Haruka.
-Haruka.
Escuché la voz de Michiru viajar por el espacio que nos separaba. Ella se encontraba recostada en el sofá leyendo el periódico mientras que yo enviaba mensajes de correo electrónico al Hospital Central de Ciudad Esmeralda.
-¿Qué sucede? Estoy ocupado.
-Tú siempre estás ocupado.-respondió mientras doblaba el periódico y me lo extendía.- ¿No es ella tu prima, Reika Nishimura?
Tomé el periódico con algo de curiosidad. Hacía años que no sabía nada de Reika ni de mi tío y me llamó la atención que salieran en el periódico. Ellos siempre habían vivido en Tokio y jamás llegaban las noticias hasta acá. Observé la foto detenidamente. Sí era ella, era mi prima Reika Nishimura al lado de un hombre bien parecido enfundado en un traje elegante y de cabello largo. Salían tomados de la mano mientras sonreían y saludaban a las cámaras. El título de la nota era "¡Millonarios pronto se casarán!". Debajo de la enorme foto se encontraba un artículo dedicado solo para ellos, me dispuse a leer con cuidado porque me llamaba la atención todo aquél escándalo solo porque iban a casarse.
La joven pareja de millonarios van a casarse después de un año de noviazgo. Después de un año de que Seiya Kou tomó el control sobre todas las empresas y las cuentas millonarias de su fallecido hermano, Yaten Kou, le ha propuesto matrimonio a su novia Reika Nishimura, hija del magnate Greg Nishimura. Estos dos lograrán crear el máximo emporio de dinero jamás visto antes una vez que sus familias se unan en matrimonio. Recordemos que Seiya Kou ha logrado, sorprendentemente, mantener el capital de su fallecido hermano en todo lo alto. Yaten Kou siempre fue el hombre más rico de todo Japón, y Seiya no se está quedando atrás. Ciertamente se ven mejorías en sus decisiones pero tenemos que ser realistas y aceptar que a pesar de que todo está bien, las cosas eran poco mejor cuando Yaten Kou se encontraba entre nosotros. Desafortunadamente él y su esposa, Minako Aino, murieron en un fatal accidente hace poco más de un año en una carretera a unas millas de Ciudad Esmeralda. Desaparecieron de la tierra y nadie sabe nada de ellos. A pesar de que sus cuerpos nunca fueron encontrados, la policía los declaró muertos después de varias semanas de investigación. Dictaminaron que sus cuerpos fueron calcinados al momento de la explosión. La camioneta en la que iban se cayó al barranco y nadie supo nada de ellos.
Dejé de leer un momento para aclarar mis ideas. Cada vez que leía esas líneas los recuerdos venían a mi cabeza atropelladamente. Recordé la camioneta hecha pedazos, el fuego que inundaba el lugar. La gente que gritaba y que trataba de ayudar. Recordé a Minako tirada en medio del bosque, quemada y altamente lastimada después del accidente. Recordé su cuerpo dormido en coma durante meses y luego todo cobró sentido. "¡No sé quién soy! ¡No recuerdo nada!" gritaba Minako siempre que despertaba. Ni Amy ni yo sabíamos nada de Mina, no sabíamos ni su apellido, ni de dónde provenía. Yo tenía prohibido discutir los casos de Karogu fuera del pueblo, pero por más que trataba de pensar todo cada vez parecía más confuso. Obviamente el tal Seiya era hermano del tal Yaten, pero ni Amy ni yo encontramos otro cuerpo más que el de Mina, así que cabía la posibilidad de que Yaten Kou sí hubiera muerto en ese accidente. Todo me parecía muy extraño y confuso, me parecía extraño y necesitaba hablar con Reika para que me explicara todo. Si todo lo que decía ese periódico era verdad, había una posibilidad muy grande de ayudar a Mina. Podría ayudarla a recuperar su vida.
-Tengo que ir a Tokio.
-¿Por qué?-preguntó Michiru.
-Debo ver a Reika, es para algo importante. Llama y resérvame el siguiente vuelo a Tokio para esta noche, iré al hospital a llevar unos expedientes.
Mina.
El sol de primeros de mayo atravesó la ventana de mi pequeña oficina haciendo evidente la fina capa de polvo que se encontraba en la mesa. Abrí uno de los cajones para sacar un pañuelo y limpiar la mesa. Sabía que me comportaba estúpidamente. El hecho de que ahora tuviera que encontrarme con ese hombre no debería de producirme tanta angustia, pero no podía evitarlo.
Los documentos y recibos se encontraban acumulados sobre el escritorio y otros estantes. Durante los últimos meses había tratado de poner un orden pero siempre salían imprevistos que me hacían difícil esa tarea.
La puerta se abrió bruscamente, obligándome a regresar a la realidad. Una ráfaga de viento frío se adentró en el pequeño cuarto. Levanté la mirada para encontrarme con un par de ojos profundamente verdes del hombre de cabello platinado.
-¿Qué quieres?-pregunté automáticamente.
-¿Qué es todo este desastre?
El tono de su voz correspondía con su aspecto. Su ceño fruncido revelaba que era un hombre serio y frío al que no podía hablársele de otra forma más que agresivamente. No comprendía por qué actuaba como si fuera el dueño y mucho menos por qué se atrevía a juzgarme en cada ocasión.
-¿Quién se supone que es el encargado de mercancías?
-Yo.-respondí casi sin pensar.
Él me miró fijamente durante un instante. Sus ojos irradiaban frialdad y apenas podía descifrar lo que expresaban. Tuve la oportunidad de observar su rostro moreno por el sol, su fuerte barbilla y las líneas bien formadas de su boca.
-Si esto es una especia de broma debo decirte que no me gusta.
Me enderecé en cuanto escuché su respuesta tratando de alcanzar mi máxima altura. Me sentía ridículamente pequeña a su lado.
-Mira, Taiki confía plenamente en mí y fue él mismo quien me nombró encargada de mercancías porque sabe que a mí me gusta hacer mi trabajo bien…
Vi cómo su rostro mostraba una sonrisa condescendiente, lo cual me hizo sentir furiosa.
-Y de hecho.-grité sin querer.-Yo también puedo descargar la mercancía, contarla y hacer todo lo necesario.
Su sonrisa se hizo más grande.
-Muy bien, señorita Minako.-dijo paciente.-Creo que es justo darle oportunidades, aunque no creo que conozca muy bien el negocio.
Reprimí muchas cosas que quisiera haberle dicho. Ese tipo no tenía derecho de venir a insultarme cuando él jamás había puesto un pie en este lugar.
-¿Qué quieres, entonces?
-Necesito arreglar una descarga que está por llegar. Necesito contarla bien porque es mercancía que solo llega una vez al año, si no lo hacemos bien el porcentaje de todo el año podría venirse abajo y perderíamos miles en ese error.
-Entiendo.
-También necesitamos reevaluar los totales de venta del mes pasado y de todo el año. Me parece que existen algunas discrepancias con los resultados y con el producto real.
-¿Tienes algún plan?
-No, pero lo tendré esta misma tarde y quiero que los analices también.-metió la mano en el bolsillo de su pantalón y se sacó una hoja de papel blanco para entregármela.
La abrí con cuidado y observé la hoja. Había demasiada información, demasiados datos y demasiadas cuentas.
-¿Qué ocurre?-preguntó Yaten.
-Esto es demasiado, Yaten, dudo mucho que logremos sacar todas estas cuentas y para eso la señora Kar…
-No veo por qué no podamos. Esto es por el bien del negocio de Taiki y es la única forma de encontrar dónde está la pérdida que está teniendo este lugar.
-No creo que debamos hacer nada mientras Taiki no esté aquí. A nosotros no nos corresponde nada de eso, por lo que voy a tener que decir que no, y tampoco puedo dejar que tú vengas aquí a arruinar lo que a Taiki le ha costado tanto tiempo construir.
Yaten me sonrió pero la rudeza en su expresión no desapareció ni por un instante.
-Bien.-dijo al fin después de un rato.-Si eso quieres. Supongo que tendré que pedirle ayuda a otra persona mejor capacitada o que de verdad le interese mantener este negocio a pesar de que Taiki ni esté aquí.
De un segundo a otro la dureza de su mirada desapareció y una sonrisa la reemplazó. Me miró nuevamente.
-¿Quieres cenar conmigo esta noche?
-¿Qué?-dije mientras sentía la debilidad en mis rodillas. Me sostuve inconscientemente del escritorio mientras lo miraba.
-Dije que si quieres cenar conmigo.
-¿Cenar?-pregunté terriblemente incómoda.
-Sí, cenar, señorita Minako, supongo que usted también come, ¿no es así?
Sus ojos recorrieron mi cuerpo y sentí el rubor subir por mis mejillas.
-Pues claro que sí.-respondí enojada.-Pero, ¿por qué?
Él no dejó de mirarme.
-Primero porque no me gusta cenar solo en un lugar que no conozco bien, segundo porque prefiero la compañía de una mujer bonita en vez de la compañía de mujeres mayores y con demasiado maquillaje. Además de todo, piensa que tal vez en la cena logre convencerte de que hagas el trabajo que te corresponde. Será mejor que aceptes. Prometo no ser grosero.-dijo dando falsas esperanzas.
Después de dudar unos instantes no me quedaba de otra.
-De acuerdo.
-Nos vemos a las siete, entonces.
Yaten cerró la puerta con cuidado tras de sí mientras yo me quedé inmóvil. Nos habíamos insultado el uno al otro y de pronto Yaten me invitaba a cenar.
Cuando salí del supermercado prácticamente corrí a casa de Amy. Jamás me había puesto a pensar en qué podría ponerme. La poca ropa que tenía eran vestidos simples, pantalones, nada en especial que pudiera usar. Quise explotar. A mí jamás me había importado mi apariencia y no tenía por qué importante solo porque iría a cenar con ese Yaten.
-Qué linda te ves.-dijo Amy que se encontraba sentada en la mesita de la cocina.
-¿Eso crees?-sonreí.
-¿Adónde vas?
Antes de que pudiera responderle el timbre sonó. Me alisé el vestido y me dirigí a la puerta con nerviosismo.
Abrí la puerta con cuidado y observé a Yaten de pie. Nos observamos mutuamente en silencio finalmente hice un esfuerzo por hablar normal.
-Llegaste puntual.-dije sin pensar.
Sentí que Amy se acercaba a nosotros lentamente y veía a Yaten en el umbral de la puerta.
-Hola.-dijo Yaten al ver a Amy.
-Él es el amigo de Taiki…
Amy sonrió al escuchar el nombre de Taiki y saludó a Yaten de la mano.
-¿Nos vamos?-dijo Yaten caminando hacia la puerta nuevamente.
-Vuelvo más tarde, Amy…-me despedí.
Me sentía sumamente extraña yendo a cenar con Yaten. Me sentía extrañar de tener una cita si es que así podía llamársele. Yo jamás había tenido citas desde mi llegada a Karogu y no tenía idea de lo que tenía que hacer o decir.
Yaten.
Llegamos al restaurante algunos minutos después de salir de casa de Amy. Nos sentamos el uno frente al otro y noté que Minako estaba demasiado seria. Había tenido la oportunidad de observarla en el trabajo y lo último que me parecía era seria, sin embargo sentada aquí conmigo parecía la mujer más callada del mundo. El mesero se acercó a nosotros y al ver a Minako le sonrió con cortesía.
-Hola, Mina.-dijo el muchacho.
Minako sonrió y le devolvió el saludo.
-Bunas noches.-dijo dirigiéndose a mí.
-¿Cómo estás, Hikari?
-Estoy bien, Mina, espero que vengas a visitarnos pronto.
-Yo voy a querer un sándwich de pavo.-dije sin importarme interrumpir la conversación.
Minako me miró con desaprobación.
-Yo también, Hikari, por favor.
El joven se retiró y yo tomé el vaso de agua.
-No vienes mucho al pueblo, ¿cierto?
Negué.
-No me gusta la gente.
-Eso es un poco… ermitaño.
-Tengo mis razones.
-¿Y entonces por qué me has invitado a cenar?
-Porque quiero que me ayudes.
-Te he dicho que Taiki no…
-Escucha, Minako, he estado haciendo cuentas por días y no me parece. Siempre salen diferente y estoy seguro de que algo ha pasado, hay algo que falta y solo tú podrías ayudarme. Nadie conoce tan bien como tú el negocio de Taiki.
-Pero, Taiki no está y…
-No creo que Taiki se vaya a molestar por eso. Es por él que lo hago, porque me ha ayudado muchísimo y lo menos que puedo hacer es arreglar lo que esté mal en su negocio.
-Veo que lo aprecias mucho.
-Tengo mis razones.
-Viéndolo así, supongo que… podría ayudarte…
Sonreí instintivamente.
-Eso pensé.
-Eres bastante persuasivo, ¿no es así?-dijo ella mirándome con seriedad.
-En realidad no. Solo hago lo que tengo que hacer, no me costó mucho trabajo convencerte, ¿o sí?
-Supongo que no.-contestó Minako cruzándose de brazos.-Veo que consigues todo lo que quieres.-dijo con sarcasmo.
-No lo había pensado de esa manera.-sonreí.
-Quizá será mejor que me vaya.-dijo tratando de levantarse.
-No nos han traído la cena.
-De pronto se me quitó el hambre.
-No es muy cortés de tu parte.
Ella se volvió a sentar.
-¿Siempre eres tan… molesto?
-No lo sé. La verdad es que no convivo con mucha gente.
-Se nota.
El mesero llegó y guardamos silencio durante unos momentos mientras colocaba nuestros platos frente a nosotros. Comimos en silencio y Minako no dejaba de mirarme con repulsión. Yo no podía evitar sonreír por las miradas que me lanzaba y eso parecía molestarla de sobremanera.
Haruka.
-¡Primo!-dijo Reika mientras me abrazaba.-¿Qué haces aquí? Creí que no te gustaba venir a las grandes ciudades.-sonrió.
-En realidad no, pero he venido para hablar contigo de algo muy importante.
-Entonces vamos a sentarnos y lo discutimos.
Me senté frente a ella y saqué el pedazo de periódico y una foto que había buscado en internet y que llevaba conmigo. Se lo mostré y ella pareció no comprender.
-¿Qué hay con esa nota?
-Esta nota ha sido publicada en un periódico de Ciudad Esmeralda. Me llamó la atención lo que decía en ella. Al parecer te han sucedido muchas cosas, Reika.
-No comprendo qué quieres decir.
-¿Ves a esta mujer?-dije mostrándole la foto de Mina.
Ella se puso tensa y comenzó a balbucear.
-¿Qué hay con ella? Falleció hace más de un año y…
-No.
-¿De qué estás hablando, Haruka? Ella y su esposo murieron en un…
-Accidente. No, no fue así. Quizá su esposo sí murió, pero ella sigue viva.
Reika abrió los ojos como platos y se echó para atrás. Trató de cobrar el aliento pero parecía no recuperarse.
-Debe… debe haber un error, ella… ella no…
-¿Qué te sucede, Reika? ¿Hay algo malo con que ella siga con vida?
-No comprendes, Haruka.-dijo después de tomar un vaso con agua.-Si ella está viva todos mis planes se vendrán abajo, mis planes y los de Seiya…
Reika se dispuso a contarme todo lo que pasó. Me contó sobre el plan de Seiya, sus planes de casarse y de quedarse con todo el dinero.
-Puedo ayudarte.-dije de pronto.-Pero tendrás que darme algo a cambio.
-¿Puedes ayudarme?-dijo Reika con esperanza en los ojos.-No veo cómo…
-Minako Aino vive en un pueblo donde jamás podrá ver ninguna noticia de otro lado. Yo puedo mantener fácilmente a Minako en ese lugar. Ella nunca tiene por qué salir de ese lugar jamás si tú así lo quieres.
-¿Podrías hacer eso?
-A cambio de algo, por supuesto.
-Lo tendrás, Haruka, sé lo que quieres. Te depositaré una suma de dinero mensualmente. Minako Aino no puede volver nunca, nunca, ¿me entiendes? Ella no puede salir de ese lugar del que dices, no puede enterarse de nada.
Sonreí.
Reika.
Cuando entré a la oficina de Seiya ni siquiera me volteó a ver. Se encontraba escribiendo algo en la computadora y pareció no percatarse de mi presencia.
-Seiya…
-¿Qué sucede?-dijo sin levantar la vista del monitor.
Desde que Yaten y Mina habían desaparecido todo era igual. Seiya solo me prestaba atención frente a las cámaras y otras personas, pero cuando estábamos solo actuaba como si yo no existiera. Mi corazón se rompía cada vez que me ignoraba o me trataba como a un objeto, pero no podía hacer nada al respecto.
-Hay algo de lo que tengo que hablarte.
-Te escucho.
Vi cómo Seiya continuaba con sus asuntos y sentí una sensación extraña en el estómago. Me sentía fatal pero no podía hacer nada al respecto. Mi padre se decepcionaría de mí si armara un escándalo y dejara a Seiya. Pensé en Mina y que quizá ella podría cambiarlo todo. Podía hacer que nos metieran a la cárcel y que nos quitaran todo, entonces Seiya no solo me ignoraría sino que también me odiaría. Pensé que si le decía que Mina estaba viva se enojaría mucho y la mandaría matar de verdad. De pronto sentí que algo no estaba bien y no podía hacer nada. Mina había perdido la memoria y Haruka me había dicho que había muy pocas probabilidades de que la recuperara. Ella estaba muy lejos en un lugar lejano, y si Haruka me ayudaba a mantenerla lejos no tenía de qué preocuparme.
-¿Y entonces?-me miró al fin.
Sonreí fingidamente y me acerqué a él para acariciarle el rostro.
-Nada.-mentí.-Discúlpame, solo necesitaba tu atención.
-Reika.-dijo molesto.-Estoy trabajando y no puedo distraerme, nos veremos en la noche.
Salí de su oficina de inmediato. Sería mejor que guardara todo en secreto, no importaba ya. Mina no recuperaría su memoria y Haruka la mantendría lejos de cualquier noticia que la involucrara. Seiya no tendría por qué enterarse y yo no lo perdería.
Amy.
-¿Hola?-dije alzando la voz cuando entré a la cabaña de Taiki.
Taiki se puso de pie. Se encontraba en cuclillas arreglando unas cosas sin camiseta. Cuando me vio abrió los ojos y se colocó la playera rápidamente.
-Amy… ¿qué haces por aquí?
Mis mejillas se tornaron rosadas y me giré unos momentos mientras se acomodaba la playera.
-Yo solo… traje la cena… como tu amigo Yaten se fue a cenar… pensé que…
Taiki se acercó a mí y me quitó los platos donde traía la comida.
-Muchas gracias.-sonrió.-Es solo que no lo esperaba. Pasa, siéntate.
Me senté mientras Taiki traía cubiertos y algo de tomar. Se sentó a mi lado y me sirvió un poco de lo que había traído.
-Gracias por venir, Amy, me has sorprendido.-sonrió.
Noté sus dientes perfectos y bien alineados. Los ojos de Taiki atravesaban los míos y no pude evitar sonrojarme nuevamente.
-No es nada… Pensé que quizá… no sería bueno que estuvieras solo en tus condiciones.
-Cada vez me siento mejor.-respondió.-Gracias a ti. Y a Yaten.
-Tu amigo Yaten es algo diferente a ti.-dije sin pensar.- ¿Lo conoces desde hace mucho tiempo?
-Solo un año, más o menos. Te sorprenderían las circunstancias en que lo conocí.
Taiki se llevó un bocado a la boca.
-¿Cuáles?-dije con curiosidad.
-Lo encontré gravemente herido en el bosque. Estaba quemado y muy lastimado. Lo traje a mi cabaña y traté de curarlo lo mejor que pude.
-¿De verdad?-dije sorprendida.-Eso es algo… raro…
-Sí. No supe bien qué le pasó, ni él tampoco lo sabe.
-¿Cómo que no lo sabe?
-Al parecer, después de despertar no recordaba nada, hasta el día de hoy no recuerda nada de su vida.
De pronto sentí que la comida se me atoraba en la garganta y comencé a toser desesperadamente. Taiki se puso de pie y me ayudó a tranquilizarme. Tomé un vaso de agua grande y me calmé.
-Amy, ¿qué te sucede?
-¿Estás seguro de lo que me dices, Taiki?
-Completamente.
-No puede ser…
Me puse de pie y comencé a dar vueltas por la cabaña.
-No puedo creerlo… no puede ser…
-¿Qué es lo que sucede?-dijo Taiki tomándome por ambos brazos.
-Mina… Mina…
-¿Qué hay con Mina?
-Mina también perdió la memoria…
Taiki me miró sin comprender.
-¿De qué hablas?
-No entiendes, Taiki. Hace un año encontramos a Mina en un accidente… ella había salido disparada y la camioneta en la que iba explotó… la encontramos muy grave… duró tres meses en coma y… perdió… la memoria…
Taiki abrió los ojos como platos.
-¿Hace un año?
-Estoy segura de que fue la misma fecha en que tú encontraste a Yaten.
-Pero si… a ambos les sucedió lo mismo significa que…
-Significa que algo tienen que ver el uno con el otro, y no lo saben…
-Tenemos que decirles lo que acabamos de descubrir.
-¡No!-dije.-Si lo hacemos podríamos afectarlos demasiado. Todo esto es aun nuevo para ellos. Primero tenemos que estar seguros de qué les pasó, de cuál es la relación que tenían antes y luego podremos hablar con ellos. Como doctora debo hacer las cosas correctamente o de lo contrario podrías causarles un daño severo en sus recuerdos. Tenemos que averiguar primero cuál era su relación y qué les pasó. Tenemos que saber cómo ayudarlos. ¿Podrás guardar el secreto conmigo?
-Yaten es como mi hermano… tengo que ayudarlo a descubrir quién era…
-Juntos vamos a averiguarlo todo, Taiki, te lo prometo. Necesito tu ayuda.
Taiki se sentó unos momentos y luego me miró.
-De acuerdo… pero tienes que dejarme a mí buscar información. Mañana mismo iré a Ciudad Esmeralda.
-¿Te das cuenta, Taiki? ¡Podremos ayudarlos!
Sin pensarlo ya me había acercado demasiado a Taiki y rodeé su cuello con mis brazos en un salto de emoción. Sentí los brazos de Taiki rodear mi cintura con cuidado, como si tuviera miedo de mi reacción. Entonces me di cuenta de lo que pasaba y me separé de él lentamente con las mejillas encendidas y la mirada de Taiki clavada en mis ojos.
-Lo siento…
-No te preocupes…-dijo Taiki soltándome lentamente.
-Te ayudaré a limpiar.-dije de pronto para disipar la tensión.
-No es necesario, Amy, de verdad.
-Quiero hacerlo.-sonreí.
Yaten.
Al terminar de cenar pagué la cuenta y salimos del restaurante. Minako estaba demasiado seria y caminamos un par de metros hasta que ella se detuvo y me miró.
-Creo que me iré a casa, supongo que nos vemos mañana en el trabajo.-dijo despidiéndose.
-Te acompaño.
-No. No es necesario, Yaten, descuida.
-No voy a dejar que te vayas sola y de noche.
-¿Por qué no? Todos aquí me conocen, nadie me haría daño.
-Nunca sabes qué pueda pasar.
-De acuerdo.-dijo cruzándose de brazos.-Pero vámonos ya, tengo mucho sueño.
Comenzamos a caminar en silencio y ella no dejaba de mirar el suelo. Yo estaba muy divertido por todo lo que estaba pasando y nunca creí que Minako me encontrara tan repulsivo.
-No creí que una mujer como tú pudiera tenerle miedo a algo, y menos a mí.
Ella me miró.
-Yo no te tengo miedo, que te quede claro.
-Y entonces por qué pareces tan desesperada por alejarte de mí.
-Porque no me caes bien, Yaten, eres serio, eres… diferente… diferente a todas las personas que he conocido en este pueblo, y esa diferencia tuya me perturba, me hace sentir diferente también y no sé cómo reaccionar con tu personalidad.
Esa era una confesión bastante extraña, pero vi sinceridad en sus ojos.
-Una disculpa, entonces, pero yo no sabía que tenía personalidad. No sabía que podía incomodar a las otras personas con mi forma de ser.
-Tal vez tengas que salir más al exterior y convivir con la gente real, te hace daño estar encerrado.
-No estoy encerrado ahora, Minako.
-¡Soy Mina! Todos me llaman Mina.
-Para mí eres Minako. Minako. Minako.
-¡Lo ves!-dijo elevando la voz.-Creo que será mejor que regrese sola, ya no está muy lejos de aquí la casa, gracias por tu compañía.
Ni siquiera me dio tiempo de decir nada cuando la vi desaparecer entre los callejones. Mientras retomaba mi camino hacia la cabaña, divisé a lo lejos a Taiki y Amy. Los vi reír y platicar como grandes amigos, como algo más que amigos. Sus miradas eran sinceras y sin una pizca de resentimientos. De pronto me sentí extraño. ¿Acaso era verdad lo que Minako decía de mí? ¿Tenía que aprender a convivir con la gente y dejar de portarme como un ermitaño? De pronto sentí un vacío enorme dentro de mí que no había sentido desde que había perdido la memoria. Nada tenía sentido para mí ahora.
Taiki me vio y se aproximaron a mí.
-¿Dónde está Mina?-preguntó Taiki preocupado.
-En casa…-mentí.
-Yo también me iré.-intervino Amy.-La casa no queda muy lejos de aquí, no se preocupen.-sonrió.-Nos vemos después, Taiki.
-De acuerdo, Amy, en cuanto tenga noticias te lo haré saber.
Yo no comprendí de qué hablaban pero supuse que no era de mi incumbencia. Esa noche regresamos a la cabaña. Escuché la plática de Taiki pero no le presté mucha atención. No logré dormir bien esa noche ni las noches siguientes. Todo comenzaba a parecerme confuso y las noches se hacían más largas para mí. Taiki comenzó a notar que algo me sucedía y trató de hablar conmigo.
-¿Qué te sucede, Yaten? Te he notado algo extraño durante días.
-No he logrado dormir bien, es todo.
-¿Hay algo que te preocupe?
-No exactamente… es que… no sé cómo decirte esto. Desde que conocí a esa chica… a Minako… desde que la conocí me siento en constante confusión, siento que nada de lo que he vivido es cierto, no puedo dormir…
-¿No será que sientes algo por ella?-dijo Taiki sonriendo.
-No.-negué rápidamente.-Es imposible, no es esa clase de sentimientos, Taiki, no es nada de eso.
-No sé cómo ayudarte, entonces. Quizá deberías hablar más con ella.
-No lo sé…
-¿Sabes qué? Mañana mismo le diré a Amy que te revise.
-¿De qué hablas?
-Bueno, es solo que… desde que tuviste el accidente yo te ayudé y traté de curarte, pero ningún doctor te ha visto, creo que sería bueno que Amy te revisara.
-No creo que sea necesario.
-Hazlo por mí, no quisiera que algo malo te sucediera y quizá sea por eso que te has estado sintiendo así.
Taiki lucía realmente preocupado. Su mirada me rogaba que le hiciera caso y no tuve más remedio que aceptar.
Al siguiente día Taiki y yo llegamos al hospital temprano. La enfermera nos guio hasta el consultorio de Amy quien esbozó una enorme sonrisa al vernos. Después de saludarnos nos condujo por los pasillos hasta una sala en donde se encontraba un extraño y enorme aparato en el centro. Amy me pidió que me recostara en la camilla y luego ella y Taiki salieron de la sala y se sentaron detrás de una pared de vidrio por la cual podían verme. Noté que Amy presionaba unos botones y luego la camilla se movía hasta introducir mi cabeza dentro de un círculo. Varios minutos pasaron antes de que me sacaran de esa cavidad. Luego Amy me pidió que me cambiara de nuevo y cuando entré al cuarto en el que estaban ella y Taiki me sorprendí al ver la pantalla.
En la pantalla se encontraba una enorme tomografía de mi cerebro. Muchas cosas se movían y yo no comprendía lo que estaba sucediendo. Taiki tampoco parecía comprender, pero estaba esperando a Amy quien revisaba en silencio la imagen. Los minutos se hicieron interminables hasta que ella habló.
-Esto es muy, muy extraño e interesante al mismo tiempo.-dijo al fin.
-¿Por qué?-dijimos Taiki y yo al mismo tiempo.
-La tomografía indica que, en efecto hubo una lesión muy grave en la cabeza, que está por curarse por completo, sin embargo… no hay ninguna, y repito, ninguna indicación de pérdida de memoria.
Taiki y yo nos miramos mutuamente.
-¿A qué te refieres?-pregunté confundido.
-Me refiero a que tú no has perdido la memoria, Yaten.
Por un momento sentí que el suelo se movía y me sostuve de la mesita.
-¿Que no he perdido la memoria? Y entonces… ¿quisieras explicarme cómo es que no recuerdo nada?
-Yaten, debes calmarte.-dijo ayudándome a sentarme.-Esto es mucho más complicado de lo que crees. El cerebro humano es una fuente interminable de sorpresas. Nuestro cerebro puede jugarnos muchas tretas y esta es una de ellas. Tendría que hacerte muchos estudios para darte una respuesta a ciencia cierta, pero esto que te diré es una hipótesis que tiene muy pocas probabilidades de no ser cierta. Lo que te pasó fue que cuando tuviste el accidente, el evento fue tan traumático para ti que simplemente decidiste olvidarlo. Tu cerebro hace cosas sin que tú te des cuenta, inconscientemente tu cerebro ha escondido la información de tu vida pasada porque es una forma de defensa. Probablemente lo que sucedió fue tan doloroso para ti que una forma de evitar ese sufrimiento fue olvidarlo.
-Y entonces… ¿todos mis recuerdos…?
-No sabemos cuándo logres recuperar tus recuerdos, pero están ahí, no los has perdido. Quizá es cuestión de que te pongas a pensar, y pensar, y pensar… solo así podrías recuperar la memoria. También existe la posibilidad de que si no quieres, no recuerdes nada nunca, pero todo está ahí.-dijo tocando mi cabeza.-El cerebro es muy inteligente así que tienes que luchar contra él. Tú mismo tienes tus recuerdos, tienes que hacer un esfuerzo de recuperarlos.
-Pero…
-Sé que todo esto es muy difícil para ti, y quiero que sepas que nadie va a presionarte. Tú mismo debes organizarte porque si sientes presión entonces quizá sea más difícil. Debes estar tranquilo y darte cuenta de que esto será un proceso largo y que solo cuando estés listo lo vas a lograr.
Cuando comencé a sentirme mejor me pidió que fuera a cambiarme la bata. Durante el camino no dejaba de pensar en las palabras de Amy. Todos los recuerdos estaban en algún lugar de mi cabeza y a pesar de ello yo no lograba recordar nada. A estas alturas ya no sabía qué era peor, si haber perdido la memoria o tener los recuerdos y no lograr acceder a ellos.
Amy.
-¿Es verdad todo lo que dijiste?-me preguntó Taiki cuando estuvimos solos.
-Cada palabra.-respondí desorientada.-Yaten debió de haber sufrido demasiado antes del accidente y durante el accidente como para haber decidido hacer eso. Como ya dije nuestro cerebro es un mundo infinito que es casi imposible de descifrar, y a Yaten le está jugando la peor de las tretas…
-¿Crees que nosotros podamos ayudarlo?
-Quizá si averiguamos algo de su vida pasada y luego le hablamos de eso, pero recuerda que quedamos en primero averiguar qué le pasó y luego decidir cómo ayudarlo. Si comenzamos a bombardearlo con información será peor, será mejor que él mismo trate de recordar algo. Tú mismo me dijiste que se ha sentido diferente desde que tuvo contacto con Mina. Probablemente sea el hecho de que el vínculo entre ellos era importante y algo le manda señales a Yaten.
-Dices que Yaten no perdió la memoria, pero… ¿qué hay de Mina?
-El caso de Mina es muy diferente. Ella sí perdió la memoria y no es ningún trauma.
-¿Y hay posibilidades de que ella recupere la memoria?
-No sabría qué responder. He estudiado su caso durante mucho tiempo y aun no logro comprenderlo bien. Existe solo el 50% de probabilidad de que recupere la memoria algún día, o podría nunca recuperarla. Todo depende de su cerebro y nuevamente… eso está fuera de nuestro alcance. Sin embargo, su caso es más difícil que el de Yaten. Yaten puede recuperar la memoria en cualquier momento, Mina no.
-Qué mal…
-¿Cuándo irás a Ciudad Esmeralda?
-Hoy mismo, cuando deje a Yaten en el supermercado.
Yaten entró de nuevo a la sala y guardamos silencio. Me acompañaron hasta mi consultorio y allí me despedí de ellos.
Taiki.
Cuando me despedí de Yaten aun lucía confundido. De verdad deseaba ayudar a Yaten. A pesar de que no sabía nada de él habíamos aprendido a convivir juntos. A pesar de que Yaten había olvidado su personalidad había encontrado una nueva, y en esa nueva personalidad yo había aprendido a ver a un hermano. Manejé con cuidado hasta Ciudad Esmeralda. No me gustaba salir de Karogu pero ni Amy ni yo teníamos otra opción. Casi no me gustaban las ciudades pero era el único lugar donde podría averiguar algo de Yaten. En Karogu no existían muchas tecnologías que ahora invadían las ciudades, por lo tanto no sabía mucho de ellas, pero sabía que ahí podría encontrar algo.
Decidí llegar primero a una biblioteca donde tuvieran computadoras. Cuando entré la gente me miraba con indiferencia, cada quien se encontraba inmerso en sus asuntos y nadie parecía percatarse de mi presencia. Le pedí a la recepcionista que me ayudara con una de las computadoras y me guio por los pasillos hasta llegar a una sala de grandes dimensiones en la que encontramos muchas computadoras conectadas entre sí. Me indicó que me sentara frente a la número quince y me ayudó a entrar a un buscador. Me explicó que debía ingresar las palabras clave necesarias para encontrar lo que buscaba. Después de algunos intentos logré comprender cómo funcionaba el internet y me dejó solo. No sabía bien por dónde comenzar, pero decidí que la mejor manera de saber algo era ingresando la fecha del accidente.
Escribí "accidente fatal carretera interestatal 65" y le di a la tecla "enter". Esperé a que la página se cargara y comencé a leer las opciones que tenía. "Mueren dos personas en accidente durante…" "Pareja de enamorados desaparecen después de un accidente…" "El famoso empresario dueño de negocios multimillonarios…" La tercera opción fue la que llamó mi atención y le di click a la página. Después de varios segundos una nueva página se cargó frente a mis ojos y leí el encabezado de la noticia.
"El famoso empresario dueño de negocios multimillonarios desaparece en accidente automovilístico."
El joven millonario dueño de múltiples empresas y negocios desapareció hace más de tres semanas. La policía no ha logrado encontrar su cuerpo o el de su esposa, con quien viajaba por la carretera interestatal número 65 rumbo a la luna de miel que nunca lograron tener. Yaten Kou era el único heredero de su padre Yaseiki Kou, el magnate hombre de negocios, hasta que poco después de su muerte apareció Seiya Kou, el hermano mayor del joven millonario.
Dejé de leer unos momentos para recomponerme. De pronto la cabeza comenzó a dolerme y comencé a dudar de mi propia existencia. Eso no podía ser, ya no sabía quién era yo mismo, no podía comprender cómo es que Yaten Kou era hijo de Yaseiki, el hombre al que mi madre le pidió jamás volver, el hombre del que mi madre me hablaba tanto pero que yo decidí nunca conocer ni saber de él. Por tanto tiempo hui de mi destino y ahora el destino se encontraba en mi propia casa, en mi vida frente a mis ojos. Yaseiki Kou era mi padre, era mi padre y tenía otros dos hermanos. Pasaron varios minutos antes de que decidiera continuar leyendo. Había tantas preguntas en mi cabeza que no sabía por dónde comenzar.
Seiya Kou tomó posesión de todos los bienes y negocios de su hermano, hasta el día de hoy no ha querido dar entrevistas y no parece que quiera darlas. Al parecer los hermanos tenían problemas entre ellos y ahora, después de la muerte de Yaten, él decidió regresar y tomar control de todo lo que Yaten tuvo que dejar. Yaten Kou era uno de los más grandes empresarios que Japón ha conocido, sabía manejar a la perfección cada uno de sus negocios y no los dejaba abandonados. Supo cuidar cada negocio que su padre le heredó a la perfección e incluso aumentó su capital un 25% desde que su padre falleció. Esperamos que la policía encuentre su cuerpo y el de su esposa, Minako Aino, quien tenía tres años de casada con él. Ambos parecían amarse mucho a pesar de la separación que existió entre ellos por un tiempo…
Ya no quería seguir leyendo. Todo me parecía confuso y necesitaba leer otras fuentes. Esa noticia era de hacía un año. Decidí dejar la computadora y me dirigí al área de revistas y periódicos. Le pedí a la señorita que atendía el lugar que me guiara hacia el pasillo del año pasado y ahí mismo me dediqué a buscar en cada periódico y revistas noticias de Yaten. En la mayoría de los periódicos y revistas lo mencionaban. "Yaten Kou, el empresario del año", "Yaten Kou crea una nueva sociedad", "Yaten Kou abre un nuevo club nocturno", "Yaten Kou contrae matrimonio", "Yaten Kou regresa a Japón después de tres años de ausencia", "Yaten Kou sufre un accidente automovilístico, su cuerpo está desaparecido".
Leí cada noticia de él que encontraba. Me enteré de sus negocios, de sus alianzas y sociedades, de los eventos a los que asistía, de sus cuentas bancarias, de su matrimonio con Mina, leí sobre su accidente, incluso encontré una pequeña biografía en una revista que habían sacado exclusivamente en su honor. Me enteré de que había salido de Japón por tres años y nadie sabía bien el por qué, a excepción de que tenía que ver con su esposa. Me di cuenta de que Yaten había sido un hombre responsable, cautivo, sano, era un hombre respetable y querido por las personas. Conforme leía páginas y páginas dedicadas solo a él fui conociendo a mi hermano. Me di cuenta de que a pesar de no recordar nada, Yaten había sido igual siempre. No sabía cómo sería capaz de regresar y no decirle nada al respecto. Hubo algo que no me gustó para nada. Era un periódico amarillista que tenía una nota acerca de Seiya, el otro hombre que al parecer también era mi hermano. En ese periódico hablaban acerca de que Seiya jamás había estado presente en los negocios familiares y que se la pasaba fuera de Japón. El periódico era de algunas semanas después del accidente de Yaten y decía también que Seiya había regresado a Japón algunos días antes del accidente. Todo había pasado tan rápido que nadie había prestado atención a Seiya. Según el escritor de la nota, era muy sospechoso que Seiya jamás hubiera querido hacerse cargo de los negocios familiares y justo a su regreso Yaten tuviera un accidente. Era una acusación muy seria pero según el escritor todo tenía sentido. Seiya Kou regresaba a Japón, quería adueñarse de todo y parecía muy conveniente un accidente para su hermano, quien desaparecía de la faz de la tierra y él pasaba a convertirse en el dueño de todo. Según el escritor, el testamento de Yaten indicaba que todo pasaría a manos de su esposa, Minako Aino, pero al no estar ella todo pasó a manos de Seiya, no porque Yaten así lo hubiera indicado sino porque era el único Kou que podía tomar posesión de todo ya que era su derecho legítimo y nadie podía quitárselo.
Toda la información se acumulaba en mi cabeza. No era suficiente para mí leer todos aquellos periódicos. Necesitaba saber más, necesitaba escuchar a alguien que corroborara toda esa información. Cuando salí de la biblioteca comenzaba a oscurecer, pero aún no deseaba volver a Karogu. Comencé a caminar por las calles de Ciudad Esmeralda tratando de poner en orden mis pensamientos, tratando de comprender algo de todo aquello. Quizá era cierto, quizá Seiya, mi otro hermano había planeado algo, quizá quería adueñarse de todo lo que Yaten tenía, pero también necesitaba saber por qué Seiya había decidido no inmiscuirse en los asuntos de Yaten.
Divisé una cafetería a unos cuantos metros de donde me encontraba y decidí entrar a comer algo. Ordené algo de comer y me senté a esperar mientras pensaba en lo que podría hacer para aclarar las cosas. Necesitaba estar seguro de la información para poder ayudar a Yaten. Mientras esperaba la comida me encontraba inmerso en mis pensamientos sin notar a nada ni a nadie, cuando reaccioné me di cuenta de que alguien me llamaba por mi nombre.
-¿Taiki?-escuché que alguien decía.
Cuando miré hacia los lados encontré el rostro de Serena Tsukino quien se encontraba en la mesa frente a mí.
-¿Serena Tsukino?-pregunté confundido y feliz.
La vi ponerse de pie y acercarse a mi mesa. La invité a sentarse frente a mí.
-No puedo creer que seas tú, Taiki, tenía tanto tiempo sin verte ni saber de ti, ¿puedo saber qué haces aquí?
-Me alegro de verte, Serena.-dije sonriendo.-La verdad es que es una muy, muy larga historia.
-Yo también espero mi cena… quizá mientras esperamos y cenamos podrías contarme.-insistió.-¿Cómo está Amy?
-Ella está muy bien, te extraña mucho, eres su mejor amiga, aunque creo que ya tiene otra mejor amiga también.
-¡Otra! Pero si yo era su única mejor amiga.
-Esa chica es parte de la historia.
Serena Tsukino era la mejor amiga de Amy, pero había decidido irse a Ciudad Esmeralda a estudiar. Se había convertido en una importante abogada y de pronto presentí que podría sernos de mucha ayuda. Serena era reconocida en muchas partes y sabía mucho del tema, quizá si le contaba todo lo sucedido podría ayudarme a saber cómo resolver el asunto. Mientras esperábamos nuestra comida comencé a relatarle los eventos desde el día en que había encontrado a Yaten, y también le conté sobre Mina, luego le conté sobre lo que habíamos descubierto Amy y yo hasta llegar a lo que había encontrado en la biblioteca. Nuestra comida llegó y yo continuaba hablando. Serena me escuchaba atentamente y sin decir nada. Yo no dejaba de hablar y de explicar cosas que ni yo mismo comprendía. Pasaron horas antes de que yo terminara de hablar y Serena continuaba escuchándome. De pronto, cuando llegué a la parte de la historia que incluía a Seiya noté que Serena se ponía tensa y prestaba mucha más atención. Noté que se había puesto nerviosa y que no dejaba de mover la servilleta que traía entre las manos.
-¿Me dices que tú, Yaten y Seiya son hermanos?-preguntó nerviosa.
-Sí… ¿qué sucede, Serena? Te noto algo… nerviosa.
-No… lo que sucede es que… no sé cómo explicarte…
-Pero Serena… puedes decirme lo que sea, estoy confiando en ti. ¿Acaso sabes algo?
-No sabía muchas cosas… ahora hay muchas cosas que tienen sentido para mí, Taiki… yo… yo conozco muy bien a Seiya…
-¿De qué hablas?-pregunté confundido.- ¿Cómo es posible que conozcas a Seiya?
-Seiya… Seiya y yo… fuimos novios.
-¿Cómo?-dije escupiendo el café.-No comprendo nada…
-Hace algunos años Seiya y yo nos conocimos en un viaje en París. Fue amor a primera vista. Yo lo amaba, lo amaba demasiado y pasábamos mucho tiempo juntos. Él me contó su historia, me contó cómo fue que llegó a casa de Yaten, me contó por qué se peleó con Yaten y por qué decidió irse de Japón…
Serena y yo salimos del lugar y comenzamos a caminar bajo la luz de la luna. Ella me contó todo lo que sabía de Seiya. Me contó que Seiya era hijo de Yaseiki Kou pero su madre había muerto cuando Seiya era apenas un niño, su madre y Yaseiki se habían conocido mucho antes de que Yaseiki se casara con la madre de Yaten y al parecer él nunca se enteró de que tenía un hijo hasta el día en el que esa mujer llegó a casa de Yaten y dejó a Seiya ahí. Su madre tenía una enfermedad fatal y moriría en cualquier momento, era por eso que lo había dejado con su padre. Me contó que ambos eran muy unidos hasta que Seiya comenzó a crecer y comenzó a sentirse muy mal por su procedencia, comenzó a sentirse mal por el hecho de que Yaten siempre había tenido una familia y él había vivido siempre con una madre pobre y con la incertidumbre de saber quién era su padre. Siempre sufrió el estigma de ser hijo de otra mujer que no fuera Amalia Kou. Me contó que jamás pudo disipar esas diferencias entre él y Yaten y que la única manera que encontró de escaparse del dolor de la muerte de su madre fue volverse loco y crear problemas. Prefirió no hacerse cargo de los negocios porque sintió que era la mejor manera de hacerle daño a su padre, Yaten y él discutieron mucho por el dinero y decidió viajar en vez de quedarse en Japón a ayudarlo. Después él y Serena tuvieron problemas porque Seiya cada vez se volvía más egoísta y comenzaba a inmiscuirse en negocios turbios de los cuales ella no estaba de acuerdo. Cuando Serena tenía que regresar a Japón él no quiso regresar con ella y entonces su relación terminó.
-Muchas cosas de las que me dices tienen sentido ahora… ¿crees que Seiya haya sido capaz de tener algo que ver con el accidente de Yaten?
-No lo sé… Seiya cambió mucho y ahora podría esperar cualquier cosa de él.
-¿Qué me sugieres que haga, Serena? Estoy desesperado…
-Este problema ya no es solo por ayudar a Yaten, Taiki, ahora también te incumbe a ti. Se trata de tus dos hermanos, hay uno que ha perdido todo y está contigo. Necesita saber quién es y recuperar lo que perdió, y por otro lado tienes a otro hermano con problemas muy serios, que también podría necesitar tu ayuda. Eres el único de los tres que realmente tiene el poder, tú sabes todo lo que está pasando. Te recomendaría que contrataras a un detective que averiguara qué está pasando en Tokio, que logre averiguar si Seiya tuvo algo que ver con el accidente… si acaso Seiya tuvo algo que ver debemos ayudar a Yaten, debemos ayudarlo a que recupere todo lo suyo. Por mucho que Seiya sea un Kou no le da derecho de quitarle todo a Yaten, de haber intentado quitarle la vida… Yo estoy dispuesta a ayudarte a ti y a Amy, conozco a Seiya y a pesar de lo que pasó entre nosotros quisiera dejar todo lo mejor posible. Ni Yaten ni tú merecen esto… quizá todo esto pasó por alguna razón, quizá el destino quería que tú encontraras a Yaten, y a Seiya… tú sabes que soy abogada, y puedo ayudarte a encontrar a un buen detective, puedo ayudarte a resolver este problema y puedo hacerme cargo de tu caso. Si Seiya tuvo algo que ver con el accidente puedo ayudar a Yaten a recuperar lo que le pertenece, recolectar pruebas, y todo lo que sea necesario…
-¿De verdad harías eso, Serena?
-Por supuesto que sí. Conozco a Seiya y sea lo que sea no puedo permitir que haga daño a nadie. Voy a contactar al mejor detective que encuentre y lo enviaré a Tokio. En cuanto tenga noticias iré a Karogu y hablaré contigo y Amy al respecto para tomar la siguiente decisión.
Era la madrugada cuando dejé a Serena en su casa. Regresé a Karogu muy entrada la madrugada, estaba a punto de amanecer. Encontré a Yaten recostado en el sillón de la sala y sentí que el corazón se me aceleraba. Y ahí estaba él, mi hermano… no podía creer que el día anterior creía que mi única familia había sido mi madre y ahora había encontrado a dos hermanos, dos hermanos completamente diferentes a los cuales no conocía en lo absoluto… mi vida había cambiado para siempre y ya no había vuelta atrás.
Yaten.
Cuando llegué al supermercado en la mañana vi a Minako hablar con una señora. Ella reía y sonreía demasiado. Jamás se comportaba así conmigo y me sentí extraño. Podía observarla desde mi oficina y no lograba apartar la vista de ella. Desde que la había conocido no lograba comprender por qué me sentía tan intranquilo y por qué no podía apartarla de mis pensamientos. Mi corazón siempre se aceleraba cuando ella estaba cerca y no soportaba que se portara indiferente conmigo. No tenía la menor idea de qué me sucedía y para colmo lo que Amy me había dicho acerca de mi memoria no me dejaba vivir en paz. Trataba de recordar algo de mi vida en cada momento y era frustrante. Amy había dicho que yo lo sabía todo pero tenía que superar mi trauma.
El día pasó lentamente y no salí de la oficina en todo el día. Al anochecer debía cerrar las puertas de la bodega trasera y me dirigí en silencio hasta allá. Ya casi no había nadie en el supermercado y me sorprendí cuando encontré a Minako acomodando unas cajas en la bodega. Al verme allí de pie ella se sobresaltó y me lanzó una mirada inquisitiva. Me acerqué a ella inconscientemente hasta estar a unos cuantos pasos de ella.
-¿Qué sucede?-dijo algo alterada.- ¿Por qué me miras así?
Yo no le presté atención a sus palabras. Fijé mi mirada en sus ojos. Eran unos ojos hermosos y no podía apartar la vista de ellos. Había miedo y confusión en ellos, ella no comprendía lo que sucedía, ni yo tampoco. Sin darme cuenta la distancia entre nosotros se iba acortando hasta que no existía distancia alguna. Minako no se movía pero pude sentir su respiración golpear mi rostro. Decidí tomar su rostro entre mis manos sin dejar de mirarla a los ojos. Ella temblaba y sentí su cabello entre mis dedos. Mi corazón latía tan fuerte que podía escucharse en aquella bodega. Me dejé llevar, sin pensar, sin comprender nada. Coloqué mis labios sobre los de ella y entonces olvidé todo por unos segundos. Sentí la suavidad de sus labios y el sabor que emanaba de ellos. Por un momento olvidé mis problemas, mis confusiones y me concentré solo en ella. Cuando nos separamos ella me miraba confundida y molesta. La vi alejarse de mi unos pasos y luego darme una cachetada tremenda.
-¡No se te ocurra volver a hacer eso!-gritó mientras se alejaba de mí hasta salir de la bodega.
Sin darme cuenta dibujé una sonrisa en mi rostro. Me sentía diferente, pero aún me sentía confundido. No tenía idea de por qué había hecho eso, pero se había sentido muy bien. Mientras regresaba a la cabaña no lograba dejar de pensar en Minako ni en el beso. Todo mi cuerpo sentía la necesidad de volverlo a hacer. Deseaba con todas mis fuerzas volver a besarla y abrazarla. Era como si mi cuerpo lo necesitara, como si tuviera que hacerlo. De pronto me di cuenta de que Minako jugaba un papel importante en mi vida, de alguna manera en ella se encontraban muchas respuestas que yo aún no lograba comprender. Tenía que saber más de ella, tenía que acercarme a ella y conocerla, sentía algo por ella que no lograba comprender, pero que sabía que era muy fuerte…
