Kitty Love
Por Phoenixmaiden13
Traducción por Alyssa S.
Capítulo 7
La sorpresa embargó el rostro de Tom ante la imagen que tenía delante de sí. Donde antes se encontraba su adorable y pequeño gatito negro, ahora se encontraba un muy desarrollado, y muy masculino, adolescente. Sintió su boca secarse al contemplar la piel bronceada y los músculos torneados que le fueron relevados. Tuvo que forzar a sus ojos a enfocarse al rostro de Harry antes que se desvíen más de lo debido, encontrándose con unos grandes ojos verdes tomando nota de todo a su alrededor.
Cuando terminó su transformación, Harry de inmediato sintió la diferencia. Por un lado, era mucho más alto que antes y podía mover los dedos en sus manos y pies. Tampoco notó algún pelo en su rostro. «Síp, humano» pensó, y abrió poco a poco sus ojos.
Lo primero que notó fue que Tom lo miraba con diversión y algo más que Harry no pudo identificar. Lo segundo fue que pudo sentir una corriente de aire correr por su piel. Bajó la mirada hacia su cuerpo, descubriendo para su horror que se encontraba desnudo. El ojiverde chilló y bajó sus manos para cubrir sus partes nobles, sintiendo su rostro enrojecer. «¡Oh, Dios! ¿¡Tenía que aparecer desnudo!?»
El menor levantó un poco su cabeza para ver a Tom. Sus ojos mostraron miedo cuando vio a la varita de Tom apuntar a su dirección, y los volvió a cerrar mientras intentaba no encogerse en su lugar. Todos sus pensamientos sobre su desnudez completamente olvidados. «Lo sabía. Sabía que me mataría tan pronto me convierta en humano» pensó. Sin embargo, en lugar de ver la usual luz verde, algo caliente y pesado fue colocado sobre sus hombros. Harry abrió lentamente sus ojos y miró aquello. Una manta verde había sido colocada sobre sus hombros, ocultando así cualquier vista hacia su piel desnuda.
Tom regresó su mirada hacia Harry -había desviado su vista cuando Harry trató de cubrirse con su mano para no sucumbir a la tentación de bajar de más-, y frunció el ceño ante su reacción, dando un paso hacia él. Harry se tensó cuando escuchó los pasos cada vez más próximos y acercó más contra sí la tela que lo cubría en un gesto débil de protección, sin embargo, el mago mayor solo levantó su barbilla con una mano. —¿Qué sucede, Harry? —le susurró.
—¿Por qué no me has matado?
El señor Oscuro suspiró y apartó su mirar, incómodo. Odiaba sentirse débil, pero así era como Harry lo hacía sentir. —No sé si pueda, gatito.
—¿Por qué no?
—No lo sé. No puedo explicarlo. Yo solo… —Tom lo miró—, no puedo. ¿Realmente quieres morir?
—No.
—Entonces está bien.
—Pero ahora soy humano —dijo Harry, confundido—, pensé que sería más fácil.
—Bueno, eso no es del todo cierto —dijo Tom con una sonrisa, sus ojos rojos brillando con clara diversión.
—¿Eh?
Tom se acercó más y deslizó sus dedos por los sedosos cabellos negros de Harry hasta llegar a un lugar que recorrió con suavidad una forma esponjosa; eran orejas de gato. Las manos del ojiverde rápido volaron a su cabeza y toco aquellos apéndices, en shock. —¡T-Tengo orejas de gato! —exclamó horrorizado.
Tom se rió entre dientes, y comentó: —Eso parece.
Harry giró un poco, levantó la manta y miró hacia su parte trasera. —¡También tengo una cola! ¿Qué diablos me pasó?
—Bueno —comenzó Tom, sentándose a un lado de él en la cama—, supongo que estuviste como gato por tanto tiempo que causó que la poción modificara tu ADN, dejándote con unos… apéndices extras.
—¿Eso quiere decir que me quedaré así?
—Sí —dijo Tom sin titubear.
Harry jaló de sus orejas como si estuviera tratando de quitárselas, pero momentos después las soltó y cubrió sus ojos con sus manos. —¿Por qué yo? —gimió.
—Porque arruinaste la poción —exclamó el mayor.
—¡Yo no lo hice! ¡Fue Malfoy!
—¿Malfoy? ¿Te refieres a Draco?
—Sí, a Draco. Estaba en la escuela, ¿de quién más podría estar hablando? —Harry preguntó secamente.
Tom sacudió su cabeza, decidiendo continuar: —Dijiste que fue culpa de Draco.
—Y lo fue. Estaba haciendo muy bien la poción hasta que Malfoy entró. Escuchaste a Snape. Casi estaba terminada.
—¿Qué fue lo que hizo?
—Arrojó algo a mi caldero. ¿Qué fue? ¿Escamas de dragón?
Las cejas de Tom se alzaron. —¿En serio?
—Apuesto que no le dijo eso a su padre —Harry dijo con un resoplido—, echándome toda la culpa, típico de él.
—Ya veo. ¿Así es como te convertiste en un gato?
—Sí.
—¿Y cómo fue que acabaste aquí? En mi bañera, para ser más específico.
—No lo sé. Solo recuerdo que escapaba de Malfoy, estaba intentando atraparme y llegó un momento en que me acorraló… entonces aparecí aquí.
Tom frunció el ceño. —¿Cómo?
—¡No lo sé! Tú eres el inteligente aquí, ¡resuélvelo!
—No puedo hacerlo dado que no me sucedió —Tom dijo calmado, tratando de no comenzar una pelea.
Harry suspiró y frotó sus ojos con recelo. —Solo quería estar en un lugar seguro. Y de repente aparecí aquí.
—Yo no diría que estar conmigo se clasifique como seguro —Tom dijo secamente.
—Lo sé. Eso es lo que solía pensar —Harry dijo en voz baja. Cerró rápido su boca al notar su desliz, y esperó que Tom no se haya dado cuenta; sin embargo, parecía que la suerte no estaba de su lado.
—¿Solías?
Harry apartó su mirada y sus orejas bajaron de vergüenza.
—¿Harry? —El mayor dijo en voz baja, ladeando su cabeza para verlo.
Harry lo miró, pero bajó su mirada una vez más y apretó la manta entre sus manos. —Me siento seguro aquí.
—¿En serio?
Harry asintió. —No me sentía así al principio porque, bueno, eres Voldemort. Pero eras tan gentil y seguías cuidándome que… empecé a sentirme seguro.
—Eso es bueno —Tom dijo y le rascó las orejas. Los parpados de Harry cayeron y se encontró apoyándose contra aquel toque, y un ronroneo se empezó a escuchar. Tom rio, divertido—. Parece que obtuviste algo más que una cola y orejas.
—Eso creo. Me pregunto qué mas hay.
—Yo también.
—¿Por qué eres tan bueno conmigo? —Harry le preguntó en medio de su ronroneo.
—¿Y por qué no? ¿Por qué debería comportarme mal contigo cuando ya era tan amable?
—Pero…
—Además, sigues siendo mi gatito.
Las orejas de Harry se alzaron en respuesta. —¿En serio?
—Sí. Harry Potter y mi gatito son uno y el mismo. Por lo tanto, matarte sería como si asesinara a mi gatito. No puedo hacer eso.
—Oh, ya veo —dijo Harry. «¡No se deshará de mí!» pensó entusiasmado, mostrando su emoción con el movimiento de su cola.
—Debería conseguirte algo de ropa —Tom comentó notando la desnudez de Harry.
El ojiverde enrojeció de vergüenza y trató de cubrirse tanto como pudo. —Eso sería genial —comentó.
Tom se levantó y se dirigió a su armario, sacando un poco de ropa. «¿O quizás solo deba mantenerlo desnudo?» pensó brevemente antes de cambiar esa línea de pensamiento con rapidez, entregándole la ropa a Harry. —Ten. Cambiarán de tamaño para adaptarse a tu complexión.
—Qué conveniente —Harry comenzó para luego tomar la ropa ofrecida—. Gracias.
—Es mejor que ir a la tienda cada tanto por ropa.
—Seh, supongo —Harry dijo, levantándose para ir al baño a cambiarse. De ninguna forma lo haría frente a Tom. Sin embargo, no llegó muy lejos. Tan pronto puso su peso sobre sus pies, sus piernas cedieron y empezó a caer—. ¡Whoa!
Tom al instante fue a atraparlo, atrayéndolo contra sí. Harry se aferró con fuerza al otro mientras intentaba recuperar el equilibrio, pero sus piernas parecían no obedecer. —Parece que no tienes fuerza en las piernas.
Harry jadeó al sentir el aliento de Tom contra su cuello desnudo. —E-Eso creo. He sido un gato por demasiado tiempo. Olvidé como caminar sobre dos pies.
—Lo noté —dijo Tom con una sonrisa.
Harry pronto se dio cuenta de lo cerca que estaba Tom, sonrojándose hasta la punta de sus orejas. Y en verdad estaban muy cerca. Cuando Harry tropezó, la manta había caído al suelo. Por lo tanto, ahora estaba junto a Tom en toda su gloria desnuda. Harry pronto se apartó de él, tambaleando para llegar a la cama y exponiendo todo su cuerpo a los ojos de Tom.
En esta ocasión, Tom fue incapaz de resistir la tentación de recorrer el cuerpo de Harry con sus ojos. Era precioso. Su siempre desordenado cabello negro descansaba en su cabeza contra sus nuevas orejas de gato negras que se movían acorde a los sentimientos de Harry. Tampoco podía olvidar sus penetrantes ojos verdes que tanto se había acostumbrado a ver en su gatito, pero ahora parecían ser incluso mucho más vibrantes. La piel bronceada cubría su cuerpo tonificado que contaba ahora con una larga cola negra. Era un poco delgado, pero no de una mala manera, se había llenado bastante bien desde la primera vez que se habían conocido en su primer año. Y mirando más abajo, Tom apenas pudo reprimir un gemido cuando notó la semi erección de Harry al igual que sus suaves y pálidos muslos. No podía dejar de desear deslizar sus manos sobre esa piel lisa y hacerlo gritar de éxtasis.
Harry notó cuando Tom empezó a observarlo con… ¿eso era lujuria? Harry no se atrevió a pensar en ello e intentó volver a cubrirse. Sin embargo, Tom se apresuró y agarró las mantas, alejándolas de él. —¿T-Tom?
‒Hermoso ‒Tom susurró en el idioma que solo ambos podían entender.
Los ojos de Harry se abrieron sorprendidos cuando fue empujado a la cama con los brazos inmovilizados sobre su cabeza. —¿Q-Qué estás haciendo?
—No lo sé —susurró el mayor, liberando sus brazos y deslizando una mano por un muslo.
—¿Qué quieres decir con eso? —cuestionó Harry, su respiración agitándose conforme la mano seguía subiendo.
—Hmm… igual me lo pregunto. Me parece que últimamente estoy actuando más por impulso que por razonamiento.
—¿S-sí?
—Sí. Es muy… inusual en mí —Tom dijo con voz ronca.
«¡Oh, Dios! ¡Va a besarme!» Harry pensó frenético antes que todos sus pensamientos se disiparan cuando sus labios se encontraron.
Al mismo tiempo que se desarrollaban estos acontecimientos, Tom continuó pensando: «¿Qué diablos estoy haciendo? No debería estar haciendo esto». Pero no podía parar, menos cuando no escuchaba a Harry soltar queja alguna. Por lo tanto, continuó explorando el cuerpo y boca del menor.
El moreno levantó sus brazos y las envolvió al cuello del mayor, acercándolo más contra sí. Luego, abrió su boca para dejar que la lengua de Tom la explorase. Tan pronto se abrieron aquellas fauces, Tom devoró aquella caverna caliente con avidez. Exploró cada rincón y grieta que se abrió para él, y persuadió a la lengua vacilante de Harry a un duelo.
Mientras el beso continuó, la mano de Tom encontró su destino y se envolvió contra aquel trozo de carne que era el miembro de Harry. Este gimió y empujó hacia arriba cuando sintió a Tom acariciarlo hasta dejarlo completamente erecto. La cola de Harry se movía ligeramente y de manera irregular, mostrando con ese movimiento el placer que le era causado al igual que el ronroneo que no pudo evitar emitir.
Tom se alejó de su boca y rio. ‒ ¿Mi gatito se siente bien? ‒
‒Síiiii ‒ronroneó.
‒Y voy a hacer que te sientas aún mejor‒Tom silbó con suavidad, presionando uno de sus dedos en la hendidura de la polla de Harry y chupando a un lado de su cuello, dejando una marca en aquella extensión de piel. Manteniendo su mano en movimiento, Tom deslizó la otra por el muslo de Harry hasta topar con su entrada. Susurrando un hechizo, Tom metió un dedo lubricado en su interior.
Harry se quedó sin aliento ante la intrusión, y cerró sus ojos, adolorido. —¡Nuh! ¡T-Tom!
—Shh, relájate —susurró Tom, metiendo poco a poco aquella extremidad y alentando el movimiento de su otra mano. No quería que Harry se viniera tan pronto.
Harry maulló decepcionado cuando aquella mano en su miembro fue perdiendo velocidad, y envolvió con su cola la muñeca de dueña del dedo que se había ingresado en su interior. Le dolía, pero no lo suficiente para hacerle daño, solo incomodidad. Pero entonces, un repentino placer provocó el arqueo de su columna y un gritó vocalizar con fuerza.
Tom sonrió triunfante. «Ajá. Te encontré.» pensó, casi gimiendo al ver la expresión en el rostro de Harry. Quería ver más, por lo que empezó a mover ambas manos al mismo tiempo.
—Ah, hah. ¡T-Tom! ¡Nuh! —Harry jadeó de placer.
‒Córrete para mí, Harry ‒Tom siseó, empujando un segundo dedo y continuando golpeando ese punto dulce dentro de él.
—¡Ahhhh! ¡Hah, Ah! —Harry echo su cabeza hacia atrás y gritó en éxtasis, eyaculando en la mano de Tom.
‒¿Mejor? ‒Tom preguntó, sacando sus dedos del interior de Harry y liberando su pene.
‒Mucho mejor ‒Harry ronroneó, cerrando sus ojos con un suspiro. «No puedo creer que Tom acaba de hacer esto, no es que me queje.» Un par de labios se posaron contra los suyos y obediente, abrió su boca, dejando que Tom la dominara.
Tom empezó a alejarse, pero Harry apretó con más fuerza su agarre en el cuello de Tom. —No. Más.
—Harry…
—¡Por favor! ¡Quiero que me toques!
—Lo acabo de hacer.
Harry negó. —No así. T-Te quiero dentro de mí.
—No creo que… —Tom soltó, intentando contenerse. Tenía tanto deseo por reclamar a Harry como suyo, pero: número 1, no quería hacerle daño y; número dos, Tom pensaba que el ojiverde no estaba listo.
—¡Tom, por favor! Hazme el amor —Harry rogó.
Y con ello, la determinación de Tom se rompió, y no tuvo más remedio que cumplir.
