Todas ustedes se merecen un buen capítulo, y estoy segura de que este les encantará :) lean cada palabra y al final me dicen qué les parecio n.n lo amarán.


Serena.

Había pasado casi un mes desde que había visto a Taiki. El problema no me dejaba de ser vueltas en la cabeza y mientras esperaba noticias no dejaba de imaginarme lo peor. El solo hecho de pensar en Seiya me ponía la piel de gallina y no tenía idea de donde iba a sacar las agallas para enfrentarlo.

Cuando entré a mi oficina mi secretaria me siguió. Dejó un sobre mi escritorio y me miró.

-Señorita Tsukino, el detective Fujimoto me ha traído esto para usted y me dijo que lo llamara en cuanto revisara la información para saber qué hacer.

-Muchas gracias, Say, cancela todas mis citas de hoy, esto es más importante.

Say salió de mi oficina y abrí el sobre con desesperación. En él se encontraba una descripción detallada de la investigación con nombres y datos personales. En esos documentos decía que Seiya Kou era el principal sospechoso de haber provocado el accidente. Había pruebas de que Seiya trataba con gente de la mafia y pruebas de que Seiya había mandado destruir todos los periódicos que sospechaban de él. También decía que Seiya había tomado poder de todo lo que pertenecía a Yaten y que ni siquiera lo habían visto llorar en el funeral. El detective había encontrado a un hombre llamado Andrew Furuhata que tenía prohibido acercarse a Seiya, al parecer él también sospechaba de él y quería destruirlo, pero Seiya se había encargado de destruir su carrera. Al parecer Andrew Furuhata era amigo de Yaten y Minako y él había querido defender el patrimonio de ambos. También existía una mujer llamada Reika Nishimura que al parecer era la prometida de Seiya. Al lee esas palabras sentí que algo oprimía mi pecho. Seiya no era de los que se comprometían y al parecer esa mujer era la cómplice de Seiya en todos los aspectos.

Cuando terminé de leer quise llorar. Quería llorar porque no podía creer que Seiya fiera tan malo y que hubiera cambiado tanto. Algo dentro de mí se rehusaba a creer que Seiya había hecho cosas tan malas y cuando logré calmarme decidí llamar al detective.

Nos citamos en un restaurante del centro de la ciudad. Ahí me explicó que tenía a gente consiguiendo pruebas factibles de que Seiya era el culpable, solo necesitaban el testimonio de las dos personas que habían hecho el trabajo sucio en el vehículo de Yaten. Cuando consiguiéramos eso podríamos enfrentar a Seiya Kou. Le pagué al detective y me prometió que no pasaría de algunas semanas para conseguirme las pruebas.

Supe que debía decirles todo a Taiki y Amy, algo dentro de mí me indicaba que debía viajar a Tokio cuanto antes. Renté un auto y viaje hasta Karogu. Hacía mucho tiempo que no visitaba el pueblo. La gente me miraba con extrañeza y algunos me reconocieron. Llegué al hospital en donde pregunté por Amy. La enfermera me llevó hasta su consultorio y cuando Amy me vio se emocionó mucho. Se puso de pie y nos dimos un fuerte abrazo. Antes de entrar en el tema platicamos sobre nuestras vidas hasta que llegamos al tema de Minako Aino. Fue entonces cuando le dije que traía noticias al respecto y le pedí que llamara a Taiki, pero me dijo que sería mejor que fuéramos a la cabaña.

Amy canceló sus citas y nos fuimos en el auto hasta la cabaña de Taiki. Lo encontramos solo y después de saludarnos nos sentamos en la salita. Les expliqué todo lo que el detective me había dicho y les mostré los papeles y las fotografías. Noté que Taiki había perdido el color de su rostro y Amy tomó su mano.

-No puedo creer que mi propio hermano... Nuestro propio hermano haya hecho esto...

-Te entiendo, Taiki, yo me siento igual que tú... Pero si queremos ayudar a Yaten debemos enfrentarlo.

-¿No crees que sea peligroso?-preguntó Amy preocupada.

-Es probable, Amy, es por eso que he decidido ir yo. Iré a Tokio y buscaré a Andrew Furuhata, tengo sus datos y estoy segura de que él me confirmará toda esta información, hablaré con él y luego hablaré con Seiya...

-Pero Serena, ¿qué tal si intenta hacerte daño?-dijo Amy.

-Conozco a Seiya, Amy, sé que es muy arriesgado pero él tiene que saber que lo tenemos entre las manos.

-Pero aún no tenemos pruebas.-dijo Taiki.

-Él no tiene por qué enterarse de eso. Recuerden que soy abogada y que he jugado así muchas veces... Podré manejar a Seiya.

-Serena, si quisieras que te acompañara puedo hacerlo.-me dijo Taiki.

-Muchas gracias, Taiki, pero estaré bien. Me iré mañana mismo y volveré en una semana. Vendré a visitarlos a mi regreso y les diré lo que sucedió.

-Serena, solo te pido que no le digas a Seiya aún que Yaten y Mina están vivos. Creo que una vez que tengamos pruebas y que hayas confrontado a Seiya, debemos decirle todo a Yaten...

-¿Estás seguro, Taiki?-dijo Amy.

-Sí. Yaten tiene derecho a saber... Este asunto ya no solo se trata de él...

Amy y yo regresamos al pueblo y la dejé en el hospital. Regresé a Ciudad Esmeralda para preparar mis cosas. Me iría a primera hora en la mañana hacia Tokio.

No logré dormir en toda la noche de solo pensar en lo que haría. Hice mi maleta, me preparé mentalmente y finalmente en la mañana tomé un taxi al aeropuerto. Las horas pasaron lentamente a partir de que llegué al aeropuerto. Tomé el avión y dormí durante todo el camino.

Cuando llegué a Tokio eran las once de la mañana. Un taxi me llevó hasta el hotel en el que había reservado una habitación y me dediqué a acomodar mis cosas antes de hacer algo más. Como no había desayunado nada decidí comer algo en el restaurante del hotel. Me cambié de ropa y bajé. Cuando terminé de comer decidí que era mejor buscar a Andrew Furuhata cuanto antes. Revisé la información que tenía y le pedí al taxista que me llevara a la dirección de su oficina.

Al entrar a la oficina de Andrew me di cuenta de que era muy pequeña. No tenía secretaria y encontré a un hombre rubio escribiendo algo en la computadora. Al notar mi presencia levantó la vista y se puso de pie inmediatamente al verme.

-Buenas tardes, señorita, ¿en qué puedo ayudarla?

-¿Es usted Andrew Furuhata?-pregunté con seriedad.

-Sí. Soy yo, ¿con quién tengo el gusto?

-Abogado Serena Tsukino, para servirle.

-Tome asiento por favor, señorita Tsukino, ¿podría decirme en qué puedo ayudarla?

-Escuche, Andrew, el asunto que quiero tratar con usted es algo... Delicado. Sé que puedo confiar plenamente en usted, es por eso que he venido desde Ciudad Esmeralda a buscarlo.

-Creo que no estoy comprendiendo, señorita Tsukino.

-Puede llamarme Serena.

-Lo haré si me hablas de tú, por favor, llámame Andrew.

-Escucha, Andrew, he estado investigando el asunto de Yaten Kou.

Noté cómo Andrew se tensaba al escuchar su nombre.

-¿Qué tienes que ver con eso? ¿Por qué te interesa?

-Tranquilo, Andrew, yo estoy de tu lado.

-¿Cómo puede ser eso? ¿Qué sabes de todo esto?

-Por favor, Andrew, tranquilízate. Hay algo que debes saber antes de cualquier cosa que estoy segura de que te interesa mucho. Yaten y Mina... Están vivos.

Andrew se puso de pie y me miró alteradamente.

-¿Estás segura de lo que estás diciendo?

Me puse de pie para tranquilizarlo.

-Sí, Andrew, estoy segura. Tengo que explicártelo todo y también decirte qué hago aquí. ¿Podemos ir a otro lado?

Andrew y yo caminamos hasta su departamento que se encontraba a unas cuantas cuadras de allí. Cuando entramos lo vi servirse apresuradamente un vaso de whiskey y me sirvió otro a mí. Nos sentamos en la sala y comencé a relatarle lo que había sucedido desde el día del accidente hasta ahora que habíamos descubierto lo que Seiya había hecho. Le expliqué cada detalle y lo vi sentirse aliviado y alterado al mismo tiempo.

-Y entonces quieres decir que Mina no tiene idea de quién es Yaten y viceversa?

-Así es, pero Amy, la doctora dice que Yaten no perdió la memoria, tan solo sufrió un trauma y podría recuperar la memoria en cualquier momento, lamentablemente Mina sí la perdió realmente y será muy difícil que ella la recupere.

-No puedo creerlo... Siempre supe que Seiya había tenido algo que ver... Ese bastardo...

-Voy a confrontar a Seiya y quisiera tu apoyo los días que estaré aquí. Todos necesitaremos tú ayuda, Taiki, Yaten, Amy, Mina, yo... Y nadie puede enterarse aún de que ambos viven.

-Pero... Hotaru se pondrá tan feliz de saber que Mina está viva.

-Quién es Hotaru.

-Es la hermana de Mina.

-No sabía de su existencia... Pero supongo que sí, ella tiene derecho a saberlo. ¿Podemos confiar en ella? Debemos ser muy cautelosos en este asunto y cuidarnos de Seiya Kou.

-Hotaru ha sufrido mucho desde que Mina desapareció, he tratado de ayudarla pero... Hemos tenido muchos problemas.

-No te preocupes, Andrew, la hermana de Mina es igual de importante en este asunto.

-¿Cuándo verás a Seiya?

-Mañana mismo. Hice una cita con su secretaria.

Andrew y yo continuamos platicando. Le conté sobre mi historia con Seiya y sobre mi vida, sobre Amy y Taiki, cómo había descubierto que eran hermanos, sobre Karogu y sobre por qué quería ayudarlos.

Me fui del departamento de Andrew ya muy entrada la noche. Al llegar al hotel no logré conciliar el sueño de tan solo pensar que vería a Seiya. No podía creer que me atrevería a confrontarlo sabiendo lo peligroso que podía ser, pero tenía que hacer un esfuerzo por ayudar a sus hermanos. Yo conocía a Seiya y había pasado demasiado tiempo con él como para aceptar que se hubiera convertido en un monstruo. No podía dejar de pensar en esa fotografía que había visto de él y de su prometida la tal Reika Nishimura... Sin darme cuenta era algo que me dolía pues Seiya siempre me decía que jamás se comprometería con nadie. Ahora hacía todo lo que conmigo nunca se hubiera atrevido a hacer y muy en el fondo de mi corazón necesitaba saber por qué había cambiado tanto.

A la mañana siguiente me levanté temprano a pesar de haber dormido un par de horas solamente. Me sentía más intranquila que la noche anterior pero tenía que actuar como si nada me pasara ni como si algo me afectara.

Después de una ducha me maquillé cautelosamente. No muy llamativo pero algo lindo, me coloqué el vestido más bonito que traía y me cepillé el cabello hasta que se me secó. Aún tenía tiempo suficiente para desayunar y llegar a mi cita, pero estaba tan nerviosa que apenas pude terminarme un café. Tomé un taxi hasta el edificio Kou que se encontraba en el centro de la ciudad y cuando llegué aún faltaban veinte minutos para mi cita, por lo que caminé en los alrededores hasta que dieron las 11 en punto.

Entré al edificio mientras sentía que las piernas me temblaban. No podía mostrarme nerviosa o Seiya jugaría conmigo fácilmente. La recepcionista me indicó que debía ir al sexto piso en donde estaba la oficina de Seiya. En el sexto piso me reporté con una secretaria que me envió con otra secretaria y ella me pasó a un cuarto de espera en el que había otra secretaria. Ahí me pidió que esperara hasta Seiya se desocupara y yo traté de respirar tranquilamente para no verme obvia.

Los minutos pasaban lentamente y el tiempo se había convertido en mi enemigo. La muchacha me miraba tratando de reconocerme y sonreía cuando se daba cuenta que yo la miraba. De pronto la puerta de la oficina de Seiya se abrió y salió una mujer muy elegante con aspecto molesto. Seiya salió tras ella y entonces recordé la fotografía y supe que ella era Reika.

-Me estoy cansando, Seiya Kou, será mejor que encuentres una solución o...

Pero cuando la mujer se percató de mi presencia se dio la media vuelta y salió de allí. Seiya ni siquiera me miró o se percató de mi presencia. Noté que dejó la puerta abierta. La secretaria ya se había puesto de pie y lucía algo avergonzada.

-Puede pasar ahora, señorita Tsukino.

-Gracias.-respondí con la garganta seca.

Caminé lentamente hasta encontrarme dentro. La secretaria cerró la puerta y Seiya se encontraba dándome la espalda.

-Como comprenderá, señorita, no tengo mucho tiempo, así que dígame rápido a lo que ha venido y veré si puedo ayudarla.

Él miraba por la ventana y observé su cabellera sobre su espalda. Tomé aire y hablé

-Estoy segura que cuando escuches lo que tengo que decirte el tiempo no te importará.

Al escuchar mi voz observé cómo Seiya se giraba hasta verme cara a cara. Noté sus ojos abrirse un pico y lo vi mirarme de pies a cabeza.

-¿Qué haces tú aquí?-dijo algo confundido.

-Escúchame, Seiya, esto es algo muy serio. Parece que el pasado regresa a ti.

-No comprendo, Serena, dime qué haces aquí, tenía años sin saber de ti...

-Lamento no decir lo mismo. Te has encargado de que todo el mundo hable de ti.

Lo vi acercarse a mí hasta encontrarse a unos centímetros de distancia. Me miraba a los ojos y creí que me perdería en esos ojos azules que tenía tanto tiempo sin ver... Parecía confundido pero no estaba enojado.

-Serena... Dónde te habías metido.-dijo tratando de tocarme el rostro.

Instintivamente me hice para atrás. Todo el rencor y el dolor subían por mi garganta y de pronto los recuerdos volvieron a mí con más intensidad.

-No me toques.

Necesitaba tranquilizarme.

-¿Por qué actúas así?-dijo molesto.

-Sé todo lo que has hecho, Seiya, y por eso estoy aquí. He venido porque quiero darte la oportunidad de que arregles todo esto antes de que algo malo suceda.

-¿Viniste a verme para amenazarme?

-Tengo pruebas, Seiya, de lo que le hiciste a tu hermano.

Seiya abrió los ojos como platos y luego trató de reír.

-Creo que no estoy comprendiendo nada. Te dejo de ver hace años y lo únicoque puedes decirme es una amenaza. Yo no le hice nadas mi hermano, él murió y yo tomé su lugar.

-¿Estás seguro? Te digo que tengo pruebas, Seiya, y si no quieres terminar en la cárcel tendrás que arreglar esto.

-Dime con quién rayos has estado hablando, Serena.

-Eso no importa.

-Si te das cuenta de que soy un hombre muy poderoso, ¿verdad? Yo lo controlo todo, Serena, tus amenazas no significan nada para mí.

Sonreí.

-Ahora eres tú quien me amenaza. No me importa, Seiya, hazme daño si eso quieres, mátame como lo hiciste con tu hermano, pero eso no hará que salgas impune de todo esto.

-Veo que has cambiado, ya no eres la mujer dulce que conocí...

-Podría decir lo mismo de ti.-callé por unos instantes.-Lamento que tu prometida tenga que aguantar la persona en la que te has convertido. O es que ella es peor que tú.

-¿Acaso te importa? ¿O es que estás celosa?

-No podría estar celosa ni de ella ni de ninguna mujer que se meta contigo.

-Esas son las palabras de una mujer celosa.

-Por favor, Seiya, lo nuestro acabó hace mucho tiempo. Cada quien siguió su rumbo.

-Terminamos porque tú me dejaste, no yo.

-Ya no podía soportar más tu actitud. No creo que alguna vez me hayas amado de verdad.

Seiya se quedó en silencio mirándome sin decir nada.

-Te doy dos días para que lo pienses. O devuelves todo a quien realmente le pertenece, o meteré la demanda correspondiente.

-La persona a la que le "corresponde" todo soy yo. Yo soy Seiya Kou, y no le tengo miedo a tus demandas.

-Las pruebas que tengo son suficientes para hundirte, y no te va a gustar.

Tomé mis cosas y caminé hacia la puerta.

-Piénsalo bien, Seiya, te veré en dos días.

Salí a toda prisa de ahí. Solo quería encerrarme en el hotel y estar sola. Tomé el primer taxi hasta allá y en cuanto llegué a mi habitación me solté llorando. No podía creer que hubiera enfrentado a Seiya ni podía creer que lo hubiera tenido de frente. Sus ojos... Esos ojos que por tanto tiempo amé. No salí del cuarto en toda la tarde ni en todo el día. Me había quedado a llorar recostada en la cama. Por la noche decidí ordenar algo de comer.

Al terminar de cenar me lavé los dientes. Decidí que lo mejor que podía hacer era darme un baño y dormir. Así que me metí a bañar y sentí cómo el agua caía por mi cuerpo. Sentía la frescura y la relajación a mi alrededor. No había llorado tanto desde que había terminado con Seiya. Sequé mi cabello con una toalla y me puse la bata para salir del baño. Justo cuando buscaba mi pijama escuché que llamaban a la puerta. Me asomé por la mirilla pero no se veía nada, así que abrí con cuidado. Seiya apareció ante mis ojos y me recortó con la mirada.

-¿Cómo supiste que estaba aquí?

-Tengo mis medios.-dijo apartándome del camino para entrar sin mi permiso.

-Te pido que te vayas por favor, no tienes ningún derecho de estar aquí.

-Deja de comportarte como si fuera a hacerte daño.

-¿Y acaso no es eso lo que siempre haces?

-¿Por qué te fuiste, Serena?

-No comprendo.

Seiya se acercó más a mí.

-En París. Te fuiste sin decirme nada.

-Te dejé una carta. Eso ya no importa, ¿o sí?

-Una carta...-rio.-Una estúpida carta.

-No podía hacer nada más , Seiya, ya no podía más. Ahora tienes tu propia vida y vas a casarte. Déjame en paz. Me dijiste mil veces que jamás te casarías, que jamás desperdiciarías tu vida así y ahora lo vas a hacer.

-Te esperé ese día. Te esperé y esperé porque me rehusaba a creer que te ibas así como así.

Estuve a punto de abrir la boca pero Seiya se acercó a mí y me tomó bruscamente por los hombros.

-Ese día tenía todo planeado... Había comprado tu cena favorita, te estuve esperando... Había comprado un anillo y ese día iba a pedirte que fueras mi esposa.

Los ojos de Seiya estaban inyectados en sangre y me miraba con furia. Con cada palabra sentía que me clavaba un puñal en el corazón y tuve que ser muy fuerte. No logré resistirlo más, me alejé de él.

-No es... Cierto... No... ¡Eres un mentiroso! Tu actitud, tu mal humor... Todo indicaba que habías dejado de quererme.

-Quería pasar el resto de mi vida contigo, Serena Tsukino, y te fuiste.

-Te vi con esa mujer, Seiya, estabas con esa mujer en el club el día anterior. Te vi besarla...

Fue entonces cuando no pude resistirlo más y lloré de nuevo. Las lágrimas caían por mis mejillas y Seiya no dejaba de mirarme.

-Cómo podía creerte así... Cómo...

-¡Estaba borracho!

-Y Reika Nishimura... Con ella vas a casarte... Ella... Ella...

No podía seguir hablando.

-Te amaba... Te amaba, Seiya... Qué fue lo que te cambió por qué...

De pronto sentí los brazos de Seiya rodearme y sentí sus labios sobre los míos. Traté de resistir, de alejarme pero era demasiado tarde. Nuestros labios se movían al ritmo, tres años de no vernos yacían en cada beso y las palabras ya no importaban más. Todo lo que mi corazón había guardado por años ahora explotaba en cada beso. Me sentí una estúpida al darme cuenta que a pesar de mis intentos de olvidarme de él seguía amándolo como el primer día.

Sentí cómo me quitaba la bata y me quedaba completamente desnuda. Sus manos se colocaban en mi cintura al tiempo que me llevaba hasta la cama. Me dejó de besar para quitarse la camisa. Lo ayudé a quitarse el pantalón y entonces ahí estábamos. Juntos como hacía tres años, completamente desnudos y acariciandonos. Seiya no había olvidado cómo tocarme, tocaba mi cuerpo como si fuera una pieza frágil de cristal y me besaba en el cuello al tiempo que me penetraba con firmeza. Todo mi cuerpo vibraba bajo el suyo y cada vez el deseo incrementaba más en mi interior. Exploté al mismo tiempo que él y ambos nos tumbamos a los lados. Escuché su respiración entrecortada y me sentí sola. Deseaba estar así para siempre, entre sus brazos y olvidarlo todo. Nos miramos a los ojos durante largos minutos que se hacían eternos con cada parpadeo. Las palabras se amontonaban en mis labios pero no salían, no lograba emitirlas.

-Tengo que irme.-dijo Seiya después de un tiempo de haber estado recostados.

Se puso de pie y comenzó a vestirse. Yo me incorporé lentamente y lo observé colocarse cada prenda. Permanecí en la cama, desnuda y desesperada.

-Seiya.-dije al fin.- ¿Lo vas a hacer?

Él caminó hacia mí y me tomó el rostro entre las manos.

-Sabes que no puedo dejar de hacerlo.-dijo sin dejar de mirarme.-No puedo simplemente tirar todo a la basura y…

-¿Por qué no?-lo interrumpí.-Puedes hacer eso, no necesitas nada de lo que tienes, Seiya. Podríamos… podríamos irnos y olvidar todo…

Seiya me soltó. Sabía que mis palabras no lograrían nada, pero no podía perder la esperanza.

-Dime que no lo hiciste, por favor, ayúdame a creer en ti de nuevo. Dime que no mataste a tu hermano.

-Lo hice, Serena, lo hice porque soy una escoria, porque no valgo nada y porque no significo absolutamente nada.

Me levanté de la cama y me acerqué a él.

-Eso no es cierto, ¡yo te conozco! Tú no eras así, ¿qué fue lo que te pasó? ¿Qué es lo que te hizo tanto daño? Tú eres Seiya Kou. No eres ni una basura, ni una escoria. Y tal vez pienses que no significas nada, pero para mí…

-Sé lo que estás tratando de hacer, Serena, pero ya es muy tarde para mí. Voy a casarme con Reika Nishimura.

Seiya caminó hacia la puerta.

-¿Eso es todo? ¿Eso es todo, Seiya Kou? Te vas después de haber pasado la noche conmigo, juegas conmigo, con mi cuerpo y simplemente te vas… ¿La quieres? Dime si la quieres.

-Yo no quiero a nadie.-respondió sin mirarme.

-No te creo. Eso no fue lo que yo sentí hace unos minutos.-dije con lágrimas en los ojos.

Seiya se giró para mirarme. Se acercó a mí nuevamente y me tomó por los hombros.

-Soy muy bueno para engañar, Serena, ¿no lo ves? Te hice creer cosas y te hice mía, te hice el amor y ahora me iré de aquí tal como llegué, sin ti. Me voy a casar con Reika porque me conviene. Una vez pensé en casarme contigo porque te quería, pero ahora debo casarme con Reika porque me conviene. No voy a hacerte caso, no voy a devolver nada porque no existe nadie a quien le corresponda todo lo que tengo ahora.

Me besó deliberadamente y su beso me hizo creer que todo lo que había dicho segundos antes era mentira. Todo era mentira para herirme. Al soltarme caminó de nuevo hasta la puerta y antes de que saliera decidí hablar.

-Entonces vas a tener que sufrir las consecuencias.-me miró.-Vas a lamentar el haber hecho todo esto. No estoy jugando, Seiya Kou, no…

Me miró una última vez antes de salir y luego se fue. En cuanto puso un pie fuera del cuarto no logré contener las lágrimas más. No podía creer que después de haber estado juntos todo hubiera terminado así. Era una tonta por haber permitido que me tocara, pero sus manos siempre habían sabido cómo controlarme. Seiya siempre sabía cómo manejarme a su antojo, cómo controlarme y cómo hacerme olvidar todo.

Seiya.

Tuve que detenerme a mitad del camino y estacionarme un la primer calle que vi. Mi corazón latía pesadamente, como si hubiera renacido dentro de mí. Hacía tanto tiempo que no lo sentía, hasta el punto de olvidar que tenía uno. Y ella tenía que haber vuelto. Estaba bien con el corazón desaparecido de mi vida, estaba bien con mis ideas y con mis metas. Cada recuerdo venía a mi cabeza, cada palabra, cada minuto. Veía a Serena en todas partes. La veía a mi lado en el tren en París. La veía dormida en mi cama, la veía caminando bajo la lluvia en la torre Eiffel, la veía sonreírme desde el otro lado de la mesa en el café Louvre. Veía sus enormes ojos mirándome fijamente y luego aparecía de nuevo con esa nueva mirada cargada de odio y rencor.

Serena había llegado en el peor momento de mi vida. Todo lo que creía y lo que deseaba ahora se veía amenazado por su presencia. No le tenía miedo a ella ni a sus palabras, me tenía miedo a mí mismo porque con su presencia ahora dudaba de mis propias acciones y de mis decisiones. Ya no estaba seguro de nada, ya no sabía si quería seguir con mis planes. Había albergado odio y rencor dentro de mí por tantos años que no me había percatado que también podía albergar amor. Pensé en Reika y siempre supe que jamás había sentido nada por ella. Me gustaba, podía confiar en ella y podía compartir con ella, pero jamás, nunca me hacía sentir lo que Serena me hacía sentir con tan solo una mirada. Podía acostarme con Reika, podíamos tener relaciones todos los días, pero solo me bastaba una noche al lado de Serena para recordarme que en esta vida solo se ama una vez, y que esa única oportunidad en mi vida era ella. Me sentía tan estúpido e imbécil de darme cuenta que la seguía queriendo con cada poro de mi piel, con cada gota de sangre y con cada pulso de mi corazón.

Golpeé el volante del carro lo más fuerte que pude. Las palabras de Serena resonaban en mi cabeza. "Sufrir las consecuencias… lo vas a lamentar…" Serena siempre hablaba enserio, jamás mentía, jamás jugaba. No tenía idea de qué tenía entre manos pero era muy tarde para hacerme hacia atrás. La había herido una vez más y ya no podía hacer nada. La había perdido hacía tres años en París. La había dejado ir y ahora jamás podría recuperarla. Todo comenzaba a dolerme. Me dolía no tener a Serena, me dolían sus palabras, me dolía la muerte de Yaten. Era un monstruo, era una basura y yo había sido el culpable de todo. ¿Por qué lo había hecho? No estaba seguro… pero jamás podría traer a la vida a Yaten. Sentí cómo algo dentro de mí moría poco a poco. Estaba seguro que paulatinamente me quedaría solo, sin Reika, sin Serena, sin hermanos… todo se iría a la basura porque yo mismo había forjado mi propio destino y era hora de pagarlo. Por primera vez en años desde que había muerto mi madre, sentí cómo un par de lágrimas resbalaban por mis mejillas, y supe que todo estaba perdido.

Andrew.

Llegué al hospital confundido. Caminé rápidamente hacia la primera enfermera que encontré en mi camino y la abordé.

-Señorita.-dije jadeando.-Me llamaron del hospital para informarme que habían traído a Hotaru Aino.

-La señorita Aino está en urgencias, diríjase hacia allá.

Caminé a toda prisa. No me había sentido tan asustado desde hacía bastante tiempo y me daba miedo que algo grave le hubiera sucedido. La encontré recostada en una camilla mirando hacia el techo. Lucía pálida y una enfermera le inyectaba algo. Me acerqué a ella lentamente y entonces observé sus ojos moverse lentamente hasta posarse en mí.

-Hotaru.-dije asustado.- ¿Qué sucedió?

Sus ojos se llenaron de lágrimas y regresó la vista al techo. La enfermera me miró angustiada.

-No creo que la señorita quiera hablar, joven, pero ella necesita su ayuda. Debería llevársela a casa.

-En este momento nos vamos a mi departamento.-exclamé.

Hotaru volvió a mirarme y negó con la cabeza.

-No importa lo que digas, Hotaru, no te dejaré sola en esas condiciones.

La enfermera me ayudó a levantar a Hotaru y aunque ambos queríamos hablar decidimos guardar silencio. La ayudé a subirse al taxi y hubo silencio durante todo el trayecto. Cuando llegamos al departamento noté que Hotaru no quería estar cerca de mí. Se rehusaba a mirarme a los ojos y la dejé entrar. Se sentó en la sala mientras yo preparaba algo de cenar. En algún momento tendría que hablar conmigo.

Serví la cena y le entregué un plato. Ella lo aceptó con dudas y comió lentamente. Yo no dejé de mirarla en todo el rato. La vi dejar su plato medio vacío en la mesita y continué observándola.

-Deja de mirarme así.-dijo al fin.

-Estoy esperando que me digas qué sucedió.

-¿Estás seguro que quieres saberlo, Andrew? Ya lo sabes, ya sabes lo que hice.-lágrimas.

-No, Hotaru… tú ya habías pasado por esto, ya lo habías superado.

Hotaru comenzó a llorar desenfrenadamente y fue entonces cuando decidí acercarme a ella y la abrace. Lloró en mi hombro sin parar, como si no hubiera llorado en años.

-Todo lo que Yaten y Mina hicieron por mí yo… lo eché a perder… soy una imbécil… una tonta… merezco lo peor…

No dije nada.

-Estoy sola, Andrew, no sé qué hacer. No quiero drogarme, no quiero recaer pero no lo pude evitar… fue una fuerza mayor que yo, una fuerza que me controlaba y yo no podía pensar claramente… era como caminar en la oscuridad… y…

El llanto se mezclaba con sus palabras y hacía difícil entenderle.

-Mi vida no tiene sentido… ¿para qué estoy aquí?... no valgo nada… absolutamente nada…

-Basta, Hotaru.-dije de pronto.-Estoy cansado que pienses así de ti, que pienses mal y que no quieras hacer nada.-dije apretándola más contra mí.-Tú vales mucho más de lo que crees, tienes muchas cosas por hacer, mereces lo mejor y no tiene sentido que pienses así. Tú no estás sola, me tienes a mí y a…

Hotaru levantó la vista y clavó sus ojos violetas en mí. Jamás me había fijado en la profundidad que había en ellos, en todo lo que había escondido en esa mirada y entonces sentí que un deseo incrementaba en mi pecho. Nos miramos durante largos segundos hasta que instintivamente presioné mis labios contra los de ella. Mis ojos se cerraron y olvidé todo. Sus pequeñas manos presionaban gentilmente mi cuello y mis dedos se enredaban en su corto cabello. Nuestros cuerpos se apegaban más sin darnos cuenta y sentí su frágil espalda arquearse.

Cuando nos separamos nos vimos a los ojos durante un largo tiempo. Yo no sabía qué decir o hacer. Era la primera vez que me daba cuenta de lo mucho que había deseado besar esos labios y de lo mucho que me gustaba tenerla entre mis brazos.

-Por qué…-susurró.-Tú no…

La callé con mis labios nuevamente y esbozó una sonrisa.

-No, Hotaru… muchas veces uno tarda en darse cuenta de lo que realmente quiere. Al tenerte aquí, entre mis brazos, puedo estar seguro de que no quiero soltarte.

-Andrew…-dijo colocando sus manos en mi rostro.

-Lamento haber sido un idiota… haberte tratado así y haberte dejado ir en vez de quedarme a tu lado. Pero ya no quiero que eso pase, quiero hacer las cosas bien porque a partir de ahora todo cambiará…

-¿A qué te refieres?-preguntó confundida.

Volví a besarla y sentí sus pequeñas manos apretándose en mi rostro.

-Hay muchas cosas que tengo que contarte y estoy seguro de que te sentirás muy diferente ahora.-sonreí.

Cuando le conté a Hotaru toda la verdad casi se desmaya. Al escuchar que su hermana y Yaten seguían vivos sonrió como hacía mucho tiempo no lo hacía. Le conté sobre el accidente, sobre la pérdida de memoria, sobre el pueblo, sobre Serena, sobre Taiki y Amy, sobre lo que planeaban hacer contra Seiya. Nos quedamos toda la noche charlando, abrazados en el sillón. Hablamos durante horas sobre Mina, Yaten y sobre nuestro futuro. Nos fuimos a la cama y dormimos juntos por primera vez. Solamente nos quedamos abrazados mirándonos hasta que ambos nos quedamos completamente dormidos. Lo único de lo que estaba seguro era de que quería pasar así mis noches por siempre.

Taiki.

El dolor en mi espalda casi había desaparecido, pero me parecía un pretexto perfecto para visitar a Amy. Ella se encontraba hablando con una de las señoras del pueblo, lucia tan tranquila y experta que olvidé por completo lo que me rodeaba. Amy clavó su mirada en mí y noté el leve rubor en sus mejillas. Le sonreí instintivamente y me acerqué a ella cuando terminó de hablar con la señora. Llevaba puesto su bata blanca y me pidió que la acompañara hasta su consultorio. Haruka se encontraba en el hospital después de días sin venir. Lo encontramos en el pasillo y nos saludó cordialmente. Amy cerró la puerta de su consultorio y le pidió a una de las enfermeras que no la molestaran.

-¿Cómo estás, Taiku?-preguntó Amy colgando su bata en el perchero. Observé que llevaba puesto un vestido hasta las rodillas con flores que se ceñía a su esbelto cuerpo.

-Estoy bien, solo venía a mi revisión semanal...-mentí.

-¿Te sigue doliendo mucho?

-Un poco, pero estoy harto. Quisiera trabajar ya.

Amy se acerco a mí y me pidió que me quitara la camisa.

-Sabes que los dolores en la espalda son difíciles, incluso si se te quita el dolor difícilmente podrás cargar cosas nuevamente tan pronto. Debes dejar por lo menos que pasen algunos meses para que tus tendones y músculos se recuperen. Podrías regresar a trabajar sin tener que cargar nada, Yaten podría ayudarte.

-Tal vez pero... Después de todo lo que ha pasado y lo que he descubierto ya no sé que pasará con Yaten.

Noté la mirada tímida de Amy sobre mi abdomen y el color rojo subía rápidamente por sus mejillas sin poder ocultarlo. Tímidamente se colocó frente a mí y comenzó a tocar la parte baja de mi espalda pasando sus manos por detrás de mí. Nuestros rostros estaban muy cerca y sentí su respiración un poco agitada. Yo me encontraba muy tranquilo observándola mientras me tocaba con delicadeza como si tocarme fuera un gran sacrificio. Sonreí en secreto.

-Yaten es un buen chico.-dijo mientras pasaba sus manos hábilmente por mi piel.-Él sabrá qué hacer.

-Cuando le diga toda la verdad él tendrá que irse... Él es dueño de cuentas bancarias millonarias, de decenas de negocios, de empresas... ¿Crees que cuando se entere de todo eso querrá seguir trabajando en mi supermercado? A fin de cuentas mi supermercado no es nada comparado con todo lo que él tiene.

Amy levantó la vista.

-Tal vez no se pueda comparar, pero Yaten te aprecía mucho y no creo que vaya a comportarse diferente después de saber la verdad.-Amy había dejado de tocarme pero seguíamos en la misma posición. Nuestros rostros estaban demasiado juntos.-Es obvio que vaya a alterarse y a sentirse mal, pero tú lo has ayudado mucho y...

Noté su mirada posarse sobre mis labios y luego a mis ojos de nuevo.

-Y no creo que te vaya a despreciar... Después de todo eres su hermano mayor, a ti también te corresponde algo y...

-Mi madre renunció a todo lo que mi padre tenía y no sé si...

-Tu padre nunca se enteró de tu existencia, yo creo que él te hubiera dado todo como se lo dio a Seiya y a Yaten, Seiya no supo cómo manejarlo pero Yaten sí, y estoy segura que tú podrías hacer lo mismo que él. Tú solo supiste cómo manejar tu vida y abriste tu propio negocio. Está en tu sangre.

Nuestras respiraciones se mezclaban y sentí cómo las manos de Amy seguían en mi espalda.

-Antes sabía lo que tenía que hacer, sabía lo que sería de mí en diez años y ahora mi futuro está nublado. Mi vida no volverá a ser la misma.

-¿Qué piensas ahora? ¿Qué quieres...ahora...?

Nuestros ojos se encontraron una vez más. Sentí su aliento contra mi rostro. No pude resistirlo más. Acerqué mi rostro lo más que pude hasta que hasta que nuestros labios se unieron. Sentí el dulce sabor de sus labios pequeños y húmedos, su cuerpo se apretaba contra el mío y sentí sus manos contra mi pecho desnudo. Yo coloqué las mías en su cintura y la atraje hacia mí. De pronto me puse de pie y la coloqué sobre la camilla. Ella enredó sus piernas en mí mientras yo le levantaba el vestido. Observé sus piernas blancas y lisas, le acaricié los muslos y ella me desabrochaba el pantalón. Sentí la humedad de su entrepierna y cuidadosamente la acaricié allí. La escuché gemir un poco sobre mi cuello y entonces la penetré suavemente. Amy enredó sus brazos frágiles sobre mi cuello y sentí sus muslos apretarse cada vez que la embestía. Nuestras bocas se unían en un susurro por cada beso que había querido darle y que nunca me había atrevido.

Cuando terminamos estábamos empapados en sudor. Amy me miró dulcemente y me besó tiernamente en los labios.

-Amy...-dije casi sin aliento.

Ella colocó dos dedos sobre mis labios.

-No digas nada, Taiki, yo lo deseaba con tantas fuerzas...

-¿De verdad?-pregunté sorprendido.-Porque había deseado por tanto tiempo probar tus labios... No te imaginas cuánto...

-¿Lo dices enserio?-dijo mientras sonreía.

-Eres la mujer más bella que conozco... Eres perfecta, Amy, y he sido un idiota por no haberme atrevido antes. Siempre te veía caminar frente al supermercado y deseaba gritar tu nombre y que sonrieras al escucharme. Deseaba acercarme a ti y llenarte de besos...

Un par de lágrimas se asomaron por sus ojos.

-Taiki...no puedo creerlo... He sentido lo mismo durante años y ahora... Solo puedo sentir una felicidad inmensa dentro de mí... Te quiero tanto... Tanto...

Volvimos a besarnos. Me vestí y Amy se acomodó el vestido y se colocó los zapatos. Acomodó su cabello y salimos del consultorio tomados de la mano. Todas las enfermeras nos veían asombradas y extrañadas al mismo tiempo. Amy les dijo que volvería hasta el atardecer y salimos juntos del hospital aún de la mano. Caminamos en dirección al supermercado.

-Tengo miedo, Taiki, tengo miedo por Serena... ¿Qué tal si Seiya le hace daño?

-Serena es muy inteligente y ella sabrá cómo cuidarse. Confiemos en ella.

Amy estaba a punto de decir algo, pero antes de que pudiera hablar escuhamos la voz de Yaten gritar.

-¡Taiki!-gritaba.-¡Amy!

Lucía realmente alterado cuando llegó hasta nosotros. Amy y yo seguíamos tomados de la mano y sentí cómo me la apretaba fuerte.

-Lo recordé... Lo recordé todo... ¡Todo!-gritó mientras se tumbaba de rodillas en el suelo. Me tumbé a su lado y traté de consolarlo.

-Minako... Mina es... Mi esposa.. Mi esposa y la amo... La amo...

Yaten no podía resistir su llanto y me partió el corazón verlo así.

Yaten.

Llegamos a casa de Amy los tres y Taiki me ayudó a recostarme en el sofá. Minako se encontraba en el supermercado trabajando y yo no paraba de llorar. Taiki me miraba bastante preocupado y no sabía qué decirme.

-¿Cómo fue que recordaste todo, Yaten?-preguntó Amy.

-Ahorita... Ahorita me encontraba viendo a Minako, solo la veía porque sentía muchas ganas de mirarla. Hubo un momento en el que ella clavó sus ojos en mí y al observar sus ojos me sentí extraño, cada recuerdo, uno por uno fue volviendo hacia mi mente. Recordé absolutamente toda mi vida y fue un golpe muy duro... Seiya... Seiya...

Me incorporé bruscamente y Taiko me detuvo. Lo miré captándolo todo.

-Ustedes... Ustedes no lucen sorprendidos...

-Yaten tienes que calmarte.-dijo Taiki.-Hay muchas cosas que necesitamos decirte.

Amy regresó con una taza de té que me dio.

-Taiki... Tú... Dejé la taza en la mesita y me puse de pie otra vez.-Taiki tú... Te apellidas Kou... Te apellidas como yo...

Taiki caminó hacia mí y me obligó a sentarme.

-Si te tomad esa taza de té y te tranquilidad Amy y yo prometemos decirte todo lo que sabemos.

Taiki comenzó a hablar.

-Yaten... Tú y yo... Somos hermanos...

Abrí los ojos como platos. Taiki me explicó cada detalle. Me contó lo que habían descubierto, me contó sobre Seiya, sobre las pruebas, sobre Serena Tsukino, sobre el accidente, sobre la pérdida de memoria. Ambos me explicaban cosas mientras yo tomaba el té. No sabía por dónde empezar, no sabía cómo reaccionar. Seiya mi propio hermano lo había planeado todo... Sentía que mi corazónse partía.

-Amy...-dije varios minutos después de que terminaron de hablar.-Minako...¿Ella recuperará la memoria...?

-Yaten... Mina sufrió pérdida de memoria, lo tuyo solo era un trauma pero ella... Ella sí perdió sus recuerdos.

-Pero me ama... Ella me ama...-lágrimas.

Amy me abrazó

-Lamento mucho todo esto, Yaten, lamento que Mina no pueda recordar quién eres. Puedo darme cuenta de lo mucho que la amas y me duele verte así. Taiki, Serena y yo te ayudaremos a arreglarlo todo... Mina podrásaber quién es y...

-No.-dije.-No podemos decirle a Minako todavía... No así...

-¿Prefieres que arreglemos las cosas con Seiya?-preguntó Taiki.

-Sí. Antes de decirle cualquier cosa a Mibako debemos ganar esta batalla. No podemos hacerle daño así...

Amy fue a la cocina y Taiki y yo nos quedamos juntos.

-Yaten... Quiero que sepas que siempre vas a contar conmigo. Eres mi hermano y no importa quétan diferentes sean nuestras historias, el haberme enterado de que éramos hermanos sentí felicidad. Te ayudaré en todo lo que pueda y en todo el tiempo que hemos estado juntos he aprendido a quererte. Entiendo por lo que estás pasando pero poco a poco lograremos ayudarte.

-Taiki... Te agradezco todo lo que has hecho por mí. De no ser por ti yo hubiera muerto. Me has dado casa, comida, compañía... Fuiste mi hermano sin ningún compromiso, sin ninguna obligación...

-Supongo que sentí una conexión.-sonrió.

-Quiero que sepas que nuestro padre, de haberte conocido te hubiera querido igual... Él era un gran hombre. Todo lo que yo tengo, o tenía... También es tuyo ahora.

-No quiero que pienses en eso ahora, Yaten, lo importante es que detengamos a Seiya.

-Lamento que te hayas enterado de que tu hermano intentó matar a tu otro hermano.

-Tú siempre creíste que Seiya podía cambiar de opinión... Veías en él algo bueno.

-Siempre quise ayudarlo. Incluso ahora no lo odio, no puedo odiarlo porque es mi hermano... Pero no comprendo por qué después de tanto tiempo de no querer saber nada de los negocios decidió volver y provocar todo esto.

-Pronto lo sabremos todo, porque queramos o no, Seiya tendrá que pagar... Lo que hizo está muy, muy mal...

-Siempre soñé en que algún día Seiya y yo podríamos ser tan unidos como tú y yo lo somos aún sin saber que éramos hermanos.

-Muchas veces la gente alberga rencores en su corazón que no puede controlar. Algo me dice que detrás de todo lo que Seiya hizo se esconde algo muy grande.

-¿Qué te hace pensar eso?

-No lo sé... Mi instinto.

Amy regresó con comida y los tres comimos juntos. Me confesaron que se querían y que ahora comenzarían una relación. Me alegré por ellos. Mientras comíamos la puerta se abrió repentinamente y Minako entró. Al vernos ahí sentados nos miró extrañada y yo me puse de pie instintivamente.

-Hola.-dijo ella.-Con permiso.

Mi corazón latía fuertemente y la seguí sin darme cuenta. Taiki trató de detenerme pero también me siguió.

Minako entró a su habitación y cuando se dio cuenta que la había seguido se asustó.

-¿Qué sucede, Yaten?-dijo seriamente.

-No... Es decir, ¿quieres cenar?

-Iré a cenar con alguien más.-respondió fríamente.

-¿Con quién?-pregunté molesto.

-No creo que te importe.

-Minako... ¿Has estado evitándome desde la otra vez...?

Ella me miró.

-Yaten no entiendo tu comportamiento.

Tomó su bolso y salió de la habitación. La seguí por la casa hasta la puerta. Taiki y Amy miraban todo.

-No te importa con quien voy o lo que hago. Deja de comportarte así y déjame en paz.

-¿Con quién vas?-pregunté nuevamente.

-Haruka.

Minako salió de la casa sin decir nada más. Estuve a punto de salir por ella pero Taiko ne detuvo.

-Tienes que controlarte, Yaten, recuerda que ella no sabe lo que pasa...

-Siento ira... Siento impotencia de que ella no sepa quién soy... Siempre la he amado demasiado, desde que la conozco y ahora ella irá con otro hombre. Cómo le voy a que ella sepa quién soy, para que recuerde que también me amaba...

Me tumbé sobre el sillón.

-Estoy segura de que si conquistaste a Mina una vez... Podrás hacerlo de nuevo.-dijo Amy.

La miré.

-Tu crees que...

-Ella se enamoró de ti por quién eres, Mina sigue siendo la misma persona. Lo único que perdió fueron sus recuerdos pero dentro es la misma persona. Se porta así porque tiene miedo, ella también se siente mal porque no sabe quién es y el hecho de que te portes así con ella le provoca miedo.

-Quizá tienes razón... Quizá tengo que conquistarla de nuevo...

-Hay otra cosa que tengo que decirte sobre Mina...

-¿Qué es, Amy? ¿Qué le sucede a Minako?

Mina.

Entré al hospital para buscar a Haruka. La enfermera me dijo que estaba en consulta y que saldría pronto, por lo que decidí esperarlo en el consultorio de Amy. Aún me sentía confundida por la actitud de Yaten, no comprendía por qué se portaba así conmigo. Me molestaba mucho su actitud y no entendía qué hacían los tres en casa hoy. Miré el reloj e intenté distraerme. Noté que un par de cajones del archivero de Amy estaban abiertos, por lo que me paré a cerrarlos. Cuando estuve a punto de cerrar el segundo hubo algo que llamó mi atención. Leí mi nombre en una de las carpetas y la curiosidad me ganó. Saqué el sobre con cuidado y me senté para leerlo. En él se encontraba todo lo que me había pasado gracias al accidente, venían nombres extraños para mí de partes del cerebro y de lesiones, había también descripciones y medicamentos que me habían dado cuando estuve en coma. En la última parte hubo algo que cambió mi vida para siempre.

La paciente sufrió un aborto gracias al golpe que recibió en el vientre al caer a cien metros del vehículo en el que viajaba. Tenía seis semanas de embarazo y el feto murió al instante en que la paciente se golpeó en el suelo sufriendo varios traumas en la cabeza y piernas.

Los papeles se me cayeron de las manos y caí sobre la silla. La vista se me nubló y sentí que todo me daba vueltas. ¿Embarazada? Yo estaba esperando un hijo cuando sufrí el accidente y Amy no me lo había dicho. De pronto las lágrimas se acumularon en mis ojos y no pude resistirlo más. Lloré como no había llorado nunca, o al menos que yo recordara. Iba a tener un hijo antes de ese accidente, un hijo... ¿De quién? ¿Quién era el padre de mi hijo ? ¿Era mi novio, mi esposo? ¿Dónde estaba él? Las preguntas se acumulaban en mi cabeza y entonces entré en pánico. Las preguntas que por tanto tiempo había decidido dejar de lado ahora me atormentaban de nuevo. No podía dejar de llorar, no podía dejar de pensar en todo lo que había perdido. Ya no tenía ganas de hacer nada y decidí salir de ahí. La enfermera trató de detenerme pero me salí del hospital a toda prisa.

Corrí por las calles empedradas a toda prisa. Las lágrimas no dejaban de salir de mis ojos y me caí sobre la tierra. Me levanté y sentía una fuerza oprimiendo mi pecho. Cuando seguí caminando aceleré el paso y entonces divisé a Yaten del otro lado de la calle con Taiki. No quería hablar con él, ni verlo, pero ya era muy tarde cuando lo vi cruzar la calle. Me seguía a toda prisa por el callejón y escuché su voz.

-¡Minako!-gritó mientras yo me escondía.

Al encontrarme me tomó por los hombros fuertemente.

-¿Qué te hizo ese imbécil?-me fijo con los ojos inyectados en sangre.

No pude responder nada. Solamente pegué mi cuerpo contra el de él y me solté llorando nuevamente en su pecho. Sentí los brazos de Yaten rodearme con delicadeza y guardó silencio mientras yo lloraba.

No me di cuenta de cuánto tiempo pasó. Mis ojos ya estaban secos y nos encontrábamos en el suelo del callejón. Yaten me ayudó a incorporarme y caminamos en silencio hasta la casa de Amy.

Cuando llegamos ahí Yaten me tomó del brazo y me jaló. Me miró durante largos segundos.

-Mi hijo.-dije sin pensar.-Se murió, murió...

Él volvió a abrazarme.

-No fue tu culpa.-dijo como si ya supiera de qué hablaba.-Estas cosas pasan... Fue todo un accidente.

Me separé de él y lo miré.

-Quién eres tú, Yaten, qué quieres de mí.

Amy salió de la casa y nos miró.

-Amy.-dije desesperada.-Por qué no me lo habías dicho.-dije elevando la voz.-Yo iba a tener in hijo... Estaba embarazada...

-Mina... No quería herirte más de lo que ya sufrías. Te quiero mucho y es un golpe muy fuerte para ti.

-Es que todo eso me hace pensar… me hace sentir y no quiero… no recuerdo quién soy, de dónde vengo y por qué estoy aquí… mi vida no tiene sentido.-dije mirándolos a ambos.- ¡No! ¿Por qué ustedes están tan tranquilos? ¿Qué es lo que saben?

Amy y Yaten intercambiaron miradas. Mi corazón latía fuertemente y un nudo en la garganta me crecía con cada palabra.

-Tú sabes…-dije apuntando a Amy.- ¿Quién es…? ¿Quién era el padre…?

Amy agachó la mirada y luego miró a Yaten. De pronto todo tenía sentido para mí. Miré a Yaten llena de preguntas en los ojos y con las lágrimas cayéndose por mi rostro. Yaten dio un paso hacia mí pero yo di otro hacia atrás.

-Tú… tú eras el padre… tú… ¿quién eres tú?-grité.

-Por favor, Minako, déjame explicarte todo, yo…

-Basta.-dije.-Mejor vete, vete en este momento.

Sin decir nada más le di la espalda y entré a la casa. No quería hablar con nadie y me encerré. Solo quería dormir, dormir y dormir por horas y horas. No despertar. Cada vez que intentaba buscar algún recuerdo mi cuerpo se llenaba de vacío y terror. No había nada, no tenía nada. Cada vez que pensaba en Yaten el vacío se hacía más grande y no lograba comprender cómo es que él era el hombre que iba a ser el padre de mi hijo. Pensaba en ese pequeño bebé que pudo haber crecido dentro de mí y entonces perdía el sentido. No sabía nada de mi vida pero después de enterarme de eso sabía que dentro, muy dentro de mí hubiera anhelado ese hijo. Me quedé dormida sin darme cuenta con los ojos hinchados y rojos.

Yaten.

-Yaten.-dijo Amy deteniéndome.-Debes darle tiempo de procesar… todo esto será mucho peor para ella que para ti… por más que ella se esfuerce no recordará nada y no quiero que te pongas mal tú. Ella te necesita ahora aunque no lo sepa. Tú también has sufrido esa pérdida, también iba a ser tu hijo…

-íbamos a ser padres, Amy, padres… Ella no lo sabía, estoy seguro, si no me lo hubiera dicho. Ella no sabía que tendría un bebé, y yo menos… Ahora no solo perdí a mi esposa, sino también a un hijo. He perdido todo y preferiría no recordar nada.

-Cuando ella esté lista estoy segura de que querrá hablar contigo. Tú eres la respuesta a todas sus preguntas. Para una mujer lo más horrible es perder un hijo.

-La amo, Amy, no sabes lo terrible que se siente tener una historia con alguien, tener una historia que ya era difícil antes de todo esto. Ella y yo ya habíamos pasado por cosas difíciles, las habíamos superado y justo cuando éramos felices sucedió esto. No sabes lo mal que se siente saber que tu esposa, la mujer que amas, no recuerda quién eres, no quiere que la toques ni que le hables… todo esto comenzó como un castigo hacia ella, y ahora este es mi castigo, no el de ella.

Amy me abrazó durante algunos minutos. Me despedí de ella y regresé a la cabaña con Taiki. Taiki también me abrazó a mi regreso. Era la primera vez en muchos años que sentía un cariño sincero. Taiki era mi hermano y lo quería como tal, él era la única persona en quien podía sostenerme ahora.

Seiya.

Escuché los pasos de Reika sobre la duela. Yo me encontraba en mi habitación y cuando ella entró su perfume inundó la sala. Se acercó a mí y yo ni siquiera me había atrevido a mirarla. Me encontraba en dirección a la ventana mirando hacia la calle cuando sentí sus brazos rodear mi cuello.

-Vete, Reika.-dije sin pensar.

-¿Qué sucede?-susurró en mi oído.

-Quiero que me dejes solo. Vete de aquí de una vez.

-No me gusta que me hables así.-respondió soltándome.

-Te digo que te vayas ahora mismo.

-Bien, Seiya, como tú quieras. Solo quiero que sepas que me está cansando tu actitud.

-No quiero que te acerques.

Reika salió golpeando la puerta. No podía quitarme de la cabeza a Serena Tsukino. No deseaba que nadie me tocara, no deseaba que Reika se me acercara porque me sentía fatal. Sentía que estaba haciendo algo malo y que no podía hacer eso. Prefería quedarme solo, prefería estar así porque después de haber tenido a Serena entre mis brazos no deseaba a ninguna otra mujer.

Mi teléfono móvil sonó varias veces hasta que decidí tomarlo. Leí el nombre en la pantalla y sentí que mis músculos se tensaban.

-¿Diga?-respondí sin ganas.

-Quiero hablar contigo, en persona.-dijo la voz del otro lado.

-¿Para qué?

-Tú sabes que soy yo el que da órdenes, ¿verdad?, también sabes que me gusta que las cosas se hagan como yo quiero y por nada del mundo permitiré que me arruines los planes. Te veo aquí mañana mismo.

Lancé el teléfono sobre la alfombra. Mi cabeza comenzó a doler y no sabía qué hacer. El rostro de Serena aparecía en mi mente, el rostro de Yaten, el rostro de Mina… llevé mis manos a la cabeza y grité. Solo quería morir.


¿Y bien? ¿Qué les pareció?

Ya era hora de que hubiera algo de romance! Hacía mucho que nada bonito pasaba, y en este cap decidí regalarles momentos hermosos y revelaciones, la historia avanza.

¿Cómo se comportará Mina ahora que sabe que Yaten es parte importante de su vida? ¿Qué hará Yaten ahora que ha recordado todo?

Andrew y Hotaru al fin están juntos, al igual que Amy y Taiki. Serena y Seiya se niegan a la verdad mientras que Yaten lucha por recuperar a su mujer.

¿Quién es la persona que llamó a Seiya y qué significa esa llamada? ¿Qué piensan ustedes que Seiya hará ahora que se ha reencontrado con Serena y con su pasado?

:) Gracias, muchas gracias a todas por esperar. Creo que hasta ahora este ha sido el capítulo más largo.