Sing A Little Song For You
Basado en el fic del mismo nombre, de Roxius.
Capítulo decimonoveno
Forzado
"C'mon, c'mon...it's over here, Kaito! "Augh! I'm...I'm coming...just stop pulling on my scarf, woman!"
Meiko era una persona que podía oscilar fácilmente entre la sensatez más perfecta y la emoción más pura. Kaito lo sabía, aunque de los dos fuera ella la que normalmente mostraba mayor tranquilidad y cordura, tenía sus grandes excepciones.
Y cuando dichas excepciones aparecían, muy pocas cosas podían controlarla.
La mañana del cumpleaños de Meiko, Kaito fue despertado bruscamente por una chica muy emocionada cayéndole encima. El chico peliazul despertó asustadísimo y sin aire (Meiko le había caído justo en el estomago) mientras intentaba averiguar a que se debía tanta emoción.
-¡Comienza el mejor día de mi vida!- exclamó Meiko.
Kaito apenas atinó a preguntar un "¿Qué pasa?" cuando Meiko se levantó se su cama y se dirigió al closet. Desde ahí, comenzó a tirarle en la cara su ropa diaria, sin contribuir a que el chico reaccionara eficientemente.
-¡Rápido Kaito! ¡Vístete y nos vamos!
-Nos vamos...- Kaito intentaba recordar si ese día sucedía algo en especial o por qué tanto alboroto.
-¡Si! ¿No lo recuerdas, o qué sucede?
-¿Recordar el qué?- preguntó Kaito, sospechando que preguntar no era buena idea.
Meiko frunció el ceño. -¡Mi cumpleaños!- Se volvió a acercar y le dio un zape en la cabeza, bastante ofendida. -¡MI cumpleaños, en que tú mismo programaste un montón de cosas fantásticas que hacer!
Kaito comenzó a sobarse la cabeza luchando contra el hecho de que sus ojos se estaban cerrando.
-¡No puedo creer que lo olvidaras!
-Meiko... son las...- tomó su despertador con mucho trabajo-...¡Las 7 de la mañana!
-Entre más temprano, mejor, Kaito. Bueno, tú cámbiate y alcánzame en la cocina... ¡no tardes!- y la chica desapareció de la habitación con tanta velocidad como había entrado.
Kaito bostezó y luego se resignó. No podría volver a dormirse.
-o-
Ah, claro, la nueva tienda de sake.
Kaito recordó todo el proyecto de día mientras se cambiaba, ya dispuesto a iniciar el día.
¡Meiko exageraba! ¡Era muy temprano!
La tienda tenía su inauguración temprano, sí, pero no TAN temprano... para una inauguración a la una de tarde no era necesario despertar a las 7 de la mañana, ¿cierto?
-¿Y que nos ganen lugar? ¡Jamás!- contestó Meiko.
Como resultado, a las 10 de la mañana (entre que Kaito despertaba y los dos desayunaban y salían de la casa) estaban en la calle, caminando entre un montón de oficinistas que se dirigían al trabajo, rumbo a la plaza cuyo gran evento era la apertura de la tienda dedicada exclusivamente a la venta de sake y otros alcoholes.
Kaito estaba un poco más espabilado, pero caminar entre toda esa gente seguía costándole mucho trabajo.
Esto atrasaba la caminata, y ponía a Meiko cada vez más ansiosa.
Entre que lograba atravesar entre dos ancianas y un obeso, de pronto Kaito perdió de vista a su chica.
Kaito miró hacia los lados, se paró de punta, gritó su nombre, pero no la encontró. Justo cuando iba a preocuparse enserio y estaba por marcar a su celular, sintió un jalón fuertísimo hacia un lado y casi cae al piso para toparse con su novia de nuevo.
-¡Meiko!- la chica lo había jalado de la bufanda.
-¿Kaito, qué haces? ¡El camino es por acá!
-Yo...- antes de que pudiera continuar, Meiko ya lo estaba jalando de la bufanda entre todas las personas. Entre más cerca estaban, más emocionada aparecía, Kaito habría jurado que sus ojos brillaban.
Pero él, en cambio, trataba de mantener el paso para no ser ahorcado por su propia bufanda.
-¡Ya puedo ver el edificio!
-Meiko...
-¡Juraría que puedo oler el sake!
-Meiko...
-¡Vamos Kaito! ¡Está por aquí! ¡Vamos!- jalando con más insistencia pese a que el chico ya caminaba tras ella.
-¡Augh! ¡Ya voy! ¡Pero deja de jalar mi bufanda, mujer!
-o-
Ya unas horas después, sentados en la terraza del magnifico edificio recién inaugurado, Meiko saboreaba gustosa una copa de sake, bajo la mirada atenta de Kaito.
-¡Mmmh! ¿No quieres un poco?- preguntó, tendiendo la copa hacia él.
Kaito negó con la cabeza y le sonrió. -Realmente te entusiasmaste hoy, ¿verdad?
-¡Sirvió de algo! Tenemos el mejor lugar en la tienda.
Kaito suspiró resignado pero contento de verla así -Feliz cumpleaños, Meiko.
La chica dejó su copa de sake y sonrió ampliamente. Incorporándose sobre la mesa, alcanzó a dejarle a su novio un beso en la mejilla en agradecimiento. Después de todo, quien le había avisado de la apertura de la tienda era Kaito.
Este cerró los ojos encantado, aunque su mejilla apestaría a alcohol por el resto del día.
Fin Del Drabble
Fue difícil pensar una situación para esa frase, espero que sea aproximadamente creíble...
¡A todos los que se tomaron la molestia de pasar por este fanfic, un abrazo virtual rompecostillas!
¡Muchísimas gracias por leer, y comentar, espero!
El fanfic está basado en la colección del mismo nombre de frases KaiMei de Roxius, y Vocaloid no nos pertenece a ninguno de los dos. Este es un trabajo de fans para fans nada más.
Cada Review me da ideas...
