Sing A Little Song For You

Basado en el fic del mismo nombre, de Roxius.

Capitulo Decimosexto:

Opuestos

Kaito was a perfectionist and a clean freak; Meiko only gave as much effort as was needed and had a habit of nearly never cleaning up. Still, they loved each other.

Kaito despertó con un poco de resaca. Era increíble que Meiko lo hubiera obligado a tomar esa botella de sake completa. Y con obligado no quería decir solo "obligado"... más bien había sido sometido por la fuerza y tenido que soportar a su novia vaciándole una botella de alcohol en la boca. La novia, por cierto, tan ebria como solía ponerse en año nuevo.

Así, Kaito despertó el primero de Enero con la cabeza dándole vueltas y con una novia igual de aturdida en los brazos. Por el momento Meiko estaba dormida, pero cuando despertara comenzaría la larga mañana de vómitos, mareos, migrañas y quejas características de las mañanas "después-de-fiesta".

Mientras intentaba recuperar la movilidad de su cuerpo, Kaito volteó hacia su alrededor.

Y dejo de pensar en lo maravilloso que seria tener una buena taza de helado en la mesita de noche para darse cuenta de un pequeño defecto (entre tantos otros) que hacia que Meiko le dejara de parecer la perfeccion misma.

Junto a la cama, sobre la alfombra, estaban dispersos bastantes objetos extraños. Una botella vacia, confeti, listones, un brasier, un microfono...

Kaito miro exasperado la escena, sabiendo que Meiko, para alzar el desorden, seguramente solo apilaria todo en una repisa y olvidaria el asunto. Si es que decidia alzarlo.

Poco a poco el efecto del sake se le iba pasando, mientras mas y mas veia el desorden en el cuarto de Meiko. No se veia a primera vista, pero poniendo un poco de atencion uno descubria que el desorden era mas que eso; era un desastre.

Tal vez Kaito no era el ser mas limpio de la tierra, pero era cierto que ese tipo de cosas le desagradaban un poco de su novia. La ropa esparcida por el piso, las botellas tiradas... hasta le daban ganas de recoger todo de una buena vez.

Cierto, ¿Por que no?

Sigilosamente y con dificultad, Kaito se levanto de la cama y comenzo como pudo a recoger al menos un poco de todo el desorden, aun con la cabeza dando vueltas.

Empezo con las botellas vacias de sake, que se dedico a tirar al bote de basura en una esquina del cuarto, luego el microfono lo coloco en una repisa junto a la cama... se preguntaba cuando habia sido la ultima vez que Meiko habia recogido. Pero recogido de verdad.

¿Acaso alguna vez se habia molestado en alzar cada cosa en donde se supónia debia estar?

Encontrar un paquete de compresas nuevas no ayudaba a la creciente nausea en su interior, pero no fueron lo suficiente como para hacerlo vomitar. La ropa interior y las compresas fueron guardadas en un cajon que por razones que vienen sobrando conocia, y mientras terminaba de cerrarlo un gruñido lo hizo sobresaltarse.

-Mshf...¿que se supone que haces con mis compresas?-

Al voltear, Kaito se topo con una Meiko muy despeinada, con ojeras y mal aspecto, asomandose desde la cama.

Se oia fatal, mucho mas ronca que de costumbre en esos casos, pero Kaito no pudo evitar decir lo que pensaba.

-Alzando un poco tu cuarto. Esta hecho un desastre!-

-Kaito...tengo resaca...-

-Pero enserio, Meiko! Nunca alzas este lugar?-

Meiko fruncio el ceño y lo miro visiblemente malhumorada. -Kaito, por favor... me duele todo...-

Kaito finalmente suspiro y se encogio de hombros. Dejo lo que estaba haciendo, se levanto y fue hacia la cama, donde le dio un beso en la frente a su novia.

-Bueno, ya te regañare despues...-

-lo que sea...-

-Te traigo unas pastillas?-

-Me ayudarian bastante...-

-Bien... pero Meiko, ¿Cuando te alivies, podriamos alzar a fondo tu cuarto?-

-vale...- gruño la castaña mientras el peliazul comenzaba a alejarse. Kaito se detuvo a media puerta y volteo hacia ella, sonriendo.

-Nee, Meiko?-

-Si?- Meiko lo miraba un poco exasperada, no se sentia nada bien.

-Te quiero.-

Meiko, con toda la resaca y el malhumor, pese a todo pudo esbozar una sonrisa. -tambien yo...-

y Kaito se fue. Despues de todo, se dijo Meiko, Kaito no estaba realmente enojado por el desorden, ni ella por el regaño. Tal vez Kaito era muy inmaduro, y ella bastante descuidada, pero no por eso tenian una verdadera discusion.

Su desordenada habitacion no era suficiente para que Kaito dejara de cuidarla cuando tenia resaca.