CAPITULO 9
(Pov Tate)
Ella gimió de nuevo.
Sonreí y mordí su cuello dejando las marcas de mis dientes allí a la vez que introduje mi pulgar en su sexo lentamente haciendo un movimiento circular.
Violett arqueo su espalda gimiendo de nuevo. Llevo ambas de sus manos a su boca para evitar que la escuche.
-quita las manos de tu boca -le ordene con la voz ronca.
Temblorosa quito las manos de su boca, sus labios estaban entre abiertos, no era adicto a los besos pero no me pude resistir con ella. Acerque mi boca a la de ella besándola en los labios.
Al principio quedo quieta, pero poco a poco fue relajándose. Mordí su labio inferior tirando del mismo, ella jadeo levemente entre abriendo sus labios.
Introduje mi lengua en su boca al momento que entre abrió sus labios. Deslice la misma sobre la lengua de ella. Violett gimió y llevo una se sus manos hasta el cuello de mi camisa.
Roze con la yema de mi pulgar el clítoris sintiendo como arqueaba su espalda nuevamente jadeando a la vez que me sujetaba con fuerza de la camisa.
Aleje mi boca de ella sonriendo. Estaba con sus labios hinchando y respirado por los mismos.
Introduje un segundo dedo en ella, se tenso, moví los mismos en una manera circular en su sexo. Llego al orgasmo, y al hacerlo deslice mi pulgar por su clítoris.
Retire mis dedos lentamente. Los lleve a mi boca saboreándolos, ella me miraba sonrojada respirando por sus labios. Pase mi lengua por sus dedos.
Sabía muy bien. Muy bien, sin duda quería saborearla una y otra vez.
Ella se tapo su rostro con sus manos avergonzada.
-Violett -mi voz sonó más ronca de lo normal.
-¿sí? -susurro.
-¿cómo te he dicho que debes dirigirte a mi? -
-señor Winchester -
-entonces hazlo -
-si señor Winchester -susurro
Medio sonreí mirándola avergonzada. Le arregle su ropa interior, y su vestido.
La sujete de las caderas con mis manos y la puse de pide de nuevo.
-tráeme una copa -le ordene -.
(Hakon Pov)
Deslice mi pulgar por el pezón de Xinia, esta se removió en sueño gimiendo levemente. Sonreí al verla, y la pegue hacia mi cuerpo.
Estábamos en la habitación de invitados de la casa de Troy.
Sin duda, Troy como mi hija, nos escucharon.
Rei para mis adentros.
Acerque mi rostro al cuello de mi mujer besándolo, ella olía tan jodidamente bien.
Y era mía. Solo mía.
