Disclaimer: Nada que reconozcáis es mío, solo lo uso para entretenerme en lugar de estar haciendo algo productivo o bien estudiando...

La advertencia...Exceso de seguridad y mucha mala leche

Afortunadamente no volvimos a ver a los merodeadores durante el resto del viaje, y pudimos disfrutar de un trayecto tranquilo en el cual nos dedicamos a hablar sobre los EXTASIS- exámenes que tendríamos a final de curso- Sobre nuestras "agradables" vacaciones, y nuestros planes de esquivar a toda costa los cuatro merodeadores.

Cuando el tren se detuvo en la estación tuvimos que aguantar un pequeño viaje más en carruaje hasta llegar a los terrenos del castillo.

La luna creciente se alzaba regia en el cielo curiosamente despejado, aportando un poco de luz que iluminaba tenuemente el castillo y sus alrededores. Realmente el lugar tenía magia...

El castillo de piedra grisácea, ahora negra por la escasa iluminación, se alzaba majestuoso ante nosotros. En el lago se reflejaba la luna, las aguas estaban en calma, haciendo que el lago pareciese un espejo. Y junto al castillo una gran extensión de árboles formaban el llamado "bosque prohibido" Mil historias recorren los pasillos hablando de ese bosque, cuya veracidad no puedo asegurar, tengo la suficiente cabeza como para no meterme ahí ni obligada.

Entramos las primeras en el gran comedor- culpa de Lily y su hambre irrefrenable- El gran comedor era una enorme sala con el techo encantado, de forma que se viese el cielo tal y como estaba en el exterior. A nuestro alrededor cuatro largas mesas de madera esperaban a los alumnos. Cada mesa pertenecía a una de las cuatro casas en las que nos dividían en primer año y la que pertenecíamos hasta irnos en séptimo. Hufflepuff, Ravenclaw, Slytherin y por supuesto Gryffindor, la mejor casa de todas- Y la nuestra.

Y al fondo de la habitación la mesa donde solían comer los profesores.

Las velas flotaban sobre nuestras cabezas iluminando el comedor mientras el murmullo generalizado hacía a su vez de "música ambiental", por llamarlo de algún modo.

Lily, Phoebe y yo estábamos sentadas cerca del extremo más alejado de la puerta. Phoebe miraba curiosa a su alrededor en busca de, como ella solía decir, un sujeto digno de estudio. Lily daba golpecitos en el suelo con la punta del zapato y tamborileaba sobre la madera con los dedos. Sin duda lo que más apreciaba Lily era el gran banquete que se nos ofrecía al comenzar el curso, pero odiaba la espera que lo precedía. Y yo por mi parte me limitaba a mirar hacia la mesa de los profesores con la cabeza apoyada sobre mis manos, esperando el discurso de nuestro director.

Lily¡Por Dios! Que Dumbledore hable ya y me deje comer ¡Estoy hambrienta!-exclamó desesperada

Phoebe: Como siempre Lils, eres un pozo sin fondo

De pronto Albus Dumbledore, nuestro actual director, se levantó de su asiento logrando que la sala se sumiese en el silencio más profundo.

Dumbledore: Bienvenidos alumnos un año más a Hogwarts. Espero que hayáis disfrutado estas vacaciones de verano y vengáis dispuestos a empezar un nuevo curso. Y sin más os deseo un feliz año y buen provecho.

Al terminar de hablar aparecieron sobre las cinco mesas todo tipo de platos, y al ver como Phoebe centraba su atención en ellos, examinando uno a uno decidiendo qué cenar. Y ver como los ojos verdes de Lily brillaban de emoción y pasaban de un plato a otro decidiendo qué comería primero. Sonreí y empecé a servirme un poco de puré de patatas y salchichas que había frente a mi.

Un par de horas más tarde, cuando por fin Lily terminó de cenar- nosotras habíamos terminado hace un buen rato- decidimos subir a la sala común de Gryffindor.

Pasaríamos un rato charlando y luego subiríamos a la habitación, distribuiríamos las camas y nos iríamos a dormir. El plan sin duda era perfecto, y es bien sabido que en esta vida ¡NADA! Es perfecto...lo que no sabíamos es cuanto podía llegar a estropearse nuestro "perfecto" plan.

Una vez llegamos a la sala común nos encontramos con la señora gorda- el retrato de una mujer rolliza que nos permite la entrada a la sala común y a las habitaciones- practicando, como de costumbre, para afinar su tono de voz

Lily: Buenas noches-saludó educadamente interrumpiendo-afortunadamente- los berridos del retrato.

S. gorda¡Oh¡Bienvenidas niñas! No sabéis cuánto os he extrañado. Por estos lugares nadie aprecia mis dotes musicales, y eso que he mejorado notablemente-aseguró sonriente

Phoebe: No lo dudamos

Andrew: Nos encantaría oírla cantar, pero el viaje ha sido largo y estamos cansadas-mentí

S. gorda: Comprendo...quizá otro día ¿Contraseña?

Lily: Andrómeda

S. gorda: Correcto, adelante niñas. Buenas noches-se despidió permitiéndonos entrar en la sala común.

Phoebe: Buenas noches, hasta mañana

Un vez dentro decidimos sentarnos en tres sillones color carmesí que había en una de las esquinas más apartadas de la sala, junto a la escalera de caracol que conducía a los dormitorios.

Lily: Echaba de menos este sitio-admitió dejándose caer pesadamente sobre uno de los sofás

Andrew: Si, en el fondo se echa de menos

Phoebe: Y este es nuestro último año...

Andrew: Nada, el año que viene nos metemos como profesoras. Tú de defensa contra las artes oscuras, Lily de pociones y yo de transformaciones

Phoebe: Jajaja no me imagino a Lily en plan Slughorn... ver Lils. Saca tripa.

La pelirroja se levantó del sofá y obedeció sacando una tripa inexistente mientras movía el labio superior como si tuviese un bigote, imitando a nuestro profesor de pociones. Las tres nos echamos a reír.

Lily: Andrew, te toca hacer de McGongall.

Me deshice las trenzas y me recogí el pelo en un moño, me puse de pie estirándome mucho y las miré con expresión muy seria.

Phoebe¡Igualita!

Andrew: Felicidades señorita Thomson, diez puntos para Gryffindor.

Las tres seguíamos con nuestras imitaciones cuando los cuatro merodeadores entraron en la sala común.

Lily: Chicas, a ver si adivináis quién soy- nos retó sonriendo de forma perversa.

Miró a los merodeadores de reojo y arrugó un papel haciendo una pequeña pelotita con él. Llenó de aire los pulmones, inflando el pecho, se alborotó el pelo con la mano y empezó a andar lanzando al aire la pelotita

Phoebe¡Potter!- adivinó mientras las dos nos reíamos con ganas y los merodeadores, en especial James, nos miraban molestos.

En ese momento me levanté poniendo la cara más arrogante que me salió en ese momento y miré a Lily por encima de mi hombro. Después me acerqué a ella.

Andrew¡Eh Prongs! Me aburro ¿por qué no vamos a hacerle la vida imposible a alguien?-dije forzando mi voz para que sonara grave

Lily: Claro Padfoot. Pero ahora sonríe que dos rubias sin cerebro nos están mirando

Y Phoebe se agachó y se unió a nosotras

Phoebe¡James Sirius ayudadme¡Mi sombra me persigue y soy incapaz de despistarla!

Acabamos en el suelo llorando de la risa.

Sirius: Mira, ahora resulta que nuestras tres amiguitas son cómicas

James: Payasas diría yo-le corrigió visiblemente molesto

Remus: No seáis así, os han imitado a la perfección. Felicidades chicas-nos defendió el castaño

Peter¡Es cierto¡Mi sombra me persigue¡¡Quitármela¡¡¡MAMI!-chilló horrorizado

James: Anda Sirius, del tú-rogó el moreno y su amigo le dio una colleja a Peter

Después ambos morenos volvieron centrar su tención en nosotras.

Phoebe se quedó un poco rezagada, en un segundo plano. Por el contrario Lily y yo nos pusimos en pie y les miramos desafiantes. He de admitir que en ese momento me sentía, extrañamente, segura de mi misma y mi arrogancia alcanzó límites insospechados.

Andrew¿Qué os pasa? Os noto un poco molestos

James¿Nosotros¡Para nada! Lo cierto es que nos ha encantado vuestro espectáculo-sonrió con burla

Sirius: Aunque nunca conseguirás imitarme la perfección-afirmó dirigiéndose a mi

Andrew: No, me falta tu ego extra grande

Sirius: Lo que te falta es alguien que te caliente la cama- dijo mirándome fijamente con sus ojos azules mientras las comisuras de sus labios se curvaba en una cruel sonrisa.

Respiré hondo tratando de recomponerme. El comentario me había molestado bastante, pero me limité sonreír de la misma forma que él

Andrew: Viniendo de alguien que tiene a todo el sector femenino de Gryffindor en su cama noche si y noche también debería sentirme dolida con ese comentario ¿cierto?

Sirius: Esa era la idea

Andrew: En ese caso espera un segundo-dije levantando la mano derecha con la palma de la mano completamente abierta. Respiré hondo, con los ojos cerrados, y luego le miré implorante y con cara de víctima- ¡Oh gran Sirius Black! Sé que no soy rubia y encima tengo cerebro, con lo cual no soy tu tipo, pero suspiro por tus huesos y beso el suelo por donde pisas ¡Llévame a tu cama y tengamos una noche de sexo salvaje!- finalicé mi actuación arrodillándome a sus pies

Sirius¿Debería tomármelo como una burla o como un ruego?

Andrew: Eres la persona más despreciable del planeta ¿qué te hace pensar que querría tocarte siquiera?-pregunté levantándome

Sirius: Todas las tías del castillo accederían, encantadas, a tener algo conmigo. Tú no vas ser la excepción-aseguró y no pude reprimir una carajada.

Andrew: Tranquilo Back, si he sobrevivido seis años sin tu "virilidad" podré sobrevivir uno más

Sirius: No si yo me intereso por ti- dijo acercándose mi. Levantó una mano y acarició mi pómulo con la yema de sus dedos. Su piel estaba fría, pero aun así mi piel ardió al notar el contacto

Andrew¡Ja!- me mofé intentando disimular lo aturdida que estaba- Inténtalo con el calamar gigante, tendrás más suerte que conmigo. Aunque si fuera tú me encargaría de estudiar su anatomía primero

Sirius: Ya lo veremos

Andrew: Insisto, empieza con la anatomía del calmar, no queremos que te lleves una sorpresita...

Sonreí y le miré por ultima vez tratando transmitir a mi mirada todo el odio que sentía en mi interior.

Después subí las escaleras de caracol que llevan nuestro cuarto, pero antes de poder abrir la puerta noté una mano reposar sobre mi cintura.

Me quedé helada, más aun cuando con la otra mano retiró una de mis trenzas acariciándome el cuello y después acercó sus labios a mi oreja rozándola ligeramente

Sirius: Si me lo propongo caerás- dijo en un susurro, y el notar su aliento contra mi piel hizo que me estremeciera. Tuve que cerrar los ojos intentando recordar como se respiraba

Sirius: Tarde o temprano todas caen

La ira recorrió mi cuerpo como la lava recorre un volcán. Abrí los ojos de golpe y eché el brazo hacia atrás dándole un codazo en el estómago que le hizo retroceder.

Andrew¡Muérete Black!-exclamé antes de cerrar la puerta dejándole inmóvil con las manos en el costado.

Me cambié de ropa maldiciéndole en todos los idiomas que conocía y hablando conmigo misma.

Una vez ya con el pijama puesto me senté en la que había decidido que sería mi cama- la más cercana la puerta- y me dejé caer hasta que mi cabeza aterrizó sobre la almohada. Una oleada de rabia aun mayor me inundó al recordar las palabras del memo de Black "tarde o temprano todas caen" ¿Quién se creía que era ese estúpido? Había llegado el momento de bajarle los humos a ese imbecil, se iba a acordar de mi.

La puerta de la habitación se abrió de golpe sacándome de mis pensamientos vengativos. En el umbral, de pie, estaban Phoebe y Lily mirándome en silencio. Por sus caras adiviné que estaban preocupadas...

Me limité a coger mi almohada y a ponerla sobre mi cara, después grité con toda la fuerza que me permitieron mis pulmones y mis cuerdas vocales

Andrew¡¡LE ODIO!

Lily: Comprensible, ciertamente comprensible-admitió la pelirroja entrando y sentándose en la cama contigua a la mía

Andrew: Necesito vengarme de él. Hacerle algo que no se le olvide en la vida

Lily¿Se lo podemos hacer a Potter también?

Andrew¡¿Qué ha hecho Potter ahora!

Lily: Por ahora nada

Andrew¿Entonces?

Lily: Prevención-aclaró buscando en el baúl su pijama.

Permanecimos en silencio mientras mis dos amigas se cambiaban de ropa, pero antes de poder reanudar la conversación se abrió la puerta de la habitación y entraron dos chicas acompañadas ni más ni menos que por Potter y Back.

Lily¡¿Qué hacéis aquí¡¡Largo!-chilló encolerizada

James: Tranquila Evans, nuestras amigas-señaló a las chicas- nos han invitado-aseguró sonriendo con suficiencia

Andrew: Ni de coña-dije levantándome de la cama y acercándome a la puerta con la sola intención de echarles de aquí.

Sirius: Bonito pijama-opinó mirándome de arriba abajo con una sonrisa burlona en el rostro.

Miré mi atuendo y noté arder mis mejillas al ver su sonrisa, siempre he sido muy calurosa y duermo con unos shorts blancos y una camiseta de tirantes azul.

Andrew¡Largo!-chillé avergonzada y cerré con fuerza la puerta

Bueno, y hasta aquí el segundo capítulo, estero que os guste y deciros que el principio de la historia, al ser narrada por uno de los personajes se centra bastante en ese personaje. Tranquilos, no toda la historia es así.

Un beso muy fuerte!