Kitty Love
Por Phoenixmaiden13
Traducción por Alyssa S.
Capítulo 9
Albus Dumbledore estaba preocupado. Su más querido estudiante, el mismo que veía como su propio nieto, estaba desaparecido. No era como las veces anteriores. En esas ocasiones, Albus siempre sabía dónde estaba y tenía una pequeña idea de lo que Harry estaba haciendo, y casi siempre sus amigos estaban a su lado. Pero no esta vez. Harry llevaba un mes desaparecido, y nadie había visto ni uno solo de sus cabellos. Y lo decía de forma literal.
Hace un mes, el maestro de pociones había entrado, tan estoico como siempre, a su oficina llevando a cuestas a un Draco Malfoy que parecía muy confundido. El rubio confirmó que había entrado al aula de pociones cuando Harry estaba cumpliendo su detención, que vio cómo el pelinegro había arruinado la poción y se había convertido en un gato. Luego explicó cuán abrupto había desaparecido, y negó tener cualquier relación con su extravío. Albus, por supuesto, había visto más allá del Slytherin y sabía que le había mentido y que tuvo algo que ver con la desaparición de Harry.
Pero no importaba. Lo que realmente le importaba era que había un gatito negro perdido, seguramente muy asustado, en alguna parte. Tenía a toda la Orden buscándolo, pero era un poco difícil encontrar algo tan pequeño, mucho más cuando no tenían pista alguna de su paradero. Albus debe haber buscado entre tantos gatitos negros, pero ninguno era Harry. No había rastro de el en ningún lado. Él solo… se desvaneció. ¿Pero cómo pudo ser posible? No podía aparecerse o desaparecer en Hogwarts, como director lo hubiera sabido al instante. Pero si no fue así… ¿cómo había salido? ¿Y en dónde estaba ahora?
Pero parecía que el Señor Oscuro estaba muy ocupado planeando una gran redada y ataque. Era una situación un tanto oportuna pero desafortunada, principalmente porque lo distrajo de encontrar a Harry, pero si lo ignoraba, todo acabaría en un desastre. Severus había sido llamado por sorpresa, y había respondido pronto al llamado de su "amo". Todo lo que Albus tenía que hacer era esperar para ver qué era lo que planeaba Tom, por qué necesitaba la presencia de Severus, y así ver cómo arruinar sus planes.
Lo malo de esperar durante tan mala situación era que seguía visualizando escenarios cada vez más horribles. Albus estaba imaginando a un gatito negro, completamente aterrorizado, correr en medio de una carretera muggle cuando la puerta se abrió de golpe. Saltó un poco, pero rápido se repuso y saludó a un jadeante Severus Snape.
Él sonrió brillantemente. —Ah, Severus. ¿Cómo te fue?
—¡El Señor Oscuro tiene a Potter!
xxx
Dos horas más tarde, luego de una apresurada explicación de Severus, Albus convocó a la Orden a una reunión de emergencia. Mientras esperaba su llegada, permanecía sentado en la cabecera de la gran mesa de la cocina en el Número 12 de Grimmauld Place. Cuando el último de ellos llegó, pidió silencio.
—Lamento haberlos tenido que llamar de esa manera tan abrupta, pero hemos encontrado a Harry.
Un fuerte murmullo de alivio y confusión corrió por la habitación. Si lo encontraron, ¿por qué no estaba ahí?
—¿Dónde está, Albus? —preguntó Remus Lupin, la preocupación era evidente en la cara del hombre lobo.
El viejo mago hizo una pausa, haciendo que todos los rostros en la habitación se enfocaran en él. —En el hogar de Lord Voldemort —respondió después de unos momentos. Un jadeo colectivo surgió al unísono, y los presentes comenzaron a expresar sus quejas y dudas.
—¿Cómo es que terminó allí?
—¿Se encuentra bien?
—¿Cómo lo sacaremos?
—¿Lo sabe Quién-tú-sabes?
Albus levantó su mano a fin de pedir silencio, y la habitación fue calmándose poco a poco. —Por ahora no sabemos cómo llegó allí, pero es él. Por lo que Severus me dijo, Harry está bien —Ante sus palabras, un suspiro de alivio atravesó la habitación.
—¿Cómo sabes que era él? —preguntó Molly Weasley.
—El Señor Oscuro me llamó hace unos momentos —dijo Severus tranquilo, llamando la atención de todos —Potter estaba sentado en su regazo.
—¿Pero cómo…?
—Gato negro, ojos verdes… Sin contar que me reconoció. Era él. En realidad, parecía bastante contento de estar ahí —Severus dijo, rotundo.
—¡¿Cómo puede estar contento?! —gritó Remus, incapaz de controlar su ira.
—¡Estaba ronroneando! —Severus se burló.
Remus abrió la boca para replicar, pero se vio interrumpido. —Remus. Severus —llamó Albus, y Remus cerró la boca y desvió su mirada—. Sé que estás preocupado, Remus, pero necesitas mantener la calma. Pelear no nos ayudará a traer de vuelta a Harry.
Remus asintió. —¿Voldemort sabe que es Harry?
Albus miró a Severus. —No lo parecía —El maestro de pociones respondió—, pero él sabe que Potter está desaparecido.
—¿Cómo? —Alguien preguntó.
—Lucius Malfoy —dijo Severus.
—Su hijo debe haberle contado lo que sucedió, y luego él debió decírselo a Quién-tú-sabes —dijo Kingsley. Los demás asintieron de acuerdo.
—¿Sabrá que Harry es un gato?
—Sí lo sabía, no dijo nada. Y si no, aun no ha atado los cabos, pero solo es cuestión de tiempo para que lo haga —Severus exclamó—. Actualmente lo está buscando él mismo.
—Tenemos que sacarlo de allí —dijo fuerte Molly— antes que lo descubra.
—Lo sabemos, Molly —dijo Albus con calma—. Severus, ¿hay alguna manera de entrar a la Mansión Ryddle sin ser detectado?
Severus pensó por un minuto. —No lo creo. El Señor Oscuro tiene su casa fuertemente protegida. Sabría al instante si alguien entrara.
—Eso creí —murmuró Albus, acariciando su barba.
—Si me permite, director —Severus dijo lentamente—, ¿sí alguien fuera por él, alguien que el Señor Oscuro considere confiable…? —se detuvo, observando a todos en la habitación.
Los ojos de Albus comenzaron a brillar. —Severus, ¿te estás ofreciendo a ir a rescatar a Harry?
—¡Oh, Severus! ¿Tú harías eso? —preguntó Molly, con los ojos brillando de lágrimas no derramadas.
Severus bufó. —Soy el único que puede entrar y salir sin levantar sospechas.
—¿Pero lo harías? —Remus preguntó, esperanzado.
—Obviamente —Severus declaró, cruzando sus brazos—. No es que me preocupe por el mocoso, pero él es el único que tiene el poder para derrotar al Señor Oscuro.
Albus sonrió. —Entonces todo está arreglado. Severus traerá a Harry de regreso a casa, con nosotros.
El maestro de pociones asintió. —No será fácil. Tendré que observar atentamente los movimientos del Señor Oscuro y sus Mortífagos para poder entrar y salir de forma segura.
—Intenta que no te atrapen. Todavía te necesitamos —comentó Albus, mirándolo por encima de sus gafas media luna.
—No lo harán. No debería ser tan difícil. Encontrarlo solo será el problema —Severus dijo, pensativo—. Tengo la impresión de que el Señor Oscuro mantiene a Potter cerca de él todo el tiempo.
—¿Por qué? —Alguien preguntó—. ¿Por qué tendría una cosa tan pequeña como un gato cerca de él?
—No lo sé —dijo Albus, pensativo. «Esa es la pregunta correcta, ¿no es así, Tom? ¿Por qué?»
—¿Comodidad? —alguien sugirió.
Todos resoplaron. —Muy poco probable.
—¿Quizás solo por compañía?
—Es posible —dijo Albus, antes de voltearse a Severus cuando este se levantó para retirarse—. Prepárate, y buena suerte.
El mago de vestimenta oscura asintió, y se fue con un elegante ondeo de su capa.
