Seiya.
Los días me parecían eternos. Me la pasaba encerrado en la oficina central de sol a sombra. La última carta que había recibido de Serena había sido hacía una semana y me había informado del plan. Me pidió que no tuviera miedo porque era la mejor opción y que me cuidara mucho cuando todo el caos llegara. Me prometió que Kakyuu no se atrevería a hacerme nada cuando toda la atención estaría centrada en nosotros, pero yo no temía por mí, temía por mi madre. Tenía días evitando a Reika y su padre insistía en verme, pero yo no quería saber nada de ellos. Reika me había enviado las invitaciones y las fotos de su vestido, fotos del lugar donde sería la recepción y la lista de invitados. Yo había tirado todo a la basura y tenía las cortinas cerradas. Minutos después escuché algunos gritos en el pasillo. Decidí no darles importancia y bebí otro vaso de whiskey. Mientras bebía escuché la voz de Reika y luego la vi entrar a mi oficina. La luz no estaba encendida y yo me encontraba detrás del escritorio.
-Seiya Kou.-dijo Reika al verme.- ¿Qué está sucediendo aquí? No respondes mis llamadas, no respondes mis mensajes, no quieres verme ni a mi padre…
Encendió la luz.
-¿Qué te sucede? Desde hace semanas que te comportas así, ¿tan siquiera viste todo lo que te envié? Nuestra boda se acerca y…
Reika paseaba la mirada por el lugar hasta que vio todas las cosas que me había enviado en el cesto de basura. Se acercó y comenzó a sacarlas de ahí lanzando todo.
-¡Qué te sucede!-gritó.- Todo esto deberíamos elegirlo juntos, deberíamos decidir y yo quiero saber si te gusta…-lágrimas de nuevo.- ¿Acaso ya te has arrepentido? ¿Te arrepentiste de casarte conmigo? ¿Qué le dirás a mi padre?
Me puse de pie y me acerqué a ella para tomarla por los hombros bruscamente.
-Escúchame bien, Reika, jamás he querido casarme contigo. Si acepte no fue porque yo lo quisiera, tu padre es el que desea tener la fortuna Kou, ¿no es así? Vete de aquí mientras puedas, Reika, vete lejos porque tú no sabes quién es tu padre en realidad. Si no quieres sufrir será mejor que te vayas a un lugar donde puedas comenzar de nuevo, porque aquí tanto tu padre como yo estamos muertos. Sabes muy bien que jamás he sentido nada por ti, ni lo sentiré porque yo amo a otra mujer, a la misma mujer que he amado siempre y eso no lo podrás cambiar. Sé que tú tampoco me amas a mí, y sé también que no estás de acuerdo con todo lo que tu padre ha decidido para ti, así que mejor vete de aquí y huye de todo lo que tu padre te tiene preparado, también tienes derecho a decidir tu vida.
Reika no paraba de llorar. Tomó mi rostro entre sus manos y me dio un ligero beso en la mejilla. La solté y lo último que hizo fue mirarme antes de salir de ahí.
Mina.
Aún tenía toz pero ya no me sentía tan mal como días atrás. Era muy entrada la madrugada cuando me desperté y me di cuenta de que Yaten seguía allí. Él dormía en el sofá y me recargué en el respaldo de la cama. No podía dejar de pensar en que Yaten no se había movido de mi lado desde que me había encontrado en el bosque. Amy me había informado de los planes y yo no estaba segura de si quería dejar Karogu para ir a Tokio, pero después de todo no era lo que yo quisiera si no lo que teníamos que hacer. Mi vida estaba en Tokio aunque yo no lo recordara, ahí estaba mi hermana aunque yo no la recordara y ahí estaría también Yaten, mi esposo. Mi deber era estar a su lado a pesar de que yo no recordara absolutamente nada. Creí que era un buen hombre por tolerar todo lo que yo decía o hacía, y parecía quererme bastante si me cuidaba de esa manera. Al pensar en él solo me confundía más. Me hubiera gustado recordar todo y poder sentirme igual que él. ¿De verdad lo amaba tanto antes de perder la memoria? Pero esa no era la pregunta que me acechaba realmente, lo que yo quería saber era si sería capaz de amarlo nuevamente. ¿Qué sucedería si yo nunca llegaba a amarlo otra vez? Yo no podía vivir con él ni podría orillarlo a vivir al lado de la mujer que aunque es su esposa no lo ama. Yaten era un buen hombre y merecía ser feliz. Recordé la mirada que Yaten me dirigía cada día y siempre había ese ligero brillo en sus ojos verdes. Siempre como si quisiera decirme algo pero no se atreviera. Una punzada en el corazón me alarmó, no podía vivir así y me atormentaba la idea de pensar en que yo estaba haciendo sufrir a Yaten, pero tampoco podía hacer nada contra lo que yo no sentía. No tenía la culpa de haber olvidado todo y me sentía terriblemente mal…
Yaten.
Amy me había dicho que Minako ya se encontraba fuera de peligro. La toz tardaría un poco en irse pero que la enfermedad ya había pasado. Era la última inyección que le pondría pero ya no corría peligro. Le di las gracias y me despedí de Minako porque tenía que ir a la cabaña a preparar todo con Taiki para irnos al día siguiente. Amy había renunciado en el hospital y aunque el director general no podía creerlo y se resistía, Amy ya había empacado sus cosas. Minako no comentaba nada al respecto porque sentía que no debía hacerlo, pero yo sabía que no se sentía muy cómoda de ir a Tokio. Sin embargo teníamos que hacerlo, si queríamos recuperar nuestras vidas, teníamos que volver. Encontré a Taiki en el centro del pueblo y regresamos juntos a la cabaña. Ayudé a Taiki a empacar algunas cosas y yo decidí empacar solo lo indispensable. No tenía por qué llevarme nada cuando todas mis cosas estaban allá. Veríamos a Serena en Ciudad Esmeralda y luego nos iríamos en mi camioneta ya que no podíamos viajar en avión o de lo contrario ni yo ni Minako podríamos subir por falta de identificaciones. Llegamos al pueblo por Amy y Minako. La gente nos miraba extrañados y sorprendidos al mismo tiempo, nadie comprendía por qué nos íbamos así como así. Taiki había vendido su supermercado al director del hospital y ahora su cuenta de banco había incrementado. Minako lucía seria y Amy nerviosa. Salimos de Karogu esa mañana hacia Ciudad Esmeralda y el corazón me dio un vuelco.
Andrew.
Hotaru y yo habíamos terminado de desayunar y nos encontrábamos caminando en la calle. El cabello le había crecido hasta por debajo de los hombros y había recuperado peso. Ahora lucía como una modelo. Ya no era simplemente delgada, ahora podía lucía una figura perfecta. Su vestido se mecía con el viento mientras se terminaba su helado. Desde que nos habíamos mudado juntos nuestras vidas habían mejorado. Ambos estábamos felices por la aparición de Mina y Yaten y además por nuestras nuevas vidas juntos. Yo me sentía más feliz que nunca. No podía pedir nada mejor que ella y me hacía sonreír cada día. Era lo único que faltaba para completar mi vida a pesar de todos los problemas que había tenido que enfrentar solo. A pesar de que mi carrera se había visto truncada gracias a los problemas con Seiya pero allí estábamos los dos, felices y juntos. El centro de la ciudad se encontraba abarrotado de gente y en ese momento nos encontrábamos pasando frente a un registro civil y de pronto el rostro se me iluminó. Hotaru veía el mostrador de una tienda de zapatos mientras que una idea caminaba por mi mente una y otra vez. No podía dejarlo pasar más, tenía que hacerlo porque los sentimientos que tenía por Hotaru eran ya muy fuertes como para dejarlos escapar. Del otro lado de la acera noté que alguien nos saludaba a lo lejos y me di cuenta de que eran Artemis y Rubeus. Hotaru al verlos los saludó de vuelta y ellos cruzaron la calle para saludarnos en persona. Después de saludarlos tomé a Hotaru de la mano y la jalé al interior del edificio pidiéndole a ambos que nos acompañaran.
-¿Adónde vamos?-preguntó Hotaru mirando a su alrededor.
-A casarnos.-respondí mientras sonreía.
Hotaru abrió los ojos como platos y luego sonrió. Esperamos a que nos asignaran un juez y después pasamos a un cuarto en donde había un escritorio y el juez se encontraba detrás de él. Había ventanales enormes que daban hacia el patio del edificio y entraba mucha luz. El señor nos sonrió y nos pidió que nos acercáramos. Hotaru y yo nos paramos frente a él mientras que él colocaba unos papeles frente a nosotros.
-Procedamos con la ceremonia.-dijo sonriendo.-Buenas tardes a todos, estamos aquí reunidos para unir en matrimonio a Andrew Furuhata y Hotaru Aino. Procederé a la lectura del acta matrimonial. Siendo las 11:40 horas del día 2 de Julio del 2013 comparecen quienes acreditan ser Andrew Furuhata y Hotaru Aino al objeto de contraer matrimonio civil en virtud de autorización recaída con expediente número 340500. Quiero hacer constar que se han cumplido todas las prescripciones legales.
El juez continué leyendo el acta matrimonial punto por punto mientras Hotaru y yo nos mirábamos a los ojos. No podía creer que lo estuviéramos haciendo así tan de repente.
-Así pues, les pregunto: Andrew Furuhata, ¿aceptas contraer matrimonio con Hotaru Aino y efectivamente lo contraes en este acto?
-Acepto.-respondí rápidamente.
-Hotaru Aino, ¿aceptas contraer matrimonio con Andrew Furuhata y efectivamente lo contraes en este acto?
-Acepto.-dijo Hotaru apretándome las manos.
-Como no tienen anillos podremos darles este par de anillos que tenemos para estos casos. Son anillos de fantasía pero funcionan.-sonrió.-Ahora intercambian sus anillos mientras repiten esto, usted primero, joven.
-Yo, Andrew Furuhata, te tomo a ti, Hotaru Aino, como mi esposa y prometo serte fiel y cuidarte en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida…-repetí mientras le colocaba el anillo.
-Yo, Hotaru Aino, te tomo a ti, Andrew Furuhata, como mi esposo y prometo serte fiel y cuidarte en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida…-dijo Hotaru.
Noté que un par de lágrimas se resbalan por sus mejillas mientras sonreía.
-Yo, Yozuki Horiki, Juez del Ayuntamiento de Tokio Central, en virtud de los poderes que me confiere la legislación de Japón, los declaro marido y mujer, unidos en matrimonio. Muchísimas felicidades.
Procedimos a firmar los documentos al igual que Rubeus y Artemis, quienes firmaron como nuestros testigos. Después el juez nos entregó nuestros documentos y nos volvió a felicitar. Al salir del registro civil Artemis y Rubeus nos invitaron a comer para festejar. Mi vida había dado un giro de 180 grados y no podía sentirme más feliz.
Seiya.
No había ido a la oficina en todo el día y no pensaba ir. Esperaba la llegada de mis hermanos en unas horas y me sentía demasiado nervioso como para presentarme a trabajar. Además tenía que estar en el penthouse para poder recibirlos y asegurarme de que nadie los viera. Le había ordenado a mis hombres que si notaban algo extraño no los dejaran bajarse de su vehículo. Había bebido gran parte del día pero no podía seguir bebiendo. Vería a Serena y no podía dejar que me viera mal. Estaba seguro de que me sentiría mejor cuando los tuviera a todos cerca de mí. Me tumbé sobre el sofá y no me di cuenta de cuándo me quedé dormido.
Desperté abruptamente al escuchar mi teléfono móvil. Uno de mis hombres me informó que un vehículo se había estacionado fuera del edificio y que parecían ser las personas que esperaba. Le ordené que los ayudara a entrar y de pronto una sonrisa apareció en mi rostro. Eran casi las nueves de la noche cuando vi a Yaten entrar por la puerta del penthouse. Al mirarme dibujó una sonrisa en su rostro al mismo tiempo que yo y nos abrazamos. Detrás de él venía Mina, quien lucía demasiado confundida para decir nada, Serena y quien supuse que sería Taiki. Al ver a Serena ella vino a mis brazos y nos besamos tiernamente en los labios. La abracé fuertemente hasta que ya no pude más.
-Seiya…-dijo Yaten.-No puedo creer que esté aquí… en mi casa…-dijo Yaten mirando a su alrededor.-Minako… sé que no recordarás a Seiya pero él es mi hermano…
Mina intentó sonreír y se sonrojó.
-Hola, Mina.-dije sonriendo.-Espero que estés bien.
-Él es Taiki… nuestro hermano.-siguió diciendo Yaten.
Extendí mi mano para saludar a Taiki y él la aceptó. Nos miramos a los ojos y en ese momento supe que así era. Me di cuenta de que tanto él como Yaten y yo teníamos algo en los ojos que nos identificaba como hermanos. Él me sonrió y yo le sonreí de regreso. De pronto al mirarnos supimos que no hacían faltas explicaciones. Taiki fue quien se me acercó y me dio un abrazo. No hicieron falta las palabras para darme cuenta de que Taiki era un buen hombre, y un buen hermano.
-Mucho gusto en conocerte, Seiya.-me dijo al separarse de mí.-Como sabrás el haberme enterado de que tenía un hermano fue bastante impactante para mí, y luego de haberme enterado que no solo era uno, sino dos, fue incluso más. Estuve solo tanto tiempo en mi vida que ahora me parece un sueño el estar con mis dos hermanos.-sonrió.-Ella es Amy Mizuno.-dijo tomando a Amy de los hombros.-Es mi novia… y tanto Yaten como yo le pedimos que viniera con nosotros, es la mejor amiga de Serena.
-Mucho gusto, Amy, me da gusto que estés con mi hermano.
Nos dimos un breve abrazo.
-Igualmente, Seiya, solo espero que todo esto se solucione pronto.
Serena volvió a mi lado y volvió a abrazarme.
-Te extrañé demasiado…-dijo mientras lloraba.-Ya no aguantaba más.
-Tranquila, amor, ya estamos todos aquí… ahora solo falta lo peor.
Ordenamos unas pizzas y cuando llegaron nos sentamos todos en la sala.
-¿Entonces simplemente Yaten se presentará mañana en la oficina central y es todo?
-Cuando las autoridades vean que Yaten no murió no tienen más remedio que regresarle todo.-respondió Serena.
-Mañana mismo me presentaré en los juzgados, tenemos que retomar el control cuanto antes.-intervino Yaten.
-Escuchen todos.-dije.-Lo que a mí me preocupa es mi madre… tengo mucho miedo de que mientras nosotros recuperamos todo, Kakyuu le haga daño a ella y…
-Debes tranquilizarte, Seiya.-dijo Serena.-Tú sabes dónde encontrar a esa mujer, ¿no es así?, podemos llevar a las autoridades allá para que rescaten a tu madre… tenemos las pruebas necesarias para hundir a esa mujer. No pasará mucho tiempo antes de que se dé cuenta de lo que está pasando, así que tenemos que actuar rápido.
Al terminar de cenar todos ayudaron a limpiar y encontré a Minako recogiendo la basura mientras los demás se ocupaban en otras cosas. Me acerqué a ella.
-Mina…
Ella me miró.
-Sé cómo está tu situación en estos momentos pero quiero que sepas que nada de lo que pasó fue mi intención. Quiero pedirte disculpas por el daño que te hice y quisiera ayudarte en todo lo que necesites.
-Escucha, Seiya.-respondió.-Como dijiste, no recuerdo nada, pero entiendo que todo lo que pasó fue por razones fuera de tu alcance, yo no te guardo rencor, no tendría por qué hacerlo incluso si pudiera recordar todo, no lo haría… lo único que quiero es que todo se arregle. Sé que en estos momentos el que tiene más problemas de todos nosotros eres tú. Tu madre está en peligro y debemos ayudarla.
-Quizá tengas razón, pero sé que tú también atraviesas por grandes problemas… estoy seguro de que haber perdido la memoria representa un problema muy grande para ti… pero si necesitas hablar, o cualquier cosa…
-Gracias, Seiya.-dijo sonriendo.-Seguiré limpiando.
Yaten se acercó a nosotros.
-Serena y Amy quieren que vayas con ellas.-le dijo a Mina.
Ella asintió y se retiró. Las chicas nos dejaron solos. Los tres no sentamos en la mesa de la cocina a hablar.
-Escuchen, chicos, lo que sucederá mañana y los días siguientes depende de nosotros. Seiya, sé que estás nervioso por tu madre, pero quiero que sepas que no estás solos y sabes muy bien que no dejaré que atravieses por esto solo. Haré todo lo que esté en mis manos para ayudarte a recuperar a tu madre, esa mujer tiene que pagar lo que nos está haciendo. Debemos contactar a Andrew y Hotaru. Quizá si Minako se encuentra con Hotaru algo bueno suceda… después de todo es su hermana y la sangre llama. También hay otra cosa, Seiya, yo ya había hablado de esto con Taiki, pero ahora que estamos todos juntos quiero volver a decirlo. Tú sabes muy bien, Seiya, que a mi padre no le importaba el dinero a pesar de tener tanto, y que él lo único que deseaba era que tú y yo nos encargáramos de sus negocios, y aunque él nunca se enteró de la existencia de Taiki estoy seguro de que de haberlo hecho hubiera deseado lo mismo que quiso para ti y para mí. Lo que quiero decir es que si le pedí a Taiki que viniera con nosotros es porque una vez que resolvamos todo esto, quiero que tanto tú, Seiya, como Taiki y como yo nos encarguemos de todo. Yo he llevado esta carga por años y aunque sí puedo hacerlo solo yo quiero que ustedes también lo haga, porque nuestro padre hubiera estado orgulloso de ello y porque tanto ustedes como yo tienen derecho a hacerlo. Ustedes son tan dueños como yo de todo esto, debemos estar unidos como nunca lo fuimos…
-Yo ya te había dicho que sí, pero aquí frente a Seiya te lo vuelvo a decir.-sonrió Taiki.
No pude evitar sonreír.
-Muchas gracias por tus palabras, Yaten, y quiero que sepas que también estoy dispuesto a hacerlo. Quiero por primera vez tener una vida sin secretos ni problemas, y realmente espero salir de todo esto cuanto antes.
-Mañana debes darme la dirección del lugar donde podemos encontrar a esa señora porque iremos a tratar de rescatarla antes de que cualquier cosa suceda.-dijo Taiki.- Yo te ayudaré mientras Yaten arregla lo demás.
-Me parece bien.-dije.-Tenemos que sacarla de ese lugar.
Amy y Taiki durmieron en la habitación de invitados mientras que Serena y yo dormimos en el sofá. Yaten se fue a su cuarto con Mina.
Yaten.
Cuando entré a la habitación encontré a Minako sentada en el borde de la cama. Ella me miró cuando entré y se sonrojó.
-Aquí es donde solíamos dormir.-dije mientras me quitaba la camisa. Minako me miró y se giró inmediatamente.
Me acerqué a ella lentamente y me senté a su lado.
-Aquí era donde nosotros…
Extendí mi cuerpo hasta estar rostro con rostro. Ella respiraba agitadamente mientras me miraba a los ojos. Sin siquiera pensarlo la besé. Sentí sus labios humedecerse. Tomé su rostro entre mis manos y comencé a besarla con más intensidad. Sentí que ella se resistía pero luego la tensión iba desapareciendo de su cuerpo. Decidí bajar mis manos un poco pero de pronto ella se separó de mí bruscamente y se puso de pie.
-Tienes que perdonarme, Yaten…-dijo con lágrimas en los ojos.-Pero no puedo hacer esto.
Salió de la habitación y la escuché tocar en la de en frente. Al poco rato Taiki entró a mi habitación.
-Lo siento, de verdad.-dijo Taiki.-Tienes que ser paciente.
-Yo puedo ser muy paciente, Taiki… pero no sé si eso sirva de algo.
Me coloqué el pijama.
Serena.
Seiya y yo nos encontrábamos recostados en el sofá, abrazados. Su cuerpo envolvía el mío y yo no podía sentirme más protegida. Su aliento golpeaba mi rostro y yo no dejaba de besarlo en el cuello.
-No tienes idea de cuánto te extrañé.-le dije en el oído.
-Claro que tengo idea…-respondió riendo.-Y te advierto que debes dejar de hacer eso.
-¿Hacer qué?-dije mientras volvía a besar su cuello.
-De acuerdo, Serena Tsukino, vuelve a hacerlo y sufrirás las consecuencias.
Una vez más.
-Te lo advertí.-dijo Seiya incorporándose al tiempo que me alzaba y me llevaba a la pared.
Seiya me estrelló contra la pared y me besó frenéticamente en los labios. Yo enredé mis piernas a su alrededor y me dejé llevar. Sus manos se movían cuidosamente hasta mis pechos y abrí los ojos.
-Seiya…-dije entre susurros.-Nos pueden descubrir…
-Eso lo hace más interesante.-dijo mientras me quitaba la ropa.-¿No lo crees?
Sentí cómo me besaba el cuello al tiempo que me quedaba sin ropa. Una vez que ambos nos encontramos sin ropa sentí cómo se introducía en mí lentamente. La pared estaba fría pero no me importaba. Comenzamos a movernos lentamente mientras yo reprimía mis gemidos en su boca. El sudor bañaba nuestros cuerpos mientras el ritmo aumentaba. Seiya me besaba los senos mientras me penetraba fuertemente. Sentí su abdomen acercarse y alejarse del mío, sus manos se encontraban en mis glúteos y cada vez iba más rápido. Mis manos enredadas en su cuello y sentía el deseo creciendo en mi interior. Seiya sabía cómo moverse, me conocía demasiado bien para dejarme ir tan fácilmente. Sus manos acariciaban mis senos como nunca antes y me besó al tiempo que ambos llegamos al clímax. Él me bajó lentamente y nos volvimos a vestir en silencio, afortunadamente nadie nos había descubierto y volvimos a recostarnos en el sofá mientras reíamos en silencio.
Yaten.
Al día siguiente tomé prestado un traje de Seiya y me esmeré en mi arreglo personal. Le pedí a Amy que se quedara con Minako en el penthouse mientras que Serena me acompañaría a los juzgados. Seiya y Taiki irían a la dirección de la casa de Kakyuu para ver si podían hacer algo al respecto. Ellos se fueron en el automóvil de Seiya y Serena y yo nos fuimos en uno de los carros que estaban guardados en el garaje. Me sentía nervioso pero no lo suficiente, lo único que quería era que todo terminara pronto.
Cuando llegamos a los juzgados estacioné el auto y nos bajamos. Serena y yo caminamos con seguridad a través de los pasillos mientras la gente nos miraba. Estaba seguro de que la gente me reconocería al instante y en efecto muchas personas se sorprendían al mirarme caminando frente a ellos. Mientras Serena arreglaba nuestra cita con el jefe mayor, yo me encontraba hablando con un periodista que no había perdido el tiempo al tenerme frente a él. Decidí hacerlo porque creí que era la oportunidad perfecta de dar una historia a los medios y que no sospecharan de nada. Le informé lo que había sucedido agregándole un poco de mentiras para que nadie inculpara a Seiya en esto.
Serena me llamó para poder entrar con el jefe mayor y dejé al periodista. El jefe mayor, con quien yo había tenido reuniones muchísimas veces casi se desmayó al verme. Estuvimos hablando un rato sobre lo que era posible hacer.
-No creo que haya problema, señor Kou, su hermano es dueño pero ya que usted apareció no hay problema con eso. Simplemente usted me firma los papeles que indican que toma posesión de sus bienes nuevamente y listo. El proceso tardará un poco debido a que no esperábamos esto, pero puedo darle una carta poder en donde especifique que mientras los papeles se ponen a su nombre nuevamente usted podrá tomar el control sobre su dinero y sus bienes inmediatamente, ¿está de acuerdo?
-Por supuesto, señor Ariuki, pero antes de que haga los tramites me gustaría hacer cambios y dividir mis bienes.
-¿A qué se refiere?
Le expliqué lo de mis hermanos y accedió.
-Quiero repartir los bienes y el dinero entre los tres, por favor.
-No se preocupe, señor Kou, usted tiene suficiente dinero para darle a diez hermanos de ser necesario, y aun así sus diez hermanos serían millonarios. Debo decirle que su hermano el señor Seiya hizo un gran trabajo durante su ausencia y sus inversiones aumentaron en un 20% en comparación a hace dos años. Eso significa que es usted 20% más rico que hace dos años.
-La señorita Tsukino aquí presente tiene una lista de mis bienes, empresas y cuentas bancarias y ella misma le explicará cómo deben ser repartido todo.
Serena sacó una carpeta de su portafolio y lo abrió sobre la mesa.
-Al señor Taiki Kou le pertenecerá Nippon Steel, East Japan Supermarkets, Japan Tobacco, Takeda Pharmaceutical, Mitsubichi Electric Corporation y la red de hospitales Kou's Medical Incorporation Hospitals. Debe ser transferidos a su cuenta bancaria el 33.33 % del total del dinero de Yaten Kou. Todos los derechos deben ser transferidos y quedar a su nombre. Para Seiya Kou quedará Dai Nippon Printing, Sompo Japan, Suzuki Motors, la red de preparatorias privadas Toshiba High School, Fujifilms y la red de centros nocturnos que incluyen casinos, antros, bares, etc. también hay que transferir el 33.33%. Para Yaten Kou, entonces quedará la oficina central Kou Enterprises, West Japan Railway Company, Mazda Motors, NEC Corporation, Daido Life Insurance, Dream Stage Entertainment, Electric Power Development, Co. Fuji Television y la empresa independiente de cine Sailor Starslights Films. Taiki Kou será dueño de los tres complejos de departamentos que se encuentran en la ciudad de Hiroshima, una casa en Yokohama y una de las casas al norte de Tokio. Seiya se quedará con el penthouse, una casa en la ciudad Okinawa y la casa de Arakawa. Yaten Kou se queda con la mansión Kou ubicada en Tokio, el complejo departamental ubicado en Tokio, una casa de Osaka y la casa de ciudad Nagasaki.
El señor Ariuki anotó todo tal y como Serena se lo había dicho. Ambos revisamos los documentos muy bien hasta asegurarnos de que todo estaba correcto. Me entregó la carta poder que me acreditaba y nos despedimos de él. Al salir de su oficina había muchísimos periodistas tratando de entrevistarme. Serena se asustó al ver a tanta gente ahí reunida y uno de los empleados de los juzgados nos ayudó a salir por otro lado.
Seiya.
Nos detuvimos a comprar algo de beber. Le dije a Taiki que esperara en el auto mientras yo iba rápidamente a comprar un par de bebidas. Al salir del edificio había dos hombres esperándome. Ambos comenzaron a golpearme hasta haberme tirado al suelo y ni siquiera tuve tiempo de pensar o hacer algo. Me subieron a una camioneta y manejaron rápidamente. Me desmayé durante el trayecto y cuando desperté me encontraba en algún lugar, estaba oscuro y me dolía todo el cuerpo a causa de los golpes. Sentí la sangre en mi boca cuando traté de incorporarme y entonces alguien encendió las luces. Fue entonces cuando entró el señor Nishimura acompañado de dos hombres, los mismos que me habían golpeado y ambos me tomaron mientras el señor Nishimura encendía un cigarrillo.
-Hay, Seiya Kou, ahora me convenzo de que tú no sabes hacer nada bien, ¿cierto?-dijo sonriendo maléficamente.-Hay dos cosas por las que te traje aquí, querido Seiya, y no quiero que juegues conmigo porque soy capaz de cualquier cosa. Quiero que me digas en este preciso momento qué le hiciste a mi hija. Quiero saber dónde está. Hace dos días que nadie la ha visto, no llegó a su departamento y ni siquiera ha ido a trabajar. Tu secretaria me dijo que fue a visitarte hace dos días y que la había visto llorar, así que ahora mismo me dices a dónde fue.
-Yo no le hice nada, señor Nishimura, tan solo le dije que hiciera algo por ella misma, que se fuera de aquí antes de que le pasara algo malo.
El señor Nishimura hizo una seña y uno de los hombres me golpeó.
-No nos amábamos, señor.-dije con dificultad.-No tengo la menor idea de a dónde se fue, pero seguro está en un lugar mejor, lejos de usted.
Volvieron a golpearme.
-Escucha, Seiya Kou, estoy seguro de que Kakyuu tampoco estará muy contenta contigo. Hoy me desperté con la noticia de que tu querido hermano no estaba muerto, ¿puedes explicarme eso? Definitivamente esta noche será larga para ti.
Uno de los hombres me colocó una bolsa negra de manta en la cabeza y volví a desmayarme.
Taiki.
No tuve tiempo de hacer absolutamente nada. Esos hombres fueron tan rápidos que para cuando me bajé del carro ya se habían ido. Me quedé en shock unos momentos, tenía que pensar rápido. Tenía la dirección del lugar al que iríamos, estaba casi seguro de que se lo llevarían allí, así que tomé el carro y busqué la dirección. Tokio era una ciudad que no conocía y batallé mucho, duré horas buscando el lugar y ni siquiera tenía un teléfono para localizar a Yaten. Decidí bajarme en un teléfono público y marcar al celular de Amy. Le informé de lo que estaba pasando y lo que planeaba hacer, le pedí que le dijeran en cuanto tuvieran oportunidad y les di la dirección. Tras colgar seguí buscando la dirección. Encontré la calle al anochecer, estaba seguro de que el lugar no sería nada discreto y en efecto encontré una enorme mansión al terminar la calle. Escondí el carro varias cuadras más allá para no verme sospechoso y me di cuenta de que la casa estaba rodeada de hombres. Estudié la casa durante mucho tiempo antes de atreverme a hacer algo, necesitaba encontrar algún lugar por el cual pudiera meterme sin ser visto. Después de un tiempo noté un pequeño espacio por la parte de atrás en la que los hombres se encontraban muy entretenidos viendo un partido de baloncesto. Solo había tres de ellos y los tres se encontraban inmersos en el pequeño televisor de pilas. Tenía que ser rápido y cuidadoso. Caminé lentamente hasta encontrarme frente a ellos detrás de los arbustos. Ninguno de los tres se movía o miraba hacia otro lado, tan solo tenían puesta toda su atención en el partido. Caminé agachado hasta encontrarme pegado a la barda que no estaba tan alta, lo único que tenía que hacer era saltar un poco para subirme a ella y luego pasarme al otro lado. Mientras ellos miraban el televisor portátil escalé la barda lo más silencioso que pude y cuando estuve a una altura considerable revisé que no hubiera nadie esperándome del otro lado. Cuando estuve seguro me pasé al otro lado y tuve que dar un salto para poder pisar el suelo. Me quedé inmóvil un rato para asegurarme de que nadie me había visto.
Seiya.
Cuando abrí los ojos me encontraba en un lugar oscuro. Me habían quitado la bolsa de la cabeza y cuando intenté incorporarme el cuerpo me dolía demasiado. Sentía el sabor metálico de la sangre en mi boca y el sudor resbalando por mi rostro. Ya no recordaba cuánto me habían golpeado pero me dolía muchísimo. Cuando al fin logré recargarme contra la pared noté que una luz se encendía a lo lejos. Algunos pasos acercándose a donde yo me encontraba y de nuevo noté las figuras de dos hombres frente a mí. Uno de ellos había dicho "ya despertó", pero no lo había escuchado muy bien. Sentí cómo me levantaban entre los dos y me jalaban por los pasillos. Llegamos a la misma habitación enorme en la que había visto a Kakyuu por última vez. Abrí los ojos lentamente tratando de adaptarme a la luz y entonces los vi. Ahí se encontraban algunos hombres más, Kakyuu y el señor Nishimura. Los hombres que me sostenían me dejaron caer y sentí cómo mis huesos tronaban. La voz de Kakyuu inundó mis oídos.
-Seiya Kou.-dijo seriamente.-Debo confesarte que jamás creí que serías capaz de hacer esto. Siempre creí que eras un idiota, un títere cualquiera que se podía manejar fácilmente.-dijo mientras se acercaba a mí.-Pero debo aceptar que ahora sí me sorprendiste.
Ahí estaba frente a mí, mirándome con furia en los ojos.
-Creíste que podías burlarte de mí, creíste que podías conmigo, ¿no es así?-elevó la voz.-Sabías perfectamente que tu hermano jamás murió, ¿cierto?-gritó.-Lo sabías y decidiste engañarme. Todo el poder que el señor Nishimura y yo teníamos sobre las cuentas bancarias de tu hermano ahora está desaparecido. Tu hermano llegó aquí como el dueño y señor y nos quitó el poder por completo. Por tú culpa.-dijo al tiempo que me agarraba de la cabellera y me jalaba fuertemente hacia atrás.-Por tu culpa la mitad de nuestros negocios se vinieron abajo.-gritó.-Pero ésta me la vas a pagar, Seiya Kou, tú y tu adorada madre me la van a pagar. ¡Tráiganla!
No podía hablar, no podía hacer nada. Apenas podía respirar con normalidad. Mi corazón latía rápidamente y de pronto una oleada de miedo me invadió. Sentí como si fuera la última noche que vería la luz, que mi madre y yo terminaríamos en ese lugar sin nada, como habíamos empezado. Logré ver a mi madre que era jalada por un hombre. Apenas y podía reaccionar, se notaba confundida y parecía no tener vida a pesar de estar respirando. Sentí cómo el dolor subía y bajaba por mi cuerpo al ver a mi madre en esas condiciones. Se notaba que no había comido nada y que apenas y podía mantenerse despierta. La dejaron a mi lado mientras escuché las risas de Kakyuu. Me acerqué a ella como pude y la sostuve entre mis brazos con las pocas fuerzas que me quedaban.
-Ma…má…-logré decir.
Ella fijó sus ojos en mí y supe que me reconocía. No hablaba ni decía nada pero supe que trataba de decirme algo con la mirada.
-No debes preocuparte.-dijo Kakyuu.-Porque pronto tú y tu adorada madre podrán estar mucho tiempo juntos.-rio.-Tendrán toda la eternidad para aprovecharse.-se burló.-Pero antes de que suceda cualquier cosa, nos vas a decir a dónde fue Reika, ¿me entiendes? Y luego podré terminar contigo, con tu madre, y luego, cuando no haya más obstáculos de por medio, con tu estúpido hermano. Que disfrute todo lo que ha recuperado porque no le durará mucho el gusto. Tú y él terminarán pudriéndose bajo tierra y entonces habré terminado mi venganza para con tu padre. Yaseiki Kou me pagará todas y cada una de las que me hizo cuando tú y Yaten estén enterrados en este jardín.
Tomé el valor necesario y abrí la boca.
-No… tengo la menor… idea… de dónde pueda estar… Reika…-dije.-Ella se fue porque… odia a su padre, odia… su vida…
El señor Nishimura se acercó a mí rápidamente y me dio una cachetada.
-Mi hija jamás podría odiarme ni a mí ni a su vida, ¿entiendes? Ella siempre lo ha tenido todo y ni en sueños podría odiarme.
-Créame, señor… ella… lo odia…
-¡Cállate!-gritó.-Él no me dirá nada, Kakyuu, termina con él de una buena vez estoy cansado de verlo aquí.
-Primero quiero que tomen a su madre.-ordenó Kakyuu.-Quiero que Seiya sufra cada instante que esté aquí. Quiero que vea a su madre morir.-sonrió maliciosamente.
Sentí cómo las lágrimas se acumulaban en mis ojos. No podía moverme ni hacer, no podía siquiera hablar. Traté de moverme pero no podía y de pronto dos hombres me tenían agarrado. Otro de ellos había tomado a mi madre y la había arrastrado hasta donde estaba Kakyuu.
-Por…favor…-dije entre sollozos.-Basta…
-Ahora sí, Seiya Kou, lamentarás tu apellido, lamentaras la familia que te tocó.-rio.
-¡Alto!
Hubo un silencio. Logré ver a Taiki por el rabillo del ojo. En cuanto me vio se acercó a mí.
Yaten.
Cuando había llegado al penthouse con Serena, Amy nos había dicho lo que estaba sucediendo. Les había ordenado que las tres se quedaran en el penthouse y yo me había salido disparado contactando con la policía federal. Ahora nos encontrábamos en la casa y mientras la policía se peleada con los hombres de esa mujer yo me había metido a la casa a buscar a mis hermanos. Escuché gritos al final del pasillo y caminé más rápido.
Seiya.
-¿Seiya? ¿Estás bien?-preguntó mientras trataba de levantarme.
Kakyuu abrió los ojos como platos.
-Pero… ¿qué rayos haces tú aquí?-dijo de pronto.
Entonces no comprendía. Kakyuu le hablaba a Taiki como si lo conociera desde antes.
-Ahora todo tiene sentido.-dijo Taiki.-No puedo creer que tú seas Kakyuu, la mujer que ha provocado todo esto.
-Cómo es posible que tú hayas llegado aquí… que conozcas a Seiya… que hayas salido de Karogu.
-Ya lo ves… tanto te empeñaste en mantenernos a mí y a mi madre alejados de la sociedad… pero, ¿sabes una cosa? No puedes hacer nada contra el destino. Yaten llegó a mí.
-¿Seiya? ¿Taiki?
Ahora Yaten había entrado también. Y ahí estábamos los tres frente a la mujer que nos había hecho la vida imposible durante el último año.
-Vaya, vaya…-dijo Kakyuu.-Ahora me van a decir que los tres queridos hermanos se han unido y ahora están aquí, frente a mí. Así será todo más fácil para mí.
Yaten se acercó a nosotros y ayudó a Taiki a sostenerme.
-La casa está rodeada, Kakyuu, no podrás salir de aquí tan fácilmente.
-Tú siempre supiste que yo tenía más hermanos, ¿cierto?-dijo Taiki con coraje-Siempre lo supistes y por eso te empeñabas en que mi madre y yo nos quedáramos en Karogu…
-¿Qué es lo que sucede, Taiki?-dijo Yaten sin comprender.- ¿Acaso conoces a esta mujer?
-Por supuesto que la conozco.-respondió.-Yo no tenía idea de quién era Kakyuu… pero sí sé quién es Ichiro Takimechi. Por años creí que estaba muerta, creí que había muerto en un accidente y que por eso jamás regresó a Karogu. Ichiro es… mi tía… ella era hermana de mi madre.
-Tu madre… tu madre también pagó lo que tenía que pagar.-dijo Kakyuu.
-¿De qué estás hablando?-preguntó Taiki bajando el tono.
-Así es, querido sobrino.-repitió.-Tu madre también me pagó caro.
Noté que Taiki se ponía tenso y me soltaba lentamente.
-Tú… ¿qué demonios le hiciste a mi madre?
-Yo no le hice nada, querido sobrino, lo único que hice fue acelerar el proceso.-sonrió.-Iba a morir de todos modos, ¿no?
-Eres una…
Yaten me dejó en el suelo para poder sostener a Taiki.
-Debes tranquilizarte, Taiki.-le dijo Yaten.-esta mujer no vale la pena.
-Tu madre moriría de todos modos.-siguió diciendo Taiki.-Así que yo solo aceleré el proceso…-rio.-Cuando conocí a su padre fue en Karogu. Yo era una niña, pero cuando lo vi a él supe que estaba enamorada…-dijo después.-Pero él se fijó en mi hermana… en Sakura… ellos estuvieron juntos por un tiempo, casi dos años porque Yaseiki tenía que regresar a Tokio. Él tenía planeado convertir a Karogu en una gran ciudad, pero al conocer a Sakura todo cambió. Se pasaban juntos días y noches, pero Sakura no tenía la fuerxa necesaria para dejar Karogu e irse con él. Ella estaba cansada de los viajes de Yaseiki, y yo siempre estuve allí, apoyándolo… pero él siempre me rechazaba. Cuando tu madre dejó a Yaseiki se fue y yo lo seguí… pero él seguía rechazándome, cada día, y me hizo sentir la mujer más miserable. Juré que lograría ser alguien a su altura, que regresaría por él y él no tendría el valor de rechazarme nuevamente. Pero cuando regresé a Karogu, tu madre… tu madre estaba embarazada. Tendría un bebé del hombre que yo amaba, del hombre por el que yo hubiera muerto. Ella quería contactarlo y decirle para que volviera por ella, pero yo… yo la convencí de que lo mejor era no decírselo nunca, le mentí.-rio de nuevo.-Le dije que Yaseiki estaba comprometido con otra mujer y que él jamás volvería por ella. Ella me creyó todo, ella siempre creía en mí. Por eso a ti, querido sobrino, te crio con la idea de que no tenías por qué conocer a tu padre.
-Eres una…
Yaten seguía sosteniendo a Taiki.
-Cuando tu madre murió.-sonrió.-Yo no tenía por qué quedarme en Karogu, tenía que cumplir mi promesa de lograr ser alguien. Te dejé porque sabía que tú nunca te atreverías a salir de ese pueblo mediocre, sabía que podrías pasar tu vida entera allí y jamás enterarte de lo que sucedía afuera. Pero luego…luego me di cuenta al conocer a la madre de Seiya que ella también había tenido un hijo de Yaseiki. Se habían conocido dos años después de que Sakura y Yaseiki habían terminado. No fue amor eterno, tan solo fue un enamoramiento de algunos meses, pero lamentablemente la madre de Seiya se dio cuenta demasiado tarde de que se había quedado embarazada, y decidió quedarse con el niño sola. Fue entonces que tu padre fue comprometido en matrimonio con Amalia… con la mujer que más he odidado, más que tu madre.-dijo dirigiéndose a mí.-O que mi propia hermana. Tu querida madre.-dijo viendo a Yaten.-Ella… ella fue la única mujer de la que Yaseiki estuvo realmente enamorado. Y no pude soportar la idea de saber que además de las tres mujeres que habían tenido a Yaseiki además tenían un hijo de él. Todas menos yo. Tu madre me la pago.-le dijo a Taiki.-Tu madre.-le dijo a Yaten mientras sonreía.-Definitivamente también.-rio.
-¿También te atreviste a hacerle daño a mi madre?
-Amalia tenía una excelente salud.-dijo irónicamente.-Lástima que se haya muerto de la noche a la mañana, ¿no crees?
Esta vez fue Taiki quien tuvo que retener a Yaten.
-Y ahora, solo faltaba la madre de Seiya, porque cuando acabe con ella ustedes serán los siguientes, y entonces mi venganza será completada.
-Tú nunca llegaste a ser alguien.-dijo Yaten.-Dijiste que querías ser alguien de la altura de mi padre, pero nunca lo fuiste, ni antes, ni ahora. No importa todas las cosas malas que hayas hecho para conseguir dinero, no importa porque al fin de cuentas de nada te sirvió para tener a mi padre. Mi padre se fijó en Sakura por su corazón, fuiste tú quien los separó. Ni Sakura ni Ari tenían el dinero que mi madre tuvo, y él se fijó en ellas por quienes eran, no por lo que tenían. Se fijó en mi madre por todo lo que ella representaba, y tú… tú ni con todo el poder del mundo lograste tener su corazón. Siempre supiste que los tres existíamos pero jamás dijiste nada, dejaste que Taiki se quedará encerrado en Karogu pero al final todo te salió mal y nos encontramos. Creo que debo de darte las gracias porque si no hubieras mandado matarme jamás hubiera conocido a Taiki y jamás hubiéramos descubierto la verdad. Pero ahora… ahora estamos aquí los tres.-dijo Yaten levantándome de nuevo.-Y no vas a poder con nosotros tres juntos. La casa está rodeada por la policía federal, ni tú ni Nishimura pueden salir de aquí fácilmente.
Kakyuu tomó el arma de uno de sus hombres y nos apuntó.
-Ustedes no podrán conmigo.-dijo mientras nos apuntaba.-Yo voy a terminar con cada uno de ustedes y se arrepentirán de haber nacido. Pero primero…-dijo bajando el arma a donde estaba el cuerpo de mi madre.-Ella debe…
Entonces no supe de dónde había encontrado la fuerza para zafarme de los brazos de mis hermanos. Caminé como pude hasta donde estaba mi madre e intenté quitarle el arma a Kakyuu. Los hombres ya se habían acercado a nosotros mientras que el señor Nishimura intentaba irse del lugar. Yaten y Taiki luchaban contra algunos de los hombres mientras que yo forcejeaba con Kakyuu. Tenía muy pocas fuerzas y no sabía lo que iba a pasar. Noté que un cuerpo de policías entraba a la habitación y peleaban con los hombres. Yaten y Taiki se acercaban a mí y de pronto…
Yaten.
El estruendo se escuchó por todo el lugar. Taiki había agarrado a Kakyuu de ambos brazos y yo sostuve a Seiya mientras caía. La bala le había impactado en el abdomen y estaba perdiendo mucha sangre. Un policía le ayudó a Taiki a esposar a Kakyuu mientras que otros dos hombres se llevaban a la madre de Seiya a una ambulancia. Otro hombre me ayudó a mí a cargar a Seiya hasta el exterior en donde vi a Amy, Minako y Serena esperándonos. En cuanto Serena vio a Seiya herido salió corriendo mientras gritaba. Serena subió a la ambulancia con Seiya quien había perdido la conciencia. Amy abrazó a Taiki mientras que Minako se acercaba a mí.
-Yaten…-dijo mientras me tocaba el rostro.-¿Te encuentras bien?
La abracé sin pensarlo. Sabía muy bien que Minako no se sentiría cómoda pero tenía que sentir su cuerpo. La abracé fuertemente y aunque al principio ella estaba tensa dejó que yo la abrazara y sentí sus pequeños brazos rodear mi cuello. Kakyuu y el señor Nishimura habían sido esposados y estaban siendo llevados a la cárcel.
-Debemos ir al hospital.-dijo Taiki.-Seiya se veía muy grave.
Todos nos subimos a la camioneta y nos dirigimos al hospital rápidamente. Era la madrugada cuando llegamos al hospital. Al llegar tuvieron que ayudarnos a bajar porque el lugar estaba abarrotado de periodistas. Las puertas del hospital permanecían cerradas para que nadie nos molestara y el mismo director del hospital nos guio hasta donde estaba Seiya, a quien habían tenido que intervenir para sacarle la bala. Nos informó uno de los doctores que había perdido mucha sangre y que uno de nosotros tenía que donar sangre inmediatamente. Taiki y yo nos dirigimos a los laboratorios para que revisaran quién de los dos podía donar sangre. Nos aseguró que si la bala no había rozado partes delicadas no había problema a menos que no le transfirieran sangre lo más pronto posible.
Mina.
Después de que Taiki y Yaten habían ido a los laboratorios, Serena apareció llorando. Amy trató de consolarla pero no dejaba de llorar, lucía realmente preocupada y triste por toda esa situación. Yo me sentía muy alterada pero prefería no decir nada, después de todo yo no tenía derecho a sentirme mal cuando no podía recordar nada, pero tenía que aceptar que el hecho de haberme imaginado a Yaten en peligro me había puesto los pelos de punta. Me sentía verdaderamente mal, todo esto había sido revelador. No lograba adaptarme a Tokio, no lograba adaptarme a todos los lujos que teníamos aquí, a las enormes distancias y a toda la atención que la gente nos prestaba. Pero después de todo Yaten era el hombre más rico de todo Japón, no podía pasar desapercibido. Según nos había dicho Serena, Seiya había perdido mucha sangre y le estaban sacando la bala del abdomen. No era un procedimiento peligroso pero el hecho de perder sangre sí lo era. Mientras platicábamos en la sala de espera de pronto me sentí extraña, escuché que una voz gritaba mi nombre y cuando me giré para saber quién me llamaba vi a una mujer más joven que yo de cabello morado. Al verme se había soltado llorando y no dejaba de decir mi nombre.
-¡Mina!-siguió diciendo cuando estuvo frente a mí. Me puse de pie totalmente confundida.-Eres tú… ¡realmente eres tú!-después me abrazó y me tomó por sorpresa. Serena se había puesto de pie y saludaba al hombre rubio que acompañaba a la chica que me abrazaba.
-Discúlpame pero… la verdad no recuerdo…
-Lo sé.-dijo limpiándose las lágrimas.-Minako Aino, soy tu hermana… soy Hotaru…
Abrí los ojos como platos y me sentí como una estúpida. Esa chica que lloraba frente a mí era mi hermana y yo no podía recordarla. Me sentí un poco mareada y caí sobre el asiento. Sentí que Amy trataba de tranquilizarme y Hotaru se sentada del otro lado para ayudarme.
-Mina está un poco sensible.-dijo Amy.-La noticia le cayó de golpe pero debes comprenderla…
-Lo siento mucho, Mina…-dijo Hotaru.-Realmente estoy emocionada por verte, sé muy bien cuál es tu situación y sé que no me recuerdas… pero quiero que sepas que te he extrañado demasiado y creí que jamás volvería a verte… soy tu hermana… y aunque no me recuerdes yo voy a estar a tu lado siempre.-sonrió.
Al escuchar sus palabras me sentí más tranquila. Noté que su mirada era sincera y aunque físicamente éramos muy diferentes, algo en sus ojos me dijo que era cierto, que esa chica era mi hermana y que me quería.
-¿Me dejarías abrazarte?-dijo Hotaru tomando mis manos.-Mina…
Sin decir nada fui yo quien le dio el abrazo. Instantáneamente comencé a llorar y no supe por qué. Quizá era por la confusión, por la desesperación o incluso por el alivio de sentir que no estaba sola. Ambas lloramos durante algún rato hasta que Yaten y Taiki regresaron. Noté que Yaten también saludaba al hombre rubio con entusiasmo y los miré confundida. Hotaru se puso de pie y tomó la mano de él.
-Mina… tal vez no recuerdes a Andrew, pero tú y él eran buenos amigos.-dijo Hotaru sonriendo.-Ambos nos preocupamos mucho por ti y… mientras ni tú ni Yaten estaban aquí, nosotros estuvimos juntos. Andrew me ayudó mucho y aunque tuvimos que pasar por algunos problemas, nosotros nos… casamos.-dijo de pronto.
Yo sonreí. No sabía por qué pero me sentía feliz por ellos. Yaten se sorprendió y los felicitó de buena manera. Luego Hotaru saludó a Yaten con felicidad. Se abrazaron durante un largo rato y Hotaru volvió a llorar. Andrew se sentó junto a mí mientras que Yaten y Hotaru se alejaban a hablar en privado.
-Mina…-dijo Andrew.-Hotaru y yo vivimos momentos muy difíciles aquí. Ahora que conocimos a Serena nos informó de todo lo que les pasó a ti y a Yaten, y me siento muy mal de que tú no puedas recordar nada, pero lo que dijo Hotaru es cierto, tú y yo éramos muy buenos amigos antes de que todo esto sucediera y todavía sigues siendo muy importante para mí. También quiero que sepas que amo a tu hermana y aunque tardé mucho tiempo en darme cuenta, ahora no quiero dejarla ir.
-Parece que sí la quieres mucho… escucha, Andrew, me siento como una total desconocida junto a ti. Se siente raro hablar con alguien que sabe todo de ti y tú no sepas nada ni de ti ni de la otra persona. Lo siento tanto… me siento tan mal por todo esto y cada vez que hablo con alguien parece ser igual. Me siento mal porque no recuerdo a mi propio esposo y ahora a mi hermana… ¿qué clase de hermana seré si no recuerdo nada?-dije a punto de llorar.-Quiero que me disculpes por no reaccionar como tú esperarías…
-No debes preocuparte, todos los que te rodeamos sabemos perfectamente lo que te sucede y te comprendemos. Será difícil para tu hermana pero al menos puedes intentar acercarte a ella, después de todo son hermanas y a pesar de que no recuerdes nada de ella ese lazo que hay entre ustedes nada lo rompe.-sonrió.
Miré a la dirección en la que Hotaru y Yaten charlaban, parecían muy unidos.
-Ellos…-dije mirándolos.- ¿Eran cercanos también?
-Yaten ayudó mucho a tu hermana cuando tenía muchos más problemas. Cuando tu hermana desapareció por mucho tiempo, Yaten la encontró porque te amaba y quería hacer algo por ti. Tú la habías buscado por demasiado tiempo y Yaten movió cielo mar y tierra para poder encontrarla. Ella tenía serios problemas de drogadicción… pero afortunadamente Yaten hizo todo lo que estuvo en sus manos para ayudarla. En el tiempo que ella duró en recuperación, se hicieron muy unidos.
-Todos siempre me hablan muy bien de Yaten, él… parece ser que él siempre ayuda a todos… él ayudó a mi hermana porque me amaba…
-No te presiones, Mina, Yaten te quiere tanto que estoy seguro de que incluso si tú jamás volvieras a recordar nada… él seguiría queriéndote igual.
-Eso es a lo que más le temo.-confesé.-A no volver a recordar nada… a no volver a sentir nada.-dije con un nudo en la garganta.- No me gusta la idea de no recordar las cosas tan maravillosas que Yaten hizo por mí, recordar momentos graciosos o tristes, no lo sé…
Yaten.
-No sabes el gusto que me da verte, Hotaru.-dije cuando estuvimos solos.-Mina te necesita tanto…
-Ella no me recuerda.-dijo triste.-Pero es mi hermana. No puedo siquiera imaginar todo lo que estás sintiendo en estos momentos. Sé cuánto amas a Mina y el hecho de que ella haya olvidado incluso lo que siente por ti…
-Me siento muy mal.-confesé.-Pero tengo que recuperarla. No me importa si nunca recupera la memoria, si lograra ganarme su corazón… eso sería suficiente.
-Tienes que ser fuerte. Mina parece una mujer totalmente diferente… pero yo también debo de ser fuerte y ayudarla. Debo pasar tiempo con ella y que sepa que como su hermana no la dejaré sola.
-No puedes ni imaginar todo lo que tuvimos que pasar… esa mujer nos hizo bastante daño y por su culpa… tanto la madre de Taiki como mi madre están muertas por su culpa.-dije conteniendo las lágrimas.-Y ahora la madre de Seiya está muy grave… los doctores dicen que no tiene muchas posibilidades. Por culpa de esa mujer Mina y yo tuvimos el accidente, por su culpa la mujer que amo perdió la memoria…
-Tranquilo, Yaten, todo mejorará.
Uno de los doctores que estaban atendiendo a Seiya se acercó a nosotros.
-Señor Kou, los resultados de los análisis están listos, tanto usted como su hermano son aptos para donar sangre.
Taiki ya se había acercado para escuchar.
-Recomendaría que vinieran los dos porque la cantidad que necesitamos no podemos quitársela solo a una persona.
Taiki y yo nos dirigimos con el doctor a un consultorio en donde a Taiki y a mí nos recostaron y prepararon para quitarnos sangre. Ambos estábamos callados mientras las enfermeras se encargaban de llenar las unidades de sangre. Al terminar nos pidieron que nos quedáramos recostados un rato hasta que nos recuperáramos un poco. Tanto Taiki como yo nos miramos angustiados y aliviados al mismo tiempo. Dos horas después nos dejaron salir y nos dirigimos a la cafetería del hospital a comer algo de azúcar. Al regresar a la sala de espera encontramos a los demás con noticias.
-Yaten.-dijo Serena.-El doctor dijo que la transfusión había salido perfectamente, Seiya tendrá que recuperarse pero estará bien. Dice que el impacto de la bala tardará un poco en sanar y que tendrá que quedarse internado por unos días o semanas.
-¿Qué hay de su mamá?-pregunté.
Serena agachó la mirada por unos segundos.
-Dijo que… no tenía mucha esperanzas… al parecer durante los días que estuvo cautiva pasó hambre y como no le daban medicamentos pues está muy mal…
-¿Qué es lo que tiene?
-El doctor dijo que tiene Parkinson, ha vivido así por casi 30 años. Lo descubrió cuando Seiya era muy pequeño y creyó que todo iba a estar bien, pero conforme Seiya fue creciendo se dio cuenta de que se le dificultaba controlarse, es por eso que lo llevó con tu padre. La señora vivió mucho tiempo en su casa sin atenderse, solo tomaba tranquilizantes creyendo que así se calmaría, pero cuando Seiya la encontró y la llevó al hospital en París le dijeron que la enfermedad ya se había desarrollado mucho y que ya era muy tarde para operarla. La enfermedad quizá se hubiera quitado paulatinamente con operaciones, pero al ser tarde lo único que pudieron hacer fue tenerla controlada e internada en ese hospital. Mejoró bastante pero al no tomarse los medicamentos durante estas semanas… bueno… se puso muy mal. Ahora no solo es el Parkinson sino que también tiene diabetes. La diabetes se le desarrolló ya cuando se encontraba en París, al parecer el hecho de no haberse atendido durante años provocó que su tendencia hereditaria a la diabetes se desarrollara, pudo no haberlo hecho pero una cosa llevó a la otra… el doctor dijo que… no tiene posibilidades de salir de esta… la señor ha estado preguntando por Seiya…
Me sentí fatal. Seiya se sentiría pésimo al enterarse de todo eso. Taiki había escuchado todo y nos miramos. Ahora no solo él y yo nos sentiríamos mal por nuestras madres sino también Seiya. Esa mujer había acabado con nuestras familias y estuvo a punto de destruirnos a nosotros. Hotaru se acercó a nosotros apurada.
-Yaten, tienes que venir a ver la televisión.
La seguimos por el pasillo hasta la sala de espera. En el televisor estaban dando una noticia especial en donde decían todo lo sucedido anoche.
-La criminal más buscada de todo Japón fue atrapada ayer durante una redada en la que encontraron cautivos a los hermanos Kou. Yaten Kou, el multimillonario, regresó de la muerte. Había estado escondido lejos de Tokio porque Kakyuu en sociedad con el empresario Kiriuki Nishimura mandaron asesinarlo a él y a su esposa Minako Aino. En el enfrentamiento Seiya Kou fue herido y se encuentra en el hospital recuperándose. Yaten Kou regresó para retomar el control sobre sus negocios pero al parecer ahora compartirá su fortuna con su hermano Seiya y además con Taiki Kou, un hermano que no conocían y que ahora se integra a la familia empresaria. Ichiro Takimechi, alias "Kakyuu" y el Kiriuki Nishimura serán juzgados y procesados dentro de una semana. Kakyuu es culpable de fraudes fiscales, robo, asesinato, secuestro, narcotráfico y corrupción, mientras que Nishimura será juzgado por corrupción, fraudes electorales, contrabando, estafas, alzamiento de bienes y evasión de impuestos. Todos sus bienes serán confiscados por la policía federal hasta que su hija y heredera Reika Nishimura aparezca para reclamarlos, al parecer está desaparecido y nadie sabe de ella. Se rumora que ambos serán juzgados a cadena perpetua en la prisión de máxima seguridad Nozomi en la pequeña isla de Shibotsu. Esperamos que Yaten Kou se reincorpore a su trabajo en cuanto su hermano salga del hospital. También se dice que…
-Ya no quiero ver.-dije de pronto.-Solamente quiero descansar. ¿Crees que podría entrar a ver a Ari?-le pregunté a Serena.
-Dile al doctor, seguro te deja entrar.
Busqué a una de las enfermeras y me dio permiso de ver a Ari. Al entrar a su habitación vi a la madre de Seiya recostado en la cama y conectada a muchos aparatos. Tenía un oxígeno por el cual respiraba y suero. Cuando cerré la puerta ella abrió los ojos y al verme me di cuenta de que intentó sonreír. Acerqué la silla a la cama para poder hablar con ella y ella con dificultad se quitó el oxígeno de la boca.
-Tú… eres el hijo de Amelia…-dijo con tranquilidad.
Asentí.
-Me da gusto conocerla.
-Seiya siempre me platicaba de ti.-dijo con la respiración entre cortada.
-Señora… no hable demasiado, puede hacerle daño.
-Ya no puedo estar peor.-afirmó.-Él siempre me decía que… eras un gran hermano… que hacías cosas increíbles por tus negocios y que ayudabas a mucha gente…
-¿Él dijo eso?-pregunté sorprendido.
Ella asintió con dificultad.
-Él siempre te admiró.-afirmó.-Siempre decía que… quería llegar a ser como tú… pero… siempre prefirió… cuidarme.
-Estoy seguro de que si mi madre aun viviera yo haría lo mismo que Seiya.
Ella sonrió.
-Ahora que yo me iré…-dijo mientras los ojos se le llenaban de lágrimas.-Él podrá… él podrá llegar a ser todo lo que siempre quiso porque no tendrá que cuidarme.
Tomé sus manos entre las mías.
-Tú y Seiya tienen el mismo brillo en los ojos… como el que tenía Yaseiki…
-¿Usted quería a mi padre?-pregunté sin saber por qué.
-Lo quería, sí. Lo quise muchísimo más porque me regaló a mi hijo… pero nunca estuvimos enamoramos… y eso no tiene que ser algo malo, ¿o sí? Éramos jóvenes y solo queríamos divertirnos, pero siempre lo respeté mucho. No estábamos hechos el uno para el otro, como lo fueron tu madre y él… ellos sí se amaban… pero de cualquier forma nos quisimos mucho, y mi mayor regalo fue mi Seiya…
-Estoy seguro de que mi padre la quería mucho también. Y déjeme decirle que él siempre amo a Seiya tanto como a mí.
-Lo sé…
Ella tosió un poco y luego volvió a hablar.
-Quisiera conocer a… Serena…
Salí un momento y le dije a Serena que me acompañara. Cuando entró me di cuenta de que Ari la miraba con gran ilusión. Serena se sentó en la silal y la tomó de las manos.
-Eres tan… hermosa como Seiya lo dijo…-sonrió.
Serena también sonrió.
-Desde que me enteré de todo estuve esperando este momento.-dijo Serena.
-Seiya me habló tanto de ti, me contó todo… y me dijo que… algún día tú… serías la madre de sus hijos…
Serena comenzó a llorar.
-Tienes que amarlo, para siempre…
-Lo amo, señora.-dijo Serena.-Y lo haré para toda mi vida.
-Solo espero que Seiya se despierte para poder despedirme de él… es lo único que espero porque tengo que verlo una última… vez… ustedes… dos… deben siempre estar al lado de él…
De pronto comenzó a sentirse mal y la ayudé a colocarse el oxígeno de nuevo. La enfermera nos pidió que saliéramos y Serena no dejaba de llorar.
-¿Te imaginas cuando Seiya sepa que…?
La abracé.
-Será un golpe fuerte, Seiya ha sacrificado muchas cosas por ella y ahora… pero tiene que ser fuerte. Nosotros tenemos que ayudarlo.
Regresamos a donde estaban todos los demás. Minako se encontraba platicando con Andrew y Hotaru mientras que Amy y Taiki estaban abrazados en silencio. Serena y yo nos sentamos del otro lado de la sala a esperar. Habíamos perdido la noción del tiempo y Serena se quedó dormida en mi regazo. Cuando se me ocurrió mirar en dirección a donde se encontraba Minako, ella me miraba como tratando de reconocer en mí lo que había perdido. Cuando nuestros ojos se encontraron noté que sus mejillas se enrojecían y apartaba la mirada disimuladamente. Cada minuto que pasaba sentía que mi vida se iba complicando más, y lo único que deseaba era que todo retomara su curso nuevamente.
