Seiya.
Los hombres me siguieron hasta la entrada de aquella casa enorme. Mi cuerpo se encontraba tenso y no dejaba de sentirme nervioso y asustado. Todo se me estaba saliendo de las manos y no tenía idea de cómo iba a poder arreglar todo lo que me rodeaba. Uno de los hombres me pidió que esperara. Mientras esperaba sentía que el corazón me latía pesadamente. No me gustaba estar en ese lugar, pero tenía que hacerlo porque de alguna manera tendría que salir vivo de todo esto.
-Pase.-dijo uno de ellos.
Lo seguí por el enorme pasillo hasta la puerta dorada. Dos hombres que custodiaban la puerta la abrieron para mí y entré sin saber qué me esperaba. La habitación estaba poco iluminada y vi el escritorio en el centro de la habitación. La lámpara sobre el escritorio se encontraba encendida y noté un par de ojos mirándome fijamente.
-Siéntate, Seiya.
Me acerqué con desconfianza y me senté frente a ella. Noté que sonreía sutilmente y observé las casi imperceptibles arrugas en su frente y en sus ojos. El cabello le caía por los hombros en una trenza y se acomodó en su asiento.
-No me gusta para nada el rumbo que está tomando todo esto, Seiya Kou. Yo hice un trato contigo hace mucho tiempo, sabes que te tengo en mis manos y no estoy dispuesta a dejar que hagas lo que te pegue en gana.
-No lo comprendes, Kakyuu, esto no lo planeé yo y…
-Silencio.-dijo poniéndose de pie.
Kakyuu ya era una mujer grande. Era muy poderosa y era capaz de provocar miedo hasta en el más valiente de los hombres. La odiaba con cada poro de mi piel, pero no podía hacer nada contra ella. Hizo una señal a uno de sus hombres y éste desapareció en la oscuridad. Ella comenzó a caminar alrededor de la habitación.
-Cuando yo te encontré, Seiya, te dejé en claro que yo no estaba jugando. Te dije también que no te convenía tratar de engañarme porque eso no podrá ser nunca. Te recuerdo que soy una mujer poderosa, controlo todo lo que puedas imaginar y tú no significas nada para mí. Eres tan solo lo que necesito para apoderarme de todo lo que me faltaba obtener. Tu padre fue en verdad muy tonto.-rió.-Si él pudiera ver todo lo que he logrado ahora no se hubiera burlado de mí. Creo que todo esto se lo debes a tu padre, querido Seiya, ya que si él me hubiera elegido a mí en lugar de a Amalia nada de esto hubiera sucedido. Yo no tenía nada hace años, ya soy una mujer vieja pero no me importa todo lo que tenga que hacer y cuántos años tengan que pasar con tal de vengarme de él.
-Él murió hace años, Kakyuu, no comprendo tu obsesión con esa venganza sin sentido además…
-Te he dicho que te calles. Recuerda que aquí mando yo y solo podrás hablar cuando yo te diga.-dijo rápidamente.-Me costó mucho trabajo deshacerme de tu hermanito, ¿me entiendes? Me costó mucho trabajo quitarlo del mapa por fin. Yaten era muy inteligente, muy bueno en su trabajo y logró conservar el emporio de Yaseiki durante los años que vivió. Lamentablemente no podía permitir que siguiera viviendo, porque entonces no hubiera logrado mi venganza. Y no creas que tú estás exento de mi venganza. A fin de cuentas tú también eres su hijo, tú también llevas su sangre y te odio de la misma manera que odiaba a tu hermano, a tu madrastra y a Yaseiki. No me cansaré nunca de recordarte que si tu querido padre se hubiera casado conmigo y no con esa tonta de Amalia, nada de esto estaría pasando.
Hubo un silencio prolongado que no me atreví a romper.
-Sabes muy bien que la única razón por la que te mantengo con vida es porque tú puedes dar la cara frente a todo el público y yo podré permanecer en las sombras sin que nadie sepa de mi existencia. Esa es mi venganza hacia ti, que todo el mundo piense que le robaste todo a tu hermano, que hayas perdido a toda tu familia y que tengas que casarte con una mujer a la que no quieres.-dijo mirándome con una terrible sonrisa en el rostro.-Le agradezco tanto al señor Nishimura por haber aceptado unirse a mí en esto. Lo lamento por su hija que no tiene la menor idea del problema en el que está metida, pero al menos tendrá lo que quiere, ¿no?, casarse contigo y ser millonaria.
La miré con los ojos llenos de furia. Odiaba a Kakyuu con todas mis fuerzas y sentía impotencia y rabia por no poder hacer nada contra ella.
-Pero ésta.-dijo Kakyuu al tiempo que un hombre entraba arrastrando a Kamiko bruscamente.-Ésta es mi mayor venganza hacia ti.
Me puse de pie instintivamente y apreté los puños. Estuve a punto de caminar hacia Kamiko pero de pronto dos hombres me tenían agarrado de ambos brazos. Sentí que la furia y la desesperación subían rápidamente por todo mi cuerpo. Kakyuu se acercó a mi madre y le tomó el rostro bruscamente.
-Mira a tu hijo, Kamiko, míralo bien.
Los ojos de mi madre estaban sumergidos en un dolor profundo. Lucía más delgada que la última vez que la había visto y su rostro estaba pálido y lleno de lágrimas y suciedad.
-Quiero que lo mires y lo grabes bien en tu memoria, Kamiko, porque si él falla en cualquier cosa tú jamás volverás a verlo, ¿me entiendes?-dijo jalando su cabello hacia atrás.
-¡Quedamos en que la dejarías en paz en el sanatorio!-grité con todas mis fuerzas.-¡Ahí se iba a quedar!
Uno de los hombres que me tenían sostenido me golpeó fuertemente en el estómago.
-Te dije que no hables.-sentenció Kakyuu.-Ya deberías de saber que toda tu vida me pertenece y que yo hago lo que quiera contigo y con las personas que en ella existen. Tú y yo quedamos en que tu madre estaría a salvo si tú hacías exactamente todo lo que yo te decía.
El hombre que sostenía a mi madre la soltó y ella cayó en el suelo.
-Quiero que esa mujer que vino a buscarte se largue. Si no haces que se vaya de aquí y no vuelva a molestar, sabes muy bien lo que puede pasarle, ¿cierto?, y por lo que pude averiguar ella es muy importante en tu vida. Serena Tsukino va a morir como maté a tu hermanito si no haces que se vaya. Te estoy dando la oportunidad de que te deshagas de ella.
Los hombres me soltaron y corrí hasta mi madre. La sostuve con cuidado y cuando ella me miró trató de esbozar una sonrisa, pero no lo logró. La besé con delicadeza en las mejillas y le susurré al oído.
-Por favor, mamá, perdóname… no he hecho lo suficiente… tienes que ser fuerte porque voy a sacarte de todo esto, no importa lo que tenga que hacer, te sacaré de aquí…
Un hombre se acercó a nosotros y tomó a mi madre en los brazos. Traté de detenerlo pero otro me empujó y se la llevaron.
-Tienes que devolverla al sanatorio.-dije desesperado.-Es el único lugar donde está a salvo y donde está estable. Sin gente que la atienda ella podría morir y…
-Ese es el punto, Seiya.-dijo Kakyuu.-La saqué de ahí porque quiero que entiendas la gravedad de este asunto. Si esa mujer logra deshacer todo lo que he logrado tú, tu madre y ella sufrirán las consecuencias, ¿me entiendes? Ahora quiero que te largues de aquí. Te doy una semana para que Serena Tsukino se vaya de Tokio.
Los hombres me sacaron hasta el pasillo y ahí tuve que caminar solo hasta el exterior. Una vez que estuve dentro de mi coche no pude resistirlo más. Lloré por haber visto a mi madre en esas condiciones. Me odiaba a mí mismo, por ser débil y por no poder ayudarla. Me odiaba por no haber podido ayudar a Yaten lo suficiente. Lo único que me consolaba era saber que había logrado ayudarlo aunque sea un poco y que había enviado a mis hombres para poder salvarlos. Era lo único que me hacía sentir un poco mejor, saber que mi hermano y Mina no estaban muertos y que gracias a los hombres que había enviado ellos habían logrado salvarse del accidente. Aun recordaba la llamada que me habían hecho para decirme que los habían sacado del automóvil y que habían tenido que llevar a Yaten muy lejos para que no pareciera que alguien los había sacado. Habían tenido que quemar el automóvil por completo pero lo importante era que ellos podrían ser salvados. Era lo único que pude hacer por ellos, pero estaba seguro que si Serena estaba aquí en Tokio era porque ya se había enterado de que Mina y Yaten seguían con vida.
No sabía qué hacer… mi madre corría peligro y yo no podía dejarla así. Aun recordaba el día en que la había encontrado en su pequeña casa después de años de pensar que había muerto. Ella me había dejado con mi padre porque pensaba que podría morir en cualquier momento y porque creía que mi vida iba a mejorar si vivía con él. Pero ella no había muerto, estaba muy enferma y su salud se deterioraba con el tiempo, pero al menos yo tenía el consuelo de saber que seguía viva. No me había atrevido a decírselo a Yaten nunca porque tenía miedo, pero esa era la razón por la cual yo no había querido trabajar en la compañía de mi padre, porque deseaba estar con ella y ayudarla. El dinero que Yaten me daba yo lo usaba para ayudarla a ella, hasta que había decidido llevármela a París a un sanatorio muy importante en el que ella podría estar muy bien. Fue ahí donde conocí a Serena pero tenía miedo de contarle sobre la existencia de mi madre. Había sido un estúpido y ahora ella también estaba metida en todo esto. Golpeé el volante tan fuerte como pude, necesitaba encontrar una salida, una solución para todo esto.
Manejé durante horas sin saber a dónde ir o qué hacer. Después de horas de pensar y pensar decidí que no podía perder ni a mi madre ni a Serena. Por más que quisiera negarlo mi corazón le pertenecía a Serena y siempre le había pertenecido. Tenía que engañar a Kakyuu como la había engañado con el asunto de Yaten. Kakyuu no tenía la menor idea de que Yaten seguía con vida y así como había logrado esconder eso de Kakyuu, tenía que esconder a Serena. Llegué a mi departamento y me dediqué a escribir. Durante horas escribí una carta para Serena en la que le explicaba cada detalle de mi situación con Kakyuu. Le confesé lo de mi madre, le confesé lo de Yaten y le confesé que la amaba. Al terminar de escribir me di cuenta de que ya era bastante tarde, pero no podía seguir retrasando eso más. Sabía que la gente de Kakyuu la tendría vigilada y a mí también, así que necesitaba citarla en un lugar neutro. La llamé para decirle que la veía en una hora en el Crown. Aunque ella ya estaba dormida, aceptó.
Serena.
El tono de voz en la llamada de Seiya me había alarmado. Eran casi las dos de la mañana y no comprendía cuál era su urgencia por verme. Me había indicado que al llegar a la cafetería actuáramos como si estuviéramos peleando. Me entregaría unos papeles y tendría que ir al baño a leerlos.
Cuando llegué al lugar solo había unas cuantas personas. Una pareja de enamorados y tres hombres cenando. Ellos me miraron al mismo tiempo cuando entré. Encontré a Seiya en una mesa más alejada. Al mirarme noté que sus ojos se abrían más e intentaba sonreír. Noté que en su rostro tenía un moretón pero no podía preguntarle qué había pasado. Al sentarme frente a él me miró de una manera extraña y me entregó la carta.
-Quiero que te vayas de aquí cuanto antes, Serena.-dijo en voz alta.-No quiero verte de nuevo, quiero que te vayas porque tú y tus pruebas no me asustan. Tú no puedes hacer nada contra mí.
Seiya casi gritaba pero sus ojos decían lo contrario.
-Me iré, Seiya.-dije siguiéndole la corriente.-Pero te aseguro que esto no se quedara así. Te odio, te odio, te odio. Tú mismo encontrarás tu castigo y vas a lamentarlo.
-No me importa lo que digas, solo quiero que te vayas en este mismo momento de Tokio.
Seiya me hizo una señal con el dedo y me levanté hacia el baño.
-Cuando regrese aclararemos esto.-dije poniéndome de pie.
Entre al baño y me encerré en el último compartimento. Saqué la carta de su sobre y comencé a leer.
Serena…
Lamento tener que hacer esto y nada me gustaría más que decírtelo de frente, pero no tengo otra salida. Hay muchas cosas que te he ocultado por miedo, pero tienes que saber algo muy importante. Tendrás que irte de Tokio por un tiempo, tenemos que hacer que todo esto parezca real porque de lo contrario tanto tú como yo podríamos morir.
Tienes que ayudarme a salir de todo esto, sé muy bien que sabes que Yaten está vivo porque yo también lo sé. Quiero decirte que yo no provoqué ese accidente. Ese accidente lo provocó una mujer llamada Kakyuu. Es una mujer muy poderosa y lamentablemente estoy en sus manos. Ella está inmiscuida en diferentes negocios clandestinos que no quiero entrar en detalles, pero lo que sí tienes que saber es que ella conoció a mi padre. Ella estuvo enamorada de él siempre pero cuando mi padre se casó con Amalia y no con ella, ella enloqueció. Toda su vida la dedicó a hacerse poderosa y hasta hace algunos años decidió tomar venganza porque nunca pudo olvidar lo que pasó con Yaseiki. Estaba decidida a quitarle todo lo que le pertenecía y la única manera de lograrlo era quitando del camino a sus hijos. Ella no podría lograrlo sola porque necesitaba a alguien a quien usar de su bufón para poder lograr todos sus planes sin ser notada. ¿Adivina quién es ese bufón? Kakyuu me tiene en sus manos porque se enteró de algo…
Cuando te conocí en París nunca te lo conté porque tenía miedo a que me rechazaras, a que pensaras que estaba loco… hace varios años regresé a la casa en la que nací. En esa casa había vivido mi madre toda la vida. Desde que llegué a casa de Yaten cuando era un niño, yo siempre pensé que mi madre había muerto. Crecí con la idea de que había perdido a mi madre y al llegar a esa casa descubrí que no era así… la encontré muy enferma, pero seguía viva. Ella me explicó que si me había dejado con mi padre era porque quería que yo tuviera una mejor vida. A partir de ese entonces me dediqué por completo a ella. Todo el dinero que Yaten me daba lo usaba para sus medicinas, para sus tratamientos, pero ella no mejoraba nunca. Decidí que lo mejor era llevarla a un sanatorio muy importante en París. El doctor me dijo que ella no se pondría mejor, pero que al menos tendría una vida decente. Yo acepté y por eso me encontraba viviendo allí. Al conocerte toda mi vida cambió. Me enamoré de ti profundamente y aunque quería contártelo me daba miedo. Fue por eso que renuncié a Yaten y a todos los negocios. Yaten tampoco lo supo nunca. Tenía que ayudar a mi madre y no tienes idea de todo lo que haría por ella. Es mi madre y la quiero.
Kakyuu se enteró de que tú estás aquí para desenmascararme y hace unas horas me amenazó. Me dijo que si no te ibas de aquí iba a matarte y yo no puedo permitir eso. Ella tiene a mi madre, la sacó del sanatorio en París y ahora la tiene en su posesión y si no hago algo por ella la puede matar o ella puede morir por falta de cuidados. Kakyuu mandó provocar el accidente de Yaten, pero yo no podía permitir que mi hermano muriera así que mandé a mis hombres. Sabía que no podría impedir el accidente, pero al menos podría hacer algo por ellos. Cuando el accidente tuvo lugar mis hombres ayudaron a Mina y a Yaten. Mina salió disparada de la camioneta pero Yaten quedó atorado. Ellos los ayudaron a no morir asfixiados por el humo pero sabía que no podrían hacer mucho por ellos. Llamaron ambulancias pero mis hombres dejaron a Yaten bastante alejado del accidente. Cuando quisieron ir por él era demasiado tarde y decidieron quemar la camioneta para que nadie sospechara. No pude evitar el accidente porque si lo hacía Kakyuu se enteraría de que había hecho algo en su contra. Después uno de mis hombres viajó y me aseguró que ambos estaban vivos. Sé que estuvo mal lo que hice pero al menos logré evitar que murieran.
No quiero que pienses que soy una mala persona, porque todo lo que he hecho ha sido por razones muy fuertes. No tengo la fuerza suficiente para vencer a Kakyuu, pero si tú me ayudaras… si tú me ayudas quizá podamos hacer algo. Si he decidido contarte todo es porque necesito tu ayuda y necesitamos hacer que esto quede oculto a Kakyuu. Además, también lo hice porque quiero que sepas que te amo, te amo con todo mi corazón y no quiero perderte nuevamente. Desde ayer que volví a tenerte entre mis brazos me di cuenta de que nunca podré olvidarte y de que te amo y no quiero tener a ninguna otra mujer conmigo. Te necesito y solo tú me haces sentir lo que ninguna mujer. Tengo que seguir fingiendo que me casaré con Reika Nishimura porque su padre es socio de Kakyuu. Ambos planearon todo esto y si no me caso con Reika pueden hacerme daño a mí o a mi madre. Si regresas con Yaten y le explicas… quizá ustedes logren ayudarme. Necesito que Kakyuu crea que te has ido. Si necesitas ponerte en contacto conmigo debes enviarme cartas disfrazadas con otro remitente. Envíalas como si fueran de alguna empresa y así podremos hablar con seguridad sin que nadie se dé cuenta. Te amo, Serena, y me duele ver que te vayas a ir, pero espero verte muy pronto y juntos poder hacer que esto acabe.
Seiya…
Cuando terminé de leer no me di cuenta de que las lágrimas resbalaban por mis mejillas. Había juzgado a Seiya por tanto tiempo y había pensado mal de él cuando la verdad era que él se encontraba lleno de problemas. Pero me amaba… él me amaba como yo a él y necesitaba mi ayuda. Tenía que regresar a Karogu y decirles todo a Yaten y Taiki, ellos tenían que ayudarme a ayudar a Seiya para acabar con esa mujer con el señor Nishimura. Duré un rato más hasta que logré controlar mis lágrimas y me arreglé el rostro. Salí del baño y encontré a Seiya esperándome. Tenía un nudo en la garganta pero tenía que fingir.
-Me largo de aquí, Seiya Kou, puedes pudrirte.
Tomé mi bolso y salí de la cafetería. Esperé en la oscuridad hasta que lo vi salir. Seiya me buscó con la mirada hasta encontrarme en la penumbra. Se acercó a mí con lentitud, pero yo no lo resistí más y lo abracé al tiempo que lloraba. Seiya me sostuvo fuertemente y buscó mis labios con desesperación. Nos besamos como nunca y sentí todo su amor en ese beso. Me estrelló contra la pared y me besó con ternura pero al mismo tiempo con pasión.
-Serena…
-No digas nada, Seiya. Te ayudaré y sabrás de mí pronto. Tu hermano y yo te ayudaremos…
-Te amo.-dijo mientras estrellaba sus labios contra los míos.-Te amo, Serena, y no voy a descansar hasta arreglar todo esto. Te tendré a mi lado cueste lo que cueste.
-Yo te amo más… y no quiero dejarte ir ahora que te he vuelto a encontrar…
Me besó suavemente mientras enredaba sus dedos en mi cabello.
-Tienes que irte ahora.-dijo.-Antes de que salgan esos hombres y nos descubran. Escríbeme pronto.
Me besó una última vez y se alejó de mí.
-Te amo.
Lo vi caminar hasta su automóvil e irse. Me quedé un rato más esperando a que los hombres salieran. Tal como Seiya había dicho, esos hombres se fueron y entonces logré irme al hotel. Leí la carta de Seiya varias veces. No podía dejar de leer sus palabras y decidí que él también tenía derecho a saber sobre Taiki. No dormí en toda la noche por escribirle una respuesta. Al terminar de escribir la metí en un sobre del hotel y decidí que al siguiente día se la daría a Andrew para que se la entregara a Seiya a escondidas. Dormí unas pocas horas y luego en la mañana, después de desayunar me dirigí a casa de Andrew para contarle todo.
Lo encontré con Hotaru, la hermana de Mina y nos presentamos. Ambos leyeron la carta de Seiya y aunque al principio no querían creerlo terminaron por hacerlo. Les pedí que le entregaran la carta que yo había escrito y les dejé mi número de teléfono para mantenernos en contacto. Les prometí que Yaten se comunicaría con ellos cuanto antes. Ambos me acompañaron hasta el aeropuerto y me despedí de ellos.
Seiya.
Al siguiente día me sentí absolutamente desesperado. Me encerré en mi oficina todo el día y trabajé como nunca. Cada vez que mi secretaria me dejaba correspondencia abría cada sobre y lo leía para saber si era de Serena. A eso de las seis de la tarde tenía decenas de llamadas de Reika, mensajes y de más, pero no deseaba hablar con ella en esos momentos. El miedo corría por mi cuerpo y mi secretaria entró con unos cuantos sobres más. Los abrí sin ganas porque algo me decía que no encontraría nada nuevamente. Tomé un sobre que decía "Furuhata & Abogados" llamó mi atención porque recordé a Andrew Furuhata y lo abrí. Comencé a leer intranquilamente.
Seiya…
Le he pedido a Andrew que te trajera la carta. Sé que podemos confiar en Andrew y en Hotaru y te pido que tú también lo hagas. Ellos solo quieren ayudar y no sabes lo difícil que será para mí irme de aquí después de saber toda la verdad. No comprendo cómo logré estar lejos de ti por tres años y ahora… ahora mi vida no será igual si no estás cerca…
Quiero decirte que ya no me importa todo lo que pasó. Lo único que deseo es poder superar todo esto y estar contigo, poder sentir paz y sentir tus brazos… Te amo, Seiya Kou, te amo desde el primer momento en que te vi. No estoy enojada por todo lo que no me contaste, porque sé que lo hiciste por razones fuertes.
Hay algo que yo también quiero contarte, que es muy importante que sepas. Nos enteramos hace poco, cuando hacíamos la investigación. Resulta que en el pueblo donde Yaten y Mina están viviendo, Yaten fue encontrado por un joven que lo estuvo ayudando siempre. Lo curó, le dio techo y comida, se hicieron grandes amigos pero resulta que como Yaten no recordaba nada, el apellido de ese joven no le parecía familiar ni le preocupaba. Ese joven se llama Taiki Kou y ha vivido toda su vida en Karogu. Su padre visitaba Karogu cuando era muy joven ya que iba por negocios, allí fue cuando conoció a su madre y el resultado fue Taiki. El padre de Taiki era Yaseiki Kou. Yaten cayó en manos de Taiki sin saberlo, Taiki nunca supo que Yaten era su hermano hasta que investigó quién era él. Tu padre jamás se enteró de su existencia porque la madre de Taiki decidió no hacérselo saber. Taiki ha vivido solo durante años y años y ahora que se enteró que tiene dos hermanos no puede creerlo. Yo misma hablaré con tus hermanos, Seiya, y les explicaré todo. Ellos te ayudarán y te perdonarán, estoy segura. Taiki es buen hombre, si lo conocieras te caería muy bien. Sé que esto será sorpresivo para ti, saber que tienes otro hermano a parte de Yaten, pero es algo lindo también, ¿no te parece?, después de todo no estás solo porque tienes dos hermanos. Estoy segura de que cuando ellos se enteren de lo que te sucede estarán de tu lado. Taiki, Yaten y tú podrán estar juntos pronto y hablar. Taiki tiene un supermercado que puso con su propio sudor y sangre. Es admirado y querido por todos en el pueblo, creo que está enamorado de mi mejor amiga, Amy Mizuno, es un encanto y están hechos el uno para el otro.
Quiero que esperes otra carta que enviaré. Quiero que sepas que yo también te amo y que no lo olvides, tienes que ser fuerte y no quiero que te desesperes porque te ayudaremos. Te amo, Seiya…
Leí la carta varias veces. No podía creer lo que Serena me decía. ¿Otro hermano? No podía creerlo. Parecía ser que el destino estaba dispuesto a reunir lo que debía permanecer junto. Me sentía algo confundido, pero sabía exactamente lo que Taiki debía estar sintiendo al enterarse de su familia. A pesar de que no lo conocía sentía una extraña felicidad y sorpresa, como si de pronto lo aceptara dentro de mi familia. De alguna manera me reconfortaba saber que Yaten y yo no estábamos solos. Sentí mucha curiosidad de saber más de él, me hubiera gustado presentarme, verlo al lado de Yaten y estar juntos. Guardé esa carta en el bolsillo de mi saco y me fui a mi departamento.
Yaten.
Tenía días sin saber nada de Minako. Había dejado de ir al supermercado por casi dos semanas y se rehusaba a verme a mí o a cualquier otra persona que no fuera Amy. Nadie la había visto salir de su casa durante días. Taiki trataba de animarme pero me sentía cada vez peor. ¿Qué pasaría si Minako no quería volver a hablar conmigo?
Ese día Taiki y yo nos encontrábamos trabajando en la bodega. Casi no habíamos intercambiado palabras y Taiki me pidió que me fuera a la cabaña porque era obvio que no me sentía bien. Caminé por la montaña hasta llegar a la cabaña. Respiré el aire fresco del atardecer pero no me hacía sentir mejor. Decidí preparar algo de comer una vez que llegué a la cabaña y se me fue gran parte de la tarde preparando comida. Durante ese tiempo me había puesto a pensar en todas las cosas que había aprendido durante el tiempo que estuve allí. Yo siempre supe muchas cosas, estudié mucho, fui a muchas escuelas, cada día me paseaba entre mis negocios y empresas adquiriendo información. Manejé millones, manejé personas y negocios, pero todo lo que había aprendido aquí me había cambiado por completo. Había aprendido a hacer cosas tan simples como cocinar, hacer cosas rudas como cortar madera, construir muebles, trabajar en un supermercado cargando, había aprendido a administrar, caminaba mucho, hasta mi cuerpo se había hecho más musculoso desde que trabajaba tanto. Pensé en Taiki, en que él había tenido que vivir así desde siempre, había tenido que comenzar sin nada y por su propia cuenta se había construido camino. En cambio yo lo había recibido todo… Nuestro padre hubiera estado muy orgulloso de él al saber todo lo que había logrado por su cuenta.
Al terminar mi segundo plato escuché que alguien llamaba a la puerta. Dejé el plato en la barra, me limpie con una servilleta y me dirigí a la entrada. Vi a Minako sentada en el porche sin prestar atención. Lucía algo pálida y noté las enormes ojeras en su rostro. Su cabello estaba algo alborotado y mi corazón dio un vuelco. Recordé la primera vez que la había visto sentada fuera de su pequeña casa en Tokio. Ella lloraba, justo como ahora, y lucía desaliñada. Yo me había enamorado de ella en ese momento y supe que quería pasar el resto de mi vida con ella. En ese momento nuestra historia comenzó, para bien o para mal, pero comenzó. Y ahora que la tenía ahí, frente a mí, era la misma escena que años atrás, y yo seguía igual de enamorado de ella.
-¿Minako?
Ella apenas parpadeó. Se puso de pie y se acercó a mí sin mirarme.
-¿Puedo entrar?-dijo en voz baja.
Me hice a un lado y la vi caminar hacia dentro. Miró la cabaña unos minutos hasta que se sentó en uno de los sillones y se atrevió a mirarme.
-Yaten…-dijo casi sin aliento.-Quiero… quiero saber quién soy… Quiero… que me cuentes todo.
-Nos conocimos hace 5 años. Cuando yo te conocí te encontré afuera de tu casa, y llorabas. Yo me encontraba pasando por allí y me llamó mucho la atención ver que llorabas. Cuando me bajé para saber qué te sucedía tú no querías hablar conmigo, pero desde el mismo instante en que te vi me enamoré.-dije guardando silencio unos segundos.-Al mirarte a los ojos me imaginé una vida a tu lado, y en ese momento decidí que quería ayudarte en todo lo que necesitaras. Te busqué durante semanas, averigüé todo sobre ti y me di cuenta de que necesitabas mi ayuda. Estabas a punto de perder tu casa, tu madre estaba muriendo y tu hermana estaba metida en las drogas. Yo compré tu casa, metí a tu madre en el hospital y ayudé a tu hermana. Pero a pesar de todo ello tú nunca me quisiste. Siempre me decías que no podías enamorarme de mí porque tu corazón pertenecía a otro hombre. A mí nunca me importó eso, yo te quería tanto que lo único que deseaba era tenerte a mi lado. A cambio de la ayuda que te di aceptaste ser mi esposa, y nos casamos. Yo sufría mucho en silencio porque sabía que no me querías, pero tan siquiera me quedaba el consuelo de ser tu esposo. Tiempo después ese hombre al que decías amar te buscó. Él te engañó durante mucho tiempo y solo quería sacarte dinero porque se había enterado de que eras esposa de un millonario. Tú no supiste qué hacer y accediste. Lo veías de vez en cuando porque él te amenazaba cada vez más, y en vez de decirme lo que sucedía decidiste callar. Conforme el tiempo pasaba yo me ponía cada vez más celoso, no soportaba pensar que te encontrabas en los brazos de otro hombre a pesar de que nunca te entregaste a él, ni a nadie más que a mí. Un día decidí seguirte y te encontré besándote con él, pero en ese momento mi ira era tanta que no vi la realidad. Él te besó a la fuerza y yo creí lo peor de ti. Mi corazón estaba tan dolido que no quería saber nada de ti ni de él, solo hice mis ideas y te hablé horrible. En ese momento algo me sucedió. Me sentía tan dolido, engañado, en fin… los celos me carcomían por dentro y ni todo el amor que te tenía me frenó. Te dejé, me fui de Tokio porque no quería saber nada de ti, nada de nadie. Viajé por Europa durante tres años, me embriagaba, hacía cualquier cosa para no pensar en ti. No siempre funcionaba, a pesar de todo yo te seguía amando. El día que regresé a Japón mi mejor amigo me llevó a uno de los clubs nocturnos que tenía. Resultó que tú trabajabas ahí como bailarina exótica. No tuviste otra opción, durante los tres años que yo no estuve tu madre murió y tu hermana desapareció. Te quedaste sola y lo único que querías era encontrar a tu hermana. Fue lo único que conseguiste que te daría el dinero suficiente para sobrevivir y pagar lo que debías, además querías ahorrar para contratar a un detective y encontrarla. Cuando te vi bailando en ese lugar me di cuenta que no importaron los tres años que me fui, te seguía queriendo igual que el primer día, pero aun no podía olvidar lo que había pasado. Te llevé a mi departamento y te dije que te daría todo el dinero que quisieras con tal de que estuvieras conmigo. Me porté duro durante un tiempo porque me rehusaba a perdonarte, pero con el tiempo mi corazón se ablandó y terminé dándome cuenta de que jamás podría odiarte. Lo que más me dolía era pensar que tú nunca podrías sentir algo por mí, pero para mí fortuna te enamoraste de mí. Era tanto el tiempo que pasábamos juntos que ambos terminamos cayendo en nuestra propia trampa. Tanto tú como yo nos dimos cuenta de que nos amábamos y decidimos estar juntos. Yo te quería tanto que encontré a tu hermana sin decírtelo y la ayudé a recuperarse de su adicción. Durante el tiempo que estuvo desaparecida era adicta al crack, pero la ayudé por ti, porque yo no quería que tú la encontraras en las condiciones que yo la encontré. Todo estaba bien entre nosotros, pero mi hermano… mi hermano apareció y aun no comprendo por qué sucedió todo esto. Tú y yo íbamos de viaje a nuestra luna de miel, ya que nunca tuvimos una. Fue cuando tuvimos el accidente y nos separamos de nuevo. No puedo creer que haya estado un año tan cerca de ti y tan lejos. Amy dice que yo nunca perdí la memoria realmente, pero que tuve un trauma que me causó guardar mis recuerdos. No fue hasta que te conocí que algo dentro de mí cambió. Cuando te volví a ver me sentía diferente y era porque mis recuerdos estaban ahí, acechándome hasta hace unas semanas que logré recordarlo todo mientras te miraba a los ojos. Amy y Taik han averiguado muchas cosas.-dije mientras sacaba de la cómoda todos los periódicos y revistas en donde hablaban de mí, de Seiya y de ella misma. Se los entregué y ella los miró con miedo.-Seiya y yo siempre tuvimos problemas pero no puedo creer que sea tan malo como para haber provocado todo esto. También descubrieron que Taiki es mi hermano… él también es un Kou. Por alguna razón el destino me trajo aquí, con él…
Guardé silencio para dejar que leyera. La vi leer atentamente los artículos, ver las fotografías. Dejé pasar un tiempo considerable y decidí preparar té. Le serví una taza y cuando pasó una media hora regresé. Dejé la taza frente a ella y me arrodillé.
-¿Minako?
-Todo lo que me dices es verdad… ¿cierto?-me miró.-Yo… soy esta mujer.-dijo mostrándome una foto en la que salíamos juntos.-Soy tu esposa, soy tu esposa y tenemos una larga historia juntos, pero no puedo recordar nada…
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Instintivamente le tomé ambas manos y sentí cómo sus músculos se tensaban.
-Quiero que sepas algo, Minako.-dije desesperado.-No importa todo lo que haya pasado, yo te sigo queriendo igual y…
-Yaten.-dijo soltándome.-Por favor, por favor… no… no me toques…
Sentí que mi corazón colapsaba y la miré. Minako se puso de pie y comenzó a dar vueltas por la habitación.
-Desde que me enteré de todo esto yo… he pensado, y pensado, y pensado…sé que tú eres mi esposo, que yo debería estar contigo pero te pido que me comprendas porque técnicamente yo no te conozco y no sé qué hacer cuando estoy contigo. Te juro que he querido recordar, y he pensado demasiado tratando de recordar, pero no hay nada, ¡nada!-gritó.-Lo único que hay es un vacío, un hoyo negro que no me deja recordar. Quisiera poder sentir lo mismo que tú, estar segura de lo que soy o siento pero simplemente no puedo… también he pensado que lo mejor sería dejar todo así, sin embargo… sin embargo sé que tengo un compromiso contigo y que debo sobrellevar este proceso a tu lado. No puedo recordar nada y no puedo sentir lo mismo que tú… pero vine a buscarte porque quería saber quién soy y porque quería decirte que a pesar de todo estaré contigo, con Taiki y Amy en esto.
Sin darme cuenta me acerqué a ella y la tomé por los hombros.
-Minako…
La abracé dulcemente y sentí cómo su cuerpo se tensaba.
-Yaten…-dijo tratando de separarse de mí. La solté.-Por favor… también te pido que me des tiempo yo… no sé qué hacer o cómo reaccionar… no puedo prometerte que algún día sentiré lo mismo, yo…
Sonreí.
-Mírate.-dije.-Tus palabras se repiten. Cuando te conocí me dijiste exactamente eso. Me dijiste que estarías a mi lado pero que no prometías que algún día ibas a enamorarte de mí. Sin embargo lo hiciste. Te enamoraste de mí. Tus palabras me lo dijeron, tus besos, tus ojos… te enamoraste de mí…
-Si lo que dices es cierto entonces, quizá… solo quizá pueda volver a pasar. Pero Yaten.-dijo limpiándose los ojos.-Si yo jamás vuelvo a recordar…. Si jamás recupero mi memoria quiero que tú… quiero que me dejes. Quiero que sigas con tu vida y encuentres a una mujer que pueda quererte.
Mi rostro se endureció y sentí el coraje subir por mi cuerpo.
-Escúchame bien, Minako.-dije seriamente.-Si de algo estoy completamente seguro es de lo que siento por ti. Cuando te conocí creí que jamás te enamorarías de mí, pero lo hiciste, y yo también. Te amo con toda mi alma, te amo más de lo que puedas imaginarte y aunque no puedas comprenderlo por ahora quiero que sepas que jamás te dejaría. No me importa si nunca recuperas la memoria yo siempre estaré contigo. Porque eres mi esposa y porque el amor que siento por ti es tan grande que no me separaría de ti ni aunque olvidaras todo. Quiero que grabes algo en tu cabeza muy bien, Minako, para mí no existe ninguna otra mujer más que tú. Yo no quiero ni me interesa nadie más. Para mí, tú eres la única, la única.
Ella lucía pálida y sorprendida por mis palabras. No pudo responderme pero trató de sonreír. Mi corazón latía fuertemente y me acerqué a ella tomando su rostro entre mis manos.
-No me importa si ahorita no puedes responder nada, no importa todo lo que tenga que hacer pero recuperaré tu corazón, recuperaré tu amor así me tarde cincuenta años, porque te amo, Minako… te amo…
Posé mis labios sobre los de ella y la besé tiernamente. No podía tenerla tan cerca y pretender que no sentía nada. No podía tenerla tan cerca y dejarla ir. Minako significaba absolutamente todo para mí. Ella se separó de mí lentamente y me miró una última vez a los ojos. Salió de la casa llevándose los periódicos y revistas. Cuando salí al exterior la lluvia comenzaba a caer y ella ya había desaparecido entre los árboles.
Mina.
No me di cuenta cuando comenzó a llover. Al salir de la cabaña me había internado en el bosque, había tropezado con unas ramas y al caer me quedé totalmente petrificada en el suelo. No supe cuánto tiempo había pasado desde que había caído, pero me sentía tranquila mirando hacia el cielo nublado. La lluvia caía sobre mi cuerpo y comenzaba a sentir la tierra humedecerse bajo mi cuerpo. No deseaba moverme porque temía que toda aquella serenidad se me escapara de las manos. Cuando cerré los ojos ni siquiera me di cuenta.
Al abrir los ojos sentí que me movía con el viento. Traté de adaptarme a la oscuridad pero todo se movía a mí alrededor y casi no podía respirar bien. Me di cuenta de que alguien me cargaba y sentí demasiado frío. Traté de levantar la vista y encontré el rostro de Yaten mirando hacia el frente. Traté de abrir la boca pero las palabras no me salían. Seguía lloviendo fuertemente y casi no podía ver nada, ni siquiera moverme.
Logré divisar el pueblo minutos después. Yaten caminaba rápidamente bajo la lluvia conmigo en los brazos. No tuve idea de cómo habíamos llegado a casa de Amy pero escuché su voz gritar nuestros nombres a lo lejos.
-¿Qué sucedió?-escuché que Amy decía.
Yaten me colocó sobre la cama.
-La encontré en el bosque, estaba desmayada y hace poco reaccionó, aunque no creo que totalmente. Parece ser que no puede hablar.
Amy comenzó a tocar mi rostro y le ordenó a Seiya que me quitara la ropa mojada. Un rato después ya llevaba puesto un pijama caliente y Amy me había colocado un Paño caliente en la frente. Me di cuenta de que estaba temblando demasiado y solo escuchaba las voces de Yaten y Amy a lo lejos a pesar de que estaban ahí conmigo.
-No tengo idea de por qué se quedó ahí, pero luego Taiki me dijo que ella nunca había llegado a casa y decidí salir a buscarla. Parece ser que se quedó bajo la lluvia un largo tiempo, ¿qué le sucede?
-No quiero alarmarte pero sus síntomas son…
Antes de que Amy pudiera terminar la frase comencé a toser muy fuerte. Todo me daba vueltas y no comprendía lo que estaba sucediendo.
-Pulmonía.-escuché.
Yaten.
-¿Es muy grave?-pregunté asustado.
-Tenemos que ayudarla cuanto antes, Yaten, en el hospital tengo algunos medicamentos pero esto es cosa de su sistema. Probablemente al entrar en contacto con la lluvia por tanto tiempo le provocó, si a eso le añades que su sistema inmunológico estaba bajo gracias a los impactos que ha recibido últimamente. No quiero que te asustes pero tengo que decírtelo, las pulmonías pueden llegar a ser mortales si no son tratadas correctamente. También son contagiosas, así que no puedo permitir que tú…
-Ni lo pienses, Amy, yo me voy a quedar aquí a cuidarla, no pienso moverme de aquí.
-Pero Yaten, podría ser peligroso…
-No me importa, Amy, yo la voy a cuidar. Ve por los medicamentos que sean necesarios, dime qué tengo que hacer.
-Mina tiene mucha fiebre, debes mantenerla caliente solamente hasta que se haya estabilizado su temperatura, luego de eso tendremos que mantenerla fría. Va a tener problemas para respirar bien, toserá mucho y probablemente no reaccione hasta que lo peor haya pasado.
-¿Tendremos que llevarla al hospital?
-En sus condiciones será mejor que no la movamos, pero si por cualquier cosa empeora, tendremos que hacerlo. Debo irme por los antibióticos, quédate aquí con ella. Recuerda cuidar su temperatura.
Cuando Amy se fue me senté al lado de Minako. Había perdido el color de su rostro y temblaba. Traté de mantenerla caliente y le cambié los paños varias veces. Sentía una opresión en el pecho que me hacía pensar lo peor. Por nada del mundo podía perder a Minako y no la dejaría sola ni un solo segundo.
Conforme los minutos pasaban Minako dejaba de temblar cada vez con más frecuencia, aunque seguía tosiendo mucho. Amy llegó mucho rato después con una bolsa y preparó una inyección para Minako. Volvió a tomarle la temperatura y como ya había dejado de temblar me pidió que ahora trajera paños helados. Cuando regresé Amy se encontraba dándole unas pastillas a Minako y la ayudó a tragárselas. Minako apenas podía abrir los ojos y tosía demasiado. Amy y yo estuvimos a su lado toda la noche hasta que se quedó dormida.
-Yaten…
-Amy.-dije.-Aquí me voy a quedar, si no te molesta. Sabes que no puedo irme sabiendo que Minako está así.
-De acuerdo… te traeré cobijas para que puedas dormir en el sofá. Si por alguna razón se despierta y comienza a toser tienes que despertarme.
Me recosté en el sofá sin poder dormir. No dejé de mirarla en toda la madrugada porque tenía miedo. Ella lucía tranquila pero seguía pálida. El sol se filtraba por la ventana y entonces me quedé dormido. Me desperté dos horas después cuando escuché que Minako gemía. Me acerqué a ella y me di cuenta de que quería agua. La ayudé a beber un poco y luego se volvió a quedar dormida.
Amy apareció en el cuarto un par de horas después. Me dijo que dormiría mucho por los antibióticos, pero que no debía preocuparme. Me indicó cuáles medicinas debía tomar a qué horas y me dijo que volvería al medio día para ponerle la segunda inyección.
Cuando se fue decidí ir a la cocina a prepararme algo de comer. No tenía sueño, no quería dormir, no quería moverme de aquél lugar. Me sentía totalmente ahogado, perdido en un laberinto sin salida. Qué era lo que pasaba en mi vida que todo salía mal, qué era lo que pasaba entre Minako y yo que no podíamos estar juntos. Primero sufrí mucho porque jamás había estado enamorado, sufría porque ella no sentía lo mismo y cuando al fin había logrado conquistarla, sucedía el accidente. Y ahora estamos aquí, lejos de casa, lejos de Tokio, perdidos en el espacio y el tiempo tratando de recuperar lo que alguna vez fuimos. Al menos yo recuerdo quién fui y quién soy, pero ella… ella no tiene idea de todo lo que fue su vida y si ella no logra recordar nada nunca… ¿qué pasará si Minako jamás recupera la memoria? Si jamás vuelve a recordar que nos amamos… ¿entonces la perderé? No. No podía perderla. Ella era todo para mí. Mi pasado, mi presente y mi futuro. No podía dejarla ir así como así y no me importaba si jamás recuperaba la memoria, yo tenía que reconquistarla mil veces si fuera necesario, pero no podía perder su amor.
Regresé a su lado y tenía los ojos entreabiertos. Me acerqué a ella para saber si estaba despierta, pero parecía estar inconsciente. Según Amy los antibióticos la mantendrían dormida por algún tiempo, así que me puse a leer unas revistas que encontré en la habitación. Luego de un tiempo me di cuenta de que algo estaba mal. Minako empezaba a temblar de nuevo. Traje paños mojados pero después de un rato parecía no bajar la temperatura. Conforme los minutos pasaban su cuerpo iba sobrecalentándose hasta que comencé a asustarme y la desnudé para evitarle más calor. Mojaba los paños cada vez con más frecuencia pero parecía no funcionar. Encendí el aire acondicionado, yo mismo comencé a hacerle aire. Entre más temblaba más subía la temperatura de su cuerpo y se empapaba en sudor. Me di cuenta de que estaba completamente inconsciente porque no despertaba por nada.
No podía pensar mucho pero lo único que se me ocurrió en ese momento fue algo extremo. Tomé a Minako entre mis brazos y la llevé al baño. Como pude abrí la llave de agua fría, coloqué a Minako en la tina y dejé que el agua cayera sobre su cuerpo. Seguía temblando pero cada vez con menos frecuencia hasta que noté que recobró la consciencia. Trataba de abrir los ojos y cuando se dio cuenta de dónde estaba se asustó. La detuve de los hombros dejando que el agua cayera sobre ella. Coloqué mis manos en su rostro hasta que la temperatura de su cuerpo descendió. Varios minutos después la ayudé a salir de la tina, la enredé en una toalla y la cargué hasta la habitación. Le coloqué un pijama y dejé que reaccionara. La temperatura había bajado y le di las pastillas que le tocaba tomar. Ella no hablaba ni decía nada. Poco después volvió a quedarse dormida y Amy llegó a casa. Le conté lo que había sucedido y aunque no pareció haberle gustado lo que hice me felicitó por haber impedido la temperatura. Preparó la segunda inyección y se la puso. Me indicó que si volví a suceder lo de la temperatura la llevara inmediatamente al hospital porque podía ser peligroso que subiera su temperatura tanto.
Las horas pasaban lentamente. Minako despertaba y volví a dormirse en cuestión de segundos. Tocía demasiado, hiperventilaba y en ocasiones su temperatura subía un poco pero luego volví a bajar. Por la noche, Amy llegó a casa acompañada de Taiki, quien entró a ver a Minako y a verme a mí. Los tres cenamos en la sala y en cuanto terminamos de comer regresé al lado de Minako. Taiki entró poco después al cuarto.
-Yaten.-dijo sentándose junto a mí.-Amy dice que Mina ya ha salido del peligro, que tendrá que recuperarse pero después de la tercera inyección todo estará bien. Ella se la puso cuando llegó.
-Tengo que quedarme aquí, Taiki, no puedo dejarla…
-Entiendo. ¿Hay algo que necesites?
-Quizá ropa…
-Mañana temprano te traeré ropa antes de ir al supermercado. Serena dijo que vendría a visitarnos mañana por la noche porque tiene que resolver unos asuntos, al parecer tiene grandes noticias para nosotros.
-Eso me alegra. Quiero resolver todo esto lo más pronto posible… Quiero recuperar el control de mi vida.
Hubo un silencio.
-Taiki… Hay algo que he estado pensando. Si logramos resolver todo esto, si logramos saber qué es lo que está pasando con Seiya y logro retomar el control de mi vida… quisiera que… quisiera que vinieras conmigo a Tokio.
-¿A Tokio? ¿A qué te refieres?
-Me refiero a que quiero que vengas conmigo a Tokio. Quiero que trabajes conmigo, como mi hermano te corresponde lo mismo que a mí y quiero que me ayudes, quiero darte lo que te corresponde.
-Pero, Yaten…-dijo.-Yo tengo una vida hecha aquí… tengo mi supermercado, tengo a Amy…
-Sé que te parece una locura, pero al menos tienes que pensarlo. Mira, Taiki, ahora que te encontré no quisiera separarme de ti, eres mi hermano y si he perdido a Seiya… no quisiera perderte a ti. Necesito ayuda con los negocios, con las empresas… tú sabes cómo manejar una empresa, tú sabrías perfectamente cómo trabajar conmigo. Además de todo te corresponde porque mi padre así lo hubiera querido. Podrías vender el supermercado, yo tengo dos hospitales, o solía tenerlos… Amy podría trabajar ahí, ella no tiene nada que la detenga en este lugar y creo que estaría muy feliz de venir con nosotros porque además sé que Mina la necesitará mucho.
-Te admiro, Yaten, y aprecio mucho todo lo que has pensado. Me parece una idea sensacional y creo que podría hacer un sacrificio para estar con las personas que quiero.-sonrió.-Ya verás que saldremos de todo esto y podremos salir adelante. Aquí o en Tokio saldremos adelante.
Taiki se despidió de mí y regresé al lado de Minako. Me di cuenta de que se había despertado. Me acerqué a ella quien trataba de comprender lo que estaba sucediendo y me senté en el borde de la cama.
-Minako… ¿te sientes bien?
Minako trató de incorporarse pero no lo logró, así que la ayudé a recargarse en el respaldo de la cama.
-Solo… tengo hambre…
Supe que ni Amy ni Taiki se encontraban en la casa, así que la dejé sola un momento para ir a la cocina. Le serví un poco de lo que habíamos comido nosotros y regresé. Minako no tenía fuerzas para sostener nada y la ayudé a comer. Ella me miraba en silencio mientras comía y yo la miraba a ella. Nadie hablo pero noté que Minako recuperaba un poco del color en su rostro después de haber comido un poco. Se terminó toda la sopa y luego bebió mucha agua.
-¿Podrías decirme qué pasó?
-Tienes pulmonía. Cuando saliste de la cabaña parece ser que te tropezaste y caíste desmayada. Te quedaste bastante tiempo bajo la lluvia y dijo Amy que tu sistema inmunológico está bastante bajo. Es la primera vez que despiertas desde entonces, Amy te está administrando antibióticos y pastillas. Has dormido mucho tiempo.
-Esto… ¿esto se me va a quitar?
-Sí… si los medicamentos reaccionan correctamente. Hace rato te subió tanto la temperatura que tuve que llevarte a la regadera y bañarte en agua fría. Creo que después de eso te has recuperado…
-Gracias…-dijo Minako recostándose de nuevo.-Creo que me siento muy… cansada.
Al poco rato se volvió a quedar dormida.
Serena.
Llegué a Karogu cuando el sol se ocultaba. Encontré a Amy y Taiki esperándome en la estación y juntos caminamos hasta la casa de Amy. Ambos me platicaron que Mina se había enfermado de pulmonía y cuando llegamos ahí estaba también Yaten. Nos dijo que Mina dormía y nos sentamos todos en la sala.
-Quiero que sepan que todo esto fue muy difícil. Me enteré de muchas cosas que sé que todos ustedes se alteraran. Tengo una carta que quiero que lean, por favor… antes de hablar de cualquier cosa, necesitan leer esta carta.
Le di la carta a Taiki quien la leyó en silencio por varios minutos. Al terminar observé cómo su expresión se tornaba confusa y no lograba comprender las palabras que había escrito Seiya. Luego Yaten tomó la carta y la leyó. La leyó varias veces sin comprender y al parecer también lucía sorprendido. Amy fue la última en leerla. Hubo un momento de silencio después. Ambos parecían tratar de asimilar todo lo que habían leído y ninguno parecía comprender.
-¿Estás segura de que podemos confiar en esto, Serena?-dijo Taiki.
-Tengo que decirles a ambos que yo lo vi todo en los ojos de Seiya. Esto no se trata del amor que él y yo nos podamos tener, yo vi todo el sufrimiento en sus ojos. Seiya siempre ha sabido que estás vivo, Yaten.-dije dirigiéndome a él.-Si no fuera por sus hombres tú y Mina de verdad hubieran muerto. Investigué mucho acerca de esa mujer, Kakyuu, y es muy peligrosa. Es la criminal más buscada en Japón, pero al parecer tiene acuerdos con la policía. Sabe muy bien cómo atacar y cómo esconderse. Difícilmente puede ser engañada y Seiya no tiene otra salida. Su madre está con esa mujer y esa mujer es capaz de cualquier cosa.
Yaten se puso de pie y comenzó a dar vueltas por la habitación.
-Seiya…-balbuceó.-Seiya… Seiya tenía verdaderos motivos para comportarse así… siempre creí que me detestaba, que me odiaba por mi origen y lo único que sucedía es que su madre se ponía cada vez peor y… y él todo el tiempo la estuvo ayudando…
Silencio.
-Quiero saber qué tiene que ver esa mujer en nuestras vidas… qué es lo que sucedió con mi padre que tiene tanto odio por nosotros. Si alguien está sufriendo realmente en todo este embrollo es Seiya…
-Tenemos que ayudarlo, Yaten.-dije.-No podemos dejar que Seiya siga en las manos de esa mujer.
-Y el señor Nishimura está detrás de todo esto también… es un canalla…
-He revisado las opciones que tenemos. No podemos meter una demanda porque entonces la culpa recaería en Seiya y sería encarcelado rápidamente, incluso si él no fue el autor intelectual. Seiya tiene oportunidad de salvarse con un amparo y con tu testimonio, Yaten, es la única manera que tiene de salir libre de todo esto. Él no hizo nada… solo es un títere de esa horrible mujer. Tampoco podemos iniciar una investigación con la policía porque ellos están ahí para cuidarle las espaldas a esa mujer.
-¿Entonces qué es lo que podemos hacer?-dijo Taiki.
-Lo he estado pensando mucho y creo que lo mejor es hacerlo todo bastante obvio.
-¿A qué te refieres?-dijo Amy.
-A que lo mejor que podemos hacer es ir a Tokio y que todo el mundo se entere de que Yaten está vivo.
-¿Y eso no sería contraproducente?-preguntó Yaten.
-Tal vez, sin embargo es la mejor opción ya que cuando todos se enteren de que Yaten está vivo, la ley está obligada a devolverle todo de nuevo. Una vez que Yaten recupere el control de sus bienes y acciones, Kakyuu no puede hacer nada al respecto. De esa manera, Seiya no saldría como el malo de todo esto, ya que todos deben de actuar como si también fuera una sorpresa para Seiya.
-¿Y qué hay de la madre de Seiya? Si hacemos esto quizá Seiya sufra las consecuencias.
-Lo sé… también he pensado en esa posibilidad pero… creo que si Seiya actúa como si él no supiera que tú ya estabas vivo tal vez haya posibilidad de retrasar un poco sus planes para con su mamá. Muy probablemente Kakyuu le diga a Seiya que tiene que hacer algo al respecto contigo, pero para entonces nosotros debemos de contactar a la gente federal y ellos sí nos pueden ayudar a recuperar a la mamá de Seiya. Es un plan arriesgado pero es el más viable, de cualquier otra manera estaríamos fritos…
Hubo un silencio prolongado.
-¿Qué dices, Yaten?-dijo Taiki poniéndose de pie para ver a su hermano.
-Creo que… no tenemos otra salida.
-Nosotros te apoyaremos en todo.-sonrió.
-Quiero que todos ustedes vengan conmigo a Tokio.-dijo.-Tú, hermano, tú, Serena, y tú, Amy.
-Pero yo…-dijo Amy titubeando.-No sé cómo podría ayudarles…
-Amy.-dijo Yaten acercándose a ella.-Tú eres parte esencial en todo esto. Tanto Mina como Taiki, Serena y yo te necesitamos. Ahora eres parte de nuestra extraña familia, ¿o no?-sonrió.-Estoy seguro de que Taiki no le gustaría dejarte aquí, además él tiene que venir conmigo porque tanto él como Seiya y yo nos necesitamos el uno al otro en estos momentos.
Amy sonrió mientras un par de lágrimas resbalaban por sus mejillas. Yaten abrazó a Amy y cuando se separaron fue Taiki quien se acercó a ella.
-Amy…-dijo Taiki.-Estuve hablando con Yaten y él me dijo que quería que fuera con él a Tokio. Si queremos arreglar todo esto nos necesitamos y además él me propuso que yo… trabajaré con él… lo pensé durante toda la noche y quiero que sepas lo que decidí. Decidí que mi deber como hermano y mi deber como un Kou es ir con él y tomar el control. Pero quiero que tú vengas conmigo porque te necesito y porque no soportaría dejarte aquí… ¿aceptarías?
Amy abrazó a Taiki sin decir nada y lo besó en la mejilla.
-Yo iría contigo adonde me pidieras, Taiki Kou…
-Amy…-interrumpió Yaten.-No debes preocuparte porque una vez que recuperemos todo te daremos trabajo en uno de mis hospitales. Y no serás simplemente una doctora, tú serás la directora médica porque eres la mejor doctora que conozco.-sonrió.
Amy volvió a abrazar a Yaten.
-Eres un buen hombre, Yaten, lo eres…
Los tres me miraron al mismo tiempo y fue Yaten quien habló.
-Tú también, Serena,-dijo ayudándome a ponerme de pie.-Quiero que vengas con nosotros porque ahora eres nuestra amiga, porque eres nuestra abogada y porque mi hermano me mataría si te dejo en Ciudad Esmeralda. Debes venir con nosotros porque él te necesita más que nada. Tú eres la cabeza de todo esto.
-Yo voy con ustedes, chicos, no hay nada que me haga más feliz… no dejaría a Seiya en momentos así.
-Entonces debes de ponerte en contacto con Andrew y Hotaru, Serena, debes informarles del plan y en cuanto Minako se recupere nos vamos todos a Tokio…
Todos nos dimos un abrazo. Teníamos que vencer en esta lucha no podíamos dejar que esa mujer se saliera con la suya. Yo tenía que regresar con Seiya…
Hola chicas :) quiero agradecerles a todas, en especial a mariale-ramirez, sheleydekou, usagi13chiba, adileyne, ireniuxi, daliivenuskou, starvenus y ariana usagi :) espero les haya gustado este capítulo y como ven para poder solucionar este gran problema deben enfrentar otros :s quién será esa mujer? de dónde salió? qué hará ahora Yaten con Mina :( no sé ustedes pero me parte el corazón que no pueda recordar cuánto quiere a Yaten! y qué les pareció la historia de Seiya? :) gracias!
