Capitulo 5
Hola a todos, un nuevo capítulo, va dedicado a mi amiga Vane, creo que de ahora en más me demoraré un poco más en actualizar porque me estoy alcanzando con lo que tengo por escrito (así como cuando el anime alcanza al manga XD).
Pasajeros del vuelo 4213 con destino a Beijin favor abordar por la puerta de embarque número 15,
Pasajeros del vuelo 4213 con destino a Beijin favor abordar por la puerta de embarque número 15,
- Adiós Akane, Te amo-
-Y yo a ti, cuídate y cuida a tía Nodoka-
En China el tratamiento había iniciado en un hospital renombrado de Beijin. El lugar era blanco de techo a piso, con muchos niveles, más de los que se pueden contar sin marearse de mirar hacia arriba, muchísimos consultorios, salas de espera, quirófanos, casi un laberinto donde fácilmente se podía uno perder, los médicos y enfermeros iban y venían con sus batas y atuendos azules de cirugía, cada tanto pasaban con una camilla que llevaba algún enfermo o herido de gravedad corriendo a toda prisa hasta que se perdían tras las puertas batientes, siempre caos, pacientes, sillas de ruedas, aparatos con líquidos y demás. A Ranma le permitían quedarse en el cuarto de su madre que se encontraba en el tercer piso, era una habitación bastante cómoda con una camilla en el centro, en la cabecera habían una especie de tomas de energía, pero de ahí salían al parecer las mangueras de oxigeno y el cable de signos vitales, a un lado del cuarto se encontraba un sillón amplio donde se acomodaba él joven y finalmente un pequeño baño con closet, una de las ventanas de la habitación daba hacia la estación de enfermeras de ese piso, la otra daba hacia la transitada calle. Ranma solo salía a comprar sus alimentos a la cafetería y regresaba, algunos días mientras su madre descansaba, iba a un dojo que quedaba a tres cuadras del hospital a entrenar, allí había conocido un hombre llamado Inari, quién también realizaba combate libre y hablaba japonés así que no había problemas de comunicación. Inari y su hermana Zhen eran huérfanos y llevaban muy bien el dojo a pesar de su edad. Él era mayor que Ranma, tenía 28 años, era apuesto, alto, un poco más corpulento, de cabello castaño cortado al ras y ojos café claro. Zhen por su parte era de la misma edad de Ranma, delgada tipo atlético, experta luchadora también, llevaba su larga cabellera castaño claro en una coleta, su piel era más pálida que la de su hermano y su hermoso rostro era resaltado por sus ojos color miel, aunque había sido criada por su hermano era ruda solo para el combate por lo demás era delicada, cocinaba delicioso casi al nivel de Kasumi según lo veía el chico de la trenza y sus modales ni hablar, impecables.
Los chicos vivían en una casa modesta contigua al dojo, blanca con puertas grandes en madera, de 3 habitaciones, herencia de sus padres que habían fallecido en un accidente de tránsito cuando venían de visitar un tío en una ciudad cercana, sus familiares los ayudaron en lo posible hasta que pudieron hacerse cargo por ellos mismos de todo.
Cada que podía, Ranma daba algunas clases en el Dojo para ganar dinero y ayudarse con sus gastos personales, pero sobre todo para poder llamar a su amada Akane, justo ahora que había podido confesarle su amor, justo ahora que todo se había alineado para que ni Shampoo, ni Ukyo , ni Kodachi, ni Ryoga, ni sus padres, familiares, ni todos los locos de Japón interrumpieran sus besos, justo ahora, todo había tenido que cambiar. En la casa de los Tendo, la menor no hacía sino suspirar y mirar ese maldito aparato esperando que sonara para oír la voz de aquél que antes llamaba pervertido, fenómeno, por su parte el joven Saotome quería tomar un avión y regresar a los brazos cálidos de su marimacho, que ya no era tan marimacho, pero él no podía evitar decirle así.
Habían transcurrido 2 meses, seguía la tediosa rutina del hospital, revisiones diarias d especialistas diferentes, la ronda de las auxiliares de enfermería, las de la enfermera jefe, cambio de medicamentos, exámenes, etc, la señora Nodoka aguantaba todo eso con una sonrisa, preocupada más que por su salud por la tristeza de haber tenido que llevarse a su hijo lejos de todo lo que era familiar para él, obviamente Ranma se hacía el de hierro, que nada le afectaba y que era "el más varonil de todos", pero por dentro era todo un mar de angustias, no quería perder a su madre , también pensaba que era hora de empezar a poner las cosas de su vida en orden, estudiar, trabajar o ambas y en todos sus pensamientos se asomaba una sonrisa cálida, una cabellera azúl y unos ojos chocolate.
En cada llamada el par de enamorados se contaban su día a día, los avances en la salud de la señora Saotome y ocasionalmente como un niño temeroso se decían te amo, en ese día Ranma había llamado mientras su madre estaba dormida.
-Hola Akane-
-Hola Ranma, hoy llamas temprano, ¿qué hora es allá?-
-Son las 6:30 am, aprovecho que mi mamá aún duerme-
-ya veo, ¿cómo sigue ella?-
-mmm, anoche tosió mucho, la enfermera vino varias veces a ajustarle el oxigeno, pero ahora la veo tranquila- su voz sonaba triste y cansada
-Lo siento, pero ya verás como mejora-
-si… eso espero-
Akane escuchó un ruido en el fondo y pegó lo más que pudo el celular a su oreja hasta que se le puso roja
-ni hao Airen, Shampoo traer servicio a la habitación-
La peliazúl tuvo que sentarse en una banca del parque, que se encontraba cerca por suerte y por poco cae, se sintió mareada, sus oídos zumbaban y la vista iba perdiendo la luz como en un túnel, se llevó la mano al abdomen porque sentía un dolor punzante, todo en cuestión de segundos. Del otro lado del teléfono un petrificado Ranma atinó a tapar el micrófono pero era demasiado tarde.
-¡RANMA, QUIÉN ES ESA!-
- ¿qué?, no te escucho, está mal la señal- trataba de improvisar con afán
-¿ES SHAMPOO VERDAD?- gritaba histérica Akane, la gente que pasaba por el parque la miraba desconcertada
-A..a .. akane, es la enfermera que viene a la ronda-
- NO MIENTAS-
-Ni hao, chica violenta- habló la amazona acercándose al teléfono para dar la estocada final.
Ranma dio un salto por la ventana para alejarse de aquella loca, aún con el celular en la mano escuchó
-es ella-
-no…no es lo que piensas, déjame explicarte-
-ESTO SE ACABÓ,¡ MENTIROSO!- sin dar tregua Akane estampillo el celular contra el suelo , la batería salió volando cortando así la llamada.
Ranma se quedó sobre el tejado del hospital mirando el celular sin saber que hacer- Qué estúpido soy-
Flash back
Nodoka y su hijo se bajaron del avión, todo era extraño para ellos, el lugar, el idioma, la gente, pero como siempre Ranma se mostraba como " el autosuficiente" e iba a emprender el rumbo sin saber a dónde debía llegar.
-mamá ¿cómo se llama el hospital?-
-Hospital central-
-¿Sabes cómo llegar?-
Una gota de sudor rodo por la frente de ambos.
-¿ya se hijo, preguntémosle a ella? Dijo Nodoka señalando alguien en la multitud.
-Mamá pero si aquí no hablan jap…- interrumpió Ranma porque al ver entre las coronillas reconoció a quién señalaba su madre, una cabellera lavanda…
-Airen, Yuem u (suegra), Shampoo estar aquí para ayudar-
-¿qué.. qué qué hace aquí?- Ranma sentía real temor por las intensiones de la loca china.
-Qué sorpresa Shampoo- dijo amable la señora
-Shampoo darse cuenta que Airen y Yuem u venir, Shampoo viajar hace una semana para instalarse y poder ayudar… ¿Dónde ser hospital?
-Es el central ¿sabes donde queda?- soltó la señora haciendo caso omiso de las señas de negación que le hacía su hijo desde atrás de Shampoo
-Ooh¡ qué casualidad, Shampoo conseguir trabajo en la cafetería de ahí, ustedes no preocupar Shampoo llevarlos y servir de traductora-
Danos un minuto dijo Ranma llevándose a su madre aparte, ella se adelantó a lo que él le iba a decir- Ya sé lo que piensas hijo cof cof cof pero nos viene bien la ayuda cof cof, seguro Akane comprenderá, cof cof
-Se nota que no la conoces-, la imaginó con unos ojos llenos de flamas y un aura de furia con el mazo en la mano y sintió un escalofrió, pero viendo a su mamá cada vez peor aceptó. –está bien apresurémonos al hospital-
Fin del flash back.
Una mentira por omisión sigue siendo una mentira, pero Ranma prefirió callar y ahora eso le costaría caro.
En Nereima, una silueta solitaria llevaba horas sentada en la misma banca, derramando lágrimas que ya habían hecho un pequeño pozo en el suelo.
-Con razón veía el neko haten cerrado últimamente, también resultaba sospechoso que no apareciera en el aeropuerto…..Ranma yo creía en ti y ahora… que hago con todo lo que siento-
- Se acabó-, dijo en voz alta para hacerlo más real –basta de tantos problemas.. que si las prometidas, que los secuestros, que las peleas…. Tengo que olvidarme de él-
Akane lo dijo como una promesa a sí misma, se lavó el rostro en la pila y regresó a casa como si nada hubiera sucedido. Por las noches lloraba en su habitación apretando la almohada con fuerza para no ser notada por su familia, en el día trataba de permanecer ocupada entrenando, aceptando retos, enseñando a grupos de estudiantes; su reconstruido celular lo mantenía en silencio para no tener que dar explicaciones de por qué no contestaba, cuando llamaban a la casa siempre se hacía la ocupada- Dile que me llame al celular- era su respuesta usual, en otras ocasiones salía despavorida apenas escuchaba el primer ringgg.
El doctor pasó a la ronda tarde esa noche, Ranma aún se encontraba despierto, en medio de sus cavilaciones se revolvía en el sillón de cuero haciéndolo chillar, menos mal la señora Saotome dormía profundamente, ya que al ingresar el Dr. , Ranma dio un salto haciendo caer el control del televisor, se giró para verla pero ella seguía apacible en su camilla.
-No te molestes en despertarla- dijo el Dr en un torpe japonés sosteniendo una planilla gruesa con muchos exámenes que por más que Ranma forzara la vista no alcanzaba a entender. –Aún veo algunos exámenes alterados, pero en general está mejor-, el joven ya estaba esbozando una sonrisa, imaginándose de regreso a su hogar cuando el galeno completó –Recomiendo otros 6 meses en el hospital para terminar el tratamiento y poder observar su evolución- de inmediato la sonrisa se esfumó y la burbuja de su sueño se rompió en mil pedacitos que caían sobre su cabeza.
-Gracias- dijo el joven haciendo una reverencia
-con gusto… permiso- salió de la habitación el Dr. dándole una palmadita en la espalda.
Al día siguiente el pelinegro contó a su madre lo que le habían dicho la noche anterior tratando de darle más importancia a que estaba mejorando, la señora lo aceptó con buena actitud.
Durante esa semana la matriarca veía a su hijo ojeroso, demacrado, angustiado, él no le contó nada acerca de la situación pasada con Shampoo, pero cada que ella pasaba a dejarles comida o a saludar, Ranma se escabullía de la habitación con algún pretexto, además era evidente que sufría cada que intentaba llamar a Japón, sabía que el motivo no era otro si no Akane, pero desde su situación no podía hacer mucho.
-¿Quieres que hables con ella hijo?- dijo desde una silla que había acercado a la ventana para pasar el tiempo, con su bata de hospital y la manguera de oxigeno bajo la nariz.
- ¿hablar con quién?- respondió haciéndose el desentendido y mirando el techo
- Hijo por favor….. eres un libro abierto para mí-
…. –madre… como tú dirías "no sería varonil de mi parte que mi mamá arregle mi vida amorosa"- dijo fingiendo una sonrisa.
-Yo me siento muy bien el día de hoy, ¿Por qué no entrenas con Inari y Zhen ?-
- ¿de verdad te sientes bien?, recuerda que lo más importante es tú salud-
-Yo no mentiría en eso-
-Gracias ….. no parece una mala idea-
Ranma salió dando sus acostumbrados saltos por los tejados, una gota, dos, tres, un millón, una nube negra cubrió rápidamente el firmamento, como era de esperarse apareció la pequeña peliroja
Rayos, no puedo ir así, ellos no conocen mi maldición
Regresó sobre sus pasos pero uno de sus pies se deslizó; con la lluvia, ese tejado de barro se había puesto algo resbaloso, el pobre cayó de cabeza al suelo.
Cuando por fin abrió los ojos se encontró recostado sobre un futón, recorrió con la mirada el lugar pero no le pareció conocido, una habitación pequeña con un closet en madera, en el nochero un recipiente con agua y una toalla que seguramente había reposado sobre su frente por la forma en la que estaba doblada. Se quiso incorporar y sintió el dolor del golpe en su cabezota, menos mal era un cabeza dura y solo se le hizo un chichón considerable, de repente una señora de edad ingresó por la puerta era pequeña no podía medir más de 1.60, con su cabellera plateada por los años, vestida con ropa tradicional, lo saludó y preguntó cómo seguía, pero a pesar de llevar varios meses en aquel país a Ranma no se le daba el idioma.
-Lo siento no hablo mandarín-
-ahh que sorpresa eres japonés- respondió la anciana, yo nací allá pero me vine a vivir aquí cuando me casé.
Qué alivio …..
-Te encontré en el suelo, en medio de la lluvia, unas personas me ayudaron a traerte hasta aquí, ¿cómo te sientes niña?-
-niña?, ahh si, lo había olvidado- pensó Ranma mirando su cuerpo.
-Estoy bien solo me duele la cabeza un poco- dijo pasando su mano sobre el chichón –Aaaaachuuu-
-Podrías resfriarte, te preparé un baño caliente, por favor sigue, el baño queda en la puerta de enseguida-
-No, no hace falta señora, es usted muy achu achuuuuu-
-Claro que sí- dijo la señora prácticamente empujándola hacia el baño –iré por medicina, ya regreso-
-E..e está bien, es usted muy amable-
-Me llamo Amaya-
-mucho gusto, yo soy Ran… Ranko- una gota de sudor rodo por su frente
Ya qué más da, tomaré un baño rápido y huiré mientras no está la señora.- Se sumergió en el agua caliente y se quedó por pocos minutos, su cuerpo había vuelto a su forma masculina así que se dispuso a salir , cuando puso un pie fuera de la tina, la puerta se abrió de golpe mostrando una figura desnuda de una chica bastante guapa, traía el cabello recogido en una coleta, a Ranma le tomó unos segundos eternos reaccionar -¿Zhen ?... di di dis cúlpame-dijo girando al lado contrario para cubrir su cuerpo desnudo al igual que el de la chica, quién permanecía estupefacta, al parecer iba a tomar también un baño.
-¡Ranma!- dijo alarmada la chica
Esto es un deja vu, no me puede estar pasando a mí, de seguro me golpeará, tan fuerte como lo hizo Akane vez aquella, que digo como Akane, si está chica es un monstruo en el combate, me va a matar… que vergüenza.
Casi que no puedo sentarme a transcribir jejej, cortico pero sustancioso, esa odiosa pegajosa de la Shampoo, ¿ya dije que la odio?, ya era raro que no pelearan este par, bueno que les pareció?, dejen los comentarios.
Un saludito al grupo de legado nipón y todos sus integrantes,
Nos leemos en el próximo .
