Kitty Love

Por Phoenixmaiden13

Traducción por Alyssa S.


Capítulo 6

Los siguientes días fueron difíciles para Harry. Cada que Tom tenía una reunión con un Mortífago o uno iba al despacho, no podía evitar pensar que lo había descubierto y lo mataría, pero jamás sucedió.

Temía que llegara el día en que Tom lo mirara con asco y odio porque, de alguna forma y en algún punto entre el momento en que cayó en la bañera hasta ahora, Harry se había enamorado de Tom.

No supo cómo, solo pasó. Harry vio otra parte del Señor Oscuro que nadie más había visto: su lado humano. Tom le habló como si fuera un amigo y no solo un gato. Hubo ocasiones en que jugaba con él, y lo cuidaba. Le decía como estuvo su día y escucharía sus quejas contra los mortífagos incompetentes. O expresaría con felicidad el nuevo hechizo que habia encontrado o algún libro antiguo recién descubierto. Y ver todo eso asombró a Harry, porque se veía tan normal y humano. Y esa parte de él fue lo que lo enamoró.

Sin embargo, notar la posibilidad de ser alejado de Tom, asesinado o tratado como una escoria, francamente lo aterraba. Harry quería permanecer al lado de Tom lo más que pudiese. De preferencia como humano, pero si se quedaba como un gato por el resto de su vida, no le importaba, siempre y cuando estuviera con Tom.

Pero ahora, solo era cuestión de tiempo para que todo cayera.

xxx

Harry estaba jugando con su bola de estambre en la oficina de Tom cuando llegó aquel temido día. Tom había estado trabajando y se reía del gatito que había caído sobre su juguete cuando Lucius entró sin aliento.

Tom entrecerró los ojos, su sonrisa dejando de forma instantánea. —¡Lucius! ¿Qué derecho tienes de entrar de esa forma a mi oficina? —Tom sacó su varita—. ¡Crucio!

Lucius cayó de rodillas y apretó los dientes ante el dolor que lo embargó, sin emitir ningún sonido. Tom retiró el hechizo y Lucius dio una leve inclinación. —Perdone, mi señor. Yo…

Tom hizo un gesto para silenciarlo. —Lo que tengas que decir será mejor que sea importante.

—¡Lo es! Mi hijo, Draco, me dio algunas noticias sobre Potter —comentó Lucius, lanzando una mirada en dirección a Harry.

Harry se congeló. De repente, no podía respirar, no podía moverse. «No. No aún. ¡Necesito más tiempo! Tom, lo siento. Por favor, no me odies.»

—¿Oh? —Tom preguntó, inclinándose hacia delante y entrelazando sus dedos.

—Sí. Parece que fue el último que vio a Potter antes de su desaparición.

Harry se apresuró hacia el librero para ocultarse, aunque sabía que no habría nada que pudiera imponerse ante la ira de Tom. «Él me odiará. Mucho más de lo que ya hace. Perdóname, Tom.» Harry pensó mientras esperaba que la verdad sea revelada. Si los gatos pudieran llorar, eso sería lo que estuviera haciendo en ese momento.

—Por lo visto, Potter tenía detención con Severus esa noche, pero no se encontraba cuando Draco fue a verlo. Potter estaba solo.

Harry no pudo dejar de temblar al ver que las ultimas semanas que pasó con Tom se desvanecían. Colocó sus patas sobre sus orejas, no quería escuchar el resto.

—La poción de Potter explotó y se convirtió en un gato, un gato negro para ser más específico. Luego desapareció.

—¿Solo así? —Tom preguntó, su mente corriendo a mil por hora.

—Sí, mi señor —dijo Lucius, impaciente—. Draco dijo que un momento Potter estaba frente a él… y al siguiente desapareció.

Tom asintió, pensativo. Luego algo hizo clic. «No» pensó incredulo el señor oscuro. Pero todo encajaba. Potter se transformó en un gato y desapareció… y luego apareció de la nada un gato negro que tenía los ojos verdes de Potter… «No, esto no puede ser posible. ¡Mi Harry no puede ser Potter!»

—Gracias, Lucius. Puedes retirarte.

Lucius se veía un poco decepcionado, más respondió: —Sí, mi señor —inclinándose y saliendo del lugar.

Tom se dejó caer en su asiento. «¿Cómo no pude verlo? ¡Potter estuvo justo frente a mis narices todo este tiempo y nunca lo noté!» pensó con rabia, apretando los puños. «¡Me ha estado espiando, y lo permití! Aunque, si nunca tuvo la intención de estar aquí, ¿por qué no trató de escapar? ¿Por qué no peleó?» se cuestionó, pasando los dedos por su cabello, confundido.

«Espera, lo hizo. Cuando estaba corriendo por toda la casa y destrozando todo, estaba buscando una salida. Sin contar que me rasguñó la cara» recordó Tom mientras pasaba una mano por su mejilla. «¿Pero por qué no lo siguió intentando?» miró hacia el lugar donde estaba Harry, pero no lo encontró allí, solo había dejado atrás su bola de estambre.

Tom se levantó y buscó. Miró debajo su escritorio y sillas, pero Harry no estaba allí. el único lugar que le quedaba era el librero. Se arrodilló y miró debajo. Harry estaba acurrucado en una bola y temblaba con fuerza.

Tom entrecerró los ojos, sintiendo ira contra aquel traidor, pero luego suspiró y con ello todo aquel enojo se alejó. «¿Pero como puedo odiarlo? Es mi pequeño gatito. Durante estas ultimas tres semanas ha sido mucho más atento y comprensivo que nadie, aun cuando es Harry Potter, la desgracia de mi existencia» pensó. —Harry —llamó suavemente.

El gatito se congeló por un momento antes que la fuerza de su temblor incrementara. «Oh, no. Está enojado conmigo. Va a matarme. Me odia. Nunca volveré a verlo sonreír o reír. Nunca me volverá a rascar mis orejas, mucho menos me tocará.»

—Harry —Tom volvió a llamar—, mírame.

El susodicho levantó su mirada, vacilante, maullando quedamente. «Lo siento» intentó transmitir.

Tom suspiró y se estiró para agarrarlo. Harry se encogió más contra la pared. «Me tiene miedo» pensó el mayor con el ceño fruncido. —Estarás bien. No voy a hacerte daño —Harry le dio una mirada incrédula y se acurrucó mas mientras Tom lo agarraba y sacaba de su escondite.

Harry maulló en repetidas ocasiones. «Lo siento, perdón, perdóname» era lo que embargaba sus pensamientos mientras era puesto frente al rostro de Tom. Este frunció el ceño, mirando los vidriosos ojos verdes y acariciándolo con suavidad. —Todo está bien, pequeño —susurró, colocando a Harry sobre su escritorio, prosiguiendo a tomar asiento en su silla.

El mayor se quedó observando al intranquilo minino por un minuto, y luego preguntó: —¿Realmente eres Harry Potter?

Harry agachó su cabeza y se acurrucó, su cola apretada contra su cuerpo. «» maulló.

Los ojos de Tom se expandieron un poco. A pesar que ya sabía la respuesta, su confirmación no pudo evitar sorprenderlo. —Supongo que por eso me puedes entender tan bien —murmuró suavemente, colocando un dedo bajo la barbilla de Harry y alzó su cabeza—; ¿pero por qué sigues aquí?

Harry miró a los rojizos ojos de Tom y trató de transmitirle todos sus sentimientos con aquella acción. «Porque te amo» maulló, apartando la mirada después. Tom suspiró, y comentó: —Por más que puedas entenderme, yo no puedo hacerlo.

«Perdona» maulló con suavidad el gatito.

—Supongo que primero tendremos que regresarte a tu forma humana.

Las orejas de Harry se alzaron, estaba en shock. «¡Espera un momento! ¡Creí que ibas a matarme! ¿Estás loco? ¿Qué diablos está sucediendo?» Harry volvió a bajar sus orejas. «¿Acaso vas a esperar a que vuelva a ser humano para matarme?» pensó con horror, retrocediendo cuando una de las manos de Tom se acercó, pero solo para rascarle las orejas. El gatito negro ronroneó complacido por aquel gesto sin tener oportunidad de detenerlo, aprovecharía todo cuanto pudiese del cariño y tiempo de Tom.

El Señor Oscuro negó. —¿Qué poción habrás arruinado? —murmuró para sí—. Voy a tener que preguntarle a Severus.

«¡Yo no la arruiné! ¡Fue Malfoy!»

—¡Colagusano! —Tom gritó, y pronto el hombre rata entró presuroso a la habitación, arrojándose al suelo.

—S-sí, mi señor.

Harry le siseó al hombre y Tom acarició su espalda para calmarlo. —Dame tu brazo.

Colagusano lentamente se acercó a él, inseguro.

—¡AHORA! —gruñó Tom, y la vieja rata tropezó en su apuro de llegar a él, extendiendo su brazo vacilante. Tom agarró aquella extensión ofrecida y apretó uno de sus dedos contra la Marca Oscura. Esta se oscureció de inmediato bajo el toque de su creador, y segundos después lo ajeó de sí—. Vete —Tom ordenó y su orden fue rápida en hacerse cumplir. Una vez el animago se había ido, Tom se sentó y esperó.

«No lo entiendo» pensó Harry, mirando a Tom confundido, «pensé que estaría furioso conmigo y que estaría maldiciéndome hasta el cansancio. No es… nada como lo imaginé

—Probablemente te estarás preguntando por qué no te he matado hasta ahora —Tom le comentó.

«¡Sí! ¡Justo eso me estoy preguntando!»

—A decir verdad, no lo sé. Sé que debería… —Tom bajó su mirada hacia él y le rascó bajo su barbilla—, pero no puedo.

«Quizás se te haga más fácil cuando ya no sea más tu "pequeño gatito"» Harry pensó amargamente.

—Es un poco irónico que te haya llamado Harry —comentó el mago mayor.

«Apuesta que sí»

—… pero realmente me recordabas a él, y ahora sé por qué.

Un golpe en la puerta les atrajo su atención. —Adelante. Ah, Severus —Tom soltó cuando la puerta se abrió y reveló al maestro de Pociones, incorporándose un poco para no molestar a Harry en sus brazos.

Snape entró en la habitación y se arrodilló. —Mi señor, ¿deseaba verme?

—Sí. Te tengo una pregunta. Tuviste una detención con Harry Potter hace unas semanas, ¿cierto?

Snape hizo una pausa, y soltó con lentitud: —Sí, mi señor.

—¿Qué poción le asignaste para que haga?

Snape dejó escapar su expresión de confusión antes de que la ponga de nuevo en su lugar. —Una Solución para encoger, mi señor.

Tom suspiró, volviendo a colocar a Harry en su regazo. —Solo tú harías un desastre como este —murmuró en voz baja. Harry mordió uno de sus dedos en defensa propia.«¡Ya te lo dije! ¡No fue mi culpa!»

Harry giró su cabeza con un resoplido y vió a Snape mirándolo con reconocimiento. «Oh, oh. Él ya sabe quién soy. Esto puede ser bueno o malo.»

—¿Mi señor? —Snape preguntó lentamente.

—¿Qué pasa, Severus?

—¿Puedo preguntar por qué es importante saber qué poción elaboró?

Tom abrió la boca para responder, pero Harry le volvió a morder el dedo, con fuerza. Tom siseó del dolor y bajo su mirada. Harry maulló suavemente y alternó su mirada entre Snape y Tom antes de volver a emitir un maullido. Tom pareció entender, porque sus ojos se estrecharon. —Lucius me informó que Potter había desaparecido a causa de un accidente de una poción. Estoy tratando de localizarlo.

—Ya veo.

—Dime, Severus… ¿por qué no me informaste de este incidente?

Harry casi podía ver la mente de Severus trabajar a mil por hora. —No he tenido tiempo para hablar con usted. Dumbledore tiene a todo el mundo buscándolo, pero tenemos que encontrarlo. La orden está en caos, llenos de preocupación.

«Buen movimiento» Harry pensó, impresionado. «Probablemente no debería estar ayudando a Tom, pero si consigo gustarle, haré lo que sea. »

Tom asintió y acarició la oreja de Harry. —¿Sabes en qué etapa estaba la poción?

—Estaba en su etapa final. Solo necesitaba un giro a la derecha para estar completa. Pero un ingrediente mal añadido fue el que provocó la reacción de la poción.

—¿Cuál era?

—Escamas de dragón.

—¿Escamas de dragón?

—Sí, mi señor.

Tom asintió, pensativo. —Puedes retirarte, Severus.

Snape se inclinó y con una última mirada a Harry, se fue.

—Me gustaría que no me muerdas delante de mis seguidores—Harry maulló suavemente y lamió la herida con gentileza a modo de disculpa—. Debes tener una buena razón, sin embargo —Tom dijo y Harry respondió con otro maullido. Tom asintió, recogiéndolo entre sus brazos y saliendo de la oficina.

«¿A dónde vamos?» preguntó Harry mirando hacia Tom, quien estaba en un estado de profunda concentración. Parecía que se dirigían hacia la habitación de Tom. Cuando llegaron a su destino, el mayor lo colocó sobre la cama antes de dirigirse a su librero, empezando a hojear sus libros. Harry se acercó hasta el borde de la cama y se sentó, observando.

—¡Ajá! Aquí está —dijo Tom, satisfecho.

«¿Qué? ¿Qué es?» preguntó Harry, moviendo la cola de un lado a otro.

—Espera aquí, Harry —Tom le comentó, saliendo de la habitación.

«¡Espera! ¡Llévame contigo!» Harry maulló, corriendo hacia el otro lado de la cama. Sin embargo, el humano ya se había ido. Harry aun tenía que dejar su miedo a saltar de la cama, por lo que lo único que podía hacer era esperar.

xxx

Una hora más tarde, Tom encontró a Harry acostado en la cama medio dormido. Cuando el Señor Oscuro cerró la puerta, Harry se incorporó y bostezó. «Caray, ¿en dónde estabas?»

Tom levantó un frasco llenó de un líquido de color marrón-verdoso. —Muy bien. Esto debería regresarte a tu forma original.

Harry bajó sus orejas, asustado. No quería tomarlo, porque sí lo hacía, todo terminaría. Tom lo recogió. —¿Qué sucede, gatito? —Harry enterró su cabeza contra la camisa de Tom.

«No me hagas volver. ¡Por favor! Quiero ser tu gatito para siempre.»

Tom suspiró. —¿No quieres volver a ser humano?

«Quiero hacerlo. Pero significaría que no querrías volver a hablar conmigo. Me echarías a un calabozo y me torturarías hasta romperme, luego me matarás y te burlarás mientras lo haces. No es bonito, mucho menos cuando te amo tanto.»

—Vamos, tómalo —insistió Tom colocando un poco de aquella poción en sus dedos. Harry volteó la cabeza—. No te voy a hacer daño, Harry —Este lo miró con desconfianza—, lo prometo. —Harry le dio una ultima mirada antes de inclinarse hacia la mano, vacilante, y lamió la poción. Después de unas cuantas dosis de ella, Harry se sentó y lamió sus bigotes y esperó.

En un momento a otro, Harry fue atacado por una ola de dolor y una luz brillante lo rodeó. Tom se protegió los ojos contra aquella fuerte luz. «¿Está funcionando?» pensó, tratando de distinguir algo entre toda aquella iluminación. Cuando el brillo desapareció, Tom parpadeó para alejar las manchas que habían abordado en su visión y miró hacia el lugar donde había estado su gatito. En su lugar, encontró a un muy humano Harry Potter. Desnudo.