2.- Ansiedad y Duda

Ya era primavera, y podía ver las flores de cerezo caer por la puerta que daba a su jardín.

Hinata suspiró, y girando su cuerpo, quedó acostada en el piso mirando el techo de su habitación. Un rubio ocupada sus pensamientos en ese momento, como lo hacía cada vez que Hinata se veía provista de mucho tiempo libre.

Era por eso que había estado evitando, durante el último año, estar sin hacer nada. Cuando no tenía que salir a misiones con su equipo se ponía a entrenar, y era gracias a esto que se había vuelto tan fuerte últimamente.

Pero ya no podía seguir así, o la ansiedad la volvería loca. Luego de su confesión de amor, no había esperado una respuesta de Naruto. Pero durante la cuarta gran guerra ninja había sentido algo distinto en Naruto. Pero lo más probable es que fueran falsas esperanzas. Después de todo, había pasado ya un buen rato desde que volvió todo a la normalidad en Konoha y los demás países y seguía sin ver a Naruto. De seguro él no la extrañaba para nada. Y seguramente estaba feliz acompañando a Sakura en algún lugar, Hinata sabía que a Naruto siempre le gustó Sakura.

No. Debía dejar de tener falsas esperanzas, debía seguir con su vida ¿Pero iba a amar platónicamente a Naruto por siempre? ¿O en algún momento podría olvidarlo?

Una brisa entró suavemente a la habitación, y acariciando su piel, pozo delicadamente un pétalo rosado en su mejilla. Hinata lo tomó entre sus dedos y lo observó, como queriendo encontrar alguna imperfección en su hermoso color.

Sí. Era hora de hacer un cambio en sus sentimientos, ya era suficiente. Y quizá, más que olvidar a Naruto y buscar a otro hombre del que enamorarse, debía trabajar en su autoestima. En encontrarse con ella misma y empezar a amarse por cómo era.

"Me gusta la gente como tú"

El agradable recuerdo de Naruto diciéndole esas palabras le sacó una sonrisa, y por supuesto sus mejillas se sonrojaron un poco. Pero una tristeza inmensa se apoderó de su corazón. Pensó en Naruto, y en todo lo que le gustaba de él. Su sonrisa, su voz, su cabello desordenado, su entusiasmo, su lealtad, sus ojos…

Una lágrima se asomó por los ojos de Hinata, quién sintiéndose miserable sin saber si era por frustración consigo misma o por la misma tristeza de tener que olvidar a su amado se levantó y se miró al espejo, decidida a dejar de pensar en eso. Tenía que salir de ahí y buscar algo con que distraerse.

Iba a ponerse ropa para entrenar cuando escucha la voz de Kiba al otro lado de la pared del jardín.

-¡Hinataaaa! ¡Sal con nosotros a divertirte!

-¡Guau! ¡Guau!-le siguió Akamaru.

Hinata sabía que Shino estaba con ellos, pero que prefería no añadir nada a todo ese griterío. Les respondió que estaría lista en cinco minutos. Se puso su ropa favorita y salió al encuentro con sus amigos.

Estuvieron paseando toda la tarde por Konoha, y Hinata se sentía agradecida por tener amigos como ellos. En su compañía se sentía feliz, además de que la mantenían distraída.

Cuando comenzó el atardecer se despidieron y cada cual fue a su casa. Hinata decidió tomar un atajo por el mercado, y fue entonces cuando escuchó que gritaban su nombre. Había sido Naruto, e iba con Sakura. Estaban juntos. En el mercado.

-Naruto… -Su corazón se aceleró y sintió mil mariposas invadir su estómago, pero de una forma incómoda, pues se sentía fuera de lugar al estar con ellos. Se sentía ridícula por esperar que su amor fuera correspondido, viendo a Sakura a su lado, viendo lo hermosa que era, y la linda pareja que hacían juntos.-… Sakura, hola…

-¡Qué tal, Hinata! ¿Haciendo las compras?-Le preguntó la pelirrosa.

-No, d-de hecho recién estaba con Kiba y c-con Shino y Akamaru… -Hinata miró a Naruto y lo vió algo distraído. Y sintió unas ganas enormes de hablar con él. Aprovechó el momento en que Sakura se disponía a preguntar el precio de unas zanahorias.

- Y tú… N-naruto… ¿Cómo estás?-Podía sentir como sus mejillas empezaban a arder. Y eso la hizo sentir tan tonta que no pudo evitar desviar la mirada. Un viejo habito que volvía cuando se ponía muy nerviosa.

-¡Muy bien! He estado entrenando con Sasuke y eso me mantiene muy ocupado, además de las misiones en que nos manda la vieja, pero bien de todas formas.-Al fin podía escuchar su voz, la cual se había vuelto más grave con el pasar de los años. De pronto Hinata sintió que nada importaba, ni si quiera si él amaba a Sakura o a cualquier otra. Si ella podía hablar con él, cuando estaba con él y podía ver esos ojos que tanto le gustaban…

Por un momento pareció como si todo el mundo desapareciera a su alrededor, y solo estuvieran Hinata y él, ambos mirándose a los ojos, perdidos en la mirada del otro.

-Oigan, ya se está volviendo tarde, ¿Volvamos?-La voz de Sakura quebró como hielo el cálido ensueño en el que Hinata se había metido. La miró, sorprendida de lo que estaba haciendo hace un momento, se despidió rápidamente de los dos con la mirada baja y se fue caminando a paso ligero, cuidando de no mantener un ritmo ligero en sus pies y no comenzar a correr como loca.

Mientras caminaba hacia su casa, recordaba lo recién sucedido. La voz de Naruto, su mirada…

Y se preguntó por qué todo tenía que ser así. Se permitió, por un momento, pensar de forma egoísta, de forma infantil, y se preguntó por qué la vida era tan injusta. Por qué nunca podía tener lo que quería. Ni si quiera podía tener lo que más quería en el mundo, que era el corazón de Naruto.

Miró hacia el cielo nocturno, en el cual ya había algunas estrellas, y se dio cuenta de que en verdad nunca lo había intentado si quiera. Solo le había declarado su amor, nada más.

No había hecho nada de lo que las chicas suelen hacer para atraer a la persona que les gusta. No se preocupaba más de lo necesario de su apariencia, ni de hablar más con él, ni de cocinar para él, ni de perseguirlo o algo así.

Y fue en ese instante en el que decidió tratar, aunque fuera al menos una vez, de acercarse un poco al corazón de Naruto.