CAPITULO 8
(Pov Violett)
Entré en el despacho del señor y se sentó sobre el sofá de cuero.
-Violett ¿verdad?-.
Asentí.
-¿Tienes precio?-.
-¿Cómo?-.
-Que si tienes precio-.
-Precio...- susurré- ¿A qué se refiere?-.
-¿Cuanto pides por quitarte la ropa?-.
-Creo que se está confundiendo-.
-¿Me estoy confundiendo?, es imposible que no te guste nena, acércate-.
Me acerqué un poco, sus ojos brillaban y su pelo estaba tan perfectamente peinado, me dedicó una enorme sonrisa, y pude saber que era más joven de lo que aparentaba.
Sus manos fueron a mi cintura y me sentó sobre sus piernas.
Sus labios fueron a mi cuello y al besarlo, una electricidad extraña me recorrió desde la punta de los dedos de los pies hasta la punta de los dedos de las manos y se hizo patente entre mis piernas. Gemí y me tapé la boca con las manos.
Su sonrisa fue ronca.
Sus dedos recorrieron las costuras de las medias hasta la mitad de los muslos y luego siguieron subiendo, mis piernas se abrieron un poco sin saber muy bien qué demonios hacer. Sus dedos se colocaron entre mis piernas e hicieron presión sobre mi ropa interior, un jadeo se escapó de mis labios.
-Violett... hueles tan bien- dijo y esta vez mordió mi hombro-.
-Usted también huele muy bien señor...-.
-Winchester, me gusta que me llames así, demuestra obediencia-.
Asentí en total acuerdo, si esto no era ser obediente no se qué demonios lo sería.
Sus dedos hicieron a un lado la tela de mi ropa interior y metió su dedo pulgar despacio en un ritmo constante y lento tortuosamente lento. Cerré los ojos y mi espalda se arqueó.
Mi trasero rozaba la entrepierna del señor Winchester que levantó su pelvis y me rozó con eso.
Me puse rígida al notarlo.
-No te asustes...- susurró-.
(Pov Xinia)
Llame a la clínica casa de Troy y fue mi hija la que me recibió.
-Hola mamá- dijo-.
-Hola... ¿y tu padre?-.
-Está cantando con Troy-.
-¿Ca... cantando con Troy?-.
-Si, en un karaoke-.
-Ah...-.
"Bien"-.
Entré a esa casa, no me acostumbraba a que todas las paredes fuesen blancas y todo estuviese perfectamente ordenado.
No había mascotas, tampoco había ruidos, el suelo era casi transparente... era todo muy... siniestro.
Al llegar al salón Hakon estaba dando botes en el sofá y Troy estaba sirviendo una copa, estaban cantando algo parecido a Californication deRed Hot...
-Hakon- susurré-.
Él se tambaleó y dejó de saltar.
-¿Podemos hablar?-.
Asintió.
-Te espero arriba-.
Remangué un poco con mis manos mi vestido largo y negro y fui caminando hacia el piso superior.
