5.- Avances

El cielo se estaba volviendo de un color azul oscuro, y las estrellas comenzaban a asomarse poco a poco, a pesar de que en el horizonte aún quedaban notas de color rosa y naranjo, restos de un atardecer que les daba la bienvenida a Naruto y los demás a Konoha.

-Haaaaa… ¡Que aburrido fue!-Exclamó Rock Lee mientras cruzaban la entrada de la aldea.

-¡Si, pero al menos terminamos pronto!-Agregó Naruto con una gran sonrisa en su rostro. Era la primera vez que sentía tantas ansias de volver a Konoha, por lo que estaba contento de llegar. Pero su alegría se esfumó rápidamente al recibir la noticia de que Hinata y su equipo aún no volvían de una misión.

-¿Por qué preguntas?-Lo cuestionó Tsunade, mirándolo con curiosidad. Se dio cuenta de que Naruto había esperado a que sus compañeros salieran de la habitación para hacer esa pregunta.

-¡Bueno! ¡Tú sabes…! Hinata y yo somos amigos y…-Tsunade levantó una ceja y sonrió.- ¿Cuándo crees que vuelvan?

-Mmmmh, la verdad es que no lo sé. Ya deberían haber vuelto, considerando lo cerca que tenían que ir. Pero si piensas en la dificultad de la misión…-La Hokage se acercó a la ventana y miró el cielo estrellado.

-¿No sería mejor si alguien va a ver que estén bien?

-Mmmmh, podría ser… -Naruto se estaba impacientando. No quería quedarse ahí sin hacer nada, además de que también estaba comenzando a preocuparse. Y él no era bueno preocupándose. Él necesitaba actuar.

-Yo voy.-El rubio se cruzó de brazos adoptando una postura reflexiva, pensando si estaría bien salir en ese mismo momento. Pero estaba cansado luego de la misión, y no estaría en sus mejores condiciones para luchar al día siguiente si se iba en ese momento. Casi adivinando sus pensamientos, Tsunade le dijo que saliera a la mañana siguiente, y que no se preocupara mucho, pues no tenía un mal presentimiento acerca de todo eso.

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Hinata, sentada en el piso, miraba cómo el fuego jugaba con el aire y le lanzaba chispas. Trataba de concentrarse en eso, y a la vez de estar al tanto de lo que los rodeaba. Estaba de guardia mientras los otros dormían, y no quería seguir pensando en lo frustrante que había sido encontrarse con unos maleantes tan problemáticos en el camino y debido a ello demorarse tanto en volver a casa. Pero al día siguiente regresarían, y sentía una ansiedad inmensa cada vez que pensaba en que pronto vería a Naruto.

Luego de unas horas Akamaru despertó a Kiba, quién continuó haciendo de guardia para que Hinata pudiera dormir.

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Los ninjas de la aldea de la hoja iban camino a casa, saltando de árbol en árbol, cuando de repente Kiba y su compañero sienten un olor diferente y se detienen.

-¡Oh! ¡Yo conozco este olor!

-¿Qué es?-Hinata miró preocupada a Kiba, y en medio de su distracción chocó contra algo, o más bien contra alguien. Los dos cayeron abrazados encima de una de las gruesas ramas del árbol sobre el que iban pasando. Hinata abrió los ojos y vio que la persona sobre ella era un rubio de ojos azules bastante emocionado debido a la situación.

-¡Te encontré!-Le dijo mientras la miraba, apoyando sus manos en la madera, una a cada lado de la cabeza de Hinata, quien lo miraba sorprendida y sin saber bien qué hacer al tener su rostro tan cerca del suyo.

-¿Naruto?-El aludido volteó la cabeza y se dio cuenta de la presencia de Sai, Kiba y Akamaru, quienes lo miraban divertidos y extrañados al mismo tiempo.

-¡Hola! ¿Qué tal?-Dijo mientras se levantaba y le ofrecía una mano a Hinata, quien todavía no podía asimilar la presencia anticipada de algo que estuvo esperando por tanto tiempo. Al levantarse, no quiso soltar su mano, pero pensó que sería raro si no lo hacía. La soltó, y sintió su mano muy fría sin el tacto del rubio. Lo miró, y lo descubrió mirándola, y por un segundo se sostuvieron la mirada, para luego prestar atención a sus amigos.

Decidieron detenerse a almorzar a un pequeño río cercano, ya que no recibieron noticias urgentes de Naruto, que fue lo que habían pensado en un principio que era el motivo de su encuentro. Éste les dijo que la vieja Tsunade estaba muy preocupada y que por eso los había ido a buscar, ya que no tenía nada más que hacer ese día. Comieron y rieron por un buen rato, y cuando terminaron, Hinata se levantó diciendo que iba a buscar agua al río, cuando en verdad era para calmarse un poco. Aún podía sentir el calor de los brazos de Naruto rodeándola, y se estremeció ante tan pensamiento, abrazándose a sí misma. No es que no estuviera feliz, de hecho estaba contentísima, pero su amor infantil por Naruto parecía estar cambiando. Recordó el calor del pecho de Naruto contra el suyo…

-¿Hinata?

-¿¡Ah?!

Splash. Hinata cayó al agua. Los dos se miraron el uno al otro, sorprendidos, hasta que Naruto reaccionó y se acercó para ayudarla a levantarse, por segunda vez ese día.

-Gra-gracias… No sé qué me pasa hoy día… jeje… -Le dijo Hinata con una ligera sonrisa. Se sentía algo apenada mientras se escurría el agua el pelo, pues había quedado totalmente empapada. Naruto notó esto, y no pudo evitar notar también cómo la ropa de Hinata se había adherido completamente a su cuerpo. Y éste fue el principio del fin para Naruto. No se había dado cuenta del cuerpazo que tenía la ojiblanca. Tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para apartar los ojos de su femenina figura.

Para no quedarse hipnotizado se ofreció a buscar algo con lo que Hinata se pudiera secar mejor, y cuando volvió con una pequeña toalla la encontró sentada tomando sol en una roca. Su piel blanca resplandecía, y sus ropas aún no se secaban, por lo que al verla Naruto tuvo que recordarse a sí mismo que podía hablar.

-Jajajaja, en verdad me sorprendiste, aunque supongo que fui yo el que te sorprendió a ti. Lo siento por eso.-Le dijo mientras se acercaba y le ponía la toalla sobre la cabeza, sentándose a su lado.

-N-no es nada, me voy a secar en seguida con este calor… -Hinata se asomó bajo la toalla, y volvió a encontrarse con esos ojos azules que tanto le gustaban. Sintió como si la penetraran, como si vieran a través de ella.

Su cuerpo se tensó, y se perdió en la mirada de Naruto.

Él le acarició, muy delicadamente, una mejilla, pensando que eran más suaves de lo que pudiera haber imaginado nunca. Se fijó en sus labios, de un rosado pálido, y también quiso saber lo suaves que eran. Frunció el ceño un poco, y cerrando los ojos, se acercó, y posó sus labios en los de Hinata, suavizándose así su expresión.

Ella cerró los ojos, presionando un poco el beso. Se sentía muy cálido, con las manos grandes y masculinas de Naruto en sus mejillas, y eso era lo único en que podía pensar, y en que quería más. Puso sus manos en los brazos de Naruto, y al abrir ligeramente la boca, en un leve intento por recuperar algo de oxígeno, Naruto profundizó un poco el beso. Y Hinata lo correspondió. Y era todo muy cálido, y sentía su estómago lleno de mariposas, y descargas eléctricas por su cuerpo. Y ya nada existía aparte de ellos, y Hinata comenzaba a marearse un poco, pero a querer más al mismo tiempo.

Escucharon la voz de Sai llamándolos, y se separaron, fija la mirada en la del otro. Con sus respiraciones algo entrecortadas y el rostro sonrojado, más el de Hinata que el del rubio, se miraron sin decir nada, y cuando Sai apareció de entre los árboles lo miraron, sonrieron, y haciendo como si nada hubiese pasado, volvieron con los demás.

Muy luego llegaron a Konoha, e inmediatamente se dirigieron a la oficina de la Hokage para darle la información acerca del éxito de la misión y de su llegada.

Se despidieron de Tsunade, Sai, Kiba y Akamaru y caminaron por un rato. Al estar solos, Naruto se atrevió a tomarle la mano.

-Hey, Hinata… -Los dos dejaron de caminar en la esquina en donde se separaban sus caminos. -… Mañana vamos a Ichiraku, ¿Cierto?-Le dijo Naruto, con una gran sonrisa en su rostro, anuque en el fondo también estaba un poco inquieto.

A Hinata se le iluminó el rostro. Con el beso de la tarde se le había olvidado que tenían una cita pendiente. Le devolvió la sonrisa, y después de fijar la hora a la que Naruto la pasaría a buscar, se despidieron. Naruto iba a darse la vuelta cuando Hinata se acerca, y poniéndose de puntitas en los pies, le da un beso en la mejilla y se va.

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Tadáaa!

Espero que les haya gustado este capítulo, me esforcé mucho al escribirlo!

Sus reviews me encantan, así que sigan escribiéndolos por favor! Sus comentarios valen oro para mí.

Un besito, chaoo~