresar a ese tal Alexander – aclaró Gwen sin preguntarlo en realidad.
- No, quiero que me ayuden a capturar y asesinar a Alexander Keats.
El silencio pesado que le siguió a la declaración de Max se unió a la larga lista de silencios que habían estado colmando la base desde esa inusual mañana.
- ¿Asesinato? ¿En serio? – Owen tomó la palabra sorprendido como todos los demás - ¿quieres que te ayudemos a asesinar a una persona?
- Puedo asegurarte que ese sujeto no tiene nada de persona – De pronto la mirada casi inexpresiva de Max se ensombreció, sus ojos negros se tornaron, de ser posible, mucho mas oscuros.
- ¡Esto es una locura! – Gwen siguió con el tono de urgencia de Owen- ¿nos invades y nos pides que te ayudemos a asesinar a alguien? ¿Esto realmente está pasando? – Se giró a ver a Jack que se encontraba imperturbable en la misma posición como si meditara al respecto. – Jack por favor termina con esta locura.
Pero Jack solo se acomodó mejor en el asiento enderezándose y apoyando los brazos sobre la larga mesa entrelazando sus manos. Sabía que aquella mujer no mentía y eso también le daba la pauta de que si el doctor estaba metido en esto ese sujeto Alexander merecía aquella condena.
- Cuéntamelo todo. – dijo y tanto Max como él se apoyaron en el respaldo de la silla con satisfacción mientras los demás rodaron los ojos en señal de desaprobación
- Antes que nada – Max recordó algo importante que iba a ayudarla con la explicación - necesito un par de herramientas para reparar esto – lentamente se arremangó su campera de cuero y dejo ver una pulsera, exactamente igual a la de Jack. Eso fue todo lo que se necesitó para prestar real atención a la misteriosa mujer llamada Max.
Mientras se encontraba trabajando en la pulsera delante de una pequeña mesa con varias herramientas que la simpática japonesa le había proporcionado Jack se paró a su espalda, su concentración no evitó que se diera cuenta, a su lado estaba Toshiko interesada en ver por dentro el funcionamiento de tan interesante aparato que solo había visto en la muñeca de su capital más atrás Owen y Gwen estaban sentados en el sofá.
- ¿De dónde…? – Jack no pudo terminar de formular su pregunta.
- Se lo robé a un rubio con cara de idiota y actitud más idiota – pareció reflexionar - se hacía llamar Capitan…
- John Hart… - dijeron todos los integrantes de Torchwood al unísono incluido Ianto que se acercaba con varias tazas de café en una bandeja.
- Veo que tienen el desagradable placer de conocerlo – dijo sin dejar de mover hábilmente las herramientas en el delicado aparato. – fue tu compañero de aventuras si no me equivoco. – volteó a penas la mirada hacia atrás. Jack no contesto de inmediato.
- Sabes que lo que hiciste es una sentencia de muerte. Hay ciertas cosas que un agente del tiempo no perdona.
De vuelta posó su atención en el aparato como si realmente no le interesara esa conversación aun así respondió.
- Necesitaba este pequeño aparatito para mis propósitos, ya veré después como lidiar con el idiota. – una mueca despreciativa se asomó en sus labios Jack supo que John le había hecho algo estúpido a la persona equivocada.
Cinco minutos después las luces de la pulsera se encendieron y Max asintió con la cabeza en un gesto de conformidad con el trabajo.
- ¿Qué fue lo que le sucedió? – Toshiko era curiosa por naturaleza y más cuando se trataba de tecnología.
- Una bomba electromagnética
Y eso fue todo el dato que le pasó. Toshiko se sorprendió. Una bomba electromagnética quemaba cualquier dispositivo y sus campos adyacentes, no había forma de reparar y mucho menos creía que podía ser posible en un dispositivo tan pequeño y avanzado como esa pulsera. Aun así la vio abrirlo y con maestría hacer conexiones y enlaces interdireccionales que nunca se le hubieran ocurrido. De alguna manera terminaba de entender porque su sistema de seguridad había sido para Max como un juego de jardín de infantes.
Una vez arreglado el asunto tecnológico Tochwood se reunió alrededor de su invitada.
- Como ya les cometé la misión por la cual vine al planeta tierra es la de dar caza al criminal Alexander Keats – apretó unos botones en la pulsera y de la nada un holograma de una persona se hizo presente. La mirada fría de Max volvió a relucir, ese Holograma mostraba en detalle una persona aun así para que no quedaran dudas Max lo describió. –Hombre, humano, caucásico, treinta y dos años comprobados, 1 .83 cm de altura, pelo negro corto, una cicatriz horizontal en la mejilla derecha, extremadamente peligroso, astuto e inteligente.
- Pensé que no te agradaba – La Interrumpió Owen.
-No lo digo porque sea su fan – le dijo con sarcasmo – es la verdad – volvió su vista al holograma y continuó – dotado con una extraordinaria capacidad e inteligencia él es lo que se llamaría un genio, de esos que aparecen cada cientos de años y marcan una época, su IQ está fuera de su imaginación, no se parece a nadie que hayan conocido alguna vez – las palabras sonaban casi mecánicas como si hubiera escuchado ese discurso miles de veces.
- Muy bien – acepto Owen todavía un poco desconfiado – ¿y qué fue lo que este genio sin igual hizo para merecer la pena de muerte?
Suspiró cansada, seria todo menos complicado si pudiera hacerlo sola, como siempre, pero si quería poner un fin a ese asunto de una vez por todas debía hacerse de paciencia, virtud de la cual carecía.
-Lo conocí hace dos años en unos de mis viajes interdimensionales, por ese entonces me dedicaba a hacer algunos trabajos para el doctor- lo miró a Jack – cuando lo conocí lo supe de inmediato…
- ¿Qué cosa?
- Que era igual a mí – la declaración fue terminante – yo poseo las misma capacidades que él, nacimos en la tierra con dos siglos de diferencia, soy de fines del Siglo XXI.
- ¿Eres un genio?
-Sé que suena arrogante y egocéntrico pero es así; bueno teniendo en cuenta que entré a su súper base secreta como si fuera el patio de mi casa creo que ese punto esta aclarado.
- ¿Te parece? – Owen parecía incrédulo.
- ¿Qué pasa? Acaso esperas que te recite de memoria palabra por palabra cada libro que he leído en mi vida de principio a fin o te explique las morfologías cuánticas del espacio tiempo en las constantes de variación e interface. Puedo hacerlo pero sería una pérdida total de tiempo.
- Mejor explícame cómo pudiste esquivar las balas de cuatro de nosotros y desarmar a uno.
- No las esquivé, calcule la trayectoria por la posición de sus cuerpos y deduje que había un 89% de posibilidades de desarmar al alto y evitar las balas si me movía 0,1635 segundos más rápido. Cosa que funcionó gracias a la velocidad y reflejos adquiridos por las 102 artes marciales que conozco. También tengo conocimientos en medicina, física, química, matemáticas, música, historia universal y blablablabla… si quieres más tarde te hago un curriculum.
Eso fue suficiente para acallar cualquier otro tipo de duda y comentario al respecto. Por eso continuo.
- De alguna manera dentro de su mente psicópata empezó a verme como una especie de alma gemela, hablando del destino y otras cosas más que no vienen al caso.
- Que romántico – acotó Ianto por fin después del largo silencio autoimpuesto. Max no era de su agrado.
Sin embargo ella lo miró como si no le hubiera prestado verdadera atención hasta ese momento y le sonrió con sinceridad. Para después volver a una expresión melancólica.
- Nose que tan romántico podría llamarlo – apretó lo puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos –hasta ese momento solo era un estafador más dándose la buena vida, pero cuando me conoció comenzó lo peor; poco después creó lo que él llamaba Los Juegos.
- ¿los juegos?
- Si, yo me fui inmediatamente después de conocerlo, de alguna manera supe que debía alejarme lo más rápido posible, como si mi cuerpo me lo pidiera, y él no lo toleró. Entonces comenzó con sus juegos enfermos para llamar mi atención, un acto de terrorismo por aquí, otro por allá, siempre encontrando la manera de hacérmelo saber, de mandarme algún mensaje implícito de que eso pasaba porque yo no lo aceptaba, cada vez se volvía más violento, desproporcionado y eran inocentes quienes pagaban él precio, fue cuando supe que debía detenerlo. El doctor me dio su apoyo sabiendo lo peligroso que era que Keats ande suelto por ahí, algo había despertado en él y me sentí responsable, así que salí a buscarlo y por dos años le seguí la pista encontrándolo y perdiéndolo una y otra vez. Hasta que pasó lo de Squia.
Cerró los ojos fuertemente. Volvió a sentir el corazón en la boca como aquel momento y un mareo la invadió, sentía el olor putrefacto en las fosas nasales. Como si estuviera todavía ahí y no a millones de años luz de distancia.
Abrió los ojos enrojecidos por las lágrimas que amenazaban en caer y habló tratando de contenerlas. El dolor era tan palpable que pudieron saborearlos todos en sus gargantas.
- Después de tres meses de búsqueda en el que había estado tranquilo descubrí que estaba atrás de una gran guerra que se desató en un borde exterior de una galaxia lejana – apretó los dientes – El maldito bastardo comenzó una guerra entre tres mundos solo para mandarme un puto mensaje de buenos días… -siseó con la rabia en la garganta – cuando llegue a Squia el planeta donde se había producido la última batalla… -no lo pudo evitar y unas lágrimas comenzaron a caer – solo había cadáveres, solo cadáveres de niños, mujeres y ancianos, todos mutilados, desmembrados – apretó los dientes y tragó saliva como si así pudiera sacarse el mal sabor de la garganta- Squia no contaba con guerreros experimentados, solo la gente común tratando de defender sus hogares de otros mundos más avanzados; y me di cuenta cuando lo vi parado entre todo ese infierno mirando con satisfacción su obra que Keats sabía que yo llegaría allí ese día, a esa hora de la mañana, en ese lugar y que vería eso y todo lo que pudo decirme era que quería poder desearme un buen día aunque sea una vez.
Gwen se tapó la boca, los demás permanecieron en un silencio desgarrador, Jack le acercó los pañuelos descartables.
- En ese momento juré darle caza y matarlo con mis propias manos, no me importa cómo, no me importa si muero yo también, él debe dejar de existir.
Gracias por leer si alguien lo hace :)
X.R.
