Kitty Love
Por Phoenixmaiden13
Traducción por Alyssa S.
Capítulo 11
Mientras Harry lentamente recobraba la conciencia, pudo escuchar levemente unas voces a su alrededor.
—¿…le pasó?
—… sé… encontraron…
—¿…bien?
Cuanto más despertaba, más las palabras tenían sentido. Parecía que estaban hablando de él. «¿Dónde estoy?» pensó. Movió un poco su cabeza. «Estoy acostado en una cama y huele como a desinfectante. Conozco este olor, pero de dónde…»
—¿Por qué está así? ¡Con… con esas orejas!
—Creo que, o la poción no se ha disipado por completo, o alguien realizó una cura que lo dejó así.
—¿Por qué lo aturdiste?
—Tuve qué —alguien bufó—, no quería irse.
«Conozco esa voz» Harry pensó.
—¿Qué? ¡¿Por qué querría quedarse allí con ese… ese monstruo?!
«También conozco esa voz. ¿Qué está haciendo Remus aquí? ¿Y dijeron monstruo? ¿Cuál monstruo? No importa, Tom me protegerá. Espera un momento, ¡Tom! ¿Dónde está?» Harry parpadeó cuando el sol se topó directo contra sus ojos, levantando su mano para bloquear esa luz.
—¡Está despierto! —La voz de una mujer se escuchó antes de sonar más cerca de sí—. Sr. Potter, ¿cómo se siente?
Harry abrió uno de sus ojos y miró a la fémina. —¿Madame Pomfrey? —preguntó con voz ronca.
—Sí, querido. Estás en Hogwarts. Ya estás a salvo.
—¿A salvo? —repitió Harry. Entonces, todo volvió a él. Cuando fué por los documentos de Tom, ser atacado por Snape…
Rápido se levantó de la cama y miró a su alrededor frenético, provocando que quienes lo rodeaban retrocedan, sorprendidos. —¿Dónde estoy? ¿En dónde está Tom?
La enfermera de Hogwarts lo volvió a recostar. —Todo está bien ahora, Harry. No tienes nada de qué preocuparte. Ya te dije, estás en Hogwarts.
—¿Hogwarts? ¡No! No está bien. Se supone que debo estar en la Mansión Ryddle. ¡Quiero regresar!
—Harry —llamó Remus, dando un paso delante—, no estarás hablando en serio.
—¡Sí, estoy hablando en serio! ¡Quiero volver! ¡Quiero ver a mi Tom! —Harry bramó, bajando sus orejas y enredando su cola alrededor de su cuerpo.
—Sabes quién es Tom, ¿no? Es Voldemort —Remus razonó—, tú lo odias.
—Ya lo sé, pero no me importa. ¡Lo amo! —gritó el menor de ojos verdes, ganando más fuerzas para salir de aquella cama.
Los presentes jadearon al unísono y permanecieron en shock. Aprovechando su estado, Harry corrió hacia la puerta, más Snape lo detuvo del brazo.
—¡Suéltame! —bramó.
—Potter, estás completamente loco.
—No, no lo estoy. ¡Lo amo, lo amo, lo amo! —gritó—. ¡Quiero volver!
—Potter…
—No, no quiero escucharlo. Voy a volver.
—No lo harás. No arriesgué mi pellejo solo para que regreses allí —Snape siseó, aunque parecía un poco nervioso.
—Todo esto es tu culpa. No pedí que me salvaran. Estaba muy bien —Harry seguía luchando, usando sus garras para clavarlas en el brazo de Snape; sin embargo, el mayor no se movió.
—Harry, necesitas calmarte —dijo Remus suavemente, intentando salir de su estupor.
—No, no voy a calmarme. Ustedes me alejaron de Tom.
—Harry, por favor. Sé razonable.
—¡No! ¡No! ¡Quiero volver!
¿Por qué no podían entenderlo? Harry estaba enamorado, y ellos lo alejaron de su amor. No tenía ni una duda de que Tom debía estar volviéndose loco de la preocupación. Tenía que regresar. Empezó a tirar una y otra vez su brazo solo para que una varita fuera puesta frente a su cara. Y al momento siguiente, todo su mundo se oscureció una vez más.
xxx
Remus se adelantó y atrapó a Harry cuando este cayó. —¿Eso fue realmente necesario, Severus?
—Claro que si —respondió Snape mientras curaba su brazo y luego guardaba su varita—. Estaba tratando de volver con el Señor Oscuro. Potter no está, obviamente, en sus mejores cabales.
—Sí, bueno, lo mejor que podemos hacer es ver qué está mal con él y ayudarlo. Pónganlo aquí —ordenó Madame Pomfrey, haciendo un gesto a la cama.
El hombre lobo colocó suavemente a Harry en la cama y movió algunos de sus cabellos fuera de su rostro. Vacilante, tocó una de las orejas esponjosas, provocando que esta se sacudiera. Remus suspiró confundido y decidió retomar la conversión.
—¿Qué crees que está mal con él?
—No lo sé. Quién-tú-sabes probablemente le hizo algo para que Harry crea que le pertenece.
—Puede haber usado un Confundus.
—Tendremos que esperar y ver.
Cada uno de los que estaban en la habitación se voltearon hacia las puertas dobles que se abrieron de par en par, revelando al director.
—¿Él ya está aquí? —preguntó al instante—, ¿se encuentra bien?
—Sí, Albus. Está aquí —le respondió Madame Pomfrey haciendo un gesto hacia la cama donde Harry estaba acostado.
El viejo mago dejó escapar un suspiro de alivio. —¿Severus?
Snape dio un paso delante. —No tuve problemas para entrar y nadie notó mi presencia. Pero salir fue un poco más difícil. Potter… no quería irse.
—¿A qué te refieres?
—Lo encontré caminando por la casa del Señor Oscuro con un perfecto estado de salud, pero se negaba a irse. Yo… tuve que recurrir a la fuerza.
—Ya veo. ¿Fue lastimado?
—Nada de lo que pude ver. Estaba caminando solo por un pasillo como si fuera normal, aun con todos los Mortífagos alrededor.
—Qué curioso.
—Albus. Afirmó que estaba enamorado de Voldemort —comentó Remus.
Los ojos de Dumbledore se ampliaron un poco. —¿Enamorado?
—Eso es lo que dijo.
—Oh, cielos. Bueno, eso es ciertamente algo que debemos considerar.
—Pero ¿cómo? —cuestionó una vez más Remus—. Después de lo que Voldemort le ha hecho, ¿cómo puede estar…? ¿Cómo puede…? —se detuvo.
—No lo sé. Pero tendremos que esperar a que Harry despierte para saber lo que realmente pasó.
Los demás asintieron y esperaron.
xxx
Más tarde, cuando Harry despertó, se encontró con Dumbledore sentado junto a su cama. —Buenas tardes, Harry.
—¿Profesor? —preguntó, desorientado.
—Nos diste un buen susto, mi muchacho. ¿Estás bien?
—Uh, huh. Estoy bien. ¿Qué pasó?
—Parece que te alteraste mucho cuando despertaste; el profesor Snape tuvo que calmarte.
—Apuesto a que lo disfrutó —murmuró el de ojos verdes con sequedad mientras se incorporaba y frotaba sus ojos.
—Bueno, él hizo lo que creía necesario.
Harry resopló por lo bajo y Dumbledore continuó sonriendo y emitiendo su típico brillo.
—Parece que has cambiado un poco desde la ultima vez que te vi —comentó el mayor, resistiendo el impulso de tocar esos nuevos y esponjosos apéndices.
—¿Qué? Oh —Harry movió sus orejas—. Sí, creo que sí.
El mayor rió ligeramente, y Harry se relajó lentamente con su presencia un tanto reconfortante a pesar de saber lo que el director quería.
—Ahora, Harry —comentó, poniéndose serio— quiero que me digas lo que pasó.
Harry lo miró, y suspiró. —Okay. Bueno…
Y así, Harry le contó a Dumbledore todo. La verdad completa. De cómo Malfoy arruinó su poción, se convirtió en gato y se apareció en el baño de Tom. Y lo que pasó a partir de allí. Bueno, no todo, omitió las partes donde Tom y él tenían sexo apasionado y desenfrenado. Pero le dijo que Tom y él estaban enamorados.
Durante su historia, la profesora McGonagall y el profesor Snape entraron, además de Madame Pomfrey y Remus.
—… y ahora estoy aquí—Harry terminó.
—Ya veo —dijo Dumbledore suavemente—. Bueno, esa sin duda es una historia extraordinaria.
—Pero es la verdad —Harry insistió.
—Te creo, mi muchacho.
El moreno suspiró aliviado. Al menos una persona le creía, quizás.
—¿Entonces estabas haciendo recados? —preguntó Snape.
—Sí. Fui por algo que Tom olvidó en su habitación —Harry respondió con cuidado—, pero viniste y me atacaste —acusó hacia el maestro de pociones.
—Yo no… —Snape gruñó, pero Dumbledore levantó su mano a fin de detenerlo.
—¿Eso es todo, Harry? —el director preguntó, recibiendo una afirmación de Harry.
—¿Cómo lo regresaremos a la normalidad? —preguntó Remus.
—No se puede —comentó Harry.
—Tendré que hacer unos exámenes antes —dijo Snape, ignorándolo.
—Está bien, hazlo —respondió Dumbledore.
—Comenzaré ahora mismo —comentó el maestro de pociones.
—¡Oigan! ¿Me están escuchando? Ya les dije que no se puede, Tom ya lo intentó.
—Bueno, eso no quiere decir que nosotros no lo intentaremos —Dumbledore le dijo amablemente.
Harry suspiró y agachó sus orejas, frustrado, y envolvió su cola alrededor. —Okay.
Y con ello, Madame Pomfrey y Snape procedieron a comenzar su examen.
xxx
Luego de una hora llena de pruebas y examen y piquetes, finalmente terminaron, y Harry por fin pudo ser capaz de dormir un par de horas. Cuando despertó, los demás ya habían regresado y estaban conversando frente a su cama.
—Hice todas las pruebas necesarias. Tomará un tiempo para que obtenga algún resultado —Madame Pomfrey explicó.
—¿Entonces ya está todo? —Harry tomó la palabra, haciendo que los demás volteen a verlo.
—Sí, por ahora —le respondió la enfermera de Hogwarts mientras se acercaba a él para asegurarse que se encontrara cómodo.
—¿Entonces puedo volver? —preguntó esperanzado.
—No, Harry, no puedes —respondió Dumbledore con firmeza.
—¡Pero dijiste que me creías! —protestó.
—Y lo hago. Pero si todo es obra de Tom o no, eso aún está por verse.
Harry aplanó sus orejas contra su cráneo y miró hacia otro lado, completamente malhumorado. Ahí estaba su único aliado.
—¿Cómo puede querer volver? —preguntó McGonagall.
—Podría ser que le hayan borrado su memoria —sugirió Snape.
—Estoy aquí, ¿saben? —bramó Potter, cruzándose los brazos—. Y no me han borrado la memoria, porque de hacerlo, no sabría quienes son ustedes. ¿No creen?
—Él tiene un punto allí, Severus —dijo Dumbledore, pensativo—. ¿Tienes idea de cómo revertir la… situación de Harry?
—Puede decirlo, profesor. Tengo orejas de gato.
—Y una cola —añadió Madame Pomfrey.
—Sí, y una cola. Y quiero mantenerlas. Me ayudan a expresarme mejor—dijo el moreno mejor, enrollando su cola y agachando la oreja derecha para mostrar su frustración.
—Aunque Potter lo quisiera… es irreversible.
—¿Ven? Se los dije.
Snape lo volteó a ver y el ojiverde le devolvió la mirada antes de comenzar a gruñirle, cosa que hizo al primero retroceder de la sorpresa. Harry solo sonrió.
—Bueno, supongo que no hay nada que podamos hacer. Por lo tanto, ahora habrá que esperar los resultados —Dumbledore dijo, interrumpiendo la diversión de Harry.
Los resultados no fueron buenos, porque si lo fueran no seguiría allí. Tampoco es que pudiera con la constante vigilancia que tenía. Era peor que en su quinto año. Madame Pomfrey llegó a la conclusión que Harry estaba completamente bien y que no había nada controlándolo, afirmó una vez más que estaba atrapado con esa apariencia gatuna por efecto de la poción y que alguien, obviamente Tom, había hecho una cura para él pero su subministro fue demasiado tarde para evitar que su ADN se altere, cosa que ya todos sabía. Sin embargo, lo que fue la guinda del pastel, fue su llorosa revelación de que Harry había sido "violado" por el Señor Oscuro.
¡Cómo se atrevían a hacer tales suposiciones! Les había dicho, después que lo descubrieron, que había sido más que consensuado. ¡Lo estaban volviendo loco! Sobre todo, cuando hablaban mal de Tom justo frente a él. Le dieron ganas de arrancarles los ojos cuando hablaban de cómo Tom se había atrevido a arrebatar la inocencia a Harry.
Lo único bueno de todo el asunto es que por fin pudo volver a ver a sus amigos. Ellos al menos lo escucharon y casi se soltó a llorar cuando le dijeron que le creían.
—¿Qué?
—Lo que escuchaste. Te creemos —dijo Hermione con cuidado.
Harry los miraba en shock. —¿Por qué?
—Somos tus mejores amigos, Harry. Te conocemos mejor que nadie y sabemos cuando estás diciendo la verdad —aclaró Ron.
—¿Entonces me creen?
—Sí —dijeron ambos al unísono.
El ojiverde sonrió. —No tienen idea de lo que eso significa para mí.
—La tenemos —dijo Hermione, mirando aquella cola moverse de un lado a otro antes de tocar sus felpudas orejas para hacerle ronronear, un hábito que había adquirido desde que llegó aquí.
—Estamos aun un poco inseguros sobre Quién-tú-sabes por, bueno, haber cambiado. Quiero decir, te creemos, pero… —Ron se detuvo.
—Tienen que verlo para creerlo —terminó Harry.
—Sí.
—No se preocupen. Con que me crean es más que suficiente. Pero lo verán cuando él venga por mí.
—Okay. Supongo que tendremos que esperar —comentó Hermione—. Entonces, ¿cómo te sientes?
—Estoy bien —Harry dijo—. Aunque mi estómago ha estado un poco molesto.
—¿Ya comiste algo al menos?
El de orejas gatunas negó. —No, no puedo soportarlo —y era cierto, su estómago le había estado doliendo sin contar que había estado vomitando prácticamente desde que llegó. Al principio pensó que era la ansiedad por la separación, pero ahora que lo pensaba detenidamente, lo mismo le sucedía cuando estuvo con Tom, pero en aquel momento lo había ignorado.
—Debes decírselo a Madame Pomfrey —sugirió Hermione.
—Estoy bien. Es solo un dolor de estómago.
—¿Por dos días? —preguntó Ron, levantando las cejas.
—Tu sistema inmunológico y demás organismos son diferentes ahora, Harry. Podría tratarse de algo serio —comentó la fémina, preocupada.
Harry suspiró, pero aceptó. —Está bien, Hermione. Lo haré.
Cumplió su promesa, aunque sea solo para complacer a sus amigos. A la mañana siguiente, mientras Ron y Hermione estaban en clase, se encontró una vez más bajo la varita de Madame Pomfrey. Se sentó completamente inmóvil cual niño bien portado, y mientras le eran hechas las pruebas, él pensaba cómo podía escapar y regresar a los brazos de Tom.
La enfermera de repente dio un grito de sorpresa, sacando a Harry de sus planes. Se dio la vuelta para mirarla. —¿Madame Pomfrey?
Ella no le respondió, solo comenzó a recitar hechizo tras hechizo sobre él, su rostro cada vez más nublado por el miedo y tristeza.
—¿H-hay algo malo conmigo? —preguntó con miedo.
Ella sacudió su cabeza, posó una de sus manos sobre su pecho y respiró profundo. —Lo siento mucho —susurró.
—¿Qué? ¿Qué me sucede? —preguntó, ya asustado.
—Sr. Potter… Harry. Temo decirte qué… qué estás embarazado.
La mente de Harry se detuvo por completo mientras trataba de procesar aquellas palabras. —¿Estoy qué? —preguntó con voz ronca.
—Estás embarazado, Harry. Lo siento tanto. Lo revisé una y otra vez, pero en todas arrojó lo mismo. Vas a tener un bebé.
Harry sintió paralizarse. Estaba embarazado; iba a tener un bebé. Las lágrimas se reunieron en sus ojos y envolvió sus brazos alrededor de su cintura. —¿Cómo? Soy un chico.
—Supongo que tiene que ver con tu transformación lo que te permitió concebir.
¿Estaba embarazado? Juraba que aún tenía todas sus partes de varón. Pero sucedió. —Estoy embarazado —susurró para sí, sus lagrimas brotaron y se dejaron caer cuando la tensión sobre él aumentó.
Sintió a la enfermera sentarse a su lado y acercarlo en un abrazo. —Está bien, Harry. Todo estará bien —Ella sollozó.
Pero Harry no estaba llorando de tristeza, no. Él estaba absolutamente encantado ante la idea de tener un bebé, y no cualquier bebé, el bebé de Tom. Y Tom no estaba aquí para compartir tal gloriosa noticia.
Bueno, ahora tenía una razón más para salir de allí. Su bebé necesitaba a su padre.
