Yaten.
Ya todo estaba listo para el viaje. Al fin iba a darle a Minako el viaje de la luna de miel que nunca tuvimos. Ya no podía esperar para estar con ella en el mar y hacerle el amor como nunca. Jamás en toda mi vida me había sentido tan feliz como en esos momentos. Hotaru se quedaría en el penthouse cuidada por Rubeus y Artemis. Llegué al penthouse en donde encontré a todos reunidos en la sala mientras Minako se encontraba terminando de hacer sus maletas. Artemis y Rubeus se encontraban inmersos en su conversación mientras que Hotaru leía un libro, y más allá, junto a la ventana se encontraba Andrew Furuhata tomando un vaso de agua. No me agradaba tanto verlo en mi casa pero no podía hacer nada, tendría que acostumbrarme a su presencia ahora que él y Minako eran amigos, y también que Hotaru trabajaba para él.
-Buenas tardes a todos.-dije formalmente.-Están en su casa, pasaré al dormitorio.
-Por supuesto.-respondió Andrew.-Adelante.
Continué mi camino y encontré a Minako cerrando la maleta. Parecía batallar así que decidí ayudarle.
-Gracias mi amor.-dijo dándome un beso en la mejilla.- ¿Qué tal tu día?
-Excelente. No puedo esperar a que estemos completamente solos.-la besé en el cuello.
-Yaten… hay compañía…
-No me importa. Es mi casa…
-Pero ya nos iremos en algunos minutos, espera.-rio.
-De acuerdo, de acuerdo.-respondí separándome de ella.-Te tengo un regalo.
-¿De verdad?-sonrió.-Yo también tengo algo para ti.
Minako sacó una cajita del buró y me la entregó.
-Espero que te guste.
Yo también saqué la pequeña caja de mi bolsillo del saco y se la di.
-¿Los abrimos al mismo tiempo?-sugerí.
Abrí la caja y encontré una esclava de plata con mi nombre grabado en ella. Me gustó demasiado y al mismo tiempo me dio risa porque prácticamente le había regalado lo mismo a Minako. Escuché un suspiro de felicdad y la miré sacar la cadena de oro que le había regalado.
-Yaten… es hermosa, me encantó.-dijo sonriendo.-Además tiene mi nombre en el corazón. ¿Cómo es que pensamos lo mismo?
-Porque nuestras mentes están conectadas.-bromeé.-No tan iguales, tú me diste una esclava de plata y yo te di una cadena de oro.
Minako me abrazó repentinamente con fuerza.
-Quiero pasar el resto de mi vida contigo, Yaten Kou.
La besé en el cabello.
-Puedo jurar que incluso en otra vida volvería a enamorarme de ti. Si algún día tú y yo… si nos separamos yo haría lo que fuera por volverte a encontrar. Mi corazón jamás podrá amar a nadie más.
-¿De verdad me amas?-preguntó Minako elevando la cabeza para poder mirarme.
-Con toda mi alma.
Estaba a punto de besarla cuando Rubeus entró a la habitación.
-Disculpen la interrupción.-dijo conteniendo la risa.-Pero Kino está aquí con la camioneta.
-Gracias, Rubeus.-dije con sarcasmo.
Tomamos nuestras maletas y caminamos hacia la sala donde todos nos esperaban para despedirse. Nos despedimos de todos y salimos del edificio tomados de la mano hasta la camioneta. Esta vez sería yo quien manejara pues Kino se quedaría con Hotaru. Partimos de la casa y nos dirigimos hacia la carretera interestatal 65. Minako colocó un disco de música en el estéreo y nos dedicamos a escuchar.
Rubeus.
Artemis y yo salimos del edificio de Yaten en cuanto se fueron. Habíamos decidido ir por un café al centro comercial y noté que Artemis estaba muy callado.
-¿Tienes algo, Artemis?
-Oh, nada… es solo que tengo un presentimiento extraño. ¿Tú no?
-No…
-No me hagas caso, así soy de sentimental.-rio.- ¿Cuál es tu café favorito?
-El moka.
-¡El mío también! ¿Sin azúcar?
-Sin azúcar.-respondí sonriendo.-Es increíble. Jamás había conocido a nadie que le gustara el moka sin azúcar.
-Pues ya lo ves… somos muy parecidos, ¿no crees?-me miró dulcemente.
Jamás me había dado cuenta de que los ojos azulados de Artemis brillaban tanto bajo el sol.
-¿Tengo algo en el rostro?
-Lo siento. No fue mi intención.
-No importa.-dijo tomando mi mano por algunos instantes.-Vayamos.
Noté que sus mejillas se sonrojaban. Lo seguí olvidándome por completo de lo que sucedía a mí alrededor.
Andrew.
Cuando estuve seguro de que el penthouse estaba seguro decidí despedirme de Hotaru.
-Nos vemos el lunes en el trabajo.-dije caminando hacia la puerta.
-Andrew.-me llamó Hotaru.
Me giré para mirarla.
-¿Sucede algo malo?
-No lo sé. Creo que no estoy muy de acuerdo con ese viaje.
-¿Por qué no?
-Siento que… algo malo podría pasar.
-Eso quisieras.
-¿A qué te refieres?
-Quisieras que sucediera algo malo, ¿no?, especialmente a Yaten.
-¿Estás loca?
-No. Sé muy bien que sientes algo por mi hermana.
-¿Y?
-Que quisieras que algo malo le sucediera a Yaten para quedarte con ella.
Me reí por su comentario estúpido.
-Qué graciosa eres, Hotaru, tienes la imaginación muy desarrollada. Ya me voy.
De pronto interceptó mi camino.
-No finjas.
-Hotaru, ¿es enserio? No me hagas reír. Eso es tan novelesco, yo no soy así. Respeto a Mina y a Yaten y jamás haría nada para impedir su amor.
Ella me miró con enojo.
-Y si la respetas entonces por qué sigues acercándote a ella.
-Porque es mi amiga. Mira, Hotaru, esta conversación ya se está volviendo muy tonta, no seguiré discutiendo asuntos que no comprendes.
-Pero…
La aparté del camino y ella se cruzó de brazos.
-Déjame ver si entiendo.-dije antes de salir.-Me parece que si te interesa tanto lo que sienta o piense es porque te gusto.
El color se le fue del rostro y comenzó a balbucear.
-Jamás me enamoraría de alguien como tú. Además, sabiendo que te gusta mi hermana no me interesaría fijarme en ti. No confiaría jamás en ti.
Yo me reí por su reacción.
-Qué extraño, tu hermana confía en mí. Hasta luego.
La dejé haciendo una rabieta y salí del edificio. A pesar de que casi no conocía a Hotaru sabía que iba a divertirme mucho con ella.
Yaten.
Llevábamos poco más de cuatro horas en la carretera. Minako se había quedado dormida hacía una hora y yo me encontraba escuchando un disco de los Rolling Stones. Me di cuenta de que el tanque de gasolina estaba casi vacío y me pareció extraño ya que ese tanque debía durar por lo menos ocho horas. Algo no estaba bien con el motor y decidí que en el siguiente pueblo me detendría a poner gasolina y revisar el motor. Un letrero informaba que el próximo pueblo quedaba a cuarenta minutos y no creí que lográramos llegar hasta allá, así que decidí acelerar para llegar lo más pronto posible.
Aceleré todo lo que pude pero sentí que algo no marchaba bien. Sentía que no podía controlar muy bien la camioneta y decidí reducir la velocidad, pero cuando intenté frenar me di cuenta de que los frenos no querían responder muy bien. Los pisé hasta el fondo pero no quería responder y fue entonces cuando supe que no podría hacer nada al respecto.
Minako se despertó y se dio cuenta de que íbamos muy rápido. Se asustó y comenzó a rogarme que frenara, yo estaba demasiado alterado para contestar nada coherente. La presión comenzó a bajarme y me sentía demasiado mal. La vista se me nublaba y no lograba pensar con claridad. Un dolor de cabeza comenzó a invadirme y sentía que en cualquier momento iba a explotarme. Sentí cómo Minako trataba de controlar el volante y gritaba para hacerme reaccionar.
De pronto la camioneta comenzó a dar giros por la carretera. Nos encontrábamos cayendo al lado de la carretera y entonces sentí cómo mis ojos se cerraron.
Seiya.
Reika se encontraba llorando en la cama cuando recibí la llamada.
-¿Diga?
-Está hecho.
Sonreí.
Yaten.
Abrí los ojos y sentía que alguien había cortado mi cuerpo en pedacitos. Sentía sangre en la boca, mis piernas no se movían. Olía a tierra mojada y algo quemado. Un dolor de cabeza invadía mis pensamientos, apenas podía recordar algo, casi nada. Lo único que podía ver eran altos árboles y matas rodeándome. No lograba incorporarme, ni siquiera podía moverme un centímetro. Traté de aclarar mi garganta y apenas un sonido logró salir de mi boca. No tenía idea de nada de lo que estaba pasando, ni siquiera recordaba por qué estaba ahí tirado, no lograba recordar nada y eso comenzaba a desesperarme. No supe cuánto tiempo pasó hasta que logré alzar el brazo. El aire comenzaba a helar y había poca luz. Solo unos pasos fue lo único que logré escuchar. Con la dificultad de mi vista logré divisar los zapatos de alguien caminar hacia mí y una voz.
-¿Oye? ¿Me escuchas? Respóndeme de alguna manera, por favor.-me decía.
Yo trataba de articular palabra pero ningún sonido salía de mi boca. Logré ver su rostro cuando estuvo dentro de mi campo de visión. Vi sus ojos violetas y su cabello castaño. Vestía lentes de aumento y estaba sucio como si hubiera arrastrado su cuerpo por la tierra.
-Te moveré, amigo, ¿de acuerdo?, todo va a estar bien, te ayudaré…
Era bastante alto y estaba seguro de que podría moverme. Yo estaba a punto de quedar inconsciente de nuevo. El hombre me alzó con firmeza y comenzó a caminar por entre los árboles. Me desmayé.
….
Cuando volví a abrir los ojos me encontraba recostado en una cama. Tenía la mayor parte mi cuerpo vendado y casi no podía moverme. De inmediato sentí sequedad en mi boca y deseé beber un poco de agua. El sol se filtraba por la ventana y fuera todo lucía nevado. No reconocía nada, no tenía idea de dónde estaba. Escuché la puerta abrirse y vi al mismo hombre de antes, pero traía ropa diferente. Se giró para mirarme y abrió los ojos al darse cuenta de que había abierto los ojos.
-Oye…-dijo acercándose.-Abriste los ojos. Eso es algo bastante bueno. ¿Quieres agua?
Asentí.
El hombre se alejó a una mesita y sirvió un vaso lleno de agua para después entregármelo.
-Tenía miedo que no despertaras ya, debes estar muy hambriento.
Bebí el vaso de agua de un solo trago y se lo entregué. Pareció entenderme entonces me sirvió otro vaso. Bebí casi cinco vasos de agua hasta que pude emitir sonido. Aclaré mi garganta y hablé.
-¿Cuánto tiempo he estado dormido?-pregunté.
-Dos semanas.
-¿Qué? Eso es mucho tiempo…
-Sí. Me encargué de curar tus heridas, tenía miedo de que tuvieras heridas más graves pero parece que te has curado bien, aunque aún necesitas curarte mejor. Creí que morirías.
-¿Puedo saber quién es usted…?
-Taiki.-respondió.-Soy Taiki Kou.
-¿Kou?-respondí.-No creo haber escuchado de usted antes…
-¿Quién eres tú?
-¿Yo?-dije sin haberlo pensado antes.-Yo… yo… no lo recuerdo… no sé… no puedo recordar quién soy, ¿quién soy?-continué diciendo comenzando a sentir la desesperación.
-Tranquilo, tranquilo, amigo.-dijo Taiki deteniéndome antes de poder moverme.-Es normal… tuviste un accidente bastante peligroso. Quizá por ahora no recuerdes nada, pero pronto tendrás que recobrar la memoria.
Sentí que las lágrimas se apoderaban de mis ojos. El no poder recordar quién era o de dónde venía, qué me había sucedido, quién era mi familia, nada venía a mi cabeza, era como una página en blanco. La desesperación inundaba mi cuerpo. Nada. Mi mente estaba en blanco.
Taiki salió de mi habitación y regresó unos minutos después.
-Quizá no recuerdes quién eres.-dijo entregándome una esclava de plata.-Pero tenías esto puesto cuando te encontré.
La estudié algunos minutos y leí el nombre que rezaba la esclava.
-¿Yaten?-dije asustado.- ¿Así es como me llamo?
-Me lo imagino. Si no es así… bueno, por mientras te llamaré así. ¿Tienes hambre, Yaten?
Asentí.
Mientras Taiki se había ido a preparar algo de comer no dejaba de pensar en mi inexistente vida. Por más que trataba de recordar algo nada me venía a la cabeza. Era como si alguien hubiera extraído de mi cerebro una vida entera. Cuando Taiki regresó traía dos platos de caldo caliente. Me ayudó a recargarme en el respaldo y me ayudó a comer.
-¿Puedes contarme qué me sucedió?
-Claro.-respondió.-Pero no estoy muy seguro. Hace poco más de dos semanas hubo un accidente en la carretera interestatal 65. Ha sido uno de los accidentes más peligrosos que ha habido en los últimos tiempos. La camioneta explotó en llamas y todo dentro salió volando. Ambulancias y doctores llegaron, la policía investigó el lugar, yo no sé muy bien qué sucedió. A ti te encontré dos días después del accidente. Estabas bastante lejos del lugar donde sucedió, pero debido a tus condiciones supe que tuviste que haber sido parte de él. Te recogí y te traje aquí. Yo vivo aquí en el bosque. Tengo un negocio en el pueblo. El pueblo se encuentra a unas millas de aquí. Se llama Karogu, no es muy conocido. La gente del pueblo es reservada y anticuada, el pueblo ni siquiera aparece en los mapas de Japón.
-¿Por qué no?
-Hace muchos años la gente de Karogu quiso independizarse. Vivimos bajo la jurisdicción de Japón, pero no bajo sus leyes. Como el pueblo está escondido entre las montañas y tenemos todo lo que necesitamos, no tenemos necesidad de salir de aquí. Vivimos muy bien y no tenemos problemas exagerados. Hay muy poca gente que sabe acerca de este lugar, todos los que vivimos aquí venimos de familias que han vivido aquí por generaciones. Hay personas que se van, pero cuando hablan de nosotros nadie les cree.
-Eso suena… algo mágico.
-Irreal, tal vez, pero cuando te recuperes podrás verlo con tus propios ojos. Tengo que dejarte, voy a trabajar y regresaré por la tarde. Te dejaré un poco de comida aquí para que no tengas que levantarte. Es importante que permanezcas en completo reposo, y trata de recordar algo de ti… cualquier cosa puede ayudarte.
Taiki salió de la habitación. En la soledad me sentí peor, sentí que no podría recordar nada. Miré la esclava. Por más que trataba de recordar qué significaba, no me decía nada. Tan solo rezaba mi nombre, Yaten. ¿Yaten qué? ¿Yaten de dónde venía? ¿Quién era? Ya nada de eso importaba, porque era nadie.
Hotaru.
Habían pasado más de dos semanas desde el accidente. La policía seguía sin tener rastro de Mina o Yaten. Habían desaparecido por completo, la camioneta había explotado en mil pedazos y todo se había quemado. Los forenses aseguraban que sus cuerpos se habían extinguido con el fuego y la explosión. Me rehusaba a creer que estaban muertos, no podía creerlo. Andrew se encontraba a mi lado tratando de consolarme. Él tampoco podía creer que hubieran muerto. No había parado de llorar desde que me habían dado la noticia, ni tampoco lograba dormir.
-Señorita Aino.-dijo el oficial.-Solo quiero decirle que nuestro deber es buscar solo hasta cuatro semanas después del accidente. Si no encontramos nada antes de ese tiempo… tendremos que detener la búsqueda.
-Pero señor…-dije antes de ser interrumpida.
-Vaya, vaya.-dijo el hombre de traje.-Pero si es la pequeña Aino. Me da gusto encontrarte, porque justo quiero hablar contigo.
-¿Quién es usted?
-Soy Seiya Kou.
El oficial se retiró y nos dejó solos.
-¿Eres hermano de Yaten?-pregunté sorprendida.
-Así es. Era, querida, era el hermano de Yaten, recuerda que ya no está con nosotros.
-No deberías burlarte, eres un…
Seiya me tomó del brazo bruscamente.
-Mira, niñita, ni Yaten ni tu hermana están aquí ya. Si vine a buscarte fue solo para pedirte que te vayas de aquí. Ahora todo esto es mío, el penthouse, las empresas, el dinero… todo es mío. Soy el único heredero, en caso de que tu hermana no estuviera, y como no está… me han entregado todo. Tendrás que irte de aquí cuanto antes.
-¡No puedes hacer eso! ¡No puedes quedarte con todo!
Me soltó y comenzó a reír.
-Ya lo hice.
Andrew se acercó a mí y me abrazó.
-No te vas a quedar con la tuya, Kou, voy a desenmascararte. A ti y a Reika.
-Vamos, Furuhata, tú no puedes hacer nada. Ahora estás a bajo mi mando y será mejor que te lleves a esta niña de aquí.
Andrew me llevó con él. Caminamos durante horas. No podía creer todo lo que había pasado en tan poco tiempo. Entre más lo pensaba más creía que Seiya había tenido algo que ver con el accidente. Llegamos a casa de Andrew y me ayudó a entrar.
-Hotaru.-dijo mientras me llevaba a la cama.-No te preocupes, todo estará bien.
-¿A dónde voy a ir? ¿Qué debo de hacer?
-Mina es mi amiga, y no voy a dejarte a tu suerte. Te quedarás aquí mientras resolvemos qué hacer y mientras podemos averiguar qué va a pasar con las posesiones de Yaten.
-Andrew…-comencé a llorar.-No tienes que…
-Basta.-dijo abrazándome.-Todo estará bien.
Mina.
-¿De nuevo viendo ese collar?-dijo Amy cuando entró a mi habitación.
Sonrió al tiempo que se acercaba y que desconectaba el catéter de mi brazo.
-Lo siento, Amy…-me excusé.-Es solo que por más que trato de recordar quién me lo dio, qué significa, no lo logro…
-Y no lo lograras así de fácil. Te he dicho que tus estudios marcan un golpe en un área de tu cerebro que guarda tus recuerdos. Si tenemos suerte el golpe se irá desinflamando y con suerte y un tratamiento recuperarás la memoria poco a poco.
-¿Cuándo podré salir de aquí?
-Eso precisamente venía a decirte.-sonrió.-Hoy mismo puedes salir de aquí. Tu cuerpo se ha recuperado completamente. Ya no hay más heridas, han cerrado, tus quemaduras han cicatrizado y parece que tu cuerpo está comenzando a responder a los medicamentos. Solo tienes que esperar a unos minutos a que termine mi turno y nos vamos juntas.
Amy salió de la habitación y me dejó para que pudiera cambiarme tranquilamente. Amy me había traído algo de ropa que había encontrado en el bazar del pueblo. Dijo que no era mucha pero que poco a poco iríamos consiguiendo más. Había conocido a Amy en el hospital, ella era doctora allí, era la única doctora además del doctor Haruka Tenou que iba algunos días a la ciudad más cercana a tener citas. Tomé el calendario que Amy me había regalado y taché el día en el que me encontraba. Revisé el calendario y lo vi lleno de tachas de cada día que había pasado en ese hospital. Conté 85 tachas, eso eran casi tres meses y eso si añadía las tres semanas que duré en coma lo convertían en más de tres meses. Ni Amy ni Haruka podían creer que hubiera sobrevivido al accidente y aun peor que hubiera despertado de coma.
Me había hecho amiga de Amy. Éramos de la misma edad, o eso es lo que ella había dicho después de hacerme una prueba de sangre y ver la edad en ella, y me cuidaba todo el tiempo. Amy me contó sobre su vida en esos meses y sabía absolutamente todo de ella. Al parecer Amy solo tenía una amiga que vivía en Ciudad Esmeralda y que solo venía de vez en cuando a visitarla, era abogada y debido a que casi no la veía, se sentía muy sola. Por eso encontró en mí la compañía perfecta. Sabía todo de Amy pero ni Amy ni yo misma sabíamos algo de mi vida pasada. Lo único que sabíamos era que me llamaba Minako. Ese era el nombre que decía el collar que llevaba puesto cuando me encontró la ambulancia.
Amy me dijo que cuando me dieran de alta podía irme a vivir con ella. Su casa era bastante grande y tenía un cuarto de sobra. Yo acepté, primero porque no tenía otra salida, segundo porque había aprendido a ver en Amy a mi única familia. Había pasado noches enteras sin dormir, tratando de recordar qué me había pasado y quién era. Me había dado por vencida después de tres meses, había decidido a comenzar de nuevo y olvidarme de recordar algo. No tenía caso seguir llorando ni desgastando mi mente por algo que quizá jamás recuperaría.
Amy y yo salimos del hospital. Era la primera vez que veía el pueblo desde el exterior y no por la ventana del hospital. Caminamos por entre las calles y yo fui grabando cada rincón en mi cabeza. Era un pueblo pequeño, pero muy bonito. Se encontraba entre las montañas y el clima era bastante agradable. Amy saludaba a toda la gente que se cruzaba en nuestro camino, también me saludaban a mí. Todos sabían quién era yo. La chica accidentada que llegó al pueblo y que no sabe quién es. De pronto sentí como si todos me tuvieran lástima y eso me molestó. La casa de Amy era muy bonita. Me mostró mi habitación y me dejó a solas unos momentos para que me adaptara. Me recosté en la cama y miré el techo por algunos minutos. Minako. Minako. De ahora en adelante solo sería Minako. Miré la enorme cicatriz en mi brazo. Jamás se me borraría y tendría que vivir para siempre con el recuerdo de un accidente en mi brazo, con el recuerdo de que gracias a esa cicatriz perdí la vida que solía tener, lo perdí todo.
Amy entró a mi habitación.
-Mina.-dijo sentándose a mi lado.-En Karogu nadie puede quedarse sin hacer nada, es una regla que tenemos por aquí… debido a que no sabemos qué sabes hacer, voy a conseguirte trabajo en el supermercado Kou's Market. La señora Kozuki se acaba de retirar debido a su edad, así que estoy segura de que te darán trabajo. Te servirá para distraerte, para pensar en otras cosas y que puedas ir construyendo una vida aquí… Como las personas no podrán comprender muy bien qué pasó contigo, diré que eres mi prima, ¿de acuerdo?, de ahora en adelante serás Minako Mizuno.
-Gracias, Amy… no sé qué haría sin ti… eres mi ángel guardián.
Amy me abrazó.
-Todo estará bien.
Un año después…
-Buenas tardes, Mina.-dijo Taiki al entrar a la bodega.-¿Qué haces aquí tu sola?
-Hola, Taiki.-sonreí.-No había nadie que me ayudara, por suerte estás aquí.
Ambos terminamos de bajar las cajas con mercancía del camión. Taiki cerró las puertas del camión y juntos jalamos los vagoncitos llenos de cajas.
-¿Sabes qué día es hoy?
-¿Martes?-pregunté con sarcasmo.
-Por supuesto…-dijo Taiki rodando los ojos.-Hoy hace un año entraste a trabajar con nosotros. ¿Cómo te sientes?
-Me siento bien.-admití.-Me siento muy bien aquí. Todos son muy amables y me tratan muy bien. Vivir con Amy es genial. ¿Conoces bien a Amy?-pregunté curiosa.
-Sí… es decir… no mucho.-dijo Taiki atropelladamente.-La conozco desde que éramos niños… antes de irme a vivir a la cabaña de mi madre solíamos jugar. Hemos cambiado mucho desde entonces.
-¿Cómo fue que pusiste tu negocio?
-Con esfuerzo. Yo nunca tuve nada y tuve que salir adelante solo. Ya tengo casi diez años con el supermercado.
-Admirable.
-Sí…
-¿Y tu familia?
-Nunca conocí a mi padre. Es decir, sabía quién era, pero cuando tuve edad suficiente para decidir por mí mismo mi madre ya había muerto y yo no quise conocerlo.
-¿Nunca tuviste hermanos?
-No. Mi padre solía venir aquí, según me han dicho los viejos del pueblo, se veía con mi madre y se iba. Un día mi madre se cansó de esa vida y le pidió que nunca más regresara. Eso fue hace muchos años. El problema fue que justo dos meses después de decirle que no regresará jamás, descubrió que me estaba esperando.
-Vaya… debió de ser muy duro para tu mamá.
-Si ella decidió que no quería saber más de él, yo decidí que tampoco lo haría.
Dejamos las cajas en le bóveda y salimos a la tienda.
-Creo que ya es hora de irme. Iré al hospital por Amy.
-Tengo cita con Haruka, ¿te acompaño?
Caminamos juntos hasta el hospital y la enfermera me saludó. Amy caminaba del otro lado del pasillo junto a Haruka y revisaban unos documentos. Amy levantó la vista y al ver que Taiki se encontraba a mi lado su rostro se tornó rojizo y los papeles se le cayeron de las manos. Haruka los levantó y se dio cuenta de que había compañía.
-Mina…-dijo Amy.-Iré por mis cosas en un momento.-miró a Taiki con vergüenza.-Buenas tardes, Taiki… hola… ¿cómo estás?
-Muy bien, Amy, ¿y qué tal tú?
-Estoy perfectamente… tengo que irme… disculpa.
Amy salió disparada en dirección a su consultorio y me reí por dentro. Amy no era nada disimulada y tendría que regañarla por eso. Haruka Tenou se aproximó a nosotros y saludó a Taiki con la mano para mirarme después.
-Mina…-sonrió.-Qué gusto tenerte por aquí. Siempre me alegra el día verte.
Miré hacia el suelo.
-Qué cosas dices…
-Taiki, pasa a mi consultorio, en seguida voy.-dijo.
Taiki se despidió de mí y se retiró.
-Mina, me preguntaba si… si querrías salir a caminar conmigo algún día de estos.
-¿Caminar? Es decir… sí, ¿por qué no?
Sonrió de oreja a oreja.
-Te veré entonces, bonita.
Haruka me dio un beso en la mejilla y se retiró. Amy, quien ya se encontraba a mi lado me fulminó con la mirada.
-¿Mina?-dijo interrumpiendo mis pensamientos.-Es mi deber informarte que Haruka Tenou está casado.
-¿Qué?-dije mientras salíamos del hospital.-Pero… pero… ¿por qué nadie me lo había dicho?
-Porque a su esposa no le gusta vivir aquí. Viene de vez en cuando y ese depravado ha encontrado la manera perfecta de engatusarte.
-Pero es tan lindo…
-Ni lo pienses. Meterse con un hombre casado es lo peor que alguien podría hacer.
-Sabes que no soy así, Amy. En cambio tú… tú eres una tonta.
-¿Por qué dices eso?
-Creo que fue bastante obvio tu comportamiento hace rato con Taiki.
-No… no… es decir, no tenía idea que vendrías con él…
-Se nota a leguas que te encanta.-reí.-No puedes ni ocultarlo.
-¡No! Eso es mentira… Taiki Kou no me gusta, y asunto terminado.-dijo abriendo la puerta de la casa.
Me reí de ella el resto del día, era una tonta y no podía ocultar sus sentimientos.
Hotaru.
Llegué a casa de Andrew a eso de las seis. Me encontraba sola y no había dejado de pensar en mi hermana todo el día. Había pasado más de un año desde su desaparición y aunque los habían declarado muertos, yo todavía no lo creía. Vivía con Andrew desde entonces. Habíamos aprendido a convivir juntos y aunque discutíamos mucho, tratábamos de llevarnos bien. Odiaba ver cómo Seiya Kou aparecía en todas las noticias. Odiaba ver cómo se había apropiado de todo lo que alguna vez perteneció a Yaten.
Mi vida se había vuelto difícil. Vivir al lado de Andrew había cambiado mi vida por completo. Andrew parecía haberse convertido en un hombre distante y frío. Y yo había aprendido a quererlo día a día. Me había ido enamorando de él sin darme cuenta hasta que ya no podía sacarlo de mi cabeza, pero estaba segura de que él no dejaba de pensar en mi hermana.
Lo escuché abrir la puerta. Era el momento de hacerlo. Ya no podía seguir viviendo así. Andrew entró a la sala y me miró. Había hecho las maletas desde la noche anterior.
-¿Qué sucede?-preguntó Andrew al ver todas mis cosas.
-Me voy.-respondí secamente.
-¿A qué te refieres, Hotaru?
-A que me voy. Creo que… me has ayudado bastante y es hora de que yo misma me encargue de mis propios problemas.
-Pero… ¿a dónde irás? ¿qué harás?
-Hoy me dieron un nuevo trabajo. Me dieron un nuevo trabajo con la condición de que terminé la universidad. Me darán una beca. Viviré en un pequeño departamento que encontré.
-Pero… es decir… no tienes que irte. No me molesta que vivas aquí.
-Sé que no te importa, Andrew, pero estoy cansada de ser una carga. Quiero tener el control de mi propia vida, saber que soy capaz de valerme por mi misma. No puedo esperar a que todos cuiden de mí siempre, tengo que salir de mi caparazón.
Tomé mis maletas y comencé a caminar hacia la salida. Antes de que pudiera abrir la puerta Andrew se interpuso en mi camino.
-Hotaru… no es necesario.
Lo miré y aunque tenía ganas de llorar me contuve.
-No puedo seguir viviendo con un hombre que nunca será capaz de mirarme como una mujer, ni tampoco puedo seguir compitiendo contra un recuerdo.
Andrew no respondió. Lo aparté de mi camino y salí del departamento. Tomé el primer taxi que pasó y me dirigí a mi nuevo hogar. De ahora en adelante tendría que acostumbrarme a lo que era, una chica sin familia y sin nada.
Yaten.
Era la primera vez que bajaba al pueblo de día. Taiki no tenía idea de que me salía en las noches a caminar y llegaba hasta Karogu. No me gustaba venir, pero Taiki estaba muy enfermo y no podía levantarse de la cama, así que me había pedido el favor de venir a hacerme cargo del supermercado. Aunque jamás había venido al lugar, sabía perfectamente cómo se manejaba todo. Taiki me lo explicaba día con día y poco a poco fui aprendiendo sin darme cuenta. Saludé a las personas que se cruzaron en mi camino y la señorita Harush me informó que tenía que ir a bajar las cajas del camión. Me dijo por dónde ir y me dirigí hacia allá con parsimonia. La bodega estaba algo oscura, entraba muy poca luz por el ventanal y conforme fui avanzando me di cuenta de que había alguien en una escalera descargando las cajas.
Vi la figura de una mujer. Era rubia, delgada y llevaba puesto un vestido que le descubría las piernas. No pude evitar mirarla de pies a cabeza y entonces cuando ella se dio cuenta de que yo la miraba pegó un grito en el cielo. Gritó tan fuerte que hasta yo mismo me asusté. La escalera se tambaleó haciéndola caer desde las alturas. Afortunadamente logré impedir que se golpeara con el suelo y la sostuve fuertemente de la cintura. Fue la primera vez que nos miramos a los ojos. Tenía los ojos azules, y brillaban como un par de estrellas. Su aliento golpeaba mi rostro y sonreí al poder tenerla tan cerca.
Una vez que logramos balancearnos, ella se separó de mí bruscamente y se alisó el vestido.
-¿Quién es usted y qué hace aquí?-dijo elevando la voz.
-Soy Yaten. ¿Y usted?
-No le importa.-se acercó a mí y me dio una cachetada.-Eso le enseñará a no mirar de esa manera a las mujeres y a no molestarme.
A pesar de que su cachetada me dolió, llevé mi mano a la mejilla y me la sobé mientras respondía.
-Creo que me importará debido a que estaré reemplazando a Taiki estas semanas.
Ella palideció y luego sus mejillas se tornaron rozadas.
-¿Usted… usted es el amigo de Taiki?
Asentí.
-Creo que tendré que castigarla por su comportamiento, señorita…
Ella volvió a acercarse a mí y me dio otra cachetada.
-No importa quién sea usted, no dejaré que me mire así.
Sin decir nada más salió de la bodega y me dejó completamente solo con el trabajo. La seguí con la mirada y observé cómo se movía. Me reí al tiempo que recogía la escalera y la colocaba para poder subirme en ella. Durante el resto del día no pude quitarme de la cabeza aquellos ojos azules.
La historia ahora ha dado un giro de 360 grados... ¿qué les parece? creo que si Yaten y Mina están destinados a estar juntos tendrán que volverse a enamorar :) qué pasará con Hotaru ahora que ha decidido dejar a Andrew? y qué pasará con Seiya? se va a quedar impune? y qué hay de Taiki? él también es un Kou que ni Seiya ni Yaten tenían idea de que existía... cómo fue que nació él? y qué pasará entre él y Amy, será que si se gustan? Ahora todo cambiará en Karogu, qué tendrá que pasar que nuestros protagonistas recuperen la memoria?
*Por cierto, este pueblo por supuesto no existe, lo inventé para darle el giro a la historia que quería darle... para las que no entendieron este punto, Karogu está separado de las leyes que rigen Japón, tiene sus propias leyes porque es un pueblo tan escondidos en las montañas que solo se puede acceder a él caminando o en avioneta, es por eso :) Taiki vive en una cabaña a unas cuantas millas del pueblo, hace varios años decidió irse a vivir a esa cabaña y solo va al pueblo a supervisar su supermercado, Yaten se quedó ahí trabajando y distrayéndose el año que pasó, por eso no había ido al pueblo en todo ese tiempo, no tenía interés.
Muchas gracias a todas, por alguna razón no me están llegando los correos de que recibí reviews y esas cosas, no sé si sea mi problema o les pase a todas, espero que estén recibiendo el aviso de que actualicé el fanfic, es lo único que importa, tengo miedo de que no sepan que ya actualicé! gracias de nuevo n.n
