Kitty Love
Por phoenixmaiden13
Traducción por Alyssa S.
Capítulo 2
«¡Oh mierda, mierda, MIERDA!» El pelinegro pensó mientras miraba los ojos rojo sangre de un muy humano Lord Voldemort. «Dije que quería un lugar seguro. ¡SEGURO! ¡No un lugar donde podrían matarme! Si hubiese sabido que terminaría aquí, hubiese dejado que Malfoy me atrape.»
Harry levantó la vista hacia el hombre que mató a sus padres con horror y fascinación. Atrás quedó la cara calva y con forma de serpiente que había visto en el cementerio hace 3 años atrás. En su lugar, se veía como lo había conocido en su segundo año, sólo que mayor y los ojos rojos.
Entonces Harry captó algo, fuerte y suave. «¿Qué es ese sonido?» pensó y prestó más atención. «¡Oh, no! ¡Dime que no lo estoy haciendo!» volvió a escuchar. «¡Mierda! Soy yo. ¡No, no debería estar ronroneando! ¡Es el maldito Señor Oscuro!» Se gritó para detenerse. «Pero se siente tan bien…» su inconsciente le susurró. ¡No! Tenía que parar. Tenía que escapar. Así que hizo lo único que podía. Lo mordió.
—¡Ay! —se quejó Tom apartando su mano y Harry aprovechó para alejarse de él—¡Pequeño ingrato…! —Harry retrocedió otro paso y le siseó. El humano lo miró antes de estirarse para agarrarlo y Harry le lanzara un arañazo. Bruscamente, Tom la retiró—. ¿Qué te pasa? Estabas muy bien hace un minuto.
El minino continuó alejándose cuando la mano quería acercarse a él. Tomó una postura defensiva y le siseó, el pelo en su espalda erizado. Tom soltó un suspiro.
—Son mis ojos, ¿no? —preguntó. Harry casi se caía de la pregunta. Movió una de sus orejas y ladeo la cabeza a un lado. ¿De qué estaba hablando?
Tomando ventaja de su confusión, el de iris rojas lo levantó y acomodó en su regazo. Harry trató de escabullirse, pero los dedos comenzaron a acariciarlo de nuevo, convirtiéndolo en una masa ronroneante.
—Aunque ya tengo de vuelta mi cuerpo, mis ojos parece que no fueron parte del trato. Permanecen así a menos que use un glamour, pero sería problemático. Además, asusta a mis seguidores —Tom lo miró con una sonrisa—; a decir verdad, no tengo idea de por qué estoy contándote esto.
«Yo tampoco. Pero si explica muchas cosas.» Harry pensó en su ronroneo.
—Bueno. Por supuesto eres mejor compañía que la enorme excusa que tengo de seguidores—Tom dijo con un suspiro, colocando a Harry a un lado y acostándose en la cama.
«¡Nooo! ¡No te detengas!» El más pequeño se quejó, pero recobró la compostura. «No. Esta mi oportunidad de escapar.» Se acercó al borde de la cama y se asomó en la orilla. Seguía estando demasiado alto. Las sábanas debajo de él repentinamente se movieron y luego Harry se encontró cayendo, directo al piso. Gritó alarmado hasta que una mano lo agarró y colocó sobre una cama de seda.
—Con cuidado, gatito. No querrás caerte. Eres aún muy pequeño, te lastimarás. —El humano le comentó mientras se acomodaba en su cama.
«No soy tan pequeño» Se quejó Harry.
—¿Por qué no duermes un poco? —Le dijo con un bostezo el mayor—. Veremos qué hacer contigo en la mañana. —Con esto dicho, Tom apagó las luces y se acostó para al fin descansar.
Harry no tenía mucha opción. Tenía demasiado miedo para atreverse a saltar de la cama, mucho más ahora que la luz estaba apagada, casi no podía ver nada. Resignado, se acurrucó en la almohada junto a Tom y durmió.
xxx
Al día siguiente, Harry se despertó con la luz del sol golpeando contra su rostro. Mantuvo sus ojos cerrados y bostezó.
«Solo fue una pesadilla. Una extraña, pero no deja de ser una. No hay forma que esté con Voldemort» Harry giró sobre su costado y se estiró lentamente antes de abrir los ojos y enfrentar el nuevo día. Pero en lugar de encontrarse con la familiar imagen de su habitación en la torre Gryffindor, se encontró con un par de ojos rojos como la sangre.
No fue un sueño, y Tom lo estaba observando. Harry le devolvió la mirada antes de lanzarse contra aquel rostro.
—¡Argh! —Gritó el dueño de aquellos ojos rubí mientras rápido se incorporaba. Harry hundió a propósito sus garras deslizándolas por el rostro de su enemigo hasta que cayó en su regazo. Su víctima soltó una serie de maldiciones en tanto llevaba sus manos al rostro—. ¡¿Qué demonios te pasa?!
«¡Eso es por todo lo que me has hecho! ¡Por matar a mis padres, por provocar la muerte de Sirius! ¡Por esta pesadilla!» Continuaron sus gritos, pero para oídos humanos no sonaban más que siseos.
Tom bajó sus manos de su rostro revelando un par de marcas de garras en sus mejillas. —Estúpido gato —espetó y se levantó de la cama en dirección al baño.
«¡Te lo mereces! »
Después de unos momentos, Tom regresó con un rostro libre de marcas. Las orejas de Harry cayeron ante su decepción. »Mierda. Esperaba que alguien lo viera así.»
Tom lo miró fijo mientras Harry permanecía sentado lamiéndose sin inmutarse. El señor oscuro, hirviendo de rabia, camino hacia él. El gato siseó cuando Tom lo recogió de su pelaje, dejándolo colgado frente a su rostro a una distancia prudente.
— Dame una buena razón para no matarte en este mismo instante — soltó Tom entre dientes con sus ojos tomando un brillo peligroso.
Harry, sin tener deseos de morir, coloca la expresión más inocente que puede en su rostro y aplana sus orejas. Tom solo lo observa, pero luego suspira derrotado para decir: —Esta bien, tú ganas. Pero sí lo vuelves a hacer, no tendré misericordia. ¿Entendido?
Harry maulló en respuesta. Tenía que admitir que no fue el mejor movimiento de su parte.
—Bien —El humano acordó y lo bajó al suelo—, no te muevas de aquí —le dijo antes de irse a su armario a cambiarse.
¿Y Harry lo escucharía? ¡Por supuesto que no! Tan pronto como estuvo fuera de la vista de Tom, Harry caminó por la habitación para explorarla hasta terminar bajo la cama.
Cuando Tom terminó de vestirse y volteó, notó que el gatito se había ido.
—Chingada madre. Por supuesto no te quedarías quieto —murmuró y se dispuso a buscarle. Momentos después Tom se encontró sobre sus rodillas asomándose debajo de la cama—. ¡Ha! Te encontré.
«Joder. Lo hiciste»
—Sal de allí, gatito. —Tom trató de convencer.
«Nuh uh. Ven a buscarme~»
Tom suspiró. —Tendré que ir por ti, ¿no?
«¡Sip! Sí es que puedes » pensó con malicia el de ojos verdes. No iba a salir sin pelear.
Tomando una bocanada de aire, el humano fue metiéndose poco a poco debajo de su mueble. Harry lo observaba de cerca, riéndose al ver al Señor de la Oscuridad arrastrarse para llegar a él. »¡Sí, arrástrate como el perro que eres, hijo de puta!» pensó. Cuando Tom estaba a unos cuantos centímetros de alcanzarlo, retrocedió varios pies lejos de él y se sentó sin dejar de mirarle.
Tom maldijo e intentó incorporarse, haciendo que se golpeará la cabeza con la base de la cama.
—¡Ay! ¿Estás haciendo esto a propósito, gatito? —Harry inclinó su pequeña cabeza sin decir nada.
«¿Tú qué piensas, bastardo?»
—No tengo tiempo para esto —murmura el mayor para seguido avanzar en un intento de atraparlo. Entonces, Harry se abalanza y muerde su dedo antes de esconderse una vez más en lo más profundo de la cama—. ¡Mierda! —Tom exclama antes de volver a golpearse la cabeza—. ¡Olvídalo! —suelta y sale del lugar—. ¡Quédate allí sí quieres!
Tom coloca el dedo que Harry había mordido en su boca y se encamina a la puerta. Tan pronto esta fue abierta, el minino sale corriendo de su escondite y la atraviesa. Tom maldice. Su día había comenzado mal y parece empeorar.
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Harry estaba cansado. Por supuesto que lo estaría, sobre todo después de correr por toda la casa durante casi todo el día. Al igual que Tom, quien lo perseguía por todos lados desde la mañana. Hasta ahora solo había sido capturado una vez, y eso fue en la mañana.
Después de escapar de la habitación, Harry corre por el pasillo y entra en cada una de las habitaciones del segundo piso. Luego encuentra las escaleras y decide ir a la planta baja. Solo había bajado dos escalones cuando Tom lo atrapó.
— ¡Te tengo! —Tom exclama. Harry maúlla decepcionado y empieza a removerse desde donde está atrapado—. Oye, tranquilízate. ¿No tienes hambre? —los movimientos se detienen—, me lo imaginaba—Entonces Tom lo lleva con él para desayunar.
Los elfos se sorprendieron cuando vieron a Tom sostener a un lindo gatito negro de ojos verdes, pero con una orden se fueron rápido a cumplir la tarea que les encomendaron.
Mientras Tom obtenía un desayuno normal de wafles, salchichas y huevos, todo lo que Harry consiguió fue un tazón de leche. «Bueno, esto es un poco injusto» piensa el de ojos verdes al comparar su tazón contra el plato lleno de Tom. «Quiero eso» se dice, pero su lado felino estaba contento con haber recibido la leche. ¡Y sabía celestial! Nunca había pensado que la leche tuviera tan buen sabor. Ronronea con placer, moviendo su cola de un lado a otro.
—¿Está bueno? —pregunta Tom. Harry lo mira un momento antes de regresar a su leche. Tom ríe—. Lo tomaré como un sí.
«Tómalo como quieras, idiota.»
Tom suelta un suspiro antes de terminar de comer y proceder a leer el diario El Profeta, tratando de relajarse. Harry lleva su vista hacia el papel después de terminar su leche.
«Me pregunto si Dumbledore sabe que no estoy. Seguro Malfoy le dijo a alguien que sólo desaparecí» se ríe mientras limpiaba su cara, «espero se meta en problemas.»
Al no tener otra cosa que hacer, Harry sale del comedor. Tom se queja fuertemente y se levanta para seguirlo. Quién sabe en qué se metería ese pequeño monstruo.
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Al parecer, en todo. Documentos, libros, ropa, plantas en macetas. ¡Con todo! Había papel destrozado por todas partes, ropa arruinada -las cuales harían que los elfos se pongan histéricos- y suciedad por donde mirase: en las alfombras, el piso de madera, todo cubierto con pequeñas manchas de patas. ¡Tom se estaba volviendo loco! Y Harry estaba bien con eso.
Al explorar toda la casa, Harry llega a una conclusión: ¡No había forma de escapar! Había buscado por todos los rincones y no encontró nada, nada más que no había mortífagos alrededor. Lo que probablemente significa que estaban en una redada o algo así. «Es una pena, esperaba que vieran a su fabuloso Señor Oscuro persiguiendo a un gato.»
La única salida sería a través de la puerta. Pero en su forma actual, no había manera de que pudiera abrir la estúpida cosa, y mucho menos llegar a ella. Si quería escapar, tendría que esperar a que alguien abra la puerta. El problema era que nadie la utilizaba. Todos solo tenían que aparecerse en la casa. ¡Eso apesta!
Harry suspira y rasca sus orejas con una pata. No quería admitirlo, pero se estaba acostumbrando a su cuerpo de gato. Todo era tan diferente desde su altura. La única cosa que no podía soportar eran las escaleras. Eran su último enemigo. Casi había sido atrapado por Tom cuando trato de subirlas antes de decidir que no valían la pena y se fuera a otra dirección.
Ahora Harry se encontraba en una habitación donde sus muebles tenían una apariencia costosa, donde un escritorio de roble permanecía en el centro del lugar; obviamente, esta era la oficina de Tom. Harry mira alrededor de la habitación. Esta era su última oportunidad de encontrar su libertad. Pero, por supuesto, no pudo encontrar nada más que documentos. Documentos, libros caros y otras cosas que no eran de su interés. E igual estaba demasiado cansado para arruinar cualquier cosa, al menos por hoy. Pero había una caja que llamó la atención de Harry, quien estaba recostado desde el sofá. Algo que colgaba de ella.
Harry se le acerca observando poco a poco el objeto colgante que resultó ser una pequeña cuerda. Fue rápidamente hipnotizado cuando esta se mueve ligeramente ante una invisible briza. Levanta una de sus patas y golpea con fuerza la cuerda, viéndola moverse aún más rápido. El gato negro retrocede ligeramente antes de agacharse y observar su movimiento; su cola se balanceba al mismo tiempo que esta. Entonces, salta sobre ella, agarrando la cadena.
— ¡No! —Tom grita cuando entra a la habitación y encuentra a Harry jugando con la cadena. Pero era demasiado tarde. Con un fuerte tirón, Harry la arranca de la caja, pero también hace que esta caiga con ella. Varias botellas de pociones se desplomaron alrededor del minino salpicándolo con diversos líquidos y piezas de vidrio junto a la caja, misma que cayó atrapando a Harry en su interior. Este deja escapar varios maullidos por el repentino oscurecimiento de su visión.
Tom gime y pasa su mano por sus ojos y cabellos al ver todas las pociones arruinadas en el suelo. Recoge la caja y ve a Harry enredado con la cuerda, cubierto de mucosidad y de las pociones.
— ¡Mira lo que hiciste! —Tom exclama. Harry lo ignora y continúa jugando con la cuerda.
Ante la poca atención, Tom suspira y sacude su cabeza. —¿Qué voy a hacer contigo? —pregunta, tomando a Harry entre sus manos y arrugando la nariz—. ¡Mírate, eres un desastre! —desenreda la cuerda del pequeño cuerpo, Harry maúlla con dolor, no queriendo dejarla ir—. Sabes lo que esto significa, ¿no?
Harry deja de luchar y mira a Tom. Si se refería a lo que él pensaba que era, no le iba a gustar ni un poco.
