La Princesa Zelda
Imaginarse a una Zelda engreida no es muy dificil, o por lo menos a mi parecer.
Dando ordenes aqui y alla, arreglarse y lucir bien a cada momento...
- Ahhhh - suspire - sindo asi la Princesa Zelda, no me extrañaria que esos dos tuvieran una buena relación
- ¿De que hablas? - menciono Navi volando frente a mi
- Ehm... lo siento - dije apenada - aveces suelo hablar sola...
Vaya, Link y Zelda, el Heroe del Tiempo y la Princesa del Destino.
Es un tema interesante para un fanfic...
- Hehehe - solte una risita - tengo una nueva historia que escribir
Navi volvio a detenerse y me miro desconcertada
- Lo siento, lo siento - dije de nuevo - es algo que debo dejar de hacer
Que suerte de Zelda si es que Link la quiere de verdad. Lo que daria por estar en su lugar...
¿¡Pero que digo?!
- ¡Que horror tener a un novio asi de arrogante! - grite mientras cerraba mis ojos con fuerza
Abri mis ojos y justo ahi, se encontraba Navi, alzando una ceja.
- ¿Que te sucede, Alina? - pregunto Navi extrañada de mi comportamiento
- Ehh... olvidalo Navi, cosas sin importancia - suspire
De ahi, el resto del camino fue tranquilo. Segui pensando en la idea de Link y Zelda juntos...
- Y bien - dijo Navi volando alrededor mio - ¿que te parece? hermoso ¿cierto?
Me quede sin palabras. Este SI era el castillo de Hyrule, en donde la Princesa Zelda gobernaba. ¡Sumamente impresionante!
- Increible... - mire a Navi - ¡hahaha¡Navi, muchas gracias por esta oportunidad!
- No hay problema, Alina - dijo guiñando su pequeño ojo
Admiraba de nuevo el enorme castillo... Mi sonrisa y emocion se desvanecian poco a poco mientras pensaba mas y mas en una pregunta...
- Eh... Navi, yo...
- ¡Y bien! - grito Link por detras, mientras se acercaba mas
Rode los ojos, sin darme cuenta de que me habia olvidado por completo de esa pregunta
- ¿Y Por que aun no entran? - Link me miro - Oh, cierto. Recuerdo que no dejan entrar animales al castillo... ¡Por las diosas Alina, mirate! cualquiera que tuviera buen gusto, se daria cuenta de lo horrible que eres
- ¡Con una ch...!
- No podemos entrar sin ti - dijo rapidamente Navi, antes de que yo dijera una estupidez
- Claro, claro, si. Nadie puede hacer una entrada triunfal sin el Heroe del Tiempo al frente - dijo Link, imponente... yo creo que mas bien, como un idiota.
- ¡Hey! - decia Navi, tronando los dedos enfrente de Link, sacandolo de su trance - no queremos llegar tarde con la Princesa ¿cierto?
- Cierto, andando
Seguimos caminando, hasta llegar a la enorme puerta dando la entrada a la gran estructura, custodiada por dos guardias.
- ¡Link¡Navi! que gusto verlos por estos rumbos de nuevo - saludo el primer guardia
- Y vienen acompañados ¿eh? - siguio el segundo guardia
- Solo una amiga del exterior - argumento Link - venimos a ver a la Princesa Zelda ¿Esta su Alteza disponible?
- Ahora mismo los esta esperando - dijo el primer guardia
- Por favor, siganme - dijo el segundo guardia
Mire a Navi, quien estaba a mi lado. El guardia comenzo el recorrido dentro del castillo. Link me miro de reojo mientras me indicaba con un movimiento de su cabeza que empezara a caminar.
El me espero hasta que llegara a su lado y juntos seguimos al guardia. Veía con asombro aquellos enormes pasillos alfombrados de rojo. En las paredes, cientos de cuadros y columnas increiblemente detalladas. Derrepente senti un escalofrio. Mi sexto sentido hizo que volteara hacia Link. Este me veia. El color rojo en mis mejillas revelaron mi timidez y agache mi mirada.
- ¿Que puede tener de peligroso una humana como tu? - dijo Link, levantando mi cabeza con su mano, haciendo que lo viera directamente a los ojos.
Sin entender lo que queria decir, de alguna u otra forma, senti un poco de rencor y bruscamente voltee hacia otro lado, con las lagrimas a punto de salir.
Trate de calmarme mientras seguiamos caminando. El guardia al fin se detuvo frente a una puerta, mas grande que las demas que habia visto por los pasillos. Sin esperar mucho, la abrio.
- A la par conmigo ¿entiendes? - me dijo Link friamente
- Bien - respondi
El guardia se adelanto.
- Su Alteza, la Gobernante de Hyrule, la Princesa Zelda - grito con voz fuerte y firme el guardia - sus invitados, Link y su acompañante, han llegado.
Link y yo comenzamos a caminar. En ese colosal cuarto, en donde mi corazon latia fuertemente de la gran emocion que sentia, seguia la alfombra roja, hasta llegar a la princesa Zelda, quien estaba de pie para recibirnos con una grata sonrisa.
