Yaten.
Habíamos regresado a Tokio por la noche y Minako se había quedado dormida en cuando llegamos al penthouse. Me había dedicado gran parte de la noche a ordenar unos papeles y me había acostado hasta muy entrada la noche. Cuando desperté por la mañana me di cuenta de que Minako no estaba a mi lado, así que supuse que estaría en la cocina o en alguna parte. Me coloqué unas sandalias y salí de la habitación, antes de ir a la cocina decidí entrar a mi despacho por unas cosas. Me di cuenta antes de salir que Minako platicaba con alguien en la sala y me detuve para reconocer la voz. Rubeus era quien platicaba con ella y traté de afinar mis oídos para escuchar mejor. Minako parecía sollozar y Rubeus la consolaba.
-¿Y entonces qué harás al respecto? No tienes ni la menor idea de dónde comenzar…-dijo Rubeus sin ánimos.
-Ya lo sé, pero de alguna manera tengo que empezar. Me imagino que los detectives deben saber cómo comenzar una búsqueda… ¿no crees? Si no la encuentro me voy a morir, Rubeus, te juro que me voy a morir…
-¿Y segura que no tienes ni la más remota idea de dónde pueda estar?
-No.-sentenció Minako.-Hotaru era muy introvertida y jamás fue una chica problemática… aun no comprendo por qué huyó de esa manera. Entiendo que le dolió mucho la muerte de nuestra madre pero yo la necesitaba… y estoy segura de que ella a mí.
-¿Al menos tienes algún plan en mente?-insistió Rubeus.
-Algo así… la verdad no tengo muy bien planeadas las cosas pero pienso encontrarla, Rubeus, tengo que hacerlo, ella es lo único que tengo en esta vida. Le pagaré a un buen detective en cuanto tenga el dinero suficiente para pagarle, y luego de que la encuentre… así pasen cinco meses o diez años, cuando la encuentre me la voy a llevar de aquí, muy lejos de aquí. Nos iremos a un lugar donde nadie nos encuentre, donde nadie nos haga daño, muy lejos de Japón…
-Pero no puedes hacer eso, Mina, tu vida está aquí, no tienes los métodos para hacer eso.
-Estoy consciente, por ahora no los tengo pero… gano muy bien en el club, y he estado ahorrando por algún tiempo, y ahora con lo que Yaten me da… bueno, estoy dispuesta a ahorrarlo todo para encontrar a mi hermana y llevármela lejos de aquí. Puedes estar seguro de eso.
-Si necesitas mi ayuda en cualquier cosa…
-Lo único que necesito es que me apoyes, Rubeus, nada más…-respondió Minako.
-Mina…-siguió Rubeus.- ¿Qué hay de Yaten?
Sentí como si mi corazón se hubiera detenido por algunos segundos.
-No lo sé… no sé qué es lo que pasa entre Yaten y yo. Pero algo me dice que si me fuera… bueno, a él no le importaría mucho.
Apreté los puños con fuerza y golpeé la pared en silencio.
-De cualquier manera él me confesó que quería olvidarme y no volver a verme nunca más, así que supongo que podría hacérselo más fácil.
-¿Estás segura de que él piensa eso? ¿O es solo tu imaginación dando vueltas?
-En realidad no, no estoy segura. Solo basta con ver cómo me trata para darse cuenta, Rubeus. Ayer… bueno, ayer fue algo extraordinario… la pasamos tan bien y yo… me sentí muy bien a su lado.
-¿En verdad? Y entonces por qué ahora piensas así…
-Porque de lo que sí estoy segura es de que Yaten jamás va poder olvidar lo que sucedió hace tres años. Su mirada, sus palabras me lo dicen en todo momento. Y por otro lado también estoy yo… tampoco sé lo que quiero todavía y… la verdad comienzo a tener demasiadas confusiones. Estoy consciente de que no merezco todo lo que Yaten me da, no lo merezco y jamás lo mereceré. Desde que él me conoció quiso darme el mundo entero y yo siempre se lo agradeceré, por eso ahora acepto que me trate así, porque soy una mala persona y porque pienso que cuando al fin me vaya él va a poder encontrar a alguien con quien sentirse cómodo sin un pasado que lo esté atormentando.
Rubeus no respondió nada y si lo hice no escuché. Salí sin hacer ruido de mi despacho y me metí al baño en silencio. Las palabras de Minako me daban vuelta por la cabeza una y otra vez, y cada vez que las trataba de comprender no me cabían en la cabeza. No entendía qué podía hacer o qué tenía que hacer. Mi vida daba giros y vueltas que ni yo mismo entendía y de alguna manera el hecho de que ella pensara que no me importaba me hacía sentir mal. Por otro lado no podía dejar que ella supiera que sí me importaba porque entonces estaría siendo débil ante ella, y después de todo ella tenía razón, aun no podía olvidar lo que había pasado hacía tres años y siempre me perseguiría, pero el hecho de saber que se iría de Japón a un lugar lejano y extraño me remordía la consciencia, me colapsaba el corazón. No estaba seguro de que podría soportar eso, porque en el fondo de mi alma yo no deseaba que Minako se fuera a ningún lado, y estaba seguro de que tampoco soportaría verla irse con otro hombre. En pocas palabras no soportaría dejarla ir como lo había hecho hace tres años. Si por mí fuera la mantendría encerrada en mi penthouse para siempre, porque solo así podía retenerla a mi lado.
Una hora más tarde encontré a Rubeus sentado en la barra de la cocina llenando unos papeles. Me serví un vaso de agua y me senté frente a él en silencio hasta que levantó la mirada.
-¿Sucede algo?-preguntó consternado.
-¿Dónde está Minako?
-Se fue… como estabas ocupado pues le dije que podía irse…
-Ya. No vuelvas a hacer eso, recuerda que Minako es mía y solo yo puedo autorizar si se va o se queda.
-No te enojes, tenía cosas que hacer.
-En fin.-dije bebiéndome de un solo trago el agua.-Necesito que averigües quién es el mejor detective de todo Japón.
-¿De todo Japón? No crees que eso sería difícil…
-Tengo dinero y medios, así que no debería ser difícil. Tiene que ser el mejor, no me importa qué tanto dinero cobre.
-¿Puedo saber para qué?-preguntó aunque ya sabía la respuesta.
-Creo que ya lo sabes.
Rubeus guardó silencio y dejó de escribir para mirarme.
-¿No crees que deberías preguntarle si…?
-No. Vas a contratar al detective y le vas a informar que tiene que buscar a Hotaru Aino por tierra, mar y cielo. Por debajo de las piedras, no me importa dónde pero la tiene que encontrar. Le pagarás lo que diga y a absolutamente a nadie más que a mí tendrá que reportarle sus avances. Minako no puede ni debe enterarse de nada de esto, ¿me entiendes?, no al menos hasta que estemos seguros de haberla encontrado… de lo contrario, si no está viva o si no está en Japón podría destruirla. ¿Me has comprendido, Rubeus?
-Sí…
-Necesito que me prometas que no le vas a decir nada. Tú sabes que yo no soy malo y que no haría nada para dañarla… lo sabes.
-Y entonces por qué no quieres decirle nada a Mina.
-Porque no quiero que se entere, simplemente por eso, no quiero que sepa que la estoy ayudando. Cuando encuentre a su hermana se lo diré y listo.
-De acuerdo, Yaten, solo porque eres mi amigo y te tengo mucho respeto no le diré nada. Y no te preocupes, yo me encargo de hacer los arreglos.
Mina.
Cuando iba saliendo de una de las tiendas con Artemis, noté que alguien se nos aproximaba desde el otro lado de la calle. Me di cuenta de que era el mismo hombre que se me había acercado en el club y de pronto sentí que las piernas me temblaban. Miré a Artemis con un montón de dudas en los ojos y él solo sonrió de manera burlona.
-Señorita Mina.-dijo el hombre con una enorme sonrisa en el rostro. Lo primero que hice fue mirar hacia ambos lados para asegurarme de que nadie había escuchado eso.
-¿Usted… recuerda mi nombre? Por favor, váyase…-respondí desesperada.
-No me iré. Sepa de una vez que no me iré, batallé mucho para llegar hasta usted y ahora no pienso irme, al menos no hasta que usted hable conmigo.
-Eso no puede pasar, señor, le ruego por favor que se vaya antes de que algo malo suceda.
-¿De qué habla?-preguntó mientras seguíamos caminando.- ¿Qué cosas pudieran pasar? Solamente necesito hablar con usted.
Artemis se detuvo abruptamente.
-¿Saben? Quiero entrar a esa tienda y me tardaré un buen rato, ¿por qué no van a platicar por ahí mientras yo salgo?
Sin darme tiempo a responder, Artemis desapareció entre las personas y me quedé sola con ese hombre. Él me miraba con una sonrisa tierna y no me quedó más remedio que sentarme con él en una de las mesas desocupadas.
-¿Te gustaría comer un helado? ¿un café? ¿un té?
-No… mira… de verdad no soy lo que aparento, no quisieras conversar conmigo, solo estás ilusionado porque soy linda… es todo.
-Te equivocas, creo que eres mucho más de lo que aparentas, creo que eres una mujer con muchos secretos, con muchas cosas que decir y que no solo eres una cara bonita, y eso es lo que yo quiero saber.
No supe qué responder ante eso, él me miraba con ilusión y una leve sonrisa, parecía que no se daba por vencido pero yo no estaba segura de que hacer eso era lo correcto, después de todo odiaría tener más problemas con Yaten, aunque él no se encontraba por ahí y no pasaba nada si conversaba con él…
-Por favor permíteme presentarme. Soy Andrew Furuhata y trabajo para la compañía Nishimura, soy asesor financiero y agente de ventas y también trabajo en conjunto como asesor y asistente de la señorita Reika Nishimura, es la misma hija del señor Nishimura, el dueño de la compañía.
-Parece un trabajo muy interesante.
-¿Qué me puedes decir de ti?
-En realidad yo… sigo sin estar segura de hablar contigo, Andrew, me pareces un tipo agradable, lindo… pero realmente yo no me siento segura hablando con nadie.
-Mina, te aseguro que no pretendo hacerte daño… lo único que quiero es conocerte, saber quién eres realmente.
-Eso no puede pasar. Si quieres hablar conmigo debemos dejar las cosas claras, hay situaciones que me impiden abrirme contigo, y tendrás que aceptar eso, Andrew, no puedo asegurarte que después de este día pueda verte de nuevo, no sé qué pasará… así que por favor no me pidas eso, yo solo puedo decirte lo que sienta que puedo decirte.
-Cada vez que dices algo siento que ocultas muchas cosas, y cada vez que pienso que ocultas muchas cosas quiero saber más de ti… ¿te parece loco si te digo que a pesar de que no sé nada de ti más que tu nombre siento algo especial por ti?
-Oh… no.. no.. eso está muy mal, tú no puedes sentir nada por mí, Andrew, nada.
-¿Por qué no? Si me lo explicas quizá entienda.
-Es… algo complicado.
-¿Por qué no me cuentas por qué trabajas en el club?
-Bueno, es una larga historia, ya tengo casi tres años trabajando ahí. Tuve que hacerlo, no tenía otra opción, necesitaba ganar dinero de alguna manera y rápido. No me avergüenzo, ¿sabes?, pero tampoco estoy orgullosa de mi vida. Aunque debes saber que ser bailarina en el club es muy diferente a ser prostituta…
-Eso lo sé, y no debes preocuparte porque yo nunca te juzgaría. ¿Tienes familia?
-Solo una hermana… y ella no vive aquí, un día, después de que nuestra madre falleció, decidió desaparecer, y la estoy buscando, no pierdo las esperanzas de encontrarla pronto.
-Si hay algo en lo que yo pueda ayudarte, en cualquier momento, sabes que puedes contar conmigo.-sonrió.
-Muchas gracias, pero no es necesario, tengo amigos que me apoyan.-dije cortante.
-Eres una chica difícil, Mina, pero yo descubriré quién eres.-dijo acariciando mi cabello.
Lo aparté con delicadeza y me puse de pie asustada. Traté de sonreír pero no podía. A pesar de que Andrew era un hombre muy especial yo no tenía ni tiempo, ni ganas ni nada para poder hacerle caso. Una vez que Yaten se enterara de algo así no sabía qué era capaz de hacer.
-Será mejor que ya me vaya.
-No, espera, pero tu amigo aun no regresa y…
-Lo siento, Andrew, pero te dije que no puedo asegurarte nada, debo de irme…
Corrí antes de que Andrew pudiera perseguirme y seguí corriendo durante varias calles hasta que estuve segura de que nadie me seguía. Después traté de recuperar el aliento y retomé el camino a casa. Yo no tenía tiempo de pensar en hombres, y tampoco podía. No tenía derecho a pensar en alguien más cuando le había hecho tanto daño a Yaten y mucho menos ahora que estaba en sus manos, mi suerte y mi vida estaban en sus manos.
Yaten.
Llegué junto con Rubeus a la fiesta delos hermanos Kino y para mi fortuna o infortuna lo primero que vi fue a Reika Nishimura quien me saludaba fervientemente desde el otro lado del salón. Me acomodé el saco y caminamos a través de la multitud hasta la mesa en donde se encontraba ella y otras personas que reconocí de inmediato.
-Esa mujer sí que te adora, amigo.-dijo Rubeus en voz baja mientras nos acercábamos.
-Cállate, Rubeus.
Nos sentamos junto a ella y de inmediato se dedicó a hablarme de un montón de cosas a las que no presté la menor atención. Solo puse mi cara de atención y sonreía de vez en cuando. Bebí algunos vasos de whiskey mientras escuchaba su voz aguda atravesar mis oídos.
-Ahora quiero que me platiques algo de ti.-dijo Reika acariciándome la mano con el dedo índice.
-En realidad no tengo muchas cosas interesantes que decir, ¿sabes?
-No te creo, tontito… Alguien como tú debe tener muchísimas cosas que contar, ¿no confías en mí?
-Temo que no es un principio de confianza.-sonreí.-Es más una característica de mi personalidad introvertida.
-Eres tan serio, Yaten Kou, no comprendo cómo es que el hombre más exitoso y millonario de todo Japón puede ser una persona tan cerrada, ¿qué es lo que se necesita para llegar a ti?
-Quizá otra persona que sea igual de cerrada que yo… no lo sé, todo depende del estado de ánimo en el que me encuentre.
Reika me miró seriamente y borró la sonrisa de su cara. Sabía muy bien que jamás podría callarse y con eso le había dejado claro que sus pláticas no me interesaban.
-Creo que solo finges para parecer interesante, Kou, creo que no eres tan interesante después de todo, ¿eh?
-Sinceramente no tengo ni una buena razón para querer parecer interesante, Reika, soy así, ¿por qué es tan difícil para ti aceptarlo? Tal vez no soy lo que esperabas después de todo, ¿eh?
-Eres eso y mucho más.
-La verdad ahora soy yo el que no comprende cómo es que una mujer como tú sigue interesada en alguien tan aburrido como yo, tal vez sea otra la que quiere parecer interesante.-guiñé el ojo.
-Me temo que te equivocas, querido, soy una de las solteras más codiciadas en la alta sociedad Japonesa, no me subestimes.-dijo cruzándose de brazos.-Deberías sentirte halagado de que yo esté interesa en ti, ¿no crees?
-Por supuesto que lo creo, y lo estoy, créeme.
Me terminé mi whiskey, lo dejé en la mesa y me puse de pie.
-Querida, tengo que ir al sanitario, te dejaré unos momentos sola, ¿te importa?
-Adelante.-dijo sonriendo.-Aquí estaré cuando regreses.
"Lamentablemente" pensé mientras me alejaba de la mesa.
Reika.
"¡Maldición!" dije en voz alta y esperé que nadie me hubiera escuchado. Yaten Kou era detestable aunque muy guapo e interesante. Me crucé de brazos indignada, aun no podía creer que no hubiera caído en mis encantos. Todos los hombres con los que me metía me hacían caso de inmediato y él era el único que parecía no estar interesado en mí. Si realmente quería lograr mis objetivos necesitaba llamar su atención de alguna manera y pronto. Mientras me fijaba en las personas a mí alrededor, vi a Andrew aproximarse a nuestra mesa. me saludó y se sentó junto a mí.
-No pareces muy feliz.
-El idiota de Yaten Kou. No entiendo por qué actúa como si no existiera, Andrew, soy hermosa e importante, ¿qué tengo de malo?
-Tal vez tus charlas lo aburren.
-¡Cállate!
-Yaten Kou es un hombre frío y calculador, Reika, quizá no le interese buscar mujeres, quizá solo va por una cuando se le antoja y ya.
-¿Y eso qué quiere decir? ¿Que no se le antojo? Vaya.
-Tal vez simplemente vaya a pedirte algo serio cuando él lo considere.
-Tú no sabes nada de estas cosas, Andrew, no sé ni por qué te lo digo. Si no consigo a Yaten Kou estoy perdida, créeme. Necesito conquistarlo y hacerlo mío, necesito que sea mi novio, mi esposo. Debo conseguir todo su dinero, es el hombre más rico de todo Japón y él tiene todo lo que yo quisiera tener. De una manera u otra pero debo tenerlo, ¿me entiendes?
-Eres demasiado ambiciosa, Reika, deberías de fijarte en él como persona y no en su dinero…
-¡No me hagas reír, Andrew! Eres demasiado tierno para estas cosas, no me sorprende por qué ninguna mujer te hace caso. Eres un hombre tierno, dulce, pero no tienes esa pasión que a nosotras nos hace falta, ¿captas?
-Y creo que tú necesitas ser más genuina y sincera para atraer a los hombres, ¿no crees? La mayoría de ellos solo se acuestan contigo y se van.
-Deja de decir cosas de las cuales te puedes arrepentir.
-Entonces no me insultes si quieres que sigamos siendo amigos.
-Lo único que quiero es a Yaten Kou y un anillo de diamantes en el dedo. Tenga lo que tenga que hacer él y su dinero serán míos.
Yaten.
Cuando regresé a la mesa vi a Andrew Furuhata sentado junto a Reika charlando, por un momento me dieron ganas de golpearlo pues no se me olvidaba que había intentado acercarse a Minako, pero me compuse, esbocé una sonrisa y lo saludé amablemente. Rubeus se encontraba ensimismado en una plática con algunas personas de la misma mesa y decidí no interrumpirlo. Lo único que agradecí de la presencia de Andrew fue el hecho de que gracias a él pudimos entablar conversaciones más interesantes y no tuve que soportar las vanas pláticas de Reika. No supe cuánto tiempo pasó hasta que una voz que reconocí al instante nos interrumpió.
-¡Hermanito!
Cuando me giré lo vi acercarse a nuestra mesa con una enorme sonrisa y su usual fanfarronería.
-Hermanito, hace tanto tiempo que no te veía, qué coincidencia encontrarte aquí.-dijo Seiya sentándose entre Reika y yo.
-¿Qué haces aquí, Seiya?
-¿No estás feliz de ver a tu hermanito? Fui invitado por los hermanos Kino, somos muy amigo, ¿sabes?
-Ya.
-¿No me vas a presentar a tan deslumbrante belleza?
-Reika Nishimura y Andrew Furuhata.-dije cortante.
Seiya saludó a Reika con efusividad.
-Yo soy Seiya Kou, con mucho gusto.
-No tenía idea de que tuvieras un hermano, Yaten.-respondió Reika sonriendo.
-En realidad es mi medio hermano.-dije apurando mi vaso de whiskey.
-Pues tienes hermanos muy guapos.-insistió Reika.-Parece que todos en la familia Kou tienen esa característica.
-Si me disculpan ustedes, damas y caballeros, es hora de irme, tengo algunos asuntos qué atender, pero los dejo con Seiya para que se sigan divirtiendo.
Sin darle la oportunidad a nadie de despedirse me alejé de aquella mesa. Noté que Rubeus me seguía y me alcanzó cuando llegamos a la salida del lugar.
-¿Puedes decirme qué hacía Seiya aquí?
-No tengo idea, Rubeus, y de verdad, no me interesa, lo único que quiero es irme de aquí. Puedes quedarte si quieres.
-Tengo que quedarme, aún hay varias personas con las que necesito hablar.
-Te veo mañana entonces.
Me subí a mi camioneta con prisa. Lo único que quería era salir de ese lugar e irme a mi penthouse. Detestaba estar en el mismo lugar que Seiya y detestaba mucho más a Seiya. No soportaba su arrogante forma de ser y lo hipócrita que era, lo único que deseaba en esos momentos era ver a Minako porque era lo único que me calmaría mental y físicamente.
-Vamos por la señorita Minako.-ordené al chofer.
Sentí que mi teléfono celular vibraba y vi el nombre de Seiya en la pantalla, tuve que contestar.
-Querido hermanito.-dijo Seiya.-No entiendo por qué quisiste irte tan pronto, pero la verdad no me interesa.
-Sabes muy bien que se te deposita con tiempo, no me molestes.
-Lo sé, lo sé, pero esta vez quería decirte que necesito un poco más de lo que me das.
-Creo que te doy suficiente.
-Hay hermanito, para mí nunca es suficiente, así que espero que lo hagas.
Seiya colgó el teléfono y yo me sentí impotente. No podía creer que Seiya se comportara así. Toda la vida habíamos sido diferentes, jamás habíamos logrado llevarnos bien a pesar de todos los intentos míos y de papá por sacarlo adelante. A él simplemente no le interesaba ser como yo o como nuestro padre.
Nos estacionamos afuera de la casa de Minako y el chofer tocó su puerta. Artemis abrió y cinco minutos después Minako se encontraba subiéndose a la camioneta. No podía hablar con ella en esos momentos, me sentía sumamente enojado y molesto, pero el olor de su cabello llegó hasta mí y sentí de pronto un poco de calma. Durante todo el trayecto ni ella ni yo abrimos la boca, de vez en cuando sentía su mirada sobre mí. Una vez llegamos al penthouse subimos en silencio hasta el último piso.
Cuando abrí la puerta, dejé que Minako entrara, no podía resistirlo más, así que cerré la puerta y me dirigí a ella sin piedad. La tomé entre mis brazos con fuerza y la besé hasta robarle el aliento. Ella no se resistió, tan solo dejó que la besara y la enredara entre mis brazos con fuerza. La desnudé mientras continuaba besándola hasta que la dejé sin nada de ropa. La miré durante largos minutos y sus labios se humedecían conforme el tiempo pasaba. Me quité el saco y la corbata con cuidado y volví a acercarme a ella. La tomé de la cintura y la recosté en el sillón con cuidado. Acaricié su vientre con mis dedos hasta llegar a su entrepierna. La miré a los ojos mientras comenzaba a acariciar con suavidad su entrepierna y veía en sus ojos el placer creciendo dentro de ella. Se removía con lentitud al ritmo de mis dedos y comencé a sentir la humedad entre sus piernas. El deseo de hacerla mía incrementaba con cada movimiento que ella hacía. Dejé que el deseo creciera más y más hasta que decidí parar para desabrocharme la camisa y el pantalón. Me acomodé con cuidado sobre ella y lentamente me introduje hasta estar completamente dentro. Mis movimientos eran suaves y comencé a moverme más rápido. Sus brazos me tocaban el pecho y sentí sus besos en el cuello. No dejé de mirarla a los ojos hasta que decidí levantarla y colocarla en la alfombra. Comencé a moverme demasiado rápido, la necesitaba, la deseaba y la quería cuanto antes. Vi sus senos tambalearse al ritmo de nuestros cuerpos y comencé a tocar sus clítoris al mismo tiempo que la penetraba. Sus gemidos comenzaron a hacerse más continuos y yo la tomé con fuerza de la cadera hasta que ambos terminamos al mismo tiempo. Me recosté junto a ella y sentí que rodaba su cuerpo hasta pegarse al mío. Su cuerpo sudoroso y cansado se adhería al mío y con sus brazos me rodeaba el cuello. Minako me besó suavemente en los labios y yo le acaricié la espalda.
Mina.
Yaten estaba muy silencioso, como de costumbre, pero esa noche me había hecho el amor de una manera diferente. Había sentido que realmente me necesitaba y que con cada movimiento me decía que ansiaba tenerme entre sus brazos. Mi cabeza seguía recargada en su pecho y ninguno de los dos hablaba. No necesitábamos hablar cuando estábamos tan cómodos el uno con el otro. No me había dado cuenta hasta ese momento de lo mucho que lo había extrañado durante el día. Me aterraba la idea de pensar que necesitaba estar cerca de él y que sus brazos eran lo único que me hacían sentir tranquila. Su respiración golpeaba mi cabeza y sus dedos seguían la línea de mi espalda. Me pregunté qué era lo que lo tenía tan preocupado o enojado, qué era lo que lo hacía necesitarme tanto. Quizá solo eran cosas mías y él no me necesitaba, no quería nada de mí. Me aferré más a él y reprimí las ganas que sentí de llorar. Él me apretó con más fuerza y yo comencé a besarle el cuello.
-No lo hagas.-dijo de pronto.-Por favor.
-¿No te gusta?-pregunté en un susurro. Continué besándolo hasta que me respondió.
-Al contrario, me gusta tanto que no puedo soportarlo.
-Entonces habla conmigo.
-Lo único que quiero es sostenerte entre mis brazos y sentir tu cuerpo.
-Yo quiero escuchar tu voz.-lo besé nuevamente y de pronto sentí que me tomaba con fuerza de la cintura y me colocaba debajo de su cuerpo. Me miró a los ojos con intensidad.
-Si vuelves a hacer eso no sé lo que sería capaz de hacer.-dijo seriamente.
Me acerqué a él hábilmente y lo besé suavemente, pero esta vez lo mordí con dulzura. Sus manos ágilmente se movieron hasta mi entrepierna y comenzaron a jugar conmigo, cuando menos lo esperé Yaten estaba dentro de mí nuevamente y yo emití un ligero gemido.
-Se lo advertí, señorita, y ahora es el momento de la venganza.
Me besó en los labios y comenzamos a hacer el amor de nuevo. Eché mis brazos a su alrededor y dejé que hiciera lo que quisiera conmigo. De pronto todo se me olvidaba y lo único que deseaba era soñar y soñar.
Una disculpa por hacerlas esperar tanto, pero al fin actualización aquí:) espero les haya gustado este capítulo y lo disfruten tanto como yo disfruté escribiéndolo. Gracias a todas por sus comentarios: usagi13chiba, patty ramirez de chiba, adileyne, plop, vere canedo, ariana usagi, sheley de kou, rouse kou, cecy garduza y mafer chiba:)
ahora díganme sus opiniones, ¿creen que entre Yaten y Mina las cosas comienzan a mejorar?, ¿creen que Andrew aceptará tan fácilmente las palabras de Mina? ¿Y qué hay de Reika y su ambición por el dinero? ¿qué será lo que Seiya habrá hecho para que Yaten lo deteste tanto? :s gracias a todas!
