4.- Misiones
Naruto suspiró y recibió una mirada asesina por parte de Sasuke. De nuevo.
Habían pasado más o menos dos meses desde que volvieron a la aldea y comenzaron a trabajar en la documentación de Sasuke para que pudiera volver a vivir en la aldea como un ciudadano más. No como un preso más en la cárcel. Tuvieron muchos problemas con los viejos jefes de la aldea, y debieron pasar por muchas peleas, pero al fin habían reconocido la lealtad de Sasuke, más o menos, y lo habían dejado en libertad condicional, por lo que le pusieron un sello en su tobillo derecho en caso de que quisiera hacer algo malvado otra vez, como un ataque terrorista a la aldea o en caso de querer escaparse.
Esa era la primera misión de Sasuke como shinobi de la Hoja en mucho tiempo, y desde que habían salido de la oficina de Tsunade para obtener la información y las órdenes de la misión, Naruto no había dejado se suspirar. Y es que estaba muy raro, se ponía a murmurar ciertas cosas, se quedaba mirando el piso, o el cielo, o sus manos y no dejaba de lanzar esos jodidos suspiros.
-fuuuuu…
-¿Podrías callarte de una vez? ¡Maldita sea, me tienes harto!-Le dijo Sasuke mientras apuraba el paso.
-¿Qué te sucede, Naruto?-Le preguntó Lee, quien junto a Shino era otro de los compañeros de equipo asignados para esta misión.
-¡No, no es nada! Es solo que… -Naruto captó algo con su mirada que llamó su atención. Aún no habían salido de la aldea, por lo que se dirigían a la entrada de Konoha, en donde vio la figura de una mujer parada a la sombra de los árboles.-… Esperen un momento.
Naruto corrió hacia la entrada de la aldea, y al acercarse se encontró con unos hermosos ojos blancos mirándolo.
-¡Hinata!
-Naruto, hola.-Hinata le sonrió con el usual color rosado en sus mejillas.
-¿Qué estás haciendo aquí?
-Bueno, co-como te vas por tanto ti-tiempo, yo… -Se sentía muy avergonzada de estar ahí, haciendo eso. Pero al despertarse ese día había sentido tantas ganas de verlo de nuevo que no pudo evitar sentir una oleada de valentía, así que decidió ir a despedirlo. Sacó de su bolso un pequeño recipiente negro y se lo entregó a Naruto.
-¿Para mí?-El rubio lo tomó entre sus manos y lo abrió. Eran bolas de arroz.
-N-No es mucho, pero pueden compartirlo…-Dijo viendo que sus compañeros de equipo llegaban con miradas de curiosidad.
La saludaron alegremente, más Rock Lee que los otros dos, y comenzaron una pequeña conversación mientras Naruto guardaba la comida en su mochila. Le inquietaba el hecho de que Hinata de nuevo estaba más linda de lo normal, con su ropa clara y su cabello largo y brillante al viento. Le preocupada, porque no quería que nadie más se fijara en ella. Se dio cuenta de cómo Sasuke la miraba. La estaba mirando mucho, muy fijamente. Un fuerte sentimiento de posesión surgió en el pecho de Naruto.
-Bien. Tenemos que irnos ya.-Dijo, algo muy serio si es que es Naruto de quien estamos hablando. Se puso la mochila y miró a Sasuke, haciéndole una seña con la cabeza de que se apuraran.
-S-si… Supongo que tienes razón-Le contestó Lee, mientras miraba a Shino con cara de "¿whatdafuq?Quien es esta persona?".
Hinata se preocupó un poco ante esta situación. Pensó que quizá se había entrometido mucho y que Naruto estaba molesto. Que ya no la quería ver. Por eso quería irse pronto. Sintió como todo ese valor que había sentido en su casa se desvanecía y se convertía en un nerviosismo asfixiante.
-¡Q-Que les vaya muy bien!-Dijo mientras hacía una pequeña inclinación de cabeza. Se dio la vuelta rápidamente y se fue antes de perder el control.
-¡Hinata!-La aludida paró en seco, pero no se giró a mirar a Naruto.-¡Muchas gracias! ¡Recuerda nuestra promesa!-Le gritó con una gran sonrisa en el rostro, como si nada hubiera pasado.
Esto obviamente reconfortó el corazón de la chica, quién con toda la felicidad del mundo se dio la vuelta y le devolvió la sonrisa al rubio.
-¡De nada!
Y así fue como se despidieron. A Naruto lo molestaron durante todo el camino hacia el pueblo donde tenían que ir acerca de la promesa que había mencionado al despedirse de Hinata. Naruto no negó nada, pero tampoco les contó acerca de ello. Y no quiso compartir las bolas de arroz que ésta le había dado con sus amigos, quienes se quejaban de que Hinata le había dicho que las compartiera.
-Lo que pasa es que Hinata es tan linda que no quería que se sintieran excluidos, pero en verdad las hizo sólo para mí, y como yo la entiendo, voy a hacer lo que desde un principio ella quería que hiciera, ¡Comerlo todo yo!
-Eso, no es justo. Yo también quiero que una chica linda me de comida…-Se quejó Rock Lee.
-Naruto, ¿En qué están tú y Hinata?-Sasuke sorprendió a todos con esta pregunta. Y lo peor es que lo hacía de una forma muy seria, a pesar de que en el último mes se había vuelto un poco menos severo.
Naruto se lo quedó mirando con el ceño fruncido, como queriendo descifrar los pensamientos de su amigo.
-¿Por qué te interesa tanto?
-No, no es nada en especial.
-Ok, entonces no tengo para qué decirte.
Los dos amigos de la infancia intercambiaron miradas asesinas por un momento y luego siguieron comiendo como si nada. La verdad era que Naruto no estaba muy seguro él mismo de en qué estaba con Hinata, pero sabía que había algo. Y no iba a dejar que por estar una semana fuera del pueblo todo se arruinara.
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Hinata caminaba por las calles de Konoha, hace dos días Naruto se había ido en una misión. Sin quererlo llegó al parque en donde habían pasado una tarde juntos. Se sentó en el mismo banco en donde se habían sentado esa tarde, y de pronto sintió miedo de que Naruto se olvidara de ella. O más bien de que nunca hubiera habido nada, que ella se estuviera imaginando todo. Que Naruto volviera y la tratara como si nunca nada hubiese pasado. Que se olvidara de su cita en Ichiraku.
Estaba perdida en sus pensamientos cuando un ave mensajera aterrizó en el banco y se la quedó mirando. Hinata le quitó el mensaje que traía y luego de ver su contenido se dirigió a la oficina de Tsunade, para juntarse ahí con la Hokage y el equipo con el que le habían designado su nueva misión.
-Deben llevarle un mensaje altamente secreto a una persona en la Aldea Oculta de la Hierba. No creo que se demoren mucho, pues el país está al lado del nuestro, pero tengan cuidado en el camino, la persona que me encargó esta misión me dijo que pudiese haber gente que no quiere que esta carta sea entregada.-Tsunade se levantó de su asiento y les hizo una seña a Hinata para que se acercara más a su escritorio.
-La misión es de tipo B, pero aun así necesitan ser precavidos. Es por eso que la líder para esta misión va a ser Hinata, ¿entendido?-Les dijo al mismo tiempo que le pasaba un pergamino a la ojiblanca.
La líder del equipo se sorprendió por esto, a lo que Tsunade le sonrió, y le dijo que había estaba trabajando duro y creía en sus habilidades. Hinata vio que Sai y Kiba le sonreían también.
Hinata sonrió. Le gustaba el equipo que le había tocado, incluso si a veces Sai la ponía nerviosa al hablar de lo perfectos que eran sus senos o cosas por el estilo, y además porque sabía que iba a llegar a tiempo a Konoha de esa misión para salir con Naruto.
Lo siento por demorarme tanto! Es que estaba muy ocupada con algunos trámites y cosas del colegio.
Muchas gracias por los reviews y por favor sigan escribiéndolos, me animan mucho a seguir!
Un beso y un abrazooo, chao chao!
